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Con paciencia y ganas, los interesados en develar este interrogante podrán, mediante de una serie de cálculos sencillos, conocer la realidad de sus veterinarias.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASi todos tuviéramos que ser expertos en las disciplinas que, consciente o inconscientemente, empleamos para llevar a la práctica nuestras tareas habituales, pocos podrían opinar de fútbol o de moda y -mucho menos- de política o economía.

Pero afortunadamente eso no ocurre y queda en nuestra propia voluntad el hecho de mirar y aprender de aquello que otros ejecutan para tomarlo, al menos, en consideración.

De ese modo y sin la necesidad de haber hecho un Máster en contabilidad, los veterinarios argentinos tienen la posibilidad de emplear una serie de herramientas concretas, simples y de implementación posible para tomar mejores decisiones, optimizar la gestión de sus empresas y así incrementar las rentabilidades actuales.

 

Foto pizarron equilibrioEl punto de equilibrio

Este concepto permitirá determinar en dónde está parado nuestro negocio y para poder instrumentarlo, deberemos establecer cuáles de nuestros costos son fijos y cuáles de ellos, variables.

El punto de equilibrio dejará en claro el nivel de la actividad en el cual una empresa ni gana, ni pierde dinero…

En este caso, lo calcularemos en base a la cantidad de visitas diarias que se debería recibir una clínica veterinaria de pequeños animales, pero el ejemplo también puede ser trasladado a cualquier otro rubro dentro de la actividad.

Tal como puede apreciarse en el Gráfico que complementa este artículo, trabajaremos sobre un promedio de venta mensual de $60.000, con costos variables del orden de los $24.000 y fijos, por otros $27.600, lo cual genera un costo total de $51.600. Es clave entender que la cantidad promedio de aperturas en un mes será -en este ejemplo- de 25 y que propondremos un desembolso promedio por persona y por visita de $100 (gente ingresa por día, dividido el dinero que invierte en el local).

 

¿Cuándo dejo de perder plata?

Para resolver este -por ahora- misterio, se deberán tomar los costos fijos totales del mes y dividirlos por la cantidad de días de apertura, con lo cual se logrará el costo fijo diario. Con este dato y siguiendo los ejercicios también precisados en el Gráfico, podrán determinar que, al menos en este ejemplo, el sólo hecho de «levantar la persiana» de esta veterinaria en “modelo” implicaría un desembolso de $1.104 diarios, cifra que logra un punto de equilibrio en base a esta actividad, si se puedan generar 18,4 visitas por día.

De allí en adelante, la empresa dejará de perder dinero…

Si bien este tipo de herramientas parecen ser muy sofisticadas, son de fácil aplicación si se las utiliza en base a la información contable que todas las veterinarias tienen a su disposición. Claro está, se deberá realizar un esfuerzo en su organización y utilización.

Daniel Galante, consultor y capacitador, explicó los beneficios y herramientas básicas que proporciona una disciplina a la que muchos le escapan.

Marina González Fontao

 

Galante. "Generar experiencias satisfactorias".

Galante. «Generar experiencias satisfactorias».

Así lo hice durante 30 años y me fue bien, ¿por qué debería cambiar?». «En mi negocio no se puede aplicar, es muy particular». «Es sólo para empresas que tienen mucho dinero». «Engaña a la gente y le vende cualquier cosa».

Estos son sólo algunos de los tantos argumentos frecuentemente utilizados para objetar un ejercicio consciente del marketing en el negocio o la empresa propia.

¿Es realmente poco ético? ¿Qué sucede si no nos valemos de esa disciplina?

Estas y otras preguntas fueron respondidas por Daniel Galante -director de ML Consultores, profesor y capacitador en negocios- en una charla titulada «Marketing con pocos recursos», que proporcionó a través de INICIA (inicia.com.ar), organización sin fines de lucro que promueve emprendimientos sustentables que contribuyan a la generación de valor económico, social, cívico o ambiental.

«Con el marketing buscamos igualar las habilidades de la empresa (lo que sabemos hacer) con los deseos de los consumidores (lo que ellos quieren), de manera que ambos obtengan lo que buscan (satisfacción) y mayores incentivos», desmitificó el especialista al quitar todo tipo de connotación negativa en la definición de esta temática.

En la actualidad, el marketing implica transformar necesidades sociales en oportunidades lucrativas, cruzar más allá de la simple complacencia y superar la satisfacción que brinda la competencia para alcanzar la fidelidad de los clientes.

Tipos de clientes

Adentrándose en las herramientas básicas de la especialidad, Galante se refirió a una particular tipología de consumidores para que cada uno pueda identificar cuáles son los que visitan las empresas.

Habló de tres tipos diferentes.

Por un lado, los fieles: quienes adquieren determinado producto o servicio de forma excluyente.

Antes de tener que reemplazarlo por la competencia, prefieren -directamente- cancelar la compra. En estos casos, no existe la sustitución y se trata del cliente más difícil de obtener.

Por su parte, el cliente de preferencia es quien tiene predilección por cierta opción pero, sin embargo, en caso de no poder conseguirla, opta por otra.

Por último, el cautivo es el cliente que siempre adquiere determinado producto o servicio debido a la inexistencia de otras opciones. Es lo que frecuentemente sucede en los mercados monopólicos.

«Es necesario analizar el tipo de clientes que uno posee porque el marketing es la gestión de relaciones rentables con ellos», sentenció Galante.

Errores típicos de los emprendedores

Esta frase utilizada por Henry Ford es sumamente ilustrativa de la situación que se describirá: «Si le hubiera preguntado a mis clientes qué querían, me hubiesen contestado ´un caballo más rápido».

Esto significa que los consumidores no siempre pueden explicar conscientemente y con claridad por qué eligen determinado producto o qué desearían adquirir.

Según Galante, uno de los errores más comunes entre los emprendedores consiste en creer que el consumidor sabe precisamente lo que quiere y que es capaz de decirlo. «¿Por qué compra? ¿Lo necesita o lo desea? Estamos en problemas porque generalmente no conocemos los motivos de compra ni los de la no compra. Y cuando creemos saberlos, probablemente estemos equivocados», sostuvo.

Y agregó: “Se deben generar propuestas que satisfagan necesidades y deseos latentes en la sociedad”.

Otro error habitual reside en considerar que los productos son buenos porque técnicamente muestran supremacía con respecto a los ofrecidos por la competencia.

«El concepto de calidad implica, por un lado, que está libre de defectos, pero también que satisface al cliente. La suma de ambas características otorga el valor del producto. No depende únicamente de la primera de ellas”, analizó.

Por otro lado, ¿es verdad que todos los consumidores quieren algo lindo, bueno y barato? Según Galante, esta creencia constituye otro error, ya que se debe ir en busca de la creación de un valor y no de un precio.

«En lugar de crear meros productos o servicios, se debe pensar en generar experiencias satisfactorias y placenteras para el consumidor. No todos se guiarán únicamente por el precio del bien», afirmó.

Y lo planteado se relaciona directamente con otra confusión típica: creer que las decisiones de los consumidores son exclusivamente racionales y sujetas a una evaluación costo – beneficio.

«Por un lado, la necesidad de diferenciación juega un rol importante; y, por el otro, muchos prefieren adquirir los bienes y servicios más caros porque valoran sus beneficios o porque, en su mente, un precio alto es sinónimo de mayor calidad», analizó Galante, demostrando que, en relación al mercado, el consumo y los clientes, el análisis no puede ser simplista.

Se debe ser muy consciente en torno a quiénes son los compradores, los usuarios del producto y los que deciden la compra; tres actores que no siempre coinciden, particularmente en el mercado veterinario.

Analizar el contexto social

En cualquier tipo de mercado se deben estudiar las tendencias sociales para poder desarrollar productos y servicios acorde a las necesidades y deseos. «Siempre nos vamos a enfrentar a cambios políticos, económicos, sociales, culturales, climáticos, ecológicos, empresariales, tecnológicos. Hay que prestar atención a las tendencias relevantes, como los consumos culturales actuales, la falta de tiempo, estilos de vida más diferenciados y gratificantes, y el nuevo concepto de familia que es mucho más amplio», analizó.

