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Te contamos qué fechas especiales vienen en mayo y te compartimos ideas para cumplir los objetivos de tu negocio veterinario.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Mayo concentra varias fechas que suelen aparecer en la comunicación de las veterinarias: algunas más comerciales, otras más vinculadas al vínculo con los clientes.
El riesgo es usarlas todas sin un criterio claro y terminar con posteos aislados que no aportan a nada concreto.
Una efeméride solo tiene sentido si te permite trabajar sobre algo específico: generar consultas planificadas, mejorar el vínculo con tus clientes o posicionarte en un servicio.
Acá te compartimos 10 ideas para aprovechar las efemérides de mayo según qué quieras trabajar en tu negocio veterinario.

Día del Trabajador

  • Para fortalecer la confianza en tu veterinaria,
    mostrá al equipo completo con una breve descripción de qué hace cada uno en el día a día del consultorio.
  • Si querés diferenciar tu atención,
    mostrá situaciones reales desde el punto de vista del cliente (cómo reciben al paciente, cómo explican un diagnóstico, cómo acompañan una consulta).

Día Mundial de la Risa

  • Para aumentar el alcance en redes,
    compartí situaciones cotidianas que también reconozcan los tutores (ej: el perro que no quiere salir de la cama, el gato que desaparece cuando ve el transportín).
  • Si buscás generar cercanía con tus clientes,
    mostrá momentos espontáneos del consultorio donde se vea el vínculo real con los animales.

Hot Sale (11 al 13 de mayo)

En servicios veterinarios no se permiten descuentos ni promociones. Sí podés aplicarlos en productos como alimento, accesorios o higiene.

  • Para aumentar la venta de productos no médicos,
    armá una selección acotada (alimento, accesorios, pipetas) y comunicala en historias o WhatsApp.
  • Para mejorar la efectividad de WhatsApp,
    enviá mensajes segmentados según historial de compra (por ejemplo, alimento específico o tipo de producto que ya consume ese cliente), evitando envíos masivos sin criterio.

Día de la Familia

  • Para reforzar el vínculo con tus clientes actuales,
    invitá a compartir fotos con sus animales y republicá algunas desde la cuenta de la veterinaria.
  • Si querés posicionarte desde el rol del animal en el hogar,
    mostrá escenas cotidianas donde se vea cómo el animal forma parte de la dinámica familiar.

Día Mundial de Internet

  • Para mejorar la atención al cliente,
    recordá por qué canales pueden contactarte (WhatsApp, redes, teléfono) y en qué horarios respondés.
  • Con foco en facilitar el acceso a la consulta,
    explicá paso a paso cómo pedir un turno (mensaje, datos necesarios, tiempos de respuesta).
  • Para ordenar expectativas de consulta,
    aclará cuándo es necesario acudir a la veterinaria y por qué no es recomendable basarse en información de internet o herramientas como ChatGPT o Google para resolver problemas de salud.

Semana de Mayo

  • Para generar cercanía con tu comunidad,
    adaptá la estética de tus redes con elementos como escarapelas o banderas manteniendo la identidad de tu veterinaria.
  • Si buscás reforzar la identidad local,
    aprovechá la fecha para vincular tu veterinaria con la comunidad en la que trabajás, mostrando tu presencia y recorrido en el barrio o zona.

¿Cuáles elegir?

El calendario no define tu estrategia. Las fechas se repiten todos los años; lo que cambia es cómo las usás.
Elegir qué efemérides trabajar —y, sobre todo, para qué— es lo que convierte un posteo en una herramienta. Si no hay un objetivo claro detrás, no es necesario ni beneficioso.

Contar con información de los clientes no es un dato menor. Puede ser la clave del crecimiento a futuro del emprendimiento. ¿Por qué? ¿Qué es lo importante?

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

En tiempos de redes sociales, inteligencia artificial y plataformas digitales cada vez más sofisticadas, muchas clínicas veterinarias pasan por alto uno de los activos más valiosos que tienen al alcance de la mano: su base de datos de clientes y pacientes.

No se trata de una herramienta nueva, ni de una tendencia reciente. Desde hace años se habla del valor de la información para mejorar la gestión y la comunicación. Sin embargo, en la práctica, todavía son muchas las veterinarias que no cuentan con una base de datos ordenada o que simplemente acumulan información sin aprovecharla estratégicamente.

La diferencia entre tener datos y saber utilizarlos puede marcar un antes y un después.

Porque más allá de la tecnología, la base de datos sigue siendo un pilar que permite ordenar la gestión comercial, mejorar la atención preventiva y fortalecer el vínculo con los clientes.

¿Por qué es tan importante?

Cada consulta deja información valiosa para la veterinaria. El nombre del cliente, los datos de contacto, la edad de la mascota, su historia clínica o el tipo de servicios que suele utilizar son datos que, organizados correctamente, permiten comprender mejor a los pacientes y anticipar sus necesidades.

Cuando esa información se pierde, se dispersa o queda incompleta, la veterinaria pierde una enorme oportunidad. En cambio, cuando la base está ordenada y actualizada, se convierte en una herramienta concreta para mejorar la gestión. Permite segmentar a los clientes, planificar campañas de comunicación y recordar servicios preventivos en el momento adecuado.

En otras palabras, ayuda a que la clínica deje de reaccionar ante la demanda y empiece a trabajar de manera más estratégica.

¿Qué información debería incluir?

No hace falta contar con sistemas complejos, ni bases de datos gigantescas para empezar a trabajar de manera inteligente. Con algunos datos básicos bien organizados ya es posible generar un impacto positivo.

Entre la información más importante que debería registrarse se encuentran:
• Datos de contacto del cliente (nombre, teléfono, correo electrónico).
• Nombre y especie de la mascota.
• Edad o fecha de nacimiento.
• Historial sanitario básico (vacunas, antiparasitarios, cirugías).
• Tipo de servicios utilizados en la clínica.

Esta información permite identificar patrones y organizar acciones que mejoran la experiencia del cliente y la eficiencia de la clínica.

¿Cómo utilizarla?

Una base de datos bien administrada permite pasar de una comunicación general a una mucho más precisa.

Por ejemplo, es posible enviar recordatorios de vacunación a los tutores de mascotas que están próximas a cumplir su calendario, o avisos sobre campañas de desparasitación en determinadas épocas del año.

También se pueden generar comunicaciones específicas según el perfil de los clientes: pacientes geriátricos o propietarios de determinadas especies. Esto, además de mejorar la prevención, ayuda a mantener el vínculo.

Y en muchos casos terminan generando nuevas consultas o servicios adicionales que de otro modo no se hubieran producido.

El motor que gira la rueda

Cuando la información está bien organizada, la base de datos se convierte en una pieza central de lo que podríamos llamar el “motor de la veterinaria”. Por un lado, permite anticipar necesidades y mejorar la medicina preventiva. Por otro, facilita acciones de comunicación que fortalecen la relación con los clientes.

