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Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

Cuando el zapato aprieta

La realidad económica argentina no da tregua. Lo que hasta hace unos meses parecía terreno firme para las veterinarias de animales de compañía, hoy empieza a mostrar grietas: el amor de las familias por sus perros y gatos sigue intacto, pero los bolsillos ya no responden de la misma manera.

El gasto en salud y bienestar animal, que solía estar por encima de otros rubros, comienza a ajustarse. Y esa reducción se siente directamente en la facturación de las clínicas.

Las consultas bajan, las ventas de productos se ralentizan y muchos dueños de veterinarias advierten que, aun con mucho esfuerzo, los números ya no cierran como antes. En este escenario, es clave no dejarse llevar solo por la inercia del día a día. Porque cuando “el zapato aprieta”, lo peor que se puede hacer es quedarse quieto.

La primera tarea es ser proactivos: pensar campañas de estación, aprovechar la primavera para generar chequeos preventivos, desparasitaciones, vacunaciones, packs de diagnóstico o charlas abiertas que activen la agenda de los clientes.

El que se queda quieto, pierde.

Que quienes ya confían en la clínica vuelvan al menos una vez más de lo habitual. Que quienes nunca entraron, encuentren una buena excusa para hacerlo.

Pero ser proactivo en las ventas no alcanza si no revisamos, al mismo tiempo, el otro lado de la ecuación: los gastos.

Es hora de actualizar el punto de equilibrio real de la empresa, con las cifras de hoy. ¿Cuánto representan los salarios —incluido el

del propio dueño— con cargas sociales? ¿Qué peso tienen alquiler, servicios, mantenimiento? ¿Qué pasa con los insumos médicos, los impuestos y los costos financieros? Saber cuánto necesitamos facturar para cubrir todo, sin maquillajes, ni autoengaños, es el único punto de partida válido para decidir.

En veterinaria, como en cualquier empresa, rentabilidad no significa ganar mucho, sino evitar perder en silencio.

Y eso solo se logra con información concreta. Revisar los egresos, detectar ineficiencias, renegociar con proveedores o eliminar gastos que no aportan valor es tan importante como sumar consultas.

El desafío, entonces, es doble: salir a buscar a los clientes con propuestas claras y ordenarse puertas adentro para que cada peso cuente. No se trata de elegir entre vender más o gastar mejor; se trata de hacer ambas cosas al mismo tiempo.

Desde Mi Negocio Veterinario sabemos que no hay recetas mágicas. Pero sí hay un camino: medir, planificar y actuar. Quienes se animen a hacerlo tendrán más chances de sostener su clínica en este contexto adverso y de prepararse para cuando la rueda vuelva a girar. Porque va a girar. Y los que lleguen con orden, van a estar en mejor posición para aprovecharlo.

 

Más de 50 dueños de veterinarias y pet shops de Argentina y Paraguay participaron de la primera edición de un Workshop que no solo enseña, sino que motiva a sus asistentes a seguir mejorando y creciendo.

VeteVisión 2025: cuando la gestión se transforma en experiencia

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

Con un formato participativo y una energía contagiosa, la primera edición de VeteVisión —organizada por Mi Negocio Veterinario y el Congreso Internacional Veterinario del Iguazú (CIVI)— reunió a 50 dueños de veterinarias y pet shops de Argentina y Paraguay. Un espacio donde la gestión, el marketing y la inteligencia artificial se pusieron al servicio del cambio.

El 2 de octubre, un día antes del inicio del CIVI en Iguazú, Misiones, se vivió algo diferente. No fue una charla más, ni un congreso tradicional.

VeteVisión 2025 fue un Workshop diseñado para pensar, compartir y hacer.

Cincuenta referentes del sector veterinario se sentaron alrededor de mesas de trabajo para mirar sus negocios desde otra perspectiva: la de la estrategia, los datos y la innovación aplicada.

“Lo que más me gustó fue la dinámica del evento, con conceptos simples y básicos, que redundan en mejoras concretas para la veterinaria. Hemos sumado herramientas que, sin dudas, pueden impulsar nuestros servicios y también las ventas”, resumió Pamela Aguirre, de Quinta Pata (Posadas, Misiones).

La jornada fue llevada adelante por Luciano Aba y Maggie Briceño, de Mi Negocio Veterinario, junto a Juan Pablo Luzuriaga, de Logisvet y Veterinaria Itatí, tres referentes que combinaron experiencia y frescura para guiar a los asistentes en un recorrido intenso y participativo.

A la práctica

Cada grupo trabajó sobre ejercicios prácticos vinculados a la realidad económica argentina y regional, abordando temas clave como gestión, marketing, ventas cruzadas, punto de equilibrio, ticket promedio y análisis de clientes activos.

A lo largo del día, se habló también de frecuencia media de visita, rotación de stock y planificación comercial, siempre con la mirada puesta en mejorar la rentabilidad sin perder la esencia profesional.

La dinámica fue ágil y cercana.

Los asistentes compartieron ejemplos, calcularon indicadores, compararon estrategias y se animaron a proyectar sus propios planes de negocio.

En cada mesa, las risas y los debates se mezclaron con hojas de trabajo, calculadoras y muchas ganas de aprender.

Uno de los momentos más valorados del workshop fue el bloque dedicado a las herramientas digitales.

Sin datos de ingresos y egresos no hay estrategia

“Sin datos de ingresos y egresos, no hay estrategia que funcione”. Luciano Aba.

Desde Mi Negocio Veterinario se destacó cómo la inteligencia artificial puede convertirse en una aliada real del negocio veterinario, optimizando tareas, potenciando la comunicación y ayudando a tomar mejores decisiones.

Los participantes conocieron casos concretos de uso de ChatGPT, NotebookLM y Notion, además de estrategias efectivas con Google My Business y WhatsApp Business, las dos plataformas más rentables para mantener el contacto con los clientes y aumentar la frecuencia de visitas.

Para aplicar mañana

El foco no estuvo solo en la tecnología, sino en cómo integrarla al día a día de la veterinaria sin perder el toque humano que define a la profesión. “Lo importante no es que la gente vaya una vez a la veterinaria, sino que vuelva”, fue una de las frases más repetidas y aplaudidas de la jornada.

