febrero 2026 - Mi Negocio Veterinario
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La distribuidora veterinaria Serprove avanza en la venta de medicamentos y alimentos balanceados para perros y gatos en el nordeste argentino, proyectando crecer en nuevas zonas, siempre con foco en el canal profesional.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Con 27 años de trayectoria en el nordeste argentino, Servicios Veterinarios Profesionales mantiene su esencia familiar mientras avanza en la profesionalización de la gestión integral de su modelos de negocio. Esta distribuidora veterinaria fundada por el MV José Antonio “el gallego” González, abastece a más de 1.300 puntos de venta (entre veterinarias, cadenas y Pet Shops) en Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones, proyectando expandirse a otras provincias a lo largo de este 2026.

Hoy Serprove (www.serprove.com) representa a más de 40 laboratorios veterinarios y mantiene la exclusividad para la comercialización de la línea de alimentos balanceados de Alican (Sieger) destinada a perros y gatos (incluso con soluciones medicadas) en toda la región. Esto posibilitó un fuerte crecimiento en los últimos años, el cual se sostiene en base a los valores y al respeto por el canal profesional.
“Nuestra fortaleza sigue siendo la cercanía y el acompañamiento a los veterinarios, con un servicio que se sustenta en una flota propia de vehículos que permite garantizar las entregas a las 24 o 48 horas de realizados los pedidos”, le comentaba Constanza González (hija del fundador) a MOTIVAR, en lo que fue la visita realizada por nuestro editor, Luciano Aba, en la cual no solo se capacitó a la fuerza de ventas de la distribuidora, sino que también se compartieron experiencias, charlas y contenidos con veterinarios de distintas localidades.

Queda claro: lejos de ser solo un canal comercial, Serprove está estructurada desde sus inicios para acompañar el crecimiento de las veterinarias, manteniendo una impronta donde la amistad y la fidelidad juegan un rol clave.
Actualmente, la empresa cuenta con un equipo de 50 personas (cuatro de ellos son veterinarios) y una estructura que incluye una casa central en la ciudad de Corrientes (con atención y venta a profesionales), ciudad donde también dispone de un predio que contempla un nuevo depósito de 300 metros cuadrados y la próxima inauguración de una sala de eventos y conferencias.
A esto, se suma la sucursal propia en Posadas, Misiones, y un alcance cada vez más potente hacia las provincias de Chaco y Formosa.
Todo este andamiaje es el que le permite hoy a Servicios Veterinarios Profesionales impulsar una facturación cuyo 55% corresponde a la venta de alimentos balanceados y el 45% restante a fármacos y vacunas veterinarias.

Logística y un portafolio estratégico

Durante nuestra entrevista, también dialogamos con Ana Viudez, responsable de la administración de la empresa, quien destacó el vínculo que Serprove mantiene con los laboratorios veterinarios.
“Tenemos co

ntacto permanente, buscando siempre las mejores opciones para nuestros clientes. De hecho, estaremos impulsando acciones para darle un mayor asesoramiento y acompañamiento a los veterinarios que se reciban de nuestra Facultad, un gran semillero de profesionales en toda la región”, nos decía.

MV José «el gallego» González.

Y agregaba: “Tenemos mucho trabajo por hacer y cambios por gestionar para poder brindar cada vez un mejor servicio en los tiempos que corren. Los cambios tecnológicos y económicos que vivimos día a día hacen que tengamos que estar preparados para evolucionar y mejorar. Es un gran desafío”.
En este sentido, vale destacar la inversión realizada por Serprove no solo en sus redes sociales (@serprove), sino también en la aplicación de diferentes herramientas tecnológicas para favorecer el manejo eficiente de los stocks y la agilización de los procesos. “Esto fue clave para que podamos organizarnos y darles un mejor servicio a todos los clientes”, nos decía también el MV Diego Cayo, supervisor de ventas y responsable de comunicación y marketing de la empresa, quien agregó: “La cercanía con los profesionales es algo que desde siempre nos inculcó “el gallego”. Por eso, son el corazón de nuestra propuesta de valor.
“Así es, sabemos que son los médicos veterinarios el motor para que toda nuestra industria crezca. Está ahí el foco de Serprove y no lo dejaremos de lado, por más cambios y transformaciones que viva el mercado”, agregaba el MV Sergio Esquivel, gerente comercial de la distribuidora veterinaria.

 

Proyecciones 2026

Tal como lo dejó bien en claro Constanza González en su diálogo con MOTIVAR, Serprove seguirá apostando por el sector con nuevas inversiones edilicias y también con un mayor acompañamiento al crecimiento de las veterinarias de la zona.
“Queremos darle una mano a ese nuevo médico veterinario y ayudarlo a montar su veterinaria con medicamentos básicos ya sea para el maletín, el estante y, por supuesto, con nuestra marca de alimentos que está totalmente desarrollada”, explicó sin perder de vista que la empresa todavía se encuentra en pleno proceso de profesionalización. “Debemos adaptarnos a los tiempos que corren, pero sin perder de vista la impronta familiar y de amistad que mantenemos con todo el canal. Vamos a poner en marcha nuevas acciones, estrategias e ideas, con el desafío permanente de mantener nuestra esencia. Vamos a avanzar a pasos firmes”, completó.
Finalmente, fue Sergio Esquivel quien ratificó las bases de la estrategia comercial que se viene. “Es clave estar cada vez más al tanto de los números de la empresa y bajar mensajes claros, con propuestas de valor, a nuestros vendedores. El mercado cambió y nos tenemos que adaptar sobre la base sólida que hemos sabido construir”.

Avanza el Centro de Egresados veterinarios de la UNNE

Desde hace más de 4 años, el Centro de Egresados de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE trabaja para fortalecer el vínculo entre los graduados y su Casa de Estudios. Ahora bajo la presidencia del MV José “gallego” González, la organización impulsa acciones concretas en infraestructura y formación continua.
El objetivo fundacional del espacio es que «el graduado se integre realmente a la Facultad», nos decía González, destacando la importancia de que los profesionales dejen de ser un actor externo y trabajen en conjunto con docentes y autoridades.
Para lograr esta operatividad, se creó una Fundación que permite administrar recursos de manera ágil y transparente, con el objetivo de cubrir las necesidades.
“Hace un tiempo urgía habilitar y equipar un nuevo salón; los egresados aportaron y se cumplió el objetivo”, ejemplificó José González en diálogo con MOTIVAR.
Además de haber acondicionado un espacio físico propio y una Secretaría de Posgrado dentro del campus, el Centro de Egresados hoy participa activamente en la organización de eventos, como los festejos por los 105 años de la FCV-UNNE. Todo, administrado mediante la Fundación, con el objetivo de garantizar una gestión ordenada y sin manejo personal de fondos.

