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Te compartimos una serie de acciones ineludibles para poner en marcha estrategias inteligentes para enfrentar los desafíos económicos de los negocios veterinarios.

En medio de un contexto económico desafiante, dueños y dueñas de los negocios veterinarios se enfrentan hoy a la inflación de los precios y a una incipiente caída en sus ventas. Esto ocurre en Argentina, y también en otros países de la región.

Ante esta situación, es fundamental considerar una serie de acciones que les permitan hacer frente a estos desafíos y mantener la rentabilidad de la empresa. 

¿Qué debemos tener en cuenta?

  • Analizar bien los costos y los precios

Es clave realizar un análisis exhaustivo de los costos de los productos y servicios ofrecidos por la veterinaria. Esto implica evaluar proveedores, buscar alternativas más económicas y negociar precios.

Asimismo, es importante revisar los precios de venta y ajustarlos de manera acorde a la inflación (siguiendo indicadores válidos), manteniendo un equilibrio entre rentabilidad y competitividad.

  • Diversificar a tiempo los servicios

Ante la caída en las ventas de productos (fármacos, vacunas o alimentos balanceados), es recomendable diversificar los servicios ofrecidos por la veterinaria. Esto puede incluir la incorporación de servicios de peluquería canina, adiestramiento de mascotas, consultas a domicilio, entre otros. La ampliación de la oferta permitirá atraer a nuevos clientes y generar ingresos adicionales.

  • Ahora sí, fidelizar a los clientes

En momentos como el actual, resulta importante mantener una relación cercana con los clientes de la veterinaria. ¿Qué implica esto? Básicamente brindar un servicio de calidad, establecer programas de fidelización, ofrecer descuentos especiales y promociones (cuando corresponda). Además, es importante mantener una comunicación constante en el punto de venta, tanto como a través de las redes sociales, correo electrónico o mensajes de texto, informando sobre novedades, promociones y vencimiento de vacunas, por ejemplo.

  • Establecer alianzas estratégicas

Generar alianzas con otros negocios relacionados. Esta puede ser una estrategia efectiva para aumentar la visibilidad y atraer a nuevos clientes. Estas alianzas pueden incluir la realización de eventos conjuntos, promociones cruzadas o descuentos especiales para los clientes de ambas partes.

  • Optimizar los recursos

Esto implica reducir gastos innecesarios, negociar contratos con proveedores, buscar alternativas más económicas y aprovechar al máximo el espacio físico de la veterinaria. Además, es importante capacitar al personal para que sean más eficientes en su trabajo y puedan ofrecer un servicio de calidad.

En resumen y tal como destacan distintos expertos en el mundo digital, los dueños de veterinarias deben enfrentar la inflación de precios y la caída en las ventas con estrategias sólidas y adaptativas. 

El análisis de costos y precios, la diversificación de servicios, la fidelización de clientes, las alianzas estratégicas y la optimización de recursos son claves estrategias para mantener la rentabilidad y el éxito del negocio veterinario en tiempos difíciles.

En un nicho de mercado que crece día a día es clave encontrar aquello que diferencia a una veterinaria de la otra. Por medio de estrategias que agreguen valor, no solo conseguiremos eso, sino también la fidelidad del cliente.

Camila Montaña
camila@minegocioveterinario.com

Pensar en el cliente y buscar satisfacer sus necesidades es uno de los pilares en los que se basa el proceso de fidelización en la veterinaria. Por eso se hace tan importante pensar en el valor agregado que se ofrece tanto en materia de productos, como de servicios. Pero, ¿qué es el valor agregado y qué ofrecerle al cliente para ser diferente de los demás? 

Eso es lo que trataremos a continuación. 

Se entiende al valor agregado en la economía, los negocios y el marketing como aquello que ayuda a diferenciar el producto o servicio que se presta. Conociendo el valor agregado de la clínica veterinaria, se puede ser más competitivo, posicionarse mejor en el nicho de mercado y satisfacer las necesidades del cliente

Un cliente o tutor de mascota que cada vez está más atento a la selección de los productos y servicios que adquiere para su mascota. 

Pero, construir el valor agregado de la veterinaria no es un proceso simple que se realice de la noche a la mañana. Para hacerlo, se debe escuchar al cliente con la mente abierta a recibir comentarios tanto negativos, como positivos. Además de  mantenerse actualizado a las tendencias del mercado y pensar estrategias direccionadas a los clientes y a sus mascotas. 

También se deben analizar los procesos internos y externos para saber en qué se debe mejorar. Observar a la competencia para identificar las fortalezas y oportunidades que se tienen frente a ella y ofrecer eso único al mercado. En todo caso, es clave tener en cuenta que hablamos de un proceso continuo, dinámico y que se debe evaluar constantemente.

Tres razones para crear valor agregado en la veterinaria 

Son varios los motivos por los que es importante identificar y crear el valor agregado en la veterinaria. Compartimos tres que pueden ayudar a sentar las bases para trabajar en su definición. 