VeteVisión no fue un encuentro de teoría, sino de práctica. Los asistentes analizaron sus propios números, discutieron sobre precios y servicios, y descubrieron la importancia de medir para poder decidir. Cada grupo cerró la jornada con una hoja de ruta concreta: pequeñas acciones que podían aplicar de inmediato en sus negocios.

“La inteligencia artificial viene a complementar el trabajo de muchos veterinarios”. Maggie Briceño

El entusiasmo se palpaba en el aire. Hubo momentos de reflexión, pero también de humor y compañerismo.

Muchos participantes coincidieron en que la experiencia los motivó a volver a mirar su veterinaria con otros ojos, entendiendo que la gestión no es una carga, sino una herramienta para sostener lo que más disfrutan hacer: cuidar animales y acompañar a sus familias.

La alianza entre Mi Negocio Veterinario y el CIVI permitió generar un espacio único en el país: un punto de encuentro para quienes creen que la medicina veterinaria del futuro se construye con conocimiento, planificación y colaboración.

VeteVisión 2025 demostró que es posible unir gestión y pasión, que los números también cuentan historias y que compartir experiencias multiplica los resultados.

El cierre fue tan simple como poderoso: aplausos, abrazos y promesas de volver. Porque si algo dejó claro esta primera edición es que cuando los veterinarios se reúnen a pensar en equipo, siempre aparece una nueva visión.

Y esa visión ya tiene nombre: VeteVisión 2026, en el mismo formato, fecha y lugar. Una nueva oportunidad para seguir aprendiendo, inspirándose y transformando la forma de gestionar las veterinarias de la región.

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

En busca de la tranquilidad

Hay palabras que no siempre están en el radar de quienes eligen la profesión veterinaria. Palabras que parecen menores, livianas, casi «malas». Pero que, con el correr del tiempo, se revelan como una necesidad vital. Tranquilidad, por ejemplo.
En buena parte de los años de actividad profesional, la tranquilidad suele ceder ante la urgencia, el entusiasmo o la vocación. Las horas pasan en quirófanos, tras mostradores o atendiendo consultas a domicilio, y el foco está puesto en resolver, ayudar, salvar. Pero a medida que la carrera avanza —y las responsabilidades se acumulan—, la pregunta empieza a tomar forma: ¿cómo se construye una vida profesional más ordenada, menos caótica, más vivible?
Esa pregunta tiene tantas respuestas como veterinarios hay. Pero hay una que aparece cada vez con más fuerza: gestionar.
Sí, gestionar. Administrar los recursos, organizar los turnos, entender los números, planificar los tiempos, delegar, comunicar, liderar. Palabras que, lejos de alejarse del consultorio, ayudan a sostenerlo. Palabras que ya no suenan frías. ni corporativas, sino humanas. Porque ordenar no es lo opuesto a cuidar.
Al contrario: permite hacerlo mejor.

No se trata de correr más, ni de facturar a cualquier precio.
Se trata de construir un método que permita trabajar bien y vivir más tranquilos.

Claro que no es sencillo. Porque a nadie lo formaron en gestión durante la Carrera. Porque todavía hoy hay cierto prejuicio sobre lo que significa “profesionalizar” una clínica. Porque, en el fondo, muchos siguen asociando la tranquilidad a un estado emocional —una utopía que llegará cuando el éxito toque la puerta— y no a un proceso que se puede diseñar, con herramientas, método y acompañamiento.
Por eso, desde Mi Negocio Veterinario decidimos impulsar este año la campaña VTVet. Si, como la VTV que se le realiza a los autos, pero orientada a clínicas y profesionales.
¿El objetivo de esta Verificación Táctica Veterinaria? Medir el nivel de actualización en tres grandes áreas para el futuro de la actividad: la comunicación, el marketing y la gestión.
¿Por qué estas tres?
Porque son las que más influyen en el vínculo con los clientes, en la experiencia del equipo y, por supuesto, en los resultados del negocio.
Sabemos que para muchos veterinarios estos temas siguen pareciendo lejanos. Incluso aburridos. Pero también, que cuando realmente se convierten en herramientas reales para ordenar el trabajo, generan un impacto concreto.
Porque cuando un profesional empieza a planificar mejor, comunicar con más claridad, cobrar a tiempo o liderar con empatía, no solo mejora su rentabilidad: también recupera tiempo, energía y, sí, tranquilidad.
Este número de Mi Negocio Veterinario es una invitación abierta a sumarse a esa búsqueda. No se trata de correr más, ni de facturar a cualquier precio, ni de convertirse en empresario de un día para otro.
Se trata de construir, paso a paso, un modo de llevar adelante las clínicas veterinarias y el trabajo profesional que sea sostenible en el tiempo sin que se lleve puesta la vida personal. La clave es lograr una clínica que funcione bien, sin depender exclusivamente del sacrificio individual; o un equipo que trabaje con compromiso, sin desgaste constante.
La tranquilidad, al fin y al cabo, no es un lujo ni un destino final. Es un estado posible… si se decide gestionarlo.

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

En busca de la tranquilidad

Hay palabras que no siempre están en el radar de quienes eligen la profesión veterinaria. Palabras que parecen menores, livianas, casi «malas». Pero que, con el correr del tiempo, se revelan como una necesidad vital. Tranquilidad, por ejemplo.
En buena parte de los años de actividad profesional, la tranquilidad suele ceder ante la urgencia, el entusiasmo o la vocación. Las horas pasan en quirófanos, tras mostradores o atendiendo consultas a domicilio, y el foco está puesto en resolver, ayudar, salvar. Pero a medida que la carrera avanza —y las responsabilidades se acumulan—, la pregunta empieza a tomar forma: ¿cómo se construye una vida profesional más ordenada, menos caótica, más vivible?
Esa pregunta tiene tantas respuestas como veterinarios hay. Pero hay una que aparece cada vez con más fuerza: gestionar.
Sí, gestionar. Administrar los recursos, organizar los turnos, entender los números, planificar los tiempos, delegar, comunicar, liderar. Palabras que, lejos de alejarse del consultorio, ayudan a sostenerlo. Palabras que ya no suenan frías. ni corporativas, sino humanas. Porque ordenar no es lo opuesto a cuidar.
Al contrario: permite hacerlo mejor.

No se trata de correr más, ni de facturar a cualquier precio.
Se trata de construir un método que permita trabajar bien y vivir más tranquilos.

