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Suerte, buena ubicación… El éxito de una empresa veterinaria depende de quién lidera a su equipo de trabajo. ¿Sabés motivar a las personas que trabajan con vos? Enterate en esta nota.

Escribe Javier Sánchez Novoa
MERCADER Consultora en Gestión Veterinaria
javier.sanchez@consultoramercader.com.ar

Si nos preguntamos por el éxito de una empresa veterinaria podríamos pensar que puede deberse a la suerte, la ubicación geográfica, si está al lado de una escuela o de un supermercado, es decir, en una localización con gran tráfico peatonal.
A veces se dan estas condiciones, pero aun así muchas veterinarias tristemente cierran sus puertas, ¿te preguntaste por qué les pudo haber pasado esto?
Personalmente creo que es la falta de liderazgo en los equipos de trabajo.
¿Coincidís conmigo? Exploremos juntos esta afirmación.
En notas anteriores te mencionaba sobre la característica especial que tiene la estructura de la veterinaria, formada por cuatro dimensiones identificables y que trabajan de forma orgánica, relacionándose íntimamente (Recursos Humanos, Administración y Finanzas, Comercialización y Comunicación).
Puntualmente el tema en cuestión es la gestión de los recursos humanos de forma eficaz y eficiente, aquí es donde debemos marcar un punto de partida.
¿Qué empresa veterinaria podría funcionar sin personal? Ninguna, ¿o no?
La figura del liderazgo o del líder es vital para la gestión de los recursos humanos, tanto por función como por el impacto sobre el grupo… ¿o equipo?
La figura del líder es clave para que, a partir de una célula primordial como un grupo de personas que comparten un área de trabajo, pueda formarse un equipo, con un objetivo y foco único guiados por su líder.
Cuando se da esta transformación de un grupo a un equipo de trabajo es cuando este último determina y nombra a su líder.
Seguramente estarás pensando que eso pasa en equipos de trabajo multitudinarios, en multinacionales.
No, para nada, yo pude observar este comportamiento en muchas empresas veterinarias con estructuras de administración, área médica, como una clínica veterinaria y hospitales veterinarios.
Muchas veces estos líderes no son conscientes de este nombramiento natural.
Algo que tenemos que saber es que un líder puede ser natural o no, pero siempre se comienza como un jefe (nombrado por un director) y luego se transforma (o no) en un líder de equipo.
Pero ¿qué es un líder?
Podríamos afirmar que es la persona que se diferencia del resto de los integrantes del equipo, quien tomará decisiones acertadas para su buen funcionamiento, inspirando a todos los integrantes para que lleguen a los objetivos.
El líder lleva al equipo a donde debe ir, es decir, a los objetivos propuestos. El líder guía al equipo por un camino, no los empuja ni los arrastra, por eso las habilidades de esta figura son clave.
La responsabilidad de los resultados obtenidos, positivos o no, siempre son del líder. No caigas en el error de pensar en diversas excusas de por qué el equipo de trabajo no llegó a los objetivos propuestos.
Analizá que pudiste haber realizado para mejorar los resultados, hacé un análisis con tu equipo para poder determinar qué variables pueden mejorarse, hacelos partícipes de los procesos de mejora.
El líder debe contar con habilidades claves, como motivar a los integrantes del equipo y comunicar los objetivos, tareas y responsabilidades de forma clara y efectiva, sin rodeos.
Debe poder delegar tareas y responsabilidades y desterrar el concepto de “si no lo hago yo, no sale bien” que es totalmente tóxico para el liderazgo.
También debe poder dirigir reuniones de forma exitosa.

10 características del líder

Imagen N° 1. Pirámide de Maslow.

Si hablamos del perfil del líder, podríamos determinar 10 características claves para dirigir a un equipo de trabajo.
1. La confianza en sí mismo es fundamental, y por su puesto en los integrantes de su equipo.
2. Capacidad de comunicarse con los integrantes del equipo, desde él/ella hacia el equipo y viceversa.
3. Contar con una visión de equipo.
4. Magnetismo / persuasión.
5. Hacer que el equipo trabaje como tal y no se transforme en un grupo de trabajo.
6. Mantener contacto con el equipo y todo lo relacionado con sus necesidades.
7. Contar con el valor suficiente para afrontar conflictos e intervenir de forma positiva para su resolución.
8. Compromiso al 100% con el equipo.
9. Capacidad de análisis y negociación ante conflictos internos y externos.
10. Capacidad de observación para poder integrar al equipo de trabajo (y sus objetivos) con los objetivos generales de la empresa.
Cómo podrás observar esto del liderazgo va en serio, no es superficial, es necesario que tomemos conciencia de que se debe trabajar profundamente en estas capacidades necesarias para llevar al éxito a tu empresa veterinaria.

¿Cómo motivar?

Si seguimos profundizando en este mar del liderazgo, es necesario que abordemos otro gran concepto que es la motivación.
¿Te preguntaste alguna vez cómo motivar a tu equipo? ¿solo es dinero?
Analicemos juntos este tema.
Motivar es la “voluntad de hacer, de actuar” siempre con matices diferentes, de acuerdo a la persona. Todos somos diferentes y también nuestras motivaciones.
Podríamos mencionar que hay tres pasos básicos para motivar:
1. Lograr que los integrantes abandonen los conflictos que puedan tener entre ellos.
2. Determinar un puesto claro para cada integrante del equipo.
3. Determinar una política clara de incentivos, que sea discriminante según los objetivos, ya que un integrante “perezoso” no puede tener la misma recompensa que otro que se esforzó para llegar a los objetivos propuestos.
Si hay algo básico y claro es que debemos reconocer las necesidades de cada integrante del equipo de trabajo, para esto debemos detenernos en otra teoría muy interesante, real y aplicable, la “Teoría de Maslow”, la cual nos permite explicar muchos comportamientos humanos, pero hoy vamos a aplicarlo en la motivación laboral.
Todas estas necesidades las ordenó Abraham Maslow (Ver Imagen N° 1) en cinco categorías que van desde las más básicas, como las necesidades fisiológicas, hasta la autorrealización. Analicemos cada una de ellas.
Necesidades fisiológicas: Laboralmente necesitamos crear puestos y remuneraciones reales que le permitan a los integrantes del equipo de trabajo poder solventar sus necesidades básicas (alimento, movilidad, etc). Sin esto es imposible pasar al otro nivel de la pirámide.
Necesidades de seguridad: Como líder tenés la obligación de crear confianza y seguridad en los integrantes del equipo, personas inseguras generan siempre resultados negativos o se pierden en el temor de la sanción. La seguridad es todo.
Necesidades sociales: Los integrantes del equipo necesitan comunicarse con fluidez, también con vos como líder, pero sobre todo es necesario lo gregario, reunirse en equipo al principio del mes para analizar cómo fueron los resultados y si se alcanzaron los objetivos.
Si tu equipo es muy heterogéneo en días y horarios, programa con tiempo la reunión y hacela híbrida (presencial y online) si es necesario, pero no dejes de hacerla.
Necesidades de estima: Todos los integrantes del equipo esperan que los felicites por los logros y que corrijas los desvíos.
Sí, así de extraño, si no marcás los desvíos las personas que forman tu equipo pueden pensar (y sentir) que no importa cómo salgan los resultados y que su trabajo da igual.
Autorrealización: La autorrealización está enfocada a la satisfacción de llegar a los objetivos propuestos, por la persona y por vos como líder, esto es cuando por ejemplo un vendedor llegó a sus objetivos de venta o generó una venta difícil.
En una veterinaria la autorrealización podría ser llegar a los objetivos de pacientes atendidos, número de casos exitosos, baja en los pacientes derivados, aumento de la tasa vacunal, etc.
Con todo lo expuesto, te invito a repensar la gestión de los recursos humanos y sobre todo la motivación de los equipos.
Es importante que antes de planificar incentivos económicos y no económicos, cuentes con información histórica de los resultados del equipo y con el perfil actitudinal de cada integrante.
No todo está perdido, trabajá fuertemente para convertirte en el líder de tu equipo de trabajo, los resultados los observarás en tu empresa veterinaria.

Te ofrecemos aquí las claves para que descubras si realmente tenés las competencias para ser un buen líder en tu negocio veterinario.

Escribe Eliana Mogollón
Clínica Veterinaria Ottovet, Bogotá, Colombia
elianamogollonvergara@gmail.com

Inicio este artículo diciéndoles que estudiar, aprender y enseñar sobre temas de liderazgo de equipos es de mis contenidos preferidos. Les aseguro que he dedicado gran parte de mi vida profesional a indagar sobre esto.
No solo porque el liderazgo es un arma infalible en el crecimiento de una empresa, sino porque es un eje fundamental en el éxito de cualquier relación humana. Definitivamente creo que la presencia de un verdadero líder puede mejorar el rumbo positivamente de un grupo en cualquier contexto social.
¿Pero realmente sabemos qué competencias debe tener un líder de un negocio veterinario? Vamos a verlo.

¿Un líder nace o se hace?

El liderazgo es un arma infalible en el crecimiento de cualquier tipo de empresa y representa un eje fundamental en el éxito de cualquier relación humana

Esta es una pregunta recurrente que tal vez no tiene una única respuesta.
Sin embargo, para poder darle claridad a este tema, me gustaría que se pregunten cuál de las siguientes es la mejor opción:
Opción 1: Una persona que nace con capacidades inherentes para influir en las demás personas, pero que no se ha formado para gestionar equipos.
Opción 2: Una persona que no tiene habilidades de liderazgo innatas pero que se ha dedicado a entrenarse para organizar equipos de trabajo.
Seguramente no vayan a escoger una opción de manera inmediata. Las dos alternativas parecen incompletas, lo cual nos lleva a una conclusión: no basta con tener habilidades naturales para gestionar equipos, hace falta tener una formación adecuada para lograr este objetivo.
Por supuesto considero que, como en cualquier otro rol, un líder debe nacer con un gusto notorio por querer influir en las personas y también debe tener facilidad para conseguirlo.
Así como el médico veterinario debe querer y tener capacidades para indagar en el funcionamiento del cuerpo del animal, el abogado en el cumplimento de las normativas, el piloto en el manejo de aeronaves, etc.
Pero del querer al hacer hay un largo camino de conocimiento y práctica.

¿Qué es ser líder?

Claves y diferencias entre distintos tipos de manejos.

