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Este es el llamado del Colegio de Veterinarios de Buenos Aires, en el marco de la conmemoración del Día del Animal, hoy 29 de abril, en Argentina.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Cada 29 de abril, la Argentina conmemora el Día del Animal, una efeméride que trasciende el homenaje para interpelar el vínculo entre la sociedad y los animales desde una mirada ética, sanitaria y legislativa. En este sentido, el Colegio de Veterinarios de Buenos Aires hizo un llamado al «Compromiso ético y el desafío de una convivencia basada en derechos».

La fecha recuerda al doctor Ignacio Lucas Albarracín, fallecido un día como hoy en 1926, abogado cordobés y una figura central en la defensa de los derechos animales en el país. Durante más de cinco décadas presidió la Sociedad Argentina Protectora de los Animales y fue impulsor de la Ley N° 2786 de Protección Animal —conocida como “Ley Sarmiento”—, considerada pionera en la región al prohibir el maltrato y prácticas como las riñas de gallos o las corridas de toros.

Mucho antes de que el concepto de bienestar animal formara parte de la agenda pública, Albarracín sostenía una idea disruptiva para su tiempo: los animales no eran cosas, sino seres merecedores de protección legal. Esa mirada, que sentó bases para el activismo moderno, resignifica hoy una fecha que en la Argentina tiene identidad propia, distinta del Día Mundial de los Animales que se celebra el 4 de octubre.

Llamado del Colegio de Veterinarios de Buenos Aires

En este marco, el Colegio de Veterinarios de Buenos Aires conmemora esta fecha haciendo un llamado al «compromiso ético y el desafío de una convivencia basada en derechos». A continuación, transcribimos el comunicado:

Este 29 de abril se conmemora el Día del Animal, una fecha que en la actualidad trasciende el simple homenaje para convertirse en un potente llamado a la acción social y legislativa. En un contexto global donde la sensibilidad hacia los seres sintientes crece, la efeméride se presenta como la oportunidad clave para debatir sobre la extensión de derechos a todas las especies y la urgencia de profundizar las políticas de tenencia responsable.

Un cambio de paradigma: De «objetos» a «sujetos de derecho»

Históricamente, la relación humano-animal ha estado marcada por la utilidad. Hoy, el avance del derecho animal y la ciencia del bienestar animal demuestran que el respeto debe ser universal. Esta jornada busca reivindicar no solo a los animales de compañía, sino a la totalidad de la fauna: animales de trabajo, de consumo, silvestres y aquellos que forman parte de la biodiversidad urbana.

La premisa es clara: el respeto a la vida no puede ser selectivo. Reconocer la sintiencia animal implica entender que cada individuo, independientemente de su especie, tiene derecho a una existencia libre de hambre, sed, miedos, angustias y dolor físico.

La tenencia responsable como política de salud pública

Desde las organizaciones y especialistas se advierte que la tenencia responsable no es solo un acto de amor individual, sino un pilar fundamental de la Salud Única o Una Salud (la interconexión entre la salud humana, animal y ambiental). Un animal cuidado es un eslabón que protege a toda la comunidad.

Los puntos críticos que hoy demandan atención inmediata incluyen:

  • La castración masiva: entendida como el único método ético y eficaz para el control poblacional y la prevención del abandono.
  • La sanidad integral: el acceso a la vacunación y desparasitación para prevenir zoonosis que afectan a la población humana.
  • El fin del maltrato: La denuncia activa contra la crueldad y la explotación en todas sus formas, incluyendo el tráfico de fauna silvestre y el testeo innecesario.

El rol de la sociedad y el Estado

Para que el Día del Animal no sea solo una efeméride de calendario, es imperativo que las instituciones refuercen los marcos legales y que la ciudadanía adopte un rol de custodia activa. La educación desde la infancia en el respeto por los seres vivos es la herramienta más poderosa para erradicar la violencia y fomentar una cultura de paz.

«La protección de los animales es una responsabilidad compartida. No se trata de caridad, sino de justicia hacia quienes no tienen voz para reclamar sus derechos».

Te contamos qué fechas especiales vienen en mayo y te compartimos ideas para cumplir los objetivos de tu negocio veterinario.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Mayo concentra varias fechas que suelen aparecer en la comunicación de las veterinarias: algunas más comerciales, otras más vinculadas al vínculo con los clientes.
El riesgo es usarlas todas sin un criterio claro y terminar con posteos aislados que no aportan a nada concreto.
Una efeméride solo tiene sentido si te permite trabajar sobre algo específico: generar consultas planificadas, mejorar el vínculo con tus clientes o posicionarte en un servicio.
Acá te compartimos 10 ideas para aprovechar las efemérides de mayo según qué quieras trabajar en tu negocio veterinario.

