Es veterinaria, trabaja en la industria y tiene su propio hotel para felinos
Virginia Vallejo fundó en 2013 Mishmosos, un hotel para gatos. Hoy ofrece cuidados personalizados y videollamadas con las familias, entre otros servicios. Inversión y mejora continua, las claves para ser elegidos por quienes tratan a estos animales como a sus propios hijos.
Es veterinaria, trabaja en la industria y tiene su propio hotel para felinos
Por Guadalupe Varelli
“Estás loca, es imposible, ¿quién te va a dejar el gato?…” Todo esto y más le decían a Virginia Vallejo cuando contó que pensaba cuidar gatos en su propio hogar.
Se había mudado a Buenos Aires desde Trelew, provincia de Chubut, para estudiar veterinaria en la UBA y necesitaba cubrir sus gastos. Tenía un trabajo part-time que la llevó a visitar veterinarias y descubrir que existían hoteles para perros pero la oferta para felinos todavía era escasa.
Corría el año 2013 y lo que hoy es una realidad sabida, era para Virginia Vallejo una intuición: el mercado de productos y servicios orientados a los felinos y sus tutores no para de crecer y tiene un potencial enorme. Su espíritu emprendedor fue más fuerte que las críticas y así empezó a dar los primeros pasos que la llevaron a fundar y mantener hoy más vigente que nunca Mishmosos, un hotel para gatos.
Revista 2+2 conversó con ella sobre el esfuerzo y la voluntad con los que encaró el proyecto y para conocer los detalles de este emprendimiento que no solo sobrevivió la pandemia sino que salió fortalecido con nuevos servicios y un espacio completamente “gatificado”.
Revista 2+2: ¿Cómo llegaron los primeros clientes?
Empecé publicando en Mercado Libre, que era el espacio para ofrecer servicios más popular en esa época. El primer gatito lo voy a recordar siempre, Pancho, me lo dejó una mujer por un día porque fumigaban su casa. Después llegó el furor de las redes, primero Facebook, después Instagram, y el “boca en boca” que es clave. Así fue creciendo la demanda. Hoy la mayor cantidad de consultas llegan por Instagram @hotelfelinomishmosos, nuestro propio sitio web www.mishmosos.com.ar y, en tercer lugar, los anuncios con Google Ads. A veces usamos Tik Tok @hotelfelinomishmosos porque nos permite compartir cosas divertidas.
Pero hay algo más, y es que las personas que tienen gatos hoy traen uno, el año siguiente dos, y el próximo tres, es exponencial como se van agrandando las familias.
¿En qué momento dejó de ser un “extra” para pagar tus estudios y se convirtió en un negocio con entidad propia?
Si bien al comienzo era un medio para poder estudiar, cuando me recibí me enfrenté a la disyuntiva: dejarlo atrás o cambiar la dirección del negocio para que deje de ser una ayuda y pase a ser un fin en sí mismo, y eso fue en el primer año de pandemia. Además, ese mismo año empecé a trabajar como Territory Manager en un importante laboratorio de sanidad animal y el desafío era enorme.
La decisión fue apostar al crecimiento. Nos mudamos (junto a mi pareja, quien ya es parte del proyecto) a una casa más grande en Parque Chas (CABA) y armamos un espacio exclusivo para los gatos, son 125 metros cuadrados con dos ambientes internos y un patio externo, donde los gatos se pueden mover libremente, sin estar en una jaula en ningún momento.
¿Qué implicó ese crecimiento?
Hicimos una inversión fuerte para que el espacio esté 100% “gatificado”, eso significa que está completamente adaptado a sus necesidades, con espacios en altura, juegos, rascadores, fuentes de agua, todo diseñado especialmente para ellos porque tiene que estar bien pensado para que el gato se meta en el circuito y lo disfrute.
Muchos me decían que estaba “loca” de invertir en plena pandemia, con tanta incertidumbre, pero la realidad es que es un negocio rentable, lo que se invierte se recupera en el corto plazo.
