Lo pasado ¿pisado?




Existen ventajas, llegado el momento de abonar con tarjeta, sea esta de crédito, como de débito. En primer lugar, las personas no siempre cuentan con efectivo, básicamente por un tema de seguridad y porque saben que ya en todos los rubros pueden abonar de esa manera. ¿Otra variable?
En general, se gasta más plata. Es decir se consume más, utilizando las tarjetas. Favorecen la venta de artículos que no estaban en la mente de nuestros clientes, pero que durante la visita surgen como un nuevo requerimiento.
Por otro lado, es una ayuda para quienes deben cobrar por productos o servicios: no quedan enormes sumas de dinero en el local y la plata está más segura. Otro punto para destacar es que cada pago que se efectúa con débito obtiene un regreso de 5% del total del IVA.
Si bien no muchos lo saben, algunos lo aprovechan.
Además vuelcan todos sus gastos a las tarjetas, ya que de esa manera suman puntos para canjearlos por premios.
Por supuesto que también existen distintas realidades y diferentes temores al momento de decidirse por incorporar este servicio. Sumar las tarjetas en los comercios implica trabajar con bancos, pagar IVA e ingresos brutos por adelantado, etc.
Y si bien, como decía un amigo: «no quiero ni ver el logo de la AFIP porque me duele todo», ordenar los números terminará siendo beneficioso.
Las cobranzas y la autenticidad de las firmas y cuentas de los clientes constituyen otro miedo importante.
Hoy esto está controlado y el sistema aceitado.
Si bien estadísticamente no se ven problemas, es importante mantener siempre los comprobantes que acrediten la realización de las operaciones.
Ofrecer más servicios y mayores facilidades a los clientes es siempre importante; aún cuando se trate del momento final de la transacción: pagar.
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