Aporte a la medicina veterinaria

En el plano académico, se impulsan actividades de capacitación para colegas en distintos estadios de su Carrera, con temáticas técnicas y sociales.
Un ejemplo innovador es el proyecto “Mentores”, una iniciativa social donde veterinarios experimentados acompañan a los estudiantes de primer año en su etapa inicial, la más difícil de la carrera.
Con reuniones virtuales semanales y la participación de colegas desde distintas provincias del país, el Centro de Egresados sigue creciendo. Su motor: devolver a la educación pública todo lo que les brindó y mantener viva la conexión entre los veterinarios y la Facultad que los formó.
Finalmente, González subrayó la importancia de ocupar espacios también en la discusión gremial. El Centro apunta a participar activamente en cámaras y asociaciones, entendiendo que «es necesario estar en los lugares donde se marcan las futuras pautas de la veterinaria».

Te contamos qué fechas especiales vienen en marzo y te compartimos ideas para cumplir los objetivos de tu negocio veterinario.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
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Marzo marca un cambio de ritmo. Se termina el verano, vuelven las rutinas y empieza a acomodarse el año. Para muchas clínicas veterinarias, este es el momento en el que reaparecen consultas postergadas, se reorganizan agendas y se reactivan conversaciones que habían quedado en pausa.

Al mismo tiempo, aparecen las fechas del calendario, como el comienzo del otoño o el Día Internacional de la Mujer: todas pueden convertirse en oportunidades de comunicación, pero el problema surge cuando se las usa sin un criterio claro.

La clave de las efemérides es utilizarlas únicamente si te van a ayudar a cumplir un objetivo concreto. Cuando eso sucede, el contenido deja de ser una obligación y se convierte en una herramienta estratégica.
Acá te compartimos 10 ideas para aprovechar las efemérides de marzo según qué objetivo quieras trabajar en tu negocio veterinario.

Vuelta a clases

  • Si tu objetivo es aumentar consultas preventivas, lanzá una campaña de “Chequeo de vuelta a la rutina” con cupos limitados.
  • Si tu objetivo es posicionarte en comportamiento, publicá contenido sobre “ansiedad por separación” y ofrecé una evaluación específica para pacientes que presentan cambios conductuales.
  • Si tu objetivo es fortalecer la relación con tutores actuales, enviá recomendaciones prácticas para reorganizar la rutina del animal en marzo y acompañar la transición.

Comienzo del otoño

  • Si tu objetivo es posicionarte en medicina senior, educá sobre las particularidades de los pacientes mayores y abrí agenda para controles específicos antes de la llegada del frío.
  • Si tu objetivo es posicionarte como referente, compartí señales tempranas de enfermedades respiratorias y explicá por qué es importante detectarlas a tiempo.
  • Si tu objetivo es aumentar la venta de servicios preventivos, comunicá la importancia de revisar el plan sanitario antes del invierno y ofrecé una revisión integral estacional.

Día Internacional de la Mujer

  • Si tu objetivo es fortalecer la identidad profesional de tu clínica, visibilizá la trayectoria, formación y especialización de las mujeres del equipo.
  • Si tu objetivo es humanizar la marca, mostrá el día a día de las mujeres del equipo en primera persona y el rol que cumplen dentro de la clínica.
  • Si tu objetivo es reforzar valores institucionales, tomá postura sobre equidad y liderazgo femenino en la profesión veterinaria.
  • Si tu objetivo es fortalecer la cultura interna, aprovechá la fecha para reconocer públicamente el aporte de las mujeres que forman parte del equipo.

Tenelo presente

El calendario no define tu estrategia. Las fechas están ahí todos los años; lo que cambia es la intención con la que las usás. Marzo puede ser simplemente una sucesión de posteos aislados o una oportunidad para ordenar la comunicación de tu clínica con un objetivo claro.
La diferencia no está en la efeméride, sino en el criterio. Elegir qué fechas trabajar y, sobre todo, para qué, es lo que convierte una acción puntual en una herramienta de gestión.

Te contamos quién es Gastón Britos, médico veterinario dedicado a grandes animales e influencer. Su recorrido vuelve a poner en agenda una clave para toda la profesión: comunicar bien también es parte del trabajo.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
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El reconocimiento que recibió Gastón Britos, al ser distinguido por la Bolsa de Comercio de Córdoba como uno de los 10 Jóvenes Sobresalientes de esa provincia en 2025, no es solo una buena noticia a nivel individual. Es también una señal clara de hacia dónde está evolucionando la profesión veterinaria. Más aún cuando, dentro de ese grupo, Britos obtuvo además el galardón a Desempeño Profesional.
Médico veterinario dedicado a la sanidad y la producción en grandes animales, Gastón Britos combina su trabajo de campo con una activa presencia en redes sociales y el mundo digital, donde ha construido una comunidad sólida de seguidores que supera los 2 millones de personas.

Redes sociales y presencia digital

  • Instagram (@gastonbritos_vet): más de 1 millón de seguidores, donde comparte contenido educativo, humorístico y vivencias del día a día como veterinario en el campo.
  • TikTok (@gastonbritosvet): cerca de 200.000 seguidores, con videos breves que conectan a la audiencia con la vida animal y profesional.
  • YouTube (Gastón Britos Vet): alrededor de 6.000 suscriptores, con contenido audiovisual profundo sobre sanidad animal y experiencias de campo.
  • Podcast “Veterinaria al Desnudo” (Spotify y otras plataformas), donde debate temas de salud animal con invitados, destacando educación y concientización sobre distintos aspectos de la profesión veterinaria.

Estos canales no solo amplifican su trabajo, sino que también lo posicionan como uno de los referentes más visibles en comunicación veterinaria dentro de Argentina y la región.

Mucho más que saber: saber comunicar

Durante años, la formación veterinaria estuvo casi exclusivamente enfocada en lo técnico. Sin embargo, el contexto actual exige algo más. Productores, clientes, colegas y hasta la sociedad en general demandan profesionales que no solo sepan, sino que puedan explicar, generar confianza y construir vínculos.
En ese punto, el recorrido de Britos funciona como un caso testigo.
Su crecimiento como referente digital no responde a una estrategia de marketing vacía, sino a una decisión concreta: estar donde están hoy las conversaciones, con contenido que educa, entretiene y moviliza a su audiencia.

Un mensaje que trasciende al premio

Que una institución como la Bolsa de Comercio de Córdoba reconozca a un veterinario por su desempeño profesional y su impacto comunicacional no es menor. Habla de un perfil que empieza a ganar protagonismo: el del veterinario que entiende su rol dentro de una cadena productiva compleja y sabe comunicarlo.
Para el conjunto de la profesión, el mensaje es claro. Invertir tiempo en mejorar habilidades de comunicación, aprender a expresarse mejor, animarse a los formatos digitales y trabajar la marca personal ya no es opcional.
Es parte del desarrollo profesional.