Día del Trabajador

  • Para fortalecer la confianza en tu veterinaria,
    mostrá al equipo completo con una breve descripción de qué hace cada uno en el día a día del consultorio.
  • Si querés diferenciar tu atención,
    mostrá situaciones reales desde el punto de vista del cliente (cómo reciben al paciente, cómo explican un diagnóstico, cómo acompañan una consulta).

Día Mundial de la Risa

  • Para aumentar el alcance en redes,
    compartí situaciones cotidianas que también reconozcan los tutores (ej: el perro que no quiere salir de la cama, el gato que desaparece cuando ve el transportín).
  • Si buscás generar cercanía con tus clientes,
    mostrá momentos espontáneos del consultorio donde se vea el vínculo real con los animales.

Hot Sale (11 al 13 de mayo)

En servicios veterinarios no se permiten descuentos ni promociones. Sí podés aplicarlos en productos como alimento, accesorios o higiene.

  • Para aumentar la venta de productos no médicos,
    armá una selección acotada (alimento, accesorios, pipetas) y comunicala en historias o WhatsApp.
  • Para mejorar la efectividad de WhatsApp,
    enviá mensajes segmentados según historial de compra (por ejemplo, alimento específico o tipo de producto que ya consume ese cliente), evitando envíos masivos sin criterio.

Día de la Familia

  • Para reforzar el vínculo con tus clientes actuales,
    invitá a compartir fotos con sus animales y republicá algunas desde la cuenta de la veterinaria.
  • Si querés posicionarte desde el rol del animal en el hogar,
    mostrá escenas cotidianas donde se vea cómo el animal forma parte de la dinámica familiar.

Día Mundial de Internet

  • Para mejorar la atención al cliente,
    recordá por qué canales pueden contactarte (WhatsApp, redes, teléfono) y en qué horarios respondés.
  • Con foco en facilitar el acceso a la consulta,
    explicá paso a paso cómo pedir un turno (mensaje, datos necesarios, tiempos de respuesta).
  • Para ordenar expectativas de consulta,
    aclará cuándo es necesario acudir a la veterinaria y por qué no es recomendable basarse en información de internet o herramientas como ChatGPT o Google para resolver problemas de salud.

Semana de Mayo

  • Para generar cercanía con tu comunidad,
    adaptá la estética de tus redes con elementos como escarapelas o banderas manteniendo la identidad de tu veterinaria.
  • Si buscás reforzar la identidad local,
    aprovechá la fecha para vincular tu veterinaria con la comunidad en la que trabajás, mostrando tu presencia y recorrido en el barrio o zona.

¿Cuáles elegir?

El calendario no define tu estrategia. Las fechas se repiten todos los años; lo que cambia es cómo las usás.
Elegir qué efemérides trabajar —y, sobre todo, para qué— es lo que convierte un posteo en una herramienta. Si no hay un objetivo claro detrás, no es necesario ni beneficioso.

Se viene la décima edición del encuentro que se realizará en Rosario, Santa Fe, los días 5 y 6 de junio. Una propuesta de capacitación y networking para veterinarios dedicados a animales de compañía, cerdos y bovinos.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Bajo el slogan “En la ciudad del 10” y en la previa del Mundial de Fútbol 2026, DROVET puso en marcha las inscripciones para lo que será la décima edición de su Congreso Veterinario Latinoamericano, en el cual espera convocar a cientos de veterinarios dedicados tanto a animales de compañía, como también a las producciones porcinas y bovinas.
El encuentro tendrá lugar los días 5 y 6 de junio en el Complejo Metropolitano de Rosario, Santa Fe, el cual contará con más de 20 reconocidos disertantes para aportar a la capacitación de la comunidad veterinaria.
Las inscripciones ya están abiertas y los interesados pueden reservar su lugar y conocer el Programa y todo el detalle de las jornadas en www.congresoveterinario.com.ar.

10 años consecutivos

Ya instaurado en la agenda anual de toda la industria volverá a reunir a los principales actores del sector veterinario del país en el evento más relevante del interior del país.
Esta edición aniversario no solo consolida lo construido, sino que eleva la propuesta: contenidos estratégicos, disertantes de alto nivel, espacios de negocios y una experiencia pensada para quienes toman decisiones en la industria.

