¿Marketing para qué?
Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com
En los últimos meses conversamos con cientos de veterinarios y dueños de veterinarias en distintos puntos de la región. Estuvimos en EDUVET, Paraguay; en el Congreso CVDL, Córdoba; y más recientemente en VeteVisión y CIVI, en Iguazú. Asimismo, recibimos comentarios desde Uruguay luego de ya publicadas (distribuidas por DROVET) dos ediciones impresas de Mi Negocio Veterinario.
Charlamos de números, equipos, clientes, precios, rentabilidad, tecnología, comunicación y de los desafíos que implica hoy gestionar una veterinaria. Pero hubo una respuesta que se repitió cuando les preguntamos en qué temas les gustaría seguir profundizando, muchos dijeron: “marketing”.
¿Para hacer qué?
Algunos querrán mejorar sus redes sociales. Otros, atraer nuevos clientes. Habrá quienes necesiten fortalecer su marca personal, comunicar mejor sus servicios o profesionalizar la imagen de su veterinaria.
Otros buscarán diferenciarse, recuperar clientes que dejaron de ir a la veterinaria, aumentar la frecuencia de visita o simplemente lograr que más personas conozcan todo lo que son capaces de hacer. Y todo eso es marketing.
Claro que también necesitan seguir profundizando en indicadores, gestión, liderazgo y manejo de equipos. Una cosa no reemplaza a la otra. Por el contrario, cada vez resulta más difícil separar estos temas cuando hablamos de administrar una veterinaria.
El mercado cambió. Durante años, el principal diferencial estuvo puesto —lógicamente— en lo médico. En saber más. En capacitarse. En incorporar equipamiento. En resolver casos cada vez más complejos.
Y sigue siendo fundamental. De hecho, probablemente sea lo más difícil de construir. Pero ya no alcanza con hacerlo bien.
Sobre todo, porque aparecen nuevas competencias. Modelos que no tienen su mayor fortaleza en lo médico, pero sí saben construir una marca, comunicar una propuesta, ofrecer facilidades de pago, generar una experiencia consistente, utilizar tecnología y mantener una relación permanente con sus clientes.
Y los clientes también cambiaron. Están más informados, tienen más opciones y comparan. No solamente precios. Comparan atención, tiempos de respuesta, instalaciones, facilidades, comunicación y experiencia.
Por eso, hablar de marketing veterinario no puede reducirse a preguntarnos qué vamos a publicar mañana en Instagram.
Antes de pensar qué publicar, deberíamos preguntarnos “¿qué queremos lograr?” y esa respuesta extrapolarla a distintas acciones, más allá de las redes sociales.
Una veterinaria que necesita nuevos clientes tiene un desafío. Otra que tiene muchos, pero los ve poco, tiene uno diferente.
Marketing también es estrategia. Es decidir a quién queremos llegar, qué propuesta tenemos para ofrecerle y cómo vamos a diferenciarnos. Es nuestra marca, lo que comunicamos en redes y lo que transmite la fachada de nuestra veterinaria. Es cómo presentamos un presupuesto, cómo explicamos un tratamiento, cómo hacemos un seguimiento y qué hacemos para que ese cliente quiera volver.
Por eso nos parece una muy buena noticia que tantos veterinarios nos digan que quieren aprender más sobre marketing.
No porque sea más importante que la medicina, los números o los equipos.
Sino porque demuestra que cada vez somos más conscientes de que hacer las cosas bien es indispensable, pero lograr que los demás puedan verlo, entenderlo y valorarlo también forma parte de gestionar una veterinaria.
Quizás entonces la pregunta ya no sea si necesitamos hacer marketing. La pregunta es para qué. Y recién cuando tengamos clara esa respuesta podremos decidir cómo hacerlo.