De esto sí que hay información, así que para ser muy prácticos quiero compartirles la definición de liderazgo que considero que de manera breve y precisa define lo que es y no es un líder: “Los líderes destacados hacen hasta lo imposible por elevar la autoestima de su personal. Si la gente cree en sí misma, es increíble lo que pueden lograr”. Esta frase es de Sam Walton, fundador de las tiendas Walmart.
Esta definición nos enseña dos cosas.
La primera es que un líder siempre está al servicio de los demás, especialmente de su equipo. Entiende que velar por el bienestar de las personas que guía es una herramienta fundamental para garantizar la buena ejecución del objetivo.
La segunda enseñanza de la definición de Walton es que el objetivo de un líder nunca será ser el centro de atención, su prioridad no es que los demás giren en torno a él o ella, su prioridad es girar en torno a un objetivo que los beneficie a todos.

¿Quién puede ser líder de una empresa veterinaria?

Habitualmente en las clínicas veterinarias se preguntan si los médicos veterinarios son personas idóneas para ejercer el cargo de líder o gerente, o si necesariamente requieren de un tercero para dirigir sus compañías. Frente a esto puedo decir que lo primero es saber que no se crea un cargo para una persona determinada, se abre un cargo para el bien de la empresa y con base en necesidades específicas por resolver en la misma.
Por tanto, se debe revisar a detalle qué perfil necesita esa determinada compañía y elegir así a la persona que se adapte.
No solamente podemos determinar qué áreas del conocimiento debe manejar este profesional (finanzas, recursos humanos, mercadeo, sistemas), también debemos dejar en claro cuántas horas al día es necesario que trabaje en las labores gerenciales, qué días de la semana lo va a hacer, qué nivel de presencialidad requiere su función, cuál es el lugar adecuado para realizar estas labores, y qué atribuciones y limites tendrá, entre otros.
Por supuesto, está de más decir que debe ser una persona que tenga inherente lo que mencionamos antes: vocación de liderazgo.

Check list de un líder

Ahora sí llegamos al punto central de nuestro tema.
Vamos a hacer una lista de chequeo de aquellos puntos esenciales o “requisitos” que debería cumplir un líder en una empresa del sector veterinario. Estos puntos no serán los únicos que debe desempeñar un gerente, pero al menos sí son algunos importantes para poder elaborar una gestión efectiva.

Fijar los objetivos de la empresa. Lo más importante para poder llegar a un destino, es conocer cuál es. Por tanto, un líder guiará de manera efectiva siempre y cuando tenga metas claras. Definir los indicadores a los que le harán seguimiento es clave (meta de ventas, utilidad deseada, porcentaje de rotación de personal, entre otros).

Conocer a su equipo de trabajo. Más allá de lo que ya mencionamos antes acerca de propender a elevar la autoestima de su personal, el líder debe conocer de cerca los desafíos a los que se enfrenta su grupo de trabajo en la ejecución de sus funciones y trabajar para solucionarlos entre todos. Asimismo, esta persona debe saber que todos sus miembros tienen personalidades diferentes e intentar cambiarlos es una labor casi imposible.
Por eso al momento de distribuir funciones en el trabajo, debe evaluar si el tipo de personalidad es acorde al cargo y tipo de función delegada. En una versión anterior de la Revista 2+2 les contamos sobre el método DISC para lograr tener personas adecuadas en cargos adecuados (la pueden encontrar en ¿Evaluamos la personalidad de quienes se incorporan a nuestras veterinarias?).

Tener conocimiento amplio del “core business”. Es decir, conocer cuál es la razón del ser del negocio, su eje central, su actividad económica principal y todo lo que gira entorno a esto. Resulta obvio a simple vista, pero, por ejemplo, un gerente que no sea profesional en medicina veterinaria pero que trabaja para una empresa de servicios de salud para mascota, debe tener los conocimientos claros de todos los servicios médicos que brinda la compañía, de sus insumos, medicamentos de venta, especialidades médicas, entre otros.

Definir el público objetivo. Saber a qué tipo de cliente le quieren vender en la empresa, para poder direccionar las estrategias pertinentes.

Organizar la sistemática de reuniones. Sin comunicación no hay control. Es necesario que el líder defina en qué momento debe reunirse con el equipo para revisar cómo van los indicadores.
Tener un mix entre reuniones grupales e individuales es ganador.

Conocer los entes de control que vigilan a la empresa. Esto es fundamental. Según la naturaleza de cada negocio, los gobiernos de cada país disponen a determinados entes de control para vigilar que haya un funcionamiento adecuado. El gerente debe estar preparado para conocer la reglamentación para su empresa.

Vigilar en Burnout. Sin extenderme en este punto, el burnout o síndrome de desgaste profesional es un fenómeno que está presente en la profesión veterinaria, siendo esta una de las más propensas al suicidio. Esta o cualquier otra problemática que afecte el bienestar del equipo debe ser vigilada de cerca en los entornos laborales. El líder hace parte esencial para poder identificar a tiempo su presencia en un equipo de trabajo y brindar entornos confortables y buen clima laboral.

Evitar malos comentarios hacia clientes y empleados. Es más una norma de cortesía y buen comportamiento que una directriz gerencial, pero con el pasar del tiempo y la “confianza” del día a día, la naturaleza del ser humano puede terminar emitiendo malos juicios en público hacia otras personas. Así que, si ustedes son líderes, nunca caigan en esto.

Estas apenas fueron ocho acciones necesarias de un líder veterinario, que estoy segura de que si cumplen aportarán valor notorio a sus compañías.
Muchas de ellas parecen obvias, pero la pregunta es: ¿Ya las están cumpliendo? Los dejo para que reflexionen una a una y logren transformar a sus equipos en grupos de alto desempeño. Por último, recuerden que las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra, así que manos a la obra

Los veterinarios se enfrentan al desafío de adaptarse a grandes cambios tecnológicos y formativos sin perder su profunda motivación. ¿Qué lugar queda para el clínico en la era de la medicina preventiva?

Escribe Javier Paoloni
Director Veterinaria Vida, Río Cuarto, Córdoba
veterinariavida@hotmail.com

Mucho se habla de cambiar. Los veterinarios debemos reconocer los cambios del mercado y adaptarnos. Lo que pasó en la pandemia nos obligó a cambiar rápido.

Mucho se habla de innovación y creatividad, habilidades esenciales para el desarrollo de “veterinarios del futuro”.

Mucho se habla de incorporar tecnología para llegar de manera más rápida y precisa al diagnóstico. Sabemos que a través de la tecnología podemos cambiar nuestros modelos de negocio.

Se habla y se habla mucho, a veces se habla tanto que no se escucha nada, ni a nadie. Hoy muchos profesionales jóvenes corren presurosos a realizar una especialidad y muchos la hacen “en tiempo récord”.

La hacen sin haber recorrido el camino de la clínica, no digo 10 años de clínica general, digo 10 meses.

¿Y si estos cambios no son tan positivos? ¿Y si nos vendieron un buzón? Trataré de explicarme.

La hipertecnologización nos ha alejado peligrosamente de nuestros valores más preciados, nos ha alejado de nuestra humanidad, empatía y compasión.

Nos está pasando lo que pasa en medicina humana: empezamos a recibir pacientes que toman “17 pastillas por día”, como lo hace mi madre.

No solo pasa esto de recibir pacientes con “pastilleros colmados” sino que muchas veces la medicación es incompatible con alguna patología de base. ¿Por qué pasa esto?

  • El traumatólogo indica carprofeno, meloxicam, firocoxib, etc. sin saber que el paciente tiene gastritis crónica o que es imposible darle algo por vía oral.
  • El dermatólogo indica corticoides sin saber que es un paciente hipertenso.
  • El cardiólogo indica amiodarona sin saber que ese paciente padece una hepatopatía, sin saber que es hipotiroideo o que tiene hígado graso.
  • El endocrinólogo indica insulinización sin contemplar que el dueño tiene 80 años y tiene artrosis en sus manos.

Como ven, aquí aparecen más problemas: las fallas en la comunicación en el equipo de trabajo. Cada uno se preocupa por cuidar su “quintita”.

Cada uno está inmerso en un círculo de individualismo que es precisamente la vereda opuesta de lo que debe primar: el colaboracionismo dentro de los equipos de trabajo.

Ese colaboracionismo tiene un pilar realmente estratégico: la comunicación.

Si no hay comunicación, difícilmente haya un equipo de trabajo con bases corporativas, igualitarias y colaboracionistas.

¿Está mal haber medicado con amiodarona esa taquiarritmia?

¿Está mal haber dado carprofeno para esa artrosis?

¿Está mal haber indicado prednisolona a esa atopía?

¿Está mal haber indicado la insulina glargina?

No, claro que no, la indicación terapéutica es la correcta, lo que está mal es no haber escuchado al propietario, no haber levantado la cabeza para mirarlo, mirar sus manos, no haberse comunicado con el médico de cabecera o haberse tomado dos minutos para leer la historia clínica del paciente.

Parecería que el médico veterinario clínico es una especie en extinción.

El clínico es quien dirige, guía, orienta, escucha, ríe, establece un orden de prioridades y es quien -cuando lo cree conveniente- deriva su paciente a un especialista.

Los clínicos también tenemos que “recoger el guante” porque la hipertecnologización nos ha alejado de lo que somos.

“¿Para qué auscultar si está el ecógrafo?”, dicen algunos.

“¿Para qué demorar escuchando al propietario si hago un análisis de sangre en cinco minutos y tengo la posta?”, aseguran otros.

“¿Para qué ver caminar un perrito con claudicación si puedo sacar todas la rx digitales que quiera?”, sostiene un tercero.

¿Por qué pasa esto?

Porque no tenemos tiempo, porque andamos siempre a 1.000 km/hora.

Porque siempre hay alguien apurado con un gato en la sala de espera.

¿Y SI BUSCAMOS INNOVAR VOLVIENDO AL PASADO?

¿Qué les parece si bajamos un cambio (o dos) y volvemos a escuchar a nuestros clientes; si nos tomamos un tiempo para escuchar y tratar de entenderlos primero para que ellos nos entiendan después?

¿Qué les parece si mejoramos nuestras maneras de comunicarnos?

Porque si escuchamos y prestamos atención estimularemos nuestras neuronas espejo (las responsables de la empatía) y así, quizás, podamos responder de la manera en que el cliente espera que respondamos.

¿Qué les parece si hablamos menos y nos alejamos de la “verborragia del veterinario”?

Esa que anula la posibilidad de intervención del interlocutor, esa que aleja personas de la veterinaria.

¿Qué les parece si empoderamos al veterinario clínico y mejoramos la comunicación en el equipo de trabajo donde intervienen muchos especialistas?

Les aseguro que, si eso pasa, los pacientes que “toman 17 pastillas” dejaran de ser algo común en la veterinaria.

La hipertecnologización y la hiperespecialización vinieron para quedarse, pero creo que en la humanización del servicio está la verdadera estrategia de diferenciación.