Conectate con su contenido

Si buscás ejemplos concretos de cómo llevar tu práctica veterinaria a una audiencia más amplia sin perder el profesionalismo, las cuentas de Gastón Britos son un buen punto de partida. Su enfoque combina conocimiento técnico, historias humanas y una clara apuesta por construir puentes entre la veterinaria, los productores y la sociedad.

 

El laboratorio nacional desplegó una estrategia que potenció su portfolio y acompañó el día a día de los profesionales. Repasá los hitos de 2025.

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A lo largo del año 2025, Biogénesis Bagó dejó en claro que su apuesta por el segmento de animales de compañía no es una acción aislada, ni coyuntural.
Por el contrario, la compañía viene construyendo una estrategia sostenida para su línea Pets (@biogenesisbagopets), combinando presencia en los principales eventos del sector, renovación de imagen, ampliación de portfolio y un mensaje sanitario consistente que pone al veterinario en el centro de la escena.
El hilo conductor es claro: acompañar la práctica diaria con soluciones concretas, fáciles de explicar al tutor y alineadas con un enfoque preventivo de largo plazo.
En un contexto donde la consulta se vuelve cada vez más exigente —en tiempo, comunicación y resultados—, ordenar la propuesta y reforzar la prevención es una ventaja competitiva real para las clínicas.
En ese marco, la empresa continuó con la difusión de un espacio de capacitación gratuita para profesionales y estudiantes de veterinaria.
Así es, desde www.pets.biogenesisbago.com/veterinarios, los asistentes pudieron participar de Conferencias EPM, online y gratuitas; acceder a una videoteca con cientos de conferencias como material de consulta permanente; consultar trabajos científicos y encontrar información técnica detallada de todos sus productos.

Un año marcado por eventos y visibilidad

A lo largo de todo el año pasado, Biogénesis Bagó Pets eligió distintos escenarios clave para mostrar su propuesta.
En las Jornadas Veterinarias de Intermédica, uno de los encuentros más relevantes para el profesional de pequeños animales, la marca presentó novedades de producto y reforzó conceptos que hoy atraviesan toda la agenda sanitaria: tenencia responsable, vacunación y desparasitación sostenida durante todo el año.
Asimismo, el laboratorio dijo presente en el Congreso Veterinario Latinoamericano de Rosario, renovó su activa participación en Dog Run y volvió a sumarse a las propuestas de AAMEFE, con foco también en la salud felina.
En todos los casos, el mensaje buscó conectar con el rol del veterinario, destacando la importancia de sostener esquemas preventivos —como la vacunación antirrábica— y de trabajar la consulta como un espacio de educación continua hacia los tutores.

Bagogard: ampliar la caja de herramientas del consultorio

Uno de los lanzamientos más destacados fue Bagogard, la nueva línea de antiparasitarios externos para perros y gatos.
El concepto elegido fue “El guardián de su salud”, en el cual se resume bien la intención de la marca: integrar la desparasitación externa dentro de una mirada sanitaria más amplia, y no como una acción estacional o reactiva.
En perros, Bagogard 4 propone una formulación con cuatro principios activos, pensada para abordar pulgas, garrapatas y mosquitos, sumando control ambiental y efecto repelente. En gatos, Bagogard Fel ofrece una alternativa específica y de aplicación mensual, adaptada a las necesidades del paciente felino.
En ambos casos, el mensaje es uno solo: la prevención funciona cuando es constante y fácil de sostener.
Esto obviamente se sumó a toda la línea de vacunas y productos farmacológicos con la cual cuenta la empresa, sin perder el foco en la difusión de Biochip, dispositivo por medio del cual los tutores pueden registrar la identidad de su animal a través de un código único de lectura, acreditar Certificaciones de salud para viajes internacionales e incluso digitalizar su historial clínico.

Una imagen que ordena y comunica

Otra novedad relevante fue el rebranding de la línea Pets, que adoptó el color violeta como sello distintivo. Esta unificación también incluye productos provenientes del laboratorio Mayors, integrados ahora bajo la identidad Pets de Biogénesis Bagó.
Para el veterinario, esto se traduce en mayor claridad al recomendar y una narrativa más coherente hacia el tutor, algo clave cuando el tiempo de consulta es limitado.

Presencia territorial y capacitación

El despliegue de Biogénesis Bagó Pets no se limita a los grandes congresos.
A lo largo del año, la compañía reforzó su trabajo en territorio, con visitas técnicas a veterinarias y charlas de actualización, enfocadas en el uso adecuado de los productos y en la importancia de sostener protocolos preventivos.
Esta lógica se replicó también en espacios de alta visibilidad, como la Exposición Rural de Palermo, donde la división de animales de compañía volvió a presentar Bagogard como parte de su propuesta integral para perros y gatos, reforzando el concepto de salud, bienestar y longevidad.
Asimismo, se llevaron adelante distintas activaciones, entre ellas un juego vinculado a Biochip. De esta manera, Biogénesis Bagó abordó en el marco de La Rural de Palermo aspectos clave de la tenencia responsable en perros y gatos, como lo son la desparasitación y la identificación.

Una lectura en clave de negocio veterinario

Mirado en conjunto, el recorrido de Biogénesis Bagó Pets deja un mensaje interesante para el negocio veterinario: ordenar la propuesta, comunicar mejor y apoyar la prevención no solo mejora la salud del paciente, también fortalece la relación con el cliente. En un mercado cada vez más competitivo, contar con marcas que acompañen ese proceso —con productos claros, mensajes consistentes y presencia real— es una ventaja que se siente en el día a día.

Te compartimos 10 consejos para pensar la búsqueda laboral en veterinaria: cómo empezar, qué mirar al evaluar propuestas, cómo mostrarte profesionalmente y qué tener en cuenta al momento de elegir.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
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Buscar trabajo rara vez es un proceso neutro. Es una decisión que define el sustento económico y las condiciones de vida de los próximos años, algo que en el contexto socioeconómico actual cobra aún más importancia. Al mismo tiempo, cambiar de trabajo puede abrir posibilidades de mejora y crecimiento, pero también implica incertidumbre y riesgo. En distintos momentos de la vida profesional, la búsqueda aparece por razones diferentes: al inicio, cuando alguien se recibe y empieza a insertarse en el mercado laboral; o más adelante, cuando surge la necesidad —o el deseo— de cambiar, ordenar la práctica, especializarse o mejorar condiciones. En todos los casos, no se trata solo de conseguir “un puesto”, sino de tomar decisiones informadas que impactan directamente en la sostenibilidad de la práctica profesional y personal.
A partir de lo que escuchamos en conversaciones con veterinarios que se embarcan en la búsqueda de trabajo, recopilamos algunos consejos que se repiten como claves en ese proceso. Los diez puntos que compartimos a continuación desde Mi Negocio Veterinario buscan arrojar claridad sobre aspectos que suelen pasarse por alto, recorriendo la búsqueda desde lo más evidente hacia lo menos visible.

