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Toda persona que se casa tiene derecho a elegir el régimen en la sociedad conyugal. Desde 2015 existen en nuestro país dos opciones: la tradicional “comunidad de bienes”o el régimen de “separación de bienes”. ¿Qué pasa con las veterinarias?

Matrimonio y patrimonio: ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Escribe Leonardo Glikin

Del “contigo, pan y cebolla”, a la posibilidad de plantearse adultamente cuál es el régimen que mejor protege los intereses de cada contrayente, y el de sus familias de origen llegado el momento del divorcio. ¿La clave? No sólo hay que saber qué puede elegir cada uno, sino también cómo plantearel tema de manera adulta y objetiva con la pareja.

TE RESUMIMOS LA NOTA EN OTRAS 5 FRASES

1. La nueva ley establecida en Argentina promueve que el régimen de bienes elegido puede cambiar una vez por año. Quienes se encontraban casados cuando entró a regir el nuevo Código Civil y Comercial tienen derecho, a partir de agosto de 2016, a dejar de lado el régimen de comunidad de bienes y optar por un régimen de separación de bienes.
2. Si alguien que está casado por el régimen de “comunidad de bienes” recibe intereses por su capital propio (o sea, anterior a su matrimonio), los bienes que adquiera con esos intereses se consideran gananciales. Lo mismo ocurre con los dividendos de la sociedad en que participa, o con la cosecha de los campos.
3. En cambio, si ha optado por el régimen de “separación de bienes”, tanto los intereses, como los dividendos, como el valor de la cosecha, fruto de su capital original, sigue siendo propio, y no debe dividirse con el cónyuge en caso de separación o fallecimiento.
4. La idea de “contigo pan y cebolla”, sumada al estado de enamoramiento como justificativo para no hablar de temas materiales, hace que -muchas veces- la discusión respecto del régimen de bienes se postergue, hasta que cada vez resulta más difícil plantearlo y evaluarlo.
5. La única manera de afrontarla es con la guía y la experiencia de expertos, capaces de ayudar a los futuros cónyuges a analizar la situación patrimonial de cada uno, a proyectar las respectivas expectativas a futuro-.

 

Novedades

Desde el mes de agosto de 2015, toda persona que se casa tiene derecho a elegir el régimen de bienes en el matrimonio, lo cual significa optar entre dos alternativas: sujetarse a la tradicional “comunidad de bienes” (lo que comúnmente se denomina “sociedad conyugal”) u optar por un régimen de “separación de bienes”.
En este último caso y si el matrimonio culmina vía divorcio, los bienes que cada uno haya adquirido seguirán siendo propios y no tendrán que dividirse al finalizar el vínculo marital.
A su vez, si el matrimonio finaliza por fallecimiento, el cónyuge heredará en la misma proporción que los hijos en común, a diferencia de lo que ocurre en el régimen de “comunidad de bienes”.
De este modo, al viudo o viuda le corresponde la mitad de los bienes adquiridos por cualquiera de los cónyuges durante el transcurso del matrimonio.
A su vez, la nueva ley establecida en el territorio argentino establece que el régimen de bienes elegido puede cambiar una vez por año: todos aquellos que se encontraban casados cuando entró a regir el nuevo Código Civil y Comercial tienen derecho, a partir de agosto de 2016, a dejar de lado el régimen de comunidad de bienes (que era el único existente con el viejo Código) y optar por un régimen de separación de bienes.

Blanco sobre negro

Las diferencias entre un régimen y otro son significativas, especialmente para quienes inician el matrimonio con una diferencia patrimonial importante respecto de su cónyuge, por ejemplo disponiendo el título de propiedad de un local veterinario.
¿Por qué?
Esto es así ya que en el régimen denominado comunidad de bienes, las rentas u otros beneficios que produzcan los bienes propios se consideran, en todos los casos, gananciales.
En tanto que, en la alternativa de separación de bienes, todo lo que generen los bienes propios,seguirá siendo propio con el paso del tiempo.

¿Cómo funcionaría esto en la práctica real?