Humanizar nuestro servicio en la era de las “híper” es para mí la clave del éxito.

Y para humanizar el servicio hay que volver a las bases, hay que volver a lo que éramos varias décadas atrás, imaginarnos en esa época donde no había casi posibilidades de hacer “muchos estudios”, a veces no podíamos hacer ninguno.

En esa época necesitábamos el relato del propietario, lo escuchábamos atentamente para tener “alguna idea” de lo que podía estar pasando con ese perro o con ese gato. Exprimíamos el examen clínico para sacarle el jugo a ese paciente y así orientarnos hacia el diagnóstico.

BALANCE: TRADICIONAL Y LO INNOVADOR

¿Y si formamos equipos de trabajo con profesionales “veteranos” junto a jóvenes recién recibidos?

Los fracasos empresariales, aunque se le busquen respuestas intrincadas y rebuscadas, tienen una causa mayoritaria: falta de experiencia real en el rubro en el que se intentó la aventura de negocios.

Muchos llaman experiencia a lo que es un vasto conocimiento teórico de un asunto.

¿Y si los más “viejos” aconsejamos a los más jóvenes a hacer primero buena base en la clínica para después de algunos años ir hacia una especialidad?

¿No creen que habrá especialistas que fracasen menos?

¿No creen que habrá veterinarios que fracasen menos?

Quienes en los negocios sufren falta de experiencia no es otra cosa más que falta de realidad. Un especialista que no recorre el camino de la clínica no conoce la realidad.

Mucho se habla de cambiar, pero una cosa es hablar de cambiar y otra es comprometerse y hacerlo.

¿Y si desafiamos a nuestros clientes a desarrollar una nueva medicina?

Por décadas (o siglos) hemos desarrollado una medicina reactiva, es decir, reaccionamos después de que nuestros pacientes muestran signos.

Eso debe cambiar.

Por décadas (o siglos) la gente ha ido al médico cuando tiene síntomas de alguna enfermedad y por carácter transitorio, llevan sus perros y/o gatos al veterinario cuando a estos les pasa lo mismo. Es decir, cuando muestran signos de enfermedad.

Eso debe cambiar.

Sabemos que el éxito está en diagnosticar las enfermedades en fases iniciales o inclusive asintomáticas. Lo sabemos, sabemos que ahí está la clave del éxito.

Con nuestra tradicional mirada de la medicina, ¿cuándo encontraremos el éxito entonces?

Debemos de dejar de ser reactivos para definitivamente ser proactivos y preventivos, poner perros y gatos sanos en la camilla para hacerles estudios.

¿CÓMO?

Construyendo fortalezas de confianza, ladrillo a ladrillo, consulta a consulta.

El clínico es el obrero principal en la construcción de fortalezas de confianza.

Si le ofrecemos un entorno agradable y equipado, el obrero construirá un palacio.

Si le ofrecemos un ambiente lúgubre, lleno de competencia entre los miembros del equipo, plagado de individualismo, con suerte construirá “pieza, cocina y baño”.

Únicamente si confían en nosotros nos llevarán perros y gatos sanos a la veterinaria. El médico clínico es el motor principal de este cambio de rumbo, de este viraje hacia la medicina preventiva.

Es quien escucha, interactúa, propone, prioriza y deriva cuando es necesario, es la locomotora que tracciona del tren de la medicina preventiva.

El médico clínico, lejos de ser una “especie en extinción”, recuperará el lugar que tenía antaño, se empoderará para generar cambios y abastecerá permanentemente a especialistas que primero fueron clínicos.

El trabajo en equipo y la comunicación serán los lubricantes que harán que esta maquinaria funcione y conduzca a cualquier veterinaria del mundo hacia un futuro exitoso con ideas de un pasado innovador.

Los veterinarios se enfrentan al desafío de adaptarse a grandes cambios tecnológicos y formativos sin perder su profunda motivación. ¿Qué lugar queda para el clínico en la era de la medicina preventiva?

Escribe Javier Paoloni
Director Veterinaria Vida, Río Cuarto, Córdoba.
veterinariavida@hotmail.com

Mucho se habla de cambiar. Los veterinarios debemos reconocer los cambios del mercado y adaptarnos. Lo que pasó en la pandemia nos obligó a cambiar rápido.

Mucho se habla de innovación y creatividad, habilidades esenciales para el desarrollo de “veterinarios del futuro”.

Mucho se habla de incorporar tecnología para llegar de manera más rápida y precisa al diagnóstico. Sabemos que a través de la tecnología podemos cambiar nuestros modelos de negocio.

Se habla y se habla mucho, a veces se habla tanto que no se escucha nada, ni a nadie. Hoy muchos profesionales jóvenes corren presurosos a realizar una especialidad y muchos la hacen “en tiempo récord”.

La hacen sin haber recorrido el camino de la clínica, no digo 10 años de clínica general, digo 10 meses.

¿Y si estos cambios no son tan positivos? ¿Y si nos vendieron un buzón? Trataré de explicarme.

La hipertecnologización nos ha alejado peligrosamente de nuestros valores más preciados, nos ha alejado de nuestra humanidad, empatía y compasión.

Nos está pasando lo que pasa en medicina humana: empezamos a recibir pacientes que toman “17 pastillas por día”, como lo hace mi madre.

No solo pasa esto de recibir pacientes con “pastilleros colmados” sino que muchas veces la medicación es incompatible con alguna patología de base. ¿Por qué pasa esto?

  • El traumatólogo indica carprofeno, meloxicam, firocoxib, etc. sin saber que el paciente tiene gastritis crónica o que es imposible darle algo por vía oral.
  • El dermatólogo indica corticoides sin saber que es un paciente hipertenso.
  • El cardiólogo indica amiodarona sin saber que ese paciente padece una hepatopatía, sin saber que es hipotiroideo o que tiene hígado graso.
  • El endocrinólogo indica insulinización sin contemplar que el dueño tiene 80 años y tiene artrosis en sus manos.

Como ven, aquí aparecen más problemas: las fallas en la comunicación en el equipo de trabajo. Cada uno se preocupa por cuidar su “quintita”.

Cada uno está inmerso en un círculo de individualismo que es precisamente la vereda opuesta de lo que debe primar: el colaboracionismo dentro de los equipos de trabajo.

Ese colaboracionismo tiene un pilar realmente estratégico: la comunicación.

Si no hay comunicación, difícilmente haya un equipo de trabajo con bases corporativas, igualitarias y colaboracionistas.

¿Está mal haber medicado con amiodarona esa taquiarritmia?

¿Está mal haber dado carprofeno para esa artrosis?

¿Está mal haber indicado prednisolona a esa atopía?

¿Está mal haber indicado la insulina glargina?

No, claro que no, la indicación terapéutica es la correcta, lo que está mal es no haber escuchado al propietario, no haber levantado la cabeza para mirarlo, mirar sus manos, no haberse comunicado con el médico de cabecera o haberse tomado dos minutos para leer la historia clínica del paciente.

Parecería que el médico veterinario clínico es una especie en extinción.

El clínico es quien dirige, guía, orienta, escucha, ríe, establece un orden de prioridades y es quien -cuando lo cree conveniente- deriva su paciente a un especialista.

Los clínicos también tenemos que “recoger el guante” porque la hipertecnologización nos ha alejado de lo que somos.

“¿Para qué auscultar si está el ecógrafo?”, dicen algunos.

“¿Para qué demorar escuchando al propietario si hago un análisis de sangre en cinco minutos y tengo la posta?”, aseguran otros.

“¿Para qué ver caminar un perrito con claudicación si puedo sacar todas la rx digitales que quiera?”, sostiene un tercero.

¿Por qué pasa esto?

Porque no tenemos tiempo, porque andamos siempre a 1.000 km/hora.

Porque siempre hay alguien apurado con un gato en la sala de espera.

¿Y SI BUSCAMOS INNOVAR VOLVIENDO AL PASADO?

¿Qué les parece si bajamos un cambio (o dos) y volvemos a escuchar a nuestros clientes; si nos tomamos un tiempo para escuchar y tratar de entenderlos primero para que ellos nos entiendan después?

¿Qué les parece si mejoramos nuestras maneras de comunicarnos?

Porque si escuchamos y prestamos atención estimularemos nuestras neuronas espejo (las responsables de la empatía) y así, quizás, podamos responder de la manera en que el cliente espera que respondamos.

¿Qué les parece si hablamos menos y nos alejamos de la “verborragia del veterinario”?

Esa que anula la posibilidad de intervención del interlocutor, esa que aleja personas de la veterinaria.

¿Qué les parece si empoderamos al veterinario clínico y mejoramos la comunicación en el equipo de trabajo donde intervienen muchos especialistas?

Les aseguro que, si eso pasa, los pacientes que “toman 17 pastillas” dejaran de ser algo común en la veterinaria.

La hipertecnologización y la hiperespecialización vinieron para quedarse, pero creo que en la humanización del servicio está la verdadera estrategia de diferenciación.

Humanizar nuestro servicio en la era de las “híper” es para mí la clave del éxito.

Y para humanizar el servicio hay que volver a las bases, hay que volver a lo que éramos varias décadas atrás, imaginarnos en esa época donde no había casi posibilidades de hacer “muchos estudios”, a veces no podíamos hacer ninguno.

En esa época necesitábamos el relato del propietario, lo escuchábamos atentamente para tener “alguna idea” de lo que podía estar pasando con ese perro o con ese gato. Exprimíamos el examen clínico para sacarle el jugo a ese paciente y así orientarnos hacia el diagnóstico.

BALANCE: TRADICIONAL Y LO INNOVADOR

¿Y si formamos equipos de trabajo con profesionales “veteranos” junto a jóvenes recién recibidos?

Los fracasos empresariales, aunque se le busquen respuestas intrincadas y rebuscadas, tienen una causa mayoritaria: falta de experiencia real en el rubro en el que se intentó la aventura de negocios.

Muchos llaman experiencia a lo que es un vasto conocimiento teórico de un asunto.

¿Y si los más “viejos” aconsejamos a los más jóvenes a hacer primero buena base en la clínica para después de algunos años ir hacia una especialidad?

¿No creen que habrá especialistas que fracasen menos?

¿No creen que habrá veterinarios que fracasen menos?

Quienes en los negocios sufren falta de experiencia no es otra cosa más que falta de realidad. Un especialista que no recorre el camino de la clínica no conoce la realidad.

Mucho se habla de cambiar, pero una cosa es hablar de cambiar y otra es comprometerse y hacerlo.

¿Y si desafiamos a nuestros clientes a desarrollar una nueva medicina?

