Tambo: variables clave para su gestión


El tambo es uno de los negocios más dinámicos del sector y eso representa un desafío para la gestión. Compartimos algunos puntos clave para gestionar eficientemente un establecimiento que cuenta con producción de leche.
En el sector agropecuario, una de las tareas más difíciles es ordenar los números. Muchos productores intentan hacerlo y no logran los resultados esperados. Sin embargo, asignar tiempo a esta práctica es fundamental para el futuro del agro.
Para la gestión en un establecimiento, siempre hay que analizar cada unidad de negocio con la que se cuenta y luego adoptar el gerenciamiento por separado. En esta artículo se abordan variables determinantes para el resultado del tambo.
En primer lugar, es necesario aclarar que el tambo es uno de los negocios más dinámicos del sector y eso hace que requiera una gestión prácticamente al día, determinando el margen bruto por litro producido al cierre de cada mes.
Para gestionar eficientemente un establecimiento que cuenta con producción de leche existen algunos puntos claves, que compartimos a continuación:
- Producción de litros: Es la herramienta principal del negocio. Nos sirve para lograr una buena facturación y solventar los gastos fijos. Es clave en estos casos tener un objetivo de producción para saber si estoy en umbrales apropiados según mi modelo productivo
- Gastos operativos: estos pueden ser los costos por suplementación, personal, productos veterinarios/sanidad, mantenimiento de equipos de ordeñe, entre otros. Es vital hacer un monitoreo de ellos ya que forman parte del costo total.
- Eficiencia de conversión: Aquí se compara a la cantidad de litros de leche producidos con los kilogramos de materia seca consumidos por las vacas durante la producción. Aquí también debo entender cuál es el rango deseable según mi modelo de producción (con tendencia pastoril o suplementación)
- Porcentaje adicional al ingreso de leche que aportan los ingresos de carne: En el tambo se genera un ingreso adicional que está relacionado a la producción de carne. Esto se da en primer lugar a partir de la venta de vacas rechazo (terminaron su ciclo productivo). En segundo plano, se da la venta de terneros, novillitos o novillos (varía según hasta dónde se llegó con la recría) ya que las hembras van a ordeñe y los machos se venden como carne. Otro hecho que hace a ese porcentaje adicional es la venta de las vaquillonas preñadas, la cual se realiza en los establecimientos que cuentan con un cierto límite de ordeñe por espacio, instalaciones y personal. Por último, se destaca el posible crecimiento del rodeo total, que en caso de darse, marcaría una diferencia en el inventario entre el inicio y cierre de la gestión.
Fuente: Grupo Cencerro
info@grupocencerro.com