Teniendo en cuenta los factores mencionados, se puede realizar de forma más efectiva y contextualizada la ecuación que determina el valor percibido por el cliente:

Factores que suman: beneficios del producto, el servicio, el ser único, el surtido, la cordialidad, los extras que brinda.

Factores que restan: el costo monetario, el riesgo, el tiempo y el esfuerzo.

Algunos consejos para llevar a la práctica

-Es necesario analizar el tipo de clientes que uno posee y las tendencias sociales para poder desarrollar productos y servicios acordes.

-Generalmente, no conocemos los motivos de compra ni los de la no compra. Se deben generar propuestas que satisfagan las necesidades o los deseos latentes en la sociedad.

-En lugar de crear meros productos o servicios, se debe pensar en generar experiencias satisfactorias y placenteras para el consumidor. No todos se guiarán únicamente por el precio del bien.

-Crear ventajas comparativas y competitivas y tener en claro un factor diferenciador que no sólo coincida con las expectativas del cliente, sino que pueda ser fácilmente detectado por el mismo.

Un mundo de percepciones

En un contexto cada vez más customizados y personalizado, ningún mercado o negocio puede escapar completa e indefinidamente a esta tendencia. O al menos no de forma demasiado rentable.

«Es importante innovar, superar la mera satisfacción del consumidor, mostrar y mimar. Se deben crear ventajas comparativas y competitivas y tener en claro un factor diferenciador que no sólo coincida con las expectativas del cliente, sino que pueda ser fácilmente detectado por el mismo. La emisión de mensajes claros -sea a través de la publicidad o personalmente- son fundamentales para este cometido», explicó Galante.

A los típicos errores mencionados anteriormente, se le podría agregar uno ligado a la comunicación: cuando el oferente del producto o servicio se enfoca en las características de los mismos y no en los beneficios que le traerá al consumidor.

En sintonía, muchos profesionales del ámbito de la sanidad animal y la producción se han referido a esta temática: aconsejan traducirle al productor los resultados económicos que determinado tratamiento puede brindarle en lugar de explicarle cómo funciona a nivel biológico.

En innumerables ocasiones, el manejo eficiente de la comunicación es vital para lograr no sólo la venta, sino la satisfacción del cliente.

Por último, Galante resaltó que la creación de la marca es un paso de suma importancia para lograr la diferenciación de la oferta propia, sea de bienes o de servicios. «Un producto puede ser copiado, una marca no», concluyó.

 

En un mercado competitivo, una de las estrategias más interesantes para aplicar es la diferenciación en la oferta de bienes y servicios propia. Por lo tanto, la atención al consumidor juega un rol fundamental no sólo para aumentar la cantidad de clientes sino para conservar a los ya conseguidos.

1. Busque la satisfacción total en cada cliente

Aunque nada es fácil de lograr, usted debe conducirse bajo la premisa de que cada cliente que haga negocio con usted salga 100% satisfecho. Tenga presente que son los clientes la única razón por la que abrimos las puertas cada día. No existe nada más importante. Las tareas administrativas  pueden esperar, pero un cliente no. Por esta razón, nunca debe ser visto como una interrupción.

2. Deje su vida personal en casa

Todos nosotros tenemos días en los que estamos de buen humor, y otros en lo que querríamos escondernos bajo la alfombra. No se debe permitir que sus emociones afecten la manera en la que trata a un cliente. Todos esperan ser atendidos de forma rápida y cortés. El cliente que entra no tiene que pagar las consecuencias de que se haya descompuesto su automóvil camino al trabajo o de la última pelea con su pareja. No debiera ser capaz de notar diferencias en el servicio que recibe según el día. Un ejemplo de esto se encuentra en el mundo del espectáculo cuando se utiliza la frase: “It’s show time”. Al comenzar el espectáculo, el artísta se olvida de su vida personal y se concentra únicamente en el papel que esta interpretando, cambiando completamente sus emociones. De igual forma, al tratar con un cliente usted debe esforzarse por brindar “su mejor show”.

3. Salude a cada cliente

Sin importar si el negocio está lleno o hay poco movimiento, todo cliente que entra debe ser recibido con algunas palabras de bienvenida. Un simple saludo como “buenos días” bastará. Le permitirá saber que hay alguien ahí que puede asistirlo y que usted está contento de que haya entrado a su negocio.

4. Nunca califique a sus clientes por su apariencia

Dicen por ahí que “cómo te ven te tratan” y si usted actúa de esta forma con sus clientes, seguramente estará perdiendo rentabilidad. Es decir, simplemente por el hecho de que una persona no luzca como un posible comprador no implica que no pueda serlo. Si lo vemos de manera objetiva, es prácticamente imposible predecir si la persona va a comprar o no basándose en su apariencia física. Atienda a toda persona como si fuera el mejor de sus clientes, porque posiblemente este o algún recomendado por este podría serlo.

5. Deje que el cliente tenga su espacio

Todos necesitamos «espacio personal»  para poder sentirnos cómodos. Algunos clientes van a ser muy amigables y abiertos desde un principio, mientras que otros se sentirán incómodos si usted trata de acercarse demasiado. Aunque es apropiado ofrecer su nombre durante su presentación, no le pregunte al cliente el suyo. Puede parecer una presión. Si él le ofrece su nombre, utilícelo para dirigirse a él durante la conversación.

6. No interrumpa, ¡escuche al cliente!

No interrumpa al cliente mientras habla. Muchas veces un vendedor detiene a un cliente en medio de una oración, para decir algo que siente que es importante. Independientemente de cuán ansioso esté usted para exponer ese aspecto que sabe que el cliente simplemente va a adorar, espere hasta que haya terminado de hablar. Recuerde, «cuando el cliente está hablando, el cliente está comprando».

7. Baile al ritmo del cliente

Adapte su estilo al cliente. Un tono más relajado, más sencillo puede ser apropiado para algunos, mientras que otros responderán mejor a uno más formal. Un buen vendedor no tiene solamente un estilo, sino que “sabe bailar al compás de todo tipo de música”.

 

Fuente: www.ideasparapymes.com

Estimaciones económicas sobre la incidencia de las problemáticas sanitarias en la producción bovina.

NICOLAS DE LA FUENTE

¿Sabe su cliente ganadero que...?Uno de los principales desafíos a los que se enfrentan los asesores veterinarios está estrictamente vinculado a las estrategias de comunicación que se adoptarán de cara al futuro a fin de hacer más eficiente y productivo el fuerte vínculo que los une con sus clientes ganaderos. En ese sentido, cobra vital importancia el poder mostrarle a los productores el impacto que generan las problemáticas sanitarias a las que se exponen sus rodeos (carne o leche) y así poder demostrar el costo beneficio de invertir no sólo en asesoramiento e incorporación de tecnologías disponibles en el país, sino fundamentalmente en la rentabilidad de sus negocios.

Mucho se ha discutido (y se lo sigue haciendo) en torno a esta necesidad, pero resulta aún difícil que los encargados, administradores o propietarios de la hacienda comprendan la importancia de esta situación y la incorporen como un «seguro» frente al capital vaca con que cuentan en la actualidad.

Es por ello que aquí presentamos una serie de indicadores generales sobre los cuales los profesionales se pueden basar y tomarlos como guía a la hora de proponer las acciones sanitarias y de manejo que crean necesarias en los rodeos que actualmente asesoran. Claro está que las cifras aquí expuestas pueden variar dependiendo de la región en la cual se encuentren ubicados los establecimientos ganaderos, su carga animal y la época del año. Sin embargo, puede servir como punto de partida para eficientizar la comunicación actual y lograr mejores resultados que los que se han logrado hasta el momento.

