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El salto que falta

El salto que falta

La categórica diferencia entre un grupo y un equipo de trabajo lleva a la necesidad de replantear los objetivos de las veterinarias en favor de generar un ambiente laboral más eficiente.

Escribe Roberto Dughetti

El salto que falta

El salto que faltaEn el capítulo “Instrucciones para elegir en un picado” que forma parte del popular “Crónicas del Ángel Gris”, Alejandro Dolina relata el modo en que uno de los intérpretes elegía a los jugadores para integrar su equipo de fútbol:

“Manuel Mandeb, que casi siempre oficiaba de elector, observó que sus decisiones no siempre recaían sobre los más hábiles.

En un principio se creyó poseedor de vaya a saber qué sutilezas de orden técnico, que le hacían preferir compañeros que reunían… ciertas cualidades”.

“Pero un día comprendió que lo que en verdad deseaba, era jugar con sus amigos más queridos. Por eso elegía siempre a los que estaban más cerca de su corazón, aunque no fueran los más capaces”.

“El criterio de Mandeb parece apenas sentimental, pero es también estratégico: uno juega mejor con sus amigos. Ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán”.

Más allá de este relato y entendiendo las excepciones, queda claro que los seres humanos no solemos conformar nuestros equipos de trabajo en base a amistades; sin embargo, la cita sirve por otras razones.

Hay algo inobjetablemente cierto. En todos los grupos y más allá de la articulación de las destrezas y capacidades de las diferentes personas que estos necesitan para alcanzar sus resultados, cada vez es más necesario contemplar impresiones, motivaciones, emociones, conductas, valores y las creencias de los individuos que integren los planteles. Porque, tal como sostiene Dolina, “Un equipo de hombres (y mujeres) que se respetan y se quieren es invencible”.

 

Más que un grupo

El propósito de formar un equipo de trabajo está íntimamente relacionado, tanto con las capacidades innatas, como con las adquiridas, para gestionar personas, ya sea desde los conocimientos necesarios, como desde los argumentos emocionales que determinan las relaciones humanas.

Ningún individuo posee todas las aptitudes para atender las variadas facetas que las distintas tareas y los diferentes clientes demandan. Sin embargo, una articulación inteligente de los talentos complementarios crea una sinergia capaz de lograr excelentes resultados y un buen ambiente laboral.

Hay algo que resulta bien gráfico para establecer un contraste y comprender: la categórica diferencia que existe entre un grupo y un equipo.

Mientras que un grupo de trabajo generalmente está formado por personas que cumplen sus tareas en el devenir cotidiano como un compartimiento estanco y sin demasiada interacción (más que la estrictamente necesaria); un equipo comparte propósitos, tiene una elevada comunicación, es participativo y manifiesta un alto compromiso y espíritu de cooperación.

A continuación, haremos hincapié en los capítulos más importantes que se deberían recorrer para lograr dar este pequeño gran salto.

 

1. Planificar la veterinaria

Para poder elaborar una tarea en equipo se debe tener claro el diagnóstico de la situación, los problemas que se desean resolver y los objetivos que la veterinaria se fijará en el corto y mediano plazo. Para ello, es necesario definir una estrategia clara, que involucre a todos los colaboradores existentes y a los recursos humanos que se puedan ir incorporando. Esto dará una orientación, una dirección y un sentido sobre el cual ejecutar lo que se planifique. Será necesario contrastar, permanentemente, entre los objetivos a alcanzar y los logros obtenidos para, entonces, efectuar las correcciones necesarias.

 

2. Comunicar: el fundamento del entendimiento y la armonía

Es importante que el veterinario líder de la clínica pueda expresar claramente sus ideas al equipo. A su vez, deberá escuchar las apreciaciones de cada uno de sus miembros, sobre todo cuando se desea describir un problema y desplegar todos los puntos de vista para solucionarlo.

La participación en la búsqueda de la mejora continua por parte de todos los integrantes ayuda a corregir los procesos, aumenta el compromiso y genera mejores resultados de cada uno y del conjunto.

El liderazgo, la comprensión y la integración de todas las ideas le permitirá al profesional llevar a cabo una síntesis a partir de los aportes individuales.

Este líder debe trabajar duro en forma contracultural. ¿Qué es esto?

Ha tenido una formación bastante individualista, con ciertas dificultades para la escucha y, sobre todo, para delegar trabajos y responsabilidades. En base a ello, es necesaria una función de coaching productiva, asidua y, si es posible, de 360º que le dé al empleado una evaluación de su desempeño, y al director, el feedback acerca de la mirada de su equipo.

 

3. Incorporación de personal, capacitación e innovación

Es clave conocer las aptitudes, conocimientos y competencias de cada colaborador antes de adjudicarles sus quehaceres.

Se deberán complementar funciones y llevar a que se conozcan entre ellos, da fin de lograr una sinergia entre todo el equipo como camino hacia una mayor eficiencia.

La contratación de un nuevo empleado debe seguir un camino crítico coherente que incluya: definición de la función y descripción del trabajo, determinación de la banda salarial y reseña de las características personales requeridas, como parámetros básicos previos a la búsqueda.

No sólo se deben fijar funciones, tareas y responsabilidades, sino también las conductas esperadas.

Estas son las que le darán al candidato un encuadre acerca de los principios, creencias y valores que guiarán la filosofía de trabajo. La capacitación permanente debe ser el faro para la mejora continua y un factor consecuente de motivación. Para innovar se debe pensar en cuál o cuáles son las competencias que se desean desarrollar en el equipo, ver el modo de hacerlo y ponerlas en práctica en el momento oportuno.

 

4. Estimular y optimizar la creatividad grupal

El trabajo en equipo involucra seres humanos y relaciones interpersonales. La conjunción armónica de la mente y el corazón; es decir, del capital intelectual y del conocimiento por una parte y de las emociones y los sentimientos, por otra. Todo esto determina las posibilidades de éxito del médico como líder, de todo su personal y, por ende, del emprendimiento comercial.

Para estimular la creatividad será clave centrar la atención en las emociones, generar empatía entre los miembros del equipo, darle un significado a la emoción compartida entre sus miembros e interpretar, revisar y explicar qué es lo que está ocurriendo en el equipo. Ello es tan válido para las experiencias exitosas así como para las frustraciones, si las hubiere.

Motivar desde la libertad siempre con responsabilidad, compromiso y en base a un sistema de incentivos

Las nuevas generaciones no sólo le dan importancia a sus ingresos laborales, aunque ellos sean prioritarios. Desean, también, trabajar en un ambiente agradable, que sus aportes sean tenidos en cuenta, que se valore su esfuerzo y que el mismo sea rápidamente reconocido.

Tal como lo expresamos en un artículo publicado en este mismo medio en el mes de julio (disponible en dosmasdos.com.ar), un sistema de remuneraciones e incentivos adecuado estimulará y recompensará en forma apropiada los logros obtenidos.

Foto CV DuguettiRoberto Dughetti

Médico Veterinario (UBA 1981). Director comercial en Co Panacea S.A. Curso completo de Master en Marketing Estratégico (UCES 2005 – 06). E – mail: roberto.dughetti@panacea.com.ar.

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