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La dirección de una clínica veterinaria es tan importante, que de ella depende que se logren los resultados esperados, entre otras cosas.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

En un diálogo distendido por Instagram Live, los MV Hugo Ochs (URU) y Javier Paoloni (ARG), integrantes de la Red Iberoamericana de Gestión Veterinaria, analizaron la importancia de la labor del director de una clínica, qué acciones debe llevar a cabo y cuál es su rol dentro del equipo de trabajo.
El primer tema que desarrollaron fue la diferencia de la labor del director y la del líder de un equipo. Para Hugo Ochs, el rol de dirigir, no es el mismo que el de liderar, pues uno implica motivar y el otro, tomar decisiones en soledad.
Decisiones que pueden ser complejas y que implican confianza del equipo de trabajo para llegar a buen puerto.
El director, en palabras de Ochs, es “quien en la soledad de su escritorio tiene que tomar decisiones difíciles, estudiar el mercado, pensar en la organización y sus integrantes”. Pero además debe confiar en su equipo y generar sentimientos de pertenencia a la clínica veterinaria… Y, por si fuera poco, generar confianza en los stakeholders, quienes deben percibir que el equipo trabaja feliz y a gusto.

“Los protocolos maximizan, mejoran los servicios, mejoran el clima y el entendimiento entre los integrantes de los equipos”, Javier Paoloni.

“Podemos tener la mejor clínica del mundo, podemos tener los mejores asesores de la parte informática, podemos tener buenas comunicaciones, pero si nuestro personal no comunica a los clientes que realmente ese es un buen lugar de trabajo, no vamos a tener éxito”, afirmó. Concibiendo así al equipo de trabajo como un aspecto importante de la imagen de la clínica veterinaria.

¿Equipo a gusto no rota?

No necesariamente. Es normal que los profesionales cambien de trabajo, que busquen nuevos lugares para aprender y aportar.
Según Ochs y Paoloni, la rotación de personal es muy común en las clínicas veterinarias de América Latina. Algún miembro del equipo, indefectiblemente, en algún momento se va a ir. El punto es cómo se enfrentan los directores a esta situación.
Lo importante es entenderlo y generar protocolos internos para que cuando el miembro del equipo se vaya, no se pierda la información. Es decir que con su partida no se lleve el conocimiento. Pues, según Ochs “lo importante es que crezcan y que sigan su camino, pero que el proceso quede, por eso es importante que en el equipo de trabajo haya protocolos de trabajo para que la veterinaria mantenga siempre la calidad de atención”.
En la charla, los MV hicieron una comparación con los protocolos médicos, acciones que se deben seguir para curar al animal y que en la gestión de la clínica se deberían imitar. Existen protocolos de atención al cliente, protocolos de comunicación, entre otros que se deben escribir y seguir al pie de la letra.
En Palabras de Paoloni: “Los protocolos maximizan, mejoran los servicios, mejoran el clima, mejoran el entendimiento entre los integrantes de los equipos”. Y continuó: “Por eso es que es tan linda la gestión, para mejorar las respuestas que brindamos todos, porque todos hablamos el mismo idioma”.
 


 

No todas las decisiones se toman en equipo

Para terminar el Live, los MV abrieron el espacio a comentarios y preguntas, motivando el análisis de la importancia o no, de tomar decisiones con el equipo de trabajo.
Coincidieron los veterinarios en que existen algunas decisiones que son factibles de tomar teniendo en cuenta la opinión de los colaboradores, pero hay otras que son inherentes al director de la empresa veterinaria.
Decisiones de tipo táctico, operativo y de cómo se realiza el trabajo en el día a día es recomendable que se tomen entre todos.
Pero aquellas decisiones más de tipo estratégico corresponden a la dirección.
“Las que son por definición inherentes a la dirección de la empresa, como rumbos estratégicos, incorporación de tecnología, inversiones, endeudamiento, todo eso que es la parte financiera, la parte del vínculo con proveedores o clientes, todo lo que sea estratégico de la empresa es tarea de la dirección”, concluyó Ochs.

Te planteamos un nuevo desafío: ¿Quién te podrá ayudar a cumplir las metas que quedan pendientes para este año? ¿Ya lo tenés definido?

Virginia Vallejo
Argentina

Como empresaria y veterinaria sé que la tarea de delegar no se nos suele dar tan bien: caemos en la creencia de que tenemos que hacerlo todo nosotros (porque si no es así, no va a salir bien) y esto, por experiencia, no tiene un buen desenlace. Terminamos agotados, frustrados y hasta incluso odiando nuestra profesión y nuestros negocios y, en el peor de los casos, abandonándolos.
Pero tiene que existir otro camino. Después de todo, hay muchos veterinarios emprendiendo felices. Sería bueno descubrir cómo lo hacen.
Hace poco llego a mis manos el libro “Quién, no Cómo”, de Benjamín Hardy y Dan Sullivan, y luego de leerlo reflexioné mucho sobre cómo estaba llevando mi negocio, mi profesión y la vida que estaba construyendo.
Hasta entonces me resultaba muy difícil delegar tareas, sentía que iba a ser imposible encontrar personas que hicieran las cosas tan bien como yo y de la forma que yo esperaba. Malgastaba horas tratando de llevar a cabo tareas para las que no era capaz (me frustraba no ser competente y no tener las habilidades, pero no me daba cuenta de que la exigencia era super alta).
Me da vergüenza escribirlo, pero estuve un mes diciendo que iba a hacer una Web para mi negocio que reflejara mejor nuestra marca (no tenía ningún conocimiento de desarrollo web) y pasaron dos meses más sin avanzar; pensé en hacer un curso (pero no tenía tiempo); hasta que por fin abrí los ojos y decidimos contratar un desarrollador que, guiado por mis ideas, construyó una hermosa Web superando mis pretensiones (y a un costo accesible).
Este es solo un caso de los tantos que tengo para contar, en los que no solamente me afecté a mí misma frustrándome y sintiéndome poco capaz, sino que también afecté a mi negocio y a su crecimiento.
Con frecuencia usamos el trabajo duro como si fuera una insignia de honor: como resultado, estamos dispuestos a hacer todo tipo de trabajo ineficaz, fuera de nuestra experiencia y pasión, creyendo falsamente que “trabajar duro” o dedicarse a tales tareas vale la pena. Pero en realidad nos involucramos en los “Cómo” que podrían ser fácilmente manejados por un “Quién” para producir más efectivamente el resultado deseado.
Cuando invertimos tiempo en hacer tareas para las que no hemos sido formados (por ejemplo, producir contenido para las redes sociales) no tenemos en cuenta lo que se llama “costo de oportunidad”, que es el valor que podría tener ese tiempo si lo dedicáramos a hacer otras tareas en las que somos más efectivos. Por ejemplo: si hacer un Reel (video) para Instagram te lleva dos horas y encima no lo disfrutás, pensá a cuántos pacientes podrías atender en ese tiempo y cuál sería el valor monetario recibido.
Cuando empezamos proyectos, ideas o tareas arrancando con el “cómo” nos suele pasar que procrastinamos (retrasamos) los mismos y no logramos nunca los resultados esperados (te invito a hacer una lista de todo lo que quedó pendiente de hacer este año).
La procrastinación es un fenómeno psicológico que ocurre cuando realmente querés algo, pero carecés del conocimiento y la capacidad para hacerlo; es una señal muy poderosa que te dice que es hora de involucrar a otro Quién.
Nos quedamos atascados sin darnos cuenta que necesitamos ayuda.
¿Vas a buscar esa ayuda o vas a esperar solo/a?
Según este libro, cambiar el “cómo” por “quién/quiénes” podría abrirnos un escenario de posibilidades y empezaríamos a expandir la idea involucrando a terceros que podrían ser parte de nuestro proyecto y éxito, sin que esto nos quite el mérito de ser los emprendedores.
Como individuos que somos, nuestro tiempo y atención son lineales y finitos.
Así que, cuando nos preguntamos ¿Cómo?, entonces tenemos que ser los que descubramos dónde aprender, los que aprendamos a hacerlo y, luego, los que hagamos la tarea siempre. Y así es como nos convertimos en malabaristas, haciendo todo solos y orgullosos de esto porque nuestra cultura nos enseñó que necesitar ayuda de otros es “trampa” y esto nos quita mérito.
Solo pedimos ayuda cuando estamos desbordados… a punto del colapso.

