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BIENESTAR EMOCIONAL

¿Te estás agotando por cosas que no podés controlar?

Bienestar Emocional Ago25

No todo lo que te afecta depende de vos. Por eso es clave diferenciar entre lo que es tu área de preocupación y la incidencia concreta que tenés sobre la misma desde tu lugar de acción. ¿Te animás?

Florencia Abadi Plaksin
Mi Negocio Veterinario
abadi.flor@minegocioveterinario.com

¿Te estás agotando por cosas que no podés controlar?

Si trabajás en una clínica veterinaria, seguro viviste días en los que todo parece depender de vos: clientes que exigen más de lo que es posible, entregas que no llegan, compañeros agotados… y vos intentando sostener todo al mismo tiempo.
Esa sensación de estar al borde muchas veces no viene solo del trabajo en sí, sino de cómo te relacionás con los problemas que aparecen.
Y acá entra en juego una herramienta clave: aprender a diferenciar entre lo que te preocupa y lo que realmente podés cambiar.
No todo lo que te afecta depende de vos.
Los problemas del día a día pueden tener múltiples causas: personales, interpersonales, institucionales, sociales o económicas. Y aunque todos te afectan, no todos te corresponden. Por eso es tan importante poder identificar dónde vale la pena invertir tu energía… y dónde no.

El área de preocupación

La trampa es poner la energía donde no hay margen de acción

El área de preocupación incluye todo lo que te impacta emocionalmente, pero no podés controlar directamente.
Por ejemplo:

  • La situación económica general.Las decisiones políticas que afectan precios o normativas del sector.
  • Las decisiones políticas que afectan precios o normativas del sector.
  • La percepción social del rol veterinario.

Estos factores influyen en tu trabajo.
Pero si te enfocás en ellos todo el tiempo, sin poder intervenir, te agotás sin obtener resultados.
Esa es la trampa: poner energía donde no hay margen de acción.

El área de incidencia: tu lugar de acción

En cambio, el área de incidencia está compuesta por todo lo que sí podés ajustar, decidir o mejorar, incluso en contextos difíciles.

  • ¿Cómo organizás tus turnos y tus horarios de descanso?
  • ¿Qué y cómo comunicás a los tutores de tus pacientes?
  • ¿Qué protocolos podés revisar o ajustar con tu equipo?
  • ¿Cuándo pedir ayuda y con quién contar?
  • ¿Qué límites necesitás poner (y sostener) para protegerte?

Actuar desde este lugar no solo mejora tu eficacia; también te devuelve sensación de control, que es una de las primeras cosas que se pierde cuando el agotamiento empieza a escalar.

La mejor decisión es no intervenir en lo que no depende de vos y focalizar en lo que sí podés transformar.

Invertir tu energía con criterio también es parte del trabajo.
No se trata de ignorar los problemas externos, sino de reconocer que no todo lo que te preocupa requiere acción de tu parte.
A veces, la mejor decisión es no intervenir en lo que no depende de vos y focalizar en lo que sí podés transformar, por más pequeño que sea.
Cuando trabajás desde tu área de incidencia lográs algunos beneficios que rápidamente comenzarás a notar. Por ejemplo, reducir el desgaste emocional, pero también mejorar tu capacidad de respuesta o para fortalecer tu rol profesional y tus relaciones dentro del equipo.
¿Y a vos? ¿Qué situaciones te están agotando hoy y cuántas de ellas realmente están bajo tu control?

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