Para ejemplificar: si alguien que está casado por el régimen de “comunidad de bienes” recibe intereses por su capital propio (o sea, anterior a su matrimonio), los bienes que adquiera con esos intereses se consideran gananciales.
Lo mismo ocurre con los dividendos de la sociedad en que participa, o con la cosecha de los campos.
En cambio, si ha optado por el régimen de “separación de bienes”, tanto los intereses, como los dividendos, como el valor de la cosecha, fruto de su capital original, sigue siendo propio, y no debe dividirse con el cónyuge en caso de separación o fallecimiento.
Pese a la notoria diferencia entre unaalternativa y otra, son pocas las parejas que, hasta el momento, han elegido la separación de bienes.
Ocurre que todavía no se ha producido un cambio cultural que permita conversar estos temas con naturalidad dentro de la pareja.
La idea de “contigo pan y cebolla”, sumada al estado de enamoramiento como justificativo para no hablar de temas materiales, hace que -muchas veces- la discusión respecto del régimen de bienes se postergue, hasta que cada vez resulta más difícil plantearlo y evaluarlo.
Como no existe una huella en la generación de los padres (o en el caso de las personas que se casan por segunda o tercera vez, es la primera oportunidad en la que podrían optar por la separación de bienes) introducir el tema y tratarlo adulta y objetivamente no resulta fácil.
Paradójicamente, visto desde la persona con más patrimonio dentro de la pareja, la negativa del otro a tratar el tema podría llevar a preguntarse si esa persona no se está casando por codicia, o sobre la base de una especulación que, justamente, debería llevar a prender todas las alarmas.
Sin duda, se trata de una conversación difícil.
Y, muchas veces, la única manera de afrontarla es con la guía y la experiencia de expertos, capaces de ayudar a los futuros cónyuges a analizar la situación patrimonial de cada uno, a proyectar las respectivas expectativas a futuro-
Solo a partir de esta base se podrán encontrar las herramientas más adecuadas para que el matrimonio no signifique exponer el patrimonio como si fuera una apuesta a ciegas.
Así como cuando subimos a un avión lo primero que nos indican es dónde se encuentran las puertas de salida, conocer estas alternativas debería ser un requisito indispensable para transitar un viaje tan especial como es el matrimonio.

Leonardo Glikin

Director de CAPS Consultores. Abogado UBA, está especializado en empresas de familia y es consultor en Planificación Patrimonial y Sucesoria.
En Facebook: @CAPSconsultores.

Toda persona que se casa tiene derecho a elegir el régimen en la sociedad conyugal. Desde 2015 existen en nuestro país dos opciones: la tradicional “comunidad de bienes”o el régimen de “separación de bienes”. ¿Qué pasa con las veterinarias?

Matrimonio y patrimonio: ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Escribe Leonardo Glikin

Del “contigo, pan y cebolla”, a la posibilidad de plantearse adultamente cuál es el régimen que mejor protege los intereses de cada contrayente, y el de sus familias de origen llegado el momento del divorcio. ¿La clave? No sólo hay que saber qué puede elegir cada uno, sino también cómo plantearel tema de manera adulta y objetiva con la pareja.

TE RESUMIMOS LA NOTA EN OTRAS 5 FRASES

1. La nueva ley establecida en Argentina promueve que el régimen de bienes elegido puede cambiar una vez por año. Quienes se encontraban casados cuando entró a regir el nuevo Código Civil y Comercial tienen derecho, a partir de agosto de 2016, a dejar de lado el régimen de comunidad de bienes y optar por un régimen de separación de bienes.
2. Si alguien que está casado por el régimen de “comunidad de bienes” recibe intereses por su capital propio (o sea, anterior a su matrimonio), los bienes que adquiera con esos intereses se consideran gananciales. Lo mismo ocurre con los dividendos de la sociedad en que participa, o con la cosecha de los campos.
3. En cambio, si ha optado por el régimen de “separación de bienes”, tanto los intereses, como los dividendos, como el valor de la cosecha, fruto de su capital original, sigue siendo propio, y no debe dividirse con el cónyuge en caso de separación o fallecimiento.
4. La idea de “contigo pan y cebolla”, sumada al estado de enamoramiento como justificativo para no hablar de temas materiales, hace que -muchas veces- la discusión respecto del régimen de bienes se postergue, hasta que cada vez resulta más difícil plantearlo y evaluarlo.
5. La única manera de afrontarla es con la guía y la experiencia de expertos, capaces de ayudar a los futuros cónyuges a analizar la situación patrimonial de cada uno, a proyectar las respectivas expectativas a futuro-.

