abril 2012 - Página 2 de 2 - Mi Negocio Veterinario
MENU PRINC – DROVET – MAR ABR
Home2012abril (Page 2)

No es buena idea dejar para último momento la definición de los precios. Aquí, una guía que orienta esta decisión crucial en la rentabilidad de las empresas.
ARIEL BAÑOS
Figura N°1

Figura N°1

«…y ahora, ¿qué precio le ponemos?» Luego de un enorme esfuerzo y meses de trabajo, el producto está casi listo para el lanzamiento. Sin embargo, la empresa -casi de apuro- recién comienza a debatir a qué precio saldrá al mercado.

¿Por qué muchas empresas dejan para  último momento la definición de los precios?

Más allá de la necesidad de actualización por efecto de la inflación, el precio es un tema muy poco abordado, hasta que el lanzamiento comercial lo hace inevitable. Un hecho determinante es que se trata de una   decisión incómoda, sin respuestas cerradas.

No hay fórmulas de aplicación universal, no existen macros de Excel, ni siquiera un software enlatado capaz de brindar respuestas definitivas acerca del precio a cobrar.

Sin embargo, se trata de una decisión  impostergable, ya que su impacto es crítico en la viabilidad económica del negocio. Un precio muy bajo puede desbordar la capacidad de la empresa, sin generar el resultado suficiente para mantenerla a flote. Por otro lado, cobrar un valor muy alto, puede también generar un resultado insuficiente, si  pocos clientes están dispuestos a pagarlo.

Veamos entonces cinco cuestiones fundamentales que pueden ayudar a evitar dolores de cabeza en las decisiones de precios.

Atención: Vender más no es equivalente a ganar más:

En ocasiones es muy duro ver que un cliente se va con las manos vacías, luego de preguntar el precio. Sin embargo, esto no es necesariamente un indicador de que nuestros precios sean muy altos y, en consecuencia, incorrectos. A la vez, que la cantidad o la facturación se encuentren en aumento, tampoco garantizan que los resultados también estén creciendo. Existen empresas que sostienen grandes volúmenes realizando constantes descuentos o promociones, aunque no siempre logran un resultado económico positivo. Por ejemplo, consideremos que si decidimos reducir un 10% nuestro precio, partiendo de una rentabilidad sobre ventas del 30%, el volumen facturado deberá crecer al menos un 50%, para obtener el mismo resultado que antes. Es decir que, nuestras cantidades deberán crecer más de un 50% para que dicha reducción de precios realmente impulse el resultado. ¿Está seguro de poder alcanzar este volumen adicional?

Los precios definen los costos, y no a la inversa:

No hay que poner la carreta delante del caballo. La determinación del precio de venta permitirá saber en qué nivel de costos puede incurrir la empresa, para vender rentablemente un producto. No a la inversa.

Dado que se trata de una variable netamente interna, el costo nunca podría ser el principal determinante de los precios, ya que nada nos dice acerca del valor percibido por los clientes, ni tampoco considera los precios de los competidores.

Por ejemplo, muchos comercios que trabajan artículos del rubro regalería aplican este criterio de forma muy interesante. En primer lugar, definen un nivel de precios de gran atractivo para los clientes -como, por ejemplo $9,99-.

Recién a continuación, comienzan una búsqueda de productos y proveedores que puedan suministran opciones interesantes, a un costo que haga rentable dicho precio de venta.

Competir por precios es una batalla sin ganadores:

A menos que tengamos una ventaja de costos inigualable -algo realmente difícil de lograr y sostener en el tiempo- no se nos  debería cruzar por la cabeza ganar mercado únicamente apelando a reducir los precios por debajo de nuestros competidores.

El precio es la variable más fácil de imitar.

Sin inversión y en forma casi instantánea pueden replicarse los movimientos de precios, por lo cual es una ventaja que puede esfumarse muy rápidamente.

La empresa debería focalizar su estrategia competitiva en variables que representen ventajas más difíciles de imitar.