Claro que no es sencillo. Porque a nadie lo formaron en gestión durante la Carrera. Porque todavía hoy hay cierto prejuicio sobre lo que significa “profesionalizar” una clínica. Porque, en el fondo, muchos siguen asociando la tranquilidad a un estado emocional —una utopía que llegará cuando el éxito toque la puerta— y no a un proceso que se puede diseñar, con herramientas, método y acompañamiento.
Por eso, desde Mi Negocio Veterinario decidimos impulsar este año la campaña VTVet. Si, como la VTV que se le realiza a los autos, pero orientada a clínicas y profesionales.
¿El objetivo de esta Verificación Táctica Veterinaria? Medir el nivel de actualización en tres grandes áreas para el futuro de la actividad: la comunicación, el marketing y la gestión.
¿Por qué estas tres?
Porque son las que más influyen en el vínculo con los clientes, en la experiencia del equipo y, por supuesto, en los resultados del negocio.
Sabemos que para muchos veterinarios estos temas siguen pareciendo lejanos. Incluso aburridos. Pero también, que cuando realmente se convierten en herramientas reales para ordenar el trabajo, generan un impacto concreto.
Porque cuando un profesional empieza a planificar mejor, comunicar con más claridad, cobrar a tiempo o liderar con empatía, no solo mejora su rentabilidad: también recupera tiempo, energía y, sí, tranquilidad.
Este número de Mi Negocio Veterinario es una invitación abierta a sumarse a esa búsqueda. No se trata de correr más, ni de facturar a cualquier precio, ni de convertirse en empresario de un día para otro.
Se trata de construir, paso a paso, un modo de llevar adelante las clínicas veterinarias y el trabajo profesional que sea sostenible en el tiempo sin que se lleve puesta la vida personal. La clave es lograr una clínica que funcione bien, sin depender exclusivamente del sacrificio individual; o un equipo que trabaje con compromiso, sin desgaste constante.
La tranquilidad, al fin y al cabo, no es un lujo ni un destino final. Es un estado posible… si se decide gestionarlo.

Durante Expo Veterinaria 2025, Maggie Briceño abordó los distintos perfiles de tutores que visitan las clínicas hoy en día. ¿El objetivo? Generar mensajes específicos que impacten en sus necesidades reales.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

¿A quién le estás hablando en tu veterinaria?

El mostrador de una clínica veterinaria es, muchas veces, el lugar donde se define si un cliente va a volver… o no. Y no hablamos solo de atención o de precios: hablamos de conexión real. ¿Sabés a quién tenés enfrente cuando ofrecés un servicio?
¿Conocés qué tipo de vínculo tiene ese tutor con su mascota? ¿Te asegurás de que el mensaje que das sea relevante para esa persona?
Estas preguntas fueron el disparador de la presentación “Del caos al éxito, un plan para impulsar tu punto de venta”, que brindaron Maggie Briceño, Luciano Aba y Andrés Amado durante Expo Veterinarias 2025.
Allí, la gerenta de Marketing de Mi Negocio Veterinario puso el acento en una herramienta cada vez más necesaria: la segmentación de clientes.
El concepto es simple. Pero poderoso.

La segmentación es una herramienta para entender, empatizar y personalizar la experiencia del cliente.

Se trata de dejar de ver a todos los clientes como un “promedio” y empezar a reconocer patrones en sus decisiones, necesidades, valores y formas de vincularse con sus animales de compañía.
“Sabiendo a quién le hablamos es que vamos a poder generar un mensaje realmente efectivo y atractivo que no solo promueva el buen vínculo, sino que potencie la capacidad de ofrecer correctamente los servicios que tenemos para ellos”, destacaba Maggie.
Y agregaba: “Si bien es cierto que algunos clientes pueden compartir dos o más perfiles, es clave que hagamos el intento de buscar esas características principales que unen y agrupan, al menos, a nuestros principales clientes”.
La propuesta no es teórica. Durante la charla realizada en julio, Maggie compartió un modelo práctico de segmentación “vincular” con ejemplos y mensajes orientados a promover la salud bucal.
A continuación, los repasamos.

Materno filiales

“En este caso nos referimos al caso de las personas que vemos a nuestras mascotas como a un hijo”, destacó Maggie para también avanzar. “Es un público que siempre buscará lo mejor para su perro y/o su gato. En ellos vemos a tope expresada la plena humanización, con lazos afectivos muy fuertes con sus mascotas. Son personas que se preocupan y ocupan realmente de la salud de sus seres amados”.
Este grupo suele valorar especialmente todo lo que implique cuidado preventivo, como los chequeos anuales, la odontología y los planes de salud mensuales.
También son receptivos a propuestas que incluyan alimentos premium o servicios que contemplen el bienestar emocional del animal. Están dispuestos a invertir si perciben que eso mejora la calidad de vida de sus mascotas.

Simbologistas

Este perfil representa a quienes se identifican profundamente con sus mascotas y las integran como parte esencial de su estilo de vida. Buscan servicios y productos que reflejen sus valores, su estética y su sentido de pertenencia.
La exclusividad, el estatus, las marcas de referencia y la sensibilidad a la opinión ajena son características comunes en estos tutores.
En sus decisiones pesa tanto el bienestar del animal como la experiencia que los rodea: atención personalizada, turnos VIP, grooming premium, alianzas con especialistas, productos importados y alimentos por raza son parte del universo que esperan encontrar.
Para ellos, el diferencial no está solo en el “qué”, sino también en el “cómo”.

Racionalistas

Se trata de clientes que priorizan el análisis y la eficiencia en cada decisión.
Investigan, comparan, evalúan el costo-beneficio y toman decisiones informadas. Valoran lo funcional, lo práctico y lo medible. Suelen tener una mirada más racional sobre el cuidado de sus mascotas, pero no por eso menos comprometida.
Para ellos, resulta fundamental encontrar packs accesibles y claros, turnos rápidos, opciones de pago con cuotas, servicios con seguimiento y garantías.
Están atentos a promociones, datos duros, resultados visibles. Por eso, un mensaje estructurado y con argumentos sólidos tiene más impacto que uno emocional.

