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El miedo no siempre se reconoce como tal: los veterinarios con los que conversamos los manifiestan en forma de postergación, de culpa, de excusa, de falta de decisión o de cansancio.

A continuación vamos a ponerle nombre a los miedos que más nos comparten, y a vincular cada uno de ellos con una herramienta probada de la psicología DBT, un modelo que invita a equilibrar la aceptación y el cambio.

Florencia Abadi Plaksin
Mi Negocio Veterinario
florciabadiplaksin@gmail.com

Miedo a poner límites

“Si digo que no a esto, sólo voy a generar más problemas”

En este ambiente, poner límites suele juzgarse como falta de compromiso. Pero en realidad, decir que no es una demostración de cuidado: cuidás la calidad de tu trabajo, al paciente, tu relación con colegas, jefes y tutores; y, sobre todo, a vos mismo.
¿Qué habilidad podés aplicar? DEAR MAN.
Es un guión claro que te ayuda a comunicar la negativa de forma efectiva. Sus siglas resumen los pasos: describir, explicar cómo te sentís, ser asertivo, reforzar tu pedido, mantener tu posición, mostrar seguridad y negociar.
Tenemos una nota específica sobre esta habilidad, que te dejamos acá.
Tené en cuenta siempre que poner límites, en lugar de alejarte de los demás, asegura que puedas seguir estando ahí de forma sostenible.

Miedo a hablar de plata

“Si hablo de este tema, van a pensar que no tengo vocación”

Es usual escuchar, tanto de veterinarios como de tutores, que la vocación implica no pensar en dinero. Pero, en la realidad, el veterinario necesita y merece una compensación por su trabajo y conocimiento. Evitar el tema no es una demostración de empatía ni de amor por tu profesión: al contrario. Te expone al desgaste y al malestar.
¿Qué habilidad te proponemos? ACCIÓN OPUESTA.
Consiste en reconocer los impulsos de acción que te pide la emoción que estás sintiendo (esa que ya sabés que no te lleva al resultado que querés), y hacer exactamente lo contrario.
Por ejemplo: si al hablar del costo de un estudio sentís vergüenza, probablemente tu cuerpo se cierre, tu voz se vuelva más baja y empieces a justificarte demasiado.
La acción opuesta te invita a hacer lo contrario: mantener una postura abierta, cuidar el tono y volumen de tu voz, y comunicar el valor de tu trabajo sin excusas.
Es una forma de comunicarle a tu mente que esa emoción no va a dirigir la conversación.

Miedo a delegar y perder el control

“Dejá, es más fácil que lo haga yo”

En conversaciones con veterinarios, descubrimos que delegar no es sinónimo de alivio. Al contrario: es un factor de estrés, porque implica aceptar que el resultado no va a ser exactamente el que obtendrías vos.
Pero cuando todo depende de una sola persona, el margen de error aumenta exponencialmente y el cansancio también.
¿Qué habilidades podés usar? En este caso, te proponemos una combinación: MENTE SABIA + TOLERANCIA AL MALESTAR.
La primera habilidad implica convertirse en juez entre tu mente emocional y tu mente racional. Encontrar el camino del medio entre lo que sentís y lo que sabés o pensás. No se trata de eliminar la emoción ni de volver todo racional, sino de integrar ambas perspectivas. Cuando operás desde la mente sabia, elegís qué delegar con criterio, no desde el impulso ni desde la culpa.
Una vez que tomaste esa decisión, entra en juego la tolerancia al malestar. Esta habilidad te ayuda a atravesar la incomodidad natural de haber delegado algo que te cuesta soltar. En DBT, se entrena observando la emoción sin reaccionar de inmediato y usando recursos concretos: respirar, esperar, observar sin juzgar y recién después intervenir si es necesario.
Tené en cuenta que delegar no es un acto de desinterés, si no una distribución de responsabilidades en pos de un objetivo claro: que todo salga mejor.

Miedo a perder la vocación

“Ya no tengo ganas de venir a trabajar, debe ser que ya no me gusta ser veterinario”

Si te estás sintiendo así, lo más probable no es que hayas perdido la vocación, si no que ella esté enterrada debajo de capas de cansancio, exigencia y frustración. Seguramente no hayas perdido tu deseo de ayudar ni el amor con los animales, si no el contacto con el sentido original del trabajo.
Porque cuando la rutina es avasallante y entrás en modo de supervivencia, no hay conexión emocional que aguante.
¿Qué habilidades podés usar? En este caso, también te proponemos una combinación: ACUMULAR EXPERIENCIAS POSITIVAS + MENTE DEL ESTAR
La primera implica agregarle a tu día pequeñas experiencias que te devuelvan energía y sentido. Elegir los casos que más te apasionan, decorar tu espacio de trabajo, comer algo rico entre pacientes, usar el ambo que te haga sentir bien, retomar un proyecto que te entusiasmaba o hacer un curso que te inspire. Vos sabés qué cosas te conectan con el disfrute de tu profesión: se trata de volver a darles espacio.
Conectado con eso, vas a mantenerte en la “mente del estar”. Intentá relacionarte con la realidad no solo desde la acción, si no también desde la presencia y la observación. Habitá los momentos con atención plena, sin pensar en el paciente que se acaba de ir o en el turno que está por llegar.

Miedo a hacer un balance y ver los resultados

“Los números me van a decir que soy un fracaso”

En muchas clínicas, el momento de hacer balance se vive con tensión. Revisar resultados no siempre es un ejercicio de gestión: también puede ser un disparador emocional. A veces evitamos mirar porque creemos que esos datos hablan de nosotros, de nuestra capacidad o de nuestro valor profesional. Pero evitar la realidad no la mejora: sólo prolonga la ansiedad de no saber y, en el peor de los casos, hace que las consecuencias sean más graves.
¿Qué habilidad podés usar? VERIFICAR LOS HECHOS.
En DBT, esta herramienta invita a separar lo que realmente está ocurriendo de la interpretación emocional que hacemos sobre eso: que haya bajado el ticket promedio no significa que seas mal vendedor, solamente te marca un área de oportunidad.
Pensarlo así te permite aumentar tu campo de acción y dejar de relacionar tus resultados laborales con tu valor como persona.