Acciones como la innovación, un nivel de servicio destacado o una marca bien posicionada, permiten construir ventajas competitivas más sustentables.

Pretender llegar con el mismo precio a todo el mercado:

No todos los clientes son iguales, ni valoran de igual manera a los productos de la empresa. Por lo tanto ¿por qué definir un único precio para todo el mercado?

Las empresas deben segmentar precios; existen diversos instrumentos para ajustarlos selectivamente. Así, es cada vez más frecuente observar la puesta en práctica de   estrategias de segmentación de precios, con una gran dosis de creatividad e ingenio.

Una fotocopiadora cercana a una Universidad decidió aplicar un interesante esquema de segmentación. Desbordada por la concurrencia de estudiantes, muchas de las empresas de la zona decidían no concurrir a la fotocopiadora debido a las importantes demoras. Analizando la situación, la empresa reconoció que la urgencia del cliente era un buen indicador de la valoración del trabajo de fotocopiado. Entonces, aplicó un esquema de precios alineado con esta realidad.

Las fotocopias en el acto se cobrarían al precio de lista. Quienes encargaran su trabajo con 24 horas de anticipación tendrían un 15% de descuento; mientras que quienes lo hicieran 48 horas antes, accederían a un 25% de descuento. ¿El resultado?: precios alineados con la valoración de distintos grupos de clientes, mejor aprovechamiento de la capacidad del local, y mayores ganancias.

No hay recetas definitivas, pero sí metodologías a seguir:

Desconfíe de recetas de precios como: multiplicar por tres el costo, agregar un margen del 50%, o ubicarse 10% por debajo del competidor principal. Menos aún, intente poner en práctica el controvertido «cobrar según la cara del cliente».

El precio es una variable multidimensional, que requiere un enfoque integrador.

Su definición depende de un adecuado y profundo análisis de cuatro factores fundamentales: costos, competidores, clientes y canal de ventas (Ver la Figura N° 1). En algunos sectores, debe sumarse el rol del Estado como condicionante de las decisiones de precios. Estas variables deben considerarse de manera simultánea y equilibrada al momento de definir precios, utilizando una metodología y herramientas especializadas, para aprovechar de mejor manera las oportunidades de capturar valor.

Ariel Baños

Foto Ariel BañosLicenciado en Economía (UNR), graduado con honores, y MBA (IDEA). En 2005 fundó, y desde entonces dirige, fijaciondeprecios.com, la primer organización del mundo hispano especializada en estrategias de precios. Es autor del libro «Los secretos de los precios» (Ed. Granica, 2011). Se desempeña como columnista especializado del diario La Nación, de Buenos Aires. Es profesor en distintas escuelas de negocios de América Latina y realiza consultoría especializada en gestión de precios.
E mail: ariel_banos@fijaciondeprecios.com.

Visitamos la Veterinaria Danke de Lomas de Zamora. Allí, su propietario -el Dr. Oriel Scarpone- nos explicó de qué manera intenta mejorar la relación con sus clientes.
PATRICIO JIMENEZ
Scarpone: "Lo importante es generar conocimiento y compromisos en la gente”.

Scarpone: «Lo importante es generar conocimiento y compromisos en la gente”.

Cuando Oriel Scarpone se recibió de médico veterinario en la Universidad Nacional de La Plata -allá por 1981- no imaginaba cuál sería su presente en este 2012: «Muchas     veces los profesionales seguimos un razonamiento lineal: causa y efecto. Esto significa que nuestros pensamientos giran, básicamente, en torno al concepto de la enfermedad y eso nos lleva a focalizarnos sobre el animal y no sobre la persona. En mi caso particular, me costó ver y aprender otro mundo: el de la gestión y -aún más-, el de la comunicación», nos explicaba el profesional en nuestra visita a la Veterinaria Danke, ubicada en Lomas de Zamora, Buenos Aires.

