Dos socias relanzan SaludVet en Santa Fe
Desde Avellaneda, la historia de Belén Varisco y Rocío Cayo muestra cómo la confianza entre colegas puede convertirse en una estrategia de crecimiento, gestión y bienestar para la veterinaria.
Lizi Dominguez
Redactora
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En el desafiante mundo de la gestión veterinaria, crecer en solitario tiene un límite.
Esta es la premisa que entendieron a la perfección las MV Belén Varisco y Rocío Florencia Cayo, dos profesionales que, en Avellaneda, Santa Fe, decidieron unir fuerzas para superar su propio techo.
Su historia no solo habla de trayectoria médica, sino de una visión comercial audaz. Para Belén, fundadora de SaludVet hace más de una década, el lugar físico en la intersección de las calles 20 y 21 era estratégico, pero su capacidad operativa estaba al máximo. «Trabajar sola se me hacía imposible», le confesó Belén a Mi Negocio Veterinario, al recordar por qué decidió buscar una socia.
El poder de la confianza
El encuentro entre ambas se dio hace dos años, cuando Belén comenzó a derivar pacientes a Rocío, quien trabajaba cerca de la veterinaria. «Ahí la conocí y me gustó su forma de trabajar, su compromiso y visión de negocio», recordó.
Para Rocío, que venía de Salta y había estudiado en Corrientes y en Córdoba, la integración en la zona no había sido fácil. «Me costó encajar. No tenía mucho trabajo y ella fue la primera que confió en mí», remarcó.
Así, encontraron una en la otra un motor de crecimiento profesional: mientras Belén incentivaba a Rocío a capacitarse, ésta la animaba a incursionar en el mundo de las redes y a proyectar con empuje y optimismo.
En la remodelación se llevan invertidos $50 millones.»
De clínica veterinaria a Centro Integral
Con una inversión estimada en $50 millones, afrontada íntegramente con recursos propios y sin recurrir a créditos, decidieron asociarse y transformar la clínica, que continuará llamándose SaludVet y cuyo relanzamiento está previsto para agosto.
Este salto cualitativo implica una enorme ampliación de la oferta para los tutores.
Al clásico servicio de clínica, laboratorio y ecografía, ahora se suman cardiología, fisioterapia, peluquería, internación, radiografías y atención a domicilio, entre otros.
Rocío y Belén se han dividido los roles estratégicamente según sus especialidades, y prevén en un futuro incorporar más profesionales al staff.
Rentabilidad y calidad de vida
Uno de los mayores aciertos de esta sociedad es la sinceridad con la que abordan el negocio y la vida personal. Ambas comprendieron que para brindar un mejor servicio, necesitaban dejar de ser “esclavas” de su propia empresa.
«Si busco asociarme es porque quiero que la veterinaria, cuando yo no esté, siga generando dinero… que me pueda ir de vacaciones tranquila», afirmó Belén.
Por su parte, Rocío coincide en que la alianza les devuelve la calidad de vida que la profesión a veces arrebata.
«Al estar sola no podía decir ‘bueno, no, hoy no trabajo y me dedico a mi hija’. Estaba muy frustrada en todo este tiempo porque sabía que no tenía un respaldo, como el que ahora tengo”.
El futuro de SaludVet
Lejos de conformarse, estas emprendedoras ya proyectan incorporar consultorios «cat friendly» e incluso un área de oncología a mediano plazo.
«Somos dos mulas de trabajo», nos decían en la entrevista. Y es justamente esa tracción compartida la que las convierte en otra historia que inspira lo que hoy significa ser un #VeteArgento.