Hablar de estos miedos no es solo un ejercicio emocional: es una herramienta de gestión.
Aprender a enfrentarlos es lo que permite que la práctica veterinaria sea sostenible, saludable y plena.


El primer episodio de la segunda temporada del podcast “Líderes Vet Latam by Eliana Mogollón” trae a Federico Bonino, gerente y fundador de Sivet y Mascotas 24 en Argentina. Bonino, quien ha liderado el crecimiento de sus empresas durante los últimos años, comparte su visión sobre la importancia de construir relaciones sólidas con los tutores de mascotas y el reto de hacer frente a un mercado en constante cambio.

En el episodio, Bonino destaca: «Siempre estoy muy atento al feedback de los tutores, de las familias que me traen a sus mascotas. Una de mis virtudes es poder entablar buenos vínculos y duraderos con ellos”. Además, reflexiona sobre los desafíos que enfrentó durante la pandemia y cómo en más de una ocasión consideró reformular sus servicios.

La clave para Bonino ha sido aprender a delegar, algo que asegura fue fundamental para el crecimiento de sus empresas. “Mi instinto de supervivencia me dijo: No voy a poder hacer todo yo solo y si quiero seguir creciendo, tengo que aprender a formar un equipo», afirmó, destacando que delegar le permitió redistribuir mejor su carga laboral y dedicar más tiempo a la gestión empresarial.

Este episodio está lleno de lecciones sobre liderazgo, gestión del equipo y cómo enfrentar los retos de la rentabilidad en el sector veterinario, particularmente en Argentina, donde solo el 15% de las mascotas están medicalizadas, comparado con el 85% en Estados Unidos.

No te pierdas este inspirador episodio con Federico Bonino, disponible en Spotify, donde descubrirás las claves para liderar con éxito en el competitivo mundo veterinario. ¡Escúchalo ya!

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

Hay personas que no sólo saben organizarse, sino que también tienen la enorme virtud de organizar eficientemente a sus equipos de trabajo.
¿Se imaginan si todos tuviéramos esa habilidad? ¿Cuánto tiempo y discusiones nos ahorraríamos?
El manejo del tiempo, la buena organización y la planificación son pilares estratégicos que, sin dudas, los nuevos líderes deben contemplar en cualquier emprendimiento, pero más aún en aquellos ligados al rubro veterinario.
En ese mix de servicios y productos médicos ofrecidos en una vorágine de formatos y urgencias, el orden cumple un rol preponderante.
Atender, cuidar, comunicar, vender, pagar, cobrar… No es fácil la vida del emprendedor veterinario y aún así siguen creciendo e invirtiendo en el rubro.
Frente a esta realidad (y sus múltiples idas y venidas), se hace cada vez más visible la necesidad de que las clínicas veterinarias articulen equipos de trabajo que, sin importar su dimensión, logren “cubrirse las espaldas”, escudados por una rutina clara y comprometida no sólo con la calidad del servicio, sino también con el bienestar de las personas que la ejecutan y la rentabilidad de la empresa.

¿Se puede evitar la trampa del día a día?

En muchas oportunidades, cuando se habla de rutina, suele pensarse en algo aburrido, estancado… que no te deja crecer. Bueno, puede ser, pero no es el caso.
En primer lugar, una buena rutina laboral puede, pero no tiene por qué ser divertida. Su objetivo no es limitar, sino dar contexto… Proporcionar un marco en el cual las personas que llevan adelante el día a día puedan reconocerse y aportar valor, complementándose con sus compañeros.
La rutina se repite. Si, claro. Es una de sus características, además de la fluidez que se debería buscar con la repetición.
No lo olviden, si logramos hacer las tareas estructurales del día a día de manera sencilla, sin errores, ni discusiones, tenemos la mitad del partido ganado.
Ya a partir de allí, podremos crear, discutir y proponer cómo mejorar los servicios que ofrezcamos, pero sobre una base sólida, que permita crecer sin estrés.
Distinto es “entrar en loop”. ¿Cómo es eso? Claro, tener una buena rutina nada tiene que ver con girar siempre en torno a los mismos problemas, buscando y buscando, sin poder salir, ni avanzar, ni nada.
A veces entramos en ese loop eterno por no asumir que las indicaciones que dimos no son las correctas, o por no visualizar lo que ocurre en la práctica con esas “ideas brillantes” y generalmente apresuradas que se nos ocurren, y que no registramos ni en un papel.
Es tiempo de reenfocar el concepto de agilidad. Hacer las cosas rápido y sin pensar, ni probarlas, no es sinónimo de eficiencia. Construir equipos, alianzas y procesos inteligentes, sí lo es.
¿Creés en este tipo de propuestas? ¿Ya las implementás en tu negocio veterinario? ¿Las tendrías en cuenta para arrancar a full el 2025 que se viene?

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

Hay personas que no sólo saben organizarse, sino que también tienen la enorme virtud de organizar eficientemente a sus equipos de trabajo.
¿Se imaginan si todos tuviéramos esa habilidad? ¿Cuánto tiempo y discusiones nos ahorraríamos?
El manejo del tiempo, la buena organización y la planificación son pilares estratégicos que, sin dudas, los nuevos líderes deben contemplar en cualquier emprendimiento, pero más aún en aquellos ligados al rubro veterinario.
En ese mix de servicios y productos médicos ofrecidos en una vorágine de formatos y urgencias, el orden cumple un rol preponderante.
Atender, cuidar, comunicar, vender, pagar, cobrar… No es fácil la vida del emprendedor veterinario y aún así siguen creciendo e invirtiendo en el rubro.
Frente a esta realidad (y sus múltiples idas y venidas), se hace cada vez más visible la necesidad de que las clínicas veterinarias articulen equipos de trabajo que, sin importar su dimensión, logren “cubrirse las espaldas”, escudados por una rutina clara y comprometida no sólo con la calidad del servicio, sino también con el bienestar de las personas que la ejecutan y la rentabilidad de la empresa.