  1. El precio no importa: Cuando el tutor de la mascota ve que su animal de compañía recibe un buen trato, que los tratamientos que recibe son efectivos y que el servicio está pensado para satisfacer sus necesidades, está dispuesto a pagar por ello. 
  2. La clínica se diferencia de las otras: Las actividades que realizan las veterinarias son naturalmente similares. De allí la importancia de encontrar la manera de hacer diferente aquello que en apariencia es similar a la competencia. ¿Cuáles son esos distintivos en tu negocio veterinario?
  3. Los clientes te recomiendan: Cuando el tutor de una mascota está buscando una veterinaria para que atiendan a su animal de compañía, generalmente realiza una búsqueda en Internet. Si no es el caso, pregunta a familiares, amigos y conocidos. En ambas alternativas, siempre se piensa en la recomendación. Lo cierto es que cada vez el cliente presta más atención a lo que otros opinen sobre el servicio para tomar la decisión de compra. 

 

Cuatro ejemplos de cómo generar valor agregado en la veterinaria

Luego que entender su importancia, ahora se debe crear ese valor agregado para el cliente. Por eso, compartimos estos cuatro ejemplos que se pueden implementar en la veterinaria. Lo más importante acá es conocer a profundidad quién es el tutor de la mascota y qué necesidades busca satisfacer. 

  1. Conoce todo sobre la mascota: Desde la fecha de cumpleaños, lo que más le gusta comer, hasta qué tipo de actividades disfruta más. Esta información puede ser usada en la consulta o como estrategia de fidelización. Por ejemplo, enviando una tarjeta de regalo en su cumpleaños o subir su foto en la cuenta de instagram de la veterinaria. Los clientes disfrutan y se fidelizan cuando son tratados de manera especial.
  2. Regala cursos y asesorías para los clientes más fieles: Los cursos o talleres pueden ser sobre comportamiento animal, nutrición o prevención de enfermedades. La selección dependerá del tipo de cliente de tu veterinaria. Estos eventos pueden ser exclusivos y gratuitos o los asistentes pueden ser seleccionados en concursos que se gestionen en las redes sociales.
  3. Crea alianzas estratégicas: Los clientes están acostumbrados a recibir beneficios por medio de puntos por las compras que realizan. Qué tal si con ese sistema se permite redimir premios o descuentos con por ejemplo, criadores de mascotas, hoteles o peluquerías, las posibilidades son infinitas.
  4. Realiza programas de seguimiento y control de salud: Estar atento a los periodos de vacunación, desparasitación y enfermedades estacionales para mantener al tanto a los clientes. 

Con estas estrategias como base se puede generar valor agregado para el cliente. El objetivo es que por medio del mejor servicio posible, se creen experiencias positivas. 

Luciano Aba
@aba_luciano
luciano@minegocioveterinario.com

Al momento de destacar las tendencias y transformaciones que vive la profesión veterinaria en Argentina y el mundo, ya no alcanza con afirmar que buena parte de los egresados y nuevos profesionales son mujeres y que mayoritariamente se dedican al área de animales de compañía, sino que cada vez más tenemos que considerar otros fenómenos, como lo es hoy la atención a domicilio.
Esta práctica que se inició en las grandes ciudades, paulatinamente se fue extendiendo por distintos lugares y logró un nuevo impulso terminada la pandemia. Hoy es un campo laboral más que apetecible para los médicos y las médicas veterinarias.
“Me organizo mejor el tiempo y nadie me está apurando”, nos dicen los profesionales con los que Mi Negocio Veterinario estuvo dialogando sobre este tema, entre tantas otras frases que podríamos resumir en las siguientes:
• “Trabajar a domicilio es menos estresante que hacerlo en una veterinaria”.
• “Cuando no me gusta un cliente, elijo no volver a ir”.
• “Gano más plata de esta manera”.
Y muchas más.
Pero ahí no termina el fenómeno.
Más allá de las Apps que ya existen en el mercado para vincular este tipo de servicios profesionales, de manera geolocalizada, con tutores de perros y de gatos, vale decir que el servicio también es brindado por veterinarios y veterinarias que, teniendo otro empleo, “aprovechan” algunas horas de su día o fin de semana como extra a sus ingresos.

Unipersonales

Aunque no tengan un local propio, ni un equipo a cargo, los veterinarios a domicilio también enfrentan el desafío de autoadministrarse como empresa que son. Generan sus propios ingresos, pagan sus gastos y se capacitan.
En ese marco, cobra trascendencia el hecho de poder determinar correctamente cuánto vale su hora de trabajo, cuáles son los viáticos que se ponen en juego en cada visita y cuál debería ser el promedio de consultas diarias a lograr para asegurar los ingresos pretendidos.
Claro que más allá de esto, el marketing también atraviesa a estos profesionales de manera personal. ¿Cómo dan a conocer sus servicios? ¿Qué canales de diálogo tienen abiertos con sus clientes?
No por el hecho de trabajar solos o solas debemos olvidarnos de la venta, de ofrecer el servicio y generar vínculos duraderos para lograr empresas saludables.

Casi 7 de cada 10 dueños y dueñas de veterinarias asegura no estar cobrando el 100% de los productos y servicios que efectivamente venden. ¿Podemos hacer algo para mejorar?

