junio 2025 - Mi Negocio Veterinario
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Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

En la medicina veterinaria no existen soluciones mágicas. Esta afirmación es ampliamente aceptada por cualquier profesional del sector. Los tratamientos exitosos requieren diagnóstico, seguimiento, experiencia clínica y, sobre todo, un plan. La improvisación, por más creativa que sea, pocas veces da resultados sostenibles cuando se trata de la salud de un paciente.
Lo llamativo es que esa lógica muchas veces no se traslada al ámbito de la gestión. En las veterinarias, frente a un contexto económico desafiante o una baja en la facturación, no es raro que se apele a decisiones puntuales, desordenadas y sin una mirada integral.
Se lanzan promociones, suman servicios, se ajustan precios o se incorporan tecnologías sin tener un verdadero diagnóstico del negocio, sin un rumbo definido, sin un objetivo claro.
Y, al igual que en la clínica, los resultados de esa falta de planificación no tardan en aparecer. Las soluciones aisladas generan un alivio momentáneo, pero difícilmente consolidan un crecimiento real. Sin orden, sin estrategia, sin visión, no hay «magia» posible.
La gestión de una empresa —por más pequeña que sea— necesita estructura. Y esa estructura no es sinónimo de rigidez, sino de claridad. Saber quiénes somos como marca, qué lugar queremos ocupar, a qué tipo de clientes queremos atraer, qué experiencia queremos brindarles, y cómo vamos a medir si lo estamos logrando, son preguntas fundamentales que deberían preceder cualquier decisión táctica.

Las soluciones aisladas generan un alivio momentáneo, pero difícilmente consolidan un crecimiento real.

Pensá

Ordenar implica detenerse a pensar.
Analizar los números, interpretar tendencias, detectar cuellos de botella, revisar procesos, escuchar al equipo, y, a partir de ahí, diseñar un modelo de negocio coherente con la realidad y con las aspiraciones del emprendimiento.
Gestionar no es apagar incendios, es construir un camino. Es tomar decisiones que se sostengan en el tiempo. Y eso no ocurre sin planificación.
En tiempos donde abundan los consejos rápidos, las recetas instantáneas y los gurúes de turno, es fundamental volver a los principios básicos. No hay herramientas milagrosas, ni acciones aisladas que transformen un negocio de la noche a la mañana.
Lo que sí existe —y funciona— es el trabajo metódico, ordenado y estratégico.
Una veterinaria con identidad clara, procesos bien definidos, objetivos medibles y un equipo alineado, tiene muchas más chances de crecer y sostenerse.
Y es en ese entorno, estructurado pero flexible, donde finalmente puede aparecer la creatividad, la innovación y, con suerte, algo de esa “magia” que todos buscan.
Pero nunca al revés.
Sin orden, no hay magia.

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

Liderar desde la emoción es tan estratégico como saber cobrar bien por los servicios. En un mundo complejo, la inteligencia emocional es una herramienta de supervivencia profesional.

Una sala de espera llena. Un perro inquieto. Una clienta con tono de reproche. Dos mensajes en el grupo de Whatsapp del equipo. Una cirugía programada. Un distribuidor en la puerta. Y un amigo que te pregunta si vas a poder juntarte el finde… ¿Te suena?
Estar al frente de una veterinaria, una clínica o un hospital veterinario, implica hoy mucho más que atender consultas, vacunar animales y completar historias clínicas. Implica liderar.
Liderar personas, negocios y emociones… en simultáneo.
Ahí es donde entra en juego algo que quizás no aprendimos en ninguna Facultad: la inteligencia emocional.

¿Qué es la inteligencia emocional y por qué importa tanto?

La inteligencia emocional no es un concepto nuevo, aunque sí es cada vez más necesario. Fue el psicólogo estadounidense Daniel Goleman, a mediados de los ’90, quien la popularizó con una pregunta incómoda: “¿Por qué hay personas brillantes académicamente que fracasan en su vida profesional o personal?”
La respuesta es que hay otras formas de inteligencia, más allá del coeficiente intelectual. La emocional, por ejemplo, es la capacidad de reconocer, entender y gestionar nuestras propias emociones y las de los demás. Y no se trata de evitar sentir, sino de aprender a sentir mejor.
Porque una cosa es enojarse… Y otra muy distinta, es dejar que ese enojo arruine un diagnóstico, un vínculo o una jornada entera.
El neurocientífico argentino Estanislao Bachrach, gran divulgador en este campo, suele decir que “la emoción es el pegamento del pensamiento”.
Es decir: no podemos pensar sin sentir.
Pero podemos aprender a dirigir nuestras emociones hacia dónde queremos que vayan. Eso, ni más ni menos, es desarrollar inteligencia emocional.

Uno de los desafíos es liderar personas, negocios y emociones, todo en simultáneo.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la veterinaria? Muchísimo. Porque la veterinaria de hoy no es solo una ciencia, ni solo una pasión o una vocación.
Es una profesión atravesada por vínculos: con los tutores, con los colegas, con los animales… y con uno mismo.
Y ahí aparece un fenómeno silencioso pero potente: el desgaste emocional.
Cada vez más veterinarios se sienten sobrecargados, agotados o culpables por no llegar a todo. La clínica exige. Los clientes exigen. El equipo exige. Y la familia y los amigos… también. ¿El resultado? Profesionales súper formados que, sin embargo, sienten que están fallando.
¿La causa? Muchas veces no es falta de conocimiento técnico, sino falta de otro tipo de herramientas.

¿Cuál es la inteligencia que más vale hoy en la veterinaria?

Cuando hablamos de inteligencia en el ejercicio profesional, muchos piensan en números, cálculos, decisiones frías, planos estratégicos, presupuestos.
Todo eso entra en lo que podríamos llamar la inteligencia para administrar un negocio. Y claro que es necesario. Sin esto, no hay rentabilidad, ni previsión, ni posibilidad de crecer. Y florece la frustración. Pero en un consultorio donde entran personas cargadas de ansiedad por lo que le pasa a su animal, donde los equipos atraviesan crisis internas, y donde el líder también tiene que lidiar con sus propias emociones… Solo con inteligencia comercial no alcanza.
Ahora bien, en los últimos años irrumpió una tercera dimensión: la inteligencia artificial. Automatizar tareas, agilizar respuestas, organizar agendas, incluso sugerir diagnósticos o interpretar datos clínicos.
Cada vez más veterinarios están probando herramientas digitales para “liberar tiempo”, optimizar recursos y trabajar mejor.
Entonces, la pregunta no es solo cuál de estas inteligencias es más importante. ¿Cómo las articulamos para que se potencien entre sí y no se vuelvan una carga más?
La respuesta —si te sirve como punto de partida— no está en elegir una sola, sino en reconocer cada una es necesaria y cómo equilibrarlas.
• La inteligencia para administrar sirve para sostener el negocio y tomar decisiones.
• La inteligencia artificial puede ayudar a automatizar lo que no necesita intervención humana.
• Y la inteligencia emocional te permite gestionar lo más valioso: las personas y sus emociones.
Porque el día que un cliente se va conforme, un animal mejora, y tu equipo te dice gracias por acompañarlos… no fue solo por lo que sabés, ni por lo que hiciste. Fue por cómo lo hiciste sentir.