1. Aprovechá enero y febrero

El inicio del año suele concentrar movimientos internos: presupuestos nuevos, reorganización de equipos y vacantes que se abren antes de publicarse. No es garantía de nada, pero sí un momento con más circulación real de oportunidades.

2. Revisá tus expectativas antes de revisar avisos

Antes de mirar propuestas, conviene tener claro qué necesitás hoy en términos de ingresos, horarios, aprendizaje y nivel de exigencia. Sin ese marco, la búsqueda se vuelve reactiva y es fácil entusiasmarse con ofertas difíciles de sostener.

3. Actualizá tu LinkedIn con foco profesional, no académico

Antes de postularte o escribir a una veterinaria, revisá qué imagen profesional estás mostrando. Un perfil confuso o desactualizado juega en contra, incluso cuando tenés experiencia. Tiene que quedar claro qué hiciste, en qué contextos trabajaste, cuáles fueron tus logros y hacia dónde querés ir profesionalmente. Y no se trata solo de completar secciones: LinkedIn también se construye en lo que compartís, cómo participás y con quién te vinculás. No es un CV online, es una red profesional.

4. Aprendé a leer entre líneas un aviso laboral

Un aviso laboral debería delimitar un puesto y sus condiciones. Cuando no lo hace, no es un detalle menor: es una señal de desorden. La falta de un nombre claro del puesto, de condiciones básicas como la carga horaria, o de una definición concreta de responsabilidades suele anticipar que el rol se va a definir sobre la marcha. Lo mismo ocurre cuando se presentan como beneficios cuestiones que son derechos básicos. Un aviso con estas “banderas rojas” no suele responder a un olvido de quien lo redactó: traslada el costo de esa indefinición al nuevo empleado.

5. Escribí a veterinarias que te interesen, aunque no publiquen búsquedas

Muchas vacantes no se publican o se abren cuando aparece un perfil interesante. Contactar de forma directa amplía el mapa real de oportunidades y te posiciona de antemano.

6. Prepará preguntas para la entrevista (no solo respuestas)

La entrevista también es una instancia para evaluar al lugar. Llegar con preguntas te muestra proactivo, reduce la sensación de urgencia y te permite acceder a información clave para decidir mejor. Si no sabés qué preguntar, una buena guía es imaginar un día de trabajo ahí y revisar si te queda claro a quién responderías, cómo se toman decisiones o qué pasaría en situaciones habituales.

7. Observá cómo trabaja la veterinaria, online y offline

El funcionamiento cotidiano se ve en el trato en el consultorio, pero también deja rastros en cómo se comunican con los clientes, responden reseñas o gestionan redes. En esos espacios aparecen patrones difíciles de ocultar: formas de resolver conflictos, estilos de comunicación y prioridades reales. Mirar ahí permite entender mucho más de un lugar que lo que suele decirse en una entrevista.

8. El puesto de tus sueños en un mal encuadre puede ser una pesadilla

Un puesto atractivo no se sostiene si el marco que lo rodea es débil. La falta de estructura, la ausencia de procesos claros o una remuneración no acorde terminan erosionando incluso los roles más interesantes. Cuando el encuadre falla, el entusiasmo inicial no es suficiente para sostener la rutina.

9. Definí tu remuneración pretendida sumando tus necesidades

El monto no se define solo por el mercado o el cargo, sino también por tus necesidades actuales y el nivel de exigencia del puesto. Dejar esa variable afuera de la ecuación suele traducirse en desgaste.

10. Elegir bien tu próximo trabajo es una decisión de sostenibilidad profesional

Tené en cuenta que un buen encuadre laboral impacta en el aprendizaje, el desgaste cotidiano y la posibilidad de sostener la práctica profesional y personal en el tiempo.

Ordenar criterios, leer señales y tomarse el tiempo para evaluar encuadres no garantiza acertar siempre, pero sí reduce errores que después se pagan con desgaste. En un contexto laboral exigente, la búsqueda no es solo encontrar un lugar, sino elegir en qué condiciones trabajar y crecer. Pensarla con criterio es una forma concreta de cuidar la práctica profesional en el tiempo.

No se trata de grandes planes ni cambios drásticos. Se trata de ordenar lo básico ahora para no llegar cansados, desordenados y sin margen a mitad de año. ¿Cómo hacerlo?

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Enero suele ser un mes “extraño” para muchas veterinarias. Ritmos irregulares, equipos incompletos, agendas que se acomodan como pueden. Febrero, en cambio, es distinto. Es el mes en el que el año empieza “en serio”. Y justamente por eso es también el mes ideal para dejar de improvisar.
Improvisar no significa trabajar mal. Significa trabajar mucho, resolver lo urgente, apagar incendios… pero sin una mínima estructura que sostenga el día a día. El problema es que ese modo de trabajo, sostenido en el tiempo, agota, desordena y termina pasando factura.

No hace falta un gran plan (de verdad)

Cuando se habla de orden y planificación, muchos veterinarios imaginan algo complejo, rígido o difícil de sostener. Y ahí aparece la resistencia. Pero febrero no pide eso. Pide algo mucho más simple: ordenar lo básico.
Ordenar no es cambiar todo. Es revisar pocas cosas, pero las correctas. Es preguntarse cómo estamos arrancando el año y si ese punto de partida es sostenible durante los próximos meses.

Cuatro preguntas que valen oro en febrero

Antes de que el ritmo diario vuelva a taparlo todo, febrero ofrece una ventana corta pero valiosa para responder algunas preguntas clave:

  • ¿Sabés cómo están tus números o trabajás por sensación?
  • ¿Los precios y honorarios están actualizados o quedaron atrasados?
  • ¿El equipo tiene claro qué se espera de cada uno en este inicio de año?
  • ¿Estamos corriendo todo el día o tenemos algún criterio para priorizar?

No se trata de tener todas las respuestas perfectas, sino de hacerse las preguntas a tiempo.

El error más común: seguir igual “porque siempre funcionó”

Muchas veterinarias arrancan febrero copiando y pegando el esquema del año anterior. Mismos horarios, mismos precios, mismos servicios, mismas dinámicas. El problema es que el contexto cambia, los costos cambian, los clientes cambian… y la veterinaria también debería hacerlo, aunque sea un poco.
Seguir igual no siempre es estabilidad. A veces es solo inercia. Y la inercia, tarde o temprano, se paga con cansancio, desorden o falta de margen económico.

