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La distribuidora veterinaria Serprove avanza en la venta de medicamentos y alimentos balanceados para perros y gatos en el nordeste argentino, proyectando crecer en nuevas zonas, siempre con foco en el canal profesional.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Con 27 años de trayectoria en el nordeste argentino, Servicios Veterinarios Profesionales mantiene su esencia familiar mientras avanza en la profesionalización de la gestión integral de su modelos de negocio. Esta distribuidora veterinaria fundada por el MV José Antonio “el gallego” González, abastece a más de 1.300 puntos de venta (entre veterinarias, cadenas y Pet Shops) en Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones, proyectando expandirse a otras provincias a lo largo de este 2026.

Hoy Serprove (www.serprove.com) representa a más de 40 laboratorios veterinarios y mantiene la exclusividad para la comercialización de la línea de alimentos balanceados de Alican (Sieger) destinada a perros y gatos (incluso con soluciones medicadas) en toda la región. Esto posibilitó un fuerte crecimiento en los últimos años, el cual se sostiene en base a los valores y al respeto por el canal profesional.
“Nuestra fortaleza sigue siendo la cercanía y el acompañamiento a los veterinarios, con un servicio que se sustenta en una flota propia de vehículos que permite garantizar las entregas a las 24 o 48 horas de realizados los pedidos”, le comentaba Constanza González (hija del fundador) a MOTIVAR, en lo que fue la visita realizada por nuestro editor, Luciano Aba, en la cual no solo se capacitó a la fuerza de ventas de la distribuidora, sino que también se compartieron experiencias, charlas y contenidos con veterinarios de distintas localidades.

Queda claro: lejos de ser solo un canal comercial, Serprove está estructurada desde sus inicios para acompañar el crecimiento de las veterinarias, manteniendo una impronta donde la amistad y la fidelidad juegan un rol clave.
Actualmente, la empresa cuenta con un equipo de 50 personas (cuatro de ellos son veterinarios) y una estructura que incluye una casa central en la ciudad de Corrientes (con atención y venta a profesionales), ciudad donde también dispone de un predio que contempla un nuevo depósito de 300 metros cuadrados y la próxima inauguración de una sala de eventos y conferencias.
A esto, se suma la sucursal propia en Posadas, Misiones, y un alcance cada vez más potente hacia las provincias de Chaco y Formosa.
Todo este andamiaje es el que le permite hoy a Servicios Veterinarios Profesionales impulsar una facturación cuyo 55% corresponde a la venta de alimentos balanceados y el 45% restante a fármacos y vacunas veterinarias.

Logística y un portafolio estratégico

Durante nuestra entrevista, también dialogamos con Ana Viudez, responsable de la administración de la empresa, quien destacó el vínculo que Serprove mantiene con los laboratorios veterinarios.
“Tenemos co

ntacto permanente, buscando siempre las mejores opciones para nuestros clientes. De hecho, estaremos impulsando acciones para darle un mayor asesoramiento y acompañamiento a los veterinarios que se reciban de nuestra Facultad, un gran semillero de profesionales en toda la región”, nos decía.

MV José «el gallego» González.

Y agregaba: “Tenemos mucho trabajo por hacer y cambios por gestionar para poder brindar cada vez un mejor servicio en los tiempos que corren. Los cambios tecnológicos y económicos que vivimos día a día hacen que tengamos que estar preparados para evolucionar y mejorar. Es un gran desafío”.
En este sentido, vale destacar la inversión realizada por Serprove no solo en sus redes sociales (@serprove), sino también en la aplicación de diferentes herramientas tecnológicas para favorecer el manejo eficiente de los stocks y la agilización de los procesos. “Esto fue clave para que podamos organizarnos y darles un mejor servicio a todos los clientes”, nos decía también el MV Diego Cayo, supervisor de ventas y responsable de comunicación y marketing de la empresa, quien agregó: “La cercanía con los profesionales es algo que desde siempre nos inculcó “el gallego”. Por eso, son el corazón de nuestra propuesta de valor.
“Así es, sabemos que son los médicos veterinarios el motor para que toda nuestra industria crezca. Está ahí el foco de Serprove y no lo dejaremos de lado, por más cambios y transformaciones que viva el mercado”, agregaba el MV Sergio Esquivel, gerente comercial de la distribuidora veterinaria.

 

Proyecciones 2026

Tal como lo dejó bien en claro Constanza González en su diálogo con MOTIVAR, Serprove seguirá apostando por el sector con nuevas inversiones edilicias y también con un mayor acompañamiento al crecimiento de las veterinarias de la zona.
“Queremos darle una mano a ese nuevo médico veterinario y ayudarlo a montar su veterinaria con medicamentos básicos ya sea para el maletín, el estante y, por supuesto, con nuestra marca de alimentos que está totalmente desarrollada”, explicó sin perder de vista que la empresa todavía se encuentra en pleno proceso de profesionalización. “Debemos adaptarnos a los tiempos que corren, pero sin perder de vista la impronta familiar y de amistad que mantenemos con todo el canal. Vamos a poner en marcha nuevas acciones, estrategias e ideas, con el desafío permanente de mantener nuestra esencia. Vamos a avanzar a pasos firmes”, completó.
Finalmente, fue Sergio Esquivel quien ratificó las bases de la estrategia comercial que se viene. “Es clave estar cada vez más al tanto de los números de la empresa y bajar mensajes claros, con propuestas de valor, a nuestros vendedores. El mercado cambió y nos tenemos que adaptar sobre la base sólida que hemos sabido construir”.

Avanza el Centro de Egresados veterinarios de la UNNE

Desde hace más de 4 años, el Centro de Egresados de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE trabaja para fortalecer el vínculo entre los graduados y su Casa de Estudios. Ahora bajo la presidencia del MV José “gallego” González, la organización impulsa acciones concretas en infraestructura y formación continua.
El objetivo fundacional del espacio es que «el graduado se integre realmente a la Facultad», nos decía González, destacando la importancia de que los profesionales dejen de ser un actor externo y trabajen en conjunto con docentes y autoridades.
Para lograr esta operatividad, se creó una Fundación que permite administrar recursos de manera ágil y transparente, con el objetivo de cubrir las necesidades.
“Hace un tiempo urgía habilitar y equipar un nuevo salón; los egresados aportaron y se cumplió el objetivo”, ejemplificó José González en diálogo con MOTIVAR.
Además de haber acondicionado un espacio físico propio y una Secretaría de Posgrado dentro del campus, el Centro de Egresados hoy participa activamente en la organización de eventos, como los festejos por los 105 años de la FCV-UNNE. Todo, administrado mediante la Fundación, con el objetivo de garantizar una gestión ordenada y sin manejo personal de fondos.

Aporte a la medicina veterinaria

En el plano académico, se impulsan actividades de capacitación para colegas en distintos estadios de su Carrera, con temáticas técnicas y sociales.
Un ejemplo innovador es el proyecto “Mentores”, una iniciativa social donde veterinarios experimentados acompañan a los estudiantes de primer año en su etapa inicial, la más difícil de la carrera.
Con reuniones virtuales semanales y la participación de colegas desde distintas provincias del país, el Centro de Egresados sigue creciendo. Su motor: devolver a la educación pública todo lo que les brindó y mantener viva la conexión entre los veterinarios y la Facultad que los formó.
Finalmente, González subrayó la importancia de ocupar espacios también en la discusión gremial. El Centro apunta a participar activamente en cámaras y asociaciones, entendiendo que «es necesario estar en los lugares donde se marcan las futuras pautas de la veterinaria».