Comunitarios

Este perfil incluye a tutores que se mueven por convicciones.
Son personas que adoptan, que promueven el bienestar, que colaboran en refugios, que valoran la sostenibilidad y buscan coherencia entre sus elecciones personales y los servicios que consumen.
Prefieren clínicas que les ofrezcan más que un producto: buscan contenido educativo, alianzas con ONG, beneficios para grupos familiares, productos naturales y espacios para compartir información.
Charlas, capacitaciones, canales de contención y actividades colectivas son muy bien recibidas por este grupo.

Segmentar para conectar (y vender mejor)

Lejos de ser una etiqueta, la segmentación es una herramienta para entender, empatizar y personalizar la experiencia del cliente. “Reconocer el perfil que comparten la mayoría de los clientes de estos puntos de venta permite cambiar la forma en que hoy se trabaja y orientar mensajes estratégicos y bien dirigidos para cada uno”, explicó Maggie en la charla.
¿El beneficio? Mayor conexión, más claridad en la comunicación y, sobre todo, mejores resultados. Porque hablarles a todos de la misma manera es, en definitiva, no hablarle a nadie.
Por eso, si buscás mejorar el vínculo con tus clientes, aumentar la efectividad de tus acciones y ofrecer servicios realmente valorados, la clave puede estar en esta pregunta inicial: ¿a quién le estás hablando en tu veterinaria?

Para poder crear un servicio diferencial tenés que conocer qué le “gusta” / “quiere encontrar” tu cliente en la veterinaria.

Javier Sánchez Novoa
Argentina
javier.sanchez@consultoramercader.com.ar

Conocer a tu cliente, el primer paso para ofrecer servicios diferenciales

Estamos comenzando un nuevo año, una nueva oportunidad para planificar diversas tácticas que deben formar parte de una estrategia de fidelización de tus clientes para la veterinaria.
Pero antes de avanzar, vamos a clarificar 3 conceptos claves que te van a servir.

La gestión de tu base de datos

Cuando hablamos de gestión, hablamos de la optimización de un recurso. En este caso, la base de datos de tus clientes: su correo, celular, dirección, entre otros datos. Es de absoluta importancia que desde tu mostrador se tomen todos los datos del cliente y del paciente… Es más, te aconsejo que dentro del proceso de atención de tus clientes debe contener un paso dónde se revisen los datos de aquel que ya te viene visitando pero que no sabés si se mudó, cambio su celular, etc. El producto de la gestión de la base de datos es poder aplicar una técnica de segmentación para poder activar una táctica puntual.

Fidelización del cliente

¿A qué nos referimos cuándo hablamos de un cliente fidelizado? Es aquel que te visita con asiduidad durante un periodo de un año, que es permeable a tus comunicaciones, que mantiene el plan vacunal de su mascota, te recomienda con otros potenciales clientes. Otra característica interesante es que además del servicio médico, te compra productos para su mascota. Es decir, estableció un vínculo con vos y tu empresa, ese es el divino tesoro que tendrás que mantener, afianzar y hacer crecer, es tu escudo protector contra cualquier competidor, ya que un cliente fidelizado es menos sensible a la variación del precio de los productos y servicios de tu clínica, es decir, mejora tu competitividad.

Servicio diferencial

Diferencial para tu cliente, ya que éste puede ser un concepto subjetivo (lo que es diferencial para un cliente puede no serlo para otro).
Para poder crear un servicio diferencial tenés que conocer qué le “gusta” / “quiere encontrar” tu cliente en la veterinaria. Para esto tenés que trabajar muy fuerte en la comunicación a través de encuestas breves para poder detectar qué es lo que más valora de tu servicio y qué otras propuestas le gustaría encontrar. Así de simple. Te recomiendo herramientas para poder desarrollarlas, como Google Forms (Formularios), que está en tu cuenta de Gmail: es un servicio gratuito que te permite estructurar la encuesta y transformarla en un link o un código QR para que puedas exhibirlo en mostrador y sala de espera. Lo más importante es generar el mayor volumen de respuestas posibles. Vas a ver que encontrarás nuevas oportunidades para crear propuestas superadoras.
Una vez que tenemos claros estos 3 conceptos claves, manos a la obra con la segmentación de tus clientes. Pero ¿para qué segmentamos?, ¿vale la pena? Si el cliente vuelve… ¿seguro?

«Es importante que desde mostrador se tomen todos los datos del cliente y del paciente.»

Manos a la obra

Cuando nos adentramos en los procesos de segmentación debemos tener muy en claro por qué queremos segmentar a los clientes. Determiná los objetivos. Algunos pueden ser aumentar las visitas a la veterinaria, sumar a las ventas en general, aumentar el promedio de ticket por cliente, venderles a los clientes productos y servicios que nunca te compró, incrementar la visita de los pacientes caninos y/o felinos a la clínica, aumentar la tasa vacunal, etc.
Una vez que tenemos claro el motivo de la segmentación, debemos proceder a trabajar con sus diversas técnicas, entre ellas encontramos:

  • Segmentación por especie: donde podés trabajar con las particularidades de las especies, necesidades del paciente… y del cliente.
  • Segmentación por rango etario del paciente: estableciendo los rangos de edad, podés trabajar con acciones de medicina preventiva según la edad de los pacientes.
  • Segmentación por producto / servicio consumido, para amplificar la venta: trabajando con un sistema de gestión podrás filtrar ventas por clientes, conociendo qué personas consumen ciertos productos, para poder estimular la venta.
  • Segmentación por frecuencia de compra, identificando los clientes con mayor frecuencia de compra / visita en un periodo de meses determinados.
  • Segmentación por zona geográfica: ¿Dónde están tus clientes?, ¿Hasta dónde llegan tus servicios y tu “marca”?

Te recomiendo que la primera acción de segmentación sea identificar a los clientes con mayor participación en la facturación, la famosa ley de Pareto del 80/20: determinar los clientes (20{4adbc17c030d51c01aaa8963ad5665f139ab1902e320bb247e1d9c7f0bc665e4}) que generan la mayor cantidad de facturación del periodo de análisis (80{4adbc17c030d51c01aaa8963ad5665f139ab1902e320bb247e1d9c7f0bc665e4}). Por supuesto que el 20{4adbc17c030d51c01aaa8963ad5665f139ab1902e320bb247e1d9c7f0bc665e4} o el 80{4adbc17c030d51c01aaa8963ad5665f139ab1902e320bb247e1d9c7f0bc665e4} es fluctuante, no son porcentajes rígidos. Tené en cuenta que este grupo / segmento de clientes son claves para el desarrollo de la empresa. Después de esta segmentación podés seguir explorando con otra sub-segmentación, por especie y rango de edad.

