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Parecería una misión imposible. Pero se puede. Aun con los múltiples desafíos a los que se enfrentan los profesionales en su día a día, es factible parar la pelota, organizarse y generar mejoras de alto impacto.

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

Si hay algo que caracteriza a los veterinarios en Argentina es su capacidad de hacer de todo, todo el tiempo. No solo atienden pacientes, diagnostican y tratan enfermedades; también gestionan turnos, resuelven consultas por WhatsApp, responden preguntas en redes sociales, manejan stock, pagan cuentas, negocian con proveedores y, en muchos casos, hasta limpian su propio consultorio. Entre tantas tareas, el ejercicio real de la profesión se disputa mano a mano el protagonismo en su vida laboral.
¿Es posible encontrar un equilibrio?
¿Cómo hacer para que la veterinaria no dependa solo del esfuerzo constante y el desgaste del veterinario?

El éxito en la veterinaria: más que vocación, organización

Para muchos veterinarios, el éxito es poder vivir de lo que aman sin preocupaciones económicas. Para otros, es crecer, invertir en equipos de última tecnología o ampliar su clínica. Sin embargo, lo que todos comparten es la necesidad de encontrar un equilibrio entre lo que les apasiona y lo que les permite vivir bien. En este contexto, el éxito no es solo atender muchos pacientes, sino lograr que cada consulta tenga un impacto positivo en la rentabilidad del negocio.
La realidad es que una clínica veterinaria es una empresa, y como tal, debe ser administrada con profesionalismo. Sin una estructura de costos clara y una planificación estratégica, el riesgo de que los números no cierren es alto. No alcanza con tener habilidades médicas: las clínicas deben aprender a vender servicios sin perder el foco en la medicina veterinaria.
Pero vender no significa presionar al cliente, sino educarlo en la importancia de los tratamientos y la prevención.
Además, la falta de tiempo es uno de los principales problemas que enfrentan los veterinarios. Se ven atrapados en una rutina frenética en la que no solo deben atender a los animales, sino que también ocuparse de la parte comercial y administrativa del negocio. Su jornada no termina cuando finaliza la última consulta del día; sigue con la limpieza del consultorio, la actualización de historias clínicas, la compra de insumos, la gestión de pagos e impuestos y la comunicación con proveedores.
Además, en muchos casos deben atender el mostrador, responder consultas médicas tanto presenciales como por redes sociales y WhatsApp, coordinar turnos, manejar la administración financiera y capacitarse constantemente para estar al día con los avances de la profesión.
Y si todo esto parece abrumador, hay que sumarle la parte personal: muchos veterinarios apenas logran compatibilizar su vida laboral con el tiempo en familia, el descanso y el ocio. En definitiva, el estrés no solo impacta en su bienestar, sino también en la calidad del servicio que brindan y en la rentabilidad de su negocio.
El 73% de los veterinarios admite sentirse sobrepasado por la cantidad de tareas que deben gestionar en su día a día. Esta carga de trabajo no solo genera agotamiento, sino que también puede afectar la calidad del servicio y la relación con los clientes.

Las 4 claves para activar tu veterinaria

A lo largo del tiempo, he identificado 4 pilares que pueden marcar la diferencia en la gestión de una veterinaria. Sin planificación ni control, es muy fácil perderse en la rutina y dejar que el negocio funcione en piloto automático, lo que muchas veces significa perder oportunidades de crecimiento.

  1. Definir un plan y una estrategia: No se puede gestionar una clínica sin una hoja de ruta clara. El modelo CANVAS es una gran herramienta para entender qué ofrecemos, a quién y cómo podemos diferenciarnos de la competencia. Tener un plan de acción evita que todo dependa del día a día y ayuda a fijar objetivos alcanzables.
  2. Escuchar y comunicar de manera efectiva: La buena comunicación con los clientes no es solo una cuestión de simpatía. Es clave evitar malentendidos y asegurarse de que el tutor comprenda cada recomendación. Muchos conflictos en veterinarias surgen por falta de claridad en los presupuestos o en las explicaciones de los tratamientos. Informar bien es parte del servicio.
  3. Medir lo que importa: Sin datos, no hay decisiones estratégicas. Hay que conocer la cantidad de consultas que se hacen al mes, el ticket promedio, la frecuencia de visitas de los clientes recurrentes y qué servicios generan más ingresos. Un cliente que aumenta su frecuencia de visitas de 1 a 2,5 veces por año puede representar más del doble de facturación.
  4.  Cobrar todo (o casi todo): ¿Cuántas consultas no se cobran? ¿Cuántos diagnósticos se dan por WhatsApp sin cargo? Hay muchas veterinarias que, sin darse cuenta, están regalando trabajo y conocimiento. Si queremos que la veterinaria sea rentable, hay que ponerle valor a cada servicio, incluso a aquellos que parecen mínimos.

Entender a quién le hablamos: clave para la comunicación y la venta

Uno de los errores más comunes en las veterinarias es creer que todos los clientes son iguales y que basta con ofrecer los mismos servicios de la misma manera para atraerlos.
Sin embargo, la realidad es muy diferente.
Para que una veterinaria pueda vender sus servicios de manera efectiva, debe saber exactamente a quién le está hablando.
Conocer al cliente no solo ayuda a definir qué servicios ofrecer, sino también cómo comunicarlos. ¿Cómo le explicamos a una persona que tiene un vínculo materno-filial con su mascota la importancia de un plan de salud integral? ¿Cómo convencemos a un cliente racionalista de invertir en una cirugía preventiva?
La clave está en adaptar el mensaje según el perfil de cada cliente y sus necesidades específicas. No se trata solo de saber qué decir, sino cómo decirlo.

No se trata sólo de atender, si no también de gestionar

Gestionar una veterinaria va mucho más allá de atender pacientes. Significa pensar en la clínica como un negocio, en medir lo que funciona y lo que no, en ajustar estrategias y en entender que cobrar bien por los servicios es parte del respeto al trabajo veterinario.
La sustentabilidad del negocio no está solo en atraer nuevos clientes, sino en lograr que vuelvan y confíen en cada recomendación.
En un contexto donde los veterinarios parecen hacer malabares para sostener su negocio, atender pacientes y cumplir con todas las demandas del día a día, es fundamental encontrar herramientas que permitan estructurar la clínica sin que todo dependa de su esfuerzo personal. La clave está en reemplazar la improvisación por estrategia y tener en claro que el conocimiento técnico no es suficiente: hay que complementarlo con herramientas de gestión. No alcanza con ser un excelente veterinario; hay que aprender a ser un buen gestor.

Segmentación de clientes: ¿quiénes son y qué buscan?

No todos los clientes son iguales. Entender qué tipo de vínculo tienen con sus mascotas nos ayuda a adaptar la oferta y mejorar la relación con ellos. Hay clientes materno-filiales, que tratan a su mascota como un hijo y priorizan su bienestar a toda costa; los comunitarios, que buscan atención para animales rescatados o colonias de gatos callejeros; los simbologistas, que valoran la exclusividad y prefieren servicios premium; y los racionalistas, que analizan el costo-beneficio de cada tratamiento antes de decidir. Cada perfil requiere una estrategia distinta para fidelizarlos y ofrecerles lo que realmente necesitan.