Te compartimos recomendaciones concretas para que el mostrador y la sala de espera de tu clínica refuercen conceptos clave que mejoren la experiencia de los clientes y fomenten la salud preventiva.

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

Durante muchos años, el marketing describió al punto de venta como el último eslabón del proceso comercial. Un lugar donde la decisión ya estaba tomada y solo quedaba concretarla. Sin embargo, los enfoques más actuales coinciden en algo muy distinto: el punto de venta es uno de los momentos más influyentes para construir hábitos, confianza y decisiones futuras.
Philip Kotler, considerado el padre del marketing moderno, lo expresó de manera simple y contundente: “La mejor publicidad es una buena experiencia”. Y si llevamos este concepto al mundo veterinario, la pregunta es inevitable: ¿qué experiencia viven hoy los tutores de mascotas cuando entran a una clínica veterinaria?
En un contexto atravesado por la digitalización, la inmediatez y la posibilidad de resolver muchas cosas desde una pantalla, la veterinaria física solo tiene sentido si agrega valor real. Y ese valor no se construye únicamente dentro del consultorio. Se construye, muchas veces sin que lo notemos, en dos espacios clave: la sala de espera y el mostrador.

Comunicar no es vender: es prevenir

Uno de los grandes mitos que todavía persisten en el sector veterinario es que comunicar en el punto de venta “quita profesionalismo” o transforma a la clínica en un comercio más. La evidencia muestra exactamente lo contrario.
Autores como Robert Cialdini demostraron que las personas toman decisiones con mayor seguridad cuando reciben información clara, repetida y validada por una autoridad. En el ámbito de la salud —humana o veterinaria— este principio es todavía más relevante. La prevención no se improvisa: se aprende, se recuerda y se refuerza en el tiempo.
Desde hace años, en charlas, capacitaciones y notas, venimos insistiendo sobre una idea tan simple como poderosa: para promover la salud preventiva de perros y gatos es clave informar, recordar y fomentar. No una vez. De manera sostenida.
Vacunaciones, desparasitaciones y controles preventivos no fracasan por falta de conocimiento científico. Fracasan, muchas veces, porque no logramos sostener el mensaje fuera del consultorio.

Cuando el punto de venta informa, recuerda y fomenta, también invita a volver.

La sala de espera: un espacio subestimado

La sala de espera suele pensarse como un lugar de tránsito. Sin embargo, desde el marketing experiencial se la define como un espacio de alta atención. El tutor está presente, espera, observa, escucha y mira a su alrededor.
Bien trabajada, la sala de espera puede transformarse en un espacio que:

  • Informa sin invadir
  • Contiene sin abrumar
  • Refuerza mensajes clave de salud preventiva

 

Gráficas simples, mensajes claros y visuales bien diseñados permiten recordar, por ejemplo:

  • ¿Cuándo corresponde una vacuna o refuerzo?
  • ¿Por qué la desparasitación no es estacional?
  • ¿Cómo cambian las necesidades preventivas según la edad de la mascota?

No se trata de llenar paredes con afiches. Se trata de curar el contenido, como lo hacen otros rubros vinculados a la salud, la nutrición o incluso el sistema financiero, donde la comunicación visual acompaña decisiones importantes.

La sala de espera no vende, prepara y educa

En este espacio, lo importante es comunicar mensajes bien específicos:

  • Calendarios vacunales simples (por especie y etapa de vida).
  • Importancia de la desparasitación durante todo el año.
  • Beneficios del control preventivo y del chequeo periódico.
  • Mensajes breves sobre salud felina diferenciada.

Además, es clave tener bien presente qué es lo que se debe evitar en este ambiente en particular. Por ejemplo:

  • Afiches saturados de texto.
  • Promociones agresivas o confusas.
  • Información técnica difícil de entender.
  • Mensajes contradictorios entre sí.

El mostrador: donde el mensaje se convierte en acción

Si la sala de espera informa, el mostrador refuerza y habilita la acción. Es el espacio donde se concreta una compra, se agenda un control o se aclara una duda. También es, muchas veces, donde se pierden oportunidades por falta de apoyo visual.
Desde el marketing retail sabemos que una gran parte de las decisiones se toman en el último momento. En veterinaria, esto no debería interpretarse como “venta impulsiva”, sino como recordatorio oportuno.Un mostrador bien trabajado puede ayudar a:

  • Recordar refuerzos vacunales
  • Visibilizar planes preventivos
  • Facilitar preguntas que el tutor no se animó a hacer en consulta

Nada de esto reemplaza la palabra del veterinario. La acompaña, la refuerza y la ordena.

Forma y fondo: una relación inseparable

Colores, tipografías, materiales y orden comunican tanto como el mensaje escrito. Una comunicación visual improvisada, sobrecargada o desactualizada genera ruido y resta credibilidad.
Por el contrario, cuando la veterinaria:

  • Mantiene una estética coherente
  • Usa pocos mensajes claros
  • Respeta su identidad visual

El resultado es una percepción más profesional, más confiable y cercana.
En el contexto digital actual, donde el tutor puede optar por comprar online o resolver consultas a distancia, la veterinaria presencial debe ofrecer algo que la pantalla no da: experiencia, vínculo y acompañamiento.

La clave está en comunicar los beneficios de la salud preventiva.

Volver a elegir la veterinaria

Trabajar la comunicación visual en la sala de espera y en el mostrador no es una moda ni una estrategia comercial vacía. Es una forma concreta de defender el rol del veterinario, promover la salud preventiva y construir relaciones de largo plazo.
Cuando el punto de venta informa, recuerda y fomenta, no solo mejora la adherencia a planes sanitarios. También invita a volver.
Y hoy, más que nunca, lograr que las personas vuelvan a la veterinaria no depende solo del diagnóstico, sino de la experiencia completa.

Mostrador: cuando la información se convierte en acción

El mostrador de una veterinaria es el lugar donde el mensaje preventivo se concreta. ¿Qué funciona muy bien aquí?

  • Recordatorios visuales de refuerzos vacunales.
  • Material simple sobre planes preventivos anuales.
  • Señales claras que inviten a preguntar (“¿Tu mascota está al día?”).
  • Apoyo visual para el equipo de atención.

No lo olvides, el material del mostrador debe ayudar a conversar, no reemplazar la charla.

Se trata de uno de los puntos focales donde se juntan clientes, personal y productos. Te contamos que aspectos básicos tener en cuenta para aprovechar el espacio.

El mostrador de una veterinaria es mucho más que un simple punto de venta.

Es el lugar donde se establece el primer contacto con los clientes, donde se genera confianza y se impulsa la venta de productos y servicios. Por eso, te reafirmamos la importancia de este espacio y destacaremos algunos de los productos que deberían exhibirse cerca de la caja para maximizar su impacto.

La importancia del mostrador

El mostrador de una veterinaria es el corazón del negocio.