 

  • Tuberculosis: Disminución de la fertilidad de los animales hasta en un 6%. Los bovinos pierden -en promedio- el 15% de su peso normal por estar infectados. Además y en las vacas en ordeñe, se reduce la producción en un 10%. Como efecto secundario, causa reducción de la inmunidad, aumentando la susceptibilidad a otras enfermedades. La esterilidad en vacas tuberculosas aumenta entre el 5 y 10%. El Senasa estima que las pérdidas directas anuales en nuestro país ascienden a los $63 millones.
  • Fasciola hepática: Reducción en la ganancia diaria de peso en animales en desarrollo que oscilan entre un 8 y 28%. A ello se suma una menor conversión alimenticia y producción láctea; pérdidas reproductivas por abortos o menor eficiencia en la inseminación artificial; aparición de enfermedades relacionadas y muerte.
  • Trichomoniasis y Campylovacteriosis: Afectan a los rodeos con servicio natural, bajando entre un 5 y 10%, por su presencia, los índices de preñez.
  • Garrapata: Una hembra de garrapata pone hasta 3.000 huevos, una larva puede sobrevivir hasta siete meses en invierno y dos en verano: un bovino puede estar infectado por varias decenas de garrapatas. Cada una de ellas provoca una disminución del peso corporal de 0.3 a 1 gramo. En Argentina, se estima que el 20% del ganado está afectado y, según los especialistas, se pierden entre 40 y 50 kilos por animal.
  • Leptospirosis: L. hardjo y sus genotipos Harjobovis y Hardjoprajitmo adaptadas al huésped, son responsables de nacimientos de terneros débiles, problemas de infertilidad y abortos, los cuales se producen en cualquier estadio de gestación con una incidencia entre el 3 y 10%. Por su parte, L. Pomona y otros serovares no adaptados al bovino, provocan infecciones accidentales con abortos epidémicos de importancia en el último tercio de la gestación, pudiendo llegar hasta un 30% de abortos.
  • Parásitos gastrointestinales: Diversos trabajos demuestran que cuando se desparasitan las vacas se generan efectos positivos en la producción láctea en un 80% de los casos, siendo el valor promedio de +0,63 kg de leche/día de aumento (192 kilos de leche por lactancia). Otros estudios demostraron que el intervalo parto – concepción resultó ser 12.9 días más largo en vacas no tratadas que las desparasitadas. El costo de este atraso podría estar en los $232 (costo del día abierto: $18). En el caso de la producción de carne y puntualmente en la recría, es común que se arriesguen entre 15 y 40 kilos por animal a causa de la presencia de parásitos. Para el caso de los engordes, se demostró que por cada dosis no usada se pierden al menos 30 gramos diarios por animal no tratado.
  • Queratoconjuntivitis: Provoca reducción en peso de 80 gramos por animal enfermo al día. Los perjuicios no sólo se producen en el engorde, sino también en el caso de terneras y vaquillonas de reposición que deben ser descartadas como madres.
  • Hidatidosis: Se trata de una enfermedad crónica que produce pérdidas subclínicas, cercanas al 10% en la producción de carne, y otro tanto en la de lana, para el caso de los ovinos.
  • Diarreas neonatales: Son responsables por entre el 40 y 70% de las muertes que se producen al momento de la crianza de los terneros. Cerca de la mitad de las mortandades se registran en los primeros 21 días de vida y la edad más frecuente de tratamientos es entre 9 y 12 días. No adelantarse a estas situaciones lleva a realizar tratamientos sintomáticos y de sostén, que incluyen soluciones rehidratantes, anti diarreicos y antibióticos, que requerirían de una gasto no menor a los $60 por animal.
  • Hipomagnesemia: Caracterizada por bajas concentraciones de magnesio en la sangre de los bovinos, posee un índice de mortandad del 4 al 5% en los rodeos afectados.

¿Garantiza el hecho de presentar información de este estilo que los productores adoptarán las tecnologías para evitar las pérdidas? No. O al menos sería difícil asegurarlo desde estas páginas.

Más allá de eso, una de las claves para poder realizar el trabajo (éste o cualquier otro similar) dependerá -en primera instancia- del propio convencimiento de los asesores veterinarios en cuanto a las pérdidas que genera el mal manejo sanitario de los rodeos y la trascendencia que cobran las tecnologías disponibles para contrarrestar pérdidas económicas que hoy en día juegan un rol preponderante en la viabilidad de los planteos productivos.

Puede que todo siga igual… o no.

Las resistencias también duelen en el bolsillo

Desde el punto de vista económico, la resistencia de las infestaciones parasitarias a los tratamientos también pueden generar una pérdida al sistema de producción de alrededor del 50%, en 90 días de pastoreo o del 10% en un feedlot. En el primer caso y para un lote de 300 animales, las pérdidas directas alcanzan los $18.300 en 90 días de pastoreo ($10 / kilo vivo). En tanto que en feedlot, la pérdida para la misma unidad productiva alcanza los $24.600 en 75 días de encierre, descontando el gasto de antihelmínticos en ambos casos.

 

El calor también impacta en la producción

Según un artículo publicado en motivar.com.ar por el español Xavier Manteca, hasta un 10% de la variabilidad en la producción láctea de los bovinos se ha atribuido al efecto de factores climáticos. La disminución de la producción de leche en situaciones de estrés calórico se debe a que el consumo de alimento disminuye, mientras que las necesidades de energía del animal aumentan. El nivel de producción, la cantidad y calidad del alimento, el estado de salud y la hidratación del bovino son otros factores que pueden modificar los efectos de las altas temperaturas. Así, por ejemplo, una vaca de alta producción (más de 30 kg/día) genera 48% más calor que una seca, aumentando el riesgo de estrés por las altas temperaturas.

La fidelización trae beneficios económicos. Las claves: conocer al target y ofrecer gestión y atención de calidad.

MARINA GONZALEZ FONTAO

Foto Fidelizacion de clientesEstá tan seguro de sus clientes… que los descuida. Confiado en la fidelidad del otro, el dueño de un comercio se embarca en estrategias para conseguir más asiduos a su local, sin percatarse que debe continuar cultivando los antiguos vínculos. Es fundamental no perder de vista que los clientes ya obtenidos serán regulares sólo en la medida en que la atención propiciada les produzca una experiencia satisfactoria.

Que no se malentienda: esa ambiciosa dinámica de acrecentar clientela conlleva una positividad inherente, pero no es la única acción a emprender para obtener una mayor rentabilidad. La fidelización de clientes suscita un gran impacto económico y una rentabilidad extraordinaria si se combinan ambas estrategias.

Vale aclarar que fidelizar implica lograr que los clientes sean regulares y no necesariamente venderles cada vez más servicios o productos, aunque puede ser una consecuencia deseable de ese proceso.

La temática se vuelve más interesante al advertir la existencia de una tendencia nociva generalizada. «Cada cinco años -promedio-, se pierde el 50% de la clientela», figuró en una diapositiva basada en una encuesta española sobre la estadística general en las empresas. Con ese ejemplo, se buscó desafiar a quienes asistimos a la charla «Fidelizar es vender mucho más», de Juan José Caeiro, dueño de ATENDER -una empresa de seguros- y parte del equipo de INICIA (www.inicia.org.ar), asociación civil para la creación y desarrollo de emprendimientos sustentables.

«Lo primero que hice fue poner en duda la estadística. Pero, finalmente, la misma se comprueba al revisar los listados del negocio propio. Se van algunos, entran otros. ¿Y si intentamos no perderlos?», cuestionó el broker a los emprendedores que acudieron a su capacitación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Fidelizar -si se logra una retención alta- sirve para obtener rentabilidad extraordinaria, cuando el negocio ya es redituable.

«Una Pyme que mejore un 5% en retención de clientes, mejora su rentabilidad en un 40%», sentenció el profesional. Esto se debe a que los ingresos conseguidos por los nuevos clientes se asientan sobre una base fija de ganancias. Además, obtener un consumidor nuevo cuesta seis veces más que satisfacer y retener a los actuales.

 

En busca de la felicidad

La pregunta que sigue de forma automática al planteo es la que apunta a conocer los motivos de tamaña deserción. En ese sentido y según un estudio realizado en España en 1995, el 9% de los casos se debe a un traslado de empresa (fusión o cambio); el 11%, al aumento de precios; el 12%, a que no le gusta el producto; y, finalmente, el 69% al maltrato de un empleado.

«Este resultado evidencia que somos humanos ante todo. Si uno siente que lo atienden mal, no tiene ganas de volver a ese lugar. El cliente no es un bicho raro; como toda persona quiere que lo quieran», sentenció Caeiro. Aunque parezca obvio, este es el eje de la cuestión que se descuida en lo cotidiano.

Si una persona está conforme, continúa comprando en el mismo lugar y en mayor cantidad también. Precisamente, es nuestro sistema límbico el que hace que repitamos las experiencias que nos brindan placer y evitemos las desagradables.