Allí, los más de 20 empleados bajo su dirección, ofrecen una gran cantidad de servicios que van desde la clínica general y la  oftalmología, hasta la unidad de traslado y peluquería, pasando por odontología, internación y radiología.

Scarpone abre puertas y exhibe quirófanos muy bien equipados, una sala de internación, peluquería y el mostrador.

Pareciera no gustarle quedarse quieto y se muestra, definitivamente, como un hombre de acción.

«Hace 20 años convertí mi enfoque profesional, trabajando  inclusive como consultor para la industria veterinaria, tanto en  laboratorios locales, como multinacionales. Sigo con este vínculo, dado fundamentalmente en el área de marketing», asegura Scarpone y amplía: «Si bien en mi rol de director de esta clínica veterinaria fui avanzando en cuestiones técnicas y hasta en el  trato con los proveedores, lo que más me costó fue darme cuenta que nuestra empresa depende de las personas. Esto me llevó a participar de una Maestría en Programación Neurolingüística para poder incorporar conocimientos teóricos y prácticos en este ámbito. Muchas veces ponemos el foco en el animal y tratamos de forma secundaria a sus los propietarios, lo cual nos lleva a    generar una distorsión de la realidad: una particular manera de ver el mundo».

Esto es lo que ha estado intentando modificar el Dr. Scarpone en los últimos tiempos, instrumentando -por ejemplo- planes a la medida de sus clientes: uno para cachorros y otro para animales mayores de siete años, «pensado siempre en el bienestar del paciente, pero también en el de la clínica», sostiene y profundiza en el origen de esta idea: «Surge de la necesidad de generar mayor compromiso en la relación con las personas que recurren a nuestros servicios».

 

Para los más chiquitos

A lo largo del ameno diálogo mantenido con el Dr. Scarpone, nos afirma que su intención en esta propuesta particular apunta a crear un compromiso real en los clientes: «Pensamos un plan de vacunas completo, correcto desde lo técnico y a partir del cual no se genera el error de meternos en el bolsillo del propietario. Ese no es nuestro tema», deja en claro el veterinario, haciendo explícita referencia a que su recomendación es siempre la más completa, a partir de allí se ve si surge como costosa o no para quien debe decidir su aplicación.

En nuestra última edición de 2011, presentamos un ejemplo sobre cómo instaurar planes pre pagos en las   veterinarias de todo el país.

En nuestra última edición de 2011, presentamos un ejemplo sobre cómo instaurar planes pre pagos en las veterinarias de todo el país.

Se trata de un plan que toma como eje la acción profesional de vacunar. Comienza a las 6 semanas de vida de la mascota y contempla cinco vacunas, cada 21 días -aproximadamente-, hasta las 18 semanas. «Se le ofrece esta alternativa a todas las personas que se acercan a la veterinaria con un cachorro, para luego exponer y proponer el resto de los servicios. Incluye: todas las vacunas con sus cinco exámenes clínicos y una consulta adicional, sin cargo. Esto es importante porque en el caso de un accidente doméstico -por ejemplo- quizás el propietario no se acerca a la veterinaria y eso puede ser contraproducente para el animal. En cambio y si sabe que posee una consulta extra, la va a utilizar», nos relata el médico veterinario, quien además agrega: «Se realiza un análisis coproparasitológico seriado, controles de peso, desarrollo de aplomos, un baño sin cargo, un descuento del 20% en la castración de los 6 meses, y del 10% en medicamentos prescriptos, así como también en la confección de una libreta sanitaria (Ver Recuadro)”.

 

Y los más grandotes

Luego de la aplicación del plan inicial, se comienza el proceso ligado a la recomendación y concreción de visitas posteriores, iniciativas sugeridas por los profesionales. Más allá de esto, es recién a partir de los 7 años del paciente -aproximadamente- que se propone a los clientes la adhesión a un Plan Senior.