A su vez, estas acciones generan mayor frecuencia de visitas, más oportunidades de venta cruzada y una mayor fidelización. Todo esto se traduce en una clínica más ordenada, con mayor previsibilidad y mejores resultados.

Un cambio cultural

Trabajar con datos no significa perder el trato humano, ni transformar la clínica en un espacio frío o automatizado. Por el contrario, permite conocer mejor a cada paciente y ofrecer una atención más personalizada.

El desafío no pasa por incorporar herramientas complejas, sino por desarrollar el hábito de registrar información relevante y utilizarla de manera inteligente.

En un contexto donde cada vez hay más competencia y los clientes esperan una comunicación clara y oportuna, contar con una base de datos bien gestionada puede marcar una diferencia enorme. Sabemos que no es fácil, pero insistimos: detrás de cada paciente hay un dato, un cliente y una oportunidad para fortalecer el vínculo con la clínica.

Aunque parezcan inofensivos, determinados fallos en la comunicación interna de las veterinarias, pueden provocar desde retrasos y confusiones hasta consecuencias graves y un impacto negativo en el cliente.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

La comunicación entre los miembros del equipo veterinario es clave para la seguridad de los pacientes, la tranquilidad de la clínica y la satisfacción del cliente.

Esto quedó claro durante un taller realizado en México por Master Veterinary, dictado por la consultora Eliana Mogollón Vergara (COL) y Luciano Aba (ARG), editor de Mi Negocio Veterinario, ante 50 dueños de hospitales veterinarios. Allí se destacó que las fallas en la comunicación interna –el famoso “teléfono descompuesto”– no sólo generan ineficiencia, sino que ponen en riesgo la atención del paciente y erosionan la confianza del tutor.

Mantener a todos coordinados no solo evita dosis erróneas o confusiones; garantiza que el cliente confíe, valore el servicio y –lo más importante– vuelva.

De hecho, según distintas fuentes consultadas, muchos incidentes clínicos (prescripciones mal hechas, fármacos equivocados, dosis duplicadas, o preparación de paciente incorrecto) comparten un origen: un error de comunicación. Estos fallos, aunque a veces parecen inofensivos, pueden provocar desde retrasos y confusiones hasta consecuencias graves.

Por si fuera poco, incluso existen estudios que indican que la mala comunicación interna tiene un alto costo legal: se estima que alrededor del 30% de las demandas por negligencia involucran errores comunicativos dentro del equipo (o entre la clínica y otros centros de apoyo).

Más allá de los datos duros, lo que ve el cliente también empeora: un tutor atento percibe si el personal no coordina y recibe mensajes contradictorios, lo que reduce su percepción de valor.

La buena noticia es que existen reglas y herramientas sencillas y ya probadas para evitar estos malentendidos.

A continuación veremos cómo un equipo puede ordenarse con protocolos claros, ejemplos prácticos y consejos útiles para cada

tipo de clínica.

¿Qué se juega en la comunicación interna?

En cualquier equipo hay un flujo constante de información: diagnósticos, dosis, citas, órdenes de laboratorio, instrucciones al auxiliar, indicaciones al cliente.

Si ese flujo se rompe, los errores aparecen rápido, muy rápido.

Basta con un número equivocado en una dosis o un mensaje mal entendido para duplicar medicación o confundir al paciente. Por ejemplo, no oír el “cero” en “0,3 mg” puede llevar a dar 10 veces más dosis; esto no es una exageración, es un error que puede ocurrir.

Lo peor es que estos fallos internos pueden llegar al cliente. Un tutor puede ver que cada persona del equipo da una versión distinta sobre la misma indicación: “¿Debo darle la cita mañana o el jueves?”, “¿El medicamento era X o Y?”. Cada vez que el cliente percibe confusión o contradicción, pierde confianza.

Si un cliente siente que en la clínica no hay comunicación, pensará: “¿vale la pena pagar por este caos?” y corre el riesgo de no regresar.

La comunicación interna influye directamente en dos aspectos: la seguridad del paciente y la fidelidad del cliente. Un equipo que habla claro y coordinado evita incidentes clínicos y proyecta profesionalismo, haciendo que el tutor confíe y quiera volver a esa veterinaria.

Errores clásicos y ejemplos sencillos

Es útil ilustrar con ejemplos. Imaginemos unas situaciones comunes:

• Turnos solapados: En un hospital pequeño, el veterinario de noche da un alta verbal a un perro internado sin registrar nada. A la mañana siguiente, el nuevo equipo asume que el perro ya está en casa, pero el cliente espera en la sala. Resultado: papeles sin hacer, clientes molestos y una cita duplicada. ¿Una solución simple? Utilizar un formato (notas o parte escrito) al final de cada turno con la situación de cada paciente.
Así, el equipo entrante sabe quién salió, quién sigue internado y qué pendientes quedan.

• Instrucción contradictoria: El dueño de una perra anciana llama por teléfono y pide consultar sobre dos problemas (digestivo y articular). Llega a la clíni-
ca y cada veterinario le da indicaciones distintas. Esto crea desconfianza. Para evitarlo, una regla es designar un responsable único del caso o un protocolo común antes de hablar con el cliente, asegurando que todos los profesionales compartan la misma información.
Estos ejemplos simples muestran el típico “teléfono descompuesto” interno: un mensaje que cambia según quién lo oye, causando errores y malos tragos.

Protocolos fáciles para comunicar mejor

Afortunadamente, hay soluciones que vale la pena probar. Algunas clínicas ya adaptan prácticas de hospitales humanoscomo el método SBAR (Situación-Antecedentes-Evaluación-Recomendación). Es una estructura para ordenar la información al pasar casos entre colegas. Se comienza indicando “Situación” (¿qué paciente y qué problema principal?); luego los “Antecedentes” relevantes (diagnósticos previos, alergias, etc.); sigue la “Evaluación” actual (estado, signos claves); y termina con una “Recomendación” clara (qué se necesita hacer).

Cuando un cliente
percibe que el
personal no coordina
y recibe mensajes
contradictorios,
reduce su percepción
de valor.

• Ejemplo práctico: al avanzar con un paciente se podría decir “Situación: Paco, Yorsai de 3 años con fractura de pierna. Antecedentes: vacunaciones al día, sin alergias conocidas. Evaluación: hoy fue operado, estable, recibiendo analgésico cada 8 horas. Recomendación: monitorear dolor, dar analgésicos según protocolo y cita de control en 3 días.” Este guion evita conversaciones vagas y organiza la entrega de turno.

• Cerrar el círculo (comunicación en bucle): Cada vez que alguien recibe una orden o informacion importante, deberia repetirla en voz alta para confirmarla. Por ejemplo, un veterinario pide “8 ml de X cada 12 horas”; el asistente repite “¿8 milili- tros de X, cada doce horas, correcto?” y el doctor verifica. Así se detectan de inmediato errores. Este método, aunque parezca formal, ahorra tiempo (como en aviación) al asegurarse que el mensaje fue entendido exactamente.