«Walt Disney solía decir que la gente contenta compra sin importarle el precio. ¿Qué es lo más distinguible de Coca Cola? No sólo su inversión en marca. Lo importante, su diferencial, es que la queremos, le tenemos cariño sin importar si es o no la bebida más rica», explicó el dueño de ATENDER.

 

La ecuación

El profesional desarrolló una fórmula central para comprender cómo se logra la satisfacción del cliente, y los diferentes grados de la misma que pueden obtenerse. En ese sentido, destacó que la «satisfacción» es el resultado de las «percepciones», menos las «expectativas» (S = P – E).

Las expectativas refieren a qué se espera de lo que se compra, y la percepción es aquello que se experimenta una vez adquirido el producto o recibido el servicio. Si las expectativas son demasiado altas en comparación a lo que se obtiene, el cliente estará disconforme. La fórmula es delicada.

Se debe buscar un equilibrio en el cual se publicite de forma adecuada lo que se brinda, sin caer en una exageración no fundamentada.

Además, el consumidor debe reconocer un diferencial en lo que se otorga para acrecentar su satisfacción y que ésta no sea la mínima (recibir estrictamente lo que se promete). A no olvidar que un cliente satisfecho está dispuesto a pagar más por un servicio si pudo percibir un valor que superó sus expectativas.

«Somos vagos, como clientes no cambiamos de marca o local si estamos satisfechos. Además nos encariñamos. El dueño es el que debe detectar qué le va a dar ese extra al cliente. A veces, es simplemente un llamado de seguimiento de su consulta o caso, no siempre debe implicar una campaña de marketing enorme o incurrir en grandes gastos o inversiones, ya que se debe cuidar de que el negocio continúe siendo redituable», aclaró Caeiro.

Para detectar si el grado de satisfacción fue considerable, una pregunta a cambiar en las encuestas que realizamos a los consumidores es: «¿Quedó satisfecho?» por «¿Nos recomendaría?». El profesional alegó que la última opción es la más esclarecedora, ya que raras veces el cliente responde que se quedó insatisfecho.

En cambio, si contesta que recomendaría el servicio, implica un mayor reconocimiento hacia la empresa. Un cliente satisfecho trae nuevos negocios.

 

Gestión de calidad

Sin embargo, hay que realizar una salvedad: más allá de la utilidad de las críticas, no hay que guiarse en base a quejas únicamente, porque muchas veces son un recurso de los clientes manipuladores para rebajar el precio. Para encontrar ese equilibrio (entre escuchar y desestimar), el profesional recomienda generar un sistema de gestión de calidad, mediante la certificación de las normas ISO (Ver en la edición de junio de esta revista, disponible en www.dosmasdos.com.ar, el caso de la veterinaria rosarina CIMA).

En la forma de trabajo sugerida, si las quejas son procedentes -si se las considera fundamentadas y constructivas- se abre un formulario de no conformidad y se las analiza para ver qué tipo de respuesta se le otorga. Nunca se las deja sin tratar, porque el 95% de los clientes regresan si su queja se resuelve, según relevamientos realizados en empresas norteamericanas por la Office of Consumer Affairs. «Un cliente se debe sentir contenido. Si llama porque tiene un problema, luego como prestadores de un servicio, debemos anticiparnos y ser quienes iniciamos la comunicación con él porque estamos realizando un seguimiento de su inquietud o su caso», desarrolló Caeiro.

Otro consejo crucial se relaciona en torno al manejo de un conflicto.

A modo de ilustración, si el dueño de la mascota o un productor agropecuario acude enojado a la veterinaria porque considera que el profesional se equivocó en su asesoramiento, aunque éste no sea el caso, no se debe entrar en discusión en ese mismo instante.

«Un cliente enojado no escucha. Y si nos ponemos a defendernos y a lanzarle justificaciones, sentirá que somos nosotros quienes le estamos reprochando actitudes. Lo mejor es permanecer callados y escucharlo, dejar que se descargue», aconsejó el entrevistado.

Se debe recordar que lo importante no es tener la razón, sino solucionar conflictos.

«El elemento básico, crucial que se necesita para mantener un negocio no es un producto ni empleados, sino clientes», remarcó el profesional.

 

Lo que ellos quieren

La frase del creador de Amazon Jeff Bezos es iluminadora: «No necesito saber todo de mis competidores, pero sí de mis principales clientes. La única cosa a la que temo es que mis competidores sepan de mis clientes más que yo».

Esta elocuente afirmación es útil para no perder el eje: saber no sólo qué es lo que el cliente quiere, sino también que la competencia con otros es inevitable.

No se deben gastar todas las energías en compararse con los demás, sino mejor en focalizarse en el target.

Pero sí se deben conocer tanto a la competencia directa como la indirecta. «El cliente tiene un monto determinado para invertir. Es fundamental saber con qué otros servicios se relaciona al mío a la hora de jerarquizar a qué destinarle dinero. Conociendo lo mencionado se construye un mejor argumento de venta. Al ser consciente de qué le pasa por la mente, se le puede dar respuesta a una potencial negativa antes de que se manifieste», desarrolló el capacitador de INICIA.

Un ejemplo que otorgó al respecto es el siguiente: si se tiene una agencia de viajes no sólo se compite con empresas del mismo rubro, sino que hay que tener en cuenta que el consumidor -al momento de decidir si emprende un viaje- analiza si, por ejemplo, prefiere ahorrar para un auto o una casa.

Para finalizar, Juan Caeiro concluyó: «La base es tener claro cuál es tu emprendimiento y su valor diferencial. Si no, tanto las estrategias de venta como las de fidelización no tienen una base sólida sobre la cual asentarse».

Con el apoyo de AVEACA, se realizó un taller para analizar los obstáculos y las soluciones para sortearlos.

MARINA GONZALEZ FONTAO

Ellen Van Nierop de la WSAVA. “Una clínica veterinaria debe ser rentable para poder crecer”.

Ellen Van Nierop de la WSAVA. “Una clínica veterinaria debe ser rentable para poder crecer”.

«¿Cómo sería para ustedes la clínica veterinaria ideal? ¿Qué aspectos debería contemplar, desde todo punto de vista?». Estas fueron tan sólo algunas de las preguntas empleadas como disparadores por la holandesa Ellen Van Nierop -miembro de la World Small Animal Veterinary Association- para dar comienzo al seminario denominado: «En la búsqueda de la clínica veterinaria perfecta», realizado en la sede porteña de la Sociedad de Medicina Veterinaria, a mediados de agosto. Allí, en el encuentro organizado por AVEACA, se dio cita un grupo de 15 veterinarios orientados a la atención de pequeños animales, a los que nos sumamos con esta Revista DOSmasDOS, a fin presenciar sus debates.

Dispuestos en varios grupos, estos profesionales comenzaron por caracterizar y describir cómo sería su clínica ideal. Interesante es mencionar que muchos de los aspectos mencionados fueron comunes en la mayoría de los casos.

En relación al personal con que se debería contar, los presentes acordaron que un establecimiento como el que «sueñan» debería contar con profesionales de todas las especialidades y también, con enfermeros.

Asimismo, se remarcó como fundamental el hecho de lograr un equipo de trabajo consistente que pueda desempeñarse en base a una comunicación fluida y efectiva entre todos sus miembros. Al puntualizar en el personal no médico, los veterinarios hicieron referencia a la importancia de poder contar con los servicios de empleados destinados específicamente al mantenimiento y la limpieza permanente del local, a fin de que la imagen de la clínica sea impecable en todo momento. Asimismo, subrayaron la necesidad de incorporar al emprendimiento administrativos formados que se desempeñen tanto en la parte contable, como jurídica, y recepcionistas bien predispuestos/as, que comprendan la importancia de otorgarle una buena atención los clientes.

Por su parte y en materia de infraestructura, se consideró contar con áreas diferenciadas para la atención de gatos y perros, así como ámbitos diferenciados para el personal médico y no médico. Siempre es intención de los profesionales contar con el equipamiento adecuado y actualizado, y disponer también de un vehículo (ambulancia) para disponer de movilidad propia.