Allí, el médico veterinario focaliza la atención fundamentalmente en el vínculo con el propietario y la confianza que éste   debe demostrarle al profesional: «Por un lado, es importante entender que las personas vivimos cada vez más tiempo y, por lo tanto, esperamos que con nuestros seres queridos ocurra lo mismo. Además, se busca calidad de vida: se quiere evitar lo malo. Este plan está pensado para generar esta confianza y nivel de entendimiento. Si el cliente quiere lo mejor para su perro, necesita este Plan. Esto, a su vez, nos permite mejorar la atención y lograr instrumentar un servicio que siga un mínimo protocolo», afirma.

Recordemos que la propuesta incluye -por un pago anual anticipado (en 2011 fue de $150)- un 20% de descuento en todas las prácticas médicas recomendadas; un 25% adicional en medicamentos prescriptos; otro 50%, ante una eventual internación y un 10% más, el resto de los productos. El plan tiene validez anual.

Al referirse a este tema, Scarpone destaca como pilares del Plan «a la nutrición, las enfermedades crónicas, la actividad física y la fisiatría, así como también la comunicación y el contacto directo, fundamentalmente educando al propietario sobre temas ligados a la prevención y detección temprana de enfermedades».

«La idea, en este caso, es que todos los que trabajan en la clínica entiendan la importancia de seguir un Plan Básico integrado por un examen físico, prevención de enfermedades infecciosas y parásitos (sumado a su tratamiento): a medida que los animales avanzan en su edad, comienzan a aparecer más patologías y debemos atenderlas, prestándole atención a las dietas, oídos y estado de la piel. Es decir, somos los veterinarios los que proponemos la tención sobre estos temas», explica.

Finalmente, Scarpone sentencia: «El objetivo es generar vínculo y  compromiso; y estos planes lo están logrando».

Presencia y recordación

Foto libreta ScarponeLa libreta sanitaria que Danke ofrece a sus clientes tiene muy buena calidad de impresión y un diseño realmente atractivo. En su portada se incluye el nombre de la clínica, su teléfono y dirección.
Asimismo y ya en su tercera página, consta de espacios en blanco para volcar allí todos los datos del paciente: nombre, foto, historia clínica, especie, si es canino o felino, sexo, fecha y lugar de nacimiento, pelaje y nombre del médico actuante. Además, los datos del propietario con dirección, teléfono y mail.
En las páginas siguientes se detallan los exámenes coproparaitológicos, las desparasitaciones, cirugías, la profilaxis filaria, control de peso, la dieta que se sigue, los planes de vacunación y sus respectivos controles. En cada uno de estos aspectos se indica la fecha y las recomendaciones realizadas.
Un dato no menor: en su contratapa se explicitan todos los servicios que ofrece la clínica veterinaria.

Gabriel Saralegui nos cuenta las últimas acciones que implementó en su empresa: «La época en la que nos quedábamos atrás del mostrador esperando que la gente viniera terminó hace rato».
LUCIANO ABA
Saralegui: “Me parecía mentira no estar utilizando herramientas que tenía disponibles”.

Saralegui: “Me parecía mentira no estar utilizando herramientas que tenía disponibles”.

Inmersos en una realidad laboral diferente a la de unos años atrás, cada vez son más los veterinarios que -sin relegar su labor profesional- empiezan a prestarle atención a las herramientas que brinda la gestión empresarial.

Este es el caso de Gabriel Saralegui, quien dialogó con nosotros, comentando las acciones que está llevando adelante en su veterinaria de 9 de Julio, Buenos Aires.

«Me considero un veterinario puro: vivo del ejercicio de mi profesión; no tengo otra actividad económica paralela que me permita manejar el negocio de la veterinaria de una manera más holgada. Tengo que ser eficiente», nos remarcaba.

Vale la pena comentar que Gabriel comenzó su carrera laboral con la prestación de servicios a campo, para luego formar una sociedad comercial a partir de la cual fue marcando el camino para llegar hoy a ser el único propietario de Veterinaria Saralegui. «Siempre creí en seguir capacitándome. Más allá de nuestra formación universitaria, la educación continua es fundamental», agregó.