 

Novedades

Desde el mes de agosto de 2015, toda persona que se casa tiene derecho a elegir el régimen de bienes en el matrimonio, lo cual significa optar entre dos alternativas: sujetarse a la tradicional “comunidad de bienes” (lo que comúnmente se denomina “sociedad conyugal”) u optar por un régimen de “separación de bienes”.
En este último caso y si el matrimonio culmina vía divorcio, los bienes que cada uno haya adquirido seguirán siendo propios y no tendrán que dividirse al finalizar el vínculo marital.
A su vez, si el matrimonio finaliza por fallecimiento, el cónyuge heredará en la misma proporción que los hijos en común, a diferencia de lo que ocurre en el régimen de “comunidad de bienes”.
De este modo, al viudo o viuda le corresponde la mitad de los bienes adquiridos por cualquiera de los cónyuges durante el transcurso del matrimonio.
A su vez, la nueva ley establecida en el territorio argentino establece que el régimen de bienes elegido puede cambiar una vez por año: todos aquellos que se encontraban casados cuando entró a regir el nuevo Código Civil y Comercial tienen derecho, a partir de agosto de 2016, a dejar de lado el régimen de comunidad de bienes (que era el único existente con el viejo Código) y optar por un régimen de separación de bienes.

Blanco sobre negro

Las diferencias entre un régimen y otro son significativas, especialmente para quienes inician el matrimonio con una diferencia patrimonial importante respecto de su cónyuge, por ejemplo disponiendo el título de propiedad de un local veterinario.
¿Por qué?
Esto es así ya que en el régimen denominado comunidad de bienes, las rentas u otros beneficios que produzcan los bienes propios se consideran, en todos los casos, gananciales.
En tanto que, en la alternativa de separación de bienes, todo lo que generen los bienes propios,seguirá siendo propio con el paso del tiempo.

¿Cómo funcionaría esto en la práctica real?

Para ejemplificar: si alguien que está casado por el régimen de “comunidad de bienes” recibe intereses por su capital propio (o sea, anterior a su matrimonio), los bienes que adquiera con esos intereses se consideran gananciales.
Lo mismo ocurre con los dividendos de la sociedad en que participa, o con la cosecha de los campos.
En cambio, si ha optado por el régimen de “separación de bienes”, tanto los intereses, como los dividendos, como el valor de la cosecha, fruto de su capital original, sigue siendo propio, y no debe dividirse con el cónyuge en caso de separación o fallecimiento.
Pese a la notoria diferencia entre unaalternativa y otra, son pocas las parejas que, hasta el momento, han elegido la separación de bienes.
Ocurre que todavía no se ha producido un cambio cultural que permita conversar estos temas con naturalidad dentro de la pareja.
La idea de “contigo pan y cebolla”, sumada al estado de enamoramiento como justificativo para no hablar de temas materiales, hace que -muchas veces- la discusión respecto del régimen de bienes se postergue, hasta que cada vez resulta más difícil plantearlo y evaluarlo.

Así como cuando subimos a un avión lo primero que nos indican es dónde se encuentran las puertas de salida, conocer estas alternativas debería ser un requisito indispensable para transitar un viaje tan especial como es el matrimonio.»