A esto se le sumó la necesidad de que estas clínicas «perfectas» dispongan de estacionamiento para los clientes: la importancia de esto radica en la creciente falta de lugar para dejar los autos, fundamentalmente en las grandes ciudades, y sobre todo en los horarios en los cuales se asiste a las veterinarias.

Por último, una clínica ideal no sólo debería seguir normas de calidad, protocolos de procedimientos para cada puesto y tratamiento, empleados que se capaciten continuamente, atención personalizada y auditoría externa (tanto encuestas de satisfacción como la aprobación de las normas ISO), sino que también debe ser rentable, tal como remarcaron -no todos- los veterinarios asistentes.

En este último punto se planteó la duda respecto de si las veterinarias deben ser rentables o sustentables; interrogante que fue rápidamente desactivado por Van Nierop: «Si no se es rentable, será muy difícil lograr acceder a todas las características ideales que se están mencionando».

 

Los viejos obstáculos «insorteables»

¿Por qué no puede existir la clínica perfecta si hay un acuerdo generalizado en torno a cómo ésta debiera ser?

En la segunda etapa del taller organizado por AVEACA, los veterinarios asistentes se volvieron a reunir en grupos homogéneos para describir las principales barreras que los separan del ideal planteado en el primer bloque.

Allí y en relación a las problemáticas ligadas a contar siempre con personal médico idóneo, los profesionales identificaron como una limitante el estancamiento en la capacitación que se produce en determinadas situaciones, debido a que la revalidación del título no es obligatoria. Con la mirada puesta en los especialistas, también se llegó a la conclusión de que -salvo en Ciudad Autónoma de Buenos Aires o algunas grandes ciudades del país- estos profesionales no estarían pudiendo desempeñarse sólo en su especialidad: usualmente, deben conseguir trabajo en numerosas veterinarias o ser, además, clínicos generales, situación que dificulta aún más la posibilidad concreta de que reciban derivaciones de terceros.

¿Y los estudiantes? Ellos son los que suelen cumplir el rol de enfermeros, recepcionistas, etc. En ese punto, los grupos de trabajo conformados en la SOMEVE alegaron, por un lado, una falta de compromiso generacional que lleva a una alta rotación en ese puesto. Sin embargo y tras la intervención de la moderadora, reconocieron que la falta de posibilidad de crecimiento dentro de la misma veterinaria una vez que se reciban y la poca participación económica que los dueños de los locales les ofrecen, también deben tenerse en cuenta si se pretende conformar grupos de trabajo exitosos. Los asistentes hicieron hincapié, además, en que uno de los problemas que surgen cuando el empleado decide emprender su propio camino, radica en que algunos clientes terminan emigrando a esas nuevas clínicas. ¿Todo tiene que ver con todo?

Por otra parte, acordaron que los impedimentos de generar un sólido trabajo en equipo y comunicación fluida entre los miembros se deben a la competencia y a la lucha de egos entre los miembros del mismo; entre éstos y para con quien intente ejercer el liderazgo. Fue justamente uno de los veterinarios presentes quién ilustró esta problemática utilizando el conocido refrán: «Hay muchos caciques y pocos indios». Inconvenientes relacionados se vislumbraron también a la hora de plantearse la sistematización de la gestión de los locales, la realización de los protocolos de procedimiento y la auditoría externa: la falta de dirección y de definición de roles (quién lleva a cabo estas tareas no médicas), y la diferencia de criterios se erigieron como los problemas fundamentales.

Por otra parte, los asistentes resaltaron que por las disposiciones legales vigentes, el costo de incorporar personal (en blanco) es alto como para contar también con áreas fijas de administración y mantenimiento.

Además, para los puestos correspondientes a la atención del cliente, sostuvieron que se les dificulta encontrar personal capacitado y comprometido. Sin embargo, en la actualidad no se realiza ningún tipo de capacitación específica que intente resolver esa realidad.

 

El énfasis en la solución

«Percibo que en América Latina se le adjudica la culpa de todos los problemas al marco político, económico y social de cada país. Debemos pensar en superar los obstáculos y no quedarnos en la queja poco productiva», analizó Ellen Van Nierop, veterinaria holandesa que desde hace varios años se encuentra radicada en Ecuador. Además, alegó que no se debe esperar a recibir recetas externas, sino que el camino a seguir debe ser el consensuado por la comunidad veterinaria argentina, por ejemplo, porque es la que tiene un conocimiento prolífico sobre los obstáculos y las posibles medidas a implementar para superarlos.

Entre las propuestas esbozadas por los participantes, se encontraron como principales las siguientes. Por un lado, la organización de un posgrado de administración hospitalaria por parte de AVEACA, la realización de cursos de formación de equipos y comunicación, y de ateneos para fomentar la educación continua. Por otro lado, utilizar agencias de selección de personal para encontrar el perfil buscado e implementar medidas que estimulen a los empleados para estimular su crecimiento personal.

«Quedó demostrado que saben qué hacer para solucionar los problemas que les impiden concretar la clínica veterinaria perfecta. Sólo falta que comiencen a accionar en ese camino. O a preguntarse por qué no lo hacen. Es necesario el compromiso», sentenció Van Nierop.

Avanzar en la profesionalización de los servicios de asesoramiento: ¿son los veterinarios sólo extensionistas?

JOSE MARIA ETCHEPARE

Cuadro de los escenarios del mercado del consultorEl objetivo de estas líneas es desarrollar una guía de aspectos necesarios para la construcción y aplicación de un servicio de consultoría profesional de cara a la acción, tratando de resaltar aspectos complementarios. Mencionamos que se hará referencia sólo a una parte del trabajo completo denominado: «Desarrollo, diseño, e implementación de un modelo de servicios de consultoría profesional para veterinarios especializados en producción animal» (Ver “Existen tantos servicios…”).

«Para los veterinarios, el desafío es ofrecer la variedad de servicios que sus clientes necesitan y están ya dispuestos a pagar. Deben promocionarse como profesionales capaces de resolver problemas de producción y del negocio; y no sólo los de animales enfermos», estipulaba Morgan, W. en el año 2004.

 

Selección del cliente objetivo

Para Rassam (1992), el cliente quiere saber cómo se procederá, cómo será la relación que se propone, qué modificaciones se harán en su rutina y -fundamentalmente- tener alguna evidencia tangible de si la acción propuesta producirá resultados favorables. Su percepción puede estar definida o no: éste es otro aspecto importante a trabajar respecto de nuestros servicios.

Por lo que hemos indagado, esta percepción está limitada a las intervenciones de tipo médicas más conocidas en el historial de la relación veterinario / productor, pero son más ambiguas en cuanto se refiere al asesoramiento en producción.

Existen un sin número de herramientas de marketing mediante las cuales se podría realizar el posicionamiento, la comunicación, promoción y venta de nuestro servicio por lo que vamos a citar algunas formas que podrían ser de utilidad.

Los pasos de la consultoría

Mínimamente y aunque sea de manera informal, para realizar bien un trabajo de consultoría hay que cumplir los requisitos de cada fase (P. Block, 1994):

  • Diseñar los servicios y mejorar el enfoque hacia el mercado.
  • Mejorar el plan de marketing y segmentar.
  • Tener en cuenta la utilización del contrato.
  • Trabajar en la imagen del veterinario tradicional para salir del «Gentil Doctor».
  • Investigar sobre «el conocimiento fino» de productores y clientes.
  • Estudiar a los productores desde un enfoque integrador.
  • Profesionalizarse en el proceso de asesoramiento y/o consultoría. Reforzar la formación en áreas de negocios y Management, y utilizar las herramientas que brinda el Management, la gestión y las nuevas tecnologías.
  • Buscar formación interdisciplinaria y en aspectos -no técnicos- necesarios.

A modo de ejemplo, Greenbaum (1991) habla de utilizar una carta de semi-sondeo -como promoción-, que tiene por objetivo lograr un breve reconocimiento y acercarse al posible cliente. Comienza haciendo referencia a una persona conocida en común o a un encuentro previo que hayan tenido.

Luego, se recomienda confeccionar una carta de sondeo para darse a conocer.

Sugiere finalizar pidiendo una comunicación o una forma simple de contacto.

Esta acción puede ir acompañada con referencias a logros anteriores, y reforzada con estadísticas simples; además de referencias de clientes conocidos que puedan informar sobre trabajos realizados y aportarle mayor prestigio.