Es el punto focal donde convergen clientes, personal y productos. Su importancia radica en varios aspectos clave:

  • La primera impresión vale doble: El mostrador es lo primero que ven los clientes al entrar. Una presentación ordenada y atractiva crea una impresión positiva desde el principio, lo que influye en la percepción general de la calidad del servicio.
  • Todo por generar confianza: Un mostrador bien organizado transmite profesionalismo y confianza. Los clientes se sienten más cómodos al ver que el personal está preparado y los productos están cuidadosamente seleccionados y presentados.
  • Más ventas: Al exhibir productos cerca de la caja, se aprovecha la oportunidad de realizar ventas adicionales. Los clientes que esperan pagar por un servicio o consulta pueden verse tentados a adquirir productos que estén a su alcance visual y que sean de interés para ellos o para sus mascotas.

Productos clave cerca de la caja

Si bien podrían ser algunos más, te compartimos algunos productos que deberían exhibirse cerca de la caja en una veterinaria:

  1. Alimentos premium para mascotas: Destacar alimentos de alta calidad y recomendados por veterinarios puede ser muy efectivo. Muchos clientes están dispuestos a invertir en la salud y el bienestar de sus mascotas, por lo que ofrecer opciones premium puede ser atractivo.
  2. Productos de higiene y cuidado: Desde champús y cepillos hasta productos antipulgas y antiparasitarios, estos artículos son esenciales para el cuidado diario de las mascotas.
  3. Juguetes y accesorios: Los juguetes y accesorios para mascotas son populares entre los dueños que desean consentir a sus compañeros peludos. Exhibir una selección variada y atractiva cerca de la caja puede motivar a los clientes a agregar algún artículo extra a su compra.
  4. Suplementos nutricionales: En el caso de mascotas con necesidades específicas o en etapas de vida particulares, los suplementos nutricionales pueden ser muy buscados. Mostrar opciones recomendadas por el veterinario puede impulsar su venta.

Pura estrategia

No lo olviden: el mostrador de una veterinaria es un espacio estratégico que no solo facilita las transacciones comerciales, sino que también impacta en la experiencia del cliente y en las oportunidades de venta adicionales.

Al destacar productos clave cerca de la caja, se maximiza su visibilidad y se aprovecha su potencial para aumentar los ingresos y la satisfacción de los clientes. ¿Y vos? ¿Cómo aprovechás el mostrador?

La percepción de los clientes sobre los profesionales y de sus servicios, las alegrías y frustraciones que experimentan son el punto de partida para definir un negocio exitoso.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

El concepto de valor, si bien viene del marketing, es la percepción del cliente sobre los beneficios que generan tus servicios veterinarios. Y es lo que te diferencia de tu “competidor”, entendido desde un lugar positivo.
La propuesta de valor nunca, jamás, está apoyada en el factor precio – venta. Se basa en los beneficios que los servicios veterinarios generan en el paciente. Pero también están los beneficios emocionales, que importan mucho, y ahí se involucra la comunicación en cuanto a cómo ustedes como médicos y su equipo de trabajo se unen y conectan a su cliente.

Inseguridades y comunicación

Un ítem primordial a la hora de encarar tu empresa veterinaria es bajar las inseguridades que puede tener tu cliente, el tutor de pacientes al momento de ir a una consulta, al momento de desarrollar o de comprar un servicio veterinario.

Empecemos a pensar en las incomodidades que, sin querer, le podemos estar generando a un cliente.

¿Y qué inseguridades puede tener un cliente? Puede ser una inseguridad de riesgo quirúrgico. El costo de la cirugía.
¿Qué tenemos que hacer para sortear estas inseguridades? Profundizar las comunicaciones. Ser claros al momento de la consulta. Porque a veces el cliente tiene temor o vergüenza de preguntar. Entonces, vuelven a entender el tratamiento que ustedes van a hacer, con todo el fundamento médico que ustedes tienen.
Entonces, la comunicación vuelve a ejercer un papel principal. Bajamos inseguridades y bajamos las incomodidades.

¿Bajar una incomodidad en el servicio veterinario?

La veterinaria tiene cinco líneas de contacto. Cuatro redes sociales. WhatsApp. Teléfono de línea. Pero no atendemos ninguna. El WhatsApp no lo contestamos o respondemos a destiempo con una calidad no tan aceptable. Las redes sociales no las seguimos. No levantamos los mensajes de las redes.
“Empecemos a pensar en las incomodidades que, sin querer, le podemos estar generando a un cliente”, señaló Maggie Briceño, socia y gerente de Marketing de la revista Mi Negocio Veterinario y del MOTIVAR.
En el marco del último Congreso Veterinario Latinoamericano de Drovet 2024 celebrado en Rosario, Santa Fe, Argentina, la especialista aseguró que si “aumentamos los beneficios del producto y aumentamos los beneficios emocionales, bajamos la inseguridad y bajamos las incomodidades del cliente”.
“¿Qué va a pasar? Va a aumentar la creación de valor”, aseguró, en la charla que brindó junto a Javier Sánchez Novoa, director de la consultora en gestión veterinaria MERCADER, y miembro activo de la Red Iberoamericana de Gestión Veterinaria.

¿Qué hacés diferente a los demás?

¿Alguna vez te preguntaste esto? Según los disertantes, a partir de acá empezamos a construir porque determinar esto es “lo que nos levanta de lo más profundo a nuestra empresa veterinaria”.
¿También te preguntaste por qué te eligen?
“Tenemos diferentes herramientas para poder trabajar para entender al cliente. Sin éste, no hay paciente. Si no hay paciente, no hay empresa veterinaria. Entonces, empecemos a escuchar al cliente a través de diferentes herramientas como encuestas, conversar con ellos, y sobre todo, trabajar con el sistema de gestión, no importa cuál”, dijo Sánchez Novoa.

Cómo recabar información

Hay formas fáciles de obtener encuestas y con ello acceder a información. Tenemos WhatsApp Business, Google Business e Instagram, por ejemplo.
“Y tenemos las instantáneas: se pone una preguntita por WhatsApp Business o una preguntita por Instagram. Podemos hacerlo. Ser dinámicos cuando tenemos una duda sobre si le interesa esto a mi cliente. Formulan la pregunta, le dan una explicación de contexto, le ponemos un toque divertido y ya empiezan a tener información”, afirmó Briceño.
Para conocer bien el perfil del cliente y sus intereses, se puede generar un buen formulario en Google Forms, por ejemplo, enviando una encuesta oficial a los clientes. “Les decimos ‘¿Me puedes contestar esto? ¿Puedes poner algún beneficio, intercambio?’ Y así tenemos más información”, añadió.
“También las reseñas reflejan qué quieren y qué no quieren. Cómo les fue, si bien o mal. Ahí lo dice todo. A mí me gusta el Whatsapp Business y el Google Business porque ahí está directamente la intención de compra”, refirió la especialista en Marketing.
El 96% de los argentinos usa Google como buscador, por lo que es importante registrar el negocio veterinario geográficamente. Es necesario y realmente tiene potencial, el cual variará por zonas.
“Las personas confían en esta información, por lo que es importante tenerlo y los que ya lo tienen, deben prestar atención al perfil, que tenga la información actualizada”, remarcó Briceño.
“También es beneficioso provocar esas reseñas, pedir a los clientes que las dejen, en primer lugar porque Google te premia y te va a mostrar primero que a otros. Y segundo, porque ya te va a empezar a dejar información”, sugirió.

