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Chemtest presentó VETSTRIP, un nuevo test que permite el diagnóstico de esta zoonosis en solo diez minutos y en un solo paso.

Nuevo test rápido para la detección temprana de brucelosis canina

El laboratorio argentino Chemtest lanzó al mercado un nuevo producto que permite detectar los síntomas de la brucelosis canina en diez minutos, sin necesidad de infraestructura ni personal entrenado para realizarlo.

El nombre comercial del producto es VETSTRIP®, se trata de un test inmunocromatográfico -una de las técnicas de inmunodiagnóstico más modernas- diseñado para la detección de los anticuerpos que protegen la membrana externa de las bacterias (los anticuerpos IgG -inmunoglobulina G-). Funciona de manera similar a las pruebas de embarazo o de insulina.

Chemtest es una startup que desarrolla sistemas de diagnóstico de enfermedades como chagas, síndrome urémico hemolítico y dengue. En este caso, el test se utiliza para el diagnóstico de la brucelosis canina, una enfermedad infecciosa crónica de perros que causa abortos e infertilidad. Se trata de una zoonosis de distribución mundial, que afecta tanto al hombre como a los animales domésticos, cuya prevalencia en la Argentina es de alrededor del 5% en perros y del 3% en personas adultas, según los últimos relevamientos realizados por la Universidad de San Martín.

El VETSTRIP® Brucelosis Caninos es plataforma tecnológica de ‘tira reactiva’ que muestra el resultado en diez minutos. El investigador del IIB-INTECH, Diego Comerci, uno de los socios fundadores de Chemtest, explicó que esta tecnología de manipulación de la materia a escala nanométrica se logró a partir de las glicoproteínas recombinantes, que son moléculas de reconocimiento celular aplicadas sobre bacterias. “Es una tecnología muy novedosa a nivel mundial que permite diagnosticar las enfermedades y confirmar el diagnóstico con mayor eficacia”, destacó Comerci.

“Los kits desarrollados en Chemtest son probados en distintos centros públicos de diagnóstico”, explicó el biotecnólogo Andrés Ciocchini, también investigador del IIB-UNSAM y otro de los socios fundadores de Chemtest. “Para los de detección de brucelosis de uso veterinario trabajamos con el laboratorio del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA)”, declaró Ciocchini, y agregó que recientemente presentaron un test rápido para el diagnóstico del dengue, lograron la aprobación de cinco productos de uso veterinario y otros tantos están a la espera de ser aprobados por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para su uso en humanos.

Características del VETSTRIP® Brucelosis Caninos

  • Único test inmunocromatográfico basado en el uso de lipopolisacárido rugoso (LPSr) para el diagnóstico de brucelosis canina.
  • Máxima sensibilidad y especificidad.
  • Test rápido en un solo paso.
  • Puede ser usado como prueba de tamizaje en campañas de control y erradicación de la brucelosis bovina.

Junto con el equipo técnico del área de Animales de Compañía de Tecnovax analizamos un tema concreto: ¿cómo evitar las fallas en la vacunación de los perros contra el parvovirus?

“Hay que adecuar el plan de vacunas a la zona y el riesgo real de los animales”

Desde hace ya un tiempo, la división Animales de Compañía de Tecnovax apuesta por la transmisión de conocimientos hacia los médicos veterinarios con el objetivo de impulsar la vacunación para prevenir enfermedades en los perros, fomentando así la mejor calidad de vida de los animales y haciendo un aporte a la Salud Pública, evitando el contagio a las personas. De ese modo, el laboratorio nacional se encuentra trabajando codo a codo con los círculos profesionales de Buenos Aires, recorriendo veterinarias para capacitar a sus profesionales e iniciando un vínculo formal con Facultades y Hospitales Veterinarios del país.

“Buscamos hacer del conocimiento una ventaja comparativa. Es parte de nuestra propuesta de valor”, le explicó a Revista 2+2 el gerente de la unidad de negocios de Tecnovax, Rafael Mercado.

Vale decir que de nuestro encuentro llevado adelante en las oficinas con que Tecnovax cuenta en San Fernando, Buenos Aires, también participaron los médicos veterinarios Leandro Martínez Melo, Fernando Iparraguirre y Leonardo Mauro, siendo este último quien destacó la participación de la empresa en la pasada edición del Congreso de León, en México, a comienzos de septiembre.