Respirar. Pensar. Crear

Decíamos al principio que liderar una veterinaria hoy implica mucho más que saber medicina.
Implica lidiar con emociones propias y ajenas, tomar decisiones difíciles, adaptarse al cambio, y, encima, estar bien.
¿Es posible? Sí. ¿Es fácil? No.
¿Vale la pena? Siempre.
Para eso, proponemos tres movimientos simples pero poderosos que podés empezar a practicar desde hoy mismo:

Respirar: pausar para tomar perspectiva

No hace falta meditar una hora, ni aislarse del mundo. Solo hace falta detenerse unos segundos antes de responder, actuar o decidir. La respiración consciente —aunque sea una sola inhalación y exhalación profunda— activa tu corteza prefrontal, esa parte del cerebro que te ayuda a elegir mejor, con menos impulsividad y más claridad.
• Antes de contestar un mensaje enojado.
• Antes de decirle algo al equipo.
• Antes de pasar a la siguiente consulta.
Respirá. No como un lujo… sino como una necesidad.

Un pilar estratégico en la veterinaria de hoy

La gestión de una veterinaria hoy es un desafío que va más allá de la medicina, apunta a compartir el liderazgo de personas, negocios y emociones simultáneamente.
La inteligencia emocional, definida como la capacidad de reconocer, entender y gestionar nuestras propias emociones y las de los demás, se vuelve crucial ante el desgaste emocional que enfrentan muchos profesionales.
No se trata de evitar sentir, sino de aprender a «sentir mejor» y dirigir las emociones para evitar que afecten diagnósticos o vínculos.

Pensar: dar lugar al pensamiento flexible

Muchos veterinarios se formaron bajo la lógica del “todo o nada”, del protocolo, del paso a paso inamovible.
Pero los negocios, las personas, los equipos… no siempre siguen un guion.
Pensar flexible es entrenar el músculo de la creatividad y la innovación, incluso ante lo inesperado.
• ¿Se cayó un proveedor? Busque alternativas sin perder la calma.
• ¿Un cliente se enoja? Escúchalo antes de reaccionar.
• ¿Tu equipo se desmotiva? Reformulá metas, compartí desafíos, abrí el diálogo.
Como dice Estanislao Bachrach: «La creatividad no es un don, es una decisión. Y empieza cuando te animás a cambiar una creencia».

Crear: construir desde lo que te hace bien

No hay una receta mágica, pero sí un punto en común entre los veterinarios que logran sostenerse en el tiempo: crean rutinas, espacios y formas de trabajo que se alinean con su bienestar.
• Algunos delimitan horarios y aprenden a decir que no.
• Otros redefinen su propuesta de valor para atender menos consultas y dar más calidad.
• Algunos delegan, otros priorizan, otros automatizan.
Lo importante es entender que crear no es solo inventar cosas nuevas, sino construir un entorno donde puedas sostenerte.
Y eso se logra cuando integras todas tus inteligencias —la racional, la emocional y la artificial— en función de un mismo objetivo: estar bien para hacer el bien.

Para cerrar: una invitación

En un mundo cada vez más complejo, donde los clientes son más exigentes, los recursos más escasos y los desafíos más emocionales, el veterinario que no entrena su inteligencia emocional se desgasta.
Y no hablamos de convertirnos en gurú de la autoayuda.
Hablamos de ser conscientes de lo que sentimos, de cómo lo comunicamos, y de cómo eso impacta en nuestro entorno profesional y personal.
Ser líder hoy es una tarea emocional.
Y como toda tarea, se puede aprender, se puede practicar y se puede mejorar.

Crear no es solo inventar cosas, es construir un entorno donde puedas sostenerte.

En Mi Negocio Veterinario creemos que la clínica no se transforma solo con nuevas herramientas, sino con nuevos enfoques. Y que liderar desde la emoción —con respeto, con empatía, con perspectiva— es tan estratégico como saber cobrar bien lo que vale tu servicio.
Entonces, antes de abrir la veterinaria mañana, antes de contestar el próximo WhatsApp, antes de cargar la próxima vacuna, respirá. Y preguntate qué inteligencia quieres usar para liderar mejor? Todas, ¿no?

Escribe Guadalupe Gallo
MV y Coach ontológica
guadalupe.egallo@gmail.com

Analizamos distintos escenarios cotidianos en los cuales muchas veces es necesario poner límites para fomentar el cuidado de la clínica, pero también de los profesionales.

En la medicina veterinaria, la vocación de servicio está profundamente arraigada. Nos formamos para dar respuestas, para estar disponibles, para aliviar el sufrimiento. Sin embargo, esa misma entrega que nos impulsa, muchas veces puede convertirse en una trampa si no aprendemos a establecer límites claros y saludables.
Poner límites no es cerrar puertas. Es cuidar el vínculo desde un lugar más justo, más humano y sostenible. Es, en definitiva, un acto de amor propio, pero también de profundo profesionalismo.

El límite como herramienta de cuidado

Los profesionales de la salud en general hemos sido educados y formados para el cuidado del otro, no para el autocuidado, por esta razón los límites suelen ser malinterpretados.
Se los asocia a la frialdad, al egoísmo o incluso a la falta de compromiso. Pero la realidad es otra: los límites bien planteados permiten que el vínculo con el cliente sea claro, sano y respetuoso. Y, además, nos protegen del desgaste emocional, la sobrecarga y el tan temido burnout.
Poner límites no significa decir que no a todo, sino definir con responsabilidad hasta dónde puedo, quiero y debo estar disponible para sostener mi trabajo sin perjuicio de mi salud.

Escenarios cotidianos donde los límites son necesarios

Veamos algunos ejemplos concretos que todos los veterinarios vivimos en la práctica diaria:

• Atención por WhatsApp: Este canal, si no es bien gestionado, se convierte rápidamente en una vía informal de consultas no remuneradas. Establecer horarios de atención, utilizar mensajes automáticos y derivar a turnos formales es fundamental para evitar el desgaste y preservar la calidad de la atención.
• Consultas “robadas”: “Ya que estamos, te hago una preguntita…” Es una frase habitual que muchas veces antecede a minutos (o incluso horas) de atención gratuita fuera del encuadre profesional. Es importante reconocer el valor de nuestro tiempo y saber redirigir ese tipo de demandas a una consulta formal.
• Llamadas o mensajes fuera de horario: Ser veterinario no implica estar disponible 24/7. La atención a deshoras, cuando no se trata de emergencias, afecta nuestro descanso y nuestra salud mental. Comunicar claramente los horarios disponibles —y respetarlos— es esencial.
• Tiempo de descanso y trabajo: Muchas veces relegamos nuestras pausas en función de la demanda. Pero descansar no es un lujo, es una necesidad. No hay calidad en la atención si no hay equilibrio en quien la brinda.
• Dirección de la consulta: Los veterinarios somos quienes dirigimos la consulta, no los clientes. Escuchar, empatizar y contener no significa hacer lo que el otro quiere, sino lo que el paciente necesita. El encuadre clínico también es un límite necesario.
• Cobranza y claridad en los honorarios: Hablar de dinero sigue siendo incómodo para muchos colegas. Pero cobrar por nuestro trabajo no es un acto de avaricia, sino de responsabilidad y valoración. El valor de una consulta debe ser comunicado con claridad, anticipación y sin culpa.