Segmentar los datos

Es fundamental segmentar a los clientes. ¿Bajo qué criterios? Especie, raza, rango etario, demográficamente, por servicio, entre otros. Todo esto va a ayudar a ordenar correctamente la información y la comunicación. Y también esto va a ayudar a automatizar la actividad.
“A la hora de segmentar hay que preguntarse qué valora el cliente. Si tienen un geronte, van a valorar la visita domiciliaria, la parte más emocional. En el caso de los cachorros, los veterinarios tienen una gran responsabilidad como administradores. En este caso seguramente los traerán parejas jóvenes que cada vez tienen más demandas, y en buena hora, para que puedan leerlo y articular acciones”, señaló Sánchez Novoa.

Margarita Briceño y Javier Sánchez Novoa sobre el escenario del Congreso Latinoamericano de Veterinaria de Drovet.

Alegrías y frustraciones

La estructura de la propuesta del valor está formada por dos extremos: las alegrías y las frustraciones, que las tienen los clientes y los veterinarios, “y que cuando se juntan, ocurre la magia, que es el encaje, algo parecido a una llave y una cerradura”, consignó el consultor.
“Y esa es la propuesta de valor: cuando estamos diciendo algo a un cliente y ese algo es permeable en él o ella”, agregó.
Volviendo a las alegrías y frustraciones: ¿Qué alegría puede tener un cliente en una veterinaria? Que llegue primero, que todo esté limpio, ordenado, que haya gente para asesorarlo, que ingrese y estén para atenderlo.
Es que “si prometemos algo, lo cumplimos. Es clave, es un gran generador de alegría y evita muchas frustraciones”, resumió Sánchez Novoa.
Y he aquí la fórmula: hay que sincerarse, sentarse (porque no sale en cinco minutos), y está formada por estas estructuras: ¿Para quién? ¿En qué? ¿Qué beneficios voy a generar para ese cliente a partir de las necesidades de ese paciente?
Luego, hay que especificar qué servicios debe ofrecerse a propósito del valor. Hay que hacer un detalle y no solo qué servicios, sino en qué categorías. E ir por la estructura de las frustraciones y las alegrías: “hacer el ejercicio, anotar por dónde va mi valor. Por ejemplo: ‘mi valor es entregar comunicación detallada. Yo cobro caro, porque me siento una hora con el paciente’, Y ver qué frustraciones le alivio y qué alegrías yo le estoy dando”, explicó el experto en gestión veterinaria.
“Parece algo pesado, pero hay que redactarlo, porque es como una declaración y de ahí puede empezar a expresarse otra propuesta”, concluyó.

Con apoyo de Zoetis, Over y MyVete, el workshop VeteVisión se realizó en la previa del CIVI y convocó a decenas de veterinarios de Argentina y Paraguay.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

VeteVisión se consolidó como una de las propuestas más esperadas de la previa Congreso Internacional Veterinario del Iguazú (CIVI). Con la presencia de cerca de 50 participantes de Argentina y Paraguay, la jornada fue un éxito tanto por la calidad de los contenidos como por el intercambio generado entre los asistentes.

El workshop se llevó a cabo en el marco del Hotel Amerian Portal del Iguazú donde la experiencia resultó enriquecedora para cada veterinario que decidió sumarse, aportando herramientas y reflexiones de aplicación inmediata.

El negocio veterinario como puntapié

El programa incluyó ejes fundamentales para la gestión actual de las clínicas y comercios veterinarios. Desde la necesidad de comprender que el cliente cambió y exige nuevas respuestas, hasta la incorporación de estrategias concretas para afrontar caídas en las ventas, fidelizar pacientes y aprovechar la tecnología como aliada.

 

Uno de los momentos más destacados fue la presentación sobre marketing digital e inteligencia artificial, entendidas como un kit indispensable para cualquier negocio veterinario que busque crecer y diferenciarse.

Los contenidos estuvieron a cargo de Luciano Aba y Maggie Briceño, referentes de Mi Negocio Veterinario, quienes guiaron la jornada con un enfoque claro en la acción y en el ordenamiento de ideas.

También participó el MV Juan Pablo Luzuriaga (Veterinaria Itatí y Logisvet), que sumó su visión práctica desde la r

ealidad de los puntos de venta, enriqueciendo el debate con ejemplos cercanos y fáciles de identificar para el público.

En cuanto a la dinámica del workshop, la tarde se organizó con momentos de reflexión y también de networking, do

nde los asistentes pudieron intercambiar experiencias, conocer nuevas herramientas y proyectar acciones concretas para aplicar en sus consultorios y comercios. El ambiente distendido y la posibilidad de compartir miradas diversas generaron un cierre motivador, con la sensación compartida de haber dado un paso importante hacia una práctica veterinaria más sólida y actualizada.

Capacitación e intercambio

El encuentro contó con el acompañamiento de los Sponsors Zoetis, Over y MyVete, cuyo apoyo fue clave para la concreción de esta propuesta que se diferencia por su carácter innovador. La participación de estas empresas reafirmó la importancia de generar espacios de actualización que conecten a la in

dustria con los profesionales, aportando al desarrollo del sector en su conjunto.

VeteVisión logró cumplir con su objetivo: ofrecer un espacio de aprendizaje práctico y estratégico, pensado para ordenar, profesionalizar y fortalecer los modelos de gestión en un contexto desafiante. La propuesta dejó en claro que, cuando se combinan conocimientos, experiencias y el apoyo de la industria, es posible construir un futuro más previsible y lleno de oportunidades para el sector veterinario.

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

La realidad económica argentina no da tregua. Lo que hasta hace unos meses parecía terreno firme para las veterinarias de animales de compañía, hoy empieza a mostrar grietas: el amor de las familias por sus perros y gatos sigue intacto, pero los bolsillos ya no responden de la misma manera.

El gasto en salud y bienestar animal, que solía estar por encima de otros rubros, comienza a ajustarse. Y esa reducción se siente directamente en la facturación de las clínicas.

Las consultas bajan, las ventas de productos se ralentizan y muchos dueños de veterinarias advierten que, aun con mucho esfuerzo, los números ya no cierran como antes. En este escenario, es clave no dejarse llevar solo por la inercia del día a día. Porque cuando “el zapato aprieta”, lo peor que se puede hacer es quedarse quieto.

La primera tarea es ser proactivos: pensar campañas de estación, aprovechar la primavera para generar chequeos preventivos, desparasitaciones, vacunaciones, packs de diagnóstico o charlas abiertas que activen la agenda de los clientes.

El que se queda quieto, pierde.

Que quienes ya confían en la clínica vuelvan al menos una vez más de lo habitual. Que quienes nunca entraron, encuentren una buena excusa para hacerlo.

Pero ser proactivo en las ventas no alcanza si no revisamos, al mismo tiempo, el otro lado de la ecuación: los gastos.

Es hora de actualizar el punto de equilibrio real de la empresa, con las cifras de hoy. ¿Cuánto representan los salarios —incluido el

del propio dueño— con cargas sociales? ¿Qué peso tienen alquiler, servicios, mantenimiento? ¿Qué pasa con los insumos médicos, los impuestos y los costos financieros? Saber cuánto necesitamos facturar para cubrir todo, sin maquillajes, ni autoengaños, es el único punto de partida válido para decidir.

En veterinaria, como en cualquier empresa, rentabilidad no significa ganar mucho, sino evitar perder en silencio.

Y eso solo se logra con información concreta. Revisar los egresos, detectar ineficiencias, renegociar con proveedores o eliminar gastos que no aportan valor es tan importante como sumar consultas.