Comprendiendo este perfil, no sorprende que el médico veterinario haya sido uno de los 40 profesionales que realizó en 2011 la capacitación intensiva ofrecida por el laboratorio Syntex, en conjunto con la Escuela de Negocios Materia Biz.

Reinventarse

Con relación a esta capacitación, el profesional remarcó: «Sabía que no me iba a encontrar con una receta para ganar más dinero o tener un mejor negocio. El tema pasaba por tomar las herramientas con las cuales los docentes me iban enfrentando, para analizarlas, decodificarlas y aplicarlas a mi trabajo», nos comentaba quien hace un tiempo también realizara un Posgrado en Management en la Universidad porteña de Belgrano.

Syntex y Materia Biz se encuentran listos para lanzar la segunda versión de su iniciativa, a la cual -y de igual modo que el año pasado- asistirán profesionales de los distintos eslabones de la cadena comercial veterinaria.

A la acción

Si bien es cierto que cada persona es diferente y puede aplicar los conocimientos que incorpora de distintas maneras, vale la  pena mencionar algunas de las acciones que nuestro entrevistado fue realizando con el correr del tiempo.

Almanaque Saralegui«Me parecía mentira no estar usando herramientas sencillas que tenía al alcance mi mano. Un ejemplo concreto tiene que ver con la necesidad de estar al tanto de cuánto cuesta abrir mi veterinaria; dato que aprendí a ver como indispensable a la hora de proyectar la facturación de mi empresa. Tampoco le prestaba atención al concepto ligado a los costos marginales: si llegué a un techo y quiero dar un paso más; ¿gano o pierdo plata?» explicó.

Interesante es también apreciar la visión de Saralegui en cuanto a la necesidad de hacerse planteos que solía pasar por alto: «Un docente me preguntó cuánto valía mi hora de trabajo. Este fue un disparador clave para mi futuro y si bien creo que aún no pude definir la respuesta, al menos lo estoy intentando», resumió.

Pero esto no fue todo, ya que el profesional modificó la relación que sostenía, por ejemplo, con su contador: «Le pedí que me diera al menos tres números -no muchos más-, a partir de los cuales poder tener una visión real de hacia adónde va la veterinaria. Esta visión me llevó a delegar determinadas actividades y, de ese modo, permitirme ser un veterinario más empresario que sanitarista».

¿Otra acción concreta? Gabriel tenía una sucursal a unos 40 kilómetros de 9 de Julio, la cual fue cerrada luego de analizar sus resultados económicos: daba pérdida. Pero esto no fue todo, ya que luego de tomar esa decisión el veterinario comenzó a pensar en cómo retener a aquellos clientes que accedían a aquel local para hacerse de insumos: «Les preparamos una suerte de botiquines con medicamentos para utilizar en casos de emergencias y se los alcanzamos todos los meses. A cambio, pedimos que nos informaran cuáles utilizaban para facturarlos y reponerlos: evitamos perderlos», resumió el profesional.

En primera persona

Gabriel Saralegui se reconoce como comercializador de productos y servicios veterinarios y asegura: «La época en la cual uno se quedaba detrás del mostrador esperando que la gente venga terminó hace años. Somos nosotros los que debemos generar la necesidad en el cliente para que se acerque. Y cuando lo hace, debemos estar capacitados para poner a su disposición todos nuestros servicios y productos en base a un fundamento económico. De nada sirve ofrecerle la inseminación de 200 vacas si no le mostramos con números qué beneficios logrará a partir de esa acción. El productor debe estar convencido de que nuestro trabajo tendrá una calidad de excelencia pero también que le hará ganar dinero».