Luciano Aba
@aba_luciano
luciano@minegocioveterinario.com

¿Doctor/a, le debo algo?”.
Esta es una de las preguntas que sin dudas más sorpresa (e indignación) genera en los veterinarios y las veterinarias de toda América Latina durante el vínculo diario que entablan con sus clientes. Es real y sigue sucediendo.
Claro que debe «algo», señor / señora.
Por supuesto.
Acaba de recibir un servicio vehiculizado a través de una consulta, un servicio o la venta de producto. Es obvio que se paga.Sin embargo, no es lo más frecuente.
De hecho, en las últimas encuestas que hemos realizado desde Mi Negocio Veterinario este año entre 400 veterinarios y dueños de empresas veterinarias en Argentina y Colombia nos deja un dato alarmante: cerca del 70% de los consultados aseguró no estar cobrando el 100% de lo que vende.
Es más, si profundizamos sobre este porcentaje, nos encontramos con que al menos el 65% de ellos y ellas sospechan no estar cobrando como mínimo un 20% de lo que deberían, en relación con los productos y servicios que efectivamente venden en sus empresas.
¿Saben qué es peor? Que de ese total de dinero que se les escapa entre las manos, buena parte tiene que ver con el no pago por parte de los clientes de consultas médicas. Justo en el rubro más rentable y que más tiempo y esfuerzo les costó a los profesionales: su conocimiento.

¿Y qué hacemos?

Como primera medida, comprender la importancia de establecer una buena estrategia de precios, bonificaciones y descuentos, además de tomar en consideración cuestiones que sin dudas se pueden poner en la práctica en sus veterinarias.
1. No prejuzgar el poder adquisitivo de los clientes.
2. Comunicar los valores de los servicios, previo a brindarlo.
3. Mirar a los ojos al cliente y ser explícitos cuando hablamos de dinero.
4. No disculparse por cobrar honorarios.
5. No justificar honorarios en base a nuestros costos o aumentos de gastos. A los clientes esto poco les interesa.
6. Mostrarse a disposición de evaluar otras alternativas de precios en el caso que la ofrecida no sea viable.
7. No mencionar valores exactos de inmediato: dar rango de precios.
Y fundamentalmente, comprender que una mala administración de las cobranzas puede desencadenar en una ruinosa bancarrota, incluso para el más experimentado de los veterinarios.
¿Tienen temor de perder a los clientes por cobrar lo que corresponde?
A respirar profundo y tomar valor: si eligen a otro profesional, no se preocupen no era para ustedes. Es mejor perderlos que poner dinero de sus bolsillos por ellos.

La MV española, Ana Anglada, destaca un grupo de «pecados» que suelen cometer los profesionales en su día a día, los cuales pueden dañar la imagen y rentabilidad del negocio veterinario si no se los corrige. ¿Cuáles son? ¿De qué manera se puede mejorarlas?

Camila Montaña
camila@minegocioveterinario.com

Ana Anglada es MV experta en medicina felina, asesora de veterinarios en temas de marketing y autora del podcast Business Veterinario, enfocado en ventas y gestión. Desde España, lleva años pensando y repensando maneras para ejercer de mejor manera la profesión. Es así como llegó, en medio de una conversación con colegas, a la idea de que se pueden comparar los 7 pecados capitales, con muchos errores frecuentes de la gestión veterinaria.
¿Y eso cómo es?
“Se trata de un ejercicio en el cual vinculamos algunos de los errores y falencias que tuvimos y tenemos todos en la clínica, con los pecados capitales que todos conocemos”, afirmó la referente española en diálogo con Mi Negocio Veterinario.
Su planteamiento, por demás interesante, busca explicar de qué manera estos “pecados” pueden influir en el ejercicio diario de los veterinarios y las veterinarias, en la gestión de sus emprendimientos.
Por eso, a continuación, les compartimos el detalle de cada uno de los 7 «pecados» de la gestión veterinaria, según Ana Anglada.

1. Avaricia

El primero de estos pecados capitales tiene que ver con el hecho de querer mantener el dinero que ingresa al negocio, sin hacer inversiones que ayuden a mejorarlo. Por ejemplo, evitando pagar por capacitación y asesorías, mejorar el consultorio, la fachada de la veterinaria, etc.
En palabras de Anglada, es “querer mantener tu dinero siempre para ti y no utilizarlo para formarte con otras personas, para pedir asesoramiento o aprender más allá de todas las cosas gratuitas que puedes encontrar en YouTube o redes sociales. A veces no se puede conseguir todo gratis”, indicó nuestra entrevistada.

2. Gula

A la gula se la conoce como el hábito de comer y beber hasta hincharse por hacerlo. Y en la veterinaria, Anglada hace un paralelismo con el “pecado” de no buscar información incansablemente; es el querer saberlo todo, hacer de todo y perder el foco con facilidad.

“Este es un problema real que tenemos en la veterinaria. A veces sumamos demasiada cantidad de contenido y terminamos viviendo una «infoxicación», en lugar de pasar, en la práctica, a la acción”, repasó Anglada.

3. Soberbia

El creer saberlo todo es para Ana uno de los peores pecados, pues siempre se puede aprender algo nuevo de alguien.
Además, el pensar que se sabe todo limita la mente y le pone un techo de cristal; y no hay nada más peligroso que un profesional que no ha avanzado en sus conocimientos.
“Este para mí es uno de los peores pecados que podemos tener en la vida en general y en las clínicas veterinarias: siempre se aprende de alguien, es imposible saber de todo, siempre podemos aprender de compañeros que sepan más o, incluso, menos”, aseguró.