Como no existe una huella en la generación de los padres (o en el caso de las personas que se casan por segunda o tercera vez, es la primera oportunidad en la que podrían optar por la separación de bienes) introducir el tema y tratarlo adulta y objetivamente no resulta fácil.
Paradójicamente, visto desde la persona con más patrimonio dentro de la pareja, la negativa del otro a tratar el tema podría llevar a preguntarse si esa persona no se está casando por codicia, o sobre la base de una especulación que, justamente, debería llevar a prender todas las alarmas.
Sin duda, se trata de una conversación difícil.
Y, muchas veces, la única manera de afrontarla es con la guía y la experiencia de expertos, capaces de ayudar a los futuros cónyuges a analizar la situación patrimonial de cada uno, a proyectar las respectivas expectativas a futuro-
Solo a partir de esta base se podrán encontrar las herramientas más adecuadas para que el matrimonio no signifique exponer el patrimonio como si fuera una apuesta a ciegas.
Así como cuando subimos a un avión lo primero que nos indican es dónde se encuentran las puertas de salida, conocer estas alternativas debería ser un requisito indispensable para transitar un viaje tan especial como es el matrimonio.

Leonardo Glikin

Director de CAPS Consultores. Abogado UBA, está especializado en empresas de familia y es consultor en Planificación Patrimonial y Sucesoria.
En Facebook: @CAPSconsultores.

Leonardo GlikinEscribe Leonardo Glikin
Abogado, UBA (1977) Director CAPS Consultores. Consultor en Planificación Patrimonial y Sucesoria. En su práctica profesional participa en la elaboración de Protocolos familiares, y de instrumentos legales para la continuidad de la empresa.

¿Sumamos un familiar a la empresa?

El solo hecho de evaluar el ingreso de un nuevo colaborador al staff de la veterinaria despierta debates y análisis puertas adentro. Pero si a ello le sumamos que el “candidato” es un miembro de la familia, completaremos un combo con –sin dudas- algunos condimentos adicionales a considerar.
Darle importancia a los juicios de valor, prestar atención a cuestiones básicas de convivencia y establecer normas claras, son algunas claves para adelantarse a los conflictos y evitar caer en la discrecionalidad.
No podemos pasar por alto que será inevitable encontrarnos con pensamientos respecto de la persona que estaríamos sumando al equipo de trabajo. Es precisamente ese juicio de valor el primer fusible para determinar si será una buena opción incluir o no a ese pariente en el negocio.
En una segunda instancia, deberemos preguntarnos cuál es la importancia que le asignamos a ser un familiar directo o político. ¿Qué hacemos con los maridos o las mujeres “sin papeles”? Tener una postura respecto de este tema nos permitirá prever la estrategia a implementar en cada uno de los casos. Siempre deberemos evitar ponernos en situaciones incómodas con el resto de la familia, para lo cual es estratégico definir reglas claras a seguir, para anticiparse a los conflictos.

La clave es planificar

 

A no pasar por alto

Compartimos algunas de las claves a considerar antes de sumar a un pariente como colaborador en la veterinaria.

– Establecer un juicio de valor propio sobre ese miembro de la familia.
– Enumerar los elementos de admisibilidad que establezcamos.
– Evaluar aptitudes concretas para el puesto.
– Definir la conducta que se espera de esa persona.
– Detectar en él / ella una actitud pro empresa familiar.
– Determinar una remuneración acorde al trabajo.
– Proponer un plan de carrera a futuro.

Las normas que establezcamos marcarán el campo de acción. Entender esta “obviedad” será clave y para ello deberemos dejar bien en claro cuáles serán los requisitos que deba reunir el “candidato” en materia de formación profesional. En estos casos suelen entremezclarse las necesidades de la empresa con las de la familia. Por ejemplo: suele exigírseles a los hijos un título universitario para ingresar al equipo, con el objetivo (también) de incentivarlo a terminar una carrera.
También será clave pensar y definir con cuidado las tareas a asignar: esforcémonos por cubrir áreas específicas y describirlas en detalle. Otro dato: si presuponemos que esa persona no podrá resolver determinado tipo de tarea, no se la asignemos.
Un familiar directo ineficiente y sin vocación desalienta a propios y extraños dentro de la empresa.
A la hora de medir aptitudes, suelen emplearse “pruebas” por medio de las cuales determinar fortalezas y habilidades y así poder ubicar –tal como quien dirige una orquesta- a cada quien en su lugar.
Otro punto que se puede definir es la conducta; desde pautas de puntualidad hasta la forma de vestir.
Importante: los temas ligados a la remuneración económica no deben pasarse por alto. Tenemos que evitar garantizar los mismos salarios que alguien más capacitado, solo por el hecho de pertenecer a la familia.
Por el contrario, debemos poner el acento en su rol en la empresa y no destacar ni poner de manifiesto constantemente la cercanía con el dueño de la veterinaria.
Por último, debemos proponerle a la persona un plan de carrera, definiendo estratégicamente cuáles son los requisitos que deberá cumplir para ascender o las razones por las cuales puede ser apartado de la empresa.

