En Esperanza, avanzan los emprendedores
La Facultad santafesina cuenta con un Gabinete específico para brindar herramientas a los alumnos.
PATRICIO JIMENEZ Y MARINA GONZALEZ FONTAO

Esfuerzo. Palmero sostiene la necesidad de avanzar en cuestiones que no tienen que ver sólo con lo técnico, inclusive en la formación de grado.
Los ciclos que se terminan suelen traer numerosos conflictos y el egreso de una carrera universitaria no es la excepción. Es el momento de bajar la teoría a la práctica y también de enfrentarse a otro tipo de problemas, vinculados indirectamente a la profesión. Porque poner en práctica los conocimientos adquiridos no es solamente (en algunos casos) aplicar lo aprendido.
Esto sucede cuando se intenta abrir un negocio particular y, en menor medida, cuando se trabaja en relación de dependencia. Se requiere de una formación que no suele ser tenida en cuenta, que muchas veces se reemplaza por la intuición, pero que es determinante para asegurar el éxito profesional.
Si bien el debate sobre quién debe brindar las herramientas para un emprendedor puede ser interminable y con diversos matices, compartimos una experiencia más que interesante ligada al rol de las entidades educativas en este sentido.
Esperanza
Siguiendo esta idea, en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Litoral (Esperanza, Santa Fe) existe una cátedra electiva de Formación de Emprendedores. Allí se desempeña el estudiante Sebastián Palmero, quien ingresó como cursante y terminó incorporándose al Gabinete y reclutando a otros futuros colegas. También se convirtió en facilitador para emprendedores.
Escuchá «Los Emprendedores» por Internet
La entrevista al futuro veterinario, Sebastián Palmero, formó parte de uno de los tantos programas que ya se han emitido de “Los Emprendedores” todos los lunes a las 15, 19 y 21 horas. El mismo puede escucharse por Internet, ingresando en hablandodelonuestro.com.ar. Además, los audios quedan almacenados en la Web mencionadas, para que puedan escucharse en cualquier momento y desde cualquier lugar de la Argentina y el mundo.
«La cátedra surgió a partir de un programa de la Facultad que apunta a completar los conocimientos que le faltan a los egresados: salimos con una orientación muy técnica; el resto de los conocimientos que necesitamos en la práctica laboral no figura en ningún libro de los que leemos», comentó Palmero en “Los Emprendedores”, programa de que se emite en hablandodelonuestro.com.ar (radio on – line) todos los lunes a las 15 horas.
La materia en cuestión es electiva y puede cursarse en los últimos años de la carrera. Dirigida a estudiantes próximos a recibirse, tiene como fin el asesoramiento, la capacitación, la asistencia técnica, la consultoría, el desarrollo de redes de contacto; el acceso a determinadas líneas de financiamiento y a concursos y distintas jornadas para jóvenes emprendedores.
El eje central de la cursada se compone de las diferentes unidades que forman parte de la formación de un proyecto.
Se considera fundamental, en el abordaje del mismo, tener en cuenta qué requiere un plan de negocios: los costos, los aspectos impositivos, financieros y jurídicos.
«Es importante considerar cuestiones como si me conviene realizar una Sociedad de Hecho, Anónima, o una SRL. Hay un sinfín de situaciones a tener en cuenta que no se ven en otras materias», explicó el joven entrevistado.
Por otro lado, en el Gabinete mencionado se trabaja en conjunto entre la UNL y el Programa de Jóvenes Rurales que depende del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Tiene por objetivos lograr la permanencia de estos futuros profesionales en sus localidades, reducir la migración y fortalecer el desarrollo sostenible del sector agropecuario argentino.
La famosa «chispa»
Palmero también trabaja en la materia de Producción Animal II. Acerca del incentivo que brinda a ciertos estudiantes que se caracterizan por su curiosidad, contó en hablandodelonuestro.com.ar que: «La cátedra tiene una visión más amplia y desde allí voy observando a aquellos que tiene esa chispa especial, que consultan por determinada producción y los invito y motivo para que ingresen al mundo de los emprendedores para generar algún proyecto».
Actualmente y dentro del espacio que brinda la cátedra para emprendedores de la Facultad se trabaja en «oportunidades de negocio» -palabras del entrevistado- como: aloe vera en gel, microfraccionamiento de miel y producción caprina, entre otros.
Y fue este último proyecto el que lo condujo a involucrarse hasta llegar al lugar en el que hoy se encuentra. Participante activo de grupos de estudio dirigidos desde hace ya cuatro años, su constante inquietud lo llevó a interesarse en la producción caprina. «Me interesó, porque estaba poco desarrollada en nuestra institución. Eso me fue atrapando. Hay una visión en la que se caracteriza a la actividad como de subsistencia. Pero entré en contacto con productores, recorrí la provincia y vi que en determinados lugares y sistemas está siendo rentable y se constituye como una producción alternativa», sostuvo.
Fue precisamente por esa convicción que decidió formar un equipo de trabajo y cursar la cátedra. Los conocimientos adquiridos le permitieron desarrollar un emprendimiento junto con dos compañeros más: leche en polvo de cabra: proyecto que presentaron en la sexta Jornada de Jóvenes Emprendedores de la UNL y la segunda Latinoamericana de Emprendedores.
Allí tuvo la oportunidad de codearse también con otros entusiastas de México, Colombia y Venezuela. «Fue una gran satisfacción. Además surgen preguntas importantes, como analizar cuál es el costo del proyecto propio», afirmó.
Emprendedor por vacación
En relación al recambio generacional y al avance tecnológico, se le preguntó a Palmero si consideraba que las nuevas camadas de veterinarios vendrían más interesadas en emprender.
Seguro y firme, contestó: «Lo veo factible. Se ven pequeños cambios, es un trabajo de hormiga. Fui buscando lugares estratégicos dentro de la Facultad para ir encontrando emprendedores, porque los hay. Tal vez no se los ve porque están ocultos o tienen otros intereses -como pro ejemplo recibirse- y esta es una cátedra electiva que está en los últimos años».
Para respaldar su opinión, comparó la cifra de inscriptos según los años: en 2011 fueron cinco; en 2012, 58; y, en 2013, 56.
A pesar de que no discute la no obligatoriedad de la cátedra porque considera que no hay que someter al estudiante a una materia que no es de su interés, resaltó la importancia de los conocimientos que se brindan desde ese espacio para el egresado promedio.
«Hace unos días me llamó un amigo y me dijo: ´Conseguí trabajo pero me piden que haga un proyecto con los cambios que quiero generar en el sistema´. Le respondí: ´¿Viste?, te dije que cursaras Formación de Emprendedores», comentó entre risas.


