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Pienso, pruebo y ejecuto… Después, existo

Kastica
Existen muchas diferencias entre imaginar ideas y ser un verdadero emprendedor. El camino es bien distinto y detectarlo puede ser clave.
EDUARDO KASTIKA

Kastica Muchas veces, las buenas ideas no se reflejan luego en la realidad.

¿Por qué los grandes proyectos a veces ni siquiera comienzan a trabajarse? ¿Por qué existe la sensación de que quienes imaginan ideas, son más talentosos que aquellos que las ejecutan? En este artículo, se describen personalidades y actitudes que seguramente les serán familiares.

 

Sobre la decisión de «postergar»

Procrastinar quiere decir postergar; dejar para mañana. Una postergación especial: sé que lo tengo que hacer, pero lo dejo para otro momento.

Varias razones nos llevan a procrastinar: falta de interés, poca actitud hacia el esfuerzo, etc.

Pero hay un trasfondo fundamental. Cuando hacemos las cosas a último momento, mantenemos una fantasía: si le hubiésemos dedicado tiempo, habríamos hecho algo mucho mejor.

Pero por haberlo hecho en sólo dos días y terminado a las apuradas, nos justificamos: está bastante bien.

Nosotros mismos creamos un entorno de urgencia ficticio (ya que la decisión de postergar fue nuestra), en donde lo que hicimos debería ser valorado especialmente porque fue hecho en poco tiempo.

Esta ficción nos es cómoda puesto que nunca corroboramos si es verdad aquello de que «dedicándole todo el tiempo que correspondía, la tarea hubiera salido mejor». Suponemos que sí.

Pero realmente no lo sabemos.

Este mismo mecanismo funciona para aquellas personas que dicen haber imaginado ideas excelentes, brillantes, sobresalientes.

Claro, nunca las llevaron a cabo; lo cual les permite seguir sosteniendo la excelencia de sus ideas de por vida.

 

Los «genios emprendedores» que no terminan de emprender

Varias veces por mes escucho historias de «genios emprendedores» a los que el detalle de «ser poco prácticos» los ha convertido en incomprendidos.

Es que, la verdad, no son «genios emprendedores» hasta que no pongan «las manos en la masa» y comiencen a implementar aunque sea el 10% de las grandes ideas que imaginan.

Es interesante, porque no se trata de personajes solitarios que piensan así por ellos mismos y ahí se acabó el tema.

A su alrededor pueden armarse grandes círculos de personas que los avalan y ven el mundo desde su misma perspectiva.

Entonces, no sólo César se cree un genio incomprendido, sino que su esposa lo considera un «súper genio pero sin capital». Y César se transforma, así, en una especie de súper héroe. Y «pobre César»…

Para reflexionar

1. ¿Por qué existe la sensación de que quienes imaginan ideas, son más talentosos que aquellos que las ejecutan?
2. Cuando hacemos las cosas a último momento, mantenemos una fantasía: si le hubiésemos dedicado tiempo, habríamos hecho algo mucho mejor.
3. Haberlo hecho en sólo dos días y terminado a las apuradas, nos justificamos: está bastante bien.
4. Cuando en un circuito se establece como válida la figura de este personaje, todo comienza a perder validez, versus el pseudo emprendedor.
5. Por eso: no pierda tiempo en comparar sus ideas con otras.
6. Emprender es hacer, probar y -sobre todo-: animarse a no postergar.

Y cualquiera que sugiera que César debería bajar un poco a Tierra y hacer al menos un 5% de lo que dice, es un «envidioso» porque no tiene las ideas de César.

Y todos los personajes del entorno del César -que se matan trabajando en «oscuras oficinas»- son meros mediocres sin ideas, que «ya van a ver cuando a César se le dé…». Y aquellos que tienen éxito lo lograron porque, a diferencia de César, entraron en componendas espurias y transaron con el sistema.

No como César: que «nunca se vendió», etc., etc.

Usted, querida lectora, querido lector, sabe que no exagero en absoluto.

Al contrario, me quedo corto tratando de describir lo impresionante de las ficciones que se crean alrededor de estos pseudo emprendedores.

Cuando en un circuito (familia, equipo de trabajo, ciudad, pueblo, barrio, grupo de amigos) se establece como válida la    figura de este pseudo emprendedor, hay que tener muchísimo cuidado.

Todo comienza a tergiversarse y a perder validez, en comparación con las ideas del pseudo emprendedor.

 

Emprendedor y «pseudo emprendedor»

En esta comparación, el verdadero emprendedor (que seguramente es menos vistoso que César -aunque sus ideas son más aplicables- pero menos centellantes sobre todo porque el emprendedor no tiene el tiempo que tiene César para auto promocionarse entre los demás)…

Decía, en la comparación imaginaria con el pseudo emprendedor, el emprendedor verdadero pierde siempre.

Por eso: no pierda tiempo en comparar sus ideas con las de otras personas, esto puede llevarlo a perder tiempo.

Emprender es hacer, probar y, sobre todo, animarse a no postergar.

 

Eduardo KasticaEduardo Kastika

Autor, conferencista internacional, consultor y entrenador de creatividad e innovación en Latinoamérica. Para seguirlo a través de Twitter: @EduardoKastika.

Blog: http://eduardokastika.posterous.com.

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