¿Qué viene después?

Hay otro motivo, muy concreto y bien conocido por todos, por el cual febrero es un mes estratégico: en marzo cambia el comportamiento de gasto de las familias. El inicio de las clases, las compras escolares, los ajustes de rutina y otros compromisos hacen que una parte importante del ingreso disponible se reasigne.
Eso no es nuevo. Pasa todos los años. Y justamente por eso, febrero es el momento para ordenar la veterinaria antes de que el contexto apriete un poco más. Llegar a marzo con precios desactualizados, desorden interno o falta de claridad suele traducirse en más tensión, más dudas y menos margen para decidir con tranquilidad.
Lo que no se revisa en febrero, después suele resolverse a las apuradas.

Ordenar lo básico impacta más de lo que parece

Pequeños ajustes hechos ahora pueden cambiar por completo cómo se vive el año:

  • Tener claros los números evita decisiones apuradas más adelante.
  • Revisar agendas mejora tiempos y reduce estrés.
  • Alinear al equipo desde el inicio previene conflictos innecesarios.
  • Definir prioridades evita trabajar mucho en cosas que aportan poco.

No es magia. Es gestión mínima, pero consciente.

No es para correr, es para acomodarse

Uno de los mayores errores es querer “arrancar fuerte”. Febrero no pide velocidad, pide dirección. Porque cuando el año se acelera —y se acelera siempre— ya no hay tiempo para pensar, solo para ejecutar.
Acomodarse ahora es una forma de cuidarse después. Es evitar llegar a junio o julio con la sensación de cansancio acumulado, sin saber bien por qué se trabaja tanto y rinde tan poco.

Pensar febrero como una inversión

Dedicar tiempo en febrero a ordenar procesos, revisar precios, hablar con el equipo y mirar números no es perder tiempo clínico. Es invertir en un año más llevadero, más rentable y más profesional.
No hace falta hacerlo todo. Hace falta empezar.
Porque improvisar puede servir un día, una semana o incluso un mes. Pero sostener una veterinaria durante todo un año requiere algo más que buena voluntad y vocación.
Febrero está para eso: para dejar de improvisar y llegar a marzo con una base más sólida. El resto del año —y tu energía— lo van a agradecer.

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

Vengan de a uno.

Puede que el Luciano del pasado no sea el mejor ejemplo para levantar esta bandera. Durante mucho tiempo, incluso, fue todo lo contrario. Pero el análisis de lo que ocurrió a nivel económico, profesional y humano a lo largo de 2025 no deja demasiado margen para la duda. Hoy, y a partir de este texto, se inicia una campaña regional —sí, regional— para empezar a apagar ese multitasking que durante años fue casi una forma de vida y, peor aún, una forma de gestionar empresas veterinarias.

Noches sin dormir.

WhatsApp que no descansa nunca.

Agenda siempre llena, pero cabeza siempre agotada.

La sensación constante de que “si no lo hago yo, no lo hace nadie”.

Ese combo, que durante mucho tiempo se confundió con compromiso, vocación o responsabilidad, empieza a pasar factura. Y no solo en los números. También en el cuerpo, en la cabeza y en las ganas. Porque el desgaste silencioso no avisa: se acumula.

Hoy, los líderes de pequeñas y medianas empresas veterinarias —clínicas, consultorios, distribuidoras, emprendimientos familiares— toman todos los días decenas de microdecisiones. A eso se le suman tareas operativas, urgencias, reclamos, problemas de personal, clientes exigentes y una presión económica que no afloja. Todo “por el bien del negocio”. Todo al mismo tiempo.

Pero esa etapa se terminó.

O, al menos, debería terminar.

Ya no alcanza con delegar un poco más o con “organizarse mejor”. El verdadero desafío es aprender a enfocar. Elegir qué sí y, sobre todo, qué no. Entender que hacer todo al mismo tiempo no es ser eficiente, sino exactamente lo contrario. El multitasking sostenido no multiplica resultados: los diluye.

Lo sabemos. Se ha dicho muchas veces. Priorizar tareas, asignar roles claros, definir objetivos concretos y trabajar con estrategias realistas no es un lujo ni una moda del management. Es una necesidad. No solo para brindar un buen servicio médico veterinario y una atención profesional al cliente, sino para algo igual de importante y muchas veces postergado: la sustentabilidad económica y emocional del negocio.

No tengo dudas: el multitasking en los líderes hoy ya no es una virtud. Es un problema. Y seguir romantizándolo solo nos aleja de empresas más ordenadas, equipos más comprometidos y profesionales menos agotados.

Por eso, en este año que empieza, desde Mi Negocio Veterinario el objetivo es claro. Seguir ofreciendo contenidos, ideas y herramientas que sumen valor, pero con un enfoque todavía más práctico, humano y posible. Menos recetas mágicas y más decisiones concretas. Menos ruido y más foco. Menos correr y más pensar.

Porque cuidar el negocio también es cuidar a quienes lo sostienen todos los días.
Y porque, quizás, trabajar distinto sea el primer paso para vivir un poco mejor.

Te contamos cómo pasar de la trinchera a la planificación. No son ideas mágicas. Es un plan comprobado para brindar la mejor medicina, a la vez de asegurar el bienestar económico y emocional. ¿Listos para el cambio?

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

Arrancó el año 2026 y la realidad económica nos pone, una vez más, frente a un espejo incómodo pero necesario. Después de años de transitar un mercado volátil, el diagnóstico para los dueños de veterinarias es contundente: ya no alcanza con ser un excelente médico; hoy la sostenibilidad del negocio depende de la capacidad para dejar de improvisar y empezar a gestionar con datos y estrategia. No se trata de trabajar más horas, sino de trabajar mejor, recuperando el valor que el saber profesional merece y protegiendo el activo más valioso de cualquier clínica: el tiempo y la pasión de quienes la integran.
A lo largo del último año, en mis charlas en Corrientes y en toda la región, he insistido en un concepto central: gestionar no es apagar incendios, es administrar el futuro. Por eso, para este inicio de año, te propongo un «reset» basado en siete ideas tácticas que he visto transformar realidades. Estas ideas no son sugerencias al azar; son pilares de un modelo de negocio que busca eficiencia, rentabilidad y, sobre todo, una práctica profesional más feliz y ordenada.