Por décadas (o siglos) hemos desarrollado una medicina reactiva, es decir, reaccionamos después de que nuestros pacientes muestran signos.

Eso debe cambiar.

Por décadas (o siglos) la gente ha ido al médico cuando tiene síntomas de alguna enfermedad y por carácter transitorio, llevan sus perros y/o gatos al veterinario cuando a estos les pasa lo mismo. Es decir, cuando muestran signos de enfermedad.

Eso debe cambiar.

Sabemos que el éxito está en diagnosticar las enfermedades en fases iniciales o inclusive asintomáticas. Lo sabemos, sabemos que ahí está la clave del éxito.

Con nuestra tradicional mirada de la medicina, ¿cuándo encontraremos el éxito entonces?

Debemos de dejar de ser reactivos para definitivamente ser proactivos y preventivos, poner perros y gatos sanos en la camilla para hacerles estudios.

¿CÓMO?

Construyendo fortalezas de confianza, ladrillo a ladrillo, consulta a consulta.

El clínico es el obrero principal en la construcción de fortalezas de confianza.

Si le ofrecemos un entorno agradable y equipado, el obrero construirá un palacio.

Si le ofrecemos un ambiente lúgubre, lleno de competencia entre los miembros del equipo, plagado de individualismo, con suerte construirá “pieza, cocina y baño”.

Únicamente si confían en nosotros nos llevarán perros y gatos sanos a la veterinaria. El médico clínico es el motor principal de este cambio de rumbo, de este viraje hacia la medicina preventiva.

Es quien escucha, interactúa, propone, prioriza y deriva cuando es necesario, es la locomotora que tracciona del tren de la medicina preventiva.

El médico clínico, lejos de ser una “especie en extinción”, recuperará el lugar que tenía antaño, se empoderará para generar cambios y abastecerá permanentemente a especialistas que primero fueron clínicos.

El trabajo en equipo y la comunicación serán los lubricantes que harán que esta maquinaria funcione y conduzca a cualquier veterinaria del mundo hacia un futuro exitoso con ideas de un pasado innovador.

Te ofrecemos aquí las claves para que descubras si realmente tenés las competencias para ser un buen líder en tu negocio veterinario.

Escribe Eliana Mogollón
Clínica Veterinaria Ottovet, Bogotá, Colombia.
elianamogollonvergara@gmail.com

Inicio este artículo diciéndoles que estudiar, aprender y enseñar sobre temas de liderazgo de equipos es de mis contenidos preferidos. Les aseguro que he dedicado gran parte de mi vida profesional a indagar sobre esto.
No solo porque el liderazgo es un arma infalible en el crecimiento de una empresa, sino porque es un eje fundamental en el éxito de cualquier relación humana. Definitivamente creo que la presencia de un verdadero líder puede mejorar el rumbo positivamente de un grupo en cualquier contexto social.
¿Pero realmente sabemos qué competencias debe tener un líder de un negocio veterinario? Vamos a verlo.

¿Un líder nace o se hace?

El liderazgo es un arma infalible en el crecimiento de cualquier tipo de empresa y representa un eje fundamental en el éxito de cualquier relación humana

Esta es una pregunta recurrente que tal vez no tiene una única respuesta.
Sin embargo, para poder darle claridad a este tema, me gustaría que se pregunten cuál de las siguientes es la mejor opción:
Opción 1: Una persona que nace con capacidades inherentes para influir en las demás personas, pero que no se ha formado para gestionar equipos.
Opción 2: Una persona que no tiene habilidades de liderazgo innatas pero que se ha dedicado a entrenarse para organizar equipos de trabajo.
Seguramente no vayan a escoger una opción de manera inmediata. Las dos alternativas parecen incompletas, lo cual nos lleva a una conclusión: no basta con tener habilidades naturales para gestionar equipos, hace falta tener una formación adecuada para lograr este objetivo.
Por supuesto considero que, como en cualquier otro rol, un líder debe nacer con un gusto notorio por querer influir en las personas y también debe tener facilidad para conseguirlo.
Así como el médico veterinario debe querer y tener capacidades para indagar en el funcionamiento del cuerpo del animal, el abogado en el cumplimento de las normativas, el piloto en el manejo de aeronaves, etc.
Pero del querer al hacer hay un largo camino de conocimiento y práctica.

¿Qué es ser líder?

Claves y diferencias entre distintos tipos de manejos.

De esto sí que hay información, así que para ser muy prácticos quiero compartirles la definición de liderazgo que considero que de manera breve y precisa define lo que es y no es un líder: “Los líderes destacados hacen hasta lo imposible por elevar la autoestima de su personal. Si la gente cree en sí misma, es increíble lo que pueden lograr”. Esta frase es de Sam Walton, fundador de las tiendas Walmart.
Esta definición nos enseña dos cosas.
La primera es que un líder siempre está al servicio de los demás, especialmente de su equipo. Entiende que velar por el bienestar de las personas que guía es una herramienta fundamental para garantizar la buena ejecución del objetivo.
La segunda enseñanza de la definición de Walton es que el objetivo de un líder nunca será ser el centro de atención, su prioridad no es que los demás giren en torno a él o ella, su prioridad es girar en torno a un objetivo que los beneficie a todos.

¿Quién puede ser líder de una empresa veterinaria?

Habitualmente en las clínicas veterinarias se preguntan si los médicos veterinarios son personas idóneas para ejercer el cargo de líder o gerente, o si necesariamente requieren de un tercero para dirigir sus compañías. Frente a esto puedo decir que lo primero es saber que no se crea un cargo para una persona determinada, se abre un cargo para el bien de la empresa y con base en necesidades específicas por resolver en la misma.
Por tanto, se debe revisar a detalle qué perfil necesita esa determinada compañía y elegir así a la persona que se adapte.
No solamente podemos determinar qué áreas del conocimiento debe manejar este profesional (finanzas, recursos humanos, mercadeo, sistemas), también debemos dejar en claro cuántas horas al día es necesario que trabaje en las labores gerenciales, qué días de la semana lo va a hacer, qué nivel de presencialidad requiere su función, cuál es el lugar adecuado para realizar estas labores, y qué atribuciones y limites tendrá, entre otros.
Por supuesto, está de más decir que debe ser una persona que tenga inherente lo que mencionamos antes: vocación de liderazgo.

Check list de un líder

Ahora sí llegamos al punto central de nuestro tema.
Vamos a hacer una lista de chequeo de aquellos puntos esenciales o “requisitos” que debería cumplir un líder en una empresa del sector veterinario. Estos puntos no serán los únicos que debe desempeñar un gerente, pero al menos sí son algunos importantes para poder elaborar una gestión efectiva.

Fijar los objetivos de la empresa. Lo más importante para poder llegar a un destino, es conocer cuál es. Por tanto, un líder guiará de manera efectiva siempre y cuando tenga metas claras. Definir los indicadores a los que le harán seguimiento es clave (meta de ventas, utilidad deseada, porcentaje de rotación de personal, entre otros).

Conocer a su equipo de trabajo. Más allá de lo que ya mencionamos antes acerca de propender a elevar la autoestima de su personal, el líder debe conocer de cerca los desafíos a los que se enfrenta su grupo de trabajo en la ejecución de sus funciones y trabajar para solucionarlos entre todos. Asimismo, esta persona debe saber que todos sus miembros tienen personalidades diferentes e intentar cambiarlos es una labor casi imposible.
Por eso al momento de distribuir funciones en el trabajo, debe evaluar si el tipo de personalidad es acorde al cargo y tipo de función delegada. En una versión anterior de la Revista 2+2 les contamos sobre el método DISC para lograr tener personas adecuadas en cargos adecuados (la pueden encontrar en www.dosmasdos.com.ar).

Tener conocimiento amplio del “core business”. Es decir, conocer cuál es la razón del ser del negocio, su eje central, su actividad económica principal y todo lo que gira entorno a esto. Resulta obvio a simple vista, pero, por ejemplo, un gerente que no sea profesional en medicina veterinaria pero que trabaja para una empresa de servicios de salud para mascota, debe tener los conocimientos claros de todos los servicios médicos que brinda la compañía, de sus insumos, medicamentos de venta, especialidades médicas, entre otros.

Definir el público objetivo. Saber a qué tipo de cliente le quieren vender en la empresa, para poder direccionar las estrategias pertinentes.

Organizar la sistemática de reuniones. Sin comunicación no hay control. Es necesario que el líder defina en qué momento debe reunirse con el equipo para revisar cómo van los indicadores.
Tener un mix entre reuniones grupales e individuales es ganador.

Conocer los entes de control que vigilan a la empresa. Esto es fundamental. Según la naturaleza de cada negocio, los gobiernos de cada país disponen a determinados entes de control para vigilar que haya un funcionamiento adecuado. El gerente debe estar preparado para conocer la reglamentación para su empresa.

Vigilar en Burnout. Sin extenderme en este punto, el burnout o síndrome de desgaste profesional es un fenómeno que está presente en la profesión veterinaria, siendo esta una de las más propensas al suicidio. Esta o cualquier otra problemática que afecte el bienestar del equipo debe ser vigilada de cerca en los entornos laborales. El líder hace parte esencial para poder identificar a tiempo su presencia en un equipo de trabajo y brindar entornos confortables y buen clima laboral.

Evitar malos comentarios hacia clientes y empleados. Es más una norma de cortesía y buen comportamiento que una directriz gerencial, pero con el pasar del tiempo y la “confianza” del día a día, la naturaleza del ser humano puede terminar emitiendo malos juicios en público hacia otras personas. Así que, si ustedes son líderes, nunca caigan en esto.

Estas apenas fueron ocho acciones necesarias de un líder veterinario, que estoy segura de que si cumplen aportarán valor notorio a sus compañías.
Muchas de ellas parecen obvias, pero la pregunta es: ¿Ya las están cumpliendo? Los dejo para que reflexionen una a una y logren transformar a sus equipos en grupos de alto desempeño. Por último, recuerden que las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra, así que manos a la obra

Suerte, buena ubicación… El éxito de una empresa veterinaria depende de quién lidera a su equipo de trabajo. ¿Sabés motivar a las personas que trabajan con vos? Enterate en esta nota.