 

Construir el servicio

La competitividad creciente de los sectores hace que las necesidades en cuanto a las tecnologías de gestión sean mayores.

Los productores deben ajustarse al mercado y gerenciar mejor sus establecimientos para competir. Debido a estas cuestiones, demandan conocimiento de gestión y, por lo tanto, servicios de asesoramiento.

Aunque la necesidad esté latente, arrastran a los veterinarios a crear servicios de consultoría, pero también para capacitarse y modernizarse en su propia gestión.

Es importante tener en cuenta que para generar clientes satisfechos debemos conocer qué esperan. Tener una experiencia positiva en la venta y post venta genera un 86% de probabilidades de que el cliente vuelva a contratarnos posteriormente. Por eso es crucial el estudio de mercado y la segmentación de los consumidores, a fin de ajustar los servicios a la idiosincrasia de cada productor.

No pretendemos desarrollar aquí un capítulo sobre el diseño de procesos pero resaltaremos algunos de sus puntos más importantes para tener en cuenta, según Fernández y Bajac (2003).

  • Deben diseñarse desde la perspectiva del cliente / asesor (y el sistema de contacto) y prever la experiencia en todos sus detalles. Si existen empleados involucrados en el proceso, también debe incluirse su perspectiva.
  • Tratar de realizar contacto en pocos pasos para evitar efectos negativos en la experiencia de los servicios.
  • La recolección de información debe estar bien planificada, pensando en la utilización de algún método práctico para no perder datos fundamentales.
  • Prever el grado de participación del cliente y el diseño de sistemas de fidelización de clientes y empleados, y CRM.
  • Crear cierres fuertes, y comienzos de intervenciones de menor a mayor crea una mejor experiencia. Los elementos negativos deben aparecer primero.
  • Dar buenas noticias de a una y las malas todas juntas.
  • Mantener los rituales: en el trato, en el código de la vestimenta y otros que generan una mejor percepción global del servicio a brindar.

A la hora de vender nuestros servicios deberemos tener en cuenta que «existe mucho potencial desaprovechado en cada uno», (D’Ubaldo H, O, 2010) y que se concretarían más ventas potenciales si se realizara una buena gestión de las mismas.

Los servicios profesionales deben tratarse como cualquier empresa ya que los mismos poseen clientes, competidores, relaciones, empleados y proveedores, etc.

Todas las fases pueden planificarse y desarrollarse en forma profesionalizada, aunque, como vimos en el trabajo de Tesis mencionado, los veterinarios no estamos habituados a trabajar estos aspectos en los servicios. Los mismos pueden utilizarse para trabajar la imagen, profesionalizarse, aprovechar y resaltar la segmentación de clientes, conseguir cierres de ventas, diferenciarse, mejorar los honorarios, estandarizar la toma de datos, realizar feedback, llevar a cabo ofertas concretas bien definidas o mejorar las estrategias de comunicación.

 

La tabla de percepción

Sirve para indicar los puntos donde la venta tiene mayores o menores oportunidades de concretarse. Es un ejercicio útil previo a la acción de oferta y venta de asesoramiento (Recuadro 1). Sólo sí la percepción es irreal, la venta tiene mayor riesgo.

Si el productor no es consciente del problema -aún cuando éste sea percibido como real- las posibilidades para vender son menores. Pero como muchos servicios con agregado de valor, la consultoría se puede vender, para lo cual deben cumplirse algunos requisitos: tener claro el diseño del servicio; su amplitud y límites; su utilidad; el contraste y el control del mismo.

El soporte mental para explicarlo y el soporte físico para reforzar lo anterior, también es clave. Es importante que esté bien definido el servicio para hacerlo creíble y tangible: el cliente confía si ve que la persona que tiene delante es capaz de realizar lo que dice que hará. Hay que darle motivos de confianza.

 

Diagnóstico y análisis de datos

Considerando que los veterinarios hemos aprendido el método clínico y haciendo una gran analogía metafórica, debemos tener en cuenta que las empresas también enferman y tienen signos y síntomas. En ellas puede utilizarse medicina preventiva y existen diversos tratamientos contra sus malestares.

Debido a esto, tendríamos que sentirnos familiarizados con esta etapa de la intervención. Si a eso le agregamos una orientación en la formación académica hacia la producción animal, tenemos dos herramientas importantes.

Determinados autores señalan que la intención del consultor debe ser la acción y no la comprensión. Por lo tanto, es muy importante pensar en persuadir al cliente de tomar las medidas necesarias después de presentar el diagnóstico. Por otro lado, resaltan la importancia de restringir y acotar la información para concentrarse en los primeros pasos que debe recomendar: no tanto hincapié en el análisis.

Dentro del diagnóstico debemos incluir el análisis del cliente: «Si no sabemos qué necesita…¿qué le podemos ofrecer?».

Según Rubio Navarro (2011), es muy importante no eludir este aspecto y saltar parte del proceso de diagnóstico: la clave es reconocer lo que verdaderamente quiere. No siempre el problema sale a luz claramente desde un principio; por eso, la autora además recomienda que cada consultor desarrolle su propia herramienta de análisis de necesidades.

Otro aspecto crucial es vencer las resistencias, mecanismos mediante los cuales el cliente interfiere en alguna fase del proceso, que tienen su raíz en su inconsciente pero que se manifiestan de las más diversas maneras.

No deben tomarse a título personal, debe entenderse como una defensa del hecho que el cliente tiene que enfrentarse a una decisión difícil, que se frena por bloqueos emocionales. Para eso, suelen identificarse tres pasos a seguir en estos casos: identificar mentalmente la forma que adopta la resistencia; expresar de manera neutra la forma que está adquiriendo ésta (sin acusar, ni atacar al cliente, ni tomar resistencia a título personal), mantenerse tranquilo y dejar que conteste.

Más allá de esto, es muy importante buscar una manera de registrar la información recabada y realizar formularios de base para indagar al cliente y obtener la información de la empresa.

Fernández Romero (2008) recomienda la siguiente estructura para realizar una propuesta de consultoría:

  • Antecedentes; a modo de recordatorio de lo que paso previamente.
  • Objetivo; sin comentar en exceso los resultados esperados.
  • Ámbito de actuación, alcance temporal y espacial.
  • El proceso; lo más detallado posible.
  • Resultados esperados. Por ejemplo, indicadores productivos, ahorro de dinero o tiempo y otros, sin exceder en expectativas.
  • El equipo: detallar si se hará en colaboración y qué rol cumple cada uno.
  • La colaboración del cliente o de la persona de contacto.
  • Las restricciones y limitaciones: dejar bien en claro qué no vamos a ofrecer.
  • Un cronograma.
  • El presupuesto: detallado.
  • El producto final: no es el objetivo sino la documentación que se dejará, un informe, un CD, etc.
  • La presentación de la empresa: resaltar la visión del consultor y, de nuevo, hacer una apartado con los servicios que se ofrecen aparte y las referencias de clientes y de trabajos anteriores.
  • Declaración de confidencialidad: a veces, la información debe preservarse.

En nuestro caso, también hemos visto que el trabajo de asesor es un poco más informal que lo que proponemos aquí, pero es ahí donde radica la diferencia, en la diferenciación y profesionalización.

Nadie descartará una buena propuesta, incluso productores pequeños, si se comunica bien, y luego se adecúa el ámbito y los procesos a la idiosincrasia del mismo. A veces, un trato serio y formal puede reforzar la decisión de un productor indeciso. Lo que no debe hacerse es una propuesta incomprensible; se debe tener mucho cuidado en el lenguaje en que se escribe la misma.

«Existen tantos servicios como tipos de productores»

José María Etchepare vive en la ciudad bonaerense Coronel Vidal, donde inició su actividad profesional como consultor de un campo ganadero, tras haber concluido sus estudios en la Facultad de Ciencias Veterinarias de Tandil en 2004. A tres años de asociarse con otras dos personas para llevar adelante su agroveterinaria El Arca, tomó la decisión de realizar su posgrado en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNICEN. Como trabajo de graduación -2012-, Etchepare avanzó sobre el «Desarrollo, diseño, e implementación de un modelo de servicios de consultoría profesional para veterinarios especializados en producción animal». Solicitar la Tesis a: info@dosmasdos.com.ar o a josemetche@yahoo.com.ar.