A los ejemplos

Se me vienen a la cabeza muchos ejemplos de proyectos que no han tenido éxito porque sus ideadores empezaron por el Cómo en lugar de plantearse la pregunta ¿Quiénes? De hecho, el más frecuente en nuestra profesión, es cuando queremos incorporar un nuevo servicio en la veterinaria porque detectamos que es una necesidad no cubierta (ecografía, por ejemplo).
Automáticamente empezamos a averiguar por cursos de ecografía para hacer, buscamos equipos para comprar y llegamos a la conclusión que el proyecto resulta costoso y bastante imposible porque no tenemos horas para dedicarle.
Entonces, concluimos que lo mejor es no hacerlo y dejamos esa idea en el estado de “se me ocurrió, pero no puedo ahora; quizás en algunos años”.
Si en lugar de arrancar con el Cómo hubiésemos pensado en Quién de las personas que conozco podría especializarse o está especializado en ecografía y podría formar parte de mi equipo; quizás hasta podría tener su propio ecógrafo y empezar a prestar el servicio en la veterinaria sin necesidad de invertir antes de saber si el negocio funciona. Ahí, debo admitirlo, es cuando surge el pensamiento de escasez que suele invadirnos: “Si lo hace otro, mi ganancia no va a ser la misma”; pero viendo los resultados:
• $0 ingresos en ecografía porque no prestas aún ese servicio vs;
• $XXX ingresos que podrían seguir en aumento gracias a un colega que trabaje y forme un equipo de ecografía en tu veterinaria.
A través del trabajo en equipo y la colaboración podemos lograr cosas que antes creíamos imposibles.
La pregunta: “¿Quién tiene las habilidades, el conocimiento, las conexiones y la experiencia para hacer esto lo antes posible?” te va a ayudar la próxima vez que tengas una idea de negocio en tu cabeza. Y sé que quizás estés pensando en aquel amigo que empezó un negocio con un socio y terminó mal, o en el otro que contrató empleados y terminó con varios juicios laborales…
“Tus ojos sólo ven y tus oídos sólo oyen lo que tu cerebro está buscando”.
Si querés aferrarte a la creencia de que sólo/a es mejor y menos problemático, recordá que la mente va a ir a escuchar/buscar todas las experiencias que justifiquen esa creencia. Te recomiendo que luches contra eso y te des la oportunidad de delegar las tareas, vas a disfrutar más emprender y a dedicar tu tiempo en actividades de mayor calidad.

A la acción

Para que esto no quede sólo en palabras te invito a que desarrolles algunas actividades:

ORGANIZAR LAS TAREAS

• Escribir una lista con las tareas que forman parte de tu rutina diaria.
• Detallar el tiempo aproximado que te demanda hacer cada una de ellas.
• Calificar del 1 al 5 cuánto disfrutas hacerlas (siendo 1: nada/5: mucho).
• Calificar del 1 al 5 qué tan importantes son para el desarrollo de tu negocio (siendo 1: poco importante/5: muy importante).
• Ordenar las tareas de mayor disfrute a menor disfrute; de mayor importancia a menor importancia.
• A las de menor disfrute y más importancia: identificar terceros a los que les podrías delegar las tareas.
• Identificar tareas que deberían hacerse pero que nadie está llevando a cabo (no están en tu rutina diaria, pero son importantes para el negocio; ej. cashflow). Pensar en los Quiénes que podrían hacerse cargo.

TIPS:
• Cuando delegues tareas es importante que detalles el objetivo de éstas y cómo deben hacerse para que quien esté a cargo sepa cómo desenvolverse. Un manual de operaciones ayuda a que cada miembro del equipo tenga una guía de cómo trabajar correctamente.
• En el caso de tareas específicas: por ejemplo, “arreglo de un consultorio por un interiorista”, es importante tener una reunión inicial para definir expectativas y tiempo de trabajos, costos, materiales (dejando todo escrito), así las cosas salen como las diseñaste en tu cabeza. De lo contrario, terminamos con la famosa frase: “si lo hubiese hecho yo era más barato y quedaba mejor.”

ANALISIS DEL RECORRIDO 2023

Mirando el último trimestre:
• ¿Cuáles son las cosas que has logrado que te hacen sentir más orgulloso? ¿Cuáles son las áreas de enfoque y progreso actuales que te dan más confianza?

Mirando hacia el próximo trimestre:
• ¿Qué nuevos desarrollos, proyectos o metas te dan la mayor sensación de entusiasmo? ¿Cuáles son los cinco nuevos «saltos» (progresos) que podés lograr ahora, que harán que tus próximos 90 días sean un gran trimestre sin importar las malas cosas que sucedan?

TIP: Cada 90 días, podés eliminar las tareas que hacés y ya no disfrutás y añadir más Quiénes para manejar mejor los Cómo.

FILTRO DE IMPACTO: HERRAMIENTA PARA NUEVOS PROYECTOS/IDEAS

Si te surge alguna nueva idea de negocio te dejo esta poderosa herramienta que te va a servir para poner el proyecto en acción.
• ¿Cuál es el proyecto?
• Propósito: ¿Qué querés lograr?
• Importancia: ¿Cuál es el principal cambio que producirá?
• Resultado ideal: ¿Cómo será el proyecto una vez terminado? El mejor resultado: ¿Si has actuado? El peor resultado: ¿Si no has actuado?
• Criterios de éxito: ¿Qué tiene que ser realidad cuando este proyecto esté terminado?
• Definir los Quiénes que podrían ayudarte a hacer este proyecto realidad.
Te propongo para los meses que restan de 2023 y para los años siguientes pasar de una mentalidad de «Cómo» a una de «Quién», sin importar tu nivel de talento personal, compromiso o genialidad.
Hay muchos Quiénes calificados ahí afuera, que tienen los mismos recursos que necesitás para lograr tu objetivo y quieren ser parte de lo que estás haciendo.
Al invertir en Quiénes, no sólo utilizas su tiempo y recursos, sino que también te liberás para centrar tu tiempo y atención en tus actividades de mayor valor. Y valor no solamente para los clientes de tu negocio, sino también para vos mismo.
Se trata de “Compartir la responsabilidad”, en lugar de “cargar con ella”.