La importancia de los indicadores de gestión y el punto de equilibrio

Medir es clave.
La facturación total dice poco si no se analiza en detalle cómo se distribuyen los ingresos y qué tan eficiente es la clínica.
Un dato revelador: si una veterinaria tiene 10 clientes que solo visitan la clínica una vez al año y gastan $9.200 en cada consulta, la facturación anual será de $92.000. Pero si esos mismos clientes aumentan su frecuencia a 2,5 visitas al año, el ingreso pasa a $230.000.
La clave está en retener clientes y aumentar la cantidad de servicios que contratan.
Otro concepto esencial es el punto de equilibrio, que marca el nivel de facturación necesario para cubrir todos los costos fijos y variables de la clínica sin generar pérdidas. Para calcularlo, hay que considerar los costos fijos (alquiler, sueldos, impuestos, seguros), los costos variables (insumos médicos, descartables, reactivos) y el margen de ganancia de cada servicio.
Por ejemplo, si una veterinaria tiene costos fijos mensuales de $800.000 y cada consulta deja una ganancia neta de $4.000, el punto de equilibrio sería de 200 consultas al mes.
El foco debe estar en que los clientes vuelvan, no solo en atraerlos una vez. No olviden que buena parte de los tutores no recuerda cuándo fue la última vez que llevó a su mascota al veterinario.

¿Cómo se establece este indicador? ¿Para qué te podría servir? Seguí este paso a paso y deslumbrate con los resultados.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

El ticket promedio por cliente es uno de los indicadores clave para la gestión eficiente de una clínica veterinaria. Permite conocer cuánto gasta, en promedio, cada cliente por visita y, a partir de este dato, diseñar estrategias que aumenten la rentabilidad del negocio.
El ticket promedio se obtiene dividiendo la facturación total en un período por la cantidad de clientes atendidos en el mismo período. La fórmula es:
Ticket Promedio = Facturación Total / Número de Clientes. Por ejemplo:
• Facturación mensual: $2.500.000.
• Clientes atendidos: 120.
• Ticket promedio: $20.800.
Este indicador ayuda a evaluar si los ingresos por cliente están alineados con los costos y con los objetivos financieros de la clínica.

¿Cuál es un rango lógico para este indicador?

El ticket promedio ideal dependerá de la especialidad y ubicación de la clínica, pero un rango saludable puede situarse entre $30.000 y $35.000 por cliente. Valores muy bajos indican oportunidades desaprovechadas de ofrecer servicios adicionales, mientras que valores demasiado altos pueden ser una barrera para la fidelización.

¿Por qué es importante aumentarlo?

En tiempos económicos desafiantes, aumentar el ticket promedio es una de las estrategias más efectivas para mejorar la rentabilidad sin depender exclusivamente de atraer más clientes.
Esto es crucial porque:
Permite equilibrar costos fijos.
Optimiza el tiempo de trabajo sin incrementar la cantidad de turnos.
Incrementa la percepción de valor del cliente.
Mejora la rentabilidad sin necesidad de subir precios de manera abrupta.

Estrategias para incrementar el Ticket Promedio

Veamos ahora un ejemplo con Servicios Veterinarios, por ejemplo una Consulta con Pack de Diagnóstico Preventivo.

  • Consulta estándar: $20.000
  • Suma un análisis de sangre y ecografía: + $50.500
  • Nuevo ticket promedio: $70.500
    Clave: Capacitar al equipo en la importancia de los chequeos preventivos y ofrecerlos de manera clara y convincente.
    ¿Y un ejemplo con productos veterinarios? Claro, podemos fomentar la venta Cruzada de Antiparasitarios y Suplementos. ¿Cómo?
  • Cliente compra pipeta mensual ($18.500)
  • Se le recomienda un suplemento nutricional para reforzar defensas ($20.000).
  • Nuevo ticket promedio: $38.500.
    Clave: Entrenar al personal para sugerir productos complementarios y mejorar la presentación en el mostrador.

¡Aprovechá todo tu potencial!

En lugar de depender únicamente de más clientes, potenciar el ticket promedio es una estrategia inteligente y accesible para optimizar la rentabilidad de la clínica. Revisar regularmente este indicador y aplicar estrategias como packs de salud, venta cruzada y promociones puede marcar una gran diferencia en los resultados financieros.
¿Ya estás midiendo y optimizando el ticket promedio en tu veterinaria? ¡Es el momento de hacerlo!

Siempre es recomendable comenzar con un propósito bien definido. Y esto cobra aún más relevancia en la veterinaria. ¿Querés arrancar con el pie derecho? Acá te contamos algunas ideas para hacerlo.

Escribe Guadalupe Gallo
MV y Coach ontológica
guadalupe.egallo@gmail.com

Un año ha terminado y otro comienza. Este es un momento único para reflexionar sobre lo que fue y, sobre todo, para decidir cómo querés avanzar. Pero la gran pregunta es: ¿Estás recorriendo este nuevo año de manera consciente?
Al mirar hacia atrás, probablemente puedas identificar decisiones y acciones que estuvieron alineadas (o no) con lo que realmente deseas en tu carrera como médico veterinario. Este nuevo inicio te invita a reflexionar y a alinear tus decisiones con tu verdadero propósito profesional.

¿Qué significa comenzar el año con propósito?

Tener un propósito no es algo meramente abstracto o idealista.
Es tu brújula, tu guía interna. Te ayuda a dirigir tus decisiones y a asegurarte de que todo lo que hagas esté en sintonía con lo que querés lograr como profesional.
Sin embargo, actuar sin un propósito claro puede llevarte a vivir en «piloto automático», tomando decisiones apresuradas que más tarde cuestionás. Esto genera incertidumbre y, muchas veces, frustración. En cambio, cuando trabajás alineado con un propósito, podés abordar cada oportunidad con claridad y decir «sí» a lo que te suma y «no» a lo que no resuena con vos, sin miedo y con mayor seguridad.

Conectar con tu propósito profesional

Para comenzar este proceso, te propongo algunas preguntas que pueden ayudarte a reflexionar:

  • ¿Quién querés ser y qué querés lograr como médico veterinario?
  • ¿Para qué hacés lo que hacés?
  • ¿Qué tenés para ofrecer a tus clientes, pacientes y comunidad?
  • ¿Qué necesidades podés satisfacer con tus conocimientos y habilidades?
    La clave está en conectar con tus motivaciones personales. Preguntate:
  • ¿Qué te mueve a hacer lo que hacés?
  • ¿Qué aspectos de tu profesión te hacen perder la noción del tiempo porque los disfrutás tanto?
  • Este “flow” que experimentás en ciertas tareas es un indicador claro de lo que realmente te apasiona.