¿Se puede evitar la trampa del día a día?

En muchas oportunidades, cuando se habla de rutina, suele pensarse en algo aburrido, estancado… que no te deja crecer. Bueno, puede ser, pero no es el caso.
En primer lugar, una buena rutina laboral puede, pero no tiene por qué ser divertida. Su objetivo no es limitar, sino dar contexto… Proporcionar un marco en el cual las personas que llevan adelante el día a día puedan reconocerse y aportar valor, complementándose con sus compañeros.
La rutina se repite. Si, claro. Es una de sus características, además de la fluidez que se debería buscar con la repetición.
No lo olviden, si logramos hacer las tareas estructurales del día a día de manera sencilla, sin errores, ni discusiones, tenemos la mitad del partido ganado.
Ya a partir de allí, podremos crear, discutir y proponer cómo mejorar los servicios que ofrezcamos, pero sobre una base sólida, que permita crecer sin estrés.
Distinto es “entrar en loop”. ¿Cómo es eso? Claro, tener una buena rutina nada tiene que ver con girar siempre en torno a los mismos problemas, buscando y buscando, sin poder salir, ni avanzar, ni nada.
A veces entramos en ese loop eterno por no asumir que las indicaciones que dimos no son las correctas, o por no visualizar lo que ocurre en la práctica con esas “ideas brillantes” y generalmente apresuradas que se nos ocurren, y que no registramos ni en un papel.
Es tiempo de reenfocar el concepto de agilidad. Hacer las cosas rápido y sin pensar, ni probarlas, no es sinónimo de eficiencia. Construir equipos, alianzas y procesos inteligentes, sí lo es.
¿Creés en este tipo de propuestas? ¿Ya las implementás en tu negocio veterinario? ¿Las tendrías en cuenta para arrancar a full el 2025 que se viene?

Alex Grassie, Iker Asteinza, Esteban Sotomayor y Harold Benavídez pasaron por la primera temporada del Podcast “Líderes Vet Latam”, conducido por Eliana Mogollón.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Si te interesa conocer la historia de los principales referentes de la gestión veterinaria en nuestro continente, no te podés perder el Podcast “Líderes Vet Latam” de Eliana Mogollón para Mi Negocio Veterinario.
Tanto desde Spotify, como en el apartado Podcast de nuestra web, podrás escuchar cómo piensan, que obstáculos vivieron y cuáles son los desafíos de quienes han logrado llevar la actividad a lo más alto en toda América Latina.
Alex Grassie (MEX), Iker Asteinza (MEX), Esteban Sotomayor (ECU) y Harold Benavídez (COL) fueron los primeros en participar de una primera temporada de este Podcast que ya está dando que hablar en toda la región.

Posicionamiento y estrategia de precios

En el marco de la propuesta generada por Eliana Mogollón, el primero de los entrevistados fue Alex Grassie, director de la consultora DVM Mercadotecnia Veterinaria, dueño del centro veterinario CIMA en la ciudad de México y parte de la mesa directiva de la Asociación Mexicana de Hospitales Veterinarios.
“El precio de nuestros servicios debe estar en equilibrio con el valor de lo que entregamos a los clientes. No podemos estar pensando en dar muy buen servicio y cobrar muy barato, es una incongruencia. Las guerras de precio no las gana nadie”, resalta Alex Grassie en un episodio que ya está disponible aquí.
Y agregó: “No gana el que entrega el precio más barato; ni tampoco gana el paciente: es poco probable cobrar muy barato y brindar un buen servicio”.
Como si esto fuera poco, en este primer episodio, Eliana Mogollón y Alex Grassie también abordaron las claves a considerar por los dueños de negocios veterinarios, destacando la importancia de subir la percepción de la gente sobre lo que significa la medicina veterinaria y así incrementar el ticket y los ingresos.

Resiliencia

Ya en el segundo episodio del Podcast llegó el turno de Iker Manuel Asteinza, dueño del hospital Animal Home, uno de los más prestigiosos en Ciudad de México, miembro de la mesa directiva de la Asociación Mexicana de Hospitales Veterinarios, y CEO del Centro de capacitación Master Veterinary.
Este episodio se centra en la resiliencia como un factor decisivo en la gestión veterinaria, un tema en el que Asteinza ha demostrado ser un verdadero líder.
Durante la entrevista, Iker compartió su visión sobre cómo enfrentar las crisis y convertirlas en oportunidades y subrayó la importancia de la diferenciación en un mercado competitivo: “Puedes tener una clínica veterinaria en la que sean tres veterinarios y decir, “¿cómo hago mi diferenciador?”. Bueno, tu diferenciador puede ser una atención personalizada: hay un bloque de gente que está dispuesta a pagar porque se saben el nombre del perro”.
La conversación se profundiza al explorar cómo la atención al cliente ha sido fundamental en su éxito: “El principal diferenciador que hemos tenido en los hospitales, más que la calidad médica, sin demeritarla, es la atención a clientes”.
Finalmente, Asteinza destacó: “Los recursos humanos son el área que definitivamente es el máximo reto que tenemos”.