Ya culminando el diálogo, nuestro entrevistado comentó que desde que comenzó a ocuparse de situaciones ligadas a la gestión de su empresa cambió su visión respecto de la relación veterinario – productor: «Hasta hace un tiempo y como prestadores de servicios, solíamos privilegiar el beneficio de los clientes en detrimento nuestro. Eso no es correcto: debemos generar un vínculo a partir del cual ganemos las dos partes. Esto es clave, sobre todo considerando que nuestra materia prima es el físico: llega un momento en el cual y más allá de tener la posibilidad de realizar 2.000 tactos, no podremos hacerlo». Y concluyó: «Si bien la relación con el cliente debe ser de excelencia, debemos incorporar una visión más integral, que contemple la gestión, la planificación y la comunicación. El contexto nos llevó a tener que prestarle atención a este tipo de herramientas».

La Matera

Al tanto del ámbito de encuentro y debate que se propicia en los locales del interior del país, el veterinario explica de qué manera abordó la problemática que suele darse alrededor de la siempre bien ponderada Matera: «Si son varias las personas reunidas, se genera una situación en la cual se hace difícil hablar de una actividad en particular. Es por ello que prefiero coordinar encuentros personales con los clientes de manera que podamos hablar específicamente de lo tenemos para ofrecer: manejando -de cierta manera- la conversación. En acciones como estas, queda reflejada la importancia de planificar las reuniones, con el objetivo de tener propuestas y respuestas frente a la negociación».

 

Inseminar, analizar y comunicar

Gabriel Saralegui sabe de la importancia de mostrar resultados como estrategia para atraer a nuevos clientes a su veterinaria y es por ello que comentó una acción particular al respecto en 9 de Julio.
«El nuestro es un partido donde prácticamente no se realizaba inseminación artificial en rodeos de carne. Sin embargo y después de tres años de comenzar a implementar esta técnica en la hacienda de nuestros clientes, hemos logrado un crecimiento exponencial. Si bien todos los años realizamos reuniones propias con nuestros asesorados, en este 2012 planeamos realizar un encuentro más grande, ya que hemos recolectado una cantidad de datos muy interesantes para compartir con los productores de la zona: queremos mostrarles datos locales. También invitaremos a quienes trabajaron en la manga para que entiendan por qué los molestábamos para que encierren cuatro veces la hacienda y vean los resultados.
La idea es que se empiece a ver lo que hacemos. ¿Cómo? Ni más, ni menos que comunicándolo».

Abrir un comercio suele ser percibido -desde lo contable- como algo cercano a lo imposible. En este breve artículo, los pasos imprescindibles.
JUAN I. ALVAREZ JOFRE

Existen tres niveles básicos, desde lo contable, para tener bien en cuenta a la hora de abrir un comercio, y estos son: el nivel nacional, el provincial y, por último, el municipal.

Nacional: En primer lugar, la persona   -ya sea física o una empresa- que se crea debe inscribirse en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Accediendo a la página Web de dicho organismo público (www.afip.gob.ar) uno puede conocer la Agencia que le corresponde en particular, según el domicilio donde realizará su actividad.

La persona física deberá completar el Formulario 460/F para la obtención de la Clave Única de Identificación Tributaria (CUIT) siempre y cuando no la posea.

Junto con dicho formulario deberá presentarse el DNI original, una copia del mismo y dos comprobantes de domicilio.

Cumplimentando este trámite, la AFIP entrega el CUIT y, además, le brindará una Clave Fiscal para realizar trámites por Internet. Es aquí donde se debe inscribir en el Monotributo o en el Régimen General, según ciertas pautas y límites de facturación que impone el organismo.

Provincial: Posteriormente, cuando ya realizó la inscripción en la AFIP, uno debe inscribirse en Rentas de la provincia en donde se va a realizar la actividad principal. Allí, uno va a pagar el Impuesto sobre los Ingresos Brutos.

¿Qué es esto?: un porcentaje sobre las ventas que tuvo en determinado período (se presentan anticipos mensualmente).

En el momento de inscribirse, debe tener en cuenta que distintas actividades tributan distinto porcentaje, aunque la alícuota más común es la de un 3%. Más allá de esto, cada jurisdicción tiene distintos porcentajes para diferentes actividades.