1. Reconvertí el rol de quien atiende el mostrador

El mostrador de una veterinaria no es un simple lugar de paso; es el espacio estratégico donde se define si un cliente vuelve o no. Durante mucho tiempo, hemos permitido que la recepción sea un cargo pasivo, un «pasapapeles» que solo despacha turnos. En 2026, esto debe cambiar radicalmente.
Quien está al frente es el primer eslabón de tu propuesta de valor y debe transformarse en un gestor de experiencias.
Este rol requiere capacitación específica para detectar necesidades latentes en el tutor, explicar con claridad los beneficios de un servicio antes de que el médico lo mencione y, fundamentalmente, aliviar las frustraciones del cliente antes de que entre al consultorio. Si tu personal de mostrador no sabe qué vendés, por qué es importante y cómo comunicarlo con empatía, la clínica está perdiendo una oportunidad de facturación crítica antes de que empiece la medicina.

2. Generá acciones para lograr nuevos clientes todos los meses

Confiar en el azar o en que alguien simplemente «pase por la puerta» no es una estrategia de crecimiento, es una apuesta peligrosa. La veterinaria moderna necesita un plan activo de captación que alimente la base de datos de manera constante. Esto implica mirar hacia afuera y entender el camino del comprador: ¿cómo te encuentran los que no te conocen?
Hoy disponemos de herramientas de bajo costo y alto impacto. Mantener tu ficha de Google My Business actualizada con fotos reales y respuestas a reseñas puede convertir una búsqueda local en una visita al local en menos de 24 horas. No podés esperar a que la demanda caiga para reaccionar; debés generar campañas de recomendación, alianzas con comercios del barrio o publicidad digital segmentada en tu zona de influencia para asegurar un flujo previsible de nuevos tutores cada mes.

3. Fomentá la venta cruzada de productos y servicios

La venta cruzada o cross-selling no es una técnica comercial agresiva; es una práctica de medicina preventiva ética.
La responsabilidad como profesionales es asegurar que el tutor se lleve todo lo que su mascota necesita para estar bien, no solo lo que vino a buscar. Si un paciente llega a la consulta por un chequeo de piel, el servicio no termina en el diagnóstico; debe incluir la recomendación del alimento medicado, el shampoo terapéutico y el suplemento necesario, por ejemplo.
Para que esto funcione, es clave que todo el equipo esté alineado: desde el veterinario que prescribe hasta el asistente que refuerza la recomendación en el salón. Cuando informamos correctamente el «por qué» detrás de cada producto asociado al tratamiento, el tutor no percibe un gasto extra, sino una solución integral que le da tranquilidad.

Debemos pasar de la atención reactiva a la gestión proactiva de la salud.

4. Lográ que un 25% de la facturación sea por atención de felinos

El mercado de gatos es la oportunidad de oro que seguimos desaprovechando por inercia. Hoy en día, hay muchos felinos que no llegan a las clínicas por el estrés que les genera el traslado o por la falta de un entorno adecuado en el local. Mi propuesta es clara: debés especializarte para captar este segmento que ya representa el presente de la profesión.
Llegar a que el 25% de tus ingresos provengan de los gatos requiere implementar protocolos Cat Friendly reales: consultorios adaptados, feromonas, manejo sin estrés y, sobre todo, entender la psicología del tutor felino.
El dueño de un gato suele tener un perfil simbologista o materno-filial; está dispuesto a invertir en alta complejidad y prevención si percibe que en tu clínica se entiende la naturaleza específica de su mascota.

5. Agrupá productos y servicios que estén vinculados

La «paquetización» es una herramienta poderosa para simplificar la toma de decisiones del cliente y mejorar la adherencia a los tratamientos.
Cobrar cada ítem por separado genera fricción y permite que el tutor elija qué hacer y qué no, muchas veces por motivos económicos, poniendo en riesgo la salud del animal.
Ofrecer planes de salud o «packs» (Cachorro, Senior, Control de Peso) bajo un precio único y con facilidades de pago no solo asegura ingresos recurrentes para la clínica, sino que garantiza que el paciente reciba el protocolo completo que vos diseñaste. Un paquete anual de salud es, para el cliente, la compra de un año de tranquilidad.

6. Informá y recordales a los clientes qué tienen que hacer

Informar es vender, pero sobre todo, es cuidar.
Uno de los baches más grandes en la facturación ocurre por la falta de seguimiento. El tutor no tiene la obligación de recordar cuándo vence una vacuna o un antiparasitario; esa es tu tarea como su consultor de confianza.
Una comunicación proactiva, utilizando WhatsApp Business para enviar recordatorios personalizados según la edad y especie de cada paciente, puede aumentar la frecuencia de visita de 1 a 2,5 veces al año. Si el cliente no sabe cuándo, cómo y por qué debe volver, simplemente no lo hará. Debemos pasar de la atención reactiva a la gestión proactiva de la salud.

Gestionar no es apagar incendios, es administrar el futuro.

7. Activá y salí a recuperar clientes “dormidos”

Tu base de datos es el activo más valioso de tu empresa, pero muchas veces está llena de nombres que ya no generan ingresos. Salir a recuperar a quienes alguna vez confiaron en vos pero no visitan la clínica hace más de 6 meses es mucho más económico y rentable que buscar clientes nuevos desde cero.
Esta acción requiere un trabajo de segmentación simple con etiquetas: ¿quiénes vinieron por vacunas y nunca más volvieron?
Contactarlos con un mensaje humano —preguntando por el bienestar de su mascota— es la táctica más efectiva para llenar la agenda de turnos preventivos en los meses de menor movimiento. Reactivar un cliente es reconstruir un vínculo emocional que ya tenías ganado.
El momento del «Reset» Estas 7 ideas no son conceptos aislados, son un sistema. Si logramos aplicarlas con método, veremos que la veterinaria deja de ser una trinchera para transformarse en una empresa sostenible, capaz de brindar la mejor medicina mientras asegura el bienestar económico y emocional de quienes la lideran. El 2026 nos pide dar este paso hacia la profesionalización total. ¿Estás listo para resetear tu modelo de negocio?

En Corrientes, está clínica veterinaria rompe el molde con un horario inédito para el rubro. Te contamos todo sobre una estrategia disruptiva liderada por dos socias que decidieron que la rentabilidad no respeta horarios.

Daniela Mattiussi
daniela@minegocioveterinario.com

En Corrientes, la una de la tarde marca un límite. Es el momento en que las persianas bajan, el ritmo del tránsito se reduce y la ciudad se entrega a una pausa que se extiende por horas.
Sin embargo, en ese tiempo, Veterinaria S.O.S Animal alista sus servicios y enciende las luces, mostrando así una propuesta de valor diferente.
Ubicada en la ciudad de Corrientes y con una estética que demuestra personalidad, esta clínica liderada por las médicas veterinarias Johana Rojas (30) y Camila García (27) todavía no cumplió un año de vida y ya desafía la lógica, operando “a contrarreloj”: ofreciendo sus servicios de lunes a sábado, desde las 14.00 hasta las 2.00 horas y los domingos de 18.00 a 2.00 horas.
No se trata de una guardia pasiva, ni de un servicio de 24 horas tradicional, sino de un bloque continuo de horas diseñado para captar una demanda que quedaba desatendida en ese tiempo.
Pero no todo es un tema de horarios. Además, la propuesta de valor pone el foco en la medicina preventiva, con chequeos de rutina y una fuerte vocación por informar a los tutores de perros y de gatos, tal como se percibe en los distintos contenidos que difunden en el Instagram de la veterinaria @sosanimal.ctes.