Derribar excusas

Es normal que surjan dudas y excusas: «No tengo tiempo», «Es difícil», «No sé por dónde empezar». Pero el primer paso es simple: definir lo que querés ser y hacer como profesional.
No existe una fórmula mágica. Todo depende de tu compromiso con vos mismo, de tu capacidad para liderar tu camino y de tu voluntad para alinear cada decisión con tu propósito.
Sí, habrá desafíos, pero cuando el rumbo es claro, enfrentarlos resulta mucho más sencillo.

«Cumplir metas es importante, pero aprender a disfrutar cada paso del camino es lo que realmente te ayudará a vivir de manera plena.»

Propósito y bienestar la fórmula del éxito

El bienestar personal y profesional no son opuestos; son complementarios.
Para alcanzar el éxito en tu carrera, es clave trabajar en tu bienestar integral. Esto implica:

  • Aprender a decir “no” cuando sea necesario.
  • Establecer límites saludables.
  • Priorizarte a vos y a tu camino profesional.

Este año puede ser el año en el que te reconectes con tu propósito y construyas una vida laboral que realmente te represente y te motive.
En este sentido, es clave definir algunas acciones que te ayudarán a comenzar el año con propósito.
Para eso, será clave que definas tu visión a largo plazo: ¿Dónde te ves en cinco años? Elegí un horizonte temporal que te motive y usalo como guía para establecer tus objetivos inmediatos. Asimismo, establecé objetivos como peldaños de una escalera: pensá en tus metas como pequeños escalones que te acercan a tu propósito. Cada uno de estos escalones representa un logro o acción concreta.
No olvides conectar cada objetivo con tu propósito: cada peldaño de la escalera tiene que tener sentido para vos. Preguntate siempre: ¿Cómo me acerca esto a lo que quiero ser como profesional? ¿Qué impacto tiene este objetivo en mi bienestar personal y en mi satisfacción laboral?
Recordá que un propósito claro no se trata solo de “hacer más”, sino de “hacer mejor” y con intención. De la misma manera, hacé un seguimiento consciente: revisá regularmente tu progreso. Puede ser al final de cada mes o trimestre. Reflexioná sobre lo que funcionó, lo que no, y ajustá el rumbo si es necesario. Este seguimiento no es para juzgarte, sino para aprender y crecer.
No te olvides… Disfrutá el proceso; cumplir metas es importante, pero aprender a disfrutar cada paso del camino es lo que realmente te ayudará a vivir de manera plena.

Acciones que te ayudarán a comenzar el año con propósito

  1. Definí tu visión a largo plazo: ¿Dónde te ves en cinco años? Elegí un horizonte temporal que te motive y usalo como guía para establecer tus objetivos inmediatos.
  2. Establecé objetivos como peldaños de una escalera: pensá en tus metas como pequeños escalones que te acercan a tu propósito. Cada uno de estos escalones representa un logro o acción concreta.
  3. Conectá cada objetivo con tu propósito: cada peldaño de la escalera tiene que tener sentido para vos. Preguntate siempre: ¿Cómo me acerca esto a lo que quiero ser como profesional? ¿Qué impacto tiene este objetivo en mi bienestar personal y en mi satisfacción laboral?
    Recordá que un propósito claro no se trata solo de “hacer más”,
    sino de “hacer mejor” y con intención.
  4. Hacé seguimiento consciente: revisá regularmente tu progreso. Puede ser al final de cada mes o trimestre. Reflexioná sobre lo que funcionó, lo que no, y ajustá el rumbo si es necesario. Este seguimiento no es para juzgarte, sino para aprender y crecer.

No te olvides… Disfrutá el proceso; cumplir metas es importante, pero aprender a disfrutar cada paso del camino es lo que realmente te ayudará a vivir de manera plena.

Reflexión final

Este puede ser un año diferente. Todo cambio comienza con una decisión: la decisión de priorizarte, de conectar con tu propósito y de actuar en consecuencia.
Tomate unos minutos para reflexionar sobre lo que realmente querés lograr en tu vida profesional. Siempre estás a tiempo de empezar de nuevo, de alinear tus acciones con tu propósito y construir una carrera que refleje quién sos y quién querés ser.
El momento es ahora.

VetOncología, de la mano de Matías Tellado y Laura Pisano, se consolida como un centro de referencia en el diagnóstico y tratamiento del cáncer en animales de compañía.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Desde su creación en 2019, VetOncología se consolidó como un centro de referencia en el diagnóstico y tratamiento del cáncer en animales de compañía.
Fundada por los veterinarios Matías Tellado y Laura Pisano, la clínica sigue apostando al crecimiento con inversiones en infraestructura, equipamiento y capacitación de profesionales, respondiendo a la creciente demanda de servicios especializados en oncología veterinaria.

Inversión y especialización

Ubicada en la Ciudad de Buenos Aires, VetOncología nació para brindar atención integral a pacientes oncológicos, ofreciendo servicios de última generación. Desde sus inicios, Tellado y Pisano invirtieron en la ampliación de las instalaciones y en la incorporación de tecnología avanzada, consolidando su propuesta de valor en un nicho en plena expansión.
La clínica cuenta con un equipo multidisciplinario de más de 10 oncólogos, oncohematólogos, cirujanos, anestesistas y especialistas en nutrición y terapia del dolor. Además, han incorporado dos equipos de diagnóstico por imágenes en ecografía y uno de radiología.

Servicios y tecnologías

Uno de los diferenciales de VetOncología es su capacidad para ofrecer un amplio abanico de opciones terapéuticas, adaptadas a las necesidades de cada paciente. Entre sus servicios destacan: Electroquimioterapia y radioterapia, Cirugía oncológica y criocirugía, Unidad de investigación clínica aplicada y Diagnóstico por imágenes especializado.
El 70% de los pacientes llegan derivados de otras veterinarias, lo que refleja la confianza en la clínica como centro de referencia. “Nos enfocamos en el diagnóstico temprano y en brindar opciones terapéuticas que mejoren la calidad de vida del paciente”, señala Tellado.

Expansión

Con el aumento en la demanda de servicios, VetOncología se enfrenta al desafío de crecer sin perder eficiencia. Por ello, en 2024 iniciaron un plan de ampliación para optimizar sus quirófanos, mejorar la atención y sumar nuevas especialidades. La inversión total supera los US$ 150.000, con la proyección de destinar un monto similar en los próximos meses para la incorporación de paneles solares y un servicio propio de tomografía computada.
“La velocidad en oncología es clave. Poder contar con equipamiento propio nos permitirá ofrecer diagnósticos más rápidos y precisos, optimizando los tratamientos”, explica Tellado.

Formación continua

VetOncología también apuesta a la formación de especialistas. Desarrolla pasantías y cursos especializados, ofreciendo la posibilidad de capacitarse en oncología aplicada, con formación práctica y clases teóricas.
“La educación es clave. Nuestro objetivo es que los profesionales que pasen por aquí no solo observen, sino que participen los tratamientos y procedimientos”, afirma Tellado.