Ser veterinario no implica estar disponible 24/7.

¿Por qué nos cuesta tanto?

La dificultad para poner límites suele estar ligada a mandatos, creencias y miedos: miedo a parecer poco empáticos, a perder clientes, a incomodar, a quedar como “el veterinario que no tiene ganas”. Pero ser profesional también implica hacerse cargo de uno mismo.

Seamos responsables

La responsabilidad entendida en los términos de “habilidad de responder”, habla no solo de responder por las obligaciones de nuestra labor, sino de responder a nuestras propias necesidades y demandas, y esto solo depende de nosotros
Dejar de poner la responsabilidad de la falta de límites en el otro, nos convierte en los verdaderos creadores de la realidad que queremos. Los límites siempre comienzan por nosotros.
No somos recursos infinitos.
Somos personas que sienten, se cansan y necesitan cuidarse para poder cuidar.

¿Cómo empezar a poner límites verdaderos?

1. Definí tus no negociables: Horarios, canales de atención, tiempos de respuesta.
2. Comunicá con claridad: Anticipate. Lo que no se comunica, se malinterpreta.
3. Sostené el límite, incluso si genera incomodidad. Con el tiempo, se transforma en respeto.
4. Diferenciá lo urgente de lo importante. No todo lo que llega por WhatsApp es emergencia.
5. Creá protocolos de comunicación interna y externa. Esto ayuda al equipo y al cliente a manejar expectativas.
6. Se responsable. Asumir que sos el principal actor para modificar tu realidad es fundamental para aplicar estos cambios.

La medicina veterinaria es una profesión hermosa, pero exigente. Nos involucra emocionalmente, nos interpela, nos pone al límite. Y justamente por eso, necesitamos aprender a sostenernos. No podemos cuidar si estamos desbordados.
No podemos sostener si estamos cayendo. No podemos exigir límites, si primero no conocemos cuáles son los nuestros.
Poner límites no te aleja de tus pacientes ni de sus tutores. Al contrario: te permite estar presente con más calidad, más foco y más bienestar.
Porque cuando vos estás bien, tu práctica mejora, tu vínculo con los clientes se fortalece, y tu propósito profesional encuentra un lugar donde florecer.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Si no querés que el frío invernal se apodere también de los ingresos y márgenes de tu veterinaria, poné en marcha acciones bien pensadas para conectar, fidelizar y vender mejor en esta época del año.

Con la llegada del frío, muchas clínicas veterinarias sienten cómo se enfría también la demanda. Menos paseos, menos consultas, menos movimiento.
Es normal. A medida que bajan las temperaturas, también baja la cantidad de tutores que se acercan de manera espontánea. Sin embargo, lo que en principio parece un problema estacional, puede convertirse en una gran oportunidad comercial. ¿Cómo? Con una campaña concreta, de bajo costo, pero alto impacto.
El invierno es una excusa perfecta para reconectar con tus clientes actuales.

Se trata de mostrar que tu veterinaria está viva, que se adapta al contexto y que acompaña.

Y decimos “excusa” porque no se trata de vender por vender, sino de ofrecer un servicio real, útil y empático, justo cuando muchos tutores bajan la guardia. La clave está en anticiparse, generar valor y mantenerse presente en la mente de quienes ya te conocen.
Y para eso, no necesitás grandes presupuestos, ni un equipo de marketing. Necesitás intención, foco y una propuesta clara.

No hace falta esperar a que “vuelvan”

A esta altura ya lo sabés: esperar a que el cliente vuelva por su cuenta no es estrategia. Es azar. Y hoy no estamos para dejar el negocio en manos de la suerte. La buena noticia es que tampoco hace falta salir a buscar miles de personas nuevas. Muchas veces, con reconectar con quienes ya confían en vos alcanza (y sobra) para sostener la facturación y ganar previsibilidad.
Porque mientras otros se preocupan por “los meses flojos”, vos podés ocupar ese tiempo en crear oportunidades. Una campaña de invierno bien pensada te permite generar más consultas programadas, aumentar el ticket promedio y mejorar el vínculo con tus clientes actuales. Todo al mismo tiempo.

¿Qué es una campaña estacional?

Una campaña estacional es una serie de acciones que se enfocan en un tema puntual —en este caso, el invierno— para comunicar, educar y ofrecer. Sirve para visibilizar servicios, proponer chequeos o simplemente recordarle al cliente que estás ahí, pensando en su mascota.
¿Por qué funciona? Porque parte de una preocupación real.
En invierno cambian los hábitos, bajan las defensas, aparecen molestias articulares y respiratorias. Muchas personas se preguntan si deben ajustar el alimento, si su mascota necesita abrigo, o si es momento de un control. Y vos podés responder a esas preguntas con empatía… y estrategia.

Paso a paso para activar tu campaña

Revisá tu sistema de gestión (o donde los tengas) y buscá pacientes que:
• Tienen más de 6 años (más sensibles al frío).
• No visitan la clínica desde hace 4 o más meses.
• Compran alimento, pero no se chequean.
Esos son tus contactos de alto valor.
Ya te conocen, ya confiaron en vos, y solo necesitan un motivo claro para volver.

No hace falta complicarse. Un buen mensaje debe ser claro, directo y humano. Por ejemplo: “Hola, ¿cómo estás? Con el frío bajan las defensas y aumentan los problema Por eso, este mes te llamamos para que vengas a hacerle a tu mascota un chequeo general sin cargo para pacientes senior. ¿Querés que agendemos uno?”
¿Demasiado largo para WhatsApp? Acortalo.
¿Ves que en redes funciona mejor con imagen? Convertilo en flyer. Lo importante no es el formato: es la intención de contacto.

• Activá WhatsApp Business con etiquetas (clientes senior, clientes inactivos, felinos adultos, etc.), prepará 2 o 3 mensajes bien pensados, y envialos durante la semana. Pero no te quedes ahí. Llevá tu campaña también a:
• Redes sociales (con posteos informativos + llamados a la acción).
• Ficha de Google (actualizá horarios, fotos y servicios).
• Cartelería en la clínica (sí, ¡el papel también funciona!).
Todo suma. Todo comunica.

¿Qué podés ofrecer?

Charlas o posteos educativos: “Cuidados en invierno”, “Alimentación y frío”, “Gatos senior: ¿cómo detecto si necesita una consulta?”.
No tenés que hacerlo todo. Pero sí algo. Y si lo hacés bien, vas a ver los resultados.