Cuando el diferencial es claro y está a la vista

Aprovechando la visita de Luciano Aba a Corrientes como parte de una serie de charlas organizadas por la distribuidora Serprove, Mi Negocio Veterinario visitó el lugar dialogó con Camila y Johana sobre sus inicios y el origen de la iniciativa.
Vale destacar el asesoramiento que las profesionales recibieron por parte de Diego Cayo, referente de Serprove y especializado en la gestión de clínicas veterinarias.
“Nuestra idea siempre fue marcar la diferencia y Diego nos fue orientando. Siempre nos dijo que la clave estaba en ser diferentes y no caer en lo mismo de siempre”, nos explicaba Johana Rojas. Y agregó: “Anteriormente yo trabajaba en urgencias y ella, atendiendo domicilios, también recibía mucha demanda en este punto”.
El análisis final fue contundente: la mayoría de las veterinarias en la capital correntina cierran entre las 13 y las 17, y finalizan su jornada a las 20.30. “La gente está muy agradecida. Buscamos hacer una clínica diferente, con el foco en los chequeos preventivos e informando a los tutores; no es necesario que esperen a ver que el gato hace piso con sangre para venir. La idea es prevenir”, nos contaba Camila.
Una vez tomada la decisión en cuanto al modelo de negocios y habiendo realizado una exhaustiva búsqueda del lugar donde montar la veterinaria el desafío pasaba a un segundo nivel.
“También Diego nos advirtió en cuando a la importancia de cuidar nuestros horarios personales y no perder de vista que además teníamos que vivir!”, nos contaban las veterinarias. Es así como organizaron un sistema de turnos rotativos, que les permite (aprovechando la cercanía entre sus casas y la veterinaria) para descansar y hacer actividad física. La estructura avanza y demuestra que la urgencia no usa reloj.
Como si esto fuera poco, de nuestro diálogo con Johana y Camila surge otra novedad: toda la estética de la veterinaria, sus colores, el logo y hasta su slogan (“Donde cada latido importa”) fueron generados con el soporte de ChatGPT, así como también la información que hoy muestran en Google Maps, herramienta clave al momento de destacar su horario diferenciado y los servicios que brinda.
Todo esto, complementado con lo que luego fue la puesta en marcha de WhatsApp Business, con foco en brinda una atención de calidad, recordatorios e información clave para los tutores de perros y de gatos.

Gestión: precios, percepción y finanzas

Veterinaria S.O.S Animal ofrece servicios de clínica general y cirugías, con la posibilidad de realizar análisis de sangre y contando con profesionales externos que dan soporte en temas como ecografía y cardiología, entre otros.
Trabajar a contrarreloj implica educar al cliente sobre el valor del servicio. El valor de la consulta tiene un diferencial por el horario, situación que los clientes han comprendido desde el primer día. “La gente valora que estés ahí, brindando el servicio en ese horario”, agregan las veterinarias destacando que los resultados en los primeros meses han sido buenos: “Logramos recuperar la inversión inicial que hicimos en menos tiempo del esperado”.
Con una fuerte vocación por seguir creciendo, Camila y Johana nos cuentan que tienen instalado el sistema de gestión MyVete y que con el tiempo seguramente irán mejorando en función de las finanzas de la veterinaria. “Estamos en una etapa inicial en la cual seguimos reinvirtiendo permanentemente”, completaron.

Expansión obligada

El modelo funcionó tan bien que el espacio físico quedó chico en tiempo récord. Por eso, Veterinaria S.O.S Animal se expandió alquilando también el local de al lado con el objetivo de brindar un servicio cada vez mejor.
Esta ampliación les permitió sumar el área de peluquería (muy demandada por sus clientes), a la vez de ampliar la zona de quirófano con mayores facilidades para los pacientes y anexar una zona de farmacia que complementa la propuesta.
¿A futuro? Dividir el ingreso de perros y gatos a la veterinaria y tomar una decisión en función de sumar servicio a domicilio para sus clientes y/o incorporar un servicio de ambulancia con la capacidad de trasladar a los pacientes al lugar.
A menos de un año de abrir sus puertas, S.O.S Animal muestra un modelo innovador que empatiza con su público, fomenta el boca en boca y pone el eje en la información: disponibilidad horaria y prevención, una propuesta real.

En la actualidad, la principal barrera para que más gatos visiten a un profesional no está solo en la medicina, sino en cómo las clínicas se organizan, comunican y diseñan la experiencia para sus clientes.

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

Hoy en día, la barrera a romper para que más gatos visiten a un profesional ya no está únicamente en la medicina. Pero tampoco podemos negar una realidad concreta y cotidiana: el estrés que viven los felinos —y sus tutores— al momento del traslado hacia la consulta sigue siendo un tema que directamente impacta en la baja tasa de visitas a las veterinarias.
Colocar al gato en el transportador, sacarlo de su entorno, llevarlo a un espacio desconocido y atravesar una experiencia que, en muchos casos, fue negativa en el pasado, sigue siendo una barrera real. Negarlo sería desconocer lo que sucede. ¿Y entonces? La diferencia es que hoy ese problema ya no puede analizarse solo desde el comportamiento del paciente, sino desde cómo las clínicas se organizan, comunican y diseñan la experiencia completa.
En los últimos años, las veterinarias exclusivamente orientadas a la atención de felinos han dejado de ser una rareza para convertirse en una tendencia en distintos países de la región. En Argentina, incluso comienzan a mostrar señales de consolidación en base a fuertes inversiones: equipos formados, propuestas claras y un posicionamiento definido frente a los tutores de gatos. Sin embargo, reducir la conversación sobre el crecimiento del segmento veterinario felino únicamente a este tipo de establecimientos sería un error.
Por eso, este artículo está pensado también para las veterinarias mixtas, aquellas que atienden perros y gatos y que representan hoy la enorme mayoría del ecosistema. Clínicas que ya cuentan con una base de clientes consolidada, con vínculos de confianza construidos a lo largo del tiempo y con un activo muchas veces subestimado: sus propios datos.
Porque, en la práctica, muchas de estas veterinarias ya atienden gatos. Lo que no siempre hacen es identificarlos claramente, segmentarlos como corresponde y diseñar propuestas específicas para esos tutores que conviven con más de una mascota (también una tendencia que crece).
En ese universo aparecen los que consideramos los “nuevos” clientes felinos de la veterinaria: personas que ya llevan a su perro a la consulta, que confían en el equipo profesional, que valoran la medicina preventiva… pero que, por distintos motivos, aún no incorporaron al gato a esa rutina.
Desde este punto de vista, el crecimiento del segmento felino no depende tanto de salir a buscar clientes nuevos, sino de mirar mejor hacia adentro. De revisar la base de datos, identificar hogares con perros y gatos, comprender sus hábitos de visita y ofrecer servicios pensados para ambas mascotas. La segmentación deja de ser una herramienta de marketing para convertirse en una decisión estratégica de gestión.
A partir de esta mirada, el desafío felino se resignifica. El estrés existe y seguirá existiendo, pero puede gestionarse mejor cuando hay procesos claros, comunicación adecuada y una propuesta pensada para el gato y su tutor. Y es desde esa perspectiva —más realista, más empática y profundamente ligada a la gestión— que surgen aprendizajes en torno a las veterinarias felinas y mixtas, como se evidenció en distintos espacios de análisis y debate regionales del sector durante 2025, entre ellos por ejemplo Cat In Colombia, del cual pude participar en la ciudad de Pereira.