La dirección de una clínica veterinaria es tan importante, que de ella depende que se logren los resultados esperados, entre otras cosas.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

En un diálogo distendido por Instagram Live, los MV Hugo Ochs (URU) y Javier Paoloni (ARG), integrantes de la Red Iberoamericana de Gestión Veterinaria, analizaron la importancia de la labor del director de una clínica, qué acciones debe llevar a cabo y cuál es su rol dentro del equipo de trabajo.
El primer tema que desarrollaron fue la diferencia de la labor del director y la del líder de un equipo. Para Hugo Ochs, el rol de dirigir, no es el mismo que el de liderar, pues uno implica motivar y el otro, tomar decisiones en soledad.
Decisiones que pueden ser complejas y que implican confianza del equipo de trabajo para llegar a buen puerto.
El director, en palabras de Ochs, es “quien en la soledad de su escritorio tiene que tomar decisiones difíciles, estudiar el mercado, pensar en la organización y sus integrantes”. Pero además debe confiar en su equipo y generar sentimientos de pertenencia a la clínica veterinaria… Y, por si fuera poco, generar confianza en los stakeholders, quienes deben percibir que el equipo trabaja feliz y a gusto.

“Los protocolos maximizan, mejoran los servicios, mejoran el clima y el entendimiento entre los integrantes de los equipos”, Javier Paoloni.

“Podemos tener la mejor clínica del mundo, podemos tener los mejores asesores de la parte informática, podemos tener buenas comunicaciones, pero si nuestro personal no comunica a los clientes que realmente ese es un buen lugar de trabajo, no vamos a tener éxito”, afirmó. Concibiendo así al equipo de trabajo como un aspecto importante de la imagen de la clínica veterinaria.

¿Equipo a gusto no rota?

No necesariamente. Es normal que los profesionales cambien de trabajo, que busquen nuevos lugares para aprender y aportar.
Según Ochs y Paoloni, la rotación de personal es muy común en las clínicas veterinarias de América Latina. Algún miembro del equipo, indefectiblemente, en algún momento se va a ir. El punto es cómo se enfrentan los directores a esta situación.
Lo importante es entenderlo y generar protocolos internos para que cuando el miembro del equipo se vaya, no se pierda la información. Es decir que con su partida no se lleve el conocimiento. Pues, según Ochs “lo importante es que crezcan y que sigan su camino, pero que el proceso quede, por eso es importante que en el equipo de trabajo haya protocolos de trabajo para que la veterinaria mantenga siempre la calidad de atención”.
En la charla, los MV hicieron una comparación con los protocolos médicos, acciones que se deben seguir para curar al animal y que en la gestión de la clínica se deberían imitar. Existen protocolos de atención al cliente, protocolos de comunicación, entre otros que se deben escribir y seguir al pie de la letra.
En Palabras de Paoloni: “Los protocolos maximizan, mejoran los servicios, mejoran el clima, mejoran el entendimiento entre los integrantes de los equipos”. Y continuó: “Por eso es que es tan linda la gestión, para mejorar las respuestas que brindamos todos, porque todos hablamos el mismo idioma”.
 


 

No todas las decisiones se toman en equipo

Para terminar el Live, los MV abrieron el espacio a comentarios y preguntas, motivando el análisis de la importancia o no, de tomar decisiones con el equipo de trabajo.
Coincidieron los veterinarios en que existen algunas decisiones que son factibles de tomar teniendo en cuenta la opinión de los colaboradores, pero hay otras que son inherentes al director de la empresa veterinaria.
Decisiones de tipo táctico, operativo y de cómo se realiza el trabajo en el día a día es recomendable que se tomen entre todos.
Pero aquellas decisiones más de tipo estratégico corresponden a la dirección.
“Las que son por definición inherentes a la dirección de la empresa, como rumbos estratégicos, incorporación de tecnología, inversiones, endeudamiento, todo eso que es la parte financiera, la parte del vínculo con proveedores o clientes, todo lo que sea estratégico de la empresa es tarea de la dirección”, concluyó Ochs.

Una veterinaria que recién abre sus puertas debe contar con al menos un MV y un auxiliar, lo importante es que cuenten con habilidades blandas para tratar con el cliente y esto se debe evaluar en la selección de personal.

Escribe Camila Montaña
info@dosmasdos.com.ar

Al abrir una veterinaria una de las primeras preguntas es, ¿necesito contratar personal para la veterinaria o conmigo basta? Depende del tamaño de la clínica y si se quiere tener un negocio unipersonal o una empresa. Es por ello que analizamos los puntos a tener en cuenta a la hora de hacer la selección de personal

Contar con un buen equipo de trabajo depende en gran medida de la buena selección de personal que se haga. La selección minuciosa ayudará en el cumplimiento de las metas y los objetivos y contar con un equipo sano y proactivo. En Mi Negocio Veterinario conversamos del tema con José Luis Villaluenga Consultor de Gestión Empresarial de Centros Veterinarios y Docente del Posgrado de Gestión y Marketing Veterinario en VetesWeb.

Según Villaluenga es clave siempre buscar rodearse de los mejores profesionales, incluso “rodéate de personas mejores que tú, no te rodees de gente peor que tú. Ellos te van a exigir estar siempre estudiando, capacitándose y eso te estimula”, indicó. El equipo de trabajo debe poder asumir responsabilidades y llevarlas a cabo con éxito y quien dirige, debe poder delegar.

Para iniciar con una veterinaria pequeña se debe contar como mínimo con un veterinario y un auxiliar que realice labores de atención al público. Siendo el auxiliar el personal más importante pues es quién tiene a su cargo la atención al cliente. “Para mi la persona más importante de un centro veterinario es la persona que atiende a los clientes, que les cobra, que les escucha, que les hace aprobar presupuestos, que les explica los servicios”, indicó. 

Si se cuenta con la posibilidad de empezar con un equipo de trabajo un poco mayor se puede iniciar con entre dos y tres personas. Estos son según Villaluenga un MV, un auxiliar que ayuda al veterinario en labores clínicas y uno más que hace las veces de recepcionista. Y agregó que iniciar con un asesor externo que lleve temas de orientación y gestión empresarial, es un plus. 

¿Cuáles son los puntos claves a la hora de hacer la selección de personal? 

