El MV Miguel Ángel Scarpa indicó que la dermatitis atópica canina representa un desafío para los veterinarios. El diagnóstico temprano y los tratamientos adecuados son claves para el bienestar animal.
De la redacción de Mi Negocio Veterinario
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Las enfermedades alérgicas ocupan un lugar central en la dermatología veterinaria. De hecho, según el MV Miguel Ángel Scarpa, especialista en dermatología, el 80% de las consultas que recibe están relacionadas con cuadros alérgicos. Frente a este escenario, alcanzar un diagnóstico preciso y establecer tratamientos adecuados resulta fundamental para mejorar la calidad de vida de los perros.
Entre estas patologías, la dermatitis atópica canina se destaca por su frecuencia, su carácter crónico y las dificultades que presenta tanto para los veterinarios como para los tutores.
Se trata de una enfermedad inflamatoria de origen genético, en la que el sistema inmunológico responde de manera exagerada frente a diferentes alérgenos ambientales. Sus manifestaciones incluyen prurito, inflamación cutánea, otitis recurrentes, alteraciones de la barrera de la piel e infecciones secundarias.
Sin embargo, sus consecuencias van mucho más allá de las lesiones visibles.
“Yo creo que tiene un impacto en la calidad de vida del paciente y un impacto psicológico en el tutor por ver mal a su mascota”, explicó Scarpa en diálogo con MOTIVAR.
El especialista destacó que el rascado constante, las infecciones recurrentes y las molestias que experimentan los animales afectan considerablemente su bienestar.
Por eso, el abordaje de estas enfermedades no debe limitarse a controlar los síntomas, sino que requiere una estrategia sanitaria integral y sostenida en el tiempo.
La importancia del diagnóstico
Uno de los principales desafíos que enfrentan los veterinarios es identificar correctamente el origen del prurito. Si bien la dermatitis atópica representa una proporción importante de los casos, existen otras enfermedades que pueden provocar manifestaciones similares.
Entre ellas se encuentran las alergias alimentarias, la dermatitis alérgica por picadura de pulgas, las enfermedades parasitarias y las infecciones bacterianas o por levaduras.
En este sentido, Scarpa remarcó que el diagnóstico requiere una anamnesis detallada, una evaluación clínica completa y la exclusión de otras causas que puedan explicar los signos observados.
“Para diagnosticar una dermatitis atópica es todo un algoritmo donde hay que tener una correcta reseña y una anamnesis pormenorizada”, sostuvo.
El profesional explicó que, una vez descartadas las enfermedades parasitarias y otras posibles causas de prurito, es necesario evaluar la participación de alergias alimentarias mediante pruebas de restricción dietaria adecuadas.
Un diagnóstico incorrecto puede conducir a tratamientos inadecuados y dificultar el control de la enfermedad.
Del control del prurito al manejo de una enfermedad crónica
Durante las últimas décadas, la dermatología veterinaria experimentó importantes avances terapéuticos.
Históricamente, el tratamiento de las enfermedades alérgicas dependía principalmente de los corticoides y las terapias tópicas. Posteriormente, la incorporación de nuevas alternativas farmacológicas permitió ampliar las posibilidades de intervención.
Entre estos avances se encuentra el desarrollo de oclacitinib, principio activo de Apoquel, de Zoetis, una herramienta terapéutica que modificó el abordaje del prurito asociado con las enfermedades alérgicas caninas.
“Yo creo que hoy en día no me imagino haciendo dermatología sin el Apoquel. Nos simplificó muchísimo el abordaje, sobre todo del prurito”, destacó Scarpa.
El especialista explicó que el tratamiento debe definirse considerando las características clínicas de cada animal, especialmente el grado de inflamación y la intensidad del prurito.
Por eso, el veterinario debe establecer una estrategia individualizada que contemple tanto el control inicial de los signos clínicos como el mantenimiento de los resultados a largo plazo.
El objetivo no es solamente aliviar el rascado, sino también reducir las complicaciones asociadas y favorecer una mejor calidad de vida.
Apoquel: una alternativa para el control del prurito
En este escenario, Zoetis cuenta con Apoquel (oclacitinib), indicado para el tratamiento del prurito asociado con la dermatitis alérgica y las manifestaciones clínicas de la dermatitis atópica en perros.
Su mecanismo de acción se basa en la inhibición de determinadas vías de señalización de las enzimas Janus quinasa (JAK), involucradas en la transmisión de señales relacionadas con el prurito y la inflamación.
Según la información técnica proporcionada por Zoetis, el medicamento ofrece un alivio rápido del prurito asociado con la dermatitis alérgica y puede utilizarse como parte de una estrategia de manejo a corto o largo plazo, siempre bajo criterio veterinario.
Sin embargo, Scarpa advirtió que resulta fundamental descartar y tratar las enfermedades concurrentes. Cuando existen infecciones bacterianas, proliferación de levaduras o enfermedades parasitarias, el control del prurito puede requerir intervenciones adicionales.
De allí la importancia de integrar el tratamiento farmacológico dentro de un protocolo dermatológico completo, que contemple el diagnóstico, el control de las complicaciones y el seguimiento del paciente.
Facilitar los tratamientos
Uno de los desafíos del manejo de las enfermedades dermatológicas crónicas es lograr que los tutores mantengan correctamente los tratamientos indicados.
La administración diaria de medicamentos puede representar una dificultad, especialmente en perros que rechazan los comprimidos convencionales.
Para responder a esta necesidad, Zoetis incorporó Apoquel Tabletas Masticables, una nueva formulación de alta palatabilidad que busca facilitar la administración del tratamiento.
Esta presentación mantiene el mismo principio activo, oclacitinib, y ofrece una eficacia clínica comparable a la formulación tradicional, de acuerdo con la información técnica del laboratorio.
Uno de sus principales diferenciales es la aceptación voluntaria por parte de los animales.
Según los estudios difundidos por la compañía, el 91,6% de los perros aceptó voluntariamente las tabletas masticables cuando se administraron dos veces al día durante siete días.
Este atributo puede facilitar la administración, reducir las dificultades que enfrentan los tutores y favorecer el cumplimiento de las indicaciones veterinarias.
La nueva formulación se presenta en concentraciones de 3,6 mg, 5,4 mg y 16 mg, lo que permite adaptar la administración al peso del paciente según la pauta indicada por el profesional.
El veterinario, protagonista del bienestar animal
Más allá de las innovaciones terapéuticas, el manejo de la dermatitis atópica requiere un aspecto fundamental: la comunicación entre el veterinario y el tutor.
Scarpa destacó que una de las primeras cuestiones que explica durante la consulta es que se trata de una enfermedad crónica, cuyo manejo requiere continuidad.
“Esto es una condición genética que no se cura, se trata”, señaló.
En consecuencia, resulta fundamental establecer expectativas realistas sobre los resultados del tratamiento y explicar que las estrategias pueden modificarse a lo largo de la vida del animal.
El seguimiento clínico también permite evaluar la respuesta terapéutica y realizar los ajustes necesarios.
En este contexto, con Apoquel y su nueva presentación en tabletas masticables, Zoetis busca acompañar a los profesionales veterinarios en el tratamiento del prurito asociado con la dermatitis alérgica canina, aportando alternativas que faciliten el manejo de los pacientes.