Hay que construir el hábito de ir a la consulta veterinaria.

Las barreras existen… y no son médicas

Una encuesta realizada a veterinarios especializados en gatos permitió confirmar algo que muchos intuíamos: las principales barreras para asistir a la consulta no están vinculadas al diagnóstico, ni al tratamiento, sino a la experiencia previa y anticipada (además del poder adquisitivo de las personas, obviamente).
El estrés asociado al traslado, la dificultad para colocar al gato en el transportador, la ansiedad del tutor, la espera compartida con perros, el manejo durante la consulta y los recuerdos de experiencias negativas aparecen de manera recurrente. A esto se suma una percepción muy extendida: “si mi gato está bien, ¿para qué llevarlo a la veterinaria?”.
Este punto es clave. Cuando el tutor no percibe una propuesta preventiva clara, cuando la visita se asocia únicamente al problema o a la urgencia, la consulta deja de ser un hábito y se convierte en un evento excepcional. Y ningún negocio (ni ninguna estrategia de salud) puede sostenerse sobre la excepcionalidad.

Cat Friendly como decisión de gestión

Uno de los grandes aprendizajes que dejó 2025 es que ser Cat Friendly va mucho más allá de adaptar un espacio físico o lograr un certificado.
Feromonas, cartelería, colores amigables o mobiliario específico son importantes, pero no suficientes.
Las veterinarias que logran aumentar la frecuencia de visita felina son aquellas que entienden que el enfoque Cat Friendly impacta directamente en la gestión del negocio: en la agenda, en la duración de las consultas, en la organización de los turnos, en los precios, en la comunicación y, sobre todo, en el equipo.
En las clínicas mixtas este desafío es aún mayor. Durante años, la lógica canina organizó los tiempos, los flujos y las prioridades. Cuando los gatos empiezan a ocupar un lugar más relevante, aparecen tensiones internas: resistencia al cambio, inseguridad profesional, sensación de sobrecarga o la creencia de que “los gatos se adaptan”. La experiencia demuestra exactamente lo contrario: son las veterinarias las que deben adaptarse si quieren que los gatos vuelvan.

El equipo como eje de la experiencia

Otro aprendizaje central tiene que ver con las personas. No hay experiencia Cat Friendly posible sin un equipo alineado. Y cuando hablamos de equipo no nos referimos únicamente al veterinario o veterinaria que atiende en el consultorio.
El mostrador, por ejemplo, es un espacio estratégico muchas veces subestimado. Allí se agenda, se informa, se contiene, se explica y se recuerda. Es el primer y último punto de contacto con el tutor. Si ese rol no está capacitado para identificar tutores ansiosos, explicar protocolos felinos, organizar turnos diferenciados o comunicar servicios preventivos, la experiencia comienza mal y termina peor.
La evidencia es clara: una mala experiencia vivida por un tutor de gato es un desencadenante directo para no volver. Por eso, invertir en capacitación en manejo de bajo estrés, comunicación empática y organización interna no es un gasto accesorio, sino una decisión estratégica.

Son las veterinarias las que deben adaptarse si quieren que los gatos vuelvan.

Lo que no se nombra, no se vende (ni se agenda)

Muchas veterinarias realizan acciones preventivas felinas todos los días. Controles, recomendaciones, seguimientos, asesoramiento nutricional o ambiental. El problema es que no siempre se nombran, no se estructuran y no se cobran.
Durante 2025 quedó en evidencia una gran cantidad de “servicios silenciosos”: prácticas que se hacen pero no se comunican como tales. Cuando un servicio no tiene nombre, no tiene valor percibido y, por ende, no forma parte de la decisión del tutor.
Paquetizar propuestas, diseñar planes de salud felinos por etapa de vida, estructurar programas anuales y comunicar con claridad qué incluye cada consulta son acciones simples que generan un impacto directo en la frecuencia de visita y en la rentabilidad. La prevención, bien comunicada, es un buen negocio para el paciente, para el tutor y para la veterinaria.

La experiencia empieza antes de cruzar la puerta

Uno de los conceptos más repetidos en los espacios de Cat Business dentro de Cat in Colombia 2025 fue contundente: si el gato llega mal a la consulta, la experiencia ya fracasó antes de empezar.
Por eso, las veterinarias que están logrando mejores resultados trabajan la experiencia desde mucho antes del turno presencial. Preconsultas online, videos educativos sobre transporte, guías simples para acostumbrar al gato al transportador, jornadas de atención a domicilio, servicios de traslado o alianzas con transporte pet-friendly aparecen como soluciones concretas, realistas y cada vez más valoradas.
Lejos de “complicar” la operatoria, estas estrategias reducen cancelaciones, mejoran la predisposición del tutor y optimizan el tiempo del equipo. Además, refuerzan un mensaje clave: la veterinaria entiende la realidad del gato y del tutor, y actúa en consecuencia.

Se trata de decidir

No todas las veterinarias pueden —ni necesitan— certificarse como Cat Friendly en el corto plazo. Pero todas, sin excepción, deben revisar sus procesos, su comunicación y su propuesta de valor felina.
Empezar por tres decisiones básicas puede marcar la diferencia:
Repensar la agenda: tiempos, horarios y circuitos felinos.
Alinear al equipo: roles claros, capacitación y comunicación interna.
Clarificar la propuesta: servicios nombrados, preventivos visibles y mensajes coherentes.
El desafío ya no es que los gatos vengan. El verdadero desafío es que ellos, y sus tutores, quieran volver.