• Reuniones breves de equipo: Al inicio y/o al final de cada día laboral se puede hacer una reunión de pie. En 5–10 minutos, el equipo repasa casos urgentes, plan de atención, turnos críticos y dudas puntuales. Así todos arrancan con la misma información fresca y alineados. Al final del día, un breve resumen de situación permite al turno saliente poner al siguiente al tanto de lo pendiente. Un mismo tablero o documento compartido puede ayudar a registrar lo conversado.

• Listas de chequeo simples: Tener un checklist de tareas clave evita olvidos. Por ejemplo, al finalizar el turno recordar siempre “revisar medicación de cada internado, confirmar citas del día siguiente, apuntar cuestiones especia-les (dietas, alergias, etc.)”. Hay clínicas que colocan una nota visible con estos puntos antes de cerrar. Estas herramientas no son complicadas ni exclusivas de grandes hospitales. Son sencillas, pero efectivas: permiten traducir las buenas intenciones en pasos concretos para que el “teléfono” interno deje de sonar descompuesto.

Recomendaciones según el tamaño del equipo

En el caso de las clínicas pequeñas (1–2 veterinarios) suelen comunicarse mucho cara a cara.

Aun así, conviene fijar un breve chequeo diario (una lista rápida de pacientes bajo cuidado) y un método para anotar órdenes importantes (una libreta de escritorio o un post-it digital en la computadora).

Una regla de oro: confirmar por escrito las indicaciones críticas.

Ya en el caso de las clínicas medianas (3–5 vets + personal) el volumen crece y debe crecer la formalidad. Se recomienda designar un líder de turno (quien recopila información importante), usar una hoja o app para registrar altas y planes de cada paciente, y hacer un resumen diario por escrito.

Aquí empiezan a usarse protocolos tipo SBAR para «entregas» de paciente y se aprovechan las reuniones de todo el equipo cada semana para alinear crite-
rios clínicos.

Si nos vamos a las clínicas grandes o especializadas, con numerosos especia- listas, guardias 24h y auxiliares rotativos, lo informal ya no alcanza.

Lo ideal es tener un sistema completo: formatos de traspaso formalizados (fichas o software), reuniones cortas diarias obligatorias, y software de gestión que notifique tareas. En estos lugares es común incluso capacitar al personal en herramientas de trabajo en equipo para que existan competencias homogéneas en comunicación.

En todos los casos, la clave es adaptar la disciplina comunicacional al tamaño del grupo. No es lo mismo coordinar 3 personas que 20. Pero cada paso hacia más orden mejora la calidad del servicio y la tranquilidad de todos.

6 REGLAS PRÁCTICAS PARA LOS LÍDERES

En materia de comunicación interna en las veterinarias hay un aspecto clave que no puede pasarse por alto: confirmar siempre las instrucciones. ¿Por qué? ¿Qué acciones pueden poner en práctica hoy mismo los dueños o directores médicos de las clínicas?

1.Cierre el círculo: al dar una indicación médica o administrativa importante, pida a la otra persona que la repita para verificarla.

2.Asignar responsables claros. Definan quién se encarga de cada cosa: quién llama al cliente con novedades, quién gestiona urgencias, quién hace inventario, etc. Evitemos ambigüedades.

3.Reuniones cortas y frecuentes. Hagan un encuentro diario rápido (de pie, sin distraerse) para repasar lo esencial.
Una táctica: cada reunión empieza con la misma pregunta (“¿qué hacemos con X?”) para mantener constancia.

4.Documentar lo hablado. Usen un pizarrón, agenda compartida o softwarepara registrar pacientes internados y pendientes. Anoten datos útiles tras cada evento (por ejemplo: “Sra. Gómez llegó tarde, los llamé a las 5 pm”). Esto deja huella de lo conversado.

5.Apostar por una comunicación sencilla y dirigida. Eviten dar vueltas: usen frases cortas con sujeto y verbo claros. Si dejan una tarea para un colega, indíquenle nombre del paciente y la acción precisa.

6.Fomentar la retroalimentación. Creen un ambiente donde todos pueden ex- presar dudas en cualquier momento. Si alguien no entiende algo, debe poder preguntar sin temores. Corregir errores entre compañeros fortalece al equipo.

Aplicar estas reglas hará que el equipo funcione de manera más fluida. Como complemento, está comprobado que implantar marcos comunicativos estructurados (informes en rondas medicas) reduce significativamente los incidentes clínicos prevenibles.

Te contamos qué fechas especiales vienen en marzo y te compartimos ideas para cumplir los objetivos de tu negocio veterinario.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Marzo marca un cambio de ritmo. Se termina el verano, vuelven las rutinas y empieza a acomodarse el año. Para muchas clínicas veterinarias, este es el momento en el que reaparecen consultas postergadas, se reorganizan agendas y se reactivan conversaciones que habían quedado en pausa.

Al mismo tiempo, aparecen las fechas del calendario, como el comienzo del otoño o el Día Internacional de la Mujer: todas pueden convertirse en oportunidades de comunicación, pero el problema surge cuando se las usa sin un criterio claro.

La clave de las efemérides es utilizarlas únicamente si te van a ayudar a cumplir un objetivo concreto. Cuando eso sucede, el contenido deja de ser una obligación y se convierte en una herramienta estratégica.
Acá te compartimos 10 ideas para aprovechar las efemérides de marzo según qué objetivo quieras trabajar en tu negocio veterinario.

Vuelta a clases

  • Si tu objetivo es aumentar consultas preventivas, lanzá una campaña de “Chequeo de vuelta a la rutina” con cupos limitados.
  • Si tu objetivo es posicionarte en comportamiento, publicá contenido sobre “ansiedad por separación” y ofrecé una evaluación específica para pacientes que presentan cambios conductuales.
  • Si tu objetivo es fortalecer la relación con tutores actuales, enviá recomendaciones prácticas para reorganizar la rutina del animal en marzo y acompañar la transición.

Comienzo del otoño

  • Si tu objetivo es posicionarte en medicina senior, educá sobre las particularidades de los pacientes mayores y abrí agenda para controles específicos antes de la llegada del frío.
  • Si tu objetivo es posicionarte como referente, compartí señales tempranas de enfermedades respiratorias y explicá por qué es importante detectarlas a tiempo.
  • Si tu objetivo es aumentar la venta de servicios preventivos, comunicá la importancia de revisar el plan sanitario antes del invierno y ofrecé una revisión integral estacional.

Día Internacional de la Mujer

  • Si tu objetivo es fortalecer la identidad profesional de tu clínica, visibilizá la trayectoria, formación y especialización de las mujeres del equipo.
  • Si tu objetivo es humanizar la marca, mostrá el día a día de las mujeres del equipo en primera persona y el rol que cumplen dentro de la clínica.
  • Si tu objetivo es reforzar valores institucionales, tomá postura sobre equidad y liderazgo femenino en la profesión veterinaria.
  • Si tu objetivo es fortalecer la cultura interna, aprovechá la fecha para reconocer públicamente el aporte de las mujeres que forman parte del equipo.