Escribe Javier Sánchez Novoa
MERCADER Consultora en Gestión Veterinaria
javier.sanchez@consultoramercader.com.ar

Si nos preguntamos por el éxito de una empresa veterinaria podríamos pensar que puede deberse a la suerte, la ubicación geográfica, si está al lado de una escuela o de un supermercado, es decir, en una localización con gran tráfico peatonal.
A veces se dan estas condiciones, pero aun así muchas veterinarias tristemente cierran sus puertas, ¿te preguntaste por qué les pudo haber pasado esto?
Personalmente creo que es la falta de liderazgo en los equipos de trabajo.
¿Coincidís conmigo? Exploremos juntos esta afirmación.
En notas anteriores te mencionaba sobre la característica especial que tiene la estructura de la veterinaria, formada por cuatro dimensiones identificables y que trabajan de forma orgánica, relacionándose íntimamente (Recursos Humanos, Administración y Finanzas, Comercialización y Comunicación).
Puntualmente el tema en cuestión es la gestión de los recursos humanos de forma eficaz y eficiente, aquí es donde debemos marcar un punto de partida.
¿Qué empresa veterinaria podría funcionar sin personal? Ninguna, ¿o no?
La figura del liderazgo o del líder es vital para la gestión de los recursos humanos, tanto por función como por el impacto sobre el grupo… ¿o equipo?
La figura del líder es clave para que, a partir de una célula primordial como un grupo de personas que comparten un área de trabajo, pueda formarse un equipo, con un objetivo y foco único guiados por su líder.
Cuando se da esta transformación de un grupo a un equipo de trabajo es cuando este último determina y nombra a su líder.
Seguramente estarás pensando que eso pasa en equipos de trabajo multitudinarios, en multinacionales.
No, para nada, yo pude observar este comportamiento en muchas empresas veterinarias con estructuras de administración, área médica, como una clínica veterinaria y hospitales veterinarios.
Muchas veces estos líderes no son conscientes de este nombramiento natural.
Algo que tenemos que saber es que un líder puede ser natural o no, pero siempre se comienza como un jefe (nombrado por un director) y luego se transforma (o no) en un líder de equipo.
Pero ¿qué es un líder?
Podríamos afirmar que es la persona que se diferencia del resto de los integrantes del equipo, quien tomará decisiones acertadas para su buen funcionamiento, inspirando a todos los integrantes para que lleguen a los objetivos.
El líder lleva al equipo a donde debe ir, es decir, a los objetivos propuestos. El líder guía al equipo por un camino, no los empuja ni los arrastra, por eso las habilidades de esta figura son clave.
La responsabilidad de los resultados obtenidos, positivos o no, siempre son del líder. No caigas en el error de pensar en diversas excusas de por qué el equipo de trabajo no llegó a los objetivos propuestos.
Analizá que pudiste haber realizado para mejorar los resultados, hacé un análisis con tu equipo para poder determinar qué variables pueden mejorarse, hacelos partícipes de los procesos de mejora.
El líder debe contar con habilidades claves, como motivar a los integrantes del equipo y comunicar los objetivos, tareas y responsabilidades de forma clara y efectiva, sin rodeos.
Debe poder delegar tareas y responsabilidades y desterrar el concepto de “si no lo hago yo, no sale bien” que es totalmente tóxico para el liderazgo.
También debe poder dirigir reuniones de forma exitosa.

10 características del líder

Imagen N° 1. Pirámide de Maslow.

Si hablamos del perfil del líder, podríamos determinar 10 características claves para dirigir a un equipo de trabajo.
1. La confianza en sí mismo es fundamental, y por su puesto en los integrantes de su equipo.
2. Capacidad de comunicarse con los integrantes del equipo, desde él/ella hacia el equipo y viceversa.
3. Contar con una visión de equipo.
4. Magnetismo / persuasión.
5. Hacer que el equipo trabaje como tal y no se transforme en un grupo de trabajo.
6. Mantener contacto con el equipo y todo lo relacionado con sus necesidades.
7. Contar con el valor suficiente para afrontar conflictos e intervenir de forma positiva para su resolución.
8. Compromiso al 100% con el equipo.
9. Capacidad de análisis y negociación ante conflictos internos y externos.
10. Capacidad de observación para poder integrar al equipo de trabajo (y sus objetivos) con los objetivos generales de la empresa.
Cómo podrás observar esto del liderazgo va en serio, no es superficial, es necesario que tomemos conciencia de que se debe trabajar profundamente en estas capacidades necesarias para llevar al éxito a tu empresa veterinaria.

¿Cómo motivar?

Si seguimos profundizando en este mar del liderazgo, es necesario que abordemos otro gran concepto que es la motivación.
¿Te preguntaste alguna vez cómo motivar a tu equipo? ¿solo es dinero?
Analicemos juntos este tema.
Motivar es la “voluntad de hacer, de actuar” siempre con matices diferentes, de acuerdo a la persona. Todos somos diferentes y también nuestras motivaciones.
Podríamos mencionar que hay tres pasos básicos para motivar:
1. Lograr que los integrantes abandonen los conflictos que puedan tener entre ellos.
2. Determinar un puesto claro para cada integrante del equipo.
3. Determinar una política clara de incentivos, que sea discriminante según los objetivos, ya que un integrante “perezoso” no puede tener la misma recompensa que otro que se esforzó para llegar a los objetivos propuestos.
Si hay algo básico y claro es que debemos reconocer las necesidades de cada integrante del equipo de trabajo, para esto debemos detenernos en otra teoría muy interesante, real y aplicable, la “Teoría de Maslow”, la cual nos permite explicar muchos comportamientos humanos, pero hoy vamos a aplicarlo en la motivación laboral.
Todas estas necesidades las ordenó Abraham Maslow (Ver Imagen N° 1) en cinco categorías que van desde las más básicas, como las necesidades fisiológicas, hasta la autorrealización. Analicemos cada una de ellas.
Necesidades fisiológicas: Laboralmente necesitamos crear puestos y remuneraciones reales que le permitan a los integrantes del equipo de trabajo poder solventar sus necesidades básicas (alimento, movilidad, etc). Sin esto es imposible pasar al otro nivel de la pirámide.
Necesidades de seguridad: Como líder tenés la obligación de crear confianza y seguridad en los integrantes del equipo, personas inseguras generan siempre resultados negativos o se pierden en el temor de la sanción. La seguridad es todo.
Necesidades sociales: Los integrantes del equipo necesitan comunicarse con fluidez, también con vos como líder, pero sobre todo es necesario lo gregario, reunirse en equipo al principio del mes para analizar cómo fueron los resultados y si se alcanzaron los objetivos.
Si tu equipo es muy heterogéneo en días y horarios, programa con tiempo la reunión y hacela híbrida (presencial y online) si es necesario, pero no dejes de hacerla.
Necesidades de estima: Todos los integrantes del equipo esperan que los felicites por los logros y que corrijas los desvíos.
Sí, así de extraño, si no marcás los desvíos las personas que forman tu equipo pueden pensar (y sentir) que no importa cómo salgan los resultados y que su trabajo da igual.
Autorrealización: La autorrealización está enfocada a la satisfacción de llegar a los objetivos propuestos, por la persona y por vos como líder, esto es cuando por ejemplo un vendedor llegó a sus objetivos de venta o generó una venta difícil.
En una veterinaria la autorrealización podría ser llegar a los objetivos de pacientes atendidos, número de casos exitosos, baja en los pacientes derivados, aumento de la tasa vacunal, etc.
Con todo lo expuesto, te invito a repensar la gestión de los recursos humanos y sobre todo la motivación de los equipos.
Es importante que antes de planificar incentivos económicos y no económicos, cuentes con información histórica de los resultados del equipo y con el perfil actitudinal de cada integrante.
No todo está perdido, trabajá fuertemente para convertirte en el líder de tu equipo de trabajo, los resultados los observarás en tu empresa veterinaria.

El problema no es en conctreto la falta de tiempo, sino el poco conocimiento que existe para lograr gestionarlo.
Compartimos aquí algunas estrategias para ser más organizados y eficientes en el día a día.

Escribe Eliana Mogollón
Consultora en Gestión y Marketing Veterinario.
elianamogollonvergara@gmail.com

Vivir agobiados por la falta de tiempo se ha vuelto un fenómeno originador de dificultades de salud a nivel mundial. Este mal afecta a profesionales en diferentes sectores de la economía y por supuesto, la industria veterinaria no es la excepción.
Es usual escuchar a los profesionales veterinarios decir cosas como: “no tengo tiempo para gestionar o gerenciar adecuadamente la clínica”, “no tengo tiempo para hacer seguimiento de los pacientes que salieron de hospital”, “no me queda tiempo para manejar las redes sociales de la empresa”… Y lo más grave de todo, cuando dicen: “no tengo tiempo para tener una vida social o familiar apropiada”.
Este problema debe tener una solución urgente, pues está comprobado que la sensación de sentir que el tiempo no es suficiente causa improductividad y frustración en los equipos de trabajo y, por ende, aumenta el nivel de estrés laboral.
El reto de saber gestionar el tiempo, se vuelve determinante en el camino del crecimiento empresarial de las clínicas veterinarias. Aquellas empresas que logren resolver este desafío tienen una mayor probabilidad de desarrollo.
Veamos algunas estrategias para poder lograr una mayor optimización del tiempo en sus labores:

El reto de saber gestionar el tiempo se vuelve determinante en el camino del crecimiento empresarial de las clínicas veterinarias. Aquellas empresas que logren resolver este desafío tienen una mayor probabilidad de desarrollo.

1. Objetivos claros, metas visibles.

Tener claro el objetivo o la meta que quieren conseguir debe ser siempre el primer paso para poder organizar su tiempo.
No tener claridad de esto es similar a desconocer cuantos kilómetros deben correr en una maratón. No sería racional salir a “correr” por largas horas sin conocer en qué distancia encontraran la meta, pues únicamente conseguirán estar extenuados e insatisfechos y en algún momento el cansancio les hará abandonar la competencia.
Hagan una pausa, tómense unos minutos y piensen en lo que quieren lograr, en esos sueños que quieren conseguir con sus empresas. Les aseguro que hacer ese ejercicio es la mejor inversión de tiempo que pueden hacer.

2. “Ladrones” de tiempo.

Luego de tener claros sus objetivos, una tarea importante que aportará valor en la organización del tiempo, será identificar cuáles son esas fuentes de distracción que les restan concentración en el día a día.
Realicen una lista de sus “ladrones” de tiempo y evítenlos al máximo.
Aquí les dejo tres de los más comunes:

  • Excesivo consumo de contenido en redes sociales.
  • No saber decir que NO a todo lo que les piden hacer o solucionar.
  • No evadir personas distractoras en el equipo de trabajo.