Además, la pandemia terminó siendo una oportunidad, porque al bajar el trabajo nos permitió barajar y dar de nuevo.
¿Qué requisitos tiene que cumplir un gato para poder alojarse?
Al principio les decía a todos que sí. Ahora, luego de años de experiencia y con el conocimiento que me da ser veterinaria, puedo ver que cuidar la salud de los que están alojados y los que consultan es la prioridad. Por eso tenemos un proceso de selección centrado en la salud del gato.
Pedimos el plan de vacunas completo, incluyendo la vacuna de la leucemia felina, que la estamos recomendando. Y también es obligatorio que presenten el test de Vilef.
Yo me tengo que asegurar que los gatos que ingresan acá estén sanos. Además, hay un cupo máximo de 25, para que puedan tener el espacio que necesitan.
¿El hospedaje tiene un mínimo o máximo de días?
La estadía mínima es de cuatro días. El gato, a diferencia del perro, no se aclimata enseguida. Cuando entra un gatito nuevo tiene que conocer las reglas del lugar, adaptarse, para eso se usan distintas herramientas como juegos o feromonas, tiene un cubículo donde se puede quedar tranquilo. Necesita al menos 12 horas para quizá, por la noche, animarse a salir.
Por el contrario, no hay un plazo máximo. Muchos clientes dejan sus gatos acá cuando se van de vacaciones o en la semana de las fiestas. Incluso tenemos estadías anuales de gatos cuyos tutores se van a vivir a otro país o ciudad y todavía no resolvieron qué vuelven o no. Tenemos cinco gatos en ese estado. Otro caso, por ejemplo, es el de una chica que está en plena construcción de su casa, se mudó con la madre y el gato vive acá. Son casos muy diversos y para todos tenemos una opción.
Ser veterinaria, ¿cambió tu forma de encarar el proyecto?
Sí, totalmente. Por un lado, me puse más en contacto con las necesidades de los gatos, que varían de acuerdo a cada uno. Por otra parte, a nivel clínico, puedo detectar cuando un gato no está cómodo o no se siente bien, siendo que los gatos son grandes ocultadores de los síntomas. Eso genera más confianza en los tutores, se pueden quedar tranquilos sabiendo que si pasa algo yo estoy, puedo reaccionar y avisarles rápidamente.
¿Quiénes buscan este servicio?
La mayoría de mis clientes tienen entre 25 y 45 años, son personas que viven solas o con la pareja y que no residen cerca de su familia, entonces no tienen alguien de confianza que le cuide al gato. Pero además, son personas para quienes su gato es muy importante y así como buscan hoteles para ellos, buscan hoteles para sus gatos. Esto es clave, es gente que le da todo, que habla del gato todo el día, en la casa, en el trabajo. Incluso hay personas que teniendo con quien dejarlos prefieren traerlos aquí porque el gato es hiperactivo o requiere cuidados especiales.
En algo coinciden todos: para ellos su gato es como su hijo y por eso buscan hoteles, porque quieren que esté plenamente seguro y cómodo.
¿Cuáles son tus planes para el futuro?
Seguir creciendo y profesionalizando el servicio. Sabemos que los clientes quieren ver que se dedica tiempo e inversión en mejorar, que cada vez que vienen encuentran el hotel en mejores condiciones. Siempre limpio, con buen olor, con los gatos cómodos.
Por eso damos la opción de venir a conocernos antes de dejar a su gatito por primera vez, entendemos que los gatos son parte de la familia.
Así como mejoramos el espacio físico también profesionalizamos la web y las redes sociales, y esperamos contratar una persona que se ocupe de la parte administrativa, la confirmación de las reservas, el control de la información sanitaria, etc. Nuestro objetivo es que el proceso esté cada vez más automatizado y sea más ágil para nosotros y para los clientes.