Escucha el podcast Líderes Vet LATAM

Visión a futuro

Ya en su tercer Episodio, el Podcast de Eliana Mogollón recibió la visita de Esteban Sotomayor, CEO de All Pets en Ecuador y único latinoamericano con la certificación de gestión empresarial veterinaria (CVPM).
En esta entrevista, Sotomayor comparte su enfoque estratégico, subrayando la importancia de tener una visión clara del futuro. “Un CEO o un gerente que no esté dedicando su tiempo a poder tener visión de dónde quiere llegar, no es un CEO. Debe ser una persona estratégica, no operativa”, afirmó durante la conversación.
Sotomayor también destacó la necesidad de construir hospitales veterinarios que no dependan únicamente del médico veterinario principal, garantizando así su continuidad y crecimiento. Además, habló sobre los valores que guían la gestión. “Los dos valores más importantes en mi hospital son: la experiencia del cliente y la de mi equipo. Sin equipo no hay experiencia”, subrayó.

¿Evolución?

El cuarto episodio trae a Harold Benavides, un nombre de peso en Colombia. Como gerente de la clínica veterinaria DOVER y CEO de Cartagena Business Veterinary, ofrece una visión única sobre la evolución y el liderazgo.
“La labor del gerente es ayudar a llegar a acuerdos y saber cuáles son los pasos que hay que dar para que la empresa siga evolucionando”, señaló, subrayando la necesidad de un enfoque estratégico en la gestión.
Para Benavides, el éxito de una clínica veterinaria no se mide sólo en términos financieros. “El objetivo no es ganar plata. Ese tiene que ser el resultado. El objetivo es prestar un servicio de excelencia, de calidad, confiable para las mascotas y los tutores”, compartió.
Además, Benavides ofreció una reflexión sobre los desafíos de liderar una empresa familiar, algo que conoce de primera mano tras tres generaciones en DOVER.
“Los retos de las empresas son muchos, pero lo son más los de las empresas familiares. DOVER lleva 70 años en el mercado, tres generaciones han pasado por allí y estamos aún vigentes porque tenemos un equipo de alta calidad, pero sobre todo un equipo administrativo que apoya esa labor, en donde valoramos y respetamos los talentos y roles de cada uno”, afirmó.

La falta de un propósito común, la ausencia de reglamentaciones claras y las falencias en la comunicación interna, suelen ser limitantes para el desarrollo deseado. ¿Qué acciones concretas podemos abordar para mejorar?

Guadalupe Gallo
MV y Coach ontológica
guadalupe.egallo@gmail.com

¿Alguna vez te preguntaste si tu equipo veterinario está trabajando de manera efectiva? ¿Cuántas veces al día te enfrentás a dificultades por falta de coordinación y compromiso? ¿Te gustaría que el trabajo fluya de manera armoniosa?
Como profesionales veterinarios a menudo trabajamos en equipos, sin darnos cuenta de la importancia de hacerlo de manera correcta.

La realidad

Analicemos el siguiente caso real en una clínica veterinaria cuyos dueños son tres socios, todos médicos veterinarios de similar rango etario.
Esta clínica, con menos de un año de trayectoria, se fundó con la esperanza de que cada socio pudiera desarrollarse en su área de interés, que en este caso eran ecografía, laboratorio y anestesia, al tiempo que -con los beneficios de asociarse-, lograrían tener mayor tiempo libre para su tiempo personal y para sus estudios.
A pesar del éxito económico y el alto flujo de pacientes actual, los socios no se sienten satisfechos. Manifiestan estar muy cansados, no tener tiempo libre, ni puntos de encuentro para abordar temas importantes. Creen que no se toman con la misma “responsabilidad” el trabajo y mantienen criterios de atención médica diferentes, lo que trae varios malentendidos con los clientes y entre ellos.

El trabajo en equipo ofrece un mundo de posibilidades y presenta desafíos que requieren adquirir nuevas habilidades.

Por esta razón, los conflictos son constantes y manifiestan una necesidad imperiosa de poder comunicarse mejor. La comunicación se realiza principalmente por medio de WhatsApp: saben que no es lo ideal, pero no encuentran otra forma de hacerlo.
Por su parte, los empleados, un secretario y un asistente de internación, se sienten confundidos debido a las directivas contradictorias de los socios.
A pesar de saber que necesitan contratar más personal por el alto flujo de clientes, los socios se enfrentan a la pregunta de cómo guiar y alinear a los nuevos colegas si ellos mismos no tienen un rumbo claro.
Veamos entonces lo que sucede con estos colegas que, como muchos de nosotros, llenos de sueños y expectativas de crecimiento personal y profesional, comenzaron la maravillosa y ardua tarea de emprender un negocio veterinario… su propia clínica.

1. Falta de un propósito común

Una de las cuestiones que considero de mayor relevancia es la falta de un propósito definido y unificado. Un propósito común actúa como una brújula que orienta nuestras acciones y decisiones, proporcionando un sentido de dirección y cohesión. Sin un propósito claro, es difícil alinear nuestros esfuerzos individuales hacia un objetivo común, lo que puede llevar a la desorganización y la desmotivación.
Aunque los socios tienen motivaciones personales claras, no han logrado alinear estas motivaciones con un propósito personal, ni de equipo.

2. Ausencia de reglamentaciones claras

En esta clínica no existen protocolos de trabajo establecidos, ni directivas unificadas.
Debemos tener en cuenta que las normas y reglamentaciones son esenciales para asegurar que todos los miembros del equipo trabajen de manera coherente y eficiente. La falta de estas normas conduce a la inconsistencia en la atención a los pacientes y puede generar conflictos internos por falta de claridad y expectativas.

3. Ausencia de reuniones de equipo

No existen espacios formales de reunión. Cabe remarcar la importancia de contar con estos espacios de intercambio y puesta en común. Sin ellos, el equipo carece de una plataforma para la comunicación abierta y la toma de decisiones, lo que contribuye a la falta de coordinación y a la acumulación de tensiones.

4. Comunicación ineficaz

¿Cuánto daño puede generar comunicarnos como equipo a través de WhatsApp?
Por supuesto, no niego los beneficios y comodidades que esta aplicación aporta. Lo cierto es que, al momento de hablar de comunicación, no debería ser el principal medio. Entre los problemas que este equipo de trabajo registró por el uso de WhatsApp como su principal medio de comunicación encontramos:
• Malentendidos y falta de claridad en las comunicaciones.
• Dificultad para transmitir y recibir información importante de manera efectiva.
• Imposibilidad de discutir temas complejos y sensibles de manera adecuada.