3. No improvises, planifica.

Aquí llegamos a paso fundamental. Organizar su mes, semana o día es importante para saber en qué punto de evolución están sus tareas pendientes. Precisamente esto hará que evalúen de manera más objetiva el valor del tiempo.
Vamos con un pequeño ejemplo.
Supongamos que uno de sus objetivos semanales es llamar a 5 pacientes para hacer seguimiento de su tratamiento. Esta tarea la dividen en 5 días, por lo cual tendrán que llamar cada día a 1 paciente.
Si pasados 4 días apenas han logrado llamar a 2 pacientes, deberán entonces organizar mejor su tiempo para adelantar las 3 llamadas pendientes. El cumplimiento de estas pequeñas metas hará que su mente minimice ansiedad por falta de tiempo.
En este punto tengan en cuenta que los imprevistos también necesitan un espacio.
Siempre aparecerán cosas que no estaban programadas y requieren solución inmediata, por eso es necesario que una parte de su día la dejen libre para evitar que luego se les acumulen excesivamente las tareas.

4. Sistema de agenda.

En la clínica veterinaria es necesario optar por un sistema que permita organizar y programar con anterioridad las citas de los servicios que ofrecen (consultas, cirugías, ecografías, baños y peluquerías entre otros).
Esto permitirá organizar a diario el tiempo aproximado de ejecución de cada uno de ellos y la capacidad del número de personas que necesitan para brindar con calidad cada servicio.
Si aún no cuentan con un sistema de gestión (software), pueden utilizar Excel como herramienta para organizar esta labor.

5. Urgente Vs. Importante.

Urgente e importante no tienen el mismo significado y saber diferenciarlos es clave en esta gestión.
Lo urgente requiere de acción inmediata, lo importante aporta valor, pero puede tener un plazo más extenso de ejecución.
Les dejo la matriz Eisenhower que pueden utilizar como herramienta para clasificar las tareas que tienen pendientes y así ejecutarlas en el orden adecuado.
Con lo anterior es muy importante que intenten no dejar tareas a la mitad, es decir, que no inicien una tarea sin haber terminado la que tenían programada anteriormente. De lo contrario todo les resultará urgente en algún momento.

6. Zapatero a tus zapatos.

Es común ver a los médicos veterinarios (en especial a los propietarios de clínica) tratando de cumplir con tareas en múltiples áreas.
Fácilmente en un mismo día pueden llegar a ser administradores, líderes de mercadeo, jefes de recursos humanos y cirujanos al mismo tiempo.
Esto es común cuando recién se inicia un emprendimiento por la limitante en el presupuesto, pero con el tiempo debe ser diferente y deben aprender a delegar funciones a otras personas.
Evalúen cuáles son sus aptitudes y actitudes más poderosas y potencialícenlas a favor de la clínica. Al mismo tiempo, consideren cuáles son sus debilidades y deleguen estas funciones en personas con perfil adecuado para tal fin.
Recuerden que, si no dominan bien una labor por falta de conocimiento o habilidad, no solo les costara mucho más tiempo ejecutar la tarea, sino que su proceso puede desgastarlos física y emocionalmente y sus resultados, desanimarlos.

7. Entorno organizado y personal bien enfocado.

Muchas veces pasamos por alto este punto, pensando que no tiene mucho que ver con la gestión del tiempo, pero definitivamente no es así.
Tener todo limpio y organizado es clave para lograr procesos más rápidos y efectivos. Aquí les dejo unos ejemplos, que respaldan lo anterior.

  • En el quirófano: Tener listo, organizado y esterilizado el material quirúrgico que el médico va a requerir en las cirugías del día, ayudará a agilizar el tiempo de cada intervención y disminuirá los atrasos por eventualidades.
  • En hospital: Asignarle un espacio a los insumos y bitácoras de cada paciente, ayudará a gestionar y disminuir los tiempos de dosificación de cada uno de ellos. Así mismo disminuye la posibilidad de confusión en el tratamiento médico de cada mascota. También les recomiendo que tengan un tablero con las tareas pendientes de hacer para que en cada cambio de turno se pueda hacer seguimiento de estas.
  • En consulta: Tener organizados y de fácil alcance los elementos básicos (termómetro, guantes, fonendoscopio, equipo de órganos), no solo evita que el médico gaste tiempo en ir por ellos a otro lugar, sino que también genera una buena experiencia con el cliente.

8. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

No pospongan las tareas, con independencia a que algunas resulten ser más retadoras que otras.
Si dejan para mañana lo que deben hacer hoy, seguramente aumentará su ansiedad y adicionalmente que con menor tiempo o plazo de entrega su nivel de concentración no será el mismo.

9. Comunicación con el equipo.

Aun si sus equipos son pequeños, es necesario que hagan pequeñas reuniones que les permitan conocer qué novedades pueden estar desconociendo y con esto puedan darles trámite en el momento necesario, antes de que esta se vuelva un imprevisto nuevo.
Para finalizar, podemos concluir que el problema no es la falta de tiempo, el verdadero problema es la falta de gestión del mismo.
Me sentiría muy satisfecha si después de que lean este artículo, deciden hacer una pausa para pensar en el verdadero objetivo que quieren lograr, ese que va más allá de un crecimiento empresarial, ese objetivo que sí vale la pena conseguir: tener una mejor calidad de vida, una tranquilidad emocional o un equipo de trabajo más feliz, por ejemplo.
Y repitan esta reflexión de Jim Rohn: “El tiempo es más valioso que el dinero. Puedes obtener más dinero, pero no puedes obtener más tiempo”.

Herramientas de apoyo para abordar el tema

Actualmente encontramos muchas opciones de aplicaciones o programas en el mercado que nos ayudan con la organización del tiempo.
Evalúen según sus necesidades cuál se adapta mejor a sus empresas. Aquí les dejo algunas opciones para que investiguen:

  • Trello.
  • Asana.
  • Monday.
  • Todoist.

Sin embargo, si ustedes evidencian que les funcionan herramientas más sencillas como Excel o una simple libreta, pueden seguir usándolas.
Lo importante es que tengan control del “Check list” de sus labores pendientes y que estas las logren optimizar en el tiempo.

El problema no es en conctreto la falta de tiempo, sino el poco conocimiento que existe para lograr gestionarlo.
Compartimos aquí algunas estrategias para ser más organizados y eficientes en el día a día.

Escribe Eliana Mogollón
Consultora en Gestión y Marketing Veterinario.
elianamogollonvergara@gmail.com

Vivir agobiados por la falta de tiempo se ha vuelto un fenómeno originador de dificultades de salud a nivel mundial. Este mal afecta a profesionales en diferentes sectores de la economía y por supuesto, la industria veterinaria no es la excepción.
Es usual escuchar a los profesionales veterinarios decir cosas como: “no tengo tiempo para gestionar o gerenciar adecuadamente la clínica”, “no tengo tiempo para hacer seguimiento de los pacientes que salieron de hospital”, “no me queda tiempo para manejar las redes sociales de la empresa”… Y lo más grave de todo, cuando dicen: “no tengo tiempo para tener una vida social o familiar apropiada”.
Este problema debe tener una solución urgente, pues está comprobado que la sensación de sentir que el tiempo no es suficiente causa improductividad y frustración en los equipos de trabajo y, por ende, aumenta el nivel de estrés laboral.
El reto de saber gestionar el tiempo, se vuelve determinante en el camino del crecimiento empresarial de las clínicas veterinarias. Aquellas empresas que logren resolver este desafío tienen una mayor probabilidad de desarrollo.
Veamos algunas estrategias para poder lograr una mayor optimización del tiempo en sus labores:

El reto de saber gestionar el tiempo se vuelve determinante en el camino del crecimiento empresarial de las clínicas veterinarias. Aquellas empresas que logren resolver este desafío tienen una mayor probabilidad de desarrollo.

1. Objetivos claros, metas visibles.

Tener claro el objetivo o la meta que quieren conseguir debe ser siempre el primer paso para poder organizar su tiempo.
No tener claridad de esto es similar a desconocer cuantos kilómetros deben correr en una maratón. No sería racional salir a “correr” por largas horas sin conocer en qué distancia encontraran la meta, pues únicamente conseguirán estar extenuados e insatisfechos y en algún momento el cansancio les hará abandonar la competencia.
Hagan una pausa, tómense unos minutos y piensen en lo que quieren lograr, en esos sueños que quieren conseguir con sus empresas. Les aseguro que hacer ese ejercicio es la mejor inversión de tiempo que pueden hacer.

2. “Ladrones” de tiempo.

Luego de tener claros sus objetivos, una tarea importante que aportará valor en la organización del tiempo, será identificar cuáles son esas fuentes de distracción que les restan concentración en el día a día.
Realicen una lista de sus “ladrones” de tiempo y evítenlos al máximo.
Aquí les dejo tres de los más comunes:

  • Excesivo consumo de contenido en redes sociales.
  • No saber decir que NO a todo lo que les piden hacer o solucionar.
  • No evadir personas distractoras en el equipo de trabajo.

3. No improvises, planifica.

Aquí llegamos a paso fundamental. Organizar su mes, semana o día es importante para saber en qué punto de evolución están sus tareas pendientes. Precisamente esto hará que evalúen de manera más objetiva el valor del tiempo.
Vamos con un pequeño ejemplo.
Supongamos que uno de sus objetivos semanales es llamar a 5 pacientes para hacer seguimiento de su tratamiento. Esta tarea la dividen en 5 días, por lo cual tendrán que llamar cada día a 1 paciente.
Si pasados 4 días apenas han logrado llamar a 2 pacientes, deberán entonces organizar mejor su tiempo para adelantar las 3 llamadas pendientes. El cumplimiento de estas pequeñas metas hará que su mente minimice ansiedad por falta de tiempo.
En este punto tengan en cuenta que los imprevistos también necesitan un espacio.
Siempre aparecerán cosas que no estaban programadas y requieren solución inmediata, por eso es necesario que una parte de su día la dejen libre para evitar que luego se les acumulen excesivamente las tareas.

4. Sistema de agenda.

En la clínica veterinaria es necesario optar por un sistema que permita organizar y programar con anterioridad las citas de los servicios que ofrecen (consultas, cirugías, ecografías, baños y peluquerías entre otros).
Esto permitirá organizar a diario el tiempo aproximado de ejecución de cada uno de ellos y la capacidad del número de personas que necesitan para brindar con calidad cada servicio.
Si aún no cuentan con un sistema de gestión (software), pueden utilizar Excel como herramienta para organizar esta labor.

5. Urgente Vs. Importante.

Urgente e importante no tienen el mismo significado y saber diferenciarlos es clave en esta gestión.
Lo urgente requiere de acción inmediata, lo importante aporta valor, pero puede tener un plazo más extenso de ejecución.
Les dejo la matriz Eisenhower que pueden utilizar como herramienta para clasificar las tareas que tienen pendientes y así ejecutarlas en el orden adecuado.
Con lo anterior es muy importante que intenten no dejar tareas a la mitad, es decir, que no inicien una tarea sin haber terminado la que tenían programada anteriormente. De lo contrario todo les resultará urgente en algún momento.