«Te recomiendo que la primera acción de segmentación sea identificar a los clientes con mayor participación en la facturación.»

¿Por qué hacer todo esto?

Para poder orientar tus propuestas de servicios a clientes que son permeables a tu oferta, de lo contrario estaríamos “desperdiciando” recursos claves, tiempo y especialmente. Las encuestas y sus resultados son importantes: porque podés desarrollar una estrategia que genere un valor diferencial para el cliente. Acá es dónde se conecta con el concepto de fidelización, porque le hablamos al cliente adecuado.
Una vez que tenés identificado el método de segmentación y los clientes filtrados, tenés que evaluar si el número de clientes segmentados es representativo, no sea cosa que apliques presupuesto y planifiques acciones en un número reducido de clientes con bajo consumo. A tener en cuenta este punto.
Te puede pasar que en el camino del proceso de segmentación te encuentres que te faltan datos, reparas en que no se están tomando correctamente los datos de contacto desde el mostrador. Por eso es muy importante contar con un proceso de trabajo que establezca claramente los pasos a seguir al momento de atender a los clientes.
Desarrollar una estrategia de segmentación te ayuda también a detectar mejoras en la atención y toma de datos.
Es un trabajo 100{4adbc17c030d51c01aaa8963ad5665f139ab1902e320bb247e1d9c7f0bc665e4} en equipo con atención al cliente.
Cuando tenés todo listo, ¡manos a la obra!
Presentale la estrategia a tus equipos de trabajo, tanto veterinarios, auxiliares como de atención al cliente. Todos tienen que saber sobre el objetivo que buscas con la estrategia, para que no sea algo aislado desde mostrador.
A este punto del proceso es cuando vemos que se alinearon los tres conceptos con los que comenzamos la nota: gestión de la base de datos, fidelización del cliente y servicio diferencial. Cuando le hablamos al cliente adecuado, nuestro mensaje llega y logra el efecto adecuado.
Recordá que la gestión de tu clínica veterinaria necesita que le dispongas de un tiempo semanal, para poder desarrollar e implementar estrategias cómo la que analizamos hoy, además recordá que es muy importante el seguimiento.

Para poder crear un servicio diferencial tenés que conocer qué le “gusta” / “quiere encontrar” tu cliente en la veterinaria.

Javier Sánchez Novoa
Argentina
javier.sanchez@consultoramercader.com.ar

Conocer a tu cliente, el primer paso para ofrecer servicios diferenciales

Estamos comenzando un nuevo año, una nueva oportunidad para planificar diversas tácticas que deben formar parte de una estrategia de fidelización de tus clientes para la veterinaria.
Pero antes de avanzar, vamos a clarificar 3 conceptos claves que te van a servir.

La gestión de tu base de datos

Cuando hablamos de gestión, hablamos de la optimización de un recurso. En este caso, la base de datos de tus clientes: su correo, celular, dirección, entre otros datos. Es de absoluta importancia que desde tu mostrador se tomen todos los datos del cliente y del paciente… Es más, te aconsejo que dentro del proceso de atención de tus clientes debe contener un paso dónde se revisen los datos de aquel que ya te viene visitando pero que no sabés si se mudó, cambio su celular, etc. El producto de la gestión de la base de datos es poder aplicar una técnica de segmentación para poder activar una táctica puntual.

Fidelización del cliente

¿A qué nos referimos cuándo hablamos de un cliente fidelizado? Es aquel que te visita con asiduidad durante un periodo de un año, que es permeable a tus comunicaciones, que mantiene el plan vacunal de su mascota, te recomienda con otros potenciales clientes. Otra característica interesante es que además del servicio médico, te compra productos para su mascota. Es decir, estableció un vínculo con vos y tu empresa, ese es el divino tesoro que tendrás que mantener, afianzar y hacer crecer, es tu escudo protector contra cualquier competidor, ya que un cliente fidelizado es menos sensible a la variación del precio de los productos y servicios de tu clínica, es decir, mejora tu competitividad.

Servicio diferencial

Diferencial para tu cliente, ya que éste puede ser un concepto subjetivo (lo que es diferencial para un cliente puede no serlo para otro).
Para poder crear un servicio diferencial tenés que conocer qué le “gusta” / “quiere encontrar” tu cliente en la veterinaria. Para esto tenés que trabajar muy fuerte en la comunicación a través de encuestas breves para poder detectar qué es lo que más valora de tu servicio y qué otras propuestas le gustaría encontrar. Así de simple. Te recomiendo herramientas para poder desarrollarlas, como Google Forms (Formularios), que está en tu cuenta de Gmail: es un servicio gratuito que te permite estructurar la encuesta y transformarla en un link o un código QR para que puedas exhibirlo en mostrador y sala de espera. Lo más importante es generar el mayor volumen de respuestas posibles. Vas a ver que encontrarás nuevas oportunidades para crear propuestas superadoras.
Una vez que tenemos claros estos 3 conceptos claves, manos a la obra con la segmentación de tus clientes. Pero ¿para qué segmentamos?, ¿vale la pena? Si el cliente vuelve… ¿seguro?

«Es importante que desde mostrador se tomen todos los datos del cliente y del paciente.»

Manos a la obra

Cuando nos adentramos en los procesos de segmentación debemos tener muy en claro por qué queremos segmentar a los clientes. Determiná los objetivos. Algunos pueden ser aumentar las visitas a la veterinaria, sumar a las ventas en general, aumentar el promedio de ticket por cliente, venderles a los clientes productos y servicios que nunca te compró, incrementar la visita de los pacientes caninos y/o felinos a la clínica, aumentar la tasa vacunal, etc.
Una vez que tenemos claro el motivo de la segmentación, debemos proceder a trabajar con sus diversas técnicas, entre ellas encontramos:

  • Segmentación por especie: donde podés trabajar con las particularidades de las especies, necesidades del paciente… y del cliente.
  • Segmentación por rango etario del paciente: estableciendo los rangos de edad, podés trabajar con acciones de medicina preventiva según la edad de los pacientes.
  • Segmentación por producto / servicio consumido, para amplificar la venta: trabajando con un sistema de gestión podrás filtrar ventas por clientes, conociendo qué personas consumen ciertos productos, para poder estimular la venta.
  • Segmentación por frecuencia de compra, identificando los clientes con mayor frecuencia de compra / visita en un periodo de meses determinados.
  • Segmentación por zona geográfica: ¿Dónde están tus clientes?, ¿Hasta dónde llegan tus servicios y tu “marca”?

