«Tenemos que hablar el mismo idioma que los productores»
El veterinario Martin Pol propone cambiar la estrategia comunicativa para lograr una mejora productiva real en los tambos.
Patricio Jimenez
Si bien la mastitis es una enfermedad bien conocida, falta aún difundir mucha información clara y que incluya análisis económicos para que los productores tomen las decisiones acertadas en torno a la inversión y la aplicación de medidas de manejo en los tambos», afirmó el veterinario Martín Pol en una entrevista con MOTIVAR Radio, programa que se emite de lunes a viernes por la Radio en Vivo disponible en hablandodelonuestro.com.ar.
En ese contexto, el titular de LactoDiagnóstico Sur e integrante de la Asociación Pro Calidad de Leche y sus Derivados (APROCAL) reconoció que cierto grupo de productores ya conoce el ABC del control de la mastitis y lo implementan, pero que sin dudas existen medidas básicas que no son llevadas a cabo en todos los casos, como puede ser la terapia de secado, entre otras.
Vale destacar que una gran cantidad de establecimientos lecheros en Argentina tienen parámetros indeseables en esta materia: según los registros de la Subsecretaría de Lechería de la Nación, en el año 2013 sólo el 15% del total tiene niveles de producción menores a 400.000 células somáticas.
«El productor está sentado encima del problema. Es tan frecuente la enfermedad, que se acostumbró a vivir con ella. Sin embargo, los tambos que logran parámetros de calidad comparables con los niveles internacionales demuestran que es posible trabajar mejor. Esto hay que mostrárselo a los demás», analizó Pol.
El idioma de los números
Teniendo en cuenta el contexto mencionado, llegó el momento de que los veterinarios le pongan cifras a la enfermedad: «Las inversiones son onerosas pero también lo es la inacción. Debemos demostrarles la cantidad de dinero que no se percibe por no tomar las decisiones adecuadas», resaltó el profesional.
Los profesionales de la sanidad (particularmente los que se dedican a Calidad de Leche) tienen que proveer de herramientas a sus clientes para que puedan mejorar la productividad, basadas en los beneficios económicos que trae la aplicación de tecnología para disminuir las consecuencias económicas de la mastitis.
«No puedo pedirle a un productor que se interese y comprenda la complejidad del mundo de la microbiología y la epidemiología de la enfermedad; eso no lo va a ayudar a ser un mejor administrador. Pero puedo traducir mi saber a un idioma que entienda: el económico, el de los números», sostuvo Pol.
Queda claro que se necesita un cambio de paradigma comunicacional por parte de los veterinarios, para convertir los datos en valor. «Creo que los colegas en reproducción lo han hecho desde hace tiempo cuando le pusieron un costo a las ineficiencias del sistema reproductivo y lograron buenos resultados», sentenció.
Las nuevas generaciones
Pol tiene una mirada positiva en torno a la formación de las nuevas camadas de profesionales.
Según su visión, los veterinarios recientemente graduados ya manejan ciertas cuestiones básicas de la mastitis, a diferencia de otras épocas.
«Creo que el análisis y manejo de los datos, y la traducción de éstos a parámetros económicos les surge de forma más natural. Estamos hablando del perfil de asesor veterinario que se desenvolverá con mayor soltura en las empresas agropecuarias, sean éstas grandes, medianas o chicas, porque todas precisan de datos -y de su posterior análisis- para ser eficientes y sustentables», concluyó.



