«Cotización» profesional y eficiente
En una de las tantas charlas que solemos mantener con los profesionales de todo el país, un grupo de ellos nos comentaba recientemente que sus veterinarias eran capaces de competir con, por ejemplo, las grandes distribuidoras siempre y cuando las diferencias de precios entre las cotizaciones no superaran el 10 o 12%.
«Los productores están dispuestos a elegirnos frente a esa situación, valorando nuestro asesoramiento por sobre la inversión en medicamentos. Sin embargo, cuando la brecha se amplía más allá de esas cifras, nosotros quedamos absolutamente afuera del negocio», nos explicaban enérgicamente.
Más allá de remarcar -una vez más- que no es el mundo de las grandes cotizaciones por los productos el ámbito más favorable sobre el cual medir la competitividad comercial de los veterinarios, presentamos aquí un ejemplo real de cómo podrían los profesionales vincularse de un modo distinto con los productores ganaderos. Así, veremos de qué manera el Dr. Ricardo «Pata» Galaz, de la localidad bonaerense de 25 de Mayo, ha logrado tomar de rutina la presentación por escrito de un proyecto productivo a sus clientes, previo a comenzar a trabajar en sus explotaciones. «Una vez que logramos explicarle al productor la importancia de nuestra participación en el campo y el impacto real de la inversión en los planes sanitarios, tenemos su confianza para ocuparnos de todas las decisiones que haya que tomar al respeto. Obviamente, deberemos demostrar resultados permanentemente», nos explicaba hace unas semanas el veterinario.
Siempre es interesante escuchar las opiniones del Dr. Galaz respecto del desempeño actual de sus colegas en el ámbito de las relaciones con los clientes: «A la velocidad que se producen los cambios, los veterinarios deberemos tener la mente abierta para adaptarnos a la realidad. No importa si tenemos 30, 40 o 50 años, tendremos que entender que, o cambiamos, o nos quedamos afuera de la producción». Asimismo y como propuesta inicial, el especialista remarcó que «hoy en día se les debe ofrecer a los productores una propuesta integral de trabajo para poder ser parte de sus empresas. El mundo ganadero exige compromiso de todo el equipo de trabajo y para que podamos ser parte del mismo, deberemos contar con un proyecto claro y consistente».
La propuesta
La misma y según este ejemplo en particular, deberá orientarse en las características generales de cada establecimiento (luego de un análisis del mismo), más allá de lo cual Galaz establece reglas generales para los campos de cría. Allí deja por escrito cuál es el objetivo puntual a alcanzar.
«Apuntamos a que el cliente comprenda la importancia de lograr el máximo porcentaje de cabeza de parición (arriba del 50% en los primeros 30 días); así como también un mayor número de terneros más pesados por vaca entorada y terneros más pesados al destete. Todo esto nos llevará a aumentar los índices productivos del campo», resalta Galaz.
Para ello y según esta estrategia -en base a la cual otros profesionales podrán trazar acciones similares- estipula la necesidad de tomar datos que serán volcados en planillas de cálculos que permitirán medir:
- Índices de producción físicos: Carga animal; producción de carne por Ha y por año; eficiencia de stock; etc.
- Eficiencia reproductiva: Porcentaje de preñez; de parición y de destete.
Acciones propuestas
Más allá del planteo inicial, Galaz profundiza su acción estipulando de qué manera se buscará alcanzar esas metas.
En este sentido, la propuesta del veterinario explica que para ello se utilizarán técnicas de alto y bajo costo, como el debido uso de los rastrojos; la utilización del forraje y el diferimiento de pasturas (fardos, rollos, silos); intentando equilibrar la época de máxima producción forrajera con los máximos requerimiento del rodeo, restricción alimentaría.
Asimismo, el escrito detalla de qué manera se planificará la época y duración en días de servicio (no más de 90), a fin de estudiar la distribución de las pariciones y «así apuntar a lograr un máximo número de terneros dentro de los primeros treinta días (cabeza de parición)», le explicaba Galaz a DOSmasDOS.
Del mismo modo deberá planificarse el manejo de las vaquillonas de primer servicio y la aplicación de un plan sanitario productivo para prevenir la mayor incidencia de las enfermedades reproductivas en machos, como en hembras y en los terneros las de mayor importancia (Ver Recuadro).
«Es clave dejar también por escrito la importancia de realizar diagnósticos de preñez por palpación rectal y explicar que se clasificará a los animales por preñez en caso de que los potreros lo permitan. También deberemos revisar los estados corporal y dentario», remarcó el profesional, quien destaca en su propuesta la importancia de llevar adelante la revisación de los toros del establecimiento.
Pérdidas ocasionadas por fallas reproductivas y de manejo
Según nos explicara Galaz, la propuesta que presenta antes de comenzar a trabajar en las explotaciones está destinada a productores relacionados con la cría e invernada de bovinos de carne: «Antes y frente a las propuestas de los veterinarios siempre preguntaban cuánto le iba a salir o directamente aseguraban que eso era ´muy costoso´. Pues bien, la realidad nos indica que lo más caro es la indiferencia y que quienes no lo entiendan así perderán dejarán de ganar dinero por un supuesto ahorro y no considerar que ese ´gasto´ es una inversión».