Oncología veterinaria

Con un modelo de negocio basado en inversión, formación y servicios de calidad, VetOncología sigue marcando el camino en el desarrollo de la oncología veterinaria en Argentina y la región.
«La clave del éxito está en la combinación de tecnología, conocimiento y un equipo humano preparado”, concluye Tellado.

Para poder crear un servicio diferencial tenés que conocer qué le “gusta” / “quiere encontrar” tu cliente en la veterinaria.

Javier Sánchez Novoa
Argentina
javier.sanchez@consultoramercader.com.ar

Estamos comenzando un nuevo año, una nueva oportunidad para planificar diversas tácticas que deben formar parte de una estrategia de fidelización de tus clientes para la veterinaria.
Pero antes de avanzar, vamos a clarificar 3 conceptos claves que te van a servir.

La gestión de tu base de datos

Cuando hablamos de gestión, hablamos de la optimización de un recurso. En este caso, la base de datos de tus clientes: su correo, celular, dirección, entre otros datos. Es de absoluta importancia que desde tu mostrador se tomen todos los datos del cliente y del paciente… Es más, te aconsejo que dentro del proceso de atención de tus clientes debe contener un paso dónde se revisen los datos de aquel que ya te viene visitando pero que no sabés si se mudó, cambio su celular, etc. El producto de la gestión de la base de datos es poder aplicar una técnica de segmentación para poder activar una táctica puntual.

Fidelización del cliente

¿A qué nos referimos cuándo hablamos de un cliente fidelizado? Es aquel que te visita con asiduidad durante un periodo de un año, que es permeable a tus comunicaciones, que mantiene el plan vacunal de su mascota, te recomienda con otros potenciales clientes. Otra característica interesante es que además del servicio médico, te compra productos para su mascota. Es decir, estableció un vínculo con vos y tu empresa, ese es el divino tesoro que tendrás que mantener, afianzar y hacer crecer, es tu escudo protector contra cualquier competidor, ya que un cliente fidelizado es menos sensible a la variación del precio de los productos y servicios de tu clínica, es decir, mejora tu competitividad.

Servicio diferencial

Diferencial para tu cliente, ya que éste puede ser un concepto subjetivo (lo que es diferencial para un cliente puede no serlo para otro).
Para poder crear un servicio diferencial tenés que conocer qué le “gusta” / “quiere encontrar” tu cliente en la veterinaria. Para esto tenés que trabajar muy fuerte en la comunicación a través de encuestas breves para poder detectar qué es lo que más valora de tu servicio y qué otras propuestas le gustaría encontrar. Así de simple. Te recomiendo herramientas para poder desarrollarlas, como Google Forms (Formularios), que está en tu cuenta de Gmail: es un servicio gratuito que te permite estructurar la encuesta y transformarla en un link o un código QR para que puedas exhibirlo en mostrador y sala de espera. Lo más importante es generar el mayor volumen de respuestas posibles. Vas a ver que encontrarás nuevas oportunidades para crear propuestas superadoras.
Una vez que tenemos claros estos 3 conceptos claves, manos a la obra con la segmentación de tus clientes. Pero ¿para qué segmentamos?, ¿vale la pena? Si el cliente vuelve… ¿seguro?

«Es importante que desde mostrador se tomen todos los datos del cliente y del paciente.»

Manos a la obra

Cuando nos adentramos en los procesos de segmentación debemos tener muy en claro por qué queremos segmentar a los clientes. Determiná los objetivos. Algunos pueden ser aumentar las visitas a la veterinaria, sumar a las ventas en general, aumentar el promedio de ticket por cliente, venderles a los clientes productos y servicios que nunca te compró, incrementar la visita de los pacientes caninos y/o felinos a la clínica, aumentar la tasa vacunal, etc.
Una vez que tenemos claro el motivo de la segmentación, debemos proceder a trabajar con sus diversas técnicas, entre ellas encontramos:

  • Segmentación por especie: donde podés trabajar con las particularidades de las especies, necesidades del paciente… y del cliente.
  • Segmentación por rango etario del paciente: estableciendo los rangos de edad, podés trabajar con acciones de medicina preventiva según la edad de los pacientes.
  • Segmentación por producto / servicio consumido, para amplificar la venta: trabajando con un sistema de gestión podrás filtrar ventas por clientes, conociendo qué personas consumen ciertos productos, para poder estimular la venta.
  • Segmentación por frecuencia de compra, identificando los clientes con mayor frecuencia de compra / visita en un periodo de meses determinados.
  • Segmentación por zona geográfica: ¿Dónde están tus clientes?, ¿Hasta dónde llegan tus servicios y tu “marca”?

Te recomiendo que la primera acción de segmentación sea identificar a los clientes con mayor participación en la facturación, la famosa ley de Pareto del 80/20: determinar los clientes (20%) que generan la mayor cantidad de facturación del periodo de análisis (80%). Por supuesto que el 20% o el 80% es fluctuante, no son porcentajes rígidos. Tené en cuenta que este grupo / segmento de clientes son claves para el desarrollo de la empresa. Después de esta segmentación podés seguir explorando con otra sub-segmentación, por especie y rango de edad.

«Te recomiendo que la primera acción de segmentación sea identificar a los clientes con mayor participación en la facturación.»

¿Por qué hacer todo esto?

Para poder orientar tus propuestas de servicios a clientes que son permeables a tu oferta, de lo contrario estaríamos “desperdiciando” recursos claves, tiempo y especialmente. Las encuestas y sus resultados son importantes: porque podés desarrollar una estrategia que genere un valor diferencial para el cliente. Acá es dónde se conecta con el concepto de fidelización, porque le hablamos al cliente adecuado.
Una vez que tenés identificado el método de segmentación y los clientes filtrados, tenés que evaluar si el número de clientes segmentados es representativo, no sea cosa que apliques presupuesto y planifiques acciones en un número reducido de clientes con bajo consumo. A tener en cuenta este punto.
Te puede pasar que en el camino del proceso de segmentación te encuentres que te faltan datos, reparas en que no se están tomando correctamente los datos de contacto desde el mostrador. Por eso es muy importante contar con un proceso de trabajo que establezca claramente los pasos a seguir al momento de atender a los clientes.
Desarrollar una estrategia de segmentación te ayuda también a detectar mejoras en la atención y toma de datos.
Es un trabajo 100% en equipo con atención al cliente.
Cuando tenés todo listo, ¡manos a la obra!
Presentale la estrategia a tus equipos de trabajo, tanto veterinarios, auxiliares como de atención al cliente. Todos tienen que saber sobre el objetivo que buscas con la estrategia, para que no sea algo aislado desde mostrador.
A este punto del proceso es cuando vemos que se alinearon los tres conceptos con los que comenzamos la nota: gestión de la base de datos, fidelización del cliente y servicio diferencial. Cuando le hablamos al cliente adecuado, nuestro mensaje llega y logra el efecto adecuado.
Recordá que la gestión de tu clínica veterinaria necesita que le dispongas de un tiempo semanal, para poder desarrollar e implementar estrategias cómo la que analizamos hoy, además recordá que es muy importante el seguimiento.

