Las medidas estipuladas en torno a las vacunaciones contra el carbunclo en los bovinos abren una nueva puerta hacia un mayor vínculo entre productores y veterinarios. ¿Ya lo están aprovechando?
Luciano Aba
Era «vox pópuli» que el 49% de los partidos rurales de Buenos Aires habían padecido por lo menos un brote de carbunclo bovino entre 1977 y 2013.
Se sabía que la provincia de Santa Fe informaba casos puntuales respecto de la presencia de la enfermedad hace también un tiempo.
Inclusive Caprove (Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios) llevaba años difundiendo los perjuicios productivos de esta zoonosis en los rodeos.
«El valor económica de unas 6.000 dosis de vacuna equivalen a un novillo de 400 kilos», insistieron en más de una oportunidad.
Sin embargo, hubo que esperar a que se denunciara oficialmente la muerte de dos personas (una en Buenos Aires y otra en Santa Fe) para que estas provincias tomaran la casi simultánea decisión en 2014 de declarar obligatoria la vacunación contra el carbunclo bacteridiano en los bovinos.
¿El resultado? La adhesión de los productores fue tal que se vio reflejada en el significativo incremento en la demanda de dosis de vacunas, cuyo volumen de elaboración nacional llegó a las 26 millones de unidades, revirtiendo la tendencia -inclusive a la baja- de los últimos años.
En Buenos Aires
Si bien esta medida se presentaba como obligatoria desde 1961, su cumplimiento efectivo no superaba al 40% de los animales susceptibles. Esto llevó a que el 25 de agosto pasado el Ministerio de Asuntos Agrarios estableciera (en el marco de la COPROSA) reforzar la vacunación obligatoria en el territorio bonaerense desde el 1 de octubre de 2014.
Se determinó que la vacunación (simultánea con la de fiebre aftosa) se llevaría adelante en animales mayores a ocho meses. Por tratarse de una vacuna viva, se recomendó su aplicación bajo supervisión veterinaria; excluyéndose de recibirla a los animales que se encuentren en feedlot registrados ante el Senasa, salvo que estén en situación de foco.
En Santa Fe
La medida fue tomada en conjunto por el Ministerio de la Producción, el Senasa y el Colegio de Médicos Veterinarios local, a los cuales lógicamente se sumaron los otros integrantes de la COPROSA. En ese marco se decidió que la obligatoriedad entrara en vigencia el pasado 15 de octubre para todos los bovinos mayores de tres meses (también durante el período de vacunación antiaftosa). «Esto sin dudas nos permitirá avanzar en la concientización de los productores en torno a la importancia de invertir en sanidad, favoreciendo y estimulando un nuevo contacto con su corresponsable sanitario», nos explicaba por aquel entonces el Dr. Luis Pérez, secretario del Colegio de Veterinarios de Santa Fe (primera circunscripción).
Y agregaba: «Se trata de una acción que permitirá el mayor acceso de los profesionales a los campos. Además, la conformación formal de este tipo de sistemas, permite que se visualicen problemas con los que convivimos desde hace años, como lo es el carbunclo, pero también la brucelosis y la tuberculosis, por citar sólo algunos ejemplos».
Ya este año, el Colegio santafesino dejaba en claro que, en el marco de la campaña obligatoria 2014 y en menos de 90 días, se vacunó el 74% del rodeo provincial y al 87% de los establecimientos, lográndose una cobertura superior al 80% de las cabezas susceptibles.
A su vez, el presidente de la entidad, Federico Berger, explicó que no se registrarán grandes cambios en cuanto a la metodología para este año: «La comercialización seguirá siendo libre; se deberá vacunar entre marzo y abril a las mismas categorías, estando abierta la posibilidad de que en 2016 se pueda modificar la fecha y así despegar la acción del contacto que ya tienen los profesionales con los productores en base a las vacunaciones antiaftosa».
Venta exclusiva en veterinarias
Vale decir también que en Buenos Aires se avanzó sobre un stock total de 18.5 millones de cabezas de ganado bovino, de las cuales 12 millones se encuentran en condiciones de ser vacunadas contra el carbunclo.
Dicho esto, cobra mayor trascendencia el hecho de informar que -para febrero de 2015- la vacunación ya cubría al 80% de las cabezas, duplicando la cobertura histórica.
En este marco, fue el director de Ganadería del MAA, Dr. Gabriel Pedretti, quien adelantó en motivar.com.ar cómo seguirán las acciones en 2015.
«Independientemente de poder disponerse de la cadena de frío a cargo de las distintas fundaciones, la comercialización de la vacuna se deberá realizar únicamente por medio de los comercios veterinarios debidamente habilitados», explicó el funcionario. Y agregó: «Es clave que podamos reestablecer el contacto habitual entre los ganaderos y los profesionales, en las veterinarias».
Por su parte, las vacunaciones serán realizadas por veterinarios, tanto privados como provenientes de los entes.
Otro dato interesante tiene que ver con que estas acciones deberán quedar registradas por medio de dos posibilidades: un certificado emitido desde el Colegio de Veterinarios, o bien un acta de vacunación a cargo de la respectiva fundación.
«También se estipuló que quienes no vacunen en 2015 no podrán sacar las guías de movimientos de animales en 2016», concluyó Pedretti.