Tenelo presente

El calendario no define tu estrategia. Las fechas están ahí todos los años; lo que cambia es la intención con la que las usás. Marzo puede ser simplemente una sucesión de posteos aislados o una oportunidad para ordenar la comunicación de tu clínica con un objetivo claro.
La diferencia no está en la efeméride, sino en el criterio. Elegir qué fechas trabajar y, sobre todo, para qué, es lo que convierte una acción puntual en una herramienta de gestión.

Te contamos quién es Gastón Britos, médico veterinario dedicado a grandes animales e influencer. Su recorrido vuelve a poner en agenda una clave para toda la profesión: comunicar bien también es parte del trabajo.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

El reconocimiento que recibió Gastón Britos, al ser distinguido por la Bolsa de Comercio de Córdoba como uno de los 10 Jóvenes Sobresalientes de esa provincia en 2025, no es solo una buena noticia a nivel individual. Es también una señal clara de hacia dónde está evolucionando la profesión veterinaria. Más aún cuando, dentro de ese grupo, Britos obtuvo además el galardón a Desempeño Profesional.
Médico veterinario dedicado a la sanidad y la producción en grandes animales, Gastón Britos combina su trabajo de campo con una activa presencia en redes sociales y el mundo digital, donde ha construido una comunidad sólida de seguidores que supera los 2 millones de personas.

Redes sociales y presencia digital

  • Instagram (@gastonbritos_vet): más de 1 millón de seguidores, donde comparte contenido educativo, humorístico y vivencias del día a día como veterinario en el campo.
  • TikTok (@gastonbritosvet): cerca de 200.000 seguidores, con videos breves que conectan a la audiencia con la vida animal y profesional.
  • YouTube (Gastón Britos Vet): alrededor de 6.000 suscriptores, con contenido audiovisual profundo sobre sanidad animal y experiencias de campo.
  • Podcast “Veterinaria al Desnudo” (Spotify y otras plataformas), donde debate temas de salud animal con invitados, destacando educación y concientización sobre distintos aspectos de la profesión veterinaria.

Estos canales no solo amplifican su trabajo, sino que también lo posicionan como uno de los referentes más visibles en comunicación veterinaria dentro de Argentina y la región.

Mucho más que saber: saber comunicar

Durante años, la formación veterinaria estuvo casi exclusivamente enfocada en lo técnico. Sin embargo, el contexto actual exige algo más. Productores, clientes, colegas y hasta la sociedad en general demandan profesionales que no solo sepan, sino que puedan explicar, generar confianza y construir vínculos.
En ese punto, el recorrido de Britos funciona como un caso testigo.
Su crecimiento como referente digital no responde a una estrategia de marketing vacía, sino a una decisión concreta: estar donde están hoy las conversaciones, con contenido que educa, entretiene y moviliza a su audiencia.

Un mensaje que trasciende al premio

Que una institución como la Bolsa de Comercio de Córdoba reconozca a un veterinario por su desempeño profesional y su impacto comunicacional no es menor. Habla de un perfil que empieza a ganar protagonismo: el del veterinario que entiende su rol dentro de una cadena productiva compleja y sabe comunicarlo.
Para el conjunto de la profesión, el mensaje es claro. Invertir tiempo en mejorar habilidades de comunicación, aprender a expresarse mejor, animarse a los formatos digitales y trabajar la marca personal ya no es opcional.
Es parte del desarrollo profesional.

Conectate con su contenido

Si buscás ejemplos concretos de cómo llevar tu práctica veterinaria a una audiencia más amplia sin perder el profesionalismo, las cuentas de Gastón Britos son un buen punto de partida. Su enfoque combina conocimiento técnico, historias humanas y una clara apuesta por construir puentes entre la veterinaria, los productores y la sociedad.

 

De la mano de Javier Paoloni y su hermana Paola, esta temática indispensable para los veterinarios desembarcará finalmente en distintos ámbitos educativos en la provincia de Córdoba.

Lizi Dominguez
Redactora
info@minegocioveterinario.com

“Somos como la bella y la bestia, la Academia y la calle, lo teórico y lo empírico”. Así, con humor y claridad, Javier Paoloni definió el tándem educativo que conforma junto a su hermana Paola.
Él es médico veterinario con tres décadas de trayectoria, docente universitario y especialista en comunicación interna y motivación, eje de su tesis de maestría en Desarrollo Organizacional, mientras que ella es Licenciada en Psicopedagogía y Doctora en Psicología Motivacional, con una maestría y un posdoctorado, además de ser autora de 18 libros sobre desarrollo de competencias intrapersonales.
“Mientras que Paola se enfoca en las competencias intrapersonales —como el autoconocimiento, la motivación y la innovación—, yo abordo las habilidades interpersonales necesarias para la práctica veterinaria cotidiana, como la comunicación efectiva y el trabajo en equipo”, nos decía quien también es dueño de la Veterinaria Vida en Río Cuarto, Córdoba (Ver Recuadro).
Sin dudas que esta combinación de perspectivas permite una formación integral, donde se complementan sin superponerse.
“Yo vengo de la trinchera”, decía Javier en diálogo con Mi Negocio Veterinario, asegurando que eso le permite traducir conceptos abstractos en situaciones concretas que los estudiantes y profesionales pueden reconocer en su práctica.
“No hablo desde los libros, hablo desde los turnos dados, los conflictos con clientes, los errores y los aprendizajes”, sostuvo convencido de que esa vivencia en el campo profesional es clave para lograr una enseñanza significativa.

Las puertas del cambio

Toda esta introducción sirve para destacar un hito que marca el avance de la gestión empresarial en el ámbito veterinario: Javier y Paola fueron convocados por la Universidad Católica de Córdoba para dictar una capacitación interdisciplinaria, que será abierta a estudiantes   avanzados y graduados de todas sus carreras, se denominará “Capacitación en habilidades blandas para la formación de emprendedores”, y comenzará el 11 de junio. El programa contempla cinco módulos de seis horas cada uno y el contenido está organizado de la siguiente forma:

  • Módulo 1: Comunicación con clientes y comunicación interna.
  • Módulo 2: Autonomía profesional y toma de decisiones.
  • Módulo 3: Motivación intrínseca, extrínseca y trascendental.
  • Módulo 4: Trabajo en equipo y liderazgo.
  • Módulo 5: Clase integradora con modalidad de mesa redonda.

Un dato no menor indica que esta propuesta nace como una especie de “efecto contagio” del proyecto que ambos presentaron en la FCV de Río Cuarto (UNRC), donde buscan implementar la materia “Competencia humanística para la formación de veterinarios emprendedores”.
Si bien restan confirmaciones, se estima que esta última arrancaría a partir del 11 de abril y su concreción posicionaría a la UNRC como la primera casa pública de estudios universitarios en implementar este tipo de materias —tan necesarias y demandadas— en una carrera de Ciencias Veterinarias en Argentina.