Cabe mencionar que si se realiza la actividad en más de una jurisdicción (por ejemplo posee locales en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia) se debe inscribir en el Convenio Multilateral (el porcentaje de los Ingresos Brutos se distribuyen en las distintas jurisdicciones según ciertos parámetros).

Municipal: Como última cuestión a   tener en cuenta, al abrir un local de venta al público se debe tener la habilitación municipal correspondiente.

Depende mucho del municipio para saber qué tipo de documentación se debe presentar, en qué tiempo y qué tasas le cobran cuando ya esté ejerciendo la actividad. Habrá que interiorizarse.

Sólo para CABA

En la Ciudad de Buenos Aires, existe un Régimen Simplificado que es similar al Monotributo en la AFIP, donde si uno se encuentra dentro de ciertos límites de facturación, puede acceder a pagar sus tributos de manera más sencilla. En provincia de Buenos Aires no existe este Régimen en donde, voluntariamente, inscribirse.

Juan Ignacio Alvarez JofreJuan Ignacio Álvarez Jofré

Contador Público Nacional (CPN) y Licenciado en Administración de Empresas recibido en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Técnico Superior en Periodismo en TEA (Taller Escuela Agencia). E mail: jijofre@hotmail.com

Más allá de la percepción, siempre es bueno medir la importancia de esta herramienta con números concretos, para poder explotarla.

Foto internetHay quienes sostienen que Internet produjo el cambio más importante de la Humanidad, desde el descubrimiento del fuego. Hay gente que dice -y sería un gran slogan  para Google- que con Internet se acabaron las discusiones.

Como sea y sin necesidad de colocar rótulos grandilocuentes, todos coinciden en que la Red de redes produjo un cambio sustancial en la conducta de la gente.

Hoy es posible saber con un par de clicks cuántos goles hizo Messi desde que nació, con qué pie, cuántos de tiro libre, cuántos picándola, cuántos en días de sol y cuántos con lluvia; y también comparar productos de cualquier tipo por precio, por características y por calidad, entre muchas otras más.

Desestimar esto, es lisa y llanamente ser necio.

Toda esta intuición y dimes y diretes se resuelven de una    sola manera: obviamente con Internet. Allí encontramos que, por ejemplo, Argentina -con una población estimada en 42 millones de habitantes- tiene 28 millones de usuarios de Internet.

Es decir, el 69% del total.

Este dato cobra mucha más fuerza si se lo compara con otros del año 2000, cuando había apenas dos millones y medio.

Además, el 72% de los argentinos comienzan el proceso de compra a través de una búsqueda “on line”. Esto no significa que lo definan o que ejecuten la compra desde allí, sino que empiezan sus averiguaciones de esa forma.

Es decir: tener una página Web hoy es un medio casi excluyente para mejorar las ventas. Pero no hace magia. Es una poderosa herramienta que necesita un seguimiento especial, prestándole mucha atención a la actualización y a la veracidad, ya que de lo contrario puede ser -y seguramente lo será- contraproducente.

 

Algunos datos a tener en cuenta

  • Los usuarios leen sólo el 20% del texto que se les muestra: Tener capacidad de síntesis y riqueza en el texto es fundamental. Se debe apuntar a destacar lo que se considere más relevante y tratar de ser lo más claro posible.
  •  La lectura es muy superficial: el internauta escanea visualmente la página: El secreto está, básicamente, en ser simple, original y directo.
  • Decide sobre qué hacer “clic” en menos de 10 segundos: En definitiva es muy poco tiempo para poder generar interés, por lo cual el diseño debe ser atractivo y de fácil recorrido visual.

 

Fuentes: La Dinámica Entre la Búsqueda Online y la Compra Offline de los Consumidores Latinoamericanos. Visión General LATAM, abril 2010, Netpop Research, LLC.

Nielsen Online, ITU e Internet World Stats.