Tecnovax comercializa desde hace años su línea Providean Viratec para pequeños animales en aquel país, donde cuenta con la firma LAPISA como aliado estratégico en la comercialización y distribución de sus productos.

“El tema que planteamos fue bien concreto y tuvo que ver con cómo evitar fallas en la vacunación contra parvovirus”, nos explicó el responsable técnico de la línea Providean Viratec en el laboratorio. Y sostuvo: “En este punto, los expertos internacionales coinciden en que el primer paso tiene que ver con actualizar los esquemas de vacunación en los perros, dejando ya atrás algunos viejos criterios o paradigmas; tomando a la vacunación como un acto médico individualizado y no una práctica automática en la cual existe una receta que aplica a todos los animales”.

Más allá de esto, el profesional destacó que el principal problema tiene que ver con el lógico desconocimiento respecto del caudal de transferencia de anticuerpos que recibe cada cachorro desde su madre a través del calostro. “Esta transferencia se toma como un blanco o negro, pero en realidad está conformado por una gran gama de grises. Dentro de un mismo grupo de animales, podemos encontrar algunos que recibieron muchos anticuerpos, otros que recibieron pocos y otros nada”, explicó Mauro. Y agregó: “Si bien en la medicina de pequeños animales atendemos individuos (y debemos contemplar sus particularidades), es clave avanzar en el concepto de cobertura vacunal poblacional, para reducir las posibilidades de contagio”.

¿Cuál es el riesgo?

Más allá de esto, señaló Leandro Martínez Melo, profesional referente de la firma para la Zona Oeste de la provincia de Buenos Aires, otra variable a considerar para evitar fallas en la vacunación contra parvovirus es el riesgo de infección. “Un plan que no contempla esta variable puede llegar a fracasar”, aseguró el también veterinario. Y agregó: “Buscamos evitar que se sigan aplicando criterios que tienen que ver con mecanismos automáticos de vacunación, como son la cantidad de dosis”.

Frente a esto, Leonardo Mauro fue contundente: “La forma de diseñar y evaluar el plan debe estar basada en el riesgo de ese cachorro de enfermar. Y como realmente es complejo evitar el contacto con los patógenos, la recomendación es vacunar basados en la evidencia científica, sobre todo frente al abanico de circulación que tenemos en el país”.

Como se dijo, de la entrevista también formó parte el MV Fernando Iparraguirre, quien destacó que aún en una misma zona geográfica puede haber lugares con cargas virales y riesgos de infección distintos. “Impulsamos que se revisen los planes de vacunación y se adecúen a la zona y al riesgo de los animales”, aseguró Iparraguirre. Y reforzó: “Hay muchas certezas erradas sobre el uso de las vacunas y esto también se ve reflejado entre los tenedores de animales de compañía”.

Frente a esto y en base a su experiencia a campo, Leonardo Mauro destacó que la vacunación es una rama de la veterinaria que contempla aspectos más allá de la inmunología, que los veterinarios utilizan a diario y para la cual la permanente actualización técnica resulta vital.

Debemos dejar atrás viejos criterios, tomando a la vacunación como un acto médico individualizado y no como una práctica automática en la cual tenemos una receta que aplica a todos los animales”. Leonardo Mauro.

“El acto de vacunar es una prescripción médica específica, no puede haber una sola recomendación para todos los casos, tiene que ser individualizado, contemplando el impacto sobre la población”, aseguró el profesional para luego compartir con Revista 2+2 los cuatro escenarios a considerar en lo que pueden darse fallas de vacunación contra el parvovirus.

“Por un lado, tenemos aquellos cachorros que reciben una muy baja transferencia de anticuerpos maternos. En este caso, y si el riesgo de contagio es elevado corresponde no esperar hasta las 6 a 8 semanas para empezar a actuar ya que los animales podrían ser susceptibles al parvovirus desde las tres o cuatro semanas. Luego podemos encontrarnos con perros que se enferman durante el transcurso del plan de vacunación.