Un apóstol de las habilidades blandas

Javier sostiene que el gran déficit en la formación veterinaria argentina es la falta de preparación en gestión. “Somos muy buenos médicos, pero pobrísimos gestores”, afirma. Y grafica: “Un veterinario con habilidades blandas es un profesional bimotor: se desgasta menos, tiene más sostenibilidad y vuela más lejos”.
Su tesis de Maestría, centrada en comunicación interna y motivación para prevenir el burnout, está en línea con su cruzada por el bienestar en los equipos de trabajo.
“Si la gente que está conmigo (en la Veterinaria Vida) no está bien, me sentiría un estúpido persiguiendo rentabilidad a costa de su malestar”, sentenció.
No se trata de frases de ocasión: su convicción lo llevó a conformar junto a su hija Camila un equipo de trabajo y liderar Veterinaria Vida con una impronta donde el bienestar interno se traduce en excelencia profesional.
El profesional siente que está comenzando a cosechar la siembra de años de trabajo, tanto en su veterinaria como en el ámbito académico. “Estoy feliz porque mi hija, mi equipo y mi entorno notan los cambios”, confiesa, al tiempo que destaca el valor de haber recorrido un camino que lo llevó más allá de las fronteras locales.

“La excelencia profesional sólo es posible en un entorno de bienestar”.

Pioneros de la educación en competencias

En tanto, la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNRC se convertiría este año en la primera del país en incorporar una materia centrada en habilidades blandas adaptadas específicamente al ejercicio profesional veterinario.
Esta propuesta, pensada en principio como optativa, tiene un enfoque diferencial: se abordará desde la especificidad veterinaria. “No es lo mismo hablar de comunicación con un Ingeniero que con una persona que llega a una veterinaria con un gato en brazos”, resumió Javier Paoloni conversando con Mi Negocio Veterinario.
Esta iniciativa se suma a otros antecedentes de “Los Paoloni” en la UNRC, que desde 2019 dictan el “Trayecto de Desarrollo Emprendedor” para estudiantes de todas las carreras, además de la materia “Competencias Transversales” en Ingeniería.

Realidades frente al cambio

Javier Paoloni ha compartido su enfoque sobre gestión y habilidades blandas en países como Uruguay, Perú, Colombia y México, entre otros, donde encontró una apertura mayor hacia estas temáticas que aún enfrentan resistencia en la Argentina. Esa proyección internacional reafirma su convicción de que el cambio es posible, aún en terrenos conservadores.
Esta falta de actualización, advierte, condena a muchos profesionales a egresar con grandes saberes médicos, pero sin las herramientas para gestionar equipos, vincularse con clientes o sostener emprendimientos propios. “Es inviable que un veterinario culmine su formación contando solo con habilidades clínicas”, sentencia.

Veterinaria Vida: una marca que evoluciona

Coincidiendo con su 30° aniversario en la profesión, Javier Paoloni encaró este año un rebranding de su clínica Veterinaria Vida, con nuevo logo, fachada y uniformes. “Queremos transmitir una marca que persigue la excelencia, pero que también sea ágil y fresca”, explicó. El cambio, asegura, fue impulsado por las demandas de los propios clientes: “Les paramos la oreja”, dijo.
Para el veterinario, que se define a sí mismo como un “enamorado de su profesión”, la excelencia profesional sólo es posible en un entorno de bienestar. Este principio no sólo guía la gestión de su equipo en Veterinaria Vida, sino que es el eje central de la formación que ofrece: una nueva veterinaria donde el desarrollo humano es tan importante como el técnico.
Desde su consultorio en Río Cuarto hasta las aulas virtuales de la UCC, Javier Paoloni está sembrando una semilla fundamental para el futuro de la profesión: la de las habilidades humanas, tan esenciales como las clínicas, en un mundo que ya no se conforma con el saber técnico.

 

Te contamos qué efemérides vienen en febrero y te compartimos ideas que te ayudan a usarlas para cumplir los objetivos de tu negocio veterinario.

Florencia Abadi Plaksin
Mi Negocio Veterinario
abadi.flor@minegocioveterinario.com

Antes de empezar, es importante que estemos de acuerdo en esto: postear por cada efeméride sin criterio propio solo genera ruido. Ves que viene el Día del Gato, pensás «tengo que subir algo», armás un posteo genérico con un dato que está en todos lados y lo publicás porque «es lo que hay que hacer». El contenido no conecta con ningún objetivo real de tu clínica y no sabés si funcionó o no. Es puro movimiento sin dirección.

Entonces, la pregunta no es «¿qué fecha viene?», sino «¿esta fecha me sirve para algo?». Una efeméride solo es relevante si te permite abrir una conversación que esté alineada con un objetivo claro: aumentar controles preventivos, posicionarte en un servicio específico, reactivar pacientes inactivos, educar sobre un tema que te importa. Si no hay conexión entre la fecha y lo que necesitás lograr, no la uses. El calendario te da oportunidades, no obligaciones.

Acá te dejamos las efemérides más relevantes de febrero y formas concretas de usarlas según qué objetivo necesites cumplir en tu negocio.

Día del Galgo

  • Si tu objetivo es posicionarte como una autoridad en bienestar animal, podés usar esta fecha para compartir información clínica específica sobre la raza y visibilizar el conocimiento técnico de tu equipo.
  • Si tu objetivo es comunicar los valores de tu negocio veterinario, aprovechá para tomar postura frente al maltrato que recibe esta raza y reforzar tu enfoque en tenencia responsable.
  • Si tu objetivo es aumentar la cantidad de visitas para control, podés contactar a tutores de galgos por WhatsApp o email, saludarlos por la efeméride y ofrecerles un turno preventivo enfocado en las particularidades del paciente.

Día Internacional de la Mujer Médica y la Mujer de la Ciencia

  • Si tu objetivo es fortalecer la identidad profesional de la clínica, podés visibilizar la formación, especialización y trayectoria de las médicas veterinarias del equipo.
  • Si tu objetivo es reforzar la cohesión interna, aprovechá la fecha para reconocer recorridos, roles y aportes dentro del staff.
  • Si tu objetivo es posicionar servicios específicos, podés asociarlos al conocimiento y la experiencia de una profesional del equipo.

Vuelta a clases

  • Si tu objetivo posicionarte como referente en bienestar animal, aprovechá la fecha para hablar de ansiedad por separación, cambios de conducta y señales tempranas que conviene atender. Incluso podés compartir ideas para organizar la nueva rutina.

Día Internacional del Gato

  • Si tu objetivo es aumentar las consultas preventivas en pacientes felinos, podés lanzar una acción puntual de chequeos presenciales.
  • Si tu objetivo es diferenciarte en medicina felina, aprovechá la fecha para comunicar sobre manejo sin estrés y experiencia específica que brindás en tu consultorio.
  • Si tu objetivo es reactivar tutores inactivos, podés usar la efeméride como motivo de contacto para ofrecer controles de rutina o visitas a domicilio.

