¿Qué desafíos se le plantean al líder primerizo?
Ser jefe por primera vez puede resultar un alivio para muchos veterinarios al momento de delegar tareas, fundamentalmente administrativas. Ese nuevo vínculo implica también preocuparse por atender las inquietudes de sus colaboradores y generar canales abiertos de diálogo con ellos.
¿Qué desafíos se le plantean al líder primerizo?
Escribe Facundo Sonatti
Animarse a dar los primeros pasos suele ser un acto inconsciente en la vida de las personas. Sin embargo, padres, familiares y curiosos están ahí para ayudarnos y amortiguar las primeras caídas.
Algo similar ocurre en la infancia cuando quitamos las ruedas de apoyo de las bicicletas: ya no volvemos a pensar en lo difíciles que resultaron aquellas pedaleadas iniciales. Si bien el arte de liderar no escapa a estas realidades, debemos siempre tener en cuenta que los “amortiguadores” ante los primeros pasos en falso son, ni más, ni menos que nuestros colaboradores.
Para el director general de la consultora en recursos humanos HuCap, Miguel Alfonso Terlizzi, “uno de los principales problemas con los que se enfrenta un jefe primerizo es la inseguridad y los temores propios que implica asumir nuevas responsabilidades; administrar recursos económicos, tecnológicos y humanos, siendo estos últimos los que tal vez mayor incomodidad producen, por falta de experiencia y formación”.
Actores reales
¿Qué te proponemos con esta nota?
En Argentina y aunque sea en empresas unipersonales, muchas veces los veterinarios ocupan el lugar del líder: jefes de un equipo de trabajo.
Por menos personas que los profesionales tengan a cargo, se hace ya imprescindible avanzar en delegar tareas administrativas, contables y de atención al público. Todas áreas en las cuales los colaboradores deberán recibir instrucciones claras y precisas en cuanto a cómo realizar sus tareas y de qué manera se los evaluará por hacerlo.
Miedos, presiones y responsabilidades comienzan a hacerse presente detrás de los mostradores, en tendencias que no se vinculan con la importancia de las facturaciones o los volúmenes que la empresa comercialice sino con el grado de madurez que quienes llevan las riendas de la veterinaria demuestren a la hora de planificar, motivar y liderar.
¿Estamos todos preparados para ser jefes? ¿Podemos aprender a serlo?
Sin ninguna duda, los sentimientos descriptos por nuestro entrevistado forjaron los inicios de muchos profesionales veterinarios argentinos. Es por ello que esta Revista 2+2 reunió la palabra de Federico Bonino, José María Etchepare, Yanina Loinaz y Félix Maineri, a repasar anécdotas y rescatar enseñanzas de lo que implica ayer, hoy y siempre ser jefes primerizos.
En Rosario (Santa Fe), Federico Bonino dio sus primeros pasos, convirtiéndose en su propio jefe. “Al momento de elegir la carrera no tuve en cuenta que podía transformarme en jefe. A partir del tercer o cuarto año de cursada, comprendí que me gustaba la idea de generar un emprendimiento propio. La primera experiencia llegó en 2008, con la apertura de Sivet, donde me ocupaba de todo”, recuerda el ahora propietario de la clínica veterinaria rosarina donde trabajan ocho personas.
Por su parte y en la agroveterinaria El Bagual, Félix Maineri resume toda su trayectoria profesional. “En los inicios mi preocupación estaba ligada al temor de no lograr alcanzar los objetivos”, interpreta nuestro entrevistado respecto de aquellos años en los que apenas había salido de la universidad. “Hacía y hago todo tipo de tareas que exceden la práctica veterinaria, como por ejemplo los números de la empresa. Si bien no es el área que más me gusta, me resulta muy difícil delegarlo”, reconoce Maineri.
Respecto de este tema fue el titular de Sivet, quien recomendó contratar a un asistente como la primera inversión en personal que se debería realizar en una clínica veterinaria.
“La primera persona que sumé no fue un veterinario sino un administrativo. Considero que es la inversión más eficiente que se puede hacer en un inicio”, afirmó. Y profundizó: “Resulta poco serio cuando un veterinario que termina una cirugía de urgencia, se saca los guantes y tiene que cobrarle al dueño de la mascota en la cual acaba de intervenir profesionalmente”.
Más allá de estas y entre otras tantas problemáticas que afronta un jefe “primerizo”, Miguel Alfonso Terlizzi, destacó la real importancia de evaluar la motivación de cada una de las personas antes de tomar la decisión de avanzar por ese camino.
Vale recordar también el caso de José María Etchepare, quien dio sus primeros pasos como médico veterinario, con rango de segundo encargado en un establecimiento agropecuario mixto, de 2.200 hectáreas, ubicado en la provincia de Buenos Aires. “Durante la primera etapa realizaba todas las tareas, desde ensillar los caballos y salir con los puesteros a arrear hacienda, hasta cargar un camión de maíz o hacer cartas de porte para traslado, además de los roles específicos para los que me habían contratado”, recuerda el hoy propietario de Veterinaria El Arca, ubicada en Vidal, Buenos Aires, quien lejos de encontrar esto como un aspecto negativo, lo valora. “En mi opinión, esas son facetas importantes para consolidar la posición de liderazgo o jefatura, además de que el conocimiento detallado de cada función dentro de una empresa agropecuaria permite que puedas recomendar u ordenar con “sentido común” las tareas de los empleados. Te legitima en la función y permite ganar el respeto de la gente”, aseguró.