5. Los miembros del equipo no demuestran la misma “responsabilidad”

Los colegas manifiestan tener una marcada diferencia en el nivel de compromiso con diferentes cuestiones de la clínica veterinaria, desde temas de gestión del negocio, hasta la atención de los pacientes, sobre todo en situaciones críticas.
La diferencia que ellos perciben en el grado de compromiso los lleva a creer que algunos de ellos no son lo suficientemente responsables con las labores, pero una vez más, no encuentran cómo resolverlo. A partir de este análisis, se desprende una serie de estrategias que podemos implementar dentro de los equipos de trabajo para sentar bases sólidas y gestionar efectivamente los conflictos.

Estrategias para lograr un equipo de trabajo exitoso

Si atravesás una situación similar a la planteada hasta aquí, te recomiendo que como primer medida establezcas un propósito. El propósito responde al para qué hacés lo que hacés o, en este caso, para qué existe el equipo veterinario dentro de la clínica.
Cuando hago esta pregunta, habitualmente, los veterinarios se quedan en silencio; suelen confundir propósito con sus motivaciones personales.
Responder el para qué hacés lo que hacés, no es lo mismo que por qué lo hacés.
En el para qué encontrarás el rumbo, la dirección, el punto en común.
¿Te pusiste a pensar en la importancia que esto tiene? Te cuento algunos beneficios.
Cuando establecemos criterios de atención médica en común, fomentamos una atención uniforme y de calidad a nuestros clientes. Esto no solo trae como consecuencia que los clientes fidelicen con nuestro equipo de veterinarios y, por consecuencia con nuestra clínica, sino que también hará que como equipo trabajemos de manera uniforme, comprometida y cohesionada.
Desarrollar reglamentaciones y manuales de procedimientos es otro de los puntos que deberías tener en cuenta. Estos pueden abarcar diferentes aspectos: programación de reuniones, horarios, puntualidad, sistema de guardias, horas extras, vacaciones y todo aquello que creas que debe estar reglamentado.

El principio de responsabilidad

Cuando hablamos de responsabilidad, hacemos referencia a la habilidad que tenemos como seres conscientes de responder a compromisos asumidos y asignados. No nos referimos al concepto de responsable – culpable, sino que quien es responsable de algo, debe responder por ello y para ello, y como consecuencia de este principio podrá generar confianza dentro de los miembros de su equipo.
A esta altura se hace evidente que ninguno de los puntos anteriores es posible, si no trabajas en fomentar una comunicación efectiva, para lo cual deben existir espacios formales de reunión donde esta se pueda llevar a cabo, de manera que se expongan las necesidades del equipo, se debatan temas, y se lleguen a acuerdos.
Es recomendable que una vez que estos espacios estén vigentes, el equipo desarrolle sus propios sistemas de toma de decisiones y de llegar a acuerdos.
Es muy común que este último punto quede relegado, los veterinarios no solemos darle la importancia que merece, a menudo porque al principio cuando comenzamos el emprendimiento, el entusiasmo juega un papel lo suficientemente positivo como para creer que esto es necesario. Más tarde los problemas llegan, son inevitables, y entonces ya no encontramos formas sanas de enfrentarlos.
Aquí pueden empezar a jugar un papel fundamental las emociones que se generan cuando algunos temas no son hablados, tratados y resueltos. Por esto, recomiendo fomentar el desarrollo de un equipo que tenga y aprenda acerca de inteligencia emocional, ya que es clave para fomentar el bienestar.

¿Qué aprendimos?

El trabajo en equipo ofrece un mundo de posibilidades y presenta desafíos que requieren adquirir nuevas habilidades. Aunque no te puedo garantizar que todos los problemas desaparezcan, trabajar en estos aspectos fortalecerá tu equipo y fomentará un ambiente de compromiso y satisfacción.
Con un propósito claro, tendrás una brújula que guiará al equipo hacia una dirección común. La unificación de criterios y las reglamentaciones establecerán el orden necesario, mientras que la responsabilidad sentará bases para generar compromisos sólidos. Las reuniones que fomenten la buena comunicación consolidarán al equipo, y desarrollar la inteligencia emocional les permitirá crear una atmósfera de bienestar, incluso frente a situaciones difíciles.
Los equipos de trabajo son el corazón de tu negocio veterinario, e implementar estas estrategias te ayudará a construirla de manera sólida, comprometida y exitosa, donde todos se sientan parte integral y trabajen juntos hacia un objetivo común.

Cuarenta y ocho horas después del fuego, el ave fénix, KrönenVet, se elevó majestuosamente de sus cenizas y regresó a las calles con más fuerza que nunca.

Son las seis de la tarde de un día cualquiera. Terminás tu día de laburo y manejás hasta tu casa mientras cerrás los últimos pendientes de la tarde. Bajás del auto para finalmente cruzar la puerta, cansado, pero satisfecho. Te das una ducha, te ponés ropa cómoda, picás algo, te reencontrás con los tuyos.

Estás en tu casa después de un arduo y agradable día de trabajo. Todo parece estar en su lugar.

Entonces, alrededor de las nueve de la noche, suena el teléfono, ese que nunca deja de sonar. Debe ser un llamado más, algún familiar, colega o amigo que tiene ganas de charlar un rato. Pero no es así. La voz desesperada del otro lado lo cambia todo. En ese momento que atendés te sucede lo inesperado, lo que me sucedió a mí.

Escuchás atentamente y se te va quebrando la voz. Entrás en shock. Uno piensa que está preparado para todo hasta que se da cuenta que no. Ocurre lo que jamás pensaste que ocurriría. Tus pensamientos van y vienen agitados y empezás a temblar. No te imaginabas que te iba a tocar a vos. Volvés al auto, esta vez corriendo, sin mirar alrededor ni poder pensar en otra cosa, con las manos transpiradas. Conducís al borde de la ilegalidad. Tu corazón también acelera. Sin embargo, cada segundo es una eternidad.

