Y en el medio, nosotros…
Luciano Aba
Editor Revista 2+2
Web: dosmasdos.com.ar
Twitter: @aba_luciano
Y en el medio, nosotros…
Entre medio del lechero golpeando la puerta en la casa de mi abuela y mi hijo sacando entradas para ir al cine desde un celular con conexión a Internet han pasado muchas cosas.
Si bien se llevan la friolera de 83 años, estos dos integrantes de una misma familia tienen muchas cosas en común y, claro, algunas diferencias.
Uno no tuvo más remedio que vivir el cambio y otro nació inmerso en el mismo. ¿Y en el medio? Nuestros padres y nosotros.
Sin dudas que 80 o 90 años es mucho tiempo para cualquier mortal, aunque sea tan sólo una parte insignificante de la historia de la humanidad. Pero claro, no cualquier parte, sino aquella en la que se han dado los más constantes y rotundos adelantos tecnológicos, sanitarios, estructurales y comunicacionales (entre otros) de todas las épocas.
Desde la aparición de soluciones a enfermedades que arrasaban con poblaciones enteras, hasta la invención del teléfono, la radio, el cigarrillo, el cine, los autos, los aviones, las computadoras, etc, etc, etc, mi abuela ha tenido que adaptar su visión y opinión a lo que la realidad le proponía. Y no tuvo muchas otras alternativas, para ser sinceros.
Misma situación para mi hijo de casi 7 años, a quien ya pareciera no alcanzarle el 3G, ni el 4G; ni la pantalla Touch o la Play Station: para él, todo es posible.
Su mente no tiene límites. Eso sí, su vocabulario sigue sin ser tan completo como el que quisiéramos y duda a la hora de explicarnos el significado de palabras como «suspenso» o «intenso». Pero es así; es nuevo y contemporáneo. Y no es culpa del desarrollo y la expansión de la tecnología.
En el medio de ellos, otras dos generaciones. Las de aquellos que nos quejamos y renegamos de tener que convivir con personas que se adaptan a la realidad, sin cuestionarla.
Y esta situación se profundiza aún más cuando la trasladamos al ámbito laboral; al trabajo conjunto con los más jóvenes y puntualmente al desafío de convivir con los consumidores del pasado, los del presente y los del futuro. ¿Tenemos que ofrecerles a todos algo distintos? ¿Debemos poner a su disposición lo mismo pero distinta manera? ¿Cuál es la clave?
«La venta de productos por Internet va a terminar fracasando»; «no quiero tener celular para no depender de nadie todo el tiempo»; «es puro humo eso de las comunicaciones». Estas y otras tantas frases pueden ser escuchadas a diario en distintos ámbitos a modo de reclamo vaya a saber uno para con quien.
Lejos estaremos en estas breves líneas de encontrarle respuestas a una problemática que recién empieza a plantearse en los ámbitos ligados a la venta de productos y servicios.
Pero de algo estamos seguros: la solución no es quejarse. Por el contrario, todos deberemos conocer cuáles son los canales de comunicación actuales, las tendencias y preferencias de las distintas generaciones para no descuidarlas y participar de cada una de ellas.
¿Todo lo que comercializamos se va a vender por Internet? No, pero algo sí.
¿Todos los destinatarios de nuestros servicios quieren recibir información por WhatsApp? No, pero algunos sí.
¿Es imprescindible que avancemos en el manejo de las redes sociales? No, pero cada vez será más necesario.
En definitiva, la propuesta tiene que ver con mantenernos abiertos. Quizás no tanto como un chico de 7 años, pero si como mi abuela… que me llama desde su celular.