Día Mundial de la Esterilización Animal

  • Si tu objetivo es posicionarte desde la autoridad profesional, podés enviar a todos los pacientes cachorros o no castrados un flyer con información clave sobre la importancia de la esterilización.
  • Si tu objetivo es aumentar la concreción de cirugías, aprovechá la fecha para desarmar mitos frecuentes con información clara y situada.

¡Atención!

El calendario funciona como un mapa de oportunidades posibles, no como una lista de obligaciones de contenido. La clave está en elegir con criterio qué fechas vas a usar y, fundamentalmente, para qué. Siempre preguntate si esa efeméride te permite conectar un tema relevante para tu clínica con un objetivo claro de tu negocio. Usar el calendario como un recurso estratégico implica pensar con anticipación y evaluar el sentido de cada acción, transfiriendo ese criterio de una campaña a la otra.

Una forma concreta de ordenar qué comunicar, cuándo hacerlo y con qué objetivo, sin depender de la improvisación ni del día a día.

Florencia Abadi Plaksin
Mi Negocio Veterinario
abadi.flor@minegocioveterinario.com

¿Qué pasa con la comunicación en la veterinaria?

En el mejor de los casos, las clínicas veterinarias empiezan el año definiendo objetivos y mensajes clave. Sin embargo, sin una planificación clara, después intentan ejecutarlos en medio de turnos, urgencias, mensajes sin responder y semanas que pasan rápido. Las ideas están, los objetivos también, pero la comunicación se vuelve caótica y el mensaje no termina de llegar al tutor. Algunos temas quedan pendientes porque “no era el momento”, otros se comunican a las apuradas y otros simplemente se pierden. No porque no fueran importantes, sino porque no tenían un lugar asignado en el calendario. Ahí es donde la comunicación empieza a desordenarse: cuando el ritmo cotidiano no deja espacio para decidir, con intención, cuándo decir cada cosa.

Y entonces, ¿qué hacemos?

Una herramienta concreta para organizar la comunicación a lo largo del año es trabajar con efemérides y estacionalidades. Incorporarlas a la planificación permite decidir con anticipación qué temas abordar y en qué momento hacerlo.
Las efemérides son fechas puntuales que se repiten todos los años, como el Día del Animal, Halloween o el Día del Gato. Las estacionalidades abarcan períodos más amplios que influyen en el comportamiento de los tutores y en la dinámica del trabajo veterinario: el invierno, la primavera, las altas temperaturas, las vacaciones.
Estas fechas ya forman parte del calendario social y cultural de las personas. Por eso pueden funcionar como puntos de apoyo para darle espacio a mensajes que, de otro modo, quedarían desplazados por la rutina cotidiana.

Efemérides y estacionalidades como estructura del calendario comunicacional

Pensar estas fechas como estructura implica usarlas como marco de organización. De un lado están los objetivos, las prioridades y los mensajes que la clínica necesita comunicar. Del otro, un calendario que ofrece oportunidades a lo largo del año.
La estrategia surge cuando ambos elementos se conectan. El calendario funciona como un tablero y los objetivos como las fichas que se mueven en él. Cada fecha abre una posibilidad distinta para avanzar en una dirección concreta. En ese cruce, muchas veces, aparecen ideas nuevas y más fáciles de ejecutar.
Este enfoque aporta previsibilidad. Saber con anticipación qué temas se van a trabajar permite pensar campañas con tiempo, elegir formatos adecuados, alinear al equipo y reducir la improvisación. La comunicación empieza a responder a una lógica sostenida y más clara.

Cómo empezar a usarlas con criterio

El primer paso consiste en mirar el calendario anual de efemérides y estacionalidades. A partir de ahí, conviene hacerse algunas preguntas estratégicas:

  • ¿Esta fecha se alinea con los valores y el tono de mi clínica?
  • ¿Me dispara ideas de campañas o mensajes posibles?
  • ¿Puedo vincularla con alguno de mis objetivos?
  • ¿Tiene sentido para el tipo de tutor al que quiero hablarle?

No todas las fechas van a resultar relevantes, y eso forma parte del proceso. Seleccionar cuáles usar ayuda a construir una comunicación coherente y alineada con la identidad de cada veterinaria.

Ejemplos claros: del calendario a la campaña

Pensar efemérides y estacionalidades como estructura es útil en lo conceptual, pero cobra verdadero sentido cuando se traduce en acciones concretas. La clave está en tomar un objetivo, identificar un momento del año que lo potencie y diseñar una campaña alineada con la realidad de cada veterinaria. Estos ejemplos muestran cómo una misma herramienta puede adaptarse a contextos, servicios y metas muy distintas.

Carla tiene una clínica veterinaria generalista y busca aumentar las consultas presenciales de felinos, un segmento que suele postergar los controles. A partir de una efeméride vinculada a los gatos, diseña una acción puntual: chequeos presenciales con foco preventivo, acompañados de un seguimiento virtual posterior. La fecha le permite retomar el contacto y trabajar la recurrencia de manera organizada.

Martín dirige una clínica especializada en pacientes gerontes y quiere posicionar su marca como referente en ese segmento. Para eso se apoya en una estacionalidad clara: la temporada de altas temperaturas. Durante ese período envía por WhatsApp y mailing consejos para prevenir golpes de calor en perros mayores. La acción refuerza su autoridad profesional y mantiene el vínculo con sus clientes a través de información relevante.

Analía trabaja a domicilio y su objetivo es aumentar la frecuencia de visitas a pacientes que ya conoce. Aprovecha el Día del Gato para enviar un mensaje personalizado a todos los tutores felinos, los saluda por la fecha, les pregunta cómo están sus gatos y les ofrece agendar una visita. El contacto se apoya en una efeméride que habilita la conversación y facilita la continuidad del vínculo.
En los tres casos hay una lógica compartida: un objetivo definido, una fecha o estación que habilita el contacto y una acción alineada con la realidad de cada negocio. La efeméride marca el momento; la estrategia define el sentido.

Cuando el calendario trabaja para vos

Las efemérides y estacionalidades ayudan a transformar la planificación en acción. Funcionan como una herramienta concreta para ordenar, anticipar y sostener la comunicación de una clínica veterinaria a lo largo del año. Además, permiten asegurarte de que tus objetivos no queden en el olvido simplemente porque nunca apareció el momento para comunicar la campaña que podía ayudarte a lograrlos.
Si querés profundizar más en esta estrategia, te dejamos un ebook con teoría y ejercicios claves para lograr tus objetivos.

