«No hay que avivar giles»
Sin emitir juicio de valor sobre quienes han hecho un culto de la frase que ocupa el título de esta editorial, resulta interesante analizar qué tan profundo ha calado este concepto en las relaciones interpersonales del sector veterinario argentino.
El tema fue expuesto frente a más de 200 profesionales en las jornadas que Syntex llevó adelante en la Facultad de Ciencias Veterinarias de Tandil.
Los tiempos cambian y seguramente en un contexto en el cual la información escaseaba, quienes disponían de cierto grado de posicionamiento frente a sus clientes y colegas veían en sus conocimientos prácticos un diferencial por sobre «la competencia». Esta situación llevó a que -en muchas oportunidades- se hiciera un culto de la desinformación, el cual y con el correr del tiempo perjudicó la generación de confianza entre propios y extraños. Se vio afectado el vínculo entre los veterinarios y sus colaboradores (sobre todo si eran recién egresados) y fundamentalmente con un entorno que sin tener la obligación de «saber» y frente a la necesidad de «hacer», cometió muchos errores. ¿Los principales afectados? Todos. El «no avivar giles» va en contra de la transferencia de conocimientos y tecnologías. Es una estrategia que dista sustancialmente de lo que hoy se busca de un buen asesor.
Claro que esta situación no se dio exclusivamente en el ámbito profesional, también la industria adoptó esta postura en muchas oportunidades y empieza a ver el perjuicio de esa visión en sus resultados. Hoy todo es distinto y la generación de confianza tanto entre veterinarios, como con sus clientes resulta un eje clave sobre el cual trabajar.
¿Se puede frente a esta realidad seguir instrumentando estrategias como las del pasado?
En la Era de la información, uno puede seguir creyendo que si comparte experiencias y conocimiento será copiado, imitado y relegado; pero sería interesante tener en cuenta que si no lo hace, es probable que se corra con la misma suerte.
«Hoy el diferencial lo hace el vínculo entre las personas y no lo que estas venden», nos decía un especialista en marketing. Este nos pareció un concepto trasladable a un sector cuyo crecimiento (en productos y servicios) depende del asesoramiento y valor agregado que se les brinde a los clientes.
Puede que uno insista en no mostrar todas las cartas, pero está claro que cada vez es más necesario que el otro sepa a qué juego se está jugando…
Los beneficios serán para todos.
L.A.