El tiempo nunca pasó tan lento. Clavás el auto en el primer hueco que ves, pero tu cuerpo no reacciona, se queda inmóvil ante lo impensado.

Porque ahora no te lo contaron. Lo estás viendo con tus propios ojos: lenguas de fuego y de humo devoran tu proyecto de vida. Podés ver cómo se desvanecen, entre los hierros fundidos y un cielo oscuro, más de veinte años de esfuerzo. La realidad te devasta y sos testigo de una destrucción que no tenés forma de detener.

Las horas pasan al ritmo de cuatro dotaciones de bomberos que trabajan hasta el cansancio para evitar que el desastre sea aún mayor. Entre todo el humo, el olor nauseabundo, el calor intenso y las explosiones, empieza a aparecer tu equipo de trabajo. Nadie entiende lo que pasa, pero todos quieren ayudar. No dudan en ponerse guantes y barbijo para entrar en acción, no sólo para intentar salvar los restos, sino la esencia. El punto de partida de la reconstrucción.

Horas eternas después, con los equipos ya mudados a otro depósito, el personal esencial reubicado y la logística adapta transitoriamente, se activan las operaciones. Un esfuerzo monumental que hubiese sido imposible sin la colaboración desmedida de los miembros de cada una de las áreas, los proveedores, los laboratorios y todos los colegas de la industria.

Todo esto se constituye como un hito en la historia, representa una oportunidad para crecer y reafirmar el total compromiso. Porque cuarenta y ocho horas después del fuego, el ave fénix, KrönenVet, se elevó majestuosamente de sus cenizas y regresó a las calles con más fuerza que nunca.

FUENTE: KronenVet

Uno de los principales desafíos de los líderes veterinarios pasa hoy por la gestión de los equipos de trabajo. ¿Por qué no se organiza? ¿Está “mal visto” profesionalizarse?

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Uno de los principales desafíos de los líderes veterinarios pasa hoy por la gestión de los equipos de trabajo. Clientes que entran, clientes que salen, movimiento y más movimiento. Así es el día a día de las veterinarias que hoy siguen creciendo tanto en Argentina como en otros países de América Latina.

Frente a esto, muchas veces suelen plantearse grandes estrategias y objetivos internos que pocas veces son exitosos y no logran mejorar el clima y el orden laboral. ¿Y si empezamos por armar un organigrama?

¿Qué tal si nos tomamos en serio la gestión y dejamos por escrito los roles de cada integrante de la veterinaria?

Y recuerden. No hace falta ser Coca Cola para tomarse en serio el tema.

¿Qué es un Organigrama?

Es una representación visual de la estructura jerárquica y funcional de una organización. En el caso de una veterinaria, es como el mapa que muestra quién está a cargo de qué, quién reporta a quién y cómo se distribuyen las responsabilidades.

¿Algunos ejemplos de cómo avanzar?

Director veterinario

  • Responsable de la atención clínica.
  • Supervisa al equipo médico y las operaciones diarias.
  • Reporta al dueño o gerente de la clínica.

Personal médico

  • Veterinarios y técnicos veterinarios.
  • Encargados de consultas, cirugías, diagnósticos, y tratamientos.
  • Reportan al Director Veterinario.

Personal administrativo

  • Recepcionistas, contadores, personal de recursos humanos.
  • Gestionan citas, facturación, contratación de personal, entre otros.
  • Reportan al Gerente Administrativo.

Personal de apoyo

  • Asistentes de limpieza, mantenimiento, y cuidado de mascotas.
  • Apoyan en tareas no clínicas pero esenciales para el funcionamiento de la clínica.

¿Por qué es importante contar con un organigrama en la veterinaria?

  1. Aporta claridad a los roles: Cada miembro del equipo sabe qué se espera de él y cómo contribuye al objetivo general de la clínica.
  2. Brinda eficiencia operativa: Evita la duplicación de esfuerzos y asegura una distribución equitativa de responsabilidades.
  3. Mejora la comunicación: Al tener líneas claras de reporte, la comunicación fluye mejor, lo que lleva a una atención más coordinada y efectiva para las mascotas y sus dueños.
  4. Fomenta el desarrollo profesional: Permite identificar áreas de mejora y oportunidades de crecimiento para cada miembro del equipo.

En resumen, armar el organigrama de una veterinaria modelo de pequeños animales en América Latina no solo es crucial, sino que también es una herramienta poderosa para el éxito.

Cuando todos saben su papel y trabajan juntos hacia un objetivo común, la calidad de la atención y la satisfacción de los clientes aumentan, llevando a una clínica próspera y bien organizada.

Las habilidades blandas no reemplazan la formación sólida, pero la complementan y potencian. Además, son cada vez más valoradas.

Mg. Esp. Vet. Federico Curra Gagliano
fedecurra@gmail.com

Vivimos en un mundo cambiante, pospandémico, donde los cambios tecnológicos y el avance de la Inteligencia Artificial están invadiendo todas las profesiones. En el anterior artículo publicado en Mi Negocio Veterinario: “Habilidades blandas en veterinaria: 7 claves para nutrir la carrera profesional” (Link) quedan enumerados y resumidos los puntos que resultan clave en el ejercicio profesional actual.

Son siete puntos que enaltecen nuestros rasgos humanos y nos permiten visualizar nuestras vulnerabilidades para trabajarlas en nuestra formación profesional. Más que una lista de habilidades se trata de una postura frente a la profesión: un compromiso con la excelencia, con el paciente integralmente considerado, con el aprendizaje continuo y el servicio humanizado.