Te recomiendo que la primera acción de segmentación sea identificar a los clientes con mayor participación en la facturación, la famosa ley de Pareto del 80/20: determinar los clientes (20{4adbc17c030d51c01aaa8963ad5665f139ab1902e320bb247e1d9c7f0bc665e4}) que generan la mayor cantidad de facturación del periodo de análisis (80{4adbc17c030d51c01aaa8963ad5665f139ab1902e320bb247e1d9c7f0bc665e4}). Por supuesto que el 20{4adbc17c030d51c01aaa8963ad5665f139ab1902e320bb247e1d9c7f0bc665e4} o el 80{4adbc17c030d51c01aaa8963ad5665f139ab1902e320bb247e1d9c7f0bc665e4} es fluctuante, no son porcentajes rígidos. Tené en cuenta que este grupo / segmento de clientes son claves para el desarrollo de la empresa. Después de esta segmentación podés seguir explorando con otra sub-segmentación, por especie y rango de edad.

«Te recomiendo que la primera acción de segmentación sea identificar a los clientes con mayor participación en la facturación.»

¿Por qué hacer todo esto?

Para poder orientar tus propuestas de servicios a clientes que son permeables a tu oferta, de lo contrario estaríamos “desperdiciando” recursos claves, tiempo y especialmente. Las encuestas y sus resultados son importantes: porque podés desarrollar una estrategia que genere un valor diferencial para el cliente. Acá es dónde se conecta con el concepto de fidelización, porque le hablamos al cliente adecuado.
Una vez que tenés identificado el método de segmentación y los clientes filtrados, tenés que evaluar si el número de clientes segmentados es representativo, no sea cosa que apliques presupuesto y planifiques acciones en un número reducido de clientes con bajo consumo. A tener en cuenta este punto.
Te puede pasar que en el camino del proceso de segmentación te encuentres que te faltan datos, reparas en que no se están tomando correctamente los datos de contacto desde el mostrador. Por eso es muy importante contar con un proceso de trabajo que establezca claramente los pasos a seguir al momento de atender a los clientes.
Desarrollar una estrategia de segmentación te ayuda también a detectar mejoras en la atención y toma de datos.
Es un trabajo 100{4adbc17c030d51c01aaa8963ad5665f139ab1902e320bb247e1d9c7f0bc665e4} en equipo con atención al cliente.
Cuando tenés todo listo, ¡manos a la obra!
Presentale la estrategia a tus equipos de trabajo, tanto veterinarios, auxiliares como de atención al cliente. Todos tienen que saber sobre el objetivo que buscas con la estrategia, para que no sea algo aislado desde mostrador.
A este punto del proceso es cuando vemos que se alinearon los tres conceptos con los que comenzamos la nota: gestión de la base de datos, fidelización del cliente y servicio diferencial. Cuando le hablamos al cliente adecuado, nuestro mensaje llega y logra el efecto adecuado.
Recordá que la gestión de tu clínica veterinaria necesita que le dispongas de un tiempo semanal, para poder desarrollar e implementar estrategias cómo la que analizamos hoy, además recordá que es muy importante el seguimiento.

Se trata de uno de los puntos focales donde se juntan clientes, personal y productos. Te contamos que aspectos básicos tener en cuenta para aprovechar el espacio.

¿Qué rol juega el mostrador en la veterinaria?

El mostrador de una veterinaria es mucho más que un simple punto de venta.

Es el lugar donde se establece el primer contacto con los clientes, donde se genera confianza y se impulsa la venta de productos y servicios. Por eso, te reafirmamos la importancia de este espacio y destacaremos algunos de los productos que deberían exhibirse cerca de la caja para maximizar su impacto.

La importancia del mostrador

El mostrador de una veterinaria es el corazón del negocio.

Es el punto focal donde convergen clientes, personal y productos. Su importancia radica en varios aspectos clave:

  • La primera impresión vale doble: El mostrador es lo primero que ven los clientes al entrar. Una presentación ordenada y atractiva crea una impresión positiva desde el principio, lo que influye en la percepción general de la calidad del servicio.
  • Todo por generar confianza: Un mostrador bien organizado transmite profesionalismo y confianza. Los clientes se sienten más cómodos al ver que el personal está preparado y los productos están cuidadosamente seleccionados y presentados.
  • Más ventas: Al exhibir productos cerca de la caja, se aprovecha la oportunidad de realizar ventas adicionales. Los clientes que esperan pagar por un servicio o consulta pueden verse tentados a adquirir productos que estén a su alcance visual y que sean de interés para ellos o para sus mascotas.

Productos clave cerca de la caja

Si bien podrían ser algunos más, te compartimos algunos productos que deberían exhibirse cerca de la caja en una veterinaria:

  1. Alimentos premium para mascotas: Destacar alimentos de alta calidad y recomendados por veterinarios puede ser muy efectivo. Muchos clientes están dispuestos a invertir en la salud y el bienestar de sus mascotas, por lo que ofrecer opciones premium puede ser atractivo.
  2. Productos de higiene y cuidado: Desde champús y cepillos hasta productos antipulgas y antiparasitarios, estos artículos son esenciales para el cuidado diario de las mascotas.
  3. Juguetes y accesorios: Los juguetes y accesorios para mascotas son populares entre los dueños que desean consentir a sus compañeros peludos. Exhibir una selección variada y atractiva cerca de la caja puede motivar a los clientes a agregar algún artículo extra a su compra.
  4. Suplementos nutricionales: En el caso de mascotas con necesidades específicas o en etapas de vida particulares, los suplementos nutricionales pueden ser muy buscados. Mostrar opciones recomendadas por el veterinario puede impulsar su venta.

Pura estrategia

No lo olviden: el mostrador de una veterinaria es un espacio estratégico que no solo facilita las transacciones comerciales, sino que también impacta en la experiencia del cliente y en las oportunidades de venta adicionales.