En este punto es clave evaluar la ventana crítica de susceptibilidad, tratando de reducirla al máximo en ambientes con alta prevalencia del virus, interviniendo sobre los intervalos de vacunación: no siempre deben ser de 21 días”, explicó Mauro. Y continuó: “Otro gran interrogante muchas veces tiene que ver con cuándo se debe finalizar el plan. En este caso, vale decir que, si la última dosis del plan inicial no se aplica a las 16 semanas, seguramente quedarán algunos animales sin proteger. Y finalmente debemos intervenir también sobre la vacunación en perros adultos, no solo para prevenir la aparición de signos clínicos de parvovirosis, sino fundamentalmente para que estos no se infecten y diseminen el problema”.

“Para abordar estos temas Tecnovax cuenta con vacunas diferenciales para hacer vacunación temprana antes de los 45 días (Viratec DP -Parvo y Moquillo, con alto título viral). Luego tenemos Primotec AT monovalente contra parvo, con altísimo título. En ambos casos podemos abordar la vacunación temprana”, aseguró Martínez Melo. Y completó: “Esto es clave porque la vacuna quíntuple no está recomendada para usar antes de las seis semanas. Lógicamente luego contamos con otras herramientas concretas para abordar la problemática, como son las vacunas tradicionales que protegen a los perros contra las diferentes enfermedades”.

Así lo sostiene el MV Pablo Borras, con quien pudimos dialogar no solo sobre la prevención y el control de las enfermedades transmitidas por vectores, sino también de otros temas ligados a la profesión.

“Es clave poder buscar estrategias de prevención para cada paciente”

Desde hace un tiempo solemos asistir a conferencias y talleres para veterinarios, orientados específicamente al tratamiento de las enfermedades transmitidas por vectores en perros y gatos. Este ha sido un tema cada vez más importante para el día a día de los profesionales, a la vez de abrir un campo para que comiencen a surgir nuevas voces, con mensajes claros y concretos en referencia al tema.

Y este es el caso del médico veterinario Pablo Borras, quien a sus 37 años ya forma parte del Tropical Council for Companion Animals Parasites, junto a referentes como Gad Baneth, Gabriela Pérez Tort, Peter Irwin, Filipe Dantas Torres y Rebecca Traub, entre otros.
“Me recibí en la FCV de la UBA y tuve muchas instancias de formación, tanto de mi propia Universidad, como -posteriormente- con cursos de posgrado dentro y fuera del país”, asegura el profesional que también fue concurrente durante dos años en el Servicio de Zoonosis del Hospital Francisco J. Muñiz. “Esto me dio la oportunidad de ver las zoonosis y las enfermedades vectoriales desde otro lado”, le explicó Borras a Revista 2+2, al tiempo que resaltó el modo en que fue combinando estas experiencias, con su Maestría, sus distintos proyectos de investigación y los años que se desempeñó en la clínica de mascotas.

Mi objetivo es seguir perfeccionándome para generar este espacio, el de la prevención y el tratamiento de enfermedades transmitidas por vectores, en el consultorio de pequeños animales”.

“Mi objetivo es seguir perfeccionándome para generar este espacio, el de la prevención y el tratamiento de enfermedades transmitidas por vectores, en el consultorio de pequeños animales”, aseguró el profesional con el cual compartimos un mano a mano para este medio.

Revista 2+2: ¿Cuáles son los desafíos que enfrentan los veterinarios en el control de las enfermedades vectoriales?

Pablo Borras: El mundo se ha modificado por diferentes razones: el cambio climático, la dinámica de los artrópodos vectores y las infecciones que transmiten, los movimientos de los animales dentro y fuera del país, el mayor conocimiento frente a estas problemáticas y el acceso a mejores herramientas diagnosticas.
Todo esto genera un continuo y arduo desafío para el clínico.
Hace unos años apenas se conocía sobre la Ehrlichiosis en perros, o que la Leishmaniosis Visceral tiene rutas alternativas de transmisión; o que los gatos deben ser protegidos contra garrapatas porque hay patógenos que los afectan.
Debemos considerar también otros cambios que se han producido como el advenimiento de diferentes herramientas diagnosticas (principalmente a nivel molecular) y de estrategias de prevención como, por ejemplo, el uso de comprimidos para pulgas y garrapatas.
Aprovechando la pregunta, es bueno recordar la necesidad de usar productos adecuados (comprimidos, pipetas y/o collares) para disminuir el riesgo de transmisión de patógenos a nuestras mascotas.
Por otro lado, no olvidar la asesoría con el veterinario de cabecera, que indicará lo más adecuado para cada animal: la mejor opción es la medicina preventiva.

