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EDITORIAL | ¿Quién gestiona las veterinarias?

Muchas veces le damos al azar el estatus de hecho meritorio, aunque en el fondo sepamos que no lo es. Es por esto que, una vez más, los invitamos a repensar las estrategias y a desafiar los paradigmas que nos trajeron hasta aquí.

Luciano Aba
Editor de la Revista 2+2.
@aba_luciano
luciano@motivar.com.ar

Piedra, papel o tijera. ¿Quién no ha jugado alguna vez? ¿Les tocó ganar 4 o 5 desafíos consecutivos? ¿Sintieron que podían prever los movimientos del rival con solo mirarlo? Claro que sí. Y nos pasa a todos. Muchas veces le damos al azar el estatus de hecho meritorio, aunque en el fondo sepamos que no lo es. Y lo mismo ocurre con las decisiones que día a día tomamos en nuestras empresas, en sus veterinarias.
Es por esto que, una vez más, los invitamos a repensar las estrategias y a desafiar los paradigmas que nos trajeron hasta aquí.
Porque claro, las veterinarias son empresas, y como tales deben ser gestionadas. No lo duden: en este punto incluimos un cúmulo de acciones y tareas.
¿Revisamos periódicamente el estado financiero de la empresa?
¿Tenemos una política de precios bien definida?
¿Medimos el valor económico actual de nuestros clientes?
¿Describimos correctamente los puestos de trabajo de los colaboradores?
¿Contamos con información actualizada sobre los productos que ofrecemos?
Y así podríamos seguir. Son diversas las acciones que podemos enumerar.
¿Se cumple? ¿Quién debería ocuparse?
Vayamos por partes. En primer lugar, compartimos dos conceptos que hemos podido validar a lo largo de los 12 años de vida de esta Revista 2+2.

  1. Ninguna persona gestiona mejor una veterinaria que un veterinario que tenga ganas y sepa hacerlo.
  2. Pocos gestionan peor una veterinaria que un veterinario sin las ganas, ni el conocimiento para hacerlo.Toda una encrucijada. ¿Verdad?

Momento de definiciones

Quizás durante mucho tiempo se pudo avanzar sustentados en el azar; basados en la intuición y gozando de las bondades de un rubro que sigue creciendo y desarrollándose como lo es el de la sanidad animal.
Sin embargo, los tiempos y los contextos cambian.
Hoy, el recambio generacional en las veterinarias es evidente y el traspaso entre padres, madres, hijos e hijas lleva obligatoriamente a una revisión de lo que se hizo y lo que se debe hacer.
No son pocas las veterinarias de nuestro país que en estos momentos se encuentran invirtiendo, ampliando sus instalaciones, mejorando sus espacios digitales y sumando colaboradores para hacer frente a lo que viene.
¿Y la gestión? ¿Está contemplada como una actividad central?
¿Qué indicadores mínimos se dispondrán para controlar y mejorar el rendimiento?

Evidencia para las acciones

Una vez más, esta edición de nuestra Revista 2+2 les acercará información y experiencias validadas por sus propios protagonistas.
Para los profesionales que se dedican a la atención de grandes animales y claro que también para quienes día a día trabajan junto a los animales de compañía, en un contexto cambiante y lleno de oportunidades.
Oportunidades que sin dudas llegarán de la mano de la inversión y la profesionalización, tanto desde lo técnico y científico, como también en el manejo sustentable de la propia empresa.
Mucho se ha hablado en los últimos tiempos en cuanto a la carga laboral de los profesionales y el stress y los impactos negativos que esto genera, poniendo en el centro de la escena la clara necesidad de conformar equipos de trabajo sólidos que permitan delegar y avanzar en los desafíos.
Para esto, en la presente edición les ofreceremos diversos contenidos a cargo de referentes en la materia no solo en cuanto a cómo abordar la contratación de nuevos colaboradores, sino también cómo evaluarlos por su desempeño.
Todo, sin perder de vista la relevancia de conocer la personalidad de cada uno de ellos y ellas a la hora de definir los roles y las tareas.
No es menor. Quien gestione la veterinaria debería tener la mirada puesta sobre el capital humano de la empresa.
No es sencillo, pero pareciera ser uno de los caminos más viables a la hora de modificar los cuellos de botella actuales.

Tiempo de valientes

Ya hablamos del recambio generacional que viven muchas veterinarias y las diversas situaciones conflictivas que esto genera. ¿Y los que están entre crecer y no crecer?
¿Y las clínicas veterinarias que ven cómo nuevas competencias impactan en sus resultados?
¿Qué pasa con los que buscan enfrentar el nuevo contexto con la misma receta que hace 20 o 30 años?
Pues tendrán que decidir.
Deberán analizar, repasar y repensar su participación en el negocio.
No porque haya un nuevo mandato divino al respecto, sino porque el vértigo del sector y lo apetecible de sus resultados los verá cada vez más comprometidos (y frustrados) frente al avance de los que ven en la actividad una oportunidad única para crecer y desarrollarse.
¿Quiénes creen ustedes que perdurarán en el tiempo? ¿Quieren jugar? Juguemos: ¿piedra, papel o tijera?

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