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¿Qué hacemos con las buenas noticias?

¿Qué hacemos con las buenas noticias?

La importancia de que los rodeos bovinos cuenten con un correcto manejo sanitario fue destacada en diversos medios nacionales. ¿Sirve?

Luciano Aba

¿Qué hacemos con las buenas noticias?De algo podemos estar bien seguros: las malas noticias siempre le ganan a las buenas. Más allá de lo que pensemos al respecto o los intentos que realicemos para cambiar esta realidad, aquellas tapas de diarios o informes televisivos que destacan, descubren o posicionan hechos con connotaciones negativas generan, en la mayoría de las sociedades, un interés superior a los comentarios, visiones o propuestas positivas que puedan llegar a publicarse.

Ahora bien, ¿tenemos por eso que hablar de hechos negativos todo el tiempo?

¿Cuánto influye en el desarrollo de nuestras actividades que lo hagamos?

¿Vivimos de percepciones o de realidades? ¿A alguien le importa?

Lejos estamos de filosofar respectos de este tema. Por el contrario, lo traemos a estas páginas teniendo bien presente las cientos de conversaciones mantenidas con veterinarios que se dedican al rubro ganadero en cuanto al rol del Marketing en el marco de su trabajo diario: «Lo que más nos funciona es el boca en boca», suelen decirnos con estas u otras palabras.

 

Salir de los diagnósticos

¿Qué hacemos con las buenas noticias?Entendiendo perfectamente que de las recomendaciones y los buenos comentarios depende (en parte) en caudal de clientes que puedan lograr las veterinarias, resulta llamativo entonces que este «boca en boca» no se estimule de manera más consciente y consistente.

Y más aún: ¿por qué no se apabulla a los productores de ejemplos exitosos o informaciones que los estimulen a invertir si es tan cierto que funciona?

A lo largo del pasado mes de mayo, diversos medios nacionales (radios, diarios y revistas) difundieron artículos y entrevistas en las que se destacaba la importancia de contar con veterinarios en los campos y un mayor uso de tecnologías sanitarias como herramientas centrales en la rentabilidad de las explotaciones. ¿Las vieron? ¿Las enmarcaron? ¿Se las mostraron a sus clientes? ¿Pudieron ya pegarlas en las puertas de las veterinarias?

 

A la acción

¿Qué hacemos con las buenas noticias?En esta oportunidad nos centraremos en la nota publicada el 16 de mayo en La Nación Campo por Liliana Rosenstein (editora en valorcarne.com.ar) titulada: «La sanidad también tiene sus secretos de gerenciamiento».

Allí, el médico veterinario Juan Insaugarat (Saladillo, Buenos Aires) describía los resultados que Rodolfo Nougués pudo lograr en la última década bajo el asesoramiento específico tanto del profesional, como del resto de su equipo de trabajo.

«Cuando empezó -con las 500 vacas- tenía un plan sanitario de mínima: vacunación contra la aftosa, mancha y gangrena, carbunclo, y aplicaciones de antiparasitarios», explicó Insaugarat. Y detalló: «Ante eso, diagnosticamos al rodeo y armamos un programa a medida, que comprende prevención y tratamientos con productos de calidad, además de manejo reproductivo».

Que se publiquen estas palabras es una buena noticia y más aún si se enfatiza en el impacto de haber tomado esas medidas.

«La preñez del campo pasó del 83% inicial a un promedio del 92%, con 85% de terneros logrados», destacó el veterinario y dejó bien en claro que «gerenciar la sanidad es aprovechar la herramienta de menor costo de un sistema ganadero para lograr un alto impacto económico». «Tenemos que abrir los ojos», subrayó.

Lo interesante del artículo de Rosenstein tiene que ver con que no planteó estas situaciones como soluciones mágicas, ni con la suerte, el clima o los precios de la hacienda, sino con el trabajo.

Declaraciones como: «Un plan sanitario estricto requiere de muchas necropsias y análisis de laboratorio previos a tomar decisiones» u «otra herramienta que mejoró la eficiencia es el conteo de huevos que evita el uso innecesario de antiparasitarios y la consiguiente resistencia a las drogas» le hacen bien no solo a Juan Insaugarat, sino a también a la revalorización del rol de los veterinarios a campo.

¿Se las mostraron a sus clientes?

Además, el artículo deja en claro que un plan sanitario «de máxima» para un rodeo de cría tiene un costo de $200 por vientre entorado, incluyendo el acondicionamiento inmunológico del ternero hasta el destete, la adquisición y aplicación de biológicos y, también, las prácticas profesionales.

 

Sí se puede

¿Qué hacemos con las buenas noticias?También sería importante enmarcar las palabras de Rodolfo Nougués para colgarlas en las veterinarias. ¿Por qué? En primer lugar, porque hablamos de un productor que apuesta por la ganadería en General Alvear, Buenos Aires, cuna de los pools de siembra, pero también por el orgullo con el cual describe los logros alcanzados.

«En 14 años, hemos tenido un procreo del 92% con picos del 95%. Hoy, obtenemos en promedio 255 kg de carne por hectárea ganadera y en los campos más antiguos, donde hay más intensificación, llegamos a los 380kg/ha», aseguró. Y agregó: «Cuando el principal activo es la tierra, la rentabilidad sobre el capital total es relativamente baja (3 al 4%), pero mi mayor patrimonio es la hacienda y la renta resulta mucho mayor».

Por último, en la publicación se hace hincapié en un aspecto que según el empresario está bien cubierto en su establecimiento desde el momento en que Insaugarat se hizo cargo de la misma: la sanidad.

«Es la relación permanente entre el veterinario y el equipo de trabajo clave para cumplir con el calendario sanitario, poniendo el foco en lograr más terneros», sostuvo Nougués, quien compartió otra idea interesante: «Estamos acostumbrados a considerar el porcentaje de preñez como indicador de eficiencia pero las mayores pérdidas en el rodeo de cría se dan entre la gestación y el destete, por abortos y diarreas».

Queda claro que existen productores y veterinarios exitosos, que logran generar producciones exitosas. ¿No sería interesante difundir y compartir sus historias con quienes podrían imitarlos?

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