Derecho de piso

En el caso de avanzar en la selección con el familiar deberemos también definir criterios en cuanto a la dinámica inicial del vínculo: ¿ocupará un rango alto o bajo?
Desde el manual, podríamos sostener que es clave “hacerse desde abajo” ya que de ese modo pueden aprender desde los más mínimos quehaceres en la firma para luego avanzar y progresar. Sin embargo, no son pocos los que defienden la postura de otórgales un lugar de privilegio y salario de categoría; con ello buscarían evitar que sufra las vicisitudes que le tocaron afrontar al fundador. Esta última alternativa conlleva un riesgo ineludible: algunas veces resulta que estas personas ganan tan buenos sueldos que nunca tienen tiempo para ir a trabajar…

Compartimos un informe basado en las problemáticas habituales que se viven en los comercios veterinarios locales, donde padres e hijos buscan darle continuidad a los emprendimientos.

¿Lo primero es la familia?

Marina González Fontao

Christian Novillo cuenta con experiencia en el manejo de empresas familiares.

Christian Novillo cuenta con experiencia en el manejo de empresas familiares.

Comprendiendo el perfil y las características comunes que han demostrado tener los comercios veterinarios en nuestro país e intentando visualizar cuál será el futuro de los mismos en los próximos tiempos es que abordamos en este artículo la problemática vinculada al desarrollo de las empresas en las cuales se desempeñan distintos integrantes de una misma familia. ¿Les suena?

Si bien la confianza en esos ámbitos representa un atributo irremplazable, se suelen presenciar situaciones en las cuales se abusa de la misma.

«Algunas veces, la configuración mental que tenemos indica que está todo permitido en relación a lo que puedo decirte como hermano, padre o sobrina, debido a los fuertes lazos sanguíneo que nos unen. Sin embargo y en el ámbito de la empresa debemos poder distinguir y separar la pasión de la razón, para empezar a tomar decisiones desde la racionalidad», sostuvo en esta Revista DOSmasDOS Christian Novillo, psicólogo especialista en conducta humana vinculada a las empresas familiares.

Para despejar dudas, un ejemplo claro: si en una empresa en la que uno no mantiene un lazo familiar alguno con sus integrantes, se maneja de forma emocionalmente negativa con su jefe, el tiempo que durará allí será poco. ¿No?

«Diferenciar la esfera familiar de la laboral produce que ambas estructuras perduren en el tiempo. No lograr esto, es una de las razones centrales por las cuales las empresas familiares fracasan y las familias se rompen. Están -por ejemplo- los domingos almorzando y discuten sobre temas laborales, cuando en realidad el motor por el que están reunidos es disfrute», afirmó el especialista.

Esto debe lograrse para que no sea la empresa quien dirija la familia, ya que lógicamente, la primera empezó gracias a la iniciativa de la segunda.

En pos de ese objetivo, desarrollar el eje comunicacional se vuelve indispensable.

Foto Empresas familiares apertura«En primer lugar, se tienen que dividir las tareas de forma clara, profesional y precisa. No todos tienen que hacer de todo. La actividad poco organizada y equilibrada produce conflictos. No podemos perder de vista que la emocionalidad puede trabajarse con una maduración en la planificación de los roles», agregó.

 

Mucho se discute, pero poco se habla de los temas importantes

¿Cuál será el proceso de sucesión? ¿Quiénes se encargaran de dirigir la veterinaria desde lo técnico o lo comercial?

¿Cómo debe ser el proceso de incorporar familiares? ¿Por qué? ¿Quién promoverá profesionalizar la gestión? ¿Cómo nos manejaremos cuando un determinado integrante se case y tenga otros intereses?