4. Lujuria

Cuando un veterinario busca tener todos los equipos del mercado está cometiendo lujuria según la experta y esto puede desencadenar en pérdidas económicas en el negocio por, gastos innecesarios y mal calculados.
“Hablamos de un apetito desorbitado por querer tener el mejor ecógrafo, el endoscopio, o lo que sea», destacó.

Se trata de vincular algunos de los errores y falencias que tuvimos y tenemos todos en la clínica, con los pecados capitales que todos conocemos.

5. Pereza

Trabajar de la misma manera que se hacía 30 años atrás solo porque no se tiene el interés o la proactividad de buscar algo mejor, es la manera en la que Anglada identifica al pecado de la pereza en la veterinaria.
Es la seguridad de seguir haciendo las cosas como toda la vida se han hecho porque no se tiene la intención de probar con algo nuevo y de pronto, mejor.
“Al final, lo único que hace esta pereza es no dejarnos ir más allá y aprender formas nuevas; te quedas estancado y acabas trabajando como hace años”, sentenció la referente española.

6. Envidia

Cuando se compara a la competencia para ver qué hace bien y cómo lo logra se pueden generar grandes resultados, pero, cuando se mira a la competencia solo para vanagloriarse y criticar sus errores, es cuando la envidia entra a jugar.
Para Anglada, es claro que este pecado dificulta el encontrar el valor agregado y, por lo tanto, diferenciarse de los demás.
“Si nosotros estamos envidiando y mirando únicamente qué hace la competencia, cómo lo hace, qué precios tiene, solo para criticar, nunca vamos a poder ser capaces de centrarnos en nosotros y dar un valor extra”.

7. Ira

 

Los momentos de enojo o estrés pueden existir, pero el enfado constante no debe dominar el trabajo diario en la veterinaria. Mucho menos, si ello conlleva enojo con los compañeros.
“En este punto hacemos referencia a la posibilidad de enfrentarse a las críticas y las quejas de una forma mucho más natural y no tan emocional, personal. Se trata de no sentirse atacado por los clientes o por el equipo de trabajo”, nos decía Ana Anglada en una entrevista que próximamente estará disponible en los Podcast de Mi Negocio Veterinario.

¿Y el burn out?

Mucho se ha hablado ya sobre el síndrome de cansancio en los veterinarios, pero ¿pueden los pecados capitales sentenciados por Anglada generar burnout? Y la respuesta es que sí.
Es una mezcla de varios de los pecados que se generan como consecuencia de un estado de frustración, de ansiedad y de cansancio.
“Puede estar derivado directamente de la avaricia, todo es mío, consigo un montón de información pero veo que no llego, me siento que a lo mejor estoy dando mucha información o estoy intentando ayudar mucho a mis pacientes pero la persona que tengo delante no acepta lo que le estoy diciendo, entonces me llena la ira, porque dices «es que no le puedo ayudar», explica.
Y sigue: «Incluso la soberbia porque dices bueno es que tú no vas a saber más que yo, yo aquí soy el profesional o sea se pueden mezclar muchas cosas”.
Ahora la pregunta es si todos los veterinarios sufren de estos pecados y cómo hacer para evitarlos.
Y sobre esto, Anglada afirma que ella los ha sufrido todos y que lo importante es poder verlos y trabajarlos para avanzar. Como ella misma dice, es “sobre todo contarnos la verdad a nosotros mismos. Muchas veces decimos no, no, esto yo no… y de repente te encuentras que estás firmando un leasing o un crédito de una maquinaria que a lo mejor realmente no necesitas”, sentenció.
O a lo mejor “quieres todos los aparatos del mercado o te da miedo seguir adelante y procrastinas”. Entonces, lo importante es pedir ayuda, siempre saber que hay alguien en quien confiar y que siempre todas las personas tienen algo para enseñar y aportar.

Cuando nos comparamos con la competencia para ver qué hace bien y cómo lo logra, se pueden lograr buenos análisis, pero si se la mira solo para criticar, es cuando la envidia entra en juego.

Clave será también evitar a toda costa la envidia pues, según Anglada, es uno de los peores pecados: no permite ver las habilidades propias. Sin embargo, ver lo que el otro hace bien es clave para poder mejorar.
Ahora bien, ¿se gestionarían mejor las veterinarias si los profesionales no estuvieran condicionados con esas actitudes? Ya está claro que se puede salir de ellos y conseguir la mejor versión de la veterinaria.
Si se piensa en los 7 pecados desde el enfoque de la religión católica, se habla de las siete virtudes y es con ellas que se puede contrarrestar cada uno de los pecados capitales.
Según la religión, la humildad se impone a la soberbia, la generosidad a la avaricia, la castidad a la lujuria, la paciencia a la ira, la templanza a la gula, la caridad a la envidia y la diligencia a la pereza.
¿Se podría hacer lo mismo con los pecados que indica Anglada?
Según la especialista, la primera acción a implementar es darse cuenta de que muchas veces todos y todas caemos en estos errores. Es como decía previamente nuestra entrevistada: contarse la verdad y entender que hay que trabajar, pues las cosas generalmente no se cambian de la noche a la mañana.
Con ese paso adelante, se busca contrarrestarlos.
«Si te enfadas muchísimo porque el cliente viene y te cuenta algo, pues a lo mejor vale la pena tener un poquito de paciencia. El contrario de la envidia es admirar a la persona; y si lo haces el sentimiento que estás teniendo es mucho mejor. Te va a ayudar muchísimo más a tener mejores ideas», nos decía Ana Anglada desde España en nuestro diálogo.
Y culminaba: «Cambiar la soberbia por la humildad, es darte cuenta de que no lo sabes todo, de que nunca vas a saber todo, que nadie sabe todo, que todo el mundo necesitamos ayuda de un tipo o de otro”.