¿Cuánto han podido transmitir los veterinarios a las personas la importancia de prevenir estas enfermedades?

Los veterinarios somos agentes de salud y es en el consultorio el momento para poder transmitir estos conceptos. Es fundamental la educación para asegurar mascotas sanas y prevenir enfermedades zoonóticas.
Es una acción sostenida en el tiempo la que se necesita, teniendo en cuenta las diferentes realidades: cada mascota, cada propietario, cada lugar. El mensaje se basa en la medicina preventiva, la tenencia responsable y el control veterinario.
La prevención de las enfermedades transmitidas por vectores consiste precisamente es eso, en buscar estrategias de control para cada paciente (no solo el uso de productos farmacéuticos, sino también de estrategias ambientales) y los chequeos con el veterinario de cabecera.

El mensaje se basa en la medicina preventiva, la tenencia responsable y el control veterinario”.

¿Cómo creés que la tecnología puede colaborar tanto con la capacitación de los veterinarios? ¿Y en la difusión masiva de estos temas?

Creo que los cursos a distancia en plataformas virtuales, así como la transmisión de una conferencia en vivo (o en diferido) permite a muchos colegas que se encuentran en distintos puntos del país obtener una continua capacitación y actualización en los diferentes temas. Ha sido un gran avance para la profesión. Por otro lado, las redes sociales permiten difundir información concisa y concreta sobre algunos tópicos para la comunidad en general y de esa manera, generar conciencia y fomentar la tenencia responsable de las mascotas. Siempre esta información debe ser de fácil interpretación, que pueda llegar a todo público, sin olvidar que debe estar basada en fundamentos y evidencias científicas

¿De qué manera describirías tu rol actual como difusor / capacitador?

Mi objetivo es difundir a los colegas las diferentes problemáticas con respecto a las enfermedades transmitidas por vectores, que afectan a las mascotas y en algunas ocasiones, a las personas.
Siempre tengo dos metas: acercar todos los avances científicos en el tema sin olvidarme del consultorio, ni de la interacción con los pacientes. Es decir, dar herramientas para la clínica diaria basadas en la evidencia científica. La última data, tratando de aplicarla a la consulta de todos los días. Ese es mi gran desafío.

¿Te considerás ya un líder de opinión?

Me considero un veterinario con diferentes grados de formación académica, con experiencia en consultorio, generador de conocimientos (mediante la presentación y publicación de trabajos científicos) y que continuamente está estudiando. Esto permite que tenga la oportunidad de llegar a otros colegas y ayudar, de alguna manera, a sus pacientes.
He tenido (y sigo teniendo) muchos profesionales que me han formado y que me acompañan en este proceso. Solos nunca podemos, ya que el conocimiento se genera en comunidad, presentándolo, sociabilizándolo, desarrollándolo y confrontándolo con la realidad.

Hoy también es demanda de la sociedad que exige que sus mascotas accedan a una medicina de calidad. Lo noto día a día, con los pacientes que me derivan”.

¿Entendés que hay una cierta transformación en el sector en cuanto a un trabajo más colaborativo entre los veterinarios?

Es una gran alegría decir que eso está pasando.
Se está trabajando en equipo, entre los clínicos y los especialistas. Como todo, es un proceso pero que está avanzado. Esto trae como consecuencia llegar a diagnósticos y tratamientos cada vez más específicos para nuestros pacientes.
Hoy también es demanda de la sociedad que exige que sus mascotas accedan a una medicina de calidad. Esto lo noto en el día a día, con los pacientes que me derivan. Siempre trabajo con el clínico de cabecera y a veces, en conjunto con otros especialistas.
Y sinceramente es una manera excelente de trabajo ya que el paciente es acompañado de manera más integral y con excelentes resultados.