El desafío, entonces, es doble: salir a buscar a los clientes con propuestas claras y ordenarse puertas adentro para que cada peso cuente. No se trata de elegir entre vender más o gastar mejor; se trata de hacer ambas cosas al mismo tiempo.

Desde Mi Negocio Veterinario sabemos que no hay recetas mágicas. Pero sí hay un camino: medir, planificar y actuar. Quienes se animen a hacerlo tendrán más chances de sostener su clínica en este contexto adverso y de prepararse para cuando la rueda vuelva a girar. Porque va a girar. Y los que lleguen con orden, van a estar en mejor posición para aprovecharlo.

En los tiempos que corren, las clínicas veterinarias tienen la posibilidad de aplicar estrategias concretas no solo para darle valor a sus servicios, sino también para impulsar las ventas de estación.

Julia Bercovich
Mi Negocio Veterinario
julia@minegocioveterinario.com

En marketing y comunicación experiencial, es sabido que el valor real de un servicio no siempre coincide con el valor percibido. Según Philip Kotler, lo que el cliente compra no es solo un producto, sino una propuesta de valor emocional, funcional y simbólica. Y autores como Schmitt o Dan Ariely profundizan esta idea: las personas valoran más aquello en lo que participan activamente. Cuando sienten que son parte del proceso, el vínculo con el servicio se refuerza, la experiencia se potencia y la recordación se prolonga.
Este concepto se refleja también en el comportamiento del consumidor cuando el producto es intangible o no genera un cambio visible inmediato… como sucede en muchas acciones preventivas del ámbito veterinario.

Cuando el cliente siente que es parte del proceso, el vínculo con el servicio se refuerza.

Un caso clásico que lo explica todo

En los años ´20, una empresa lanzó una premezcla para tortas que solo requería agregar agua antes de hornear. La promesa era irresistible: cocinar sin esfuerzo.
Pero el producto no se vendía.
Las amas de casa de la época —cuyo rol social estaba muy ligado a la cocina— sentían que poner solo agua no era “cocinar de verdad”. Faltaba algo.
El producto era técnicamente bueno, pero emocionalmente insatisfactorio.
La solución no fue mejorar la receta, sino incluir al usuario en el proceso. ¿Cómo?
La nueva fórmula requería cambiar el agua por leche y huevos. Resultado: se dispararon las ventas. Ese pequeño gesto simbólico devolvía protagonismo, sensación de acción, pertenencia… y satisfacción.

¿Qué tiene que ver esto con tu veterinaria?

Mucho más de lo que parece. Hoy, hay tutores que llevan a sus mascotas al veterinario, compran una pipeta, aplican un antiparasitario o hacen una consulta de rutina… pero no sienten que están haciendo “lo suficiente”.
Desde la mirada profesional, ustedes saben que un chequeo semestral o anual puede prevenir enfermedades graves.
Pero desde la percepción del tutor, si no hay intervención activa, si no participa, si no “hace” algo… no se valora igual.

Sin datos, tampoco hay paraíso

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

Ser proactivo en las ventas es vital: campañas estacionales, chequeos preventivos, packs de diagnóstico o charlas que acerquen a los clientes a la clínica son un gran motor para sostener la agenda en tiempos de consumo retraído.
Sin embargo, nada de esto alcanza si no hay una gestión administrativa ordenada detrás.
Porque no se trata solo de vender más, sino de entender si esas ventas alcanzan para cubrir los costos y dejar margen real. ¿Cuánto representan hoy los salarios —incluido el del dueño— con sus cargas sociales? ¿Qué porcentaje se lleva el alquiler, los servicios o los insumos médicos? ¿Qué impacto tienen los impuestos y los costos financieros?
Sin esos números sobre la mesa, cualquier estrategia comercial puede convertirse en un castillo de naipes.
En veterinaria, como en cualquier empresa, rentabilidad no es “ganar mucho”, sino evitar perder en silencio. Y la única manera de lograrlo es con información precisa: saber dónde se fugan recursos, renegociar con proveedores, ajustar gastos que no aportan valor y fijar metas claras de facturación en función del punto de equilibrio actualizado.
El desafío es doble: salir a buscar clientes con propuestas que transmitan valor, y al mismo tiempo ordenar la gestión interna para que cada peso cuente. No se trata de elegir entre vender más o gastar mejor; se trata de integrar ambas acciones bajo una misma premisa: sin datos no hay decisiones inteligentes, y sin decisiones inteligentes no hay futuro sostenible para la clínica.

¿Cómo podés sumar valor simbólico a tu consulta?

Acá te comparto algunas ideas que quizás puedan servirte como disparadores:

1. Convertí la consulta en una experiencia compartida
No des por hecho que el tutor sabe y entiende todo lo que hacés. Mostrarlo:

  • Explicá lo que revisás.
  • Preguntá cosas que lo involucren.
  • Usá un lenguaje claro, con soporte visual, cercano, educativo.

Esto transforma la consulta en un momento de conexión y aprendizaje.

2. Ofrecé planes de salud con materiales entregables

Un plan de vacunación o desparasitación puede parecer algo frío o técnico. Pero esto podría cambiar si le sumás:

  • Carnet con sellos.
  • Certificado impreso o digital.
  • Recordatorio visual (como un imán con próximas fechas).

Así es como el tutor se lleva algo tangible de la veterinaria, un símbolo de cuidado.
En los tiempos que corren, agregar valor al servicio para incrementar (o de mínima sostener) el precio de la consulta es imprescindible.

3. Incorporá rituales o gestos simbólicos a cada paso
Así como la premezcla de nuestro ejemplo mejoró cuando se sumaron huevos, tu consulta mejora cuando le das al tutor algo que pueda hacer o sentir que hace:

  • Firmar un “compromiso de bienestar”.
  • Recibir una checklist con cosas para hacer en casa.
  • Participar activamente de la revisión.

4. Sumá tareas post consulta que refuercen el rol activo del tutor

  • Algunos tips personalizados.
  • Una rutina de cuidado domiciliario.
  • Algún juego o estimulación cognitiva recomendada.

¡No lo dudes! Esto extiende la experiencia más allá del consultorio.

Lo urgente es desparasitar, lo importante es enamorar

Llegó la primavera y con ella la temporada alta de antiparasitarios. Lo primero que debemos tener en cuenta es que no es solo el momento de mayor demanda: es una excusa perfecta para activar acciones de marketing relacional en tu veterinaria. Una oportunidad para conectar con los tutores, educar sobre prevención, mejorar la experiencia de atención y, sí, también vender mejor.
El secreto está en mirar más allá de la venta.
Como dice Philip Kotler, el marketing moderno debe centrarse en construir relaciones. No se trata solo de colocar un producto en manos del tutor, sino de generar valor, cercanía y continuidad.
Por eso, esta temporada puede ser mucho más que un pico de ventas. ¡Puede ser tu momento para destacarte!

¿Por qué decimos que esta temporada es ideal para el marketing veterinario?
• Porque hay más circulación en la veterinaria.
• Porque los tutores están más receptivos.
• Porque hablar de prevención te posiciona como referente.
• Porque podés implementar acciones simples, sin grandes presupuestos.