Cómo vender más en veterinarias durante la vuelta a clases, es una de las grandes preguntas que se realizan muchos profesionales en estos meses. ¿Qué hacer? ¿Cuál es una estrategia efectiva para contrarrestar esto?

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Febrero y marzo representan un desafío particular para las veterinarias. Con el regreso a clases, muchas familias destinan gran parte de su presupuesto a la compra de útiles escolares, uniformes y calzado, lo que deja en segundo plano otras prioridades, entre ellas la salud de las mascotas. Esta dinámica suele generar una baja en la demanda de servicios veterinarios, lo que obliga a los dueños de clínicas y consultorios a repensar sus estrategias de venta y fidelización.

¿Qué hacemos?

Una de las primeras acciones a implementar es el fortalecimiento de la relación con los clientes recurrentes. La fidelización es clave para garantizar un flujo constante de ingresos, especialmente en momentos en los que la captación de nuevos clientes puede ser más difícil. Ofrecer beneficios exclusivos a quienes ya confiaron en la clínica puede marcar una diferencia significativa. Una promoción especial para quienes completaron el calendario de vacunación el año anterior o la implementación de un sistema de puntos que premie la continuidad de los tratamientos son estrategias que refuerzan el compromiso del cliente. Además, el uso de recordatorios automatizados a través de WhatsApp o email puede contribuir a que los dueños de mascotas no posterguen la atención por otras prioridades.

Otra herramienta efectiva en tiempos de menor liquidez es la creación de packs de salud con opciones de pago flexibles. Muchos clientes pueden sentir que un gasto veterinario es un esfuerzo económico difícil de afrontar en un contexto donde otros compromisos financieros se acumulan. Para contrarrestar esta percepción, se pueden ofrecer planes de pago en cuotas a través de billeteras virtuales o medios de pago digitales. Asimismo, la combinación de servicios esenciales en un mismo paquete, como consulta, vacunación y desparasitación, permite ofrecer una solución integral a un precio más accesible y atractivo.

¿Las claves? Fidelización, ofertas atractivas, marketing digital efectivo y aprovechamiento del boca a boca.

El papel del marketing digital en este contexto también resulta fundamental. Durante la vuelta a clases, las redes sociales se llenan de contenidos sobre organización, planificación y ahorro, y las veterinarias pueden aprovechar este espacio para captar la atención de su público objetivo. Publicar contenido relevante sobre prevención de enfermedades, bienestar animal y cuidados esenciales puede generar interés y recordación de marca. Además, la implementación de campañas digitales dirigidas a clientes recurrentes puede ser una inversión inteligente para garantizar la continuidad de las visitas. Segmentar anuncios en redes sociales o Google Ads para usuarios que ya han visitado la clínica en el último año o promover mensajes de WhatsApp con descuentos exclusivos para reservas anticipadas son tácticas que pueden ayudar.

Si bien la estrategia digital es clave, la publicidad boca a boca sigue siendo una herramienta poderosa. Implementar incentivos para que los clientes recomienden la veterinaria a sus conocidos puede marcar la diferencia.

Ofrecer un descuento en la próxima consulta para quienes refieran a un amigo o promocionar eventos gratuitos, como jornadas de chequeos básicos o charlas sobre salud animal, puede atraer nuevos clientes sin necesidad de realizar una inversión significativa.
La clave para afrontar la temporada baja sin resentir los ingresos de la veterinaria radica en la combinación de diferentes estrategias: fidelización, ofertas atractivas, marketing digital efectivo y aprovechamiento del boca a boca.
Adaptarse al contexto y ofrecer soluciones convenientes y accesibles permitirá no solo mantener a los clientes, sino también atraer a nuevos, asegurando así la estabilidad del negocio en estos meses. Con planificación y creatividad, es posible transformar un período desafiante en una oportunidad de crecimiento.

 

Con la inauguración de su nueva clínica y una inversión destacada en la generación de un Banco de Sangre Felina, el MV Alexis Jaliquias consolida su posición como referente en el rubro.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

El MV. Alexis Jaliquias dio un paso clave en su carrera al inaugurar The Cat Clinic, una clínica veterinaria exclusivamente dedicada a la atención de gatos. Ubicada en Vicente López (GBA), combina infraestructura de primer nivel, especialidades avanzadas y un enfoque integral para garantizar la comodidad de felinos y tutores.
La idea de The Cat Clinic nació de una combinación de experiencia y observación del mercado. Jaliquias, con más de 15 años de trayectoria en el sector, veía la evolución de la medicina felina en Europa y Estados Unidos y comprendió que los tutores de gatos en Argentina demandaban un servicio más especializado. Su objetivo: replicar estos modelos de atención en un espacio propio, con tecnología de punta y profesionales capacitados en la especie.
El proyecto demandó una inversión significativa, no solo en infraestructura, sino también en el armado de un equipo multidisciplinario de especialistas. Además, The Cat Clinic es ahora sede del primer Banco de Sangre Felina del país, consolidando su posición como referente en el rubro.
The Cat Clinic se distingue por su infraestructura completamente adaptada a las necesidades de los felinos.
Ubicada en un edificio de dos plantas, cuenta con: tres consultorios especializados, dos quirófanos totalmente equipados, un área de internación y guardería transitoria, recepción y sala de espera diseñadas para reducir el estrés de los pacientes. Cada detalle, desde los olores hasta los sonidos del ambiente, está pensado para que los gatos se sientan cómodos y seguros, alineándose con las últimas tendencias en medicina felina.

“Me siento afortunado, pero también sé que todo esto no fue casualidad. Fue el resultado de mucho trabajo y dedicación”.

Además de la atención clínica general, The Cat Clinic ofrece un amplio catálogo de especialidades, posicionándose como un centro de referencia en medicina felina: Oncología, Cardiología, Ecografía y radiología, y Odontología.
Esta diversificación no solo mejora la calidad de atención, sino que también representa una estrategia clave para el modelo de negocio: ofrecer soluciones integrales en un solo lugar, fidelizando a los clientes y asegurando el crecimiento de la clínica.