Durante dos jornadas intensivas, el Congreso ofrecerá:

  • Conferencias técnicas y estratégicas para animales de compañía y producción.
  • Disertantes nacionales e internacionales, referentes reales del mercado.
  • Módulos especiales sobre innovación, tendencias, economía, marketing y gestión.

Más de 35 stands comerciales, con lanzamientos, novedades y oportunidades exclusivas de negocio.

“El Congreso Drovet es, un ecosistema de networking calificado: un espacio donde se generan relaciones de largo plazo, alianzas estratégicas y negocios concretos entre laboratorios, veterinarios, productores y empresas vinculadas al sector”, aseguraron desde la distribuidora veterinaria. Y agregaron: “Ser parte de esta edición aniversario significa acompañar activamente la evolución de la industria, posicionar marca frente a más de 1.200 profesionales y reforzar el vínculo con quienes hacen funcionar el mercado todos los días”.

Más información en www.congresoveterinario.com.ar

Con 7 salas simultáneas, el encuentro que se realiza los días 17 y 18 de mayo en la Ciudad de Buenos Aires, ofrece más de 60 horas de formación técnica de alto nivel y más de 20 disertantes internacionales.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

La 34° edición de las Jornadas Veterinarias que organiza Intermédica contarán con un programa científico destacado, con más de 60 horas de actualización
continua a cargo de más de 20 disertantes de nivel internacional.
El encuentro se realizará los días 17 y 18 de mayo próximos en el Golden Center (Parque Norte) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde los veterinarios que asistan desde distintas provincias argentinas y otros países de la región podrán conjugar una propuesta académica de alto nivel, con actualización, vínculos y networking.
El Programa confirmado en www.jornadasveterinarias.com muestra una grilla con 7 salas funcionando en simultáneo y una agenda que cruza clínica médica, medicina felina, cirugía, etología, oncología, nefrología, dermatología e inteligencia artificial, entre otros temas destacados.

Programa Jornadas Veterinarias Intermédica 2026

Toda la información, la podés seguir desde @intermedicagroup en Instagram.
Ya están abiertas las inscripciones enwww.jornadasveterinarias.com. Networking y mucho más
La propuesta incluye además talleres prácticos, lanzamientos de la industria, el espacio de networking más grande del sector y un público 100% calificado.
Sin dudas, los principales actores de la industria veterinaria aprovecharán la oportunidad para mostrar sus lanzamientos para el 2026.
Vale decir también que, al cierre del primer día, las Jornadas contarán con un cierre de lujo, con la participación de Los Auténticos Decadentes. Un show en vivo que convertirá el encuentro en una verdadera celebración profesional.
Con una convocatoria regional y una estructura académica consolidada, Intermédica vuelve a posicionar a sus Jornadas Veterinarias como uno de los eventos más relevantes del calendario profesional en Sudamérica.

Se viene el Día Mundial del Veterinario y los profesionales argentinos pueden participar en una encuesta global que pone el foco en aquello que, a simple vista, no se ve de su trabajo diario con los animales.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Los médicos veterinarios toman decisiones críticas todos los días basadas en su experiencia y en conocimientos que los propietarios de animales y el público en general pueden no ver o no reconocen por completo.

Por eso y en el marco de lo que será la conmemoración del Día Mundial del Veterinario el 26 de abril, se lleva adelante una encuesta global de la cual ya pueden participar los profesionales argentinos, independientemente de la especie a la que se dediquen. La encuesta tiene una duración aproximada de 3 minutos, fue generada desde el laboratorio veterinario Boehringer Ingelheim y es difundida en nuestro país por MOTIVAR y Mi Negocio Veterinario, medios que posteriormente difundirán los resultados finales de la iniciativa.

¿El objetivo? Descubrir esas acciones cotidianas que los veterinarios realizan y que muchas veces pasan desapercibidas o no son suficientemente valoradas por los tutores. Hacé click en este LINK y participá de la encuesta.

Controlar los parásitos en el paciente felino desde etapas tempranas es un pilar sanitario que impacta en su desarrollo y bienestar futuro. ¿Es posible?

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

El bienestar de los gatos comienza desde sus primeros días de vida. Cuando un gatito llega a un nuevo hogar, garantizar su correcta sanidad es el primer gran paso para asegurarle una vida saludable. Uno de los pilares fundamentales en esta etapa es la desparasitación, tarea indispensable que muchas veces representa un escenario de estrés tanto para el tutor como para el propio animal. Para dar una respuesta eficaz y libre de estrés a este desafío, el laboratorio veterinario Labyes presenta una novedad sobre Feline Fullspot, una solución superadora en el cuidado integral de los gatos y gatitos.