Estrategias
Te comparto acá algunas ideas:
1. Convertí la venta en una experiencia: No hace falta gran presupuesto, pero sí coherencia estética y narrativa. Podés armar una mini campaña temática, con cartelería, flyers, posteos y un tono unificado en todo el equipo.
2. Activá WhatsApp como canal de comunicación: Segmentá por fecha de última compra de antiparasitario y enviá recordatorios personalizados. Usá listas de difusión para compartir promociones, tips o trivias. Enviá contenido educativo breve: infografías, mitos y verdades, videos cortos.
3. Educá con creatividad en redes: No hables solo del producto. Hablá del problema que resuelve. La prevención no tiene por qué ser aburrida. Sumá campañas lúdicas y educativas.
4. Aplicá ventas cruzadas con criterio: El tutor que entra a comprar una pipeta o un comprimido nos da una oportunidad para también sugerir un chequeo preventivo; preguntar por el estado de vacunación y ofrecer productos complementarios: shampoo antipulgas, collares, juguetes, golosinas o productos de higiene.
5. Formá equipo; todos comunican: El marketing relacional no se hace solo desde Instagram. También está en cómo atienden en la recepción; el orden en el mostrador y hasta en cómo responde el equipo las dudas más comunes.
No lo olvides: una veterinaria que comunica con coherencia y calidez transmite profesionalismo… y eso fideliza.

Conclusión
Sí, el tutor necesita resolver un problema. Pero también busca un lugar en donde sentirse bien atendido, comprendido y contenido.
Si lo ayudás a prevenir, a entender, a recordar y a proteger… no solo te va a comprar. Te va a elegir.
Y ahí es donde empieza la diferencia.

Lo simple no siempre se valora; hacelo significativo

Una pipeta o un comprimido antiparasitario no parecen “gran cosa”.
Un control clínico de 15 minutos puede parecer poco ante la mirada de algún cliente que estuvo media hora esperando en la sala de espera.
Pero cuando el tutor se siente parte, cuando su acción se convierte en cuidado, cuando le das algo para hacer, guardar, compartir o contar, todo cambia.
El desafío está en encontrar el equivalente a esos “huevos y leche” simbólicos empleados tan fructíferamente en la gastronomía, para que transformen tu servicio en una experiencia emocionalmente valiosa y repetible.

Es el momento ideal para recordarle a tus clientes que no solo resolvés urgencias, sino que también te adelantás a los problemas. Una campaña sencilla, empática y enfocada puede marcar la diferencia.

Florencia Abadi Plaksin
Mi Negocio Veterinario
florciabadiplaksin@gmail.com

¡Ya no depende solo del clima! Si querés que la primavera sea una oportunidad real para que tu clínica veterinaria también florezca, poné en marcha acciones bien pensadas para conectar, fidelizar y vender mejor en esta época del año. 

La primavera trae más paseos, más tiempo al aire libre y, con eso, nuevos riesgos para la salud de las mascotas: alergias, parásitos e insectos en aumento. Lo que para muchos tutores pasa desapercibido, para tu clínica veterinaria puede convertirse en una oportunidad de educar, prevenir y fidelizar.

El cambio de estación es el momento ideal para recordarle a tus clientes que tu veterinaria no solo resuelve urgencias, sino que también se adelanta a los problemas. Una campaña sencilla, empática y enfocada puede marcar la diferencia. 

La clave está en anticiparse, aportar valor y sostener el vínculo, sin necesidad de grandes presupuestos ni equipos especializados, solo con intención y una propuesta clara.

¿Qué es una campaña estacional?

Se trata de una serie de acciones enfocadas en un tema puntual —en este caso, la primavera— para comunicar, educar y ofrecer. Su objetivo es visibilizar servicios, incentivar chequeos y recordarle al cliente que tu clínica está presente, acompañando el bienestar de su mascota.

¿Por qué funciona? Porque responde a una preocupación real. En primavera aumentan las alergias, los parásitos externos y las picaduras de insectos, entre tantas otras problemáticas sanitarias. Muchos tutores se preguntan si deben reforzar la protección, cómo aliviar síntomas de comezón o si hace falta un control preventivo. Y vos podés estar ahí para responder con empatía… y estrategia.

¿Qué podés hacer?

Ya lo sabés: esperar a que el tutor llegue o vuelva por iniciativa propia no es estrategia, es azar. Y dejar el crecimiento de tu veterinaria librado a la suerte no es una opción. La buena noticia es que no se trata de salir a buscar cientos de clientes nuevos: muchas veces, basta con volver a activar a quienes ya confían en vos.

Paso a paso: cómo crear tu campaña primaveral

1. Empezá por segmentar. En tu sistema de gestión filtrá pacientes que:

  • Tienen antecedentes de alergias cutáneas o prurito recurrente.
  • No compran antiparasitarios hace 60–90 días o más.
  • Sabés que pasan mucho tiempo al aire libre
  • No visitan la clínica desde hace más de 4 meses.
  • Son tutores primerizos

Esos son tus contactos de alto valor: ya te conocen, confían en vos y solo necesitan un motivo claro para volver.

2. Escribiles un mensaje empático, claro y directo: “Hola, ¿cómo estás? Con la primavera aumentan las alergias, pulgas y garrapatas. Nos acordamos que el año pasado Teo tuvo una dermatitis. Este mes ofrecemos un Chequeo de Primavera (revisión breve de piel/orejas + plan preventivo). ¿Querés que agendemos un turno?”

3. Adaptá ese mismo mensaje a los diferentes medios de comunicación: un flyer en papel, una imagen atractiva para redes sociales, estados de WhatsApp… ¡lo que te funcione! Sembrá en varios puntos de contacto y hacé florecer la demanda con prevención bien comunicada.

¿Qué resultados podés esperar?

  • Más visitas preventivas y menos consultas por emergencias.
  • Más cantidad de visitas del mismo tutor.
  • Clientes agradecidos porque tu clínica se adelantó con un recordatorio claro y oportuno.
  • Aumento del ticket promedio, sumando productos de prevención estacional (antiparasitarios, collares, protectores, planes de control).
  • Mayor visibilidad online si pedís reseñas después de cada visita: Google y redes sociales se convierten en un canal de recomendación activa.
  • Fidelización real: los tutores dejan de buscar “veterinaria cerca” y empiezan a asociar tu marca con prevención y cuidado integral.

Recordá: fidelizar siempre es más rentable que captar. Y la mejor forma de hacerloes estar presente justo cuando los tutores te necesitan.

Primavera = renovación y crecimiento

Con un plan simple, mensajes claros y una propuesta concreta podés transformar la estacionalidad en ventaja.
Porque mientras otros esperan a que lleguen las urgencias, vos podés adelantarte, prevenir y fortalecer la confianza de tus clientes.

La primavera no es solo una estación: es el momento perfecto para crecer.

Esta red social no te va a servir para vender consultas, pero sí para integrarte a una red profesional que te permita construir reputación, abrir puertas y conectar con tus colegas.

Dagny Ioanna Hurtado Lemos
www.idharmamarketing.com
gerencia.marketingkpo@gmail.com

Cuando pensamos en redes sociales para veterinarios, las primeras que se nos viene a la cabeza son Instagram o Facebook.
Se trata de plataformas donde los profesionales comparten servicios, casos clínicos, campañas de prevención, o simplemente muestran el día a día en la clínica. Y está perfecto: son canales ideales para conectar con el tutor de mascotas.
Pero… ¿qué pasa con los otros roles que también puede cumplir un médico veterinario? ¿Qué hay de los colegas que dan conferencias, escriben artículos, participan en estudios, investigan o asesoran a empresas u ONG? ¿Dónde comunican su expertise? ¿Dónde se visibilizan?
En muchos casos, estas oportunidades están ahí, pero no se comunican en el canal correcto.