Un emprendimiento en pleno crecimiento

Aunque The Cat Clinic se inauguró oficialmente en noviembre de 2024, comenzó a operar en junio del mismo año. En pocos meses, la clínica ya ha superado las expectativas iniciales en términos de demanda y respuesta de los clientes.
“La escala de trabajo cambió completamente. Tanto en la relación con las familias como con los proveedores, todo se mueve en otra dimensión, lo que nos obliga a ser más eficientes y organizados”, explica Jaliquias, quien además es titular de la cátedra de Anestesiología en la FCV de la UBA.
El caso de Jaliquias es un ejemplo de cómo la pasión por los felinos puede convertirse en un modelo de negocio exitoso. Desde antes de recibirse en 2008, ya tenía claro que quería especializarse en gatos y emprendió su camino con proyectos como una guardería felina. Luego, en 2011, fundó el Banco de Sangre Felino, consolidando su nombre en el ámbito de la medicina veterinaria.
Su trayectoria incluye formación de estudiantes, conferencias nacionales e internacionales, y la coautoría de un capítulo en un libro especializado. Sin embargo, el mayor hito de su carrera llegó con la creación de The Cat Clinic, un espacio donde materializó años de experiencia y conocimiento.
“Me siento afortunado, pero también sé que todo esto no fue casualidad. Fue el resultado de mucho trabajo y dedicación”, concluye Jaliquias. Con una visión clara y un modelo de negocio sólido, The Cat Clinic no solo se posiciona como una clínica de referencia en Argentina, sino también como un caso de éxito en el mundo del emprendimiento veterinario

MyVete lanza al mercado una nueva herramienta: la asistente humanizada que escucha a los veterinarios.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
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MyVete es mucho más que un sistema de gestión veterinaria.
Es una plataforma que ofrece soluciones integrales para hacer más eficiente el día a día de los hospitales y las clínicas veterinarias en Argentina, Uruguay y otros países de la región.
MyVete se ha consolidado como una solución líder en innovación tecnológica, dedicándose durante años al estudio de tendencias emergentes, lo que la posiciona a la vanguardia del desarrollo digital. Su ADN, fundamentado en la escucha activa de los veterinarios, permite comprender en profundidad sus necesidades y desafíos. Esta unión entre innovación y sensibilidad se materializa en la incorporación de una asistente humanizada impulsada por inteligencia artificial, una herramienta avanzada que refleja su compromiso no solo con la tecnología de punta, sino también con un trato cálido y empático.
“Nuestro objetivo es siempre agregar valor y facilitarles a los veterinarios herramientas reales que cubran sus necesidades. Con esta incorporación buscamos seguir a la vanguardia en el sector veterinario convirtiendo una solución compleja en algo accesible”, nos explicó Daniel Bonet, referente de la empresa.

Inteligencia artificial en veterinaria

MyVete pica en punta en su categoría y suma un asistente de Inteligencia Artificial con nombre propio: MaIA, una asistente virtual pensada para dar soporte a los veterinarios en la búsqueda de complementar también su trabajo profesional.
“Se trata de un módulo opcional que habilitamos a solicitud de los veterinarios”, nos decía también Daniel Bonet. Y completaba: “La versión inicial de MaIA estará disponible a partir de este mes de marzo”.
Esta asistente virtual ofrece un valor tangible y práctico en el ámbito veterinario. Por ejemplo, un profesional puede consultar sobre diagnósticos potenciales para un paciente con síntomas específicos y recibir al instante un análisis basado en datos clínicos actualizados, interpretar resultados de estudio de laboratorio, pedir opiniones sobre diagnóstico o efectos secundarios relacionados a una problemática, consejos sobre tratamiento, alimentación y pruebas adicionales u obtener recomendaciones de derivación a especialistas, ahorrando tiempo valioso en investigación.
En situaciones que requieren decisiones rápidas, como emergencias o consultas fuera del horario habitual, la asistente virtual brinda información confiable y recomendaciones precisas, mejorando la eficacia y calidad de la atención. Así, la tecnología no solo optimiza procesos internos, sino que también eleva el estándar de la práctica veterinaria mediante un apoyo clínico y operativo personalizado y empático.

«La fortaleza de MaIA reside en la capacidad de integrar información, contextualizarla y solicitarla a la IA de manera clara y precisa, contemplando las necesidades reales de los veterinarios.»

¿Cómo funciona MaIA?

La fortaleza de MaIA reside en la capacidad de integrar información, contextualizarla y solicitarla a la IA de manera clara y precisa, contemplando las necesidades reales de los veterinarios, siendo esta la clave y el verdadero valor agregado de MyVete. Sin escribir preguntas y agilizando la operatoria, MaIA va proponiendo ya un camino a los profesionales en sus búsquedas y consultas para luego permitirle interactuar dialogando a través de un chat como si se tratara de una interconsulta.
Nutrida de la información de cada paciente ya existente en el sistema, o la que el veterinario desee incorporar en la interacción, la herramienta representa un verdadero soporte, por ejemplo, a la hora de resumir la historia clínica de los pacientes u obtener opiniones especialidad por especialidad.

En primera persona

Al tanto de los desafíos que representa la introducción de la Inteligencia Artificial en veterinaria, desde MyVete se entrevistó a distintos profesionales referentes en múltiples áreas y se compartió el piloto de MaIA, escuchando opiniones y sugerencias para arribar a la primera versión que se lanza en marzo de 2025.
Uno de los profesionales consultados, fue el MV Matías Tellado, referente de VetOncología, emprendimiento enfocado 100% a oncología en perros y gatos, con quien también tuvimos la posibilidad de dialogar a fin de conocer su opinión en relación a la herramienta y su uso concreto en veterinaria.
“Sin dudas, la IA puede resolvernos interrogantes simples del quehacer diario que llevan mucho tiempo y esfuerzo. Hagamos el ejercicio de leer 4 o 5 fuentes distintas sobre un tema o interrogante y pidamos a la IA que emita una opinión. Seguramente, esa opinión puede ser más o menos oportuna, pero será sin dudas similar a la de cualquier inteligencia real. A la IA hay que construirla entre todos”, nos decía el profesional.
Y agregaba: “La informática y el mundo de las aplicaciones nos han facilitado la vida profesional: consultamos dosis, efectos colaterales, síntomas, enfermedades infrecuentes, etc. Son herramientas facilitadoras que al inicio nos preocuparon, pero con el paso del tiempo queda claro que no nos reemplazan. La IA da un paso más e incorpora el “aprendizaje” para ayudarnos a resolver interrogantes simples del quehacer diario que llevan mucho tiempo y esfuerzo”.

Cuando una empresa sabe por qué existe y lo comunica con convicción, no solo vende productos o servicios, sino que deja una huella en la vida de las personas para siempre.