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La percepción de los clientes sobre los profesionales y de sus servicios, las alegrías y frustraciones que experimentan son el punto de partida para definir un negocio exitoso.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

El concepto de valor, si bien viene del marketing, es la percepción del cliente sobre los beneficios que generan tus servicios veterinarios. Y es lo que te diferencia de tu “competidor”, entendido desde un lugar positivo.
La propuesta de valor nunca, jamás, está apoyada en el factor precio – venta. Se basa en los beneficios que los servicios veterinarios generan en el paciente. Pero también están los beneficios emocionales, que importan mucho, y ahí se involucra la comunicación en cuanto a cómo ustedes como médicos y su equipo de trabajo se unen y conectan a su cliente.

Inseguridades y comunicación

Un ítem primordial a la hora de encarar tu empresa veterinaria es bajar las inseguridades que puede tener tu cliente, el tutor de pacientes al momento de ir a una consulta, al momento de desarrollar o de comprar un servicio veterinario.

Empecemos a pensar en las incomodidades que, sin querer, le podemos estar generando a un cliente.

¿Y qué inseguridades puede tener un cliente? Puede ser una inseguridad de riesgo quirúrgico. El costo de la cirugía.
¿Qué tenemos que hacer para sortear estas inseguridades? Profundizar las comunicaciones. Ser claros al momento de la consulta. Porque a veces el cliente tiene temor o vergüenza de preguntar. Entonces, vuelven a entender el tratamiento que ustedes van a hacer, con todo el fundamento médico que ustedes tienen.
Entonces, la comunicación vuelve a ejercer un papel principal. Bajamos inseguridades y bajamos las incomodidades.

¿Bajar una incomodidad en el servicio veterinario?

La veterinaria tiene cinco líneas de contacto. Cuatro redes sociales. WhatsApp. Teléfono de línea. Pero no atendemos ninguna. El WhatsApp no lo contestamos o respondemos a destiempo con una calidad no tan aceptable. Las redes sociales no las seguimos. No levantamos los mensajes de las redes.
“Empecemos a pensar en las incomodidades que, sin querer, le podemos estar generando a un cliente”, señaló Maggie Briceño, socia y gerente de Marketing de la revista Mi Negocio Veterinario y del MOTIVAR.
En el marco del último Congreso Veterinario Latinoamericano de Drovet 2024 celebrado en Rosario, Santa Fe, Argentina, la especialista aseguró que si “aumentamos los beneficios del producto y aumentamos los beneficios emocionales, bajamos la inseguridad y bajamos las incomodidades del cliente”.
“¿Qué va a pasar? Va a aumentar la creación de valor”, aseguró, en la charla que brindó junto a Javier Sánchez Novoa, director de la consultora en gestión veterinaria MERCADER, y miembro activo de la Red Iberoamericana de Gestión Veterinaria.

¿Qué hacés diferente a los demás?

¿Alguna vez te preguntaste esto? Según los disertantes, a partir de acá empezamos a construir porque determinar esto es “lo que nos levanta de lo más profundo a nuestra empresa veterinaria”.
¿También te preguntaste por qué te eligen?
“Tenemos diferentes herramientas para poder trabajar para entender al cliente. Sin éste, no hay paciente. Si no hay paciente, no hay empresa veterinaria. Entonces, empecemos a escuchar al cliente a través de diferentes herramientas como encuestas, conversar con ellos, y sobre todo, trabajar con el sistema de gestión, no importa cuál”, dijo Sánchez Novoa.

Cómo recabar información

Hay formas fáciles de obtener encuestas y con ello acceder a información. Tenemos WhatsApp Business, Google Business e Instagram, por ejemplo.
“Y tenemos las instantáneas: se pone una preguntita por WhatsApp Business o una preguntita por Instagram. Podemos hacerlo. Ser dinámicos cuando tenemos una duda sobre si le interesa esto a mi cliente. Formulan la pregunta, le dan una explicación de contexto, le ponemos un toque divertido y ya empiezan a tener información”, afirmó Briceño.
Para conocer bien el perfil del cliente y sus intereses, se puede generar un buen formulario en Google Forms, por ejemplo, enviando una encuesta oficial a los clientes. “Les decimos ‘¿Me puedes contestar esto? ¿Puedes poner algún beneficio, intercambio?’ Y así tenemos más información”, añadió.
“También las reseñas reflejan qué quieren y qué no quieren. Cómo les fue, si bien o mal. Ahí lo dice todo. A mí me gusta el Whatsapp Business y el Google Business porque ahí está directamente la intención de compra”, refirió la especialista en Marketing.
El 96% de los argentinos usa Google como buscador, por lo que es importante registrar el negocio veterinario geográficamente. Es necesario y realmente tiene potencial, el cual variará por zonas.
“Las personas confían en esta información, por lo que es importante tenerlo y los que ya lo tienen, deben prestar atención al perfil, que tenga la información actualizada”, remarcó Briceño.
“También es beneficioso provocar esas reseñas, pedir a los clientes que las dejen, en primer lugar porque Google te premia y te va a mostrar primero que a otros. Y segundo, porque ya te va a empezar a dejar información”, sugirió.

Segmentar los datos

Es fundamental segmentar a los clientes. ¿Bajo qué criterios? Especie, raza, rango etario, demográficamente, por servicio, entre otros. Todo esto va a ayudar a ordenar correctamente la información y la comunicación. Y también esto va a ayudar a automatizar la actividad.
“A la hora de segmentar hay que preguntarse qué valora el cliente. Si tienen un geronte, van a valorar la visita domiciliaria, la parte más emocional. En el caso de los cachorros, los veterinarios tienen una gran responsabilidad como administradores. En este caso seguramente los traerán parejas jóvenes que cada vez tienen más demandas, y en buena hora, para que puedan leerlo y articular acciones”, señaló Sánchez Novoa.

Margarita Briceño y Javier Sánchez Novoa sobre el escenario del Congreso Latinoamericano de Veterinaria de Drovet.

Alegrías y frustraciones

La estructura de la propuesta del valor está formada por dos extremos: las alegrías y las frustraciones, que las tienen los clientes y los veterinarios, “y que cuando se juntan, ocurre la magia, que es el encaje, algo parecido a una llave y una cerradura”, consignó el consultor.
“Y esa es la propuesta de valor: cuando estamos diciendo algo a un cliente y ese algo es permeable en él o ella”, agregó.
Volviendo a las alegrías y frustraciones: ¿Qué alegría puede tener un cliente en una veterinaria? Que llegue primero, que todo esté limpio, ordenado, que haya gente para asesorarlo, que ingrese y estén para atenderlo.
Es que “si prometemos algo, lo cumplimos. Es clave, es un gran generador de alegría y evita muchas frustraciones”, resumió Sánchez Novoa.
Y he aquí la fórmula: hay que sincerarse, sentarse (porque no sale en cinco minutos), y está formada por estas estructuras: ¿Para quién? ¿En qué? ¿Qué beneficios voy a generar para ese cliente a partir de las necesidades de ese paciente?
Luego, hay que especificar qué servicios debe ofrecerse a propósito del valor. Hay que hacer un detalle y no solo qué servicios, sino en qué categorías. E ir por la estructura de las frustraciones y las alegrías: “hacer el ejercicio, anotar por dónde va mi valor. Por ejemplo: ‘mi valor es entregar comunicación detallada. Yo cobro caro, porque me siento una hora con el paciente’, Y ver qué frustraciones le alivio y qué alegrías yo le estoy dando”, explicó el experto en gestión veterinaria.
“Parece algo pesado, pero hay que redactarlo, porque es como una declaración y de ahí puede empezar a expresarse otra propuesta”, concluyó.