Al destacar productos clave cerca de la caja, se maximiza su visibilidad y se aprovecha su potencial para aumentar los ingresos y la satisfacción de los clientes. ¿Y vos? ¿Cómo aprovechás el mostrador?

Se trata de uno de los puntos focales donde se juntan clientes, personal y productos. Te contamos que aspectos básicos tener en cuenta para aprovechar el espacio.

¿Qué rol juega el mostrador en la veterinaria?

El mostrador de una veterinaria es mucho más que un simple punto de venta.

Es el lugar donde se establece el primer contacto con los clientes, donde se genera confianza y se impulsa la venta de productos y servicios. Por eso, te reafirmamos la importancia de este espacio y destacaremos algunos de los productos que deberían exhibirse cerca de la caja para maximizar su impacto.

La importancia del mostrador

El mostrador de una veterinaria es el corazón del negocio.

Es el punto focal donde convergen clientes, personal y productos. Su importancia radica en varios aspectos clave:

  • La primera impresión vale doble: El mostrador es lo primero que ven los clientes al entrar. Una presentación ordenada y atractiva crea una impresión positiva desde el principio, lo que influye en la percepción general de la calidad del servicio.
  • Todo por generar confianza: Un mostrador bien organizado transmite profesionalismo y confianza. Los clientes se sienten más cómodos al ver que el personal está preparado y los productos están cuidadosamente seleccionados y presentados.
  • Más ventas: Al exhibir productos cerca de la caja, se aprovecha la oportunidad de realizar ventas adicionales. Los clientes que esperan pagar por un servicio o consulta pueden verse tentados a adquirir productos que estén a su alcance visual y que sean de interés para ellos o para sus mascotas.

Productos clave cerca de la caja

Si bien podrían ser algunos más, te compartimos algunos productos que deberían exhibirse cerca de la caja en una veterinaria:

  1. Alimentos premium para mascotas: Destacar alimentos de alta calidad y recomendados por veterinarios puede ser muy efectivo. Muchos clientes están dispuestos a invertir en la salud y el bienestar de sus mascotas, por lo que ofrecer opciones premium puede ser atractivo.
  2. Productos de higiene y cuidado: Desde champús y cepillos hasta productos antipulgas y antiparasitarios, estos artículos son esenciales para el cuidado diario de las mascotas.
  3. Juguetes y accesorios: Los juguetes y accesorios para mascotas son populares entre los dueños que desean consentir a sus compañeros peludos. Exhibir una selección variada y atractiva cerca de la caja puede motivar a los clientes a agregar algún artículo extra a su compra.
  4. Suplementos nutricionales: En el caso de mascotas con necesidades específicas o en etapas de vida particulares, los suplementos nutricionales pueden ser muy buscados. Mostrar opciones recomendadas por el veterinario puede impulsar su venta.

Pura estrategia

No lo olviden: el mostrador de una veterinaria es un espacio estratégico que no solo facilita las transacciones comerciales, sino que también impacta en la experiencia del cliente y en las oportunidades de venta adicionales.

Al destacar productos clave cerca de la caja, se maximiza su visibilidad y se aprovecha su potencial para aumentar los ingresos y la satisfacción de los clientes. ¿Y vos? ¿Cómo aprovechás el mostrador?

Repasamos distintas alternativas para gestionar las reseñas de Google de nuestros negocios veterinarios y fortalecernos en el proceso.

Reputación On Line y cómo vencer el miedo al qué dirán

Virginia Vallejo
Argentina

Desde la perspectiva de las empresas que prestan servicios, como las clínicas veterinarias, resulta muy sensible recibir feedback por parte de los clientes, ya que no solo califican a la empresa, sino que también emiten juicios sobre el profesional a cargo, que muchas veces se siente expuesto y víctima del tan popular como detestable “escrache social”, una pesadilla que muchos colegas tememos y que nos limita cuando queremos mostrar lo que hacemos en redes sociales y otros recursos digitales.
Este miedo a la crítica suele ser una de las razones por las que no se trabaja en la reputación online. De hecho, he conocido a colegas que prefieren no enterarse de lo que están diciendo sobre ellos. Pero créanme (por experiencia) es mucho mejor tener esta arma de doble filo a nuestro favor; nos va a ayudar a crecer en ventas y a mejorar el posicionamiento.
Mi anterior experiencia como visitadora veterinaria me ayudó a conocer muchas clínicas y consultorios de Argentina. Una de mis tareas era buscar a diario en Google Maps a los clientes que visitaba para adentrarme y conocer mejor sus negocios. Para mi sorpresa, me encontraba con muchos lugares que tenían muy baja calificación, opiniones feas que nadie respondía, fotos mal sacadas, horarios desactualizados, teléfonos incorrectos, etc; transmitiendo la sensación de que el lugar estaba totalmente desatendido.
Cuando el consultorio se encuentra lleno de pacientes y las cuentas dan bien, no nos preocupamos, pero cuando el contexto se complica y nos toca salir a competir, nos sorprende que no nos elijan. E incluso nos enojamos cuando se van con la competencia. Pero ¿estamos trabajando activamente en proyectar la imagen correcta de lo que somos?
Lo que también me ha sorprendido es conocer lugares increíbles que no me esperaba encontrar: algunas clínicas no tenían nada que ver con lo que los clientes y las fotos de Google Maps reflejaban en sus reseñas.

Tenemos que darle un empujoncito a los clientes para que también dejen reseñas positivas.

Me encontré con muchas propuestas de valor que no eran comunicadas, ni reconocidas por la audiencia (desde un título de especialización, un lindo mostrador, un consultorio cat-friendly, un ecógrafo nuevo, una camilla o sillas cómodas en la sala de espera, entre otras). Y cuando les consultaba, me daba cuenta de que los colegas creían que era la gente la que tenía que ver lo bueno y compartirlo, pero esto, lamentablemente, nunca sucede (solo en contadas ocasiones).
Sin embargo, está totalmente comprobado que las personas que han tenido malas experiencias sacan tiempo y energía de donde no tienen para hablar del tema; el dolor y el enojo son emociones fuertes que disparan acciones rápidas en búsqueda de “justicia”. Además, la crítica negativa genera más “rating” y se viraliza rápidamente, así que es esperable que luego de algún comentario negativo, vengan otros.
En muchos de estos casos el argumento principal para no trabajar sobre la imagen de la empresa era la falta de tiempo.
En otros, me decían que contaban con muy buenos clientes de años y que esos no se guiaban por los malos comentarios (pero tampoco les estaban dejando buenas reseñas para apoyarlos); otros desconocían esa información (no verla no va a hacer que desaparezca) y otros preferían no tocar el tema porque los angustiaba.