Facundo Moroni
CEO en Animal World Oficial
animalworldveterinaria.com.ar

Construir una marca no se trata solo de vender un producto o servicio, sino de generar una conexión profunda con nuestros clientes, inspirar confianza y fomentar la fidelidad a lo largo del tiempo. Para lograrlo, debemos trabajar en múltiples aspectos, pero hoy vamos a enfocarnos en tres pilares fundamentales: qué vendemos, cómo lo vendemos y, lo más importante, por qué lo hacemos.
En el mundo de los negocios, muchas empresas se enfocan únicamente en lo que hacen y cómo lo hacen. Sin embargo, las marcas más memorables y exitosas van más allá, comprendiendo que el verdadero motor que impulsa la lealtad del cliente es el propósito detrás de cada acción. Las decisiones de compra no se toman únicamente desde la lógica, sino que están profundamente influenciadas por las emociones. Nuestro cerebro responde emocionalmente antes que racionalmente; la parte encargada de tomar decisiones actúa guiada por la emoción y no por el lenguaje.
Pensemos en nuestras elecciones cotidianas: elegimos un restaurante no solo por su menú, sino porque nos hace sentir cómodos o evoca recuerdos agradables. Compramos una marca de ropa no solo porque es funcional, sino porque nos identifica con un estilo de vida. Incluso las grandes decisiones, desde con quién compartir la vida hasta qué auto comprar, están influenciadas por las emociones, y luego tratamos de justificar con la razón.
Siempre recuerdo un ejemplo en la universidad, cuando un profesor preguntó al curso: “¿Quién aquí cree que puede hacer una hamburguesa mejor que la de McDonald’s?”
Casi todos levantamos la mano.
Luego cuestionó: “¿Entonces por qué no son McDonald’s?” La respuesta es clara: McDonald’s no se trata solo de hamburguesas, sino de la historia que han construido. Cuando vamos a McDonald’s, no compramos solo una hamburguesa, compramos parte de esa experiencia y conexión.

¿Qué vendemos?

El primer pilar de la construcción de marca es entender qué vendemos. Puede parecer una pregunta simple, pero va mucho más allá de describir un producto o servicio. No es solo una lista de características técnicas o beneficios funcionales; es la experiencia y el impacto que tiene en la vida de nuestros clientes. Una empresa que vende alimentos para mascotas no solo vende comida; vende bienestar, felicidad y salud para los animales, así como tranquilidad para sus dueños.
Nuestros productos deben ser de calidad, relevantes para nuestro público objetivo y alineados con la identidad de nuestra marca. La oferta en el mercado debe estar respaldada por una visión clara y un compromiso inquebrantable con la excelencia.

«Construir una marca no se trata solo de vender un producto o servicio, sino de generar una conexión profunda con nuestros clientes.»

¿Cómo lo vendemos?

En este punto entran en juego los diferenciales. La competencia puede ofrecer productos similares, pero la manera en que los entregamos, la experiencia que brindamos y el valor que generamos son lo que nos permite destacar. Diferenciarnos no es una tarea fácil, ya que cualquier ventaja competitiva puede ser replicada con el tiempo. Por eso, la clave está en la innovación constante y en mantener una evolución estratégica.
No basta con decir que tenemos una “buena atención al cliente” o que “tenemos de todo”; los diferenciales deben ser concretos, claros, tangibles y medibles.
Por ejemplo:

  • ¿Ofrecemos asesoramiento personalizado? ¿Cómo es este asesoramiento? ¿Cuál es el paso a paso?
  • ¿Brindamos un servicio postventa medible? ¿Cómo lo evaluamos?
  • ¿Contamos con un programa de lealtad único?

Estos aspectos agregan valor para nuestros clientes y, al mismo tiempo, capturan valor para la empresa a través de la rentabilidad, generando un círculo virtuoso que beneficia a todos: clientes, empleados, proveedores y socios estratégicos.
Una herramienta útil para evaluar nuestras oportunidades de generar y capturar valor es el “Valué Stick” de Harvard, que descompone el valor en cuatro componentes clave:

  1. Disposición a Pagar (WTP): el precio máximo que un cliente está dispuesto a pagar.
  2. Precio: lo que la empresa cobra por el producto.
  3. Costo: lo que cuesta producir el bien o servicio.
  4. Disposición a Vender (WTS): el precio mínimo aceptado por los proveedores.

Al gestionar estos elementos estratégicamente, las empresas pueden optimizar su rentabilidad y diferenciarse en el mercado sin depender exclusivamente de precios bajos.
Un aspecto fundamental de esta estrategia es que el precio que la empresa cobra por sus productos debe estar lo más cerca posible del precio máximo que el cliente está dispuesto a pagar (WTP). Si el precio está muy por debajo de este valor, se pierden oportunidades de generar mayores ingresos; y si está muy por encima, se corre el riesgo de perder clientes. Por lo tanto, identificar el WTP y ajustar el precio dentro de este rango es clave para maximizar ingresos sin comprometer la satisfacción del cliente.

¿Por qué lo hacemos?

Este es el pilar más importante, donde se define la verdadera esencia de una marca. Todas las empresas saben qué hacen, algunas saben cómo lo hacen, pero muy pocas tienen claro por qué lo hacen. Este “por qué” es el factor clave que diferencia a una empresa común de una marca con propósito.
Un ejemplo emblemático es Nike. Fundada en 1964, la empresa no solo se enfocó en vender zapatillas deportivas, sino en inspirar a las personas a superar sus propios límites. Su famoso eslogan “Just Do It” no habla de zapatillas, sino de una filosofía de vida. Este propósito claro y poderoso ha permitido a Nike construir una conexión emocional sólida con sus clientes, trascendiendo sus productos.
Cuando una empresa tiene un propósito claro y lo comunica con coherencia, logra generar una conexión emocional inquebrantable. La lealtad no se construye con promociones o descuentos, sino con valores auténticos y la certeza de que estamos contribuyendo a algo que realmente importa.

Una historia para recordar

A lo largo de la historia, las personas que han cambiado el mundo no siempre han sido las más ricas o las más preparadas, sino aquellas con un propósito inquebrantable.
En 1963, un hombre se paró frente a una multitud de más de 250,000 personas y pronunció un discurso que cambiaría la historia: “I have a dream”. Martin Luther King no tenía la plataforma política más poderosa ni los recursos económicos de otros líderes. Sin embargo, tenía algo más fuerte: un propósito.
Ese día, en Washington, no había publicidad pagada ni anuncios en redes sociales. La gente acudió porque sentía una conexión genuina con su mensaje. No lo siguieron por lo que hacía, ni por cómo lo hacía, sino por la razón por la qué lo hacía.
Las marcas, al igual que los grandes movimientos, deben construirse sobre un propósito claro. Porque cuando una empresa sabe por qué existe y lo comunica con convicción, no solo vende productos o servicios, sino que deja una huella en la vida de las personas para siempre.
Al final del día, la gente no compra lo que haces, compra por qué lo haces.

La gestión emocional ante estas situaciones es clave, tanto como el autoconocimiento y saber pedir ayuda.

Lizi Dominguez
Redactora
info@minegocioveterinario.com

Lamentablemente, es cada vez más frecuente enterarse de casos de violencia y de hostigamiento hacia los veterinarios parte de los tutores de animales de compañía… sus clientes.
El fenómeno, que parece haber escalado en los últimos tiempos, se viene abordando desde distintas entidades vinculadas a la profesión veterinaria en Argentina y otros países de la región, generando no sólo consejos de autocuidado, sino también protocolos para aquellos casos en los que es preciso acudir a fueros legales.
Lo cierto es que “las facultades de veterinaria tienen la materia pendiente de educar en gestión emocional», consideró la presidenta del Colegio de Veterinarios de Entre Ríos, la MV Carolina Lell, quien vivió en carne propia hostigamiento y amenazas reiteradas, lo cual la llevó a acudir a la Justicia.
Luego de tres años, la profesional (que también es secretaria de la Federación Veterinaria Argentina), obtuvo un fallo a su favor. Pero este logro, inédito en el país, de ninguna manera compensa los momentos de angustia, miedo y el desgaste emocional que padeció en ese período.