Protección temprana, desde el primer mes de vida
Uno de los mayores diferenciales de Feline Fullspot es que puede utilizarse de forma segura en gatitos a partir de los 30 días de vida (4 semanas) y desde los 0,5 kg. (500 gramos). Esto posiciona al producto como la opción ideal de protección temprana, permitiendo abordar a los pacientes más pequeños o debilitados desde su primera visita a la clínica veterinaria. Desde el laboratorio explican la importancia de esta ventaja para los gatitos más pequeños: «Es protección dos en uno, porque los protegemos contra pulgas, sarna y ácaros, y también contra los parásitos internos (gusanos redondos y chatos, nemátodos y cestodos), con una sola aplicación spot on”, explicaron.

Una experiencia «amigable» y sin estrés
La manipulación de los gatos para administrarles medicación vía oral suele ser una lucha que puede terminar en vómitos o rechazo del antiparasitario y ya no es una práctica que tutores y veterinarios estén dispuestos a realizar. Para que esta situación no suceda, Feline Fullspot ofrece una práctica aplicación tópica que se coloca directamente sobre la piel en la región de la nuca, garantizando que el animal reciba la dosis completa de manera mensual de una manera respetuosa, desde las 4 semanas y para toda la vida.
De acuerdo con el Departamento de Comunicación Técnica de Labyes, laboratorio creador de esta pipeta, Feline Fullspot es “una solución pensada para mejorar la experiencia en el tratamiento del paciente felino y su tutor, con una aplicación tópica, simple y segura, sin estrés que evita la vía oral, favoreciendo la continuidad terapéutica”.

Acompañamiento en cada etapa
El compromiso de Labyes no se detiene en la etapa de gatitos. La línea cuenta con tres presentaciones precisas que se adaptan al kilaje del animal (de 0,5 a 2 kg, de 2,1 a 5 kg, y mayores a 5 kg), asegurando que la eficacia y la seguridad se mantengan intactas a medida que el gato crece, atraviesa su adultez y llega a su etapa senior.
En resumen, la propuesta de Feline Fullspot se consolida en un concepto central que el laboratorio Labyes define a la perfección: «Es protección dos en uno desde el primer mes y para toda la vida.»

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

Después de casi 20 años en este sector y compartir momentos memorables con cientos de profesionales, algo me quedó bien claro: trabajar en una veterinaria implica tomar decisiones todo el tiempo. Algunas son visibles y estructurales: invertir en equipamiento, incorporar un nuevo servicio, sumar una persona al equipo o redefinir los precios. Pero la mayoría de las decisiones que atraviesan la jornada no tienen ese peso evidente.

Son mucho más pequeñas. Y mucho más frecuentes.

A lo largo de un día, un veterinario puede tomar decenas de microdecisiones: reorganizar la agenda frente a un imprevisto, priorizar un caso sobre otro, explicar con mayor o menor profundidad una recomendación médica, aceptar un turno fuera de horario o postergar una conversación necesaria con un cliente o con alguien del equipo.

Cada una de esas decisiones parece menor en el momento en que ocurre. Sin embargo, cuando se acumulan, empiezan a definir algo mucho más profundo: la forma en que funciona la veterinaria.

En ese punto aparece una tensión silenciosa que atraviesa a cualquier persona que lidera un negocio: cómo mediar entre lo urgente y lo importante. Entre lo operativo que exige respuestas inmediatas y lo estratégico que define hacia dónde se quiere ir.

Cada decisión, por pequeña que parezca, tiene un costo… y una dirección.

La presión del día a día es real. Los turnos se suceden, los clientes esperan, los equipos necesitan respuestas y el contexto económico muchas veces obliga a tomar decisiones difíciles. En ese escenario, decidir rápido se vuelve casi inevitable.

Pero el liderazgo no se mide por la cantidad de decisiones que se toman, sino por la calidad de esas decisiones en función de un objetivo más amplio.

Porque liderar una veterinaria implica algo más que resolver lo que aparece en la agenda del día. Implica sostener una mirada capaz de conectar el presente con el futuro del negocio.

A veces eso significa aceptar decisiones incómodas: ordenar procesos, redefinir prioridades o sostener ciertos criterios incluso cuando lo más fácil sería resolver rápido y seguir adelante.