Son tres puntos importantes en el proceso de selección. Dimensionando el número de personas que se necesitan y el tipo de cargos que se buscan se inicia con la selección de personal. Villaluenga afirmó que incluso es clave escribir cuales son los requisitos para cubrir esos puestos de trabajo, para mayor claridad. 

Primero se define el puesto de trabajo para que tanto el candidato como quien busca al personal comprenda cuales son los resultados esperados. Además de cuál es la filosofía de trabajo de la veterinaria y la misión y visión planteada

Segundo tener claridad sobre las habilidades blandas que se buscan en el personal pues, son estas claves en la atención al cliente. Sin descuidar obviamente las habilidades duras necesarias para el puesto.

Tercero hacer el proceso de selección de personal. La búsqueda de los candidatos se puede hacer por diferentes medios entre estos se incluyen redes sociales como Linkedin, colegios veterinarios, asociaciones profesionales, entre otros. El Voz a voz también es una herramienta fuerte pero menos ágil y por qué no, indagar sobre MV. que no están a gusto en su puesto de trabajo para ofrecerles una nueva oportunidad. Si la búsqueda es para auxiliar se puede realizar en bolsas de trabajo genéricas. 

Una vez se ha realizado una primera selección se pasa al proceso de selección por medio de entrevistas y pruebas. Para las habilidades duras el responsable veterinario es quien indaga por medio de casos clínicos las habilidades del MV. Para las habilidades blandas se indaga por medio de una entrevista. En palabras de Villaluenga lo ideal es “plantear situaciones reales y que te diga cómo las resolvería”, indicó. Además agregó que  “para mi interrogar es la mejor manera para que te cuente experiencias propias positivas, negativas y conflictivas”. 

Poniendo el foco en las habilidades blandas

Contrario a lo que puede pensarse, puede llegar a ser más importante cómo se relaciona la persona con el cliente que con el animal. Es este el valor que será realmente diferencial en la veterinaria pues los conocimientos técnicos se espera se encuentren en el centro de atención. Pero la actitud y la personalidad pueden sorprender. 

Según Villaluenga la principal causa por la que las personas no vuelven a la veterinaria es por el trato al cliente. Es factible escuchar que los clientes se refieran al trato como “El veterinario no me explica bien las cosas, no entiendo lo que me dice el veterinario, me habla con palabras raras, no me ha explicado bien que le ha pasado a mi perro, la señorita de afuera es soberbia, me ha cobrado de más, es muy seria, no me ha dado lo que querido, ha tardado en atenderme”, indicó. 

Es por ello que se hace tan importante evaluar de manera minuciosa durante la selección de personal las habilidades interpersonales. Son la comunicación asertiva, la escucha al cliente, el trabajo en equipo, el liderazgo, la cooperación. Además de la inteligencia social y la inteligencia comunicacional que son habilidades difíciles de conseguir y no se enseñan en las Facultades de Veterinaria. 

En la siguiente entrega del Checklist: Mi Primera Vet todo sobre cómo lograr la rentabilidad. Comprender qué es el punto de equilibrio, los costos fijos y variables son los puntos claves que ayudan a lograr la tan ansiada rentabilidad.

Desde Harvard Business Review se compartieron claves para quienes se sienten “incómodos” ante el crecimiento de sus colaboradores. ¿Pasa en las veterinarias?

Es bastante común que los líderes talentosos encuentren incómoda la colaboración. Tal vez sientas miedo de ser eclipsado por un compañero, eres demasiado autosuficiente o simplemente te resulta difícil confiar en las personas.

Cualquiera que sea la razón de tu incomodidad, así es como puedes esforzarte para convertirte en un compañero de equipo más efectivo y dispuesto.

  1. Comienza por desafiarte a ti mismo para estar más abierto a nuevas ideas.
  2. Respeta las perspectivas de los demás ya que es un requisito previo para la empatía y la compasión. Estos son requisitos previos para la colaboración.
  3. Siempre que trabajes estrechamente con alguien, haz preguntas para desafiar tu punto de vista y aclarar el de ellos. Enviarás una fuerte señal de que te importa su perspectiva, no solo la tuya.
  4. Identifica de manera proactiva en qué colegas confías y aquellos que confían en tí. Pasa un tiempo informal con ellos e invierte en esas relaciones. La colaboración consiste en construir y mantener la confianza.

Finalmente, busca oportunidades para ser generoso, elevando a los demás cuando no obtengas nada a cambio. Tal vez ofrezcas un favor, apoyes la agenda estratégica de alguien o compartas el centro de atención cuando brille sobre ti. Estos gestos no solo generarán buena voluntad con tu equipo, sino que también construirán tu confianza como jugador de equipo.

Todas las veterinarias necesitan hacer una planificación estratégica de su negocio para lograr los objetivos que se proponen al iniciar el año.

Escribe Camila Montaña
info@dosmasdos.com.ar

Para iniciar el año empresarial con el pie derecho existen muchos métodos en el mercado. Pero lo cierto es que hacer una planificación estratégica es la manera más efectiva para conseguir los objetivos de la veterinaria. La clave está en hacerlo de la mano del equipo de trabajo y comunicarlo a toda la empresa. 

Con la planificación estratégica las grandes, pequeñas y medianas empresas edifican las bases para adelantar los procesos de la empresa durante el año. La clave es tener ganas de organizar el año para avanzar por objetivos claros y precisos. Teniendo siempre en mente que la planificación estratégica ayuda a los empleados a entender cuáles son las metas y a tener un sentido de dirección y liderazgo. 

Entender qué es y cómo es el proceso para realizar la planificación estratégica de la veterinaria es el primer paso para iniciar. Este tipo de planificación implica un proceso de documentación donde se determinan objetivos a corto y mediano plazo, factibles de medir y de manera ágil. Es un documento vivo al que se puede volver para consultar y modificar según sea el caso y durante el transcurso del año. Además sirve para establecer la misión y visión de la veterinaria y tomar decisiones más asertivas para el negocio.  

Cinco tips para hacer la planificación estratégica

1. Medir, diagnosticar y analizar

¿Qué se hizo bien y qué no tanto? ¿Cómo se puede mejorar lo que no salió bien y cómo mantener lo que ha sido bueno? Este paso se puede realizar por medio de un análisis FODA. Según la consultora colombiana Eliana Mogollón, en su artículo Se acaba el año.¿Cómo empezamos a planear el que viene?, es muy importante revisar la información verídica y actualizada para saber por dónde empezar. 

2. Plantear objetivos

Deben ser factibles y realizables en el corto, mediano y largo plazo y deben compartirse a todo el equipo de trabajo. Cada veterinaria determina cuáles son los objetivos pero a manera de ejemplo se pueden plantear objetivos relacionados a: ventas, diseño de servicios, ampliación de infraestructura o equipo, entre otros. Lo importante es que sean realistas en cuanto a cómo se conseguirán y quiénes serán los responsables.