Lo más importante

Aceptar que en el día a día de la gestión de la veterinaria se cometen errores que afectan no solo al negocio, sino también a los equipos de trabajo y, obviamente, a los propios profesionales.
Identificar estas falencias y comprometerse seriamente a mejorarlas, es el camino.

Repasamos distintas alternativas para gestionar las reseñas de Google de nuestros negocios veterinarios y fortalecernos en el proceso.

Virginia Vallejo
Argentina

Desde la perspectiva de las empresas que prestan servicios, como las clínicas veterinarias, resulta muy sensible recibir feedback por parte de los clientes, ya que no solo califican a la empresa, sino que también emiten juicios sobre el profesional a cargo, que muchas veces se siente expuesto y víctima del tan popular como detestable “escrache social”, una pesadilla que muchos colegas tememos y que nos limita cuando queremos mostrar lo que hacemos en redes sociales y otros recursos digitales.
Este miedo a la crítica suele ser una de las razones por las que no se trabaja en la reputación online. De hecho, he conocido a colegas que prefieren no enterarse de lo que están diciendo sobre ellos. Pero créanme (por experiencia) es mucho mejor tener esta arma de doble filo a nuestro favor; nos va a ayudar a crecer en ventas y a mejorar el posicionamiento.
Mi anterior experiencia como visitadora veterinaria me ayudó a conocer muchas clínicas y consultorios de Argentina. Una de mis tareas era buscar a diario en Google Maps a los clientes que visitaba para adentrarme y conocer mejor sus negocios. Para mi sorpresa, me encontraba con muchos lugares que tenían muy baja calificación, opiniones feas que nadie respondía, fotos mal sacadas, horarios desactualizados, teléfonos incorrectos, etc; transmitiendo la sensación de que el lugar estaba totalmente desatendido.
Cuando el consultorio se encuentra lleno de pacientes y las cuentas dan bien, no nos preocupamos, pero cuando el contexto se complica y nos toca salir a competir, nos sorprende que no nos elijan. E incluso nos enojamos cuando se van con la competencia. Pero ¿estamos trabajando activamente en proyectar la imagen correcta de lo que somos?
Lo que también me ha sorprendido es conocer lugares increíbles que no me esperaba encontrar: algunas clínicas no tenían nada que ver con lo que los clientes y las fotos de Google Maps reflejaban en sus reseñas.

Tenemos que darle un empujoncito a los clientes para que también dejen reseñas positivas.

Me encontré con muchas propuestas de valor que no eran comunicadas, ni reconocidas por la audiencia (desde un título de especialización, un lindo mostrador, un consultorio cat-friendly, un ecógrafo nuevo, una camilla o sillas cómodas en la sala de espera, entre otras). Y cuando les consultaba, me daba cuenta de que los colegas creían que era la gente la que tenía que ver lo bueno y compartirlo, pero esto, lamentablemente, nunca sucede (solo en contadas ocasiones).
Sin embargo, está totalmente comprobado que las personas que han tenido malas experiencias sacan tiempo y energía de donde no tienen para hablar del tema; el dolor y el enojo son emociones fuertes que disparan acciones rápidas en búsqueda de “justicia”. Además, la crítica negativa genera más “rating” y se viraliza rápidamente, así que es esperable que luego de algún comentario negativo, vengan otros.
En muchos de estos casos el argumento principal para no trabajar sobre la imagen de la empresa era la falta de tiempo.
En otros, me decían que contaban con muy buenos clientes de años y que esos no se guiaban por los malos comentarios (pero tampoco les estaban dejando buenas reseñas para apoyarlos); otros desconocían esa información (no verla no va a hacer que desaparezca) y otros preferían no tocar el tema porque los angustiaba.

En primera persona

Como dueña de un negocio veterinario (Hotel de Gatos Mishmosos) sé lo que se siente ser criticada a pesar de estar dejando la vida en mi empresa; pero también sé que es mi responsabilidad gestionar lo que se dice sobre nosotros.
Pasé muchos años evitando leer las críticas, me daba (y aún me da) una extraña sensación de estrés cuando recibía los mails de Google notificándome sobre una reseña recibida (no podía soportar las malas calificaciones) y no sabía cómo responder sin inundar mis palabras de emocionalidad. Sabía que muchos de los clientes venían por el boca a boca pero pedirles que nos calificaran era como meterme en la boca del lobo; podrían calificarme negativamente y creía que no iba a poder responderles, ni mejorar su experiencia.
Durante meses de trabajo, empecé a detectar que mucho de lo que me pasaba se debía a que me criaron con la idea de que equivocarse está mal y que era imperdonable. Entonces cada vez que algo salía mal, en vez de aprender de la experiencia, escondía el error tratando de que nadie lo viera (equivocarme era vergonzoso); pero esconderlo no hacía que dejara de existir.
Reconocer los errores nos ayuda a crear mejores versiones de nosotros y de nuestras empresas, después de todo, si los sistemas se actualizan y mejoran, ¿por qué no podemos hacerlo nosotros?
Con ayuda de un coach, me encaminé a trabajar mi miedo a la crítica que me impedía posicionar mi negocio en donde realmente tenía que estar y créanme, valió la pena.