No se trata de decir qué decisiones están bien o mal. La realidad del trabajo veterinario es compleja, dinámica y muchas veces exigente. Pero sí vale la pena recordar que cada decisión, por pequeña que parezca, tiene un costo… y también una dirección.

Porque al final, las veterinarias no se construyen solamente con grandes definiciones estratégicas tomadas cada tanto. Se construyen, sobre todo, con la suma de pequeñas decisiones que, día tras día, terminan marcando el rumbo.

Y justamente ahí aparece el verdadero desafío del liderazgo: no perder de vista hacia dónde queremos ir, incluso en medio de todas las decisiones que exige el presente.

Te contamos por qué el mostrador es un lugar clave en las clínicas y hospitales veterinarios. Informar, agendar, vender y recordar, son solo cuatro de las acciones estratégicas que allí se deben desarrollar.

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

En muchas veterinarias, el mostrador sigue siendo visto como un espacio operativo. Un lugar donde se atienden consultas, se cobran servicios y, con suerte, se asignan turnos. Sin embargo, esa mirada —en muchos casos peligrosa— esconde una realidad mucho más profunda: el mostrador es, probablemente, uno de los puntos más sensibles y estratégicos de todo el negocio veterinario.

Porque no se trata solo de atender. Se trata de coordinar, interpretar, anticipar y, sobre todo, construir experiencias. Cada interacción que ocurre en ese espacio tiene impacto directo en la percepción del cliente, en la organización interna de la clínica y, también, en los resultados económicos del negocio.

El mostrador es el punto donde convergen la operación, la experiencia del cliente y el negocio.

El primer gran secreto del mostrador es entender su verdadero alcance: tiene el poder de informar, agendar, vender y recordar. Cuatro acciones que, bien ejecutadas, pueden transformar por completo la dinámica de una veterinaria. Pero que, mal gestionadas, generan pérdidas silenciosas todos los días.

Y ahí aparece uno de los errores más frecuentes: no darle la trascendencia que este rol merece. En demasiados casos, el mostrador termina siendo ocupado por personas sin formación específica, elegidas más por cercanía que por criterio profesional. Familiares, conocidos o perfiles administrativos básicos que, sin las herramientas adecuadas, enfrentan una tarea que exige mucho más que buena voluntad.

Que quede claro: el problema no es la persona. El problema es la definición del rol.

Hoy, el mostrador necesita evolucionar hacia un perfil mucho más completo: una coordinación operativa, orientada al cliente, con habilidades de comunicación, organización y una mirada integral del negocio. Alguien que entienda que cada consulta es una oportunidad, que cada turno es parte de un sistema y que cada interacción construye —o destruye— valor.

Porque mientras esto no se comprenda, las clínicas veterinarias seguirán perdiendo dinero, consultas y visitas sin siquiera notarlo. Turnos mal asigna dos, clientes que no vuelven, servicios que no se ofrecen, recordatorios que no se hacen. Todo eso ocurre, muchas veces, en el mostrador.

CHECKLIST: ¿TU MOSTRADOR ESTÁ FUNCIONANDO COMO DEBERÍA?

El mostrador puede ser una gran oportunidad… o una fuga silenciosa de ingresos. Para saber en qué situación estás, vale la pena hacerse algunas preguntas simples, pero clave:

– ¿La persona que atiende entiende el negocio o solo ejecuta tareas?
– ¿Se registran y ordenan correctamen te los turnos, o se “acomodan” sobre la marcha?
– ¿Se recuerdan vacunas, controles y tratamientos pendientes?
– ¿Se ofrecen productos y servicios en función de las necesidades del paciente y su tutor?
– ¿Se detectan oportunidades reales o solo se responde a lo que el cliente pide?
– ¿Se gestionan bien los tiempos de es-pera y las urgencias?
– ¿La comunicación es clara, empática y profesional en todo momento?

Si varias de estas respuestas generan dudas, hay una señal clara: el mostrador necesita orden, foco y capacitación.Porque mejorar este espacio no requiere grandes inversiones, sino decisiones concretas. Definir el rol, establecer procesos simples y acompañar al equipo puede
transformar rápidamente la experiencia del cliente… y los resultados del negocio.
El mostrador no mejora solo. Mejora cuando se lo gestiona.

Quienes ocupan este
rol tienen el poderde informar, agendar,
vender y recordar.

Ahora bien, no todas las estructuras requieren exactamente el mismo perfil. En una clínica veterinaria pequeña, el rol suele estar más vinculado al trato directo con los clientes, la generación de turnos y la capacidad de detectar oportunidades de venta en productos y servicios. Es un perfil cercano, resolutivo y con fuerte orientación al vínculo. Alguien que no solo atiende, sino que acompaña, sugiere y recuerda.