No es solo para buscar trabajo, LinkedIn te permite construir una marca personal sólida y visible entre colegas, decisores y empresas.

Y ahí es donde aparece LinkedIn: una red profesional que, lejos de ser solo para buscar trabajo, permite construir una marca personal sólida y visible entre colegas, decisores y empresas.
Es una red con una visibilidad diferente: no es para vender consultas. Es para construir reputación, abrir puertas y conectar con colegas.

Marca la diferencia

Antes de continuar y para responder la pregunta inicial, me gustaría hacer claridad en el término “Océano Azul”, utilizado para describir ese lugar donde aún hay pocas personas compitiendo por la atención… y por eso es más fácil destacar.
Aquí mi respuesta, ¿es LinkedIn un océano azul para el médico veterinario?
Me atrevería a decir que sí, y no me creas, te invito a que tú mismo hagas el ejercicio y entres a realizar tu propia investigación. Te darás cuenta que muy pocos veterinarios están ahí compartiendo contenido, sin contar con el plus de que es una red donde te ve gente con poder de decisión: marcas, empresas distribuidores, clínicas grandes, conferencias, ONGs.
Ahora, si no tienes una cuenta, o si ya la tienes, pero solo la usas como una hoja de vida digital, es momento de hacer cambios.
Puedes estar subutilizando una valiosa herramienta que podría ser la diferencia en tu carrera.
Porque no solo se trata de redactar un perfil alabándote y dejar tu experiencia, sino que se trata de comunicar asertivamente tu conocimiento, habilidades y capacidades de tal forma que conectes con otros profesionales que deseen colaborar contigo o adquirir tu expertise para tareas puntuales.

Tips para tener siempre en cuenta

Además de dejarte la inquietud sobre el por qué o para qué de adentrarte en el mundo de LinkedIn, te quiero compartir algunos tips para sacarle provecho a esta herramienta y ser uno de esos colegas que se favorece de este océano azul.
Empecemos con la foto que compartes. No estás de conquista amorosa, ni compartiendo estilo de vida o en modo incógnito. Por eso es clave que inviertas en una foto profesional (preferiblemente de la cintura para arriba), con el rostro despejado y una expresión amigable.
Evita fondos “ruidosos”.
LinkedIn tiene un espacio de portada que debes aprovechar inteligentemente: hace las veces de “letrero luminoso”.
Será lo primero y más visible para quien entre a tu perfil, así que asegúrate de que comunique lo que tienes para quienes te buscan.
Te explico: así como en Instagram y Facebook planteas una estrategia con objetivos definidos antes de salir a publicar (si no lo haces, comienza de una vez) para LinkedIn también debes plantear la estrategia con objetivos bien claros.
Pregúntate: ¿quieres darte a conocer como experto en dermatología, cirugía, medicina felina? ¿O te gustaría compartir tu amplia experiencia en estudios e investigaciones? ¿Te gustaría encontrar una red local de colegas o clínicas para ejercer y trabajar por interconsulta?
Estos son algunas de las metas que puedes plantearte. Sin embargo, debes saber que existen muchos otros a los que puedes acceder y posiblemente aun no has tenido en cuenta.
Cuando te respondas qué objetivo principal te gustaría alcanzar, entonces comunica esa promesa de valor en tu portada. Canva, por ejemplo, te ayudará a dejarla bonita, y en ella escribes de forma clara y concisa: «Ayudo a [quién] a [qué] sin [dolor]», o simplemente eso para lo que eres bueno y quieres que tu red profesional conozca.
Luego de una foto profesional y una portada con información clara, completa tu TITULAR, es esa sección de texto que describe lo que mejor haces y que se encuentra debajo de tu nombre.
Esto es de alta importancia, ya que LinkedIn trabaja con un algoritmo de búsquedas que le da alta trascendencia a las palabras clave utilizadas en tu perfil. ¿Lo sabías?

Tus clientes no se tienen que reducir a solo tutores de perros y gatos.

Paso a paso para lograrlo

Otro factor de importancia para el posicionamiento y búsqueda en esta herramienta es la actividad del perfil y su red de contactos. Por lo que te invito a no ser un fantasma más que crea un perfil y se desaparece.
Como el objetivo es obtener visibilidad y conectar con aliados estratégicos, debes ser una persona activa, que comenta en las publicaciones de otros, comparte dejando su propia opinión y crea contenido que refuerce todo lo que ya comunicaste en tu información de perfil.
Para esto LinkedIn cuenta con diferentes espacios, uno es el de publicación, que funciona básicamente como cualquier otra red que ya has utilizado, con la diferencia que aquí puedes compartir desde texto, imagen, video, hasta encuestas, búsquedas de talento y documentos.
Otros espacios que te van a permitir compartir tu conocimiento y experiencia de una forma relevante y diferente son:

  • Artículos: Es una sección que funciona como tu propio blog, donde puedes mostrar tus dotes de escritor y compartir noticias o contenido educativo aportando valor a la red que estás creando
  • Boletín informativo o newsletter: son un mecanismo de suscripción que nos permite notificar a nuestros suscriptores cada vez que publicamos un nuevo artículo en la plataforma, esto a través de un correo electrónico que envía LinkedIn.
  • Publicaciones: Si ya cuentas con artículos, notas o estudios publicados en plataformas de terceros, aquí es donde puedes compartirlas y dejar un enlace para que visiten tu publicación original.
  • Habilidades: Es la sección donde puedes elegir las competencias, conocimientos y áreas de expertise posees como profesional y que son relevantes para tu perfil. Un punto a favor es que estas pueden ser validadas por miembros de tu red. Con estas validaciones, le das credibilidad a tu perfil y refuerzas tu experiencia.
  • Recomendaciones: Es un espacio donde tus contactos puede dejar comentarios positivos acerca de tu trabajo y sirven como respaldo de tus habilidades y experiencia. Puedes solicitarlas, recibirlas y escribirlas a otros. Esto garantiza la integridad y una descripción honesta de tus habilidades y capacidades.

Finalmente, mi intención aquí, más que enseñarte a usar LinkedIn, es invitarte a abrir tu mente a nuevas y diferentes oportunidades de crecimiento y visibilidad.
Mostrándote opciones de diferenciación en el mundo digital.
No todo es Meta, TikTok, bailes y viralidad y tus clientes no se tienen que reducir a solo tutores de mascota. Si estás listo, te espero en LinkedIn para que conectemos y crezcamos juntos.

Entender, diversificar y potenciar tus ingresos ($) sin dejar de ser un profesional de la salud es uno de los desafíos de aquellos que administran hoy las clínicas. ¿Cómo hacerlo? ¿Qué tener en cuenta?

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

Durante años se instaló en el rubro veterinario la creencia de que hablar de ingresos era incompatible con la profesión. Como si vender, ofrecer servicios o pensar en márgenes fuera algo que estuviera peleado con la ética o algo así.
Por suerte, esa idea empieza a quedar atrás. Hoy, hablar de dinero no solo es necesario: es un acto de gestión. Una forma concreta de garantizar la sostenibilidad del negocio y, por ende, tener la chance de cuidar mejor a los pacientes.
En esta nota vamos a recorrer las claves para entender de dónde vienen los ingresos en una clínica veterinaria, cómo analizarlos y qué estrategias aplicar para aumentar la rentabilidad, sin necesidad de sumar nuevos pacientes, trabajar más horas o aumentar precios de manera arbitraria. Porque sí, se puede vender más, sin vender más caro.

