Conversamos con el MV Javier Paoloni sobre cómo las habilidades socioemocionales pueden potenciar el trabajo de los veterinarios. Su postura: se puede ser feliz y rentable en esta profesión.
Escuchar a Javier Paoloni es encontrarse con palabras inventadas (neologismos) y términos sacados de su contexto habitual, como el fútbol, la pizza y el poliamor. ¿Por qué? Porque este médico veterinario está dispuesto a usar todas las herramientas que tenga a su alcance para transmitir su conocimiento.
“Creo que es fundamental que compartamos nuestras ideas, y encuentros como este sirven para eso. Nuestras ideas pueden ser buenas, regulares o malas pero tenemos que animarnos a ponerlas en común, tenemos que animarnos a decir que en esta profesión se puede unir la felicidad y la rentabilidad”, comentó el director de Veterinaria Vida, ubicada en Río Cuarto, Córdoba.
Este encuentro se dio dentro del ciclo de entrevistas de VetesWeb (www.vetesweb.com), conducido por el editor de la Revista 2+2 y MOTIVAR, Luciano Aba, quien también es director del curso de posgrado en Gestión y Marketing Veterinario en VetesWeb.
Javier Paoloni, también docente del curso de posgrado de Cardiología y de Gestión y Marketing Veterinario en dicha institución educativa, abordó conceptos claves que repercuten en la profesión como las habilidades blandas y la conectividad colectiva, e insistió en que las habilidades de la técnica médica son imprescindibles pero no suficientes para gestionar una veterinaria.
“Cuando el equipo tiene que tomar una decisión importante tiene que primar el cerebro racional por sobre el cerebro emocional y a veces es fácil decirlo pero no es tan fácil hacerlo, por eso digo que esto es un aprendizaje del día a día, nosotros nunca dejamos de aprender, el que cree que se las sabe todas está equivocado”, declaró.
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Luciano Aba: ¿Por qué son importantes las habilidades socioemocionales en la veterinaria?
Javier Paoloni: Nosotros venimos hablando de estas competencias socioemocionales o habilidades blandas desde hace diez años o más, pero antes no había retorno con estas ideas. Pero las mantuvimos, las defendimos y mucha gente entendió que era un terreno que había que explorar. ¿Por qué? porque los veterinarios estamos permanentemente relacionándonos con personas, y estas competencias son las que nos permiten llevarnos mejor y crear buenos vínculos. La buena noticia es que estas habilidades se aprenden, se entrenan, se mejoran, y así podemos desarrollar nuestra empatía y brindar respuestas más empáticas.
Tampoco vamos a vender espejitos de colores, no todo es color de rosa, los problemas con clientes y compañeros de trabajo seguirán existiendo, pero si desarrollamos estas habilidades es mucho más probable que el ambiente de trabajo y el vínculo con los clientes sea mucho más estrecho y duradero.
¿Cuáles son las habilidades que más impactan en el trabajo diario del veterinario?
Las habilidades socioemocionales que impactan directamente en nuestro trabajo se dividen en dos grandes grupos, las intrapersonales y las interpersonales. Las primeras tienen que ver con nosotros mismos, como el autocontrol, la automotivación, la adaptabilidad, la innovación, la confiabilidad, la motivación al logro y la integridad. Tenemos que conocernos para tener autocontrol, para autogestionarnos, para adaptarnos a los cambios. ¿Quién puede negar que en esta pandemia nos tuvimos que adaptar a una innumerable cantidad de cosas, como esta reunión virtual de la que estamos participando?
El segundo grupo se relaciona con nuestro vínculo con los demás, son las que nos permiten trabajar en equipo, la empatía, las capacidades que mejoran nuestra comunicación, el liderazgo, la negociación, el colaboracionismo, la posibilidad de entrenarse para generar vínculos con los clientes, con los proveedores, con los compañeros de trabajo.
En uno de tus últimos artículos en la Revista 2+2 hablaste del poliamor en la veterinaria, ¿qué querés decir con este concepto?
Esto parte de entender que los veterinarios amamos inconmensurablemente nuestra profesión, entregamos todo, y a veces no entendemos que no sea recíproco, que la persona que nos trae el paciente no tenga esa misma fidelidad. Entonces, cuando hablo de poliamor, lo que propongo es que pensemos nuestra vida como una pizza en donde la profesión es una porción, a la que le entregamos gran parte de nuestro amor, pero tenemos que dejar amor y pasión para las otras porciones de la vida: la familia, los hobbies, las mascotas, los amigos, el deporte.
Si entendemos ese concepto y equilibramos esas porciones de la pizza de nuestra vida, si somos poliamorosos con la profesión y le dejamos espacio a las demás cosas creo francamente que vamos empezar a alejarnos del fantasma que a los veterinarios nos ronda permanentemente, el “Burn Out”. Uno de los desencadenantes de este problema es sentir que entregás todo y que no recibís nada. Entonces yo no digo que dejemos de entregar todo, yo digo que gestionemos un poquito esa parte para que nos quede resto para las demás porciones de la pizza de la vida.
¿Cómo pueden ayudar las competencias socioemocionales al trabajo en equipo?
Es fundamental que en un equipo de trabajo haya conectividad colectiva, que se tomen decisiones analíticas, que el entorno donde se desarrolla la actividad sea agradable y que haya motivación. Un grupo motivado brinda respuestas que superan a la suma de las capacidades individuales. Pensemos en un equipo de fútbol, los mismos quince o dieciséis jugadores que un año son campeones de la Copa Libertadores algún tiempo después están peleando el descenso, son las mismas personas, es el mismo campo de juego, la misma pelota, los mismos rivales muchas veces y el equipo se desmotivó, perdió la conectividad colectiva y su rendimiento cayó. Es muy importante que entendamos estos conceptos, quienes lideran estas veterinarias tienen que tomar estas ideas y ponerlas en práctica para que el ambiente sea sano y agradable y que los integrantes estén motivados.
Muchos veterinarios comentan que les cuesta delegar trabajo, ¿podés darles algún consejo?
Durante muchos años, décadas, me costó tremendamente -y me cuesta- delegar, pero no podemos ser 24/7, no llegamos a estar en todo lo que pasa en la veterinaria. Tenemos que empezar a delegar y para eso hay que encontrar a la gente correcta. Y de nuevo lo relaciono con lo que hablamos al comienzo de la charla, no solamente hay que conseguir a las personas correctas en la parte médica, sino también en la parte blanda que se vincula con la función que tienen que cumplir. Hoy por hoy se están seleccionando colegas por su habilidad médica y por algún rasgo de su personalidad y está perfecto que así sea.
Tenemos que ser capaces de relacionar la habilidad médica de la persona que contratamos con un rasgo distintivo de su personalidad para que esté más en contacto con el público, que esté en la cirugía, que esté en la anestesia, etc. Tenemos que delegar y para eso tenemos que apoyarnos en la gente correcta. Una vez que damos el primer paso, vamos puliendo los detalles pero no es otra cosa más que eso, confiar en las personas que están a nuestro alrededor y tomar la decisión de hacerlo.