Responder todo

Todas las reseñas, positivas o negativas, deben responderse lo más rápido que se pueda, sin involucrarse emocionalmente. En caso de que no puedan llevar a cabo la tarea con la frialdad que amerita, recomiendo que lo haga un tercero. Se debe utilizar un tono de respuesta cordial, educado y cálido:
“Agradecemos tu reseña…”.
Es importante personalizar la respuesta dando detalle de la interacción: “Gracias por confiarnos la cirugía de Lunita (a veces los tutores no los nombran, pero debemos averiguar de qué paciente se trata).
En el caso de las reseñas negativas, se debe contactar al cliente para indagar la razón de su mala experiencia y ponernos a disposición.
Las críticas son necesarias para crecer y debemos expresar agradecimiento por contar su experiencia, manifestándole la intención de mejorar para cumplir sus expectativas. No soy de las que creen que el cliente siempre tiene la razón, pero debemos actuar para que crea que la tiene y no entrar en conflicto.
Si tenemos 10 reseñas positivas, el impacto de una reseña negativa es muy alto.
En cambio, si hay 180 positivas, lo negativo se diluye entre lo bueno. Por eso es importante que nos enfoquemos en pedir reseñas, más aún cuando se trata de clientes fidelizados. Además, cuando alguien deja una mala reseña a un negocio, lo primero que hace es chequear las malas reseñas anteriores; si encuentra que son varios los tuvieron mala experiencia, ataca con la sensación de estar acompañado.
En cambio, si ve que hay mucho feedback positivo, no querrá ser el único que desentone en el mar de 5 estrellas y quizás se arrepienta a tiempo de atacarnos dándonos incluso una segunda oportunidad.
Google es el primer lugar en el que los consumidores buscan: si encuentran tu negocio y tiene buenas reseñas, ayudará a que seas el más elegido. Tanto la cantidad de reseñas como su calidad es importante; una buena reputación demostrará a los clientes que pueden confiar en tu negocio.
Colegas: las reseñas de Google funcionan como una palanca de ventas, deben saber que, si no las gestionan estratégicamente y no se ocupan de recopilar reseñas positivas, su valoración va a ser inferior a la que merecen. No podemos dejar que eso suceda: ¡ser y parecer!

¿Cómo logramos sumar reseñas positivas en Google?

Luego de haber trabajado sobre la imagen de nuestra veterinaria, lo siguiente será poner el foco en solicitar a cada cliente (no importa si vino una vez o 100) que nos califique en las reseñas de Google. Las reseñas positivas llegan a cuentagotas, no porque no las merezcamos, sino porque a la mayoría de la gente no le nace hacerlo, por lo que tendremos que darles un «empujoncito». Se pueden utilizar varios recursos:

  1. Poner un cartel con QR y pedir en persona que nos dejen la reseña: esto tiene una alta tasa de éxito, ya que se ven obligadas a hacerlo por cordialidad. Reconozco que puede ser un poco incómodo, ¡pero inténtenlo!
  2. Enviar un WhatsApp o mail luego de la experiencia de compra/servicio: además del seguimiento clínico, podemos pedir una reseña. En el caso de mi Hotel de Gatos, luego del check-out del gatito, la familia recibe un mail automatizado: “Hola [nombre], gracias por habernos elegido para cuidar a tu familia gatuna”. “Nos gustaría conocer la experiencia… Si podés tomarte unos minutos para comentarnos lo positivo y si hubo algo negativo de tu experiencia, para nosotros es muy importante escucharlo”.
  3. Si usan las redes sociales, pueden publicar o compartir un link en la biografía para que los clientes dejen sus reseñas.
  4. Se puede dar un descuento / regalo en la próxima compra luego de que los clientes dejen su reseña: premiar a los clientes incentiva a que colaboren.

Por último, tengan en cuenta que las reseñas de Google deberían ser representativas de la cantidad de clientes que han tenido en el negocio; el ideal sería el 100% de los clientes, pero sería una utopía, un 50% sería un excelente trabajo, un 20% sería un muy buen objetivo inicial.
Por ejemplo, si tienen en su base de contactos 600 clientes, deberían tener como mínimo 120 reseñas.

La dirección de una clínica veterinaria es tan importante, que de ella depende que se logren los resultados esperados, entre otras cosas.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

En un diálogo distendido por Instagram Live, los MV Hugo Ochs (URU) y Javier Paoloni (ARG), integrantes de la Red Iberoamericana de Gestión Veterinaria, analizaron la importancia de la labor del director de una clínica, qué acciones debe llevar a cabo y cuál es su rol dentro del equipo de trabajo.
El primer tema que desarrollaron fue la diferencia de la labor del director y la del líder de un equipo. Para Hugo Ochs, el rol de dirigir, no es el mismo que el de liderar, pues uno implica motivar y el otro, tomar decisiones en soledad.
Decisiones que pueden ser complejas y que implican confianza del equipo de trabajo para llegar a buen puerto.
El director, en palabras de Ochs, es “quien en la soledad de su escritorio tiene que tomar decisiones difíciles, estudiar el mercado, pensar en la organización y sus integrantes”. Pero además debe confiar en su equipo y generar sentimientos de pertenencia a la clínica veterinaria… Y, por si fuera poco, generar confianza en los stakeholders, quienes deben percibir que el equipo trabaja feliz y a gusto.