3. Revisar los escenarios posibles

Este punto permite adelantarse a la toma de decisiones. Cuando se plantean los escenarios probable, posible y deseable se reduce la posibilidad del error. Probable: permite analizar futuros posibles como por ejemplo: Si mejoro la atención en la veterinaria, es probable que los clientes me prefieran. Posible: Existe alguna posibilidad de que suceda, depende de factores externos como por ejemplo la inflación. Deseable: Es lo que se desea que suceda, para este escenario se hace la planificación estratégica.

4. Evaluar el mercado

La atención veterinaria de animales de compañía sigue siendo un mercado en crecimiento. Por eso se debe analizar cómo se comporta la competencia, qué buscan los clientes, cuánto están dispuestos a pagar y por qué servicios. Además de la situación demográfica, qué servicios se ofrecen, entre otras cosas. Es necesario evaluar el mercado y dejarlo consignado en la planeación estratégica.

5. Evaluar constantemente

Como se dijo más arriba la planificación estratégica no es estática, por más de que se quiera dejar todo escrito como en piedra la verdad es que las cosas no siempre pasan como se quiere. Es por eso que se deben hacer evaluaciones constantes para conocer el estado del plan y si se están logrando los objetivos. 

Además de estos cinco tips se hace relevante poder apoyarse de mentores que ayudan a dar una visión más amplia y diferente. Hacer networking para conectarse con colegas, investigar y mantenerse actualizado. Y siempre mantener al tanto al equipo de trabajo sobre la planificación estratégica. Con estos puntos en mente conseguir los objetivos este 2023 no será más fácil, pero seguro sí, mucho más enfocado, ordenado y por supuesto gestionado.

Un buen clínico, que va agregando áreas de incumbencia en su quehacer profesional, sin dudas terminará por brindar un servicio diferente. Y si le agrega competencias blandas ligadas al trabajo en equipo, el liderazgo y la empatía, estará directamente “condenado al éxito”.

Escribe Javier Paoloni
Director Veterinaria Vida, Río Cuarto, Córdoba.
veterinariavida@hotmail.com

Los tiempos cambian y tenemos que adaptarnos a esos cambios.
Desde nuestra época de estudiantes nos formamos para “ser los mejores” en lo que sea que hagamos.
Si sos veterinario, tenés que ser el mejor, si sos especialista tenés que ser el mejor, si sos abogado, futbolista o ingeniero o lo que decidas ser en tu vida, existe ese mandato que nos dice, sé el mejor.
Y así transcurren nuestros años como estudiantes y los primeros años de nuestra profesión, persiguiendo la zanahoria de ser el Nº 1, zanahoria que difícilmente alcancemos algún día.
Muy pocos futbolistas llegan a jugar en el Barcelona o el Real Madrid, muy pocos veterinarios argentinos llegan a dar clases en la Universidad de Munich por décadas como lo hizo el Dr. Roberto Kostlin, o se transforman en leyendas vivientes como el Dr. Stephen Ettinger.
Tenemos que cambiar esa forma de pensar, tenemos que romper ese paradigma. ¿Es imposible ser el mejor?
Claro que no, lo que es muy difícil es ser el mejor en un área específica.
Si nacés con las habilidades de Messi, seguro serás el mejor, pero este artículo se enfoca en seres terrenales, en médicos veterinarios y empresarios del sector que se levantan todos los días y van a abrir las puertas de sus establecimientos en Iberoamérica.

El desafío

Tenemos que diferenciarnos para brindar un mejor servicio, para ser más felices, para ser más rentables, para no ser una manzana más del cajón. No permitamos que sea el azar lo que determine que un cliente nos elija.

Ahora bien, si es tan difícil ser el mejor en un área específica, ¿qué podemos hacer para destacarnos?
Podemos combinar recursos, competencias y aptitudes para ser un poco mejor en dos o más áreas.
Intentaré explicarme mejor poniéndome como ejemplo, apoyado en una competencia socioemocional intrapersonal clave, el autoconocimiento.
No soy el mejor cardiólogo veterinario del país, ni cerca estoy de serlo, pero no hay muchos que manejen la cardiología, la anestesiología, la cirugía, el diagnóstico por imágenes, la comunicación, el trabajo en equipo y la gestión empresarial de la clínica veterinaria como lo hago yo.
La suma de competencias y habilidades me hace diferente; no mejor o peor que la “competencia”, simplemente diferente, único e inigualable.
Mucha gente (clientes) se siente atraída por lo diferente. Soy diferente, único e inigualable porque deliberadamente he tratado de serlo. Y lo digo con humildad, serenidad y firmeza. No hay que tener miedo de decir soy diferente, hay que animarse a salir de la zona de confort y ofrecer un servicio distinto.
Tenemos que creer en nosotros primero para que el cliente nos crea después, es imposible construir confianza y ofrecerla al cliente si no la tenemos nosotros.
Si construimos identidades alternativas, podremos funcionar algún tiempo, pero lo que verdaderamente nos llevará a zonas de crecimiento y rentabilidad será construir nuestra propia identidad como profesionales.
Y en esa construcción de identidad, la diferenciación es clave.
Yo soy diferente y los insto a que se miren al espejo y se digan: soy diferente, único e inigualable.
Pero hay que trabajar para serlo, y cuando lo seamos, por carácter transitivo, lo será nuestro servicio.
Tenemos que trabajar todos los días para diferenciarnos y brindar un servicio disruptivo. Pero sin perder de vista que brindar el mejor servicio veterinario posible es muy distinto a decir “somos los mejores”. Jamás hay que creerse los mejores, hay que enfocarse todos los días tratar de serlo.
Creo firmemente que todos y cada uno de los lectores de este texto pueden ser diferentes, únicos e inigualables, es más, no solo lo creo, deben serlo.
Todos podemos con el paso de los años ir adquiriendo habilidades y competencias que nos hagan profesionales diferentes, que nos permitan brindar servicios veterinarios de excelencia.
Tenemos que diferenciarnos para brindar un mejor servicio, para ser más felices, para ser más rentables, para no ser una manzana más del cajón.
No permitamos que sea el azar lo que determine que un cliente nos elija.
Hay muchas competencias socioemocionales que pueden aprenderse para brindar mejores respuestas, al concepto hoy se le llama aleación.
El bronce es una aleación de cobre y estaño que lo hace mejor, hierro y carbono se unen para hacer el acero. Muchas personalidades de la historia antigua y reciente han mixturado capacidades para destacarse, Nelson Mandela fue abogado, filántropo y político. Rene Favaloro fue maestro, médico, escritor e inventor antes de destacarse como cardiocirujano. Isaac Newton fue matemático, astrónomo, filosofo, alquimista y teólogo.
Entonces, si con el paso de los años vamos agregando competencias que nos permitan, por ejemplo, formar equipos de trabajo, innovar, desarrollar adaptabilidad, desarrollar motivación para mantenernos y mantener a nuestros equipos motivados, probablemente podamos conseguir el objetivo de ser diferentes en el servicio brindado por el equipo de trabajo. Sería algo asi como diferenciación colectiva, no sé si existe el término, pero me encanta.