6. Zapatero a tus zapatos.

Es común ver a los médicos veterinarios (en especial a los propietarios de clínica) tratando de cumplir con tareas en múltiples áreas.
Fácilmente en un mismo día pueden llegar a ser administradores, líderes de mercadeo, jefes de recursos humanos y cirujanos al mismo tiempo.
Esto es común cuando recién se inicia un emprendimiento por la limitante en el presupuesto, pero con el tiempo debe ser diferente y deben aprender a delegar funciones a otras personas.
Evalúen cuáles son sus aptitudes y actitudes más poderosas y potencialícenlas a favor de la clínica. Al mismo tiempo, consideren cuáles son sus debilidades y deleguen estas funciones en personas con perfil adecuado para tal fin.
Recuerden que, si no dominan bien una labor por falta de conocimiento o habilidad, no solo les costara mucho más tiempo ejecutar la tarea, sino que su proceso puede desgastarlos física y emocionalmente y sus resultados, desanimarlos.

7. Entorno organizado y personal bien enfocado.

Muchas veces pasamos por alto este punto, pensando que no tiene mucho que ver con la gestión del tiempo, pero definitivamente no es así.
Tener todo limpio y organizado es clave para lograr procesos más rápidos y efectivos. Aquí les dejo unos ejemplos, que respaldan lo anterior.

  • En el quirófano: Tener listo, organizado y esterilizado el material quirúrgico que el médico va a requerir en las cirugías del día, ayudará a agilizar el tiempo de cada intervención y disminuirá los atrasos por eventualidades.
  • En hospital: Asignarle un espacio a los insumos y bitácoras de cada paciente, ayudará a gestionar y disminuir los tiempos de dosificación de cada uno de ellos. Así mismo disminuye la posibilidad de confusión en el tratamiento médico de cada mascota. También les recomiendo que tengan un tablero con las tareas pendientes de hacer para que en cada cambio de turno se pueda hacer seguimiento de estas.
  • En consulta: Tener organizados y de fácil alcance los elementos básicos (termómetro, guantes, fonendoscopio, equipo de órganos), no solo evita que el médico gaste tiempo en ir por ellos a otro lugar, sino que también genera una buena experiencia con el cliente.

8. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

No pospongan las tareas, con independencia a que algunas resulten ser más retadoras que otras.
Si dejan para mañana lo que deben hacer hoy, seguramente aumentará su ansiedad y adicionalmente que con menor tiempo o plazo de entrega su nivel de concentración no será el mismo.

9. Comunicación con el equipo.

Aun si sus equipos son pequeños, es necesario que hagan pequeñas reuniones que les permitan conocer qué novedades pueden estar desconociendo y con esto puedan darles trámite en el momento necesario, antes de que esta se vuelva un imprevisto nuevo.
Para finalizar, podemos concluir que el problema no es la falta de tiempo, el verdadero problema es la falta de gestión del mismo.
Me sentiría muy satisfecha si después de que lean este artículo, deciden hacer una pausa para pensar en el verdadero objetivo que quieren lograr, ese que va más allá de un crecimiento empresarial, ese objetivo que sí vale la pena conseguir: tener una mejor calidad de vida, una tranquilidad emocional o un equipo de trabajo más feliz, por ejemplo.
Y repitan esta reflexión de Jim Rohn: “El tiempo es más valioso que el dinero. Puedes obtener más dinero, pero no puedes obtener más tiempo”.

Herramientas de apoyo para abordar el tema

Actualmente encontramos muchas opciones de aplicaciones o programas en el mercado que nos ayudan con la organización del tiempo.
Evalúen según sus necesidades cuál se adapta mejor a sus empresas. Aquí les dejo algunas opciones para que investiguen:

  • Trello.
  • Asana.
  • Monday.
  • Todoist.

Sin embargo, si ustedes evidencian que les funcionan herramientas más sencillas como Excel o una simple libreta, pueden seguir usándolas.
Lo importante es que tengan control del “Check list” de sus labores pendientes y que estas las logren optimizar en el tiempo.

Innovación y adaptabilidad son dos capacidades que se pueden entrenar. Para eso se necesita tiempo, perseverancia y procesos. En este artículo te presentamos algunas claves para ejercitarlas e ideas bien concretas para poner en práctica.

Escribe Javier Paoloni
Director Veterinaria Vida, Río Cuarto, Córdoba.
veterinariavida@hotmail.com

Si les digo que podemos entrenar para ser innovadores y creativos, y que también podemos ir al mismo gimnasio para desarrollar una gran capacidad de adaptación a los cambios, ¿me creen? Trataré de explicarles bien alejado de la intelectualidad por qué los veterinarios “tenemos que creer”.
La innovación y la adaptabilidad son competencias socioemocionales del grupo de las intrapersonales que todos podemos aprender, desarrollar y con el paso de los años, eficientizar. Se aprenden y se mejoran como alguna vez aprendimos a manejar…
Ahora nos sale de manera fluida, casi que automáticamente todo lo que es la conducción del vehículo y disfrutamos de hacerlo. ¿Por qué?
Porque nuestro cerebro tiene la capacidad de generar nuevas neuronas diariamente (neurogénesis) y muchas de estas pueden migrar (neuroplasticidad) hacia la zona cerebral entrenada y crear miles de interconexiones dando lugar a verdaderos circuitos neuronales capaces de permitirnos coordinar simultáneamente múltiples procesos físicos y cognitivos. Mientras más entrenamos la acción, más eficientemente la desarrollaremos. Así funciona nuestro cerebro.

Dentro de la veterinaria, podemos innovar en atención al cliente, en tecnología, en las formas de relacionarnos con la gente, en el trabajo en equipo… podemos innovar donde decidamos hacerlo.»

Entonces ¿cómo puedo entrenar mi innovación y adaptabilidad?
Para bajar la panza en el gimnasio o tonificar un grupo muscular o recuperarnos de una lesión necesitamos tiempo y perseverancia en el “gym”, y necesitaremos lo mismo para ser innovadores: tiempo, perseverancia y procesos.
La innovación es un proceso que tiene sus pasos y va evolucionando con el tiempo.
No nos transformaremos en innovadores de la noche a la mañana ni bajaremos “la panza” en el gimnasio de la noche a la mañana.
Innovación es crear algo completamente nuevo, puede ser un producto, un proceso o un servicio. O cambiar algo existente por algo mejor.
La creatividad es hacer reales cosas que no existen y se nutre de la imaginación, la innovación se alimenta de ambas.

En @veterinaria.vida se pueden ver las nuevas instalaciones en Río Cuarto, Córdoba.

¿Cómo hacer terrenal la innovación en la veterinaria?

Dentro de la veterinaria, podemos innovar en atención al cliente, en tecnología, en las formas de relacionarnos con la gente, en el trabajo en equipo… podemos innovar donde decidamos hacerlo. El límite nos lo pondrá nuestra creatividad. Les comparto ejemplos concretos:

  1. Podemos utilizar la innovación para crear experiencias inolvidables en el cliente, hacer que se sienta feliz al concurrir a nuestra veterinaria y ser felices al recibirlo. Hace algunos años pusimos en práctica una idea innovadora que hemos ido mejorando: a los clientes mayores de 65 años les hacemos un breve cuestionario con el que determinamos, entre otras cosas, si les gusta o no el tango. El 100% contesta que le encanta.
    Bueno, nosotros no solo los recibimos con tango cuando vienen a la consulta, sino que lo hacemos con el que más les gusta. Uno de los más nombrados es Naranjo en Flor. Me gustaría que estuvieran en nuestro consultorio cuando lo escuchan; que vean sus expresiones, sus sentimientos.
    El 14,3% de los habitantes de Argentina tiene más de 65 años, son cerca de 7 millones de personas ¿no habrá que hay que contemplar ideas nuevas orientadas a ese segmento?
  2. Podemos innovar en tecnología incorporando equipos de laboratorio, por ejemplo, que den resultados en minutos y cambiar nuestro modelo de negocio, haciéndolo ágil, veloz y preciso. De esta manera, por ejemplo, eliminamos la segunda consulta y evitamos un nuevo viaje del cliente hasta la veterinaria, algo muy valorado por quienes viven lejos, no tienen movilidad propia o no quieren salir de su casa (tremendamente importante en la pandemia).
    La innovación siempre nos acercará a la tan ansiada diferenciación en un mercado hiper poblado de oferta veterinaria.
  3. Podemos utilizar la conectividad para incrementar la innovación, para enfrentar ideas distintas y crear nuevas. Por ejemplo, conectándonos con especialistas de nuestra propia ciudad, de otras provincias del pao incluso de otros países para interconsultar en casos complicados.

El desafío es innovar colectivamente, y aquí podemos entender la importancia de trabajar en equipo y con equipos motivados y con diversidad. En ediciones anteriores de esta Revista 2+2 hemos hablado del trabajo en equipo, les sugiero que relean la edición donde lo hicimos.
Podemos innovar de muchas maneras, hay que dar el primer paso. Tenemos que hacer terrenal la innovación.

Reacción o adaptabilidad

Un cuerpo rígido frente a un golpe se rompe, uno flexible, probablemente no, quizás lo absorba, sienta el golpe, pero no se rompa. A un cerebro con pensamientos rígidos frente a cambios vertiginosos, le será difícil adaptarse. A uno con pensamientos flexibles le será más fácil.

# EL NUMERO #

7 millones

Son los habitantes del país que tienen más de 65 años, el 14,3% de la población. ¿No les parece que hay que contemplar ideas nuevas orientadas a ese segmento de clientes?