¿Y qué resultados esperar?

• Más visitas planificadas y menos urgencias.
• Clientes agradecidos por el seguimiento proactivo.
• Aumento del ticket promedio por servicios o productos asociados.
• Más reseñas en Google y redes (si las pedís).
• Fidelización real: esos clientes ya no van a buscar “una veterinaria” en el buscador, van a buscarte a vos.
Recordá: fidelizar es mucho más rentable que captar. Y la mejor forma de fidelizar es estar presente, justo cuando el cliente no lo espera.

Detalles que hacen la diferencia

¿Querés que tu campaña funcione? Cuidá los detalles.
• No uses lenguaje técnico ni frío. Hablá como si estuvieras en la sala de espera.
• No dispares un solo mensaje masivo y te olvides. Segmentá. Personalizá.
• No subestimes el poder de tu mostrador. A veces, una frase dicha cara a cara activa más que cualquier anuncio online.
Y, sobre todo: no esperes a tener todo perfecto. Las campañas que más resultados dan son las que se hacen.

La llegada del invierno es una excusa perfecta para reconectar con tus clientes.

Una veterinaria presente, incluso en los meses más fríos

Implementar una campaña de invierno no se trata solo de sostener la facturación. Se trata de mostrar que tu veterinaria está viva, que se adapta al contexto y que acompaña. Porque en un mundo donde todos venden, los que cuidan de verdad son los que marcan la diferencia.
Así que antes de pensar en el “mes tranquilo”, pensá en cómo podés anticiparte.
¿Qué mensaje vas a dar? ¿Qué vínculo querés construir? ¿Qué impacto querés tener?
Y si necesitás una excusa para arrancar, ya la tenés: el invierno está a la vista. Ahora depende de vos transformarlo en una oportunidad.

 

Lizi Dominguez
Redactora
info@minegocioveterinario.com

Desde su Veterinaria Vida, desde el aula y desde su pasión por las competencias humanísticas, el MV Javier Paoloni siembra a diario esta potente idea.

En una ceremonia marcada por la diversidad de perfiles y el entusiasmo por el futuro, la Universidad Nacional de Río Cuarto, Córdoba, distinguió recientemente a tres profesionales del ecosistema emprendedor local: una referente del triple impacto, un experto en inteligencia artificial… y un veterinario. Se trata de Javier Paoloni, fundador y alma máter de Veterinaria Vida, una clínica con más de dos décadas de historia que ha sabido crecer en estructura, servicios y, sobre todo, en propósito.
El reconocimiento no fue casual. Paoloni no solo forma parte desde 2019 del Programa de Formación en el Desarrollo Emprendedor —una propuesta innovadora y gratuita para estudiantes y profesionales de la zona—, sino que lleva años predicando con el ejemplo: ser un veterinario no es solo atender animales. Es liderar equipos, construir vínculos, tomar decisiones estratégicas y tener la valentía de repensarse cada día.

Nacida del esfuerzo

Veterinaria Vida nació en 2003, “en un garaje chiquito”, como recuerda Javier. Hoy, con 22 años de trayectoria, funciona en un moderno edificio de dos pisos con salas de espera separadas para perros y gatos, servicios diferenciados y todo el equipamiento necesario. Pero lo que más destaca su fundador no son las paredes ni los aparatos, sino la cultura que sostiene ese lugar.
“Es como una hija para mí”, dice, y no es una metáfora. La gestó y la acompañó en cada una de sus etapas tanto como a sus tres hijas: Camila (28), Maitena (24) y María Sol (20).

“Hoy en día, el que no se adapta, pierde”.

Hoy su equipo está conformado por cinco clínicos, una especialista en medicina felina (su hija), dos ecografistas, un cirujano, una dermatóloga, un oncólogo, contador, abogado… y un compromiso inquebrantable con el bienestar animal y humano. Paoloni trata patologías cardiorrespiratorias y gestiona todas las áreas de su empresa.
“Si hubiera tenido las herramientas que tengo hoy, me habría ahorrado muchos errores. Pero todo llega a su tiempo”, reflexionó.

Claves que construyen

¿Qué sostiene este crecimiento sostenido y sustentable? ¿Qué hace que Veterinaria Vida siga floreciendo cuando muchas clínicas luchan por sostenerse?
Paoloni lo resume en una estructura tan simple como poderosa y es la que precisamente transmite a sus colegas:

1. Trabajo en equipo: “Empezar desde lo básico: crear espacios donde podamos compartir lo que pensamos y sentimos, sin miedo a ser juzgados. Espacios con seguridad psicológica”.
2. Comunicación interna: “Corregimos errores sin explicar, damos por entendido lo que no se dijo. Necesitamos procesos comunicacionales con intencionalidad y contenido”.
3. Cambio de comportamiento: “No imponemos el cambio desde el deseo, sino desde el miedo. Por eso no se sostiene. Falta reforzamiento, y sin refuerzo volvemos a foja cero”.
4. Comunicación con el cliente: “Nos entrenan para mirar al animal, no al tutor. Pero ahí está la clave: comprender sus emociones, sus historias, sus límites. Esa empatía es lo que genera fidelidad”.

Todo emprendimiento tiene una parte técnica y una parte humana. Y esa parte humana es la que motoriza los logros”.

Lo humano importa

Para Paoloni, no se trata sólo de organizar mejor una clínica, sino de transformar la mirada sobre la profesión. “No estamos en la era de la inteligencia artificial, sino en la era de la adaptabilidad infinita”, afirma con convicción. “Y para adaptarnos, necesitamos lo humano”, refuerza.
Su propuesta es clara: ciclos cortos de acción y corrección.
“En vez de hacer mil kilómetros sin freno, parar cada 100, revisar, ajustar. No se trata de improvisar, sino de recorrer el camino con inteligencia y sensibilidad”, aseguró Paoloni en diálogo con Mi Negocio Veterinario.
Y completó: “A muchos colegas les falta formación en competencias humanísticas. Trabajamos intuitivamente, cuando podríamos hacerlo con método. Crear equipos sólidos, gestionar desde la escucha, construir relaciones duraderas con los clientes… todo eso se aprende”.

Formación con propósito

Desde su puesta en marcha, en 2019, Paoloni participa del Programa de Formación en el Desarrollo Emprendedor de la Universidad Nacional de Río Cuarto, el cual comenzará su nueva edición en junio. Consta de 16 módulos distribuidos en dos años, con dictado híbrido (presencial y virtual), y está abierto no solo a estudiantes de veterinaria, sino también a profesionales de toda la zona.
“Trabajo en los módulos de competencias blandas: trabajo en equipo, comunicación, motivación. Es contenido que, si se dictara en una universidad privada, costaría 400 o 500 dólares al mes. Pero es público y gratuito”, sostiene.
Y ahí radica, para él, una gran contradicción. “Cuando algo es gratuito, muchas veces no se valora. El día de la presentación, en el aula magna había abogados, contadores, empresarios, autoridades de la universidad. Al momento de dar mi charla pregunté: ¿Cuántos veterinarios hay?… y sólo uno levantó la mano”, recordó el profesional.

Donde todo se conecta

Para Javier Paoloni, no hay grieta entre la gestión y la vocación. La técnica y la emoción, el equipamiento y el vínculo, son piezas de un mismo sistema. “Todo emprendimiento tiene una parte técnica y una parte humana —reflexiona—. Y esa parte humana es la que motoriza los logros”. La frase no es solo una declaración de principios, sino la brújula que guía cada decisión dentro de Veterinaria Vida.
“No me lamento por lo que no tuve. Invertí en lo que sí tenía: una manera distinta de tratar a la gente”, dice, con la sencillez de quien entendió que el valor diferencial no siempre está en los aparatos de última generación, sino en la experiencia emocional del cliente. Por eso insiste: “Podés tener la mejor tecnología, la clínica más moderna, pero si no sabés comunicarte, el cliente va a volver a quien le generó confianza”.
La rentabilidad, entonces, no se mide solo en facturación, sino también en fidelización.
Lejos de las frases hechas, Paoloni propone una ética del hacer cotidiano. No impone, acompaña. No exige, propone. “No estamos en la era de la tecnología, sino en la era de la adaptabilidad. El que no se adapta, pierde.” Y adaptarse no es traicionarse, sino descubrir una mejor versión de uno mismo. Se trata, como él lo define, de moverse en ciclos cortos de acción y corrección: probar, evaluar, ajustar, volver a intentar. Y, sobre todo, aprender.

“Podés tener la mejor tecnología, pero si no sabés comunicarte, el cliente va a volver con quien le generó confianza”.

“Se puede ser feliz y rentable. No es una utopía. Solo hay que aprender lo que nunca nos enseñaron.” En esa frase final se resume todo su recorrido: de la clínica al aula, del error a la mejora, del instinto al método.
Con una mirada que inspira, Javier Paoloni invita a otros colegas a mirar más allá, y a entender que una veterinaria saludable es, ante todo, un proyecto humano.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Durante el lanzamiento de Librela en el stand de Zoetis en las Jornadas Veterinarias de Intermédica, Luciano Aba compartió una serie de talleres de comunicación y ventas con más de 80 veterinarios.

Las recientes Jornadas Veterinarias de Intermédica no solo fueron el escenario de la presentación de Librela, el innovador producto monoclonal de Zoetis para hacer frente al dolor por osteoartritis en perros. Fueron, además, plataforma de una estrategia de capacitación que merece un análisis detallado.
Por primera vez en este evento, Zoetis implementó una serie de talleres interactivos dentro de su stand, una acción que resalta la importancia de la formación en estrategias de venta más allá de lo meramente técnico.
Y fue en ese marco, donde Luciano Aba, editor de Mi Negocio Veterinario, dijo presente liderando cuatro talleres (de aproximadamente 20 asistentes cada uno) enfocados en un objetivo claro: desentrañar las claves para ofrecer y vender productos innovadores a los tutores de mascotas.

Es clave conocer a los clientes para poder segmentar y ofrecer propuestas a medida en favor de solucionar necesidades concretas.

El punto de partida de estos encuentros fue la premisa de que, al hablar de productos Premium, la transacción va más allá del producto en sí; se trata de «ofrecer una nueva experiencia». Por ejemplo, frente al manejo del dolor en perros con osteoartritis, y de sumar «beneficios emocionales» a la ecuación.
En un mercado cada vez más competitivo, el mensaje central de Luciano fue contundente: «Informar es vender». Sin embargo, la profundidad del abordaje residió en cómo esa información se traduce en una «propuesta de valor» efectiva. “No basta con conocer las características técnicas; es fundamental cómo comunicar ese servicio o producto impacta directamente en las «alegrías» y «frustraciones» del cliente”, sostuvo Luciano Aba.
Un aspecto crucial que se debatió fue la «importancia de la adherencia a los tratamientos». Para que cualquier solución brinde los resultados esperados, su cumplimiento en tiempo y forma es indispensable.
“Esta adherencia no solo garantiza el éxito terapéutico, sino que también fortalece la «credibilidad y propuesta de valor del veterinario».
Esta iniciativa de Zoetis, con la experiencia de Luciano Aba, demuestra que la inversión en la capacitación comercial de los veterinarios es clave. Porque, en última instancia, como se señaló, «lo importante no es que los clientes vengan, es que vuelvan».
Los talleres de Luciano Aba también se adentraron en el «manejo de barreras», un desafío constante en la práctica diaria.

Se analizaron objeciones frecuentes como «Es muy caro», «Prefiero seguir como veníamos», «No entiendo el beneficio de volver todos los meses» o «Probamos con otra cosa y si eso no funciona vamos con esto».
Identificar estos puntos y contar con estrategias para abordarlos es vital para concretar la venta de soluciones innovadoras.
Finalmente, se enfatizó la necesidad de «segmentar para ofrecer soluciones a medida». Conocer los «perfiles de clientes” permite personalizar la oferta y comunicar el valor de una manera más efectiva.
La «moraleja» que dejó esta experiencia es clara: «lo técnico importa, pero no es todo». La venta de productos Premium es una «venta desafiante» que requiere una profunda comprensión del cliente y una estrategia de comunicación enfocada en el valor y la experiencia

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Innovación en retail: te contamos de qué manera Animal World transformó su propósito en ventaja competitiva.

En abril de 2025, un evento sin precedentes captó la atención de toda la industria del retail de mascotas en América Latina: la Animal World Cinema Experience. En colaboración con Sunstar Cinemas, esta iniciativa invitó a familias a disfrutar una película junto a sus mascotas, en una función privada especialmente adaptada, con snacks pet-friendly y una atmósfera sensorialmente amigable.
Lejos de ser una acción de marketing aislada, este evento reflejó la estrategia profunda que impulsa a Animal World, una cadena de retail nacida en Misiones, Argentina. Bajo el liderazgo de Facundo Moroni, la empresa desarrolló e implementó el Método 4C, una filosofía de marca basada en Conexión, Cultura, Comunidad y Comunicación, diseñada para construir lealtad emocional y crecimiento a largo plazo.

El propósito como motor de la experiencia

Inspirados en la idea de que “las personas no compran lo que hacés, sino por qué lo hacés”, Animal World pone su propósito en el centro de todo: mejorar la vida de las personas fortaleciendo su vínculo con los animales.
Esta visión atraviesa cada detalle de la experiencia: desde la música y la iluminación, hasta la señalética emocional y el servicio personalizado, cada visita se siente única y significativa.
“No vendemos productos para mascotas. Creamos momentos emocionales entre las personas y sus animales”, afirma su CEO, Facundo Moroni. “Cuando clientes y colaboradores conectan con tu ‘por qué’, no solo vuelven: se convierten en embajadores”.

No vendemos productos para las mascotas. Creamos momentos emocionales entre las personas y sus animales.
Facundo Moroni, CEO de Animal Word.

Cultura: construir desde adentro hacia afuera

Animal World invierte fuerte en su gente. Con beneficios inusuales en el sector—como licencias por fallecimiento de mascotas, una semana extra de vacaciones por asistencia perfecta y programas de formación gratuitos—la marca ha construido una cultura interna sólida. ¿El resultado? Casi nula rotación de personal en tres años y un equipo que encarna los valores de la empresa.

Comunidad: una marca con impacto social

Desde eventos masivos de adopción y campañas educativas, hasta iniciativas sustentables como dispensers de alimento reciclado en espacios públicos, Animal World se involucra activamente con su comunidad. Así, no solo se posiciona como retailer, sino como un aliado confiable, con valores y compromiso social.

Comunicación: autenticidad antes que publicidad

La comunicación de la marca es humana y auténtica. En lugar de enfocarse solo en productos o promociones, Animal World comparte historias, contenido con propósito y momentos de conexión. Esto ha generado una comunidad fiel en redes sociales, donde la participación refleja vínculo real, no consumo pasivo.

Conclusión

Animal World demuestra cómo una estrategia basada en el propósito puede transformar no solo una marca, sino toda la experiencia del cliente.
Gracias al Método 4C, la empresa ha logrado trascender la transacción para construir relaciones emocionales: con sus colaboradores, con sus clientes y con la comunidad. En un mercado cada vez más competitivo, conectar desde el “por qué” puede ser la verdadera ventaja. Y Animal World lo está demostrando, una experiencia con sentido a la vez.

Fuente: Animal Word.

Virginia Vallejo
Argentina
virginiamvallejo@gmail.com

El uso de las nuevas herramientas digitales nos poner frente nuevos desafíos, a la hora de plantear soluciones inexistentes tiempo atrás. ¿Cuáles no te podés perder? ¿Querés un paso a paso para adoptarlas?

Hasta hace poco, la inteligencia artificial (IA) parecía algo lejano e inalcanzable para quienes trabajamos en sectores como el veterinario en el que nos encontramos cargados de tareas diarias y con presupuestos ajustados. Pero hoy, la realidad cambió.
La IA está al alcance de todos. No es necesario ser programadores ni millonarios. Solo hay que saber qué puede hacer por vos, y cómo empezar a usarla.
Soy Virginia Vallejo, fundadora de Hoteles de Gatos Mishmosos y estudiante de la Maestría en Negocios Digitales de la Universidad de San Andrés. Desde hace más de una década lidero un negocio especializado en bienestar felino, y en los últimos años descubrí cómo la IA puede mejorar la eficiencia, liberar tiempo (activo más valioso) y hacer que nuestro servicio sea todavía más humano.

¿Qué es un “prompt” y por qué importa?

Una de las herramientas más conocidas es ChatGPT, pero su eficacia depende de algo muy sencillo: el prompt. Es decir, la instrucción que le das.
Esto que te cuento es clave: la calidad de la respuesta de la IA dependerá de la calidad de tu pregunta. Por eso, en vez de escribir: “Quiero mejorar mi veterinaria”. Podés probar con: “Tengo una veterinaria en una ciudad de 80.000 habitantes. Trabajo con tres personas y quiero aumentar visitas en temporada baja sin hacer grandes inversiones. ¿Qué ideas de marketing local podrías sugerirme?”
Cuanto más contexto brindás, mejor será la respuesta. Aprender a usar prompts es una habilidad esencial, y no hace falta saber programación para dominarla. Solo entender tu negocio, tener claridad, y animarte a explorar.

¿Qué puede hacer la IA por tu negocio veterinario?

Estos son algunos ejemplos de tareas concretas que ya resolvemos con IA en Hoteles de Gatos Mishmosos:
• Atención al cliente automatizada: Usamos un chat con IA que responde todas las consultas frecuentes: precios, requisitos, fechas disponibles, formas de pago. Está activo 24/7, mejora con el tiempo gracias al aprendizaje automático, y reduce más del 60% del trabajo administrativo.
• Inteligencia sobre el cliente: Nuestro chatbot no solo responde: también nos dice qué quieren saber las personas, qué productos consultan más y cuáles son los obstáculos más comunes al momento de reservar. Esa información vale oro.
• Contenido profesional en minutos: Desde posteos para Instagram hasta emails personalizados o instructivos educativos para nuestros clientes, la IA se ha convertido en una aliada de todos los días. Nos permite generar borradores de calidad en cuestión de minutos, que luego adaptamos con nuestro tono y estilo de marca. Lo que antes nos llevaba horas, hoy lo resolvemos de forma ágil y con resultados aún mejores. ¿La mejor parte? Con la versión premium, que cuesta solo 20 dólares mensuales, accedés a funciones avanzadas, respuestas más precisas y herramientas que realmente marcan la diferencia en el día a día.
• Automatización de tareas repetitivas: Usamos herramientas que programan turnos, envían recordatorios, preparan listas y resúmenes. Esto libera tiempo para lo verdaderamente importante: la atención personalizada y la estrategia.
• Formación interna y externa: Creamos materiales de capacitación para nuestro equipo y recursos didácticos para los tutores de gatos. Usamos IA para organizar y traducir información compleja en piezas simples y claras.

Lo que vi en la Global Pet Expo

En marzo de 2025 participé de la Global Pet Expo en Orlando, uno de los eventos más grandes e influyentes del mundo en el sector de mascotas. Allí se reunieron más de 1.000 expositores y miles de visitantes profesionales.
La IA fue uno de los temas más discutidos. En el panel “AI Unleashed: Transforming the Pet Industry” se habló de asistentes virtuales que interpretan el lenguaje corporal de las mascotas para detectar signos de dolor o ansiedad, plataformas que diseñan planes de alimentación personalizados y sistemas que predicen necesidades de reposición en Petshops según patrones de compra. Otra tendencia también fueron las plataformas que analizan el historial clínico de cada mascota y proponen protocolos sanitarios adaptados al paciente. Todo, en tiempo real, con interacción simple y sin necesidad de hardware costoso.
Realmente la IA ya está presente en muchos países, y su gran accesibilidad nos ayudará a no quedarnos atrás.

¿Te va a reemplazar?

No. Pero sí va a reemplazar ciertas formas de trabajar que quedaron obsoletas.
La IA no es una amenaza: es una herramienta que permite que vos hagas mejor lo que nadie más puede hacer: conectar con tus clientes, liderar tu negocio y pensar en grande. ¿Y si no sabés por dónde empezar?
1. Elegí una tarea simple. Por ejemplo: responder una consulta frecuente, redactar un mensaje o clasificar turnos.
2. Probá una herramienta. ChatGPT, Canva con IA, Notion, Copy.ai, WhatsApp con respuestas automáticas. No todas son complejas. Algunas funcionan como cualquier app del celular.
3. Pedí ayuda. Buscá mentores tecnológicos. Alguien joven de tu equipo, un/a colega, tu sobrina, un consultor. Alguien que te diga: “Probemos juntos”.
4. Capacitate de a poco. Seguí una cuenta de LinkedIn que hable de IA, mirá un video por semana, sumate a webinars. Yo estoy haciendo una maestría y aprendo tanto en clase como en los pasillos.
5. Documentá. Anotá lo que probaste, qué funcionó, qué no. Aprendé de vos mismo.

¿Y si no hago nada?
La tecnología no va a esperar. Quedarse quietos hoy no es neutral: es retroceder.
Incorporar IA a tu negocio no significa perder el control. Todo lo contrario: significa ganar libertad, foco y capacidad de crecimiento. A mayor eficiencia, mayor posibilidad de ser más humano en lo que hacés.

Preguntas frecuentes (que quizás también te hiciste)

1. ¿Y si no tengo tiempo? Empezá con 15 minutos por semana. Probá una herramienta, hacé una pregunta, mirá un video. No necesitás hacerlo todo de golpe.
2. ¿Qué pasa si me equivoco? Nada grave. La IA aprende, y vos también. Lo importante es intentarlo. Como todo en nuestro rubro: se mejora con la práctica.
3. ¿Voy a perder mi estilo o la conexión con mis clientes? Para nada. La IA no reemplaza tu tono, ni tu esencia. Solo te ayuda a construir sobre eso, con más consistencia y velocidad.
4. ¿Necesito pagar algo? Muchas herramientas tienen versiones gratuitas o muy accesibles. Empezá por esas; luego verás si vale la pena invertir.
5. ¿Puedo involucrar a mi equipo? ¡Debés! La IA funciona mejor cuando toda la organización la adopta. Incluí a tu recepcionista, a tu Community manager, a quien gestione WhatsApp. Van a sorprenderte.

En resumen

La inteligencia artificial ya está acá. No para reemplazarnos, sino para amplificarnos. Usarla no te va a quitar autenticidad, ni cercanía; te da herramientas para ser más efectivo/a, más presente y competitivo/a. Y lo mejor: no necesitás ser experto/a, solo tener curiosidad. Yo ya lo estoy haciendo. Y si llegaste hasta acá, creo que vos también estás listo para empezar.
¡Nos vemos en el camino! Y si querés compartir lo que vas descubriendo, podemos escribirme por mail: virginiamvallejo@gmail.com.

Escribe Javier Sánchez Novoa
MERCADER Consultora en Gestión Veterinaria
javier.sanchez@consultoramercader.com.ar

Te propongo un enfoque concreto para gestionar turnos y personal de manera estratégica, a fin de mejorar una métrica clave (y muchas veces olvidada) en la gestión veterinaria.

Seguramente vas a coincidir conmigo en que estamos transitando un contexto de hiper conectividad, dónde los clientes tutores de mascotas están envueltos en una vorágine muy acelerada…, todo es para “ya” o aún peor, para “ayer”.
En este contexto debemos trabajar fuertemente en la gestión del tiempo de atención en la clínica, ya que administrar los turnos de la agenda, el flujo de clientes + pacientes y el tiempo de la consulta general, es clave.
La eficiencia en el uso del tiempo de trabajo se ha convertido en una prioridad estratégica para cualquier clínica veterinaria.
Sin embargo, aún persisten modelos de gestión de turnos y del personal que están basados en una lógica artesanal, en los que la planificación de turnos y la asignación de tareas dependen más de la intuición que del análisis, sin procesos de trabajo rectores para la optimización de unos de los capitales más importantes: el tiempo.
El resultado de esta suerte de organización “intuitiva” se vincula con agendas desordenadas, profesionales sobrecargados, personal de atención al cliente sin planificación semanal y horas valiosas que no generan valor.
En esta nota propongo un enfoque concreto y aplicable para gestionar los turnos y personal de manera estratégica, con el objetivo de mejorar la rentabilidad por hora trabajada, una métrica clave —y muchas veces olvidada— en la gestión veterinaria.

Rentabilidad por hora profesional

Toda clínica veterinaria sabe cuánto factura (o debería saberlo), pero pocas saben cuánto facturan y ganan por cada hora efectiva de trabajo profesional.
Este indicador no solo permite evaluar la eficiencia de la operación diaria, sino que ayuda a tomar decisiones clave:
• ¿Conviene extender horarios de atención?
• ¿Hace falta contratar más personal o reorganizar los turnos actuales?
¿Tremendo no? Vamos por partes.
Acá es donde te digo que todos lo caminos conducen a Roma, o precisamente al tu sistema de gestión, ahí es donde tenemos todos los datos necesarios.
Para calcular la rentabilidad por hora trabajada, se puede dividir el ingreso total logrado en un período determinado, por la cantidad total de horas efectivas trabajadas por cada profesional.
Así lograrás contar con el primer indicador, los pesos ($) generados por hora, y luego podrás calcular otro indicador: la rentabilidad por hora profesional. Este otro indicador surge de la utilidad total generada por el profesional en el mes, dividido la cantidad de horas trabajadas por el profesional (Ver figura N°1).
Calcular lo generado por cada profesional por hora es muy importante al momento de controlar el volumen producido individualmente: te permite dar un feedback a cada profesional para que “apuntale” la venta de productos y servicios. Recordá que lo que no podemos controlar, no podemos mejorarlo.

Maximizar la rentabilidad por hora no significa apretar más el reloj, ni exprimir al personal.

Turnos inteligentes: más que completar una agenda

Una agenda llena no garantiza rentabilidad, ya que, si no están bien asignados los tiempos, corrés el riesgo de fijar tiempos laxos de atención. Lo que sí lo garantiza una agenda bien diseñada es que lograrás tenerla alineada con la demanda real y las capacidades del equipo de profesionales.
Estos son los aspectos claves a considerar:
  •  Análisis de la demanda por franja horaria y tipo de servicio
Registrar y analizar la cantidad de turnos solicitados, efectivamente tomados, reprogramados o cancelados, permite construir un mapa de comportamiento de los clientes. Esto revela qué horarios concentran la mayor demanda, para evitar sobre turnos que seguro te acercan a un conflicto innecesario con tu cliente. ¿Qué tipo de agenda utilizar? La del sistema de gestión es la ideal, ya que integra a los pacientes, clientes y lo más importante…activar los recordarios de vencimientos.
  •  Segmentación de turnos según complejidad
No todas las consultas / procedimientos requieren el mismo tiempo, ni la misma estructura de trabajo. Por eso es fundamental clasificar los turnos por tipo: consultas clínicas, vacunaciones, procedimientos programados, urgencias, estudios diagnósticos, etc. Consensuarlo con tu equipo.
Esta segmentación permite evitar solapamientos innecesarios, organizar mejor los recursos técnicos y humanos, y reducir tiempos improductivos.

Una agenda llena no garantiza rentabilidad.

  •  Tiempo productivo vs. tiempo administrativo
Un error frecuente en clínicas pequeñas y medianas es que el médico veterinario asume múltiples tareas fuera de su especialidad: carga de fichas, cobro, entrega de medicamentos, tareas administrativas, etc.
Estas funciones, aunque necesarias, no generan valor clínico directo. Cuando se descargan adecuadamente en personal auxiliar capacitado, se libera tiempo profesional para tareas de mayor impacto económico y sanitario.
  •  Utilización de un planner diario y semanal para el personal no médico.
Te va a ayudar a organizar las tareas de acuerdo con el grado de importancia, muchas tareas del día a día son vitales y no se les da la importancia que se merecen.

Gestión del equipo: estructura, funciones y productividad

El capital humano no es un costo fijo: sin entrar en el debate contable, te cuento que desde la gestión es un activo estratégico que puede potenciar la rentabilidad si se gestiona adecuadamente.
Esto implica definir claramente funciones, establecer flujos de trabajo eficientes y generar condiciones para que cada integrante del equipo trabaje en su máxima capacidad. Para esto el diseño de procesos de trabajo te permite tabular el trabajo de todo el personal.

La eficiencia en el uso del tiempo de trabajo se ha convertido en una prioridad estratégica para cualquier clínica veterinaria.

Algunos principios clave

• Rotación planificada de turnos, para cubrir horarios pico sin generar sobrecarga o burnout.
• Capacitación continua del personal en gestión de turnos, trato con el cliente, comunicación interna y más.
• Uso de herramientas digitales, como software de gestión, agenda online, recordatorios automáticos, para reducir el margen de error y optimizar recursos.
Un personal bien entrenado no solo mejora la experiencia del cliente, sino que también disminuye los tiempos de atención, reduce errores y permite aumentar la cantidad de servicios ofrecidos por hora, y ni te cuento que vas a generar valor hacia tus clientes.

Indicadores de gestión a monitorear

Toda mejora en la eficiencia debe estar respaldada por datos. Algunos indicadores útiles y sencillos de implementar:
• Tasa de ocupación de turnos: porcentaje de turnos ocupados vs. disponibles.
• Tasa de cancelaciones: cuántos turnos se cancelan o no se presentan sin aviso.
• Tiempo promedio por atención: duración media por tipo de servicio.
• Ingresos por hora clínica trabajada.
Estos datos no solo te permiten evaluar el rendimiento actual, sino que habilitan escenarios de simulación para proyectar decisiones futuras: por ejemplo, cuánto aumentaría la rentabilidad si se incorporara un segundo asistente durante los picos de atención, o qué impacto tendría reducir la duración estándar de una consulta de 30 a 20 minutos sin pérdida de calidad.

Conclusión: organización como ventaja competitiva

Maximizar la rentabilidad por hora no significa apretar más el reloj, ni exprimir al personal. Significa, ante todo, organizar inteligentemente los recursos, definir estrategias de atención y diseñar sistemas de trabajo que reduzcan el tiempo ocioso y aumenten el valor por minuto de trabajo.
En un mercado cada vez más competitivo, donde la diferenciación no siempre está en el precio ni en la tecnología aplicada, una buena gestión interna puede ser el diferencial que sostenga la rentabilidad a largo plazo.
La eficiencia no es un lujo. Es, simplemente, la nueva normalidad para quienes deseen que su clínica no solo sobreviva, sino que prospere con inteligencia.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

La plataforma Panorama PetVet compartió los resultados de una encuesta inédita que reunió a más de 1.000 tutores de animales de compañía.

Una encuesta sin precedentes de Opinion Box evaluó el perfil de los dueños de mascotas y confirmó la creciente importancia de los animales en las rutinas de sus dueños. La encuesta reunió a más de 1.000 entrevistados en todas las unidades de la Federación.

Según el estudio, el 82% de los propietarios afirmaron considerarse más felices con la presencia de perros y gatos en casa. Según Pedro D’Angelo, líder de marketing de Opinion Box, no es de extrañar que el país ocupe el tercer lugar en el mundo con una población de 160 millones de mascotas.

La consultora también destaca un aspecto que confirma la pasión de los brasileños por sus hijos de cuatro patas: el 77% reveló que gasta todo el dinero necesario para mantenerlos saludables.
»Esto demuestra que no escatiman esfuerzos para ofrecer la mejor vida a sus mascotas. En la lista de productos adquiridos para mascotas en el primer trimestre, el 89% de los tutores gastó dinero en comida, el 48% en champús o productos de higiene y el 43% en juguetes”, señala.

Los dueños de mascotas abren sus billeteras para medicamentos y servicios
Más atentos a la calidad de vida de sus mascotas, los dueños de mascotas enumeraron sus prioridades de gasto entre enero y marzo de este año. Según la encuesta, el 49% compró medicamentos, el 47% gastó dinero en vacunas, el 46% pagó servicios de baño y peluquería, mientras que el 40% financió consultas veterinarias. En cuanto a la salud, la mayoría de los propietarios (28%) gastó entre R$ 51 y R$ 100, y el 19% gastó entre R$ 101 y R$ 200.
En la categoría alimentación, para el 60% de ellos, el rango de gasto varió entre R$ 51 y R$ 200. Entre R$ 201 y R$ 300 fueron destinados por un 18%, seguido por un 7% que canalizó entre R$ 301 y R$ 500 de su presupuesto hacia artículos de salud y apenas un 2% gastó más de R$ 500.
La comida es el principal alimento para mascotas para el 74% de los dueños de mascotas. Las marcas más consumidas son Pedigree (73%), Golden (57%) y Dog Chow (51%) para perros; y Whiskas (69%), Friskies (57%) y Golden (48%) para gatos. Ambas especies predominan en los hogares brasileños. Los dueños de perros representan el 74% de los entrevistados y el 35% convive con gatos. Pero también hay criadores de aves, peces, tortugas, conejos, hámsteres, serpientes y lagartos, observa D’Angelo.

Dato clave

Los entornos pet-friendly son un factor que influye en las decisiones de los consumidores. La encuesta arrojó que el 45% de los tutores encuestados dejó de ir a un lugar porque no aceptaba animales.
Entre ellos se incluyen hoteles/posadas (49%), restaurantes/cafeterías (47%) y casas de amigos/familiares (30%). También hay tiendas y centros comerciales (27%) y edificios públicos (19%).
Al preguntarles sobre su opinión sobre las leyes de protección animal en el país, los tutores (64%) consideran que no son suficientes.

Entre las opciones presentadas para que los animales puedan vivir más seguros en el país, el 45% defendió castigos más severos para quienes los maltraten. Para el 22% debería haber mayor acceso a medicamentos/vacunas y el 14% propuso mayor concienciación sobre la adopción.
Los datos fueron recopilados por Opinion Box en marzo de este año y el margen de error es de 3,1 puntos porcentuales. El perfil de los entrevistados incluyó 47% de hombres y 53% de mujeres, 16% de la clase AB y 84% de la clase CDE, y rango de edad de 16 a 50+, distribuidos en las regiones Sudeste (43%), Nordeste (25%), Sur (15%), Centro-Oeste (9%) y Norte (8%).

Fuente: Panorama PetVet (Brasil).