Foto CV EtchepareJosé María Etchepare

Médico veterinario de la FCV de Tandil. Magister en Administración de Negocios. Director Comercial y de Marketing en Agroveterinaria “El Arca”.
E – mail: josemetche@yahoo.com.ar.

Estimaciones económicas sobre la incidencia de las problemáticas sanitarias en la producción bovina.

NICOLAS DE LA FUENTE

¿Sabe su cliente ganadero que...?Uno de los principales desafíos a los que se enfrentan los asesores veterinarios está estrictamente vinculado a las estrategias de comunicación que se adoptarán de cara al futuro a fin de hacer más eficiente y productivo el fuerte vínculo que los une con sus clientes ganaderos. En ese sentido, cobra vital importancia el poder mostrarle a los productores el impacto que generan las problemáticas sanitarias a las que se exponen sus rodeos (carne o leche) y así poder demostrar el costo beneficio de invertir no sólo en asesoramiento e incorporación de tecnologías disponibles en el país, sino fundamentalmente en la rentabilidad de sus negocios.

Mucho se ha discutido (y se lo sigue haciendo) en torno a esta necesidad, pero resulta aún difícil que los encargados, administradores o propietarios de la hacienda comprendan la importancia de esta situación y la incorporen como un «seguro» frente al capital vaca con que cuentan en la actualidad.

Es por ello que aquí presentamos una serie de indicadores generales sobre los cuales los profesionales se pueden basar y tomarlos como guía a la hora de proponer las acciones sanitarias y de manejo que crean necesarias en los rodeos que actualmente asesoran. Claro está que las cifras aquí expuestas pueden variar dependiendo de la región en la cual se encuentren ubicados los establecimientos ganaderos, su carga animal y la época del año. Sin embargo, puede servir como punto de partida para eficientizar la comunicación actual y lograr mejores resultados que los que se han logrado hasta el momento.

 

  • Tuberculosis: Disminución de la fertilidad de los animales hasta en un 6%. Los bovinos pierden -en promedio- el 15% de su peso normal por estar infectados. Además y en las vacas en ordeñe, se reduce la producción en un 10%. Como efecto secundario, causa reducción de la inmunidad, aumentando la susceptibilidad a otras enfermedades. La esterilidad en vacas tuberculosas aumenta entre el 5 y 10%. El Senasa estima que las pérdidas directas anuales en nuestro país ascienden a los $63 millones.
  • Fasciola hepática: Reducción en la ganancia diaria de peso en animales en desarrollo que oscilan entre un 8 y 28%. A ello se suma una menor conversión alimenticia y producción láctea; pérdidas reproductivas por abortos o menor eficiencia en la inseminación artificial; aparición de enfermedades relacionadas y muerte.
  • Trichomoniasis y Campylovacteriosis: Afectan a los rodeos con servicio natural, bajando entre un 5 y 10%, por su presencia, los índices de preñez.
  • Garrapata: Una hembra de garrapata pone hasta 3.000 huevos, una larva puede sobrevivir hasta siete meses en invierno y dos en verano: un bovino puede estar infectado por varias decenas de garrapatas. Cada una de ellas provoca una disminución del peso corporal de 0.3 a 1 gramo. En Argentina, se estima que el 20% del ganado está afectado y, según los especialistas, se pierden entre 40 y 50 kilos por animal.
  • Leptospirosis: L. hardjo y sus genotipos Harjobovis y Hardjoprajitmo adaptadas al huésped, son responsables de nacimientos de terneros débiles, problemas de infertilidad y abortos, los cuales se producen en cualquier estadio de gestación con una incidencia entre el 3 y 10%. Por su parte, L. Pomona y otros serovares no adaptados al bovino, provocan infecciones accidentales con abortos epidémicos de importancia en el último tercio de la gestación, pudiendo llegar hasta un 30% de abortos.
  • Parásitos gastrointestinales: Diversos trabajos demuestran que cuando se desparasitan las vacas se generan efectos positivos en la producción láctea en un 80% de los casos, siendo el valor promedio de +0,63 kg de leche/día de aumento (192 kilos de leche por lactancia). Otros estudios demostraron que el intervalo parto – concepción resultó ser 12.9 días más largo en vacas no tratadas que las desparasitadas. El costo de este atraso podría estar en los $232 (costo del día abierto: $18). En el caso de la producción de carne y puntualmente en la recría, es común que se arriesguen entre 15 y 40 kilos por animal a causa de la presencia de parásitos. Para el caso de los engordes, se demostró que por cada dosis no usada se pierden al menos 30 gramos diarios por animal no tratado.
  • Queratoconjuntivitis: Provoca reducción en peso de 80 gramos por animal enfermo al día. Los perjuicios no sólo se producen en el engorde, sino también en el caso de terneras y vaquillonas de reposición que deben ser descartadas como madres.
  • Hidatidosis: Se trata de una enfermedad crónica que produce pérdidas subclínicas, cercanas al 10% en la producción de carne, y otro tanto en la de lana, para el caso de los ovinos.
  • Diarreas neonatales: Son responsables por entre el 40 y 70% de las muertes que se producen al momento de la crianza de los terneros. Cerca de la mitad de las mortandades se registran en los primeros 21 días de vida y la edad más frecuente de tratamientos es entre 9 y 12 días. No adelantarse a estas situaciones lleva a realizar tratamientos sintomáticos y de sostén, que incluyen soluciones rehidratantes, anti diarreicos y antibióticos, que requerirían de una gasto no menor a los $60 por animal.
  • Hipomagnesemia: Caracterizada por bajas concentraciones de magnesio en la sangre de los bovinos, posee un índice de mortandad del 4 al 5% en los rodeos afectados.

¿Garantiza el hecho de presentar información de este estilo que los productores adoptarán las tecnologías para evitar las pérdidas? No. O al menos sería difícil asegurarlo desde estas páginas.

Más allá de eso, una de las claves para poder realizar el trabajo (éste o cualquier otro similar) dependerá -en primera instancia- del propio convencimiento de los asesores veterinarios en cuanto a las pérdidas que genera el mal manejo sanitario de los rodeos y la trascendencia que cobran las tecnologías disponibles para contrarrestar pérdidas económicas que hoy en día juegan un rol preponderante en la viabilidad de los planteos productivos.

Puede que todo siga igual… o no.

Las resistencias también duelen en el bolsillo

Desde el punto de vista económico, la resistencia de las infestaciones parasitarias a los tratamientos también pueden generar una pérdida al sistema de producción de alrededor del 50%, en 90 días de pastoreo o del 10% en un feedlot. En el primer caso y para un lote de 300 animales, las pérdidas directas alcanzan los $18.300 en 90 días de pastoreo ($10 / kilo vivo). En tanto que en feedlot, la pérdida para la misma unidad productiva alcanza los $24.600 en 75 días de encierre, descontando el gasto de antihelmínticos en ambos casos.

 

El calor también impacta en la producción

Según un artículo publicado en motivar.com.ar por el español Xavier Manteca, hasta un 10% de la variabilidad en la producción láctea de los bovinos se ha atribuido al efecto de factores climáticos. La disminución de la producción de leche en situaciones de estrés calórico se debe a que el consumo de alimento disminuye, mientras que las necesidades de energía del animal aumentan. El nivel de producción, la cantidad y calidad del alimento, el estado de salud y la hidratación del bovino son otros factores que pueden modificar los efectos de las altas temperaturas. Así, por ejemplo, una vaca de alta producción (más de 30 kg/día) genera 48% más calor que una seca, aumentando el riesgo de estrés por las altas temperaturas.

La fidelización trae beneficios económicos. Las claves: conocer al target y ofrecer gestión y atención de calidad.

MARINA GONZALEZ FONTAO

Foto Fidelizacion de clientesEstá tan seguro de sus clientes… que los descuida. Confiado en la fidelidad del otro, el dueño de un comercio se embarca en estrategias para conseguir más asiduos a su local, sin percatarse que debe continuar cultivando los antiguos vínculos. Es fundamental no perder de vista que los clientes ya obtenidos serán regulares sólo en la medida en que la atención propiciada les produzca una experiencia satisfactoria.