Pero el veterinario de 25 de Mayo no se queda con esto, sino que les presenta a los ganaderos una serie de cifras que justifican su visión, destacando las pérdidas directas (muerte de animales) e indirectas (lo que se deja de ganar) que pueden afectar a los rodeos. «Queda mucho por hacer y por ganar», añadió.
Mala distribución de las pariciones
En el caso que se disponga de un servicio de tres meses (noviembre, diciembre y enero) -según la estrategia propuesta por el Dr. Galaz a sus asesorados- los partos serán en agosto, septiembre y octubre, con una distribución del 70% para el primer mes, 20% para el segundo mes y 10% para el tercero.
«Esto tiene importancia al realizar el destete, ya que va a ver terneros con mayor edad y por lo tanto con menor peso», explicó.
Asimismo y en el Cuadro N° 1 puede verse la distribución normal en el Rodeo N° 1 y una deficiente distribución de las pariciones en el Rodeo N° 2; en ambos casos se realizó el destete en la misma fecha.
Enfermedades venéreas
Las Tricomoniasis y las Vibriosis provocan grandes pérdidas en el rodeo, generando muerte embrionaria con repetición de celo, produciendo infertilidad temporaria o permanente y disminución en el porcentaje de preñez. «Las pérdidas en este sentido son de alrededor del 15 al 25% en las preñeces. Si comparamos dos rodeos (como se percibe en el Cuadro N° 2) uno libre de venéreas y otro con venéreas vamos a obtener resultados claramente diferentes», reconoció Galaz.
Brucelosis
Si bien los veterinarios están absolutamente familiarizados con la siguiente definición, Galaz no escatima en palabras y explica en su proyecto la importancia de prevenir la aparición de esta enfermedad: «Es una infectocontagiosa que provoca aborto, muerte perinatal e infertilidad. Al ser una zoonosis (se transmite al hombre) se deben extremar los cuidados. Las pérdidas por abortos van de un 20 a un 40% en lotes donde la problemática ingresa por primera vez.
Asimismo y en los rodeos con la enfermedad ya existente (crónicos) las pérdidas van del 10 al 20% (Cuadro N° 3). A estos resultados negativos deben sumarse las pérdidas por vacas infértiles, muertes de terneros prematuros y rechazos de toros infectados».
Parasitosis
Situación similar se vive con las pérdidas de kilos de carne a causa de la presencia de parásitos en los animales, debidas fundamentalmente a deficientes planes de control antiparasitario. «Con relación a los parásitos internos tenemos perdidas importante en un rodeo donde pueden llegar a los 15 o 30 Kg. durante otoño – invierno en casos leves y entre 30 y 50 kilos en situaciones casos más graves. Si a los productores les graficamos estas pérdidas en la plata que dejan de ganar veremos que hablamos de un promedio de $360 por animal, lo cual redunda en $36.000 en un rodeo de 100 animales. Asimismo siempre vale la pena remarcarles que los animales que han sufrido parasitosis y han perdido Kg. jamás recuperaran los Kg. perdidos.
Se ha comprobado que terneras que han sufrido parasitosis no han desarrollado el área pelviana como las que han estado libre de parásitos durante la recría, esto nos da que las terneras con poco desarrollo pelviano tendrán problema de distocia en el momento del parto», sentenció Galaz.
Valorizar la inversión en productos veterinarios
Otra de las acciones que Ricardo Galaz ha tomado como costumbre es la de asignarle un valor económico a la inversión que cada uno de sus clientes debe realizar en productos veterinarios para poder cumplir con las metas productivas pautadas de antemano.
En este sentido, a modo de ejemplo, y en lo que respecta a rodeos de cría, según las estimaciones del médico veterinario la inversión necesaria rondaría los $60 por vaca, más ternero. «Aquí se incluyen todas las herramientas sanitarias que intervienen en el proceso por el cual la vaca que se preña, gesta, pare, cría y desteta un ternero de 160 kilos promedio. Este valor fue tomado en base a los precios de los productos aquí en nuestra veterinaria, incluyendo la vacuna antiaftosa y sin incluir nuestros honorarios».
Vale mencionar también que en su propuesta, el profesional le explica al productor que: «Estos $60 comprenden la utilización de productos de primera calidad y laboratorios reconocidos, los cuales se pueden llegar a abaratar, pero empleando otro tipo de fármacos y vacunas combinadas -con menor efecto antigénico».
«Estrategia con la cual, en lo personal, no estoy de acuerdo», enfatiza.
Siguiendo con esta metodología y para el caso de la recría, Galaz valúa la inversión en $38.5 por ternero y remarca que sus honorarios se cobran aparte, destacando que «la propuesta no contempla ni las urgencias, ni el valor de los medicamentos que en ellas se utilizan, ni tampoco ningún concepto vinculado a los programas de inseminación artificial a tiempo fijo que puedan solicitarse».