En estructuras más grandes, como hospitales veterinarios, el foco cambia. Quienes ocupan este rol tienen el poder de informar, agendar, vender y recordar.

La complejidad operativa exige una figura más orientada a la gestión del día a día: coordinación de agendas, manejo de urgencias, organización de flujos de trabajo, seguimiento de cobranzas y articulación con el equipo profesional. Aquí, el mostrador deja de ser solo un punto de contacto para convertirse en un verdadero centro de control.

En servicios de urgencias, en cambio, la habilidad crítica es otra: la empatía.

En contextos donde la tensión es alta y las emociones están a flor de piel, la capacidad de comunicar con claridad, contener y ordenar la situación es
tan importante como cualquier conocimiento técnico.

En estos casos, el mostrador es el primer sostén emocional del cliente.

Más allá de las diferencias, hay algo que se mantiene constante: la necesidad de integrar habilidades que tradicionalmente no se asociaban a este rol. Comunicación efectiva, manejo de agenda, criterio comercial, organización, uso de herramientas tecnológicas y, sobre todo, comprensión del impacto que tiene cada acción en el negocio.

Porque, aunque muchas veces no se diga explícitamente, informar también es vender. No desde una lógica agresiva o forzada, sino desde la capacidad de detectar necesidades que el cliente muchas veces no sabe que tiene.

Una correcta recomendación sobre desparasitación, un recordatorio de vacunación o una sugerencia nutricional pueden marcar la diferencia tanto en la salud del paciente como en los ingresos de la clínica.

El mostrador, en este sentido, no solo ejecuta, también interpreta. Y esa interpretación, cuando está bien entrenada,
se traduce en mejores decisiones.

Por eso, profesionalizar este rol deja de ser una opción para convertirse en una necesidad. Capacitar, definir funciones, establecer cr

iterios y acompañar el desarrollo de quienes están al frente del mostrador es, en definitiva, invertir en uno de los activos más importantes de la veterinaria.

Porque el cliente no distingue entre áreas. Para el cliente, la experiencia es una sola. Y muchas veces, empieza —y termina— en ese espacio.

Entender esto implica cambiar la mirada. Dejar de pensar en el mostrador como un lugar físico y empezar a verlo como una función estratégica. Como el punto donde convergen la operación, la experiencia y el negocio.  Porque, en definitiva, no es sólo un lugar de paso, es una decisión estratégica.

3 CLAVES PARA PROFESIONALIZAR EL ROL

Profesionalizar el rol de quien está al frente del mostrador no es una opción, es una decisión estratégica. Y, para lograrlo, hay tres pilares que no pueden faltar.
El primero es el conocimiento. Quie atiende debe conocer aspectos centrales de los productos y servicios que ofrece la veterinaria: desde planes sanitarios hasta alimentos, promociones y protocolos básicos. Sin ese dominio, no hay posibilidad de informar bien… ni de detectar oportunidades.
El segundo son las habilidades blandas. Comunicación clara, empatía, capacidad de escucha y manejo de situaciones difíciles no son “extras”, son parte central del rol. El mostrador es, muchas veces, el primer contacto emocional con el cliente.
El tercer pilar es el orden y la planificación. ¿Cómo saber si esto está funcionando? Es simple: la agenda está clara, los turnos no se superponen, los recordatorios se realizan en tiempo y forma y el equipo sabe qué hacer en cada momento. Cuando hay un sistema, se nota. Cuando no, también.
Profesionalizar el mostrador no es sumar tareas, es darles sentido.

Pensar el crecimiento  desde la segmentación implica dejar de hablar de “los tutores de gatos” como un bloque único y empezar a identificar grupos concretos, con comportamientos, barreras y motivaciones similares.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

 

El crecimiento del segmento felino no depende únicamente de atraer nuevos clientes a las clínicas, sino también de entender mejor a los que ya existen. Identificar perfiles concretos de tutores y diseñar propuestas específicas para cada uno es hoy una de las decisiones más estratégicas para las veterinarias que buscan aumentar la frecuencia de visita y mejorar su rentabilidad.

Durante mucho tiempo, el desarrollo de la medicina felina estuvo asociado a una idea bastante directa: atraer más gatos a la consulta. Sin embargo, la experiencia de los últimos años empieza a mostrar que el verdadero desafío no está únicamente en generar nuevos clientes, sino en comprender mejor los distintos tipos de tutores que ya forman parte —o podrían formar parte— de la veterinaria.