Que no se malentienda: esa ambiciosa dinámica de acrecentar clientela conlleva una positividad inherente, pero no es la única acción a emprender para obtener una mayor rentabilidad. La fidelización de clientes suscita un gran impacto económico y una rentabilidad extraordinaria si se combinan ambas estrategias.

Vale aclarar que fidelizar implica lograr que los clientes sean regulares y no necesariamente venderles cada vez más servicios o productos, aunque puede ser una consecuencia deseable de ese proceso.

La temática se vuelve más interesante al advertir la existencia de una tendencia nociva generalizada. «Cada cinco años -promedio-, se pierde el 50% de la clientela», figuró en una diapositiva basada en una encuesta española sobre la estadística general en las empresas. Con ese ejemplo, se buscó desafiar a quienes asistimos a la charla «Fidelizar es vender mucho más», de Juan José Caeiro, dueño de ATENDER -una empresa de seguros- y parte del equipo de INICIA (www.inicia.org.ar), asociación civil para la creación y desarrollo de emprendimientos sustentables.

«Lo primero que hice fue poner en duda la estadística. Pero, finalmente, la misma se comprueba al revisar los listados del negocio propio. Se van algunos, entran otros. ¿Y si intentamos no perderlos?», cuestionó el broker a los emprendedores que acudieron a su capacitación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Fidelizar -si se logra una retención alta- sirve para obtener rentabilidad extraordinaria, cuando el negocio ya es redituable.

«Una Pyme que mejore un 5% en retención de clientes, mejora su rentabilidad en un 40%», sentenció el profesional. Esto se debe a que los ingresos conseguidos por los nuevos clientes se asientan sobre una base fija de ganancias. Además, obtener un consumidor nuevo cuesta seis veces más que satisfacer y retener a los actuales.

 

En busca de la felicidad

La pregunta que sigue de forma automática al planteo es la que apunta a conocer los motivos de tamaña deserción. En ese sentido y según un estudio realizado en España en 1995, el 9% de los casos se debe a un traslado de empresa (fusión o cambio); el 11%, al aumento de precios; el 12%, a que no le gusta el producto; y, finalmente, el 69% al maltrato de un empleado.

«Este resultado evidencia que somos humanos ante todo. Si uno siente que lo atienden mal, no tiene ganas de volver a ese lugar. El cliente no es un bicho raro; como toda persona quiere que lo quieran», sentenció Caeiro. Aunque parezca obvio, este es el eje de la cuestión que se descuida en lo cotidiano.

Si una persona está conforme, continúa comprando en el mismo lugar y en mayor cantidad también. Precisamente, es nuestro sistema límbico el que hace que repitamos las experiencias que nos brindan placer y evitemos las desagradables.

«Walt Disney solía decir que la gente contenta compra sin importarle el precio. ¿Qué es lo más distinguible de Coca Cola? No sólo su inversión en marca. Lo importante, su diferencial, es que la queremos, le tenemos cariño sin importar si es o no la bebida más rica», explicó el dueño de ATENDER.

 

La ecuación

El profesional desarrolló una fórmula central para comprender cómo se logra la satisfacción del cliente, y los diferentes grados de la misma que pueden obtenerse. En ese sentido, destacó que la «satisfacción» es el resultado de las «percepciones», menos las «expectativas» (S = P – E).

Las expectativas refieren a qué se espera de lo que se compra, y la percepción es aquello que se experimenta una vez adquirido el producto o recibido el servicio. Si las expectativas son demasiado altas en comparación a lo que se obtiene, el cliente estará disconforme. La fórmula es delicada.

Se debe buscar un equilibrio en el cual se publicite de forma adecuada lo que se brinda, sin caer en una exageración no fundamentada.

Además, el consumidor debe reconocer un diferencial en lo que se otorga para acrecentar su satisfacción y que ésta no sea la mínima (recibir estrictamente lo que se promete). A no olvidar que un cliente satisfecho está dispuesto a pagar más por un servicio si pudo percibir un valor que superó sus expectativas.

«Somos vagos, como clientes no cambiamos de marca o local si estamos satisfechos. Además nos encariñamos. El dueño es el que debe detectar qué le va a dar ese extra al cliente. A veces, es simplemente un llamado de seguimiento de su consulta o caso, no siempre debe implicar una campaña de marketing enorme o incurrir en grandes gastos o inversiones, ya que se debe cuidar de que el negocio continúe siendo redituable», aclaró Caeiro.

Para detectar si el grado de satisfacción fue considerable, una pregunta a cambiar en las encuestas que realizamos a los consumidores es: «¿Quedó satisfecho?» por «¿Nos recomendaría?». El profesional alegó que la última opción es la más esclarecedora, ya que raras veces el cliente responde que se quedó insatisfecho.

En cambio, si contesta que recomendaría el servicio, implica un mayor reconocimiento hacia la empresa. Un cliente satisfecho trae nuevos negocios.

 

Gestión de calidad

Sin embargo, hay que realizar una salvedad: más allá de la utilidad de las críticas, no hay que guiarse en base a quejas únicamente, porque muchas veces son un recurso de los clientes manipuladores para rebajar el precio. Para encontrar ese equilibrio (entre escuchar y desestimar), el profesional recomienda generar un sistema de gestión de calidad, mediante la certificación de las normas ISO (Ver en la edición de junio de esta revista, disponible en www.dosmasdos.com.ar, el caso de la veterinaria rosarina CIMA).

En la forma de trabajo sugerida, si las quejas son procedentes -si se las considera fundamentadas y constructivas- se abre un formulario de no conformidad y se las analiza para ver qué tipo de respuesta se le otorga. Nunca se las deja sin tratar, porque el 95% de los clientes regresan si su queja se resuelve, según relevamientos realizados en empresas norteamericanas por la Office of Consumer Affairs. «Un cliente se debe sentir contenido. Si llama porque tiene un problema, luego como prestadores de un servicio, debemos anticiparnos y ser quienes iniciamos la comunicación con él porque estamos realizando un seguimiento de su inquietud o su caso», desarrolló Caeiro.

Otro consejo crucial se relaciona en torno al manejo de un conflicto.

A modo de ilustración, si el dueño de la mascota o un productor agropecuario acude enojado a la veterinaria porque considera que el profesional se equivocó en su asesoramiento, aunque éste no sea el caso, no se debe entrar en discusión en ese mismo instante.

«Un cliente enojado no escucha. Y si nos ponemos a defendernos y a lanzarle justificaciones, sentirá que somos nosotros quienes le estamos reprochando actitudes. Lo mejor es permanecer callados y escucharlo, dejar que se descargue», aconsejó el entrevistado.

Se debe recordar que lo importante no es tener la razón, sino solucionar conflictos.

«El elemento básico, crucial que se necesita para mantener un negocio no es un producto ni empleados, sino clientes», remarcó el profesional.

 

Lo que ellos quieren

La frase del creador de Amazon Jeff Bezos es iluminadora: «No necesito saber todo de mis competidores, pero sí de mis principales clientes. La única cosa a la que temo es que mis competidores sepan de mis clientes más que yo».

Esta elocuente afirmación es útil para no perder el eje: saber no sólo qué es lo que el cliente quiere, sino también que la competencia con otros es inevitable.

No se deben gastar todas las energías en compararse con los demás, sino mejor en focalizarse en el target.

Pero sí se deben conocer tanto a la competencia directa como la indirecta. «El cliente tiene un monto determinado para invertir. Es fundamental saber con qué otros servicios se relaciona al mío a la hora de jerarquizar a qué destinarle dinero. Conociendo lo mencionado se construye un mejor argumento de venta. Al ser consciente de qué le pasa por la mente, se le puede dar respuesta a una potencial negativa antes de que se manifieste», desarrolló el capacitador de INICIA.

Un ejemplo que otorgó al respecto es el siguiente: si se tiene una agencia de viajes no sólo se compite con empresas del mismo rubro, sino que hay que tener en cuenta que el consumidor -al momento de decidir si emprende un viaje- analiza si, por ejemplo, prefiere ahorrar para un auto o una casa.

Para finalizar, Juan Caeiro concluyó: «La base es tener claro cuál es tu emprendimiento y su valor diferencial. Si no, tanto las estrategias de venta como las de fidelización no tienen una base sólida sobre la cual asentarse».