Esto se logra cultivando en conjunto empatía, comunicación, pensamiento crítico, trabajo en equipo, manejo del estrés, proactividad e innovación. Los veterinarios que integran estas cualidades acceden a una práctica profesional más enriquecedora y con mayor impacto.

Trabajando en estas habilidades blandas tendremos un capital humano que permitirá más y mejores oportunidades en un contexto desafiante.

Estas habilidades son fundamentales, pero se nos abren las últimas preguntas que son fundamental:

  • ¿Deberíamos incluir las habilidades blandas en un CV (Curriculum Vitae)?
  • ¿Son más o menos importantes que la formación académica impartida en la Universidad?
  • ¿Podemos reformular nuestra misión y visión profesional enfocando en estas habilidades?

Si bien tradicionalmente el CV se ha enfocado en la formación académica y la experiencia profesional, en los últimos años las habilidades blandas han cobrado más relevancia. Lo ideal es encontrar un balance e incluir ambos aspectos de habilidades duras y blandas en la medida adecuada.

Mi recomendación inicial para un currículum que integre habilidades blandas sería esta:

  1. En la sección de Formación, mantener los datos académicos principales (títulos obtenidos, instituciones, asistencia a diplomados, cursos, congresos, etc).
  2. En la sección de Experiencia Laboral, colocar no sólo los puestos y empresas, sino dos o tres logros clave en cada rol que exhiban habilidades blandas como liderazgo, creatividad, trabajo en equipo, iniciativa, etc.
  3. Agregar una sección de “Habilidades”, donde se listen las principales habilidades blandas.

Esto demuestra una formación integral. Las habilidades blandas no reemplazan la formación sólida, pero la complementan y potencian. Las habilidades blandas son cada vez más valoradas y deben tener un lugar destacado en el CV moderno, combinadas estratégicamente con los antecedentes académicos y técnicos: un profesional completo destaca en ambas áreas.

 

Reflexión

El ejercicio de la medicina veterinaria requiere un conjunto de habilidades técnicas y conocimientos científicos, pero también de un desarrollo de habilidades blandas fundamentales para brindar una atención de calidad.

La empatía y la comunicación efectiva son esenciales para comprender al paciente, ganar su confianza y la de sus dueños, explicando con claridad y compasión.

 

  • El pensamiento crítico permite evaluar síntomas y datos para diseñar el mejor tratamiento, motivándose para seguir aprendiendo.
  • El manejo del estrés posibilita trabajar con calma incluso en situaciones límite.
  • El trabajo en equipo y networking potencian las capacidades y conocimientos de cada uno.
  • La organización, proactividad y visión a largo plazo son pilares para construir una carrera valiosa.
  • Finalmente, la creatividad e innovación renovando preguntas y buscando nuevas soluciones marcan la diferencia en nuestro enfoque.

 

Hay otras habilidades que conviene tener entrenadas, porque podrían ser de utilidad en el momento menos esperado. Algunas de estas incluyen hablar en público, contar historias (storytelling), escribir en forma correcta y asertiva, nutrir una mentalidad solidaria, adquirir habilidades de negociación, aprender a vender ideas, productos y servicios, manejar con eficiencia situaciones conflictivas y luchar por nuestros derechos cuando son oprimidos.

Tener fuertemente desarrolladas las habilidades enumeradas en este artículo permite al veterinario lidiar de una mejor manera con imprevistos, tomar buenas decisiones bajo presión y proveer el mejor cuidado en el enfoque Una Salud ayudando tanto a los pacientes como a su familia humana.

Llegó el tiempo de la verdadera reflexión final. El momento de repensarnos y efectuar un cambio significativo. Plantear cuáles son tus oportunidades de mejora en tu portafolio profesional de habilidades blandas. Es tiempo de releer las preguntas que quedaron escritas en este artículo, y tratar de incorporarlas a nuestra vida. Y, por supuesto, seguir escribiendo nuevas preguntas que te lleven a una mejor versión personal y profesional en tu vida. Aquí empieza tu trabajo para aprender a ver, valorar y mejorar tus habilidades blandas.

 

  • ¿Detectaste cuáles son tus habilidades blandas actualmente desarrolladas?
  • ¿Te gustaría desarrollar nuevas herramientas para nutrir estas áreas?

 

Un nuevo sendero profesional podría comenzar aquí. Y, como en cada sendero, para dar los primeros pasos requieren decisión y compromiso. Queda abierto el camino para que cada lector analice sus áreas de oportunidades y establezca sus metas de crecimiento profesional y personal.

El objetivo de este artículo es recapitular y ordenar en siete puntos las habilidades blandas que pueden cambiar nuestra perspectiva y mejorar nuestra carrera profesional, enriqueciendo nuestra experiencia.

Mg. Esp. Vet. Federico Curra Gagliano
fedecurra@gmail.com

La veterinaria Agustina acariciaba a Piluso, un golden retriever de 7 años, mientras le explicaba a la dueña el tratamiento para aliviar el dolor de su enfermedad articular. Si bien su área de conocimiento y su experiencia clínica resultaba indispensable, Agustina sabía que el factor clave de realizar la terapia era ganarse la confianza de Piluso y su familia.

Las habilidades blandas como la empatía, el positivismo y la vocación de servicio marcan la diferencia. El mayor desafío de la veterinaria moderna no es sólo curar, sino crear un vínculo profundo. Agustina encontró en esa relación el verdadero sentido de su profesión. Piluso le lame la mano en señal de afecto.

Las habilidades blandas son capacidades y aptitudes personales que permiten interactuar y trabajar de manera efectiva con otros. Van más allá de la capacidad intelectual, la experiencia clínica, la cantidad de horas de estudio o la habilidad técnica para realizar el trabajo: las habilidades blandas se enfocan en cómo se hacen las cosas. Incluyen comunicación asertiva, trabajo en equipo, adaptabilidad, inteligencia emocional, escucha activa, empatía, resolución de problemas y pensamiento crítico.