Un cerebro sometido al influjo permanente del cortisol, adrenalina y noradrenalina va moldeando pensamientos rígidos, se torna reactivo, reacciona a estímulos positivos o negativos. Reaccionar no es responder. Un cerebro en estrés crónico, reactivo y rígido de pensamientos tendrá poca adaptabilidad. Un cerebro en bienestar será receptivo a nuevas ideas y creará nuevas ideas, decidirá cómo responder a estímulos positivos o negativos, se tomará su tiempo para hacerlo y tendrá una enorme capacidad de reconocer cambios y adaptarse. O algo mejor: creará cambios, porque la innovación los crea.
Nuestra adaptabilidad estará directamente ligada a la flexibilidad de nuestros pensamientos. La flexibilidad de estos pensamientos es inversamente proporcional al nivel de estrés crónico que desarrollemos.
¿Cuándo un cerebro se torna flexible en sus pensamientos? Cuando las hormonas del bienestar y el buen dormir (dopamina, endorfinas, serotonina y melatonina) se producen en concentraciones adecuadas
¿Cuándo se incrementa la producción de estas hormonas beneficiosas? Realizando actividades placenteras. Viajar, practicar un deporte, caminar, correr, vacacionar, tomarse un mate al lado de un lago, al lado del mar o un whisky, no lo sé, ustedes sabrán qué actividades les dan placer, son esas las que hay que hacer para antagonizar la vorágine del día a día.
Tomémonos tiempo para nosotros. ¡Nos lo merecemos! Todo tiene que ver con todo:.
La innovación, la adaptabilidad, la motivación, el trabajo en equipo, el liderazgo, la orientación al logro, la empatía, la comunicación efectiva no son compartimentos estancos.
Al contrario, están interrelacionados y así como el cerebro crea conexiones neuronales en determinadas zonas “entrenadas”, nosotros podemos crear interconexiones entre estas competencias socioemocionales para desarrollar la profesión con felicidad, rentabilidad e impacto social positivo.
Porque un equipo de trabajo motivado, feliz, segregando las hormonas “del bienestar”, alejado del estrés crónico, será un equipo que brinde respuestas superlativas, será un equipo capaz de innovar colectivamente, de alinearse detrás del líder y aportar ideas nuevas. Será un equipo con adaptabilidad y empatía que se anticipará a lo que el cliente quiere, o se lo ofrecerá de una manera distinta, única e inigualable.
En este momento estoy en el gimnasio cerebral porque para mantenerlo “en forma” hay que ejercitarlo todos los días, estudiando, actualizando conceptos… pero también a veces hay que dejarlo descansar, para que se recupere, se oxigene y cree nuevas ideas.
Estoy en el km 1.200 de un viaje de 3.000 en moto, estoy en mi fábrica de serotonina.
¿Cuál es tu fábrica?

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Ingresá a este link y accedé al listado y detalle completo de todas y cada una de las notas que el MV Javier Paoloni, referente de Veterinaria Vida, compartió durante 2021 en este medio.

Innovación y adaptabilidad son dos capacidades que se pueden entrenar. Para eso se necesita tiempo, perseverancia y procesos. En este artículo te presentamos algunas claves para ejercitarlas e ideas bien concretas para poner en práctica.

Escribe Javier Paoloni
Director Veterinaria Vida, Río Cuarto, Córdoba.
veterinariavida@hotmail.com

Si les digo que podemos entrenar para ser innovadores y creativos, y que también podemos ir al mismo gimnasio para desarrollar una gran capacidad de adaptación a los cambios, ¿me creen? Trataré de explicarles bien alejado de la intelectualidad por qué los veterinarios “tenemos que creer”.
La innovación y la adaptabilidad son competencias socioemocionales del grupo de las intrapersonales que todos podemos aprender, desarrollar y con el paso de los años, eficientizar. Se aprenden y se mejoran como alguna vez aprendimos a manejar…
Ahora nos sale de manera fluida, casi que automáticamente todo lo que es la conducción del vehículo y disfrutamos de hacerlo. ¿Por qué?
Porque nuestro cerebro tiene la capacidad de generar nuevas neuronas diariamente (neurogénesis) y muchas de estas pueden migrar (neuroplasticidad) hacia la zona cerebral entrenada y crear miles de interconexiones dando lugar a verdaderos circuitos neuronales capaces de permitirnos coordinar simultáneamente múltiples procesos físicos y cognitivos. Mientras más entrenamos la acción, más eficientemente la desarrollaremos. Así funciona nuestro cerebro.

Dentro de la veterinaria, podemos innovar en atención al cliente, en tecnología, en las formas de relacionarnos con la gente, en el trabajo en equipo… podemos innovar donde decidamos hacerlo.»

Entonces ¿cómo puedo entrenar mi innovación y adaptabilidad?
Para bajar la panza en el gimnasio o tonificar un grupo muscular o recuperarnos de una lesión necesitamos tiempo y perseverancia en el “gym”, y necesitaremos lo mismo para ser innovadores: tiempo, perseverancia y procesos.
La innovación es un proceso que tiene sus pasos y va evolucionando con el tiempo.
No nos transformaremos en innovadores de la noche a la mañana ni bajaremos “la panza” en el gimnasio de la noche a la mañana.
Innovación es crear algo completamente nuevo, puede ser un producto, un proceso o un servicio. O cambiar algo existente por algo mejor.
La creatividad es hacer reales cosas que no existen y se nutre de la imaginación, la innovación se alimenta de ambas.

En @veterinaria.vida se pueden ver las nuevas instalaciones en Río Cuarto, Córdoba.

¿Cómo hacer terrenal la innovación en la veterinaria?

Dentro de la veterinaria, podemos innovar en atención al cliente, en tecnología, en las formas de relacionarnos con la gente, en el trabajo en equipo… podemos innovar donde decidamos hacerlo. El límite nos lo pondrá nuestra creatividad. Les comparto ejemplos concretos:

  1. Podemos utilizar la innovación para crear experiencias inolvidables en el cliente, hacer que se sienta feliz al concurrir a nuestra veterinaria y ser felices al recibirlo. Hace algunos años pusimos en práctica una idea innovadora que hemos ido mejorando: a los clientes mayores de 65 años les hacemos un breve cuestionario con el que determinamos, entre otras cosas, si les gusta o no el tango. El 100% contesta que le encanta.
    Bueno, nosotros no solo los recibimos con tango cuando vienen a la consulta, sino que lo hacemos con el que más les gusta. Uno de los más nombrados es Naranjo en Flor. Me gustaría que estuvieran en nuestro consultorio cuando lo escuchan; que vean sus expresiones, sus sentimientos.
    El 14,3% de los habitantes de Argentina tiene más de 65 años, son cerca de 7 millones de personas ¿no habrá que hay que contemplar ideas nuevas orientadas a ese segmento?
  2. Podemos innovar en tecnología incorporando equipos de laboratorio, por ejemplo, que den resultados en minutos y cambiar nuestro modelo de negocio, haciéndolo ágil, veloz y preciso. De esta manera, por ejemplo, eliminamos la segunda consulta y evitamos un nuevo viaje del cliente hasta la veterinaria, algo muy valorado por quienes viven lejos, no tienen movilidad propia o no quieren salir de su casa (tremendamente importante en la pandemia).
    La innovación siempre nos acercará a la tan ansiada diferenciación en un mercado hiper poblado de oferta veterinaria.
  3. Podemos utilizar la conectividad para incrementar la innovación, para enfrentar ideas distintas y crear nuevas. Por ejemplo, conectándonos con especialistas de nuestra propia ciudad, de otras provincias del pao incluso de otros países para interconsultar en casos complicados.

El desafío es innovar colectivamente, y aquí podemos entender la importancia de trabajar en equipo y con equipos motivados y con diversidad. En ediciones anteriores de esta Revista 2+2 hemos hablado del trabajo en equipo, les sugiero que relean la edición donde lo hicimos.
Podemos innovar de muchas maneras, hay que dar el primer paso. Tenemos que hacer terrenal la innovación.

Reacción o adaptabilidad

Un cuerpo rígido frente a un golpe se rompe, uno flexible, probablemente no, quizás lo absorba, sienta el golpe, pero no se rompa. A un cerebro con pensamientos rígidos frente a cambios vertiginosos, le será difícil adaptarse. A uno con pensamientos flexibles le será más fácil.

# EL NUMERO #

7 millones

Son los habitantes del país que tienen más de 65 años, el 14,3% de la población. ¿No les parece que hay que contemplar ideas nuevas orientadas a ese segmento de clientes?

Un cerebro sometido al influjo permanente del cortisol, adrenalina y noradrenalina va moldeando pensamientos rígidos, se torna reactivo, reacciona a estímulos positivos o negativos. Reaccionar no es responder. Un cerebro en estrés crónico, reactivo y rígido de pensamientos tendrá poca adaptabilidad. Un cerebro en bienestar será receptivo a nuevas ideas y creará nuevas ideas, decidirá cómo responder a estímulos positivos o negativos, se tomará su tiempo para hacerlo y tendrá una enorme capacidad de reconocer cambios y adaptarse. O algo mejor: creará cambios, porque la innovación los crea.
Nuestra adaptabilidad estará directamente ligada a la flexibilidad de nuestros pensamientos. La flexibilidad de estos pensamientos es inversamente proporcional al nivel de estrés crónico que desarrollemos.
¿Cuándo un cerebro se torna flexible en sus pensamientos? Cuando las hormonas del bienestar y el buen dormir (dopamina, endorfinas, serotonina y melatonina) se producen en concentraciones adecuadas
¿Cuándo se incrementa la producción de estas hormonas beneficiosas? Realizando actividades placenteras. Viajar, practicar un deporte, caminar, correr, vacacionar, tomarse un mate al lado de un lago, al lado del mar o un whisky, no lo sé, ustedes sabrán qué actividades les dan placer, son esas las que hay que hacer para antagonizar la vorágine del día a día.
Tomémonos tiempo para nosotros. ¡Nos lo merecemos! Todo tiene que ver con todo:.
La innovación, la adaptabilidad, la motivación, el trabajo en equipo, el liderazgo, la orientación al logro, la empatía, la comunicación efectiva no son compartimentos estancos.
Al contrario, están interrelacionados y así como el cerebro crea conexiones neuronales en determinadas zonas “entrenadas”, nosotros podemos crear interconexiones entre estas competencias socioemocionales para desarrollar la profesión con felicidad, rentabilidad e impacto social positivo.
Porque un equipo de trabajo motivado, feliz, segregando las hormonas “del bienestar”, alejado del estrés crónico, será un equipo que brinde respuestas superlativas, será un equipo capaz de innovar colectivamente, de alinearse detrás del líder y aportar ideas nuevas. Será un equipo con adaptabilidad y empatía que se anticipará a lo que el cliente quiere, o se lo ofrecerá de una manera distinta, única e inigualable.
En este momento estoy en el gimnasio cerebral porque para mantenerlo “en forma” hay que ejercitarlo todos los días, estudiando, actualizando conceptos… pero también a veces hay que dejarlo descansar, para que se recupere, se oxigene y cree nuevas ideas.
Estoy en el km 1.200 de un viaje de 3.000 en moto, estoy en mi fábrica de serotonina.
¿Cuál es tu fábrica?

Accedé a todas las notas de Javier Paoloni en esta Revista 2+2

Ingresá a este link y accedé al listado y detalle completo de todas y cada una de las notas que el MV Javier Paoloni, referente de Veterinaria Vida, compartió durante 2021 en este medio.