Porque no todos los gatos que no llegan a la consulta responden al mismo problema. Y, en consecuencia, no todos requieren la misma estrategia.

Pensar el crecimiento felino desde la segmentación implica dejar de hablar de “los tutores de gatos” como un bloque único y empezar a identificar grupos concretos, con comportamientos, barreras y motivaciones similares.

Los que aún no vienen: el mayor potencial

El primer segmento es, probablemente, el más evidente y también el más desafiante: aquellos tutores cuyos gatos nun-ca han visitado una veterinaria o lo hacen con muy baja frecuencia.

En este grupo, la principal barrera no es médica. Es conceptual. Muchos de es-tos tutores no perciben la necesidad de la consulta preventiva. La visita está asociada al problema, a la urgencia o a situaciones puntuales. Mientras el gato “esté bien”, no hay motivo para ir.

Aquí, la clave no está en ofrecer más servicios, sino en construir el hábito. Y eso se logra a través de una comunicación clara, simple y constante, que explique por qué la prevención es importante, qué incluye una consulta felina y cuándo debería realizarse.

El desafío no pasa solo por sumar nuevos clientes, sino también por aumentar la frecuencia de visita de los que ya van a la clínica veterinaria

Clientes actuales: la oportunidad silenciosa

El segundo segmento está compuesto por quienes ya llevan a sus gatos a la veterinaria, pero lo hacen de manera limitada.

Son tutores que consultan por va-cunas, controles básicos o situaciones puntuales, pero que no acceden a una propuesta más amplia de servicios. En muchos casos, no porque no estén dispuestos, sino porque no conocen todo lo que podrían hacer por su mascota.

Aquí aparece una de las oportunidades más concretas de crecimiento: ampliar la canasta de servicios.

Chequeos por etapa de vida, asesoría nutricional, controles periódicos o seguimiento de pacientes senior son prácticas que muchas veterinarias ya realizan, pero que no siempre están estructuradas, ni comunicadas como parte de una propuesta integral.

El desafío no es incorporar nuevos servicios, sino darles forma y visibilidad.

Tutores de perros con gatos: la oportunidad interna

Uno de los segmentos más interesantes —y muchas veces subestimado— es el de los clientes que ya concurren a la veterinaria con sus perros, pero no lo hacen con sus gatos.

En estos casos, la confianza ya está construida. El vínculo existe. La barrera no es la relación con la clínica, sino la incorporación del gato a la rutina de atención.

Este perfil representa una oportuni-dad concreta porque no requiere captar un cliente nuevo, sino trabajar sobre uno ya existente.

La clave está en identificar estos hogares, comprender sus hábitos y diseñar propuestas específicas que integren el cuidado de ambas mascotas.

La segmentación deja de ser una herramienta de marketing para convertirse en una decisión de gestión.

Los descreídos o con mala experiencia previa

El último segmento está compuesto por tutores que sí llevan a sus gatos a una veterinaria, pero no encuentran en ella una propuesta que responda a sus expectativas.

Pueden ser experiencias poco satisfactorias, falta de especialización o simplemente la búsqueda de un enfoque más alineado con el bienestar felino. En este caso, la oportunidad está en la diferenciación. Las clínicas que logran posicionarse con una propuesta clara —ya sea desde la medicina, la experiencia o la comunicación— tienen mayores probabilidades de captar este tipo de clientes. Pero para eso, es fundamental que la propuesta esté definida y sea percibida como tal.

Ya no todos necesitan lo mismo

Uno de los errores más frecuentes en la gestión en una veterinaria (y de cualquier empresa) es intentar aplicar la misma estrategia para todos y cada uno de los clientes.

La evidencia es clara: cada segmento requiere una forma distinta de comunicar, de ofrecer servicios y de construir valor.

No es lo mismo hablarle a un tutor que nunca llevó a su gato, que a uno que ya consulta regularmente. No es lo mismo ofrecer un chequeo preventivo a quien no percibe su importancia, que a quien ya confía en la veterinaria.

Personalizar la propuesta no implica complejizar la operación, sino principalmente ordenar la estrategia.

El desarrollo del segmento felino no depende únicamente de la medicina, ni de la infraestructura.

Depende, en gran medida, de la capacidad de las veterinarias para entender a sus clientes.

Identificar quiénes son, cómo se com- portan, qué necesitan y qué valoran permite diseñar propuestas más efectivas, mejorar la experiencia y aumentar la frecuencia de visita.