Protocolo de acción

De allí que Lell, junto a otros colegas se lanzó a la tarea de organizar charlas para veterinarios, difundiendo no sólo recomendaciones para el fortalecimiento de la autoestima y la concientización sobre el cuidado personal, sino el mismo protocolo que ella siguió en su caso:

  • Frente a un agravio (“escrache de violencia”), el profesional veterinario debe tomar capturas del posteo y conservarlo.
  • Con esta prueba debe acudir a un escribano público para que labre un acta notarial
  • Luego, a través de un abogado, debe enviarse una carta documento al agraviante, exigiendo que se retracte de sus dichos.
  • Si esa gestión no resulta, se acude a una mediación judicial.
  • En caso de que ésta fracase, la cuestión pasa a juicio.

Carolina Lell recibió no sólo la razón de parte de la Justicia, sino un resarcimiento económico por parte de sus acosadores. Pero lo más importante fue el aprendizaje de vida y su determinación a enfrentar la situación sin miedo. Y ello es lo que precisamente quiere trasladar a sus colegas.

«Solo un 28% de los afectados ha tomado medidas frente a la violencia sufrida.»

Tiene solución

Concretamente, ante un escrache de violencia o ciberacoso, el gran temor que surge en los profesionales es el desprestigio, especialmente en poblaciones reducidas donde todos se conocen, y lógicamente a la pérdida de clientes.
Si bien confrontar a los acosadores desde el ámbito legal lleva todo un proceso y por ende, tiempo, paralelamente se pueden iniciar una serie de acciones con respecto a la “huella digital” que queda, en caso de que los agravios no sean borrados voluntariamente.
Tal es el caso, por ejemplo, de las reseñas en Google, cuya baja se puede tramitar sin mayores inconvenientes, máxime si hay una acción legal de por medio. Lo mismo atañe a Facebook e Instagram y demás redes sociales.
Para ello, los colegios de veterinarios brindan el asesoramiento correspondiente, además del respaldo institucional, legal y moral de sus matriculados.

No a la violencia

Así reza el lema de la campaña encabezada por el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA), que desde 2018, trabaja activamente a través del Observatorio Nacional de Violencia Veterinaria “Dr. Carlos Bulgarella”, con el objetivo de visibilizar y concientizar sobre las diversas formas de violencia que enfrentan los veterinarios.
Dicho observatorio da cuenta de que “más del 60% de los veterinarios matriculados han experimentado algún tipo de violencia en su ejercicio profesional. La forma más común de violencia es la violencia verbal, un 81% de los encuestados reportando insultos, amenazas e intimidaciones”.
Además, “un 9% de los veterinarios ha sido víctima de violencia tecnológica, como escraches en redes sociales y difamaciones, mientras que un 10% ha experimentado otros tipos de violencia, como robos o discriminación profesional”.
Solo un 28% de los afectados ha tomado medidas frente a la violencia sufrida, lo que refleja una falta de recursos y apoyo para enfrentar estas situaciones. Asimismo, un 65% de los encuestados desconoce los protocolos institucionales para actuar frente a los escraches y difamaciones, lo que destaca la necesidad urgente de difusión y capacitación sobre estos procedimientos.

Hacer frente al “enemigo interior”

Desde la perspectiva psicológica y emocional, “es necesario conocer a nuestro ‘enemigo interior’, para hacer frente a los escraches de violencia y la falta de valoración de nuestra profesión, el ninguneo de los tutores”, señaló el MV Enrique Marín, docente, cirujano, orientador en autoanálisis personal y empresarial y formador de equipos de trabajo.
Y no sólo a eso, sino a los problemas en los que suelen caer los veterinarios, como la consagración de su vida al ejercicio (dejando de lado una vida propia), falta de autoestima, síndrome de simpatía (converger en el dolor con el paciente), incapacidad de una correcta gestión financiera y todo aquello que genera un cúmulo de estrés y frustración en el profesional.
Marín coincide con Lell en que desde la Facultad “no salimos formados para afrontar la presión de la atención de pequeños animales. La formación debería no sólo ser científica, sino emocional y financiera”.
De allí que el asesor recomienda identificar el “enemigo interior”, que reside en la mente egoica, es decir, “aquella que no vive en el presente (desapego), sino en el pasado (depresión) y en el futuro (ansiedad)”.

«“La formación debería no sólo ser científica, sino emocional y financiera”.»

Claves para salir adelante

Marín invita a los colegas a identificar sus propias emociones para poder gestionarlas, y apelar a la inteligencia emocional y a la empatía (escucha activa), de manera que el contacto con el público no termine afectando la salud.
También considera que “es fundamental volver a la tribu”, es decir, formar equipos de trabajo y no ejercer en soledad porque ello “es una condición antinatural en el ser humano”. De allí que su consejo es “formar grupos de colegas para reunirse cada diez días y abordar estos temas emocionales que nos afectan, o también para convocar, por ejemplo, a un asesor financiero o científico, según las necesidades. El gasto no será tan importante si se distribuye entre varias personas”.
Lo importante es “perder el miedo a perder” y “moverse, para generar cambios positivos”, resumió Marín. Y por supuesto, ante cualquier síntoma de apatía, burnout, estrés o depresión, pedir ayuda sí o sí.

Valorar la profesión y la vida

Según Marín, a la hora de autoevaluarse, el médico veterinario debe preguntarse en primer lugar: ¿Tengo vocación? ¿Sigo con el mismo amor que sentía cuando era estudiante? Y si la respuesta es negativa, “es lógico que nuestro estrés sea el doble o el triple de lo normal, porque ejercer sin vocación es algo muy fuerte”.
En ese sentido, Lell consideró que la falta o pérdida del estímulo profesional “es muy triste, porque la profesión veterinaria es hermosa, apasionante y deberíamos disfrutarla con alegría”.
Sin embargo “hay colegas que llegan a los 50 años y ya no quieren seguir ejerciendo. Lo hacen porque no les queda otra. Tenemos que querernos a nosotros mismos y entender que no está bien consagrar nuestra vida al trabajo”, enfatizó la presidenta del Colegio de Veterinarios de Entre Ríos.
En el fragor del día, entre urgencias, atenciones y guardias, “muchos se pierden, no otorgan la importancia que merece su persona y su familia. Además de cansados, algunos terminan mal, por ejemplo, caen en adicciones”, observó Lell. Y en casos extremos, se abandonan y se dejan ir.
La profesional consideró que, en principio, “identificar que hay un problema ya es un montón. Y a continuación, hay que aprender a pedir ayuda cuando se la necesita, sin esperar a llegar a esos extremos”.