“Los tambos robotizados representan un gran desafío para la profesión”
El médico veterinario Martin Pol analiza el rol a futuro de la actividad privada en una actividad lechera cada vez más tecnificada. ¿Qué cosas no se pueden perder de vista?
“Los tambos robotizados representan un gran desafío para la profesión”
Por Guadalupe Varelli
Durante las jornadas de lechería organizadas por el laboratorio Calier en la Ciudad de Buenos Aires, esta Revista 2+2 tuvo la oportunidad de conversar con Martín Pol, especialista en mastitis y calidad de leche en APROCAL y referente de Lacto Diagnóstico Sur. En ese ámbito, el veterinario nos dio su visión sobre los cambios que introducen los robots en la gestión de los tambos y cómo afecta al ejercicio de la profesión en la actividad.
“No estamos hablando de futuro, sino de algo que ya está entre nosotros”, dice Pol, y señala que ya hay tambos comerciales robóticos en funcionamiento en Argentina que están teniendo éxito y tambos convencionales que adquieren cada vez más tecnología para el monitoreo de la salud y reproducción de las vacas.
En este contexto, el profesional sugiere a los veterinarios estar atentos, porque el futuro del profesional puede quedar determinado por su capacidad o no de trabajar en un tambo robot. “Este cambio nos impone un gran desafío. Pensemos desde nuestra profesión y junto con los clientes qué lugar le damos a la tecnología y cómo nos readaptamos para seguir siendo cruciales en la producción”, insiste con entusiasmo Pol.
¿Todos los tambos están listos para cambiar de tecnología?
Martín Pol: No realmente. El robot ordeña las 24 horas de manera eficiente, pero el resto corre por cuenta nuestra y cómo lo administremos. Los tambos buenos tienen la oportunidad de ser excelentes gracias al robot, pero los convencionales malos tienen pocas chances de pasar a ser buenos gracias al robot.
¿Cómo el veterinario puede acompañar esta transición?
En primer lugar, puede acompañar a su cliente y asesorarlo para elegir el momento adecuado para pasar a la tecnología de robótica. Puede ser un factor clave que ayude al productor a decidirse sobre si ingresa al mundo de la robótica o no.

Martín Pol en las Jornadas de Calier. «Los robots aumentan la producción de leche, en general se calcula que en un 10%».
Una vez que ha decidido ingresar, el veterinario pasa a ser una figura clave en la preparación para que ese arranque sea lo más suave y armonioso posible. Además, va a seguir teniendo que realizar tareas diarias y rutinarias en el manejo de los animales solamente que adaptadas a la realidad robótica, donde las vacas siguen presentes y sigue siendo importante verlas y controlarlas.
¿No te parece que la tecnología compite con el veterinario tradicional?
Si hablamos de competencia en el sentido de que el robot puede hacer algunas tareas que nosotros venimos realizando, sí, lo podemos pensar así, pero en realidad el robot, y la tecnología en general, nos pueden ayudar a hacer de una tarea rutinaria de forma más precisa. Por ejemplo, en la recopilación de datos que habitualmente hacemos de una manera mucho más costosa e imprecisa.
Eso no lo veo como una competencia sino como una oportunidad que nos libera a nosotros y al personal que trabaja con la vaca y nos deja tiempo para poder dedicarnos a otras cosas. Un buen ejemplo, que hace años que está sobre la mesa, es la detección de preñez a través de proteínas.
Si podemos hacer un test lo suficientemente preciso, económico, rápido y no invasivo quizás debiéramos pensar que vamos a dejar de hacer tacto, pero eso nos va a dar la oportunidad de trabajar de otra manera.
¿Mejora la producción de leche en un tambo robotizado?
En los tambos robóticos se realiza casi exclusivamente ordeño voluntario, es decir, la vaca va individual y voluntariamente a la estación de ordeño.
Esto cambia la forma en la que producimos leche porque no tenemos más rodeos.
No arriamos más a los animales. Si no tienen problemas de salud importantes, las vacas paren, ingresan a un robot y pasan toda su lactancia con 50 o 60 compañeras, sin reloteos. Una de las cosas que vemos es que los robots aumentan la producción de leche: en general se calcula que en un 10%, y muchos tambos también están pasando a la estabulación. Entonces podemos sumar un 10% más pero probablemente parte de estos beneficios pasen por la ausencia de reloteos luego de cada control lechero.
Los tambos buenos tienen la oportunidad de ser excelentes gracias al robot, pero los convencionales malos tienen pocas chances de pasar a ser buenos gracias al robot.
¿Favorecen estos sistemas la menor incidencia de enfermedades?
El sistema de ordeño voluntario definitivamente colabora con la salud siempre que esté planteado dentro de un sistema de producción que garantice los parámetros mínimos que pide el robot, donde las vacas puedan tener una cama confortable, puedan estar acostadas durante 10 o 12 horas, tengan comida y agua de calidad.
Es clave también que transiten por pisos que no aumenten las lesiones podales, y que además todo el sistema logre vacas más limpias de lo que estamos acostumbrados a ver en un tambo convencional.
Porque si nuestro sistema de producción hoy genera vacas que requieren un lavado y secado de las ubres para poder ordeñarla, definitivamente el robot no hace un trabajo tan bueno como el ser humano. En ese caso, lo que deberíamos aconsejar a ese productor es que mejore las condiciones de vida de las vacas para que estén sanas y puedan estar mucho tiempo acostadas en una cama mullida, seca y confortable. Entones, recién ahí que piense en el robot.
¿Cómo hace el veterinario que quiere acompañar al productor para obtener información y capacitarse en este tema?
Creo es muy bueno para el veterinario que tiene clientes que empiezan a incorporar tecnología participar de jornadas como esta que organizó Calier, en donde profesionales y especialistas comparten sus experiencias. Otra herramienta, la clásica, es sentarse y estudiar. No dejamos de estudiar el día que nos recibimos, quizá ese día empezamos a estudiar más a conciencia. Hoy la información, gracias a la tecnología, está disponible. Quizá una de las limitantes para conseguir información reciente sea el idioma, por eso me parece imprescindible, sobre todo para los más jóvenes, tener un muy buen manejo de inglés para poder acceder a esa información.
Y por último, las empresas dedicadas a tecnología cómo los robots, los collares o las empresas de software, tienen excelentes profesionales, muy capacitados y con mucha experiencia en divulgar esos esos conocimientos. Lo mismo que asociaciones como APROCAL, que recoge y difunde buena parte de ese conocimiento.
¿Y cuál te parece la mejor forma de dar el primer paso?
Hay algo que nunca pasa de moda que es visitar a colegas que lo estén haciendo, compartir un día de trabajo. Insisto: hay que ir a ver los detalles, las visitas turísticas de una o dos horas a un tambo robótico o convencional para mí sirven para sacar algunas fotos y poco más.
Si uno realmente quiere hacer el salto de capacidad para manejar esas situaciones no es una mala idea ofrecerse, hay mucha gente que estaría dispuesta a recibirlo a trabajar un día, dos días, una semana y ver realmente en la rutina, cuáles son los pequeños secretos, detalles, que hacen que las cosas que nosotros vemos que están funcionando realmente funcione.


