Perfiles y tendencias




Las estadísticas educativas de los países desarrollados y de la Argentina aportan evidencias contundentes: ellas tienen mayor tasa de matriculación, egreso y desempeño escolar que los hombres.
Por otro lado, la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC permite indagar en las diferencias de género que se dan en la inserción laboral.
Tomando el promedio de cuatro trimestres entre 2010 y 2011 se observa:
- De las personas mayores de 14 años, el 68% de los varones y sólo el 43% de las mujeres tienen empleos remunerados en el mercado laboral.
- Entre estas personas, el 22% (en el caso de los varones) y el 50% (en el caso de las mujeres) tienen un empleo a tiempo parcial.
- Del total de los cargos directivos (gerentes o jefes) existentes, el 72% son ocupados por varones mientras que el 28% restante por mujeres.
Estos datos delatan una clara contradicción entre desempeño educativo e inserción laboral.
Las mujeres son mucho más aplicadas en el estudio pero tienen menos probabilidades de ocupar un cargo directivo.
En el mundo del conocimiento
Las estadísticas educativas muestran que las mujeres se preparan mejor que los varones para la sociedad del conocimiento. Por lo tanto, en el futuro ocuparán un rol más protagónico en la vida social, económica y política.
Las sociedades ganarían mucho en equidad y eficiencia económica si aceleraran este proceso.
Interesante es ver cómo en la medida que las mujeres que trabajan son proporcionalmente menos y presentan menor dedicación horaria, las probabilidades de que ocupen los cargos directivos son más bajas que la de los varones.
Aunque son muchos los factores que explican la discriminación, la principal causa es la atávica pauta cultural que asocia la masculinidad al sostén económico y la feminidad al cuidado del hogar y especialmente la crianza de los hijos.
Esto lleva a que muchas mujeres, más allá de su preparación e intereses, se abstengan de buscar empleo o se insertan en empleos que demandan menor dedicación horaria, a los fines de no colisionar con sus «responsabilidades principales».
La legislación no colabora con una solución.
Fuente: www.idesa.org – info@idesa.org