El punto de partida: ¿sabés de dónde viene la plata?

Aunque parezca increíble, muchos dueños de clínicas no tienen claridad sobre el origen de sus ingresos. Tienen una idea general —saben cuánto entra por día, por semana o por mes— pero no tienen discriminado cuánto proviene de cada línea de negocio.
No es menor: sin esa información, es imposible tomar decisiones estratégicas.
Imaginá lo siguiente: durante el último mes tu veterinaria facturó $5.000.000. Pero ¿cuánto de eso fue por consultas médicas? ¿Cuánto por la venta de medicamentos? ¿Y cuánto por alimentos balanceados o servicios como peluquería, guardería, o planes de salud?
Esa información no debería ser una intuición, sino un dato objetivo.

No se trata de vender más. Se trata de cuidar más, comunicar mejor y gestionar con inteligencia.

Entender el flujo

Cuando entendemos de dónde provienen los ingresos, el negocio se vuelve mucho más claro. La experiencia en clínicas veterinarias de Argentina muestra que, en general, los ingresos se reparten entre 5 grandes categorías:

  • Los servicios médicos veterinarios suelen representar el corazón de la actividad. Incluyen consultas, vacunas, estudios, internación y cirugías. Son frecuentes y dan reputación, pero muchas veces no se cobran con el margen que deberían.
  • La farmacia veterinaria, si está bien gestionada, puede ser una fuente de ingreso sólida. Involucra desde medicamentos prescriptos hasta antiparasitarios o suplementos.
  • Los productos de pet shop, como alimentos balanceados o accesorios, tienen un margen más bajo y exigen mucho movimiento para ser rentables, pero cumplen un rol estratégico en la fidelización.
  • Los servicios complementarios (peluquería, guardería, telemedicina) tienen menor frecuencia pero suelen ser muy rentables y diferenciales.
  • Finalmente, los convenios con criadores, ONGs o empresas aparecen con menor frecuencia, pero cuando se concretan, tienen alto impacto.

Detectar qué porcentaje del total representa cada una de estas líneas es el primer paso para empezar a tomar decisiones con lógica. A veces, se cree vivir de las consultas, cuando en realidad el alimento balanceado representa el 40% de la facturación. O viceversa: confiamos en la farmacia, pero no se le da seguimiento, y termina siendo una oportunidad perdida.

Diversificar

Una de las claves que más se repiten en clínicas que logran crecer con coherencia es la diversificación con sentido. No se trata de sumar servicios al azar, sino de analizar qué otras líneas de ingreso podrían integrarse de forma natural a lo que ya hacés, potenciando tu propuesta de valor.
Por ejemplo, si en tu clínica tenés un buen caudal de pacientes geriátricos, tal vez sea momento de ofrecer un pack que combine análisis de sangre, chequeo clínico, ecografía y asesoramiento nutricional.
O si ves que muchas familias nuevas traen cachorros, podrías lanzar un plan que agrupe vacunas, desparasitaciones, microchip y consultas programadas.
Esta lógica de empaquetar servicios no solo ayuda a aumentar el ingreso por cliente, sino que además mejora la experiencia del tutor, da previsibilidad, y refuerza la continuidad del cuidado.

Muchos dueños de clínicas no tienen claridad sobre el origen de sus ingresos.

Venta cruzada: cuidar mejor, no solo vender más

Una de las estrategias más efectivas (y subutilizadas) en las clínicas veterinarias es la venta cruzada. Y no, no estamos hablando de presionar o empujar productos innecesarios. La venta cruzada en el ámbito veterinario es, ante todo, una herramienta para mejorar el cuidado integral del paciente.
Un buen ejemplo: un perro senior llega a consulta por una renguera leve. El veterinario podría limitarse a indicar un antiinflamatorio, cobrar la consulta y listo. Pero también podría —con criterio clínico— sugerir una radiografía, evaluar la posibilidad de fisioterapia, recomendar un suplemento articular y ofrecer un alimento específico. Esa propuesta no solo es más rentable para la clínica, sino que representa un cuidado más completo y profesional.
El secreto está en detectar el momento, conocer el historial del paciente y comunicar la propuesta con empatía y lenguaje claro. No hace falta usar tecnicismos: basta con explicar el beneficio directo que esa acción tiene para la salud del animal.

Paquetes y experiencias

Otra herramienta cada vez más usada en clínicas modernas es el agrupado de servicios. Por ejemplo, en otoño se puede lanzar un Pack Estacional que incluya consulta, desparasitación, vacuna anual y revisión bucal preventiva. Se ofrece a un precio accesible, en cuotas si es necesario, y se presenta como una campaña de prevención.
La experiencia muestra que, al presentar estos servicios como un conjunto, disminuye la resistencia del tutor a evaluar cada ítem por separado y se refuerza la percepción de valor.
Este tipo de estrategias no requiere grandes inversiones, pero sí planificación y una comunicación clara desde todos los puntos de contacto: recepción, redes sociales, WhatsApp, cartelería interna y durante la consulta misma.

Comunicación alineada al negocio

Uno de los errores más comunes es suponer que los clientes ya saben todo lo que ofrecés. Pero no es así. Muchas veces no compran porque simplemente no se enteraron.
Por eso, comunicar activamente los servicios es parte fundamental del crecimiento.
Crear una grilla mensual con campañas estacionales puede ayudarte a anticipar necesidades: en febrero, prevención dental; en junio, antiparasitarios; en septiembre, campañas de esterilización. También podés segmentar envíos por tipo de paciente o especie.
Un ejemplo práctico: durante marzo, enviar un mensaje personalizado por WhatsApp a los tutores de gatos mayores de 7 años ofreciendo un chequeo geriátrico con descuento.
¿Cuántos lo están esperando y ni lo sabían?

Ingresar más dinero, sin aumentar precios

Muchos veterinarios creen que la única forma de aumentar ingresos es subiendo tarifas o sumando más turnos. Pero eso no siempre es viable ni deseable. Lo que sí podés hacer es mejorar el ticket promedio de cada cliente.
Volvamos al ejemplo. Supongamos que hoy tu ticket promedio por visita es de $30.000. Si aplicás estrategias de venta cruzada, agrupado de servicios y comunicación efectiva, ese número puede llegar a $45.000 sin agregar presión, ni saturación.
Y si multiplicás eso por la cantidad de clientes mensuales, el impacto es enorme.

Medir, comparar, ajustar

Por último, ninguna estrategia tiene sentido si no se mide.
Crear un tablero simple de indicadores —ingresos por línea, ticket promedio, frecuencia de visita— te permite evaluar si las acciones que implementás realmente tienen impacto.
Comparar trimestres similares, analizar la evolución por especie o edad del paciente y revisar mensualmente junto al equipo son hábitos de gestión que convierten intuiciones en decisiones.

Conclusión

Las veterinarias no crecen solo por sumar pacientes. Crecen cuando entienden de dónde viene la plata, deciden qué líneas potenciar y actúan en consecuencia.
Y esto, lejos de ser un tema meramente financiero, es parte de ejercer una veterinaria más profesional, sostenible y comprometida.
No se trata de vender más.
Se trata de cuidar más, comunicar mejor y gestionar con inteligencia.