El poder de la comunicación
“Uno de los principales problemas con los que se enfrenta un jefe primerizo es la inseguridad y los temores propios que implica asumir nuevas responsabilidades”. Miguel Alfonso Terlizzi, director general de HuCap.
De su primera experiencia como jefa, la emprendedora platense Yanina Loinaz* (propietaria de “La Cucha de Mono”) recuerda la alegría y el entusiasmo con la cual una de las personas que tenía a cargo buscaba crecer profesionalmente.
“Creo que es sumamente positivo y ya indispensable saber escuchar a aquellos colaboradores que en base a esfuerzo, compromiso y resultados se van ganado nuestra confianza”, aportó quien hoy lidera un equipo de seis personas.
“Es clave que los líderes primerizos cuenten con el apoyo de su personal y será uno de sus principales desafíos, en este punto, contar con el capital humano que sepa, pueda y quiera lograr resultados extraordinarios”, reforzó Terlizzi (HuCap).
En ese sentido, la comunicación es una herramienta imprescindible en el proceso de aprendizaje de cualquiera que quiera llevar adelante un equipo de trabajo hoy en día.
Respecto de esto, es válido mencionar que en los últimos meses, Bonino sumó una nueva colaboradora a Sivet, quien se encarga de las tareas del día a día, a partir de una planificación general que arma él mismo.
“Mi trabajo es netamente profesional con los veterinarios que trabajan en la organización; debemos diferenciar las responsabilidades para evitar desgastar las relaciones”, le explicó a 2+2 el profesional desde Rosario.
¿Se nace o se hace?
“La primera gran inversión a realizar en una clínica veterinaria es contratar a un asistente que se ocupe de las tareas administrativas y la atención al público”. Federico Bonino, titular de Sivet.
“Podemos conocer las tesinas de ventas más efectivas para lograr óptimos resultados, pero lograr que las personas se conviertan en buenos seguidores de su líder (jefe) requiere de competencias específicas que son indispensables y desarrollables”, nos aportó Terlizzi.
“Uno puede tener algunas condiciones de personalidad, de inteligencia emocional y social naturales que facilitan la posición de liderazgo, pero la cultura de la empresa y su relación con la gente te moldea en la manera que podés y debés interaccionar para lograr buenos resultados”, agregó Etchepare, quien también se refirió a la importancia de la capacitación continua.
“También hay una formación básica en cuestiones no técnicas que deberíamos aprender todos quienes estamos en posiciones de jerarquía, porque el título o la profesión no te dan esas herramientas a la hora de trabajar con personas”.
Por su parte, el médico veterinario tandilense Maineri, destacó que “si bien el líder debe tener ciertas características innatas de su personalidad, con esto sólo ya no alcanza: debemos tener la capacidad de aprender, modificar conductas, adaptarse a la situación y al contexto”. Más allá de esto, el profesional explicó que muchas veces las influencias externas intervienen en las acciones diarias… “Y es ahí donde debe aparecer la aptitud del verdadero líder, tomando decisiones, interactuando y guiando, pero -a su vez- logrando que las personas a su cargo sientan tanto la necesidad de comprometerse, como la tranquilidad de considerarse respetadas y valoradas”.
“También hay una formación básica en cuestiones no técnicas que deberíamos aprender todos quienes estamos en posiciones de jerarquía, porque el título o la profesión no te dan esas herramientas a la hora de trabajar con personas”. José María Etchepare, Veterinaria El Arca.
Culminando nuestro repaso por los aprendizajes y las anécdotas de este grupo de profesionales argentinos, fue el veterinario rosarino quien se refirió al rol que ocupan los errores sobre la experiencia en materia de liderazgo.
“Uno de los principales y primeros errores que cometemos es esperar que nuestros colaboradores hagan las cosas exactamente igual a como las haríamos nosotros. Sin embargo, planteando pautas claras y diversificando exigencias, podemos ver que, muchas veces, las terminan haciendo mejor que cualquiera”.
*Fe de erratas: En la edición impresa se publicó erroneamente que Yanina Loinaz es médica veterinaria.
| Cuadro Nº 1 – Pérdidas estimadas en la producción por no aplicar planes sanitarios | |
| Enfermedades parasitarias | $13.000.000.000 |
| Enfermedades reproductivas | $ 6.500.000.000 |
| Enfermedades infecciosas | $ 4.300.000.000 |
| Enfermedades carenciales | $ 3.700.000.000 |
| Total: | $27.500.000.000 |
| Fuente de la información: www.caprove.com.ar | |