Porque, en definitiva, el crecimiento no está en hacer más de lo mismo. Está en hacer lo correcto para cada cliente.

Contar con información de los clientes no es un dato menor. Puede ser la clave del crecimiento a futuro del emprendimiento. ¿Por qué? ¿Qué es lo importante?

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

En tiempos de redes sociales, inteligencia artificial y plataformas di- gitales cada vez más sofisticadas, muchas clínicas veterinarias pasan por alto
uno de los activos más valiosos que tienen al alcance de la mano: su base de datos de clientes y pacientes.

No se trata de una herramienta nueva, ni de una tendencia reciente. Desde hace años se habla del valor de la información para mejorar la gestión y la comunicación. Sin embargo, en la práctica, todavía son muchas las veterinarias que no cuentan con una base de datos ordenada o que simplemente acumulan información sin aprovecharla estratégicamente.

La diferencia entre tener datos y saber utilizarlos puede marcar un antes y un después.

Porque más allá de la tecnología, la base de datos sigue siendo un pilar que permi- te ordenar la gestión comercial, mejorar la atención preventiva y fortalecer el vínculo con los clientes.

¿Por qué es tan importante?

Cada consulta deja información valiosa para la veterinaria. El nombre del cliente, los datos de contacto, la edad de la mascota, su historia clínica o el tipo de servicios que suele utilizar son datos que, organizados correctamente, permiten comprender mejor a los pacientes y anticipar sus necesidades.

Cuando esa información se pierde, se dispersa o queda incompleta, la veterinaria pierde una enorme oportunidad. En cambio, cuando la base está ordenada y actualizada, se convierte en una herramienta concreta para mejorar la gestión. Permite segmentar a los clientes, planificar campañas de comunicación y recordar servicios preventivos en el momento adecuado.

En otras palabras, ayuda a que la clínica deje de reaccionar ante la demanda y empiece a trabajar de manera más estratégica.

¿Qué información debería incluir?

No hace falta contar con sistemas complejos, ni bases de datos gigantescas para empezar a trabajar de manera inteligente. Con algunos datos básicos bien organizados ya es posible generar un impacto positivo.

Entre la información más importante que debería registrarse se encuentran:
• Datos de contacto del cliente (nombre, teléfono, correo electrónico).
• Nombre y especie de la mascota.
• Edad o fecha de nacimiento.
• Historial sanitario básico (vacunas, antiparasitarios, cirugías).
• Tipo de servicios utilizados en la clínica.

Esta información permite identificar patrones y organizar acciones que mejoran la experiencia del cliente y la eficiencia de la clínica.

¿Cómo utilizarla?

Una base de datos bien administrada permite pasar de una comunicación general a una mucho más precisa.

Por ejemplo, es posible enviar recordatorios de vacunación a los tutores de mascotas que están próximas a cumplir su calendario, o avisos sobre campañas de desparasitación en determinadas épocas del año.

También se pueden generar comunicaciones específicas según el perfil de los clientes: pacientes geriátricos o propietarios de determinadas especies. Esto, además de mejorar la prevención, ayuda a mantener el vínculo.

Y en muchos casos terminan generando nuevas consultas o servicios adicionales que de otro modo no se hubieran producido.

El motor que gira la rueda

Cuando la información está bien organizada, la base de datos se convierte en una pieza central de lo que podríamos llamar el “motor de la veterinaria”. Por un lado, permite anticipar necesidades y mejorar la medicina preventiva. Por otro, facilita acciones de comunicación que fortalecen la relación con los clientes.

A su vez, estas acciones generan mayor frecuencia de visitas, más oportunidades de venta cruzada y una mayor fidelización. Todo esto se traduce en una clínica más ordenada, con mayor previsibilidad y mejores resultados.

Un cambio cultural

Trabajar con datos no significa perder el trato humano, ni transformar la clínica en un espacio frío o automatizado. Por el contrario, permite conocer mejor a cada paciente y ofrecer una atención más personalizada.

El desafío no pasa por incorporar herramientas complejas, sino por desarrollar el hábito de registrar información relevante y utilizarla de manera inteligente.

En un contexto donde cada vez hay más competencia y los clientes esperan una comunicación clara y oportuna, contar con una base de datos bien gestionada puede marcar una diferencia enorme. Sabemos que no es fácil, pero insistimos: detrás de cada paciente hay un dato, un cliente y una oportunidad para fortalecer el vínculo con la clínica.