¿Cómo dividimos el dinero? ¿Cobramos de forma equitativa o el que trabaja en la compañía cobra más y según su rol?

Algunas claves para una «convivencia efectiva»

1. No trasladar los temas laborales a la vida familiar fuera de la veterinaria.
2. Definir y aclarar los roles de cada uno en la empresa.
3. Tomarse un tiempo para hablar en serio de los temas importantes.
4. Clarificar cuáles son los miembros de la familia que realmente quieren desarrollarse en el emprendimiento.
5. Conjugar la visión inicial de los fundadores con la realidad actual.
6. Entender y valorar las distintas visiones sobre el futuro.
7. Cubrir las cualidades innatas de los fundadores con una mayor profesionalización de las tareas.
8. La toma de decisiones debe ser consensuada.
9. Con una buena armonía laboral es aún más probable que la empresa se sobreponga a problemas económicos momentáneos.

Todas estas son preguntas que no se debaten en la familia y que no permiten calar hondo en cómo se organizará la empresa; qué oportunidades tendrá cada miembro; cómo será planificado el futuro de la estructura en otras cuestiones fundamentales para el desenvolvimiento organizado, coherente y exitoso.

«Uno conoce la familia y la empresa que tiene. A veces hay ciertos temas que incomodan porque se refieren también a la relación entre padre e hijo, por citar un ejemplo. Entonces se postergan y, como dice el dicho: se barre la tierra debajo de la alfombra. Estas cuestiones deben poder hablarse para que las veterinarias sigan siendo el sustento de esta familia y de sus sucesores», sostuvo Novillo.

Según nuestro entrevistado, es peor abordar estas discusiones sólo cuando está enojado o discutiendo con el otro.

«Lo mejor que se puede hacer es fijar acuerdos desde lo racional; antes de que estallen los conflictos. Esto suena sencillo pero no lo es», consideró el psicólogo.

Muchas veces se cree, por ejemplo, que todos los integrantes de la familia deben trabajar en este tipo de emprendimientos, mientras que partir de esta premisa pocas veces termina siendo productivo.

Por esto, es ideal acordar con anticipación el plan sucesorio. También es importante analizar cómo el fundador o los fundadores armaron la empresa y repartieron sus funciones para idear, en función de los tiempos actuales, cómo poder estructurar la dinámica de la misma siendo otra la cantidad de participantes.

Por otra parte, en un mundo empresario que se complejiza continuamente, poner sobre la mesa la cuestión de la profesionalización de la empresa no es menor.

Permite incorporar nuevas herramientas de gestión y personas capacitadas con mayor poder de análisis: el crecimiento de la veterinaria e, incluso, su sostenimiento en un entorno diferente al de su gestación depende de ello.

 

¿Los hijos siempre quieren lo mismo que sus padres?

Los objetivos de cada miembro de la familia pueden variar. No sólo entre el fundador y sus hijos, sino con los hijos de ellos y sus familiares directos. Luchar contra esto pareciera ser una tarea en vano.

Asimismo y a la hora de buscar la definición de la visión y misión de la empresa, de la organización de su cultura y el rol de cada integrante en la misma, pueden producirse pujas, ya que cada uno de los miembros busca imponer su interés personal como objetivo de la empresa.

«La experiencia indica que al momento de explicitar los intereses de cada uno y separar lo racional de lo emocional lo mejor es buscar una palabra externa que los guie o asesore. De este modo, no habrá intereses parciales de por medio en temas sensibles. Asimismo, es la familia la que debe llegar a la conclusión de que es necesario contratar a un asesor; hablando sobre el tema», sostuvo Novillo.

Es decir que primero deben percatarse de que hay temáticas que deben discutirse y es este primer paso el más importante y difícil de dar, según el entrevistado.

Luego, tienen que asumir que la subjetividad puede teñir de emocionalidad y parcialidad las conversaciones.

Y por último, decidir en torno a la contratación de un asesor experto y objetivo que les recomiende pautas y lineamientos a seguir para resolver los interrogantes o conflictos. «Estos pasos implican un proceso de maduración en el manejo y la comunicación en la empresa familiar», agregó.