Estas habilidades suelen ser tan o más valoradas que las técnicas porque potencian el talento puro, llevan a mejores resultados e impactan en el ambiente de trabajo. Su desarrollo constante es clave para el éxito profesional y personal, ya que complementan y maximizan las capacidades técnicas de una persona.

El objetivo de este artículo es recapitular y ordenar en siete puntos las habilidades blandas que pueden cambiar nuestra perspectiva y mejorar nuestra carrera profesional, enriqueciendo nuestra experiencia. Cada punto finaliza con preguntas movilizantes que nos interpelan y nos motivan a llevarlas a la práctica.

1. Comunicación efectiva

Esta comunicación nos permite explicar diagnósticos, tratamientos y pronósticos de manera clara y compasiva a los tutores/propietarios del paciente. Implica escuchar activamente sus preocupaciones, sin interrumpir, demostrando interés y haciendo preguntas para clarificar y obtener más información.

La escucha activa es clave para entender completamente los síntomas y comportamientos, lo que permite proveer un mejor cuidado médico. La escucha activa implica no sólo oír lo que el cliente dice, sino comprender el contexto, las emociones detrás del mensaje y lo no verbalizado. Los veterinarios que dominan la escucha activa generan más confianza en los clientes y obtienen datos más completos para realizar diagnósticos certeros y brindar el tratamiento adecuado.

  • ¿Cómo puedo explicar este diagnóstico de forma clara y el pronóstico de manera compasiva?
  • ¿Qué palabras sencillas puedo usar para que este dueño angustiado entienda el pronóstico?

2. Empatía

Entender las necesidades y comportamientos de los animales, así como la relación con sus dueños, es esencial para proveer un buen cuidado. También lo es tener buenos modales y ejercer un servicio de calidad centrado en el cliente/paciente. Los veterinarios empáticos muestran cortesía, amabilidad y paciencia con las mascotas y los dueños, brindando una experiencia positiva incluso en momentos estresantes.

  •  ¿De qué manera puedo comprender mejor a mis pacientes y sus dueños para brindarles la mejor atención?
  • ¿Cómo puedo ganarme la confianza de esta mascota asustada?

3. Pensamiento crítico y motivación

El primero nos permite evaluar síntomas y resultados de exámenes para desarrollar planes de tratamiento efectivos y personalizados. Mantenerse motivado para estimular la curiosidad para seguir buscando y adquiriendo conocimiento (aprendizaje continuo) y así encontrar soluciones innovadoras.

La motivación impulsa al veterinario a seguir investigando sobre casos complejos, a no conformarse con el primer diagnóstico y buscar la mejor solución para cada paciente. Esta habilidad es la clave para ejercer un pensamiento crítico de alto nivel.

 ¿Qué otras posibles causas debo considerar para este cuadro clínico?

  • ¿Existen últimas investigaciones que podrían darme una visión nueva sobre este caso?

4. Manejo del estrés

Trabajar con calma bajo presión es posible, incluso durante emergencias o cuando enfrentamos clientes angustiados. En primer lugar, debemos aprender a regular las propias emociones para trabajar con calma bajo presión.

Ser flexible, adaptarse al cambio y ejercer el criterio profesional es nuestro desafío en la vorágine de la rutina laboral. Hay que adaptarse a diferentes situaciones y nuevos desafíos que se presenten. La flexibilidad y adaptación al cambio son habilidades esenciales en cualquier campo, pero especialmente en medicina veterinaria donde siempre surgen imprevistos y nuevos desafíos.

  • ¿Cómo puedo mantener la calma en esta situación de emergencia?
  • ¿Qué técnicas puedo usar para regular mis emociones cuando tengo sobrecarga de trabajo?

5. Trabajo en equipo y networking

Cooperar y colaborar de manera constructiva con otros veterinarios y asistentes va a fortalecer la eficiencia de nuestro trabajo. La red de contactos (networking) se debe nutrir con otros profesionales como especialistas, clínicos, asistentes, proveedores, contactos de laboratorios, y todos los contactos que puedan ser de utilidad para consultas, derivaciones y apoyo en situaciones puntuales.

Tener una sólida red de profesionales afines es invaluable para brindar el mejor servicio a los pacientes. El networking o creación de una red de contactos de calidad es un complemento esencial para reforzar el trabajo en equipo en el ámbito veterinario. Permite acceder a conocimientos y recursos muy valiosos.

  • ¿Con qué colegas de mi red de contactos podría consultar este caso?
  • ¿Cómo puedo mejorar la coordinación con el personal administrativo de la clínica?

6. Saber organizarse, gestionar el tiempo y ser proactivo

Este punto está asociado a asumir la responsabilidad ante cada compromiso. Se busca ser proactivo y tener capacidad de resolver problemas. Y a su vez esta persona resolutiva será la que puede comprender los objetivos organizacionales y en base a ellos va a poder actuar con rapidez y convicción.

Para esto debemos formarnos como personas proactivas, enfocadas, con capacidad de análisis y de acción, que pueden balancear de manera efectiva la mirada de largo plazo con la de corto.

  • ¿Cómo puedo optimizar mis rutinas para ser más efectivo?
  • ¿Cómo puedo implementar innovaciones en los procesos de la clínica?

7. Estimular nuestra creatividad: saber formular preguntas clave y ser innovador.

La habilidad de encontrar formas innovadoras y animarse a plantear soluciones es una forma diferente de pararse frente a los desafíos. Salirse de la tan mentada “zona de confort” e intentar mejorar es un plus en cualquier búsqueda. La curiosidad se inicia en una pregunta movilizante. Es más valioso saber formular una pregunta innovadora que estudiar las respuestas a las preguntas más frecuentes

  • ¿Existe una forma más eficiente de hacer este procedimiento?
  • ¿Qué pregunta clave no me he hecho que podría ayudar a resolver este caso?

Si te interesa profundizar más sobre este tema, también podés leer “¿Hay que incluir las habilidades blandas en el CV veterinario?»