En primera persona

Como dueña de un negocio veterinario (Hotel de Gatos Mishmosos) sé lo que se siente ser criticada a pesar de estar dejando la vida en mi empresa; pero también sé que es mi responsabilidad gestionar lo que se dice sobre nosotros.
Pasé muchos años evitando leer las críticas, me daba (y aún me da) una extraña sensación de estrés cuando recibía los mails de Google notificándome sobre una reseña recibida (no podía soportar las malas calificaciones) y no sabía cómo responder sin inundar mis palabras de emocionalidad. Sabía que muchos de los clientes venían por el boca a boca pero pedirles que nos calificaran era como meterme en la boca del lobo; podrían calificarme negativamente y creía que no iba a poder responderles, ni mejorar su experiencia.
Durante meses de trabajo, empecé a detectar que mucho de lo que me pasaba se debía a que me criaron con la idea de que equivocarse está mal y que era imperdonable. Entonces cada vez que algo salía mal, en vez de aprender de la experiencia, escondía el error tratando de que nadie lo viera (equivocarme era vergonzoso); pero esconderlo no hacía que dejara de existir.
Reconocer los errores nos ayuda a crear mejores versiones de nosotros y de nuestras empresas, después de todo, si los sistemas se actualizan y mejoran, ¿por qué no podemos hacerlo nosotros?
Con ayuda de un coach, me encaminé a trabajar mi miedo a la crítica que me impedía posicionar mi negocio en donde realmente tenía que estar y créanme, valió la pena.

Responder todo

Todas las reseñas, positivas o negativas, deben responderse lo más rápido que se pueda, sin involucrarse emocionalmente. En caso de que no puedan llevar a cabo la tarea con la frialdad que amerita, recomiendo que lo haga un tercero. Se debe utilizar un tono de respuesta cordial, educado y cálido:
“Agradecemos tu reseña…”.
Es importante personalizar la respuesta dando detalle de la interacción: “Gracias por confiarnos la cirugía de Lunita (a veces los tutores no los nombran, pero debemos averiguar de qué paciente se trata).
En el caso de las reseñas negativas, se debe contactar al cliente para indagar la razón de su mala experiencia y ponernos a disposición.
Las críticas son necesarias para crecer y debemos expresar agradecimiento por contar su experiencia, manifestándole la intención de mejorar para cumplir sus expectativas. No soy de las que creen que el cliente siempre tiene la razón, pero debemos actuar para que crea que la tiene y no entrar en conflicto.
Si tenemos 10 reseñas positivas, el impacto de una reseña negativa es muy alto.
En cambio, si hay 180 positivas, lo negativo se diluye entre lo bueno. Por eso es importante que nos enfoquemos en pedir reseñas, más aún cuando se trata de clientes fidelizados. Además, cuando alguien deja una mala reseña a un negocio, lo primero que hace es chequear las malas reseñas anteriores; si encuentra que son varios los tuvieron mala experiencia, ataca con la sensación de estar acompañado.
En cambio, si ve que hay mucho feedback positivo, no querrá ser el único que desentone en el mar de 5 estrellas y quizás se arrepienta a tiempo de atacarnos dándonos incluso una segunda oportunidad.
Google es el primer lugar en el que los consumidores buscan: si encuentran tu negocio y tiene buenas reseñas, ayudará a que seas el más elegido. Tanto la cantidad de reseñas como su calidad es importante; una buena reputación demostrará a los clientes que pueden confiar en tu negocio.
Colegas: las reseñas de Google funcionan como una palanca de ventas, deben saber que, si no las gestionan estratégicamente y no se ocupan de recopilar reseñas positivas, su valoración va a ser inferior a la que merecen. No podemos dejar que eso suceda: ¡ser y parecer!

¿Cómo logramos sumar reseñas positivas en Google?

Luego de haber trabajado sobre la imagen de nuestra veterinaria, lo siguiente será poner el foco en solicitar a cada cliente (no importa si vino una vez o 100) que nos califique en las reseñas de Google. Las reseñas positivas llegan a cuentagotas, no porque no las merezcamos, sino porque a la mayoría de la gente no le nace hacerlo, por lo que tendremos que darles un «empujoncito». Se pueden utilizar varios recursos:

  1. Poner un cartel con QR y pedir en persona que nos dejen la reseña: esto tiene una alta tasa de éxito, ya que se ven obligadas a hacerlo por cordialidad. Reconozco que puede ser un poco incómodo, ¡pero inténtenlo!
  2. Enviar un WhatsApp o mail luego de la experiencia de compra/servicio: además del seguimiento clínico, podemos pedir una reseña. En el caso de mi Hotel de Gatos, luego del check-out del gatito, la familia recibe un mail automatizado: “Hola [nombre], gracias por habernos elegido para cuidar a tu familia gatuna”. “Nos gustaría conocer la experiencia… Si podés tomarte unos minutos para comentarnos lo positivo y si hubo algo negativo de tu experiencia, para nosotros es muy importante escucharlo”.
  3. Si usan las redes sociales, pueden publicar o compartir un link en la biografía para que los clientes dejen sus reseñas.
  4. Se puede dar un descuento / regalo en la próxima compra luego de que los clientes dejen su reseña: premiar a los clientes incentiva a que colaboren.

Por último, tengan en cuenta que las reseñas de Google deberían ser representativas de la cantidad de clientes que han tenido en el negocio; el ideal sería el 100{4adbc17c030d51c01aaa8963ad5665f139ab1902e320bb247e1d9c7f0bc665e4} de los clientes, pero sería una utopía, un 50{4adbc17c030d51c01aaa8963ad5665f139ab1902e320bb247e1d9c7f0bc665e4} sería un excelente trabajo, un 20{4adbc17c030d51c01aaa8963ad5665f139ab1902e320bb247e1d9c7f0bc665e4} sería un muy buen objetivo inicial.
Por ejemplo, si tienen en su base de contactos 600 clientes, deberían tener como mínimo 120 reseñas.