“Los protocolos maximizan, mejoran los servicios, mejoran el clima y el entendimiento entre los integrantes de los equipos”, Javier Paoloni.

“Podemos tener la mejor clínica del mundo, podemos tener los mejores asesores de la parte informática, podemos tener buenas comunicaciones, pero si nuestro personal no comunica a los clientes que realmente ese es un buen lugar de trabajo, no vamos a tener éxito”, afirmó. Concibiendo así al equipo de trabajo como un aspecto importante de la imagen de la clínica veterinaria.

¿Equipo a gusto no rota?

No necesariamente. Es normal que los profesionales cambien de trabajo, que busquen nuevos lugares para aprender y aportar.
Según Ochs y Paoloni, la rotación de personal es muy común en las clínicas veterinarias de América Latina. Algún miembro del equipo, indefectiblemente, en algún momento se va a ir. El punto es cómo se enfrentan los directores a esta situación.
Lo importante es entenderlo y generar protocolos internos para que cuando el miembro del equipo se vaya, no se pierda la información. Es decir que con su partida no se lleve el conocimiento. Pues, según Ochs “lo importante es que crezcan y que sigan su camino, pero que el proceso quede, por eso es importante que en el equipo de trabajo haya protocolos de trabajo para que la veterinaria mantenga siempre la calidad de atención”.
En la charla, los MV hicieron una comparación con los protocolos médicos, acciones que se deben seguir para curar al animal y que en la gestión de la clínica se deberían imitar. Existen protocolos de atención al cliente, protocolos de comunicación, entre otros que se deben escribir y seguir al pie de la letra.
En Palabras de Paoloni: “Los protocolos maximizan, mejoran los servicios, mejoran el clima, mejoran el entendimiento entre los integrantes de los equipos”. Y continuó: “Por eso es que es tan linda la gestión, para mejorar las respuestas que brindamos todos, porque todos hablamos el mismo idioma”.
 


 

No todas las decisiones se toman en equipo

Para terminar el Live, los MV abrieron el espacio a comentarios y preguntas, motivando el análisis de la importancia o no, de tomar decisiones con el equipo de trabajo.
Coincidieron los veterinarios en que existen algunas decisiones que son factibles de tomar teniendo en cuenta la opinión de los colaboradores, pero hay otras que son inherentes al director de la empresa veterinaria.
Decisiones de tipo táctico, operativo y de cómo se realiza el trabajo en el día a día es recomendable que se tomen entre todos.
Pero aquellas decisiones más de tipo estratégico corresponden a la dirección.
“Las que son por definición inherentes a la dirección de la empresa, como rumbos estratégicos, incorporación de tecnología, inversiones, endeudamiento, todo eso que es la parte financiera, la parte del vínculo con proveedores o clientes, todo lo que sea estratégico de la empresa es tarea de la dirección”, concluyó Ochs.

No siempre la contratación de personal en las veterinarias sale como se esperaba. Para esos casos, te compartimos una serie de acciones a tener en cuenta.