 

¿Por qué trabajamos con familiares?

«Quienes fundaron el emprendimiento, lo eligieron. Le pusieron corazón, horas y cabeza. Pero sus hijos o nietos, no.

Muchas veces no es lo que desean como norte de vida: tal vez no le gusta la actividad, les parece un trabajo demandante o eligen otra profesión. Y el fundador, muchas veces quiere que todos trabajen en la empresa porque considera que con ese objetivo la creó», explicó Novillo.

Según el psicólogo -experto en conducta humana-, a partir de esa situación comienzan a sucederse conflictos y negociaciones. La idea de incorporar sólo a los más aptos y que deseen participar de la veterinaria es difícil de digerir.

En cambio, las nuevas generaciones comprenden en mayor medida la concepción mencionada: nadie puede ser eficiente de forma consistente en una actividad que no eligió hacer por decisión propia.

«Deben trabajar en la empresa quienes así lo deseen. Además, algunos de la segunda o tercera generación buscan participar momentáneamente mientras finalizan sus estudios para desempeñarse en otro rubro o profesión. Los fundadores deben asumir estas cuestiones», sentenció.

Para no caer en el conflicto, es fundamental poder hablar de estos temas abiertamente, escuchar los objetivos del otro sin juzgar, abandonar concepciones deterministas y aceptar lo planteado por cada miembro de la familia.

 

«Mi papá lo hacía de esa manera y así se hace…»

La experiencia de aquellos que se desenvuelven en el ámbito de las empresas familiares de diferentes rubros y sectores económicos suelen resaltar que las mismas comparten determinados atributos.

«Cuando hablamos de las primeras generaciones, nos referimos a personas que oscilan entre los 55 y 75 años, quienes seguramente apuntalaban su formación académica con aquella otra ligada a ´la calle´ y la intuición, que llevaron a que la veterinaria trascienda en el tiempo», explicó.

Además, hay otra serie de cuestiones a esclarecer. «Probablemente sea muy difícil suplir las características del fundador, gracias a las cuales se erigió la empresa, porque son innatas. En las siguientes generaciones, se cubren esas cualidades con capacitaciones e incorporación de profesionales», aseveró Novillo.

En una sociedad compleja como la actual se necesita la utilización de una gestión profesionalizada para conducirse de forma eficiente, eficaz y aprovechar las nuevas oportunidades. El camino hacia la capacitación de los recursos internos de una empresa es ineludible.

 

«Eso por ahora lo sigo decidiendo yo»

En este punto, nuestro entrevistado aseguró que si hablamos con el pionero, nos dirá cuál cree que es la mejor forma de llevar a cabo cada tarea relacionada a la empresa, porque antes todas las decisiones pasaban por él.

Pero, con el paso del tiempo, si ha tenido muchos hijos, le costará saber cuál puede ser el sucesor que reúna todas sus facultades y a cuál elegir por sobre otro», sostuvo.

Por eso la mejor manera de solucionar el problema es repartir roles y responsabilidades entre los miembros de la familia que sean colaboradores en la empresa.

A cada uno, se le debe delegar la función que le corresponde dada su aptitud y actitud. Finalmente, la toma de decisiones será de forma consensuada, incluyendo una gran cantidad de miradas que enriquecerán el proceso.

 

Seguir pautas y protocolos

Finalmente, la utilización de protocolos de trabajo mínimos y hasta básicos representa un puntapié para comenzar a discutir los núcleos problemáticos esbozados anteriormente en este artículo.

«La definición de este instrumento que organice el proceso de sucesión es sumamente útil para comenzar con la discusión de las temáticas más importantes para la perduración del comercio veterinario en el tiempo y no postergarlas. Incluso el protocolo de la empresa familiar es el que le da un marco a los acuerdos futuros», recomendó el especialista.

Lejos de desalentar a las empresas familiares con la exhibición de problemas característicos de las mismas, la propuesta estuvo abocada a presentar posibles caminos para superar obstáculos para el desenvolvimiento de estas estructuras.

Para ilustrar lo mencionado, resulta clarificador el panorama esbozado por Novillo. «En mi trabajo con el Banco Interamericano de Desarrollo en lo que respecta a asesoría de empresas familiares, vislumbré la conclusión de que solamente el 30% de los emprendimientos llegan a buen puerto, pero que el otro porcentaje sigue intentando hacer negocios con la familia. Esto implica que, tal vez, el proyecto elegido no fue rentable pero que la relación en el área laboral fue factible y ese también es un dato a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones», sostuvo.

Mariano y Leandro Bernades son padre e hijo y dirigen una clínica especializada en cirugías y oftalmología.

"Tenemos un vínculo que nos enriquece profesionalmente"

"Tenemos un  vínculo que  nos enriquece  profesionalmente"La Clínica Bernades puede ser considerada como uno de los tantos casos en los que padre e hijo se hacen fuertes en la búsqueda de la excelencia profesional.

Erigido en la localidad bonaerense de Martínez (1979) por Mariano Bernades y con la incorporación de su hijo Leandro hace 12 años, desde el establecimiento se ofrecen servicios de clínica y cirugías generales, de ojos y traumatológicas, especializándose en mayor medida en oftalmología de pequeños animales y caballos de alto rendimiento (polo, carrera, salto y endurance).

«Buscamos que la imagen del local sea la de un consultorio veterinario de atención profesional de excelencia. Por eso, nos dedicamos únicamente a la atención -nuestro principal ingreso- y a la venta de zooterápicos. El objetivo es aumentar la cantidad de consultas», detalló Leandro.

La relación familiar

«Tenemos una filosofía en relación a lo laboral y a lo personal muy parecida», comenzó a contar su experiencia, Mariano. En contraposición a la ya conocida diferencia de criterios entre las diferentes generaciones y los posibles conflictos que puede desencadenar, los entrevistados clasifican su vínculo como enriquecedor profesionalmente, ya que discuten -pero no pelean- y buscan consenso en torno a las diferentes cuestiones propias a la dinámica de su empresa, más allá de que el actual dueño sigue siendo su fundador.

«Si contemplamos la idea de adquirir equipamiento oneroso, analizamos juntos si vale la pena la inversión en relación al futuro; si vamos a poder interpretarlo y demás situaciones que consideremos importantes», ilustró Mariano.

Testimonios de vida

Oriel y Fernando Scarpone.

Oriel y Fernando Scarpone.

Otro de los casos sobre los cuales nos podemos focalizar es el de Oriel y Fernando Scarpone, de la Clínica Veterinaria Danke, radicada en Lomas de Zamora, Buenos Aires.
Pero para conocer más detalles sobre el vínculo que mantienen padre e hijo, pueden ingresar en la sección «Testimonios de vida» disponible en el nuevo sitio Web: sieger.com.ar.

Además y si bien ambos desarrollaron como especialidad la oftalmología, logran complementarse en otros aspectos.

«En general, tenemos una integración excelente. Por ejemplo, Leandro se encarga de cuestiones nuevas para mí, como la electrocardiografía o electroretinografía, técnicas que implican la utilización de la computadora y sistemas de medición; él se siente más cómodo con eso», agregó.

 

En varios lugares al mismo tiempo

Las incorporaciones de su hijo y otra colega, y la relación de confianza que los une, permiten -entre otras cuestiones- abarcar una mayor área de atención.

«Actualmente, es Leandro quien le dedica más tiempo al consultorio de Martínez: así, puedo atender un día a la semana en CABA y una vez al mes en La Plata, lo cual permiten darnos a conocer como centro especializado», explicó.

 

La sucesión, un tema difícil

«Es una cuestión en torno a la cual conversamos, pero aún no hemos llegado a la solución ideal. Leandro será quien se encargue de la clínica y es quien trabaja conmigo, pero tengo otros hijos dedicados a diferentes profesiones que también mantendrán algún tipo de vínculo con esta empresa», explicó el pionero.

Si bien esta cuestión no está completamente resuelta, ambos destacaron un aspecto clave que influye en el desenvolvimiento de la relación que mantienen: la constante buena comunicación.