¿Y las habilidades duras?

Las habilidades en medicina veterinaria hay que entrenarlas cada día y actualizarse permanentemente y entendiendo la idea madre de este texto, puedo ser diferente si con el paso del tiempo me destaco en dos o más áreas.
Partiendo de la clínica, voy agregando áreas que me interesen y que me motiven desarrollarlas. Cada uno sabrá que agregar, pero las oportunidades son casi ilimitadas: cirugía, geriatría, endocrinología, gastroenterología, neonatología … y asi podría escribir decenas de opciones.
No se trata de ser un “veterinario todo terreno”, que sepa “un poquito de muchas cosas”, se trata de saber mucho de algunas y así sinergizar respuestas.
Desde la psicología, sinergia es la unión de diferentes conocimientos y habilidades para cumplir un objetivo de manera eficiente y eficaz. La sinergia se puede conseguir entonces en una sola persona que combine habilidades y competencias, y también en equipos de trabajo, cuando varios individuos aportan lo mejor que saben hacer y consiguen complementarse para brindar mejores respuestas.
Cuando un equipo consigue conectarse colectivamente brinda respuestas superiores a la suma de sus capacidades individuales, eso se llama sinergia colectiva o conectividad colectiva y esta es la mejor ventaja competitiva de un equipo, junto a su diversidad.
Un buen clínico, que va agregando áreas de incumbencia en su quehacer profesional, sin dudas, más temprano que tarde terminará por brindar un servicio diferente, y si le agrega las competencias blandas anteriormente mencionadas, trabajo en equipo, liderazgo, empatía, innovación y adaptabilidad, creo que “estará condenado al éxito”.
Se trata de balancear lo tradicional con lo innovador entendiendo que todos son procesos, que llevan tiempo, enfoque y dedicación. Nadie se levanta innovador y creativo de la noche a la mañana, la innovación es un proceso que evoluciona y nunca termina.
Nadie se levanta cardiólogo de la noche a la mañana, es un proceso que lleva su tiempo, evoluciona y nunca termina, porque cada día hay cosas nuevas por aprender.
Creo que es un tema para debatir presencialmente o por redes sociales.
Me encanta la presencialidad, pero me he adaptado a la virtualidad, aunque no me ha sido fácil, he flexibilizado mis pensamientos. Recuerden que quien escribe este texto tiene 27 años dedicados a la clínica de pequeños animales y a la cardiología, las palabras Gestión y Marketing “no existían” cuando me recibí y no existieron por lo menos en los primeros 10 años de mi ejercicio profesional.
Tuve que cambiar, tuve que adaptarme.
Nuestra adaptabilidad estará directamente ligada a la flexibilidad de nuestros pensamientos y ésta, directamente relacionada al nivel de bienestar que estemos desarrollando, el cual se relaciona con la calidad del servicio que brindamos.
Si el servicio es de excelencia los clientes retornaran gustosos y la rentabilidad de nuestra Veterinaria aumentará.
Si somos felices y rentables tendremos cada vez más concentraciones de hormonas del bienestar (dopamina, serotonina, endorfinas y melatonina) que antagonizarán a las del estrés crónico (cortisol, adrenalina y noradrenalina) y de nuevo flexibilizaremos pensamientos y seremos más adaptables y atenderemos mejor aún a nuestros clientes y el círculo virtuoso se repetirá una y otra vez.
A este concepto hoy se lo conoce como FLYWHEEL, para mi será siempre el círculo virtuoso de la FELIBILIDAD, una palabra que inventé hace años, que sería un híbrido entre felicidad y rentabilidad
En áreas puramente médicas, un cerebro flexible encuentra múltiples alternativas terapéuticas para casos complicados.
A un cerebro rígido e invadido por el estrés crónico encontrar esa multiplicidad de opciones le será difícil y más difícil aún le resultará enfocarse en las necesidades no medicas de los propietarios del paciente, que sí contemplará y atenderá un cerebro flexible y en bienestar.
Entonces: ¿nos enfocamos en ser los mejores en un área específica o entendemos el concepto de sinergia?
Las respuestas puedo dárselas desde 4 diferentes ópticas:
1) Para seres terrenales, apostar todo a un área específica de la profesión puede que no sea el camino al éxito
2) Claramente debemos ir por la sinergización de nuestras habilidades médicas (duras) con habilidades blandas
3) Debemos desarrollar una visión divergente del negocio veterinario, combinando recursos, habilidades y aptitudes para brindar un servicio disruptivo
4) Hijo, no ponga todos los huevos en una sola canasta (frase repetida por mi padre desde que tengo memoria, él fue hijo de inmigrantes italianos y solo hizo hasta 4º grado de la escuela primaria).

Un buen clínico, que va agregando áreas de incumbencia en su quehacer profesional, sin dudas terminará por brindar un servicio diferente. Y si le agrega competencias blandas ligadas al trabajo en equipo, el liderazgo y la empatía, estará directamente “condenado al éxito”.

Escribe Javier Paoloni
Director Veterinaria Vida, Río Cuarto, Córdoba.
veterinariavida@hotmail.com

Los tiempos cambian y tenemos que adaptarnos a esos cambios.
Desde nuestra época de estudiantes nos formamos para “ser los mejores” en lo que sea que hagamos.
Si sos veterinario, tenés que ser el mejor, si sos especialista tenés que ser el mejor, si sos abogado, futbolista o ingeniero o lo que decidas ser en tu vida, existe ese mandato que nos dice, sé el mejor.
Y así transcurren nuestros años como estudiantes y los primeros años de nuestra profesión, persiguiendo la zanahoria de ser el Nº 1, zanahoria que difícilmente alcancemos algún día.
Muy pocos futbolistas llegan a jugar en el Barcelona o el Real Madrid, muy pocos veterinarios argentinos llegan a dar clases en la Universidad de Munich por décadas como lo hizo el Dr. Roberto Kostlin, o se transforman en leyendas vivientes como el Dr. Stephen Ettinger.
Tenemos que cambiar esa forma de pensar, tenemos que romper ese paradigma. ¿Es imposible ser el mejor?
Claro que no, lo que es muy difícil es ser el mejor en un área específica.
Si nacés con las habilidades de Messi, seguro serás el mejor, pero este artículo se enfoca en seres terrenales, en médicos veterinarios y empresarios del sector que se levantan todos los días y van a abrir las puertas de sus establecimientos en Iberoamérica.

El desafío

Tenemos que diferenciarnos para brindar un mejor servicio, para ser más felices, para ser más rentables, para no ser una manzana más del cajón. No permitamos que sea el azar lo que determine que un cliente nos elija.

Ahora bien, si es tan difícil ser el mejor en un área específica, ¿qué podemos hacer para destacarnos?
Podemos combinar recursos, competencias y aptitudes para ser un poco mejor en dos o más áreas.
Intentaré explicarme mejor poniéndome como ejemplo, apoyado en una competencia socioemocional intrapersonal clave, el autoconocimiento.
No soy el mejor cardiólogo veterinario del país, ni cerca estoy de serlo, pero no hay muchos que manejen la cardiología, la anestesiología, la cirugía, el diagnóstico por imágenes, la comunicación, el trabajo en equipo y la gestión empresarial de la clínica veterinaria como lo hago yo.
La suma de competencias y habilidades me hace diferente; no mejor o peor que la “competencia”, simplemente diferente, único e inigualable.
Mucha gente (clientes) se siente atraída por lo diferente. Soy diferente, único e inigualable porque deliberadamente he tratado de serlo. Y lo digo con humildad, serenidad y firmeza. No hay que tener miedo de decir soy diferente, hay que animarse a salir de la zona de confort y ofrecer un servicio distinto.
Tenemos que creer en nosotros primero para que el cliente nos crea después, es imposible construir confianza y ofrecerla al cliente si no la tenemos nosotros.
Si construimos identidades alternativas, podremos funcionar algún tiempo, pero lo que verdaderamente nos llevará a zonas de crecimiento y rentabilidad será construir nuestra propia identidad como profesionales.
Y en esa construcción de identidad, la diferenciación es clave.
Yo soy diferente y los insto a que se miren al espejo y se digan: soy diferente, único e inigualable.
Pero hay que trabajar para serlo, y cuando lo seamos, por carácter transitivo, lo será nuestro servicio.
Tenemos que trabajar todos los días para diferenciarnos y brindar un servicio disruptivo. Pero sin perder de vista que brindar el mejor servicio veterinario posible es muy distinto a decir “somos los mejores”. Jamás hay que creerse los mejores, hay que enfocarse todos los días tratar de serlo.
Creo firmemente que todos y cada uno de los lectores de este texto pueden ser diferentes, únicos e inigualables, es más, no solo lo creo, deben serlo.
Todos podemos con el paso de los años ir adquiriendo habilidades y competencias que nos hagan profesionales diferentes, que nos permitan brindar servicios veterinarios de excelencia.
Tenemos que diferenciarnos para brindar un mejor servicio, para ser más felices, para ser más rentables, para no ser una manzana más del cajón.
No permitamos que sea el azar lo que determine que un cliente nos elija.
Hay muchas competencias socioemocionales que pueden aprenderse para brindar mejores respuestas, al concepto hoy se le llama aleación.
El bronce es una aleación de cobre y estaño que lo hace mejor, hierro y carbono se unen para hacer el acero. Muchas personalidades de la historia antigua y reciente han mixturado capacidades para destacarse, Nelson Mandela fue abogado, filántropo y político. Rene Favaloro fue maestro, médico, escritor e inventor antes de destacarse como cardiocirujano. Isaac Newton fue matemático, astrónomo, filosofo, alquimista y teólogo.
Entonces, si con el paso de los años vamos agregando competencias que nos permitan, por ejemplo, formar equipos de trabajo, innovar, desarrollar adaptabilidad, desarrollar motivación para mantenernos y mantener a nuestros equipos motivados, probablemente podamos conseguir el objetivo de ser diferentes en el servicio brindado por el equipo de trabajo. Sería algo asi como diferenciación colectiva, no sé si existe el término, pero me encanta.

¿Y las habilidades duras?

Las habilidades en medicina veterinaria hay que entrenarlas cada día y actualizarse permanentemente y entendiendo la idea madre de este texto, puedo ser diferente si con el paso del tiempo me destaco en dos o más áreas.
Partiendo de la clínica, voy agregando áreas que me interesen y que me motiven desarrollarlas. Cada uno sabrá que agregar, pero las oportunidades son casi ilimitadas: cirugía, geriatría, endocrinología, gastroenterología, neonatología … y asi podría escribir decenas de opciones.
No se trata de ser un “veterinario todo terreno”, que sepa “un poquito de muchas cosas”, se trata de saber mucho de algunas y así sinergizar respuestas.
Desde la psicología, sinergia es la unión de diferentes conocimientos y habilidades para cumplir un objetivo de manera eficiente y eficaz. La sinergia se puede conseguir entonces en una sola persona que combine habilidades y competencias, y también en equipos de trabajo, cuando varios individuos aportan lo mejor que saben hacer y consiguen complementarse para brindar mejores respuestas.
Cuando un equipo consigue conectarse colectivamente brinda respuestas superiores a la suma de sus capacidades individuales, eso se llama sinergia colectiva o conectividad colectiva y esta es la mejor ventaja competitiva de un equipo, junto a su diversidad.
Un buen clínico, que va agregando áreas de incumbencia en su quehacer profesional, sin dudas, más temprano que tarde terminará por brindar un servicio diferente, y si le agrega las competencias blandas anteriormente mencionadas, trabajo en equipo, liderazgo, empatía, innovación y adaptabilidad, creo que “estará condenado al éxito”.
Se trata de balancear lo tradicional con lo innovador entendiendo que todos son procesos, que llevan tiempo, enfoque y dedicación. Nadie se levanta innovador y creativo de la noche a la mañana, la innovación es un proceso que evoluciona y nunca termina.
Nadie se levanta cardiólogo de la noche a la mañana, es un proceso que lleva su tiempo, evoluciona y nunca termina, porque cada día hay cosas nuevas por aprender.
Creo que es un tema para debatir presencialmente o por redes sociales.
Me encanta la presencialidad, pero me he adaptado a la virtualidad, aunque no me ha sido fácil, he flexibilizado mis pensamientos. Recuerden que quien escribe este texto tiene 27 años dedicados a la clínica de pequeños animales y a la cardiología, las palabras Gestión y Marketing “no existían” cuando me recibí y no existieron por lo menos en los primeros 10 años de mi ejercicio profesional.
Tuve que cambiar, tuve que adaptarme.
Nuestra adaptabilidad estará directamente ligada a la flexibilidad de nuestros pensamientos y ésta, directamente relacionada al nivel de bienestar que estemos desarrollando, el cual se relaciona con la calidad del servicio que brindamos.
Si el servicio es de excelencia los clientes retornaran gustosos y la rentabilidad de nuestra Veterinaria aumentará.
Si somos felices y rentables tendremos cada vez más concentraciones de hormonas del bienestar (dopamina, serotonina, endorfinas y melatonina) que antagonizarán a las del estrés crónico (cortisol, adrenalina y noradrenalina) y de nuevo flexibilizaremos pensamientos y seremos más adaptables y atenderemos mejor aún a nuestros clientes y el círculo virtuoso se repetirá una y otra vez.
A este concepto hoy se lo conoce como FLYWHEEL, para mi será siempre el círculo virtuoso de la FELIBILIDAD, una palabra que inventé hace años, que sería un híbrido entre felicidad y rentabilidad
En áreas puramente médicas, un cerebro flexible encuentra múltiples alternativas terapéuticas para casos complicados.
A un cerebro rígido e invadido por el estrés crónico encontrar esa multiplicidad de opciones le será difícil y más difícil aún le resultará enfocarse en las necesidades no medicas de los propietarios del paciente, que sí contemplará y atenderá un cerebro flexible y en bienestar.
Entonces: ¿nos enfocamos en ser los mejores en un área específica o entendemos el concepto de sinergia?
Las respuestas puedo dárselas desde 4 diferentes ópticas:
1) Para seres terrenales, apostar todo a un área específica de la profesión puede que no sea el camino al éxito
2) Claramente debemos ir por la sinergización de nuestras habilidades médicas (duras) con habilidades blandas
3) Debemos desarrollar una visión divergente del negocio veterinario, combinando recursos, habilidades y aptitudes para brindar un servicio disruptivo
4) Hijo, no ponga todos los huevos en una sola canasta (frase repetida por mi padre desde que tengo memoria, él fue hijo de inmigrantes italianos y solo hizo hasta 4º grado de la escuela primaria).

Enrique Ariotti recibió el Premio ICBC Comercio Exterior en nombre del laboratorio argentino con presencia en 35 mercados.

ICBC Argentina anunció las empresas ganadoras de la tercera edición del Premio ICBC Comercio Exterior, certamen que tiene como propósito reconocer a las empresas por su nivel de excelencia, originalidad, innovación y contribución a la sociedad en sus operaciones comerciales internacionales. Entre los ganadores se encuentra Laboratorio Zoovet, la empresa santafesina fundada por Enrique Ariotti con quien dialogamos para saber que representa este galardón para él y su equipo de trabajo. “Es un gran reconocimiento para toda la industria veterinaria argentina”, asegura el empresario y agrega: “Somos muchos los laboratorios que tenemos una larga trayectoria con presencia en grandes mercados, como Brasil y México, que aún representan muchas oportunidades”.

Un trabajo continúo

“Es un gran reconocimiento para toda la industria veterinaria argentina”. Enrique Ariotti, Zoovet.

“Es un gran reconocimiento para toda la industria veterinaria argentina”. Enrique Ariotti, Zoovet.

Los primeros premios otorgados por el banco de capitales chinos fueron obtenidos por Morixe Hermanos en categoría Grandes Empresas, Laboratorio Zoovet en Mediana Empresa, Mega Alfalfa Argentina en categoría Pequeña y Playmakers Entertaiment como Microempresa. Como premio, las empresas ganadoras obtendrán una estatuilla y un cupo en un viaje de misión comercial a China, organizado por ICBC y Fundación ICBC. 

“Es un reconocimiento bianual que incluye un viaje y del cual ya participaron otras empresas amigas como Biogénesis Bagó y Terragene”, señaló Ariotti.

“Este premio representa un reconocimiento al posicionamiento internacional de la empresa y en ese sentido, en los últimos 10 años, crecimos a un ritmo del 30% anual en dólares ganando nuevos mercados al punto tal que, hoy, colocamos entre 70 y 80 registros al año para tener presencia en el mundo”, describe el número uno de Zoovet, firma que tiene presencia en alrededor de 35 países, desde aquellos que compran todos los meses y algunos que hacen solo dos o cuatro compras al año tanto marcas propias como para terceros. 

“El mercado número uno para Zoovet sigue siendo Brasil con solo dos productos y un gran volumen, pero también México viene creciendo en volumen y valor al punto tal que se puede llegar a transformar en el número uno para nuestra compañía el año próximo”, adelanta Ariotti en el cierre. 

Fuente: MOTIVAR

Escribe Camila Montaña
camila@motivar.com.ar

Para hacer una buena gestión de una empresa veterinaria es necesario plantear reuniones de equipo. En ellas se planifica, se mejora la comunicación, se crean nuevos productos y servicios, entre otras cosas. En definitiva, son muy importantes para planificar los objetivos y hablar el mismo idioma. Sin embargo, generalmente no cuentan con la aprobación del equipo de trabajo pues son vistas como ineficientes. 
¿Pero, a qué se debe que esto suceda? Las razones pueden ser muchas, pero enlistamos tres que pueden ser útiles a la hora de analizar la viabilidad de las mismas. 

  • Reuniones sin un objetivo claro: Si las reuniones de equipo se hacen porque sí, porque se deben hacer, sin un cronograma, planificación y objetivo. Es decir, si se hacen porque ya están en el calendario pero no hay temas a tratar o solo porque se quiere informar sobre alguna novedad estás podrán no ser valoradas por el equipo.
  • No respetar el tiempo: Si las reuniones tienen una duración mayor a una hora haciendo uso del tiempo valioso del equipo de trabajo. O cuando no se fija un tiempo límite o este tiempo planificado no se respeta podrá significar que no se valora el tiempo del grupo.
  • Falta de liderazgo: Si no hay una persona que lidere las reuniones de equipo estas pueden tornarse aburridas y sin sentido. Si además no se alienta la participación de todos y solo se permite que una o dos personas del equipo hablen y la manera de hacerlo es completamente formal, será complicado que las personas se expresen libremente.

Ahora bien, si tenemos en claro para qué sirven las reuniones de equipo lograremos hacer una mejor gestión del equipo de trabajo en la veterinaria. Siempre teniendo en cuenta la importancia del liderazgo pues, será este el que permita alinear a todo el personal.

Las reuniones de equipo sirven para planificar los proyectos e iniciativas futuras que se quieran adelantar en la clínica veterinaria. También para trabajar en tareas compartidas motivando el trabajo en equipo. Además para ver los desafíos que se presentan a futuro y buscar soluciones para superarlos. Y por último, pero no menos importante, para mejorar la comunicación del equipo, eje fundamental a la hora de enfrentarse a los retos en la veterinaria. 

Es así como las reuniones deben ser efectivas pues los resultados se verán en el corto y largo plazo. Si esto se logra, los empleados se sienten más productivos, positivos con su trabajo y sienten que han logrado avances. Además, la actitud ante sus jefes, compañeros de trabajo y clientes será mucho más positiva. 

¿Qué tiene que pasar para que las reuniones de equipo sean eficientes y eficaces?

Según Javier Sanchez Novoa consultor en Marketing Veterinario y columnista de esta Revista 2+2, las reuniones son importantísimas para orientar los objetivos. Por eso es clave tener en cuenta estos 4 pasos para tener una reunión prolija, eficaz y eficiente. 

  • Fijar la agenda, en ella definir el día, el horario y el canal, que puede ser digital o presencial. 
  • Definir los integrantes de la reunión para de esta manera asegurar la importancia de su participación.
  • Aclarar cuál es el motivo de la reunión y qué temas se van a abordar.
  • Designar a una persona del equipo para tomar nota de los puntos que se abordaron en la reunión. En esa minuta debe quedar claro quiénes son los responsables de desarrollar las tareas definidas; qué se habló y qué se planificó en la reunión.
  • Fijar inmediatamente la próxima reunión de equipo.

En este video podrás ver con mayor detalle los pasos que indica Javier Sánchez para hacer reuniones efectiva y eficaces que ayuden al correcto desarrollo de la veterinaria.