Puro marketing
Se puede estar de acuerdo o no con la obligatoriedad de las acciones sanitarias.
También podríamos discutir la exclusividad otorgada por el MAA bonaerense a los comercios veterinarios en relación a la comercialización de la vacuna. Sin embargo, resulta clave establecer un consenso en cuanto a que esta realidad plantea una oportunidad para recrear el vínculo entre los profesionales y sus clientes ganaderos, transformando la normativa en una alternativa válida para repasar los calendarios sanitarios.
¿Se acuerdan del contacto anual que se perdió cuando las fundaciones abarcaron la comercialización de la vacuna antiaftosa?
Esta especie de resurgimiento del «vínculo directo obligado» debería entonces servir para transmitir cómo impacta la aplicación de un plan productivo en la rentabilidad de las explotaciones. Pero claro que, para ello, se deberán generar acciones concretas y cambios en las metodologías a emplear.
Hablamos de un momento crucial en el cual el productor ingresará a la veterinaria a solicitar las vacunas específicas.
¿Cómo le vamos a responder?
¿Entregándoles las dosis y nada más?
En primer lugar, será clave que el veterinario esté presente para lograr entablar nuevamente una relación con ese cliente, invitándolo a conocer los servicios que brinda y tomando nuevamente algunos datos imprescindibles (Ver recuadro). ¿Para qué? Para conocer verdaderamente su establecimiento, sus necesidades y establecer así las distintas posibilidades de generar asesoramiento e introducir tecnologías (productos) en la producción.
En caso que el veterinario no esté presente o disponible (como en la mayoría de los casos ocurre) será imprescindible capacitar adecuadamente a quienes atienden el mostrador, incitándolos -mínimamente- a que conozcan la normativa vigente y tomen esos mismos datos para generar un contacto posterior. ¿No les parece que vale la pena?
Asesoramiento, mano a mano
Como se dijo, nos encontramos frente a un momento crucial para transmitir verbalmente, con carteles, folleterías o cualquier otro recurso, el impacto económico que generan las enfermedades en las producciones de carne y leche. En ese marco y por medio de los Cuadros Nº 1 y 2, les ofrecemos aquí algunas informaciones claves.
Suele decirse que quienes no invierten en el asesoramiento de un médico veterinario y/o en la incorporación de productos (fármacos y biológicos) en sus rodeos toman esta postura debido al desconocimiento respecto del impacto real de las enfermedades sobre su producción.
Pues bien, llegó el momento entonces de comunicar, por ejemplo, este análisis realizado por el INTA Balcarce (más de 5.000 campos de 62 partidos), por medio del cual se confirma que -al menos en la Cuenca del Salado- el 55% de los diagnósticos realizados en los bovinos de cría y recría muestreados correspondió a enfermedades de etiología infecciosa, el 14% de causa parasitaria y el 13% de etiología miscelánea, seguidas por las metabólico – nutricionales (11%).
Si bien los interesados en recibir el informe completo pueden solicitarlo a info@dosmasdos.com.ar), lo verdaderamente interesante sería tener a disposición este u otros materiales zonales, que permitan ahora sí, demostrar y valorizar la importancia de transformar una venta puntual y obligatoria, en un asesoramiento permanente y absolutamente rentable para todas las partes involucradas. ¿Ya lo están haciendo?
Ganadería. Si se sabe, desaparecen las excusas
Un análisis del INTA Balcarce (más de 5.000 campos de 62 partidos) confirma que -al menos en la Cuenca del Salado- el 55% de los diagnósticos realizados en los bovinos de cría y recría muestreados correspondió a enfermedades de etiología infecciosa, el 14% de causa parasitaria y el 13% de etiología miscelánea, seguidas por las metabólico – nutricionales (11%).
En este gráfico presentamos las enfermedades más frecuentemente diagnosticadas, distribuidas a lo largo del año.
Tambo: Ahora son los principales inconvenientes
El mismo estudio presenta un análisis de 1.061 diagnósticos realizados también por el INTA en bovinos lecheros de unos 400 establecimientos que involucraron a 115.658 animales en riesgo de enfermarse. De allí surgió que en el primer semestre del año ocurre la mayor proporción de problemas sanitarios en las tres categorías con más casos: vacas, vaquillonas y terneros (distribuidos tal como se los presenta en este gráfico).
Datos imprescindibles para reavivar el vínculo tan solicitado
Proponemos a continuación una serie de informaciones que sería ideal disponer de parte de los clientes que se acerquen a la veterinaria con motivo de cumplir con la normativa vigente en materia de vacunaciones contra el carbunclo. ¿Para qué? Para transformar una simple venta (obligada), en un asesoramiento rentable y permanente.
- Nombre y ubicación del establecimiento.
- Vías de contacto con nuestro cliente.
- Negocios principales y secundarios que desarrolla en ese lugar.
- Cantidad de hacienda y categorías reales del campo.
- Última visita de un veterinario.
- Últimas vacunaciones realizadas.
- Últimas desparasitaciones efectuadas.
- Último muestreo general del estado de los rodeos involucrados.
- Metodología de reproducción adoptada.
- Entrega de Plan Sanitario sugerido desde la veterinaria.
- Fecha de la próxima visita establecida.