El miedo no siempre se reconoce como tal: los veterinarios con los que conversamos los manifiestan en forma de postergación, de culpa, de excusa, de falta de decisión o de cansancio.

A continuación vamos a ponerle nombre a los miedos que más nos comparten, y a vincular cada uno de ellos con una herramienta probada de la psicología DBT, un modelo que invita a equilibrar la aceptación y el cambio.

Florencia Abadi Plaksin
Mi Negocio Veterinario
florciabadiplaksin@gmail.com

Miedo a poner límites

“Si digo que no a esto, sólo voy a generar más problemas”

En este ambiente, poner límites suele juzgarse como falta de compromiso. Pero en realidad, decir que no es una demostración de cuidado: cuidás la calidad de tu trabajo, al paciente, tu relación con colegas, jefes y tutores; y, sobre todo, a vos mismo.
¿Qué habilidad podés aplicar? DEAR MAN.
Es un guión claro que te ayuda a comunicar la negativa de forma efectiva. Sus siglas resumen los pasos: describir, explicar cómo te sentís, ser asertivo, reforzar tu pedido, mantener tu posición, mostrar seguridad y negociar.
Tenemos una nota específica sobre esta habilidad, que te dejamos acá.
Tené en cuenta siempre que poner límites, en lugar de alejarte de los demás, asegura que puedas seguir estando ahí de forma sostenible.

Miedo a hablar de plata

“Si hablo de este tema, van a pensar que no tengo vocación”

Es usual escuchar, tanto de veterinarios como de tutores, que la vocación implica no pensar en dinero. Pero, en la realidad, el veterinario necesita y merece una compensación por su trabajo y conocimiento. Evitar el tema no es una demostración de empatía ni de amor por tu profesión: al contrario. Te expone al desgaste y al malestar.
¿Qué habilidad te proponemos? ACCIÓN OPUESTA.
Consiste en reconocer los impulsos de acción que te pide la emoción que estás sintiendo (esa que ya sabés que no te lleva al resultado que querés), y hacer exactamente lo contrario.
Por ejemplo: si al hablar del costo de un estudio sentís vergüenza, probablemente tu cuerpo se cierre, tu voz se vuelva más baja y empieces a justificarte demasiado.
La acción opuesta te invita a hacer lo contrario: mantener una postura abierta, cuidar el tono y volumen de tu voz, y comunicar el valor de tu trabajo sin excusas.
Es una forma de comunicarle a tu mente que esa emoción no va a dirigir la conversación.

Miedo a delegar y perder el control

“Dejá, es más fácil que lo haga yo”

En conversaciones con veterinarios, descubrimos que delegar no es sinónimo de alivio. Al contrario: es un factor de estrés, porque implica aceptar que el resultado no va a ser exactamente el que obtendrías vos.
Pero cuando todo depende de una sola persona, el margen de error aumenta exponencialmente y el cansancio también.
¿Qué habilidades podés usar? En este caso, te proponemos una combinación: MENTE SABIA + TOLERANCIA AL MALESTAR.
La primera habilidad implica convertirse en juez entre tu mente emocional y tu mente racional. Encontrar el camino del medio entre lo que sentís y lo que sabés o pensás. No se trata de eliminar la emoción ni de volver todo racional, sino de integrar ambas perspectivas. Cuando operás desde la mente sabia, elegís qué delegar con criterio, no desde el impulso ni desde la culpa.
Una vez que tomaste esa decisión, entra en juego la tolerancia al malestar. Esta habilidad te ayuda a atravesar la incomodidad natural de haber delegado algo que te cuesta soltar. En DBT, se entrena observando la emoción sin reaccionar de inmediato y usando recursos concretos: respirar, esperar, observar sin juzgar y recién después intervenir si es necesario.
Tené en cuenta que delegar no es un acto de desinterés, si no una distribución de responsabilidades en pos de un objetivo claro: que todo salga mejor.

Miedo a perder la vocación

“Ya no tengo ganas de venir a trabajar, debe ser que ya no me gusta ser veterinario”

Si te estás sintiendo así, lo más probable no es que hayas perdido la vocación, si no que ella esté enterrada debajo de capas de cansancio, exigencia y frustración. Seguramente no hayas perdido tu deseo de ayudar ni el amor con los animales, si no el contacto con el sentido original del trabajo.
Porque cuando la rutina es avasallante y entrás en modo de supervivencia, no hay conexión emocional que aguante.
¿Qué habilidades podés usar? En este caso, también te proponemos una combinación: ACUMULAR EXPERIENCIAS POSITIVAS + MENTE DEL ESTAR
La primera implica agregarle a tu día pequeñas experiencias que te devuelvan energía y sentido. Elegir los casos que más te apasionan, decorar tu espacio de trabajo, comer algo rico entre pacientes, usar el ambo que te haga sentir bien, retomar un proyecto que te entusiasmaba o hacer un curso que te inspire. Vos sabés qué cosas te conectan con el disfrute de tu profesión: se trata de volver a darles espacio.
Conectado con eso, vas a mantenerte en la “mente del estar”. Intentá relacionarte con la realidad no solo desde la acción, si no también desde la presencia y la observación. Habitá los momentos con atención plena, sin pensar en el paciente que se acaba de ir o en el turno que está por llegar.

Miedo a hacer un balance y ver los resultados

“Los números me van a decir que soy un fracaso”

En muchas clínicas, el momento de hacer balance se vive con tensión. Revisar resultados no siempre es un ejercicio de gestión: también puede ser un disparador emocional. A veces evitamos mirar porque creemos que esos datos hablan de nosotros, de nuestra capacidad o de nuestro valor profesional. Pero evitar la realidad no la mejora: sólo prolonga la ansiedad de no saber y, en el peor de los casos, hace que las consecuencias sean más graves.
¿Qué habilidad podés usar? VERIFICAR LOS HECHOS.
En DBT, esta herramienta invita a separar lo que realmente está ocurriendo de la interpretación emocional que hacemos sobre eso: que haya bajado el ticket promedio no significa que seas mal vendedor, solamente te marca un área de oportunidad.
Pensarlo así te permite aumentar tu campo de acción y dejar de relacionar tus resultados laborales con tu valor como persona.

Hablar de estos miedos no es solo un ejercicio emocional: es una herramienta de gestión.
Aprender a enfrentarlos es lo que permite que la práctica veterinaria sea sostenible, saludable y plena.