Javier Sánchez Novoa
Argentina
javier.sanchez@consultoramercader.com.ar

Qué momento difícil si los hay dentro de la gestión veterinaria, desvincular a un/a colaborador/a; es algo para lo que nunca te preparaste, a lo que nunca te podés acostumbrar y seguramente, algo que no es de tu agrado.
Cuando estás creciendo con tu veterinaria llega un preciso momento donde te planteas la firme idea de tomar a un/a nuevo/a colaborador/a. El equipo se agranda…y ahí comienza la aventura, que no siempre tiene que terminar en un despido, es más, tampoco lo estás pensado porque estás enfocado/a a que todo funcione. Pero ¿y sino no funciona? Vamos por partes.
Hay una frase que me dijo un docente hace tiempo…” Hay que seleccionar y tomar lento y despedir rápido”, ¿fuerte no?
Pero tratemos de leer entre líneas esta frase para poder salir del susto.
Seguramente vas a coincidir conmigo en que el proceso de búsqueda y selección es otro gran tema que merece más que algunas líneas en esta nota: es una inversión de tiempo de tu parte, pero es muy importante que, si te encontrás en este momento en tu veterinaria tengas algunos puntos y/o acciones claves. Entre ellas, tenemos 10 claves para la selección e inserción del personal (Ver recuadro).
Muchas veces podríamos decir que estamos ordenados y nada puede pasar, todo va a andar bien… ¿Y si no sale cómo pensábamos?
Acá comienzan el ocaso de una relación laboral, siendo muchas veces el comienzo del fin y te preguntás ¿Y ahora qué hago? ¡Necesito saber que hacer! Me gustaría ayudarte.
a. Primero lo primero. Detrás de una persona que trabajó con vos hay un mundo, una familia, emociones, necesidades y mucho más, no te digo que te acobardes de tomar una decisión de desvincular, pero tenés que ser muy prolijo/a y analítico/a para poder tomar la decisión correcta para tu empresa (no solo para vos).
b. Luego tenés que analizar las razones por las cuáles te hacen tomar la decisión de una desvinculación, no divagues, se precisó/a cuáles son los motivos. Tenés que basar tu decisión.
c. Para poder llegar a pensar en una desvinculación, necesitas contar con evaluaciones que coincidan con los aspectos que te hacen tomar esta decisión y además tenés que determinar las posibles causas de sus resultados y/o comportamientos. No siempre el origen del problema está en los empleados, muchas veces la gestión diaria puede estar fallando o incluso vos cómo líder, miremos hacia adentro cómo un primer paso.
d. Antes de tomar una decisión tan contundente, te recomiendo reunirte con la persona en cuestión y las evaluaciones con sus resultados. Tenés que darle la oportunidad de poder entender lo que está pasando y decile que necesitás un cambio en su comportamiento, rendimiento y/o resultados. Se claro/a y contundente, sin vueltas, la situación es muy delicada.
e. Preguntale que opina, para que puedas tener su feedback y determinar hay alguna razón que vos no observaste.
f. Ahora es momento de volver a dejar claro lo que necesitás que mejore y evolucione positivamente, incluso es el momento también de determinar si vos debes modificar algo en la comunicación con esta persona. Aclará con sinceridad brutal las consecuencias de no poder generar un cambio luego de tu asistencia y apoyo en el proceso de cambio.
g. Tenés que ponerte de acuerdo con la persona en mejorar una cantidad de puntos en un tiempo determinado, medirlos y volverte a reunir con la persona, para evaluar el cambio positivo si es que lo hay. Volvé a evaluar su desempeño y comprará con la evaluación anterior.
h. Trabajá en equipo con la persona en evaluación para que pueda generar un cambio. Si no te deja ayudarlo/a, la decisión de la desvinculación se va a precipitar, ya que es muy difícil que se materialice un cambio. No podés obligar a la persona a cambiar si este/a no está convencida.
i. Si luego del tiempo determinado por vos y el cuál coincidió la persona involucrada no se crean resultados favorables y que se mantiene en el tiempo es necesario poner un corte a la relación laboral, ya que se crea un clima tenso y de angustia de ambas partes.

Cabeza fría

Siempre es necesario que puedas tomar decisiones como estas (muy difíciles e incómodas) despojado de la relación personal.
Si se queda en tu empresa veterinaria, le vas a generar un daño emocional a la persona (por qué no está funcionando la relación laboral), a vos por la culpa que te persigue y a tu empresa, ya que vas a estar manteniendo un recurso que puede generar una mala comunicación con tus clientes.
Determiná también el origen del conflicto, viendo si están asociados a los valores de tu empresa. Si es así, es muy difícil conservar a un recurso es esta postura, el cambio tiene que ser radical y muchas veces cuesta y no se da. Por este motivo es clave que seas muy claro/a en la entrevista inicial.
También determiná si la persona se deja mentorear en su puesto. Muchas veces cuando abordas la problemática te declaran que reconocen las diferencias y que aceptan la ayuda, luego en el día a día hay una fuerza interior que les impide generar un cambio, cuidado con esto, suele ser irreversible.
Con todas estas observaciones y la mayor cantidad de certezas y habiendo tomado la decisión de la desvinculación, es necesario que te asesores con tu contador, abogado y asesor de RRHH en caso de que lo tengas, para que puedas establecer un proceso de desvinculación dentro de un marco de legalidad, no innoves.
Al momento de comunicar la noticia, hacelo de manera prolija, sincera y con toda la información y evaluaciones sobre la mesa, tiene que quedar en claro el porqué de tu decisión,
Muchos colaboradores que se suman a equipos de trabajo lo hacen pensando que nada puede fallar, pero sabemos que está dentro de las posibilidades el no poder adaptarse al puesto, a los compañeros, jefes intermedios, a tu veterinaria, etc. Por lo tanto, es prudente que lleves el proceso de evaluación de manera prolija, sincera y de forma abierta.
Es muy importante que si estás por definir un proceso de desvinculación trabajes con vos primero, aplica una autocrítica.
Como te dije líneas atrás, no siempre el origen de la disfunción es del otro, es necesario que revises el puesto, el “cómo” lo hacen, y las posibles mejoras a realizar, y sobre todo obsérvate a vos cómo líder.
¿Estás liderando al equipo? Los equipos y/o grupos de trabajos necesitan un líder que los debe guiar por el camino dentro de tu empresa, no dejes al azar las tareas y resultados, entras en una subjetividad muy peligrosa, reunite con ellos/as escuchalos/as y tomá nota.
No te reúnas solo para marcar lo que no salió, lo negativo, las reuniones son también para marcar el rumbo, retransmitir los valores y fijar los focos de trabajo en los puestos.
Todas estas observaciones las vas a poder aplicar si tenés una o más personas dentro de tu empresa veterinaria, no solo para grandes equipos, es un proceso 100% adaptable a estructuras de veterinarias más pequeñas.
Gestionar al capital humano también es parte de la gestión veterinaria. Que no te paralice el temor; establecé un proceso ordenado y prolijo; dale seguimiento a los/as colaboradores/as, ellos son parte de tu empresa, tanto como vos, depositaron energía para que todo salga bien, pero a veces…puede no funcionar.
Por eso, te invito a dar un paso más en la gestión de tu empresa, la gestión de tu capital humano.

CLAVES PARA ELEGIR AL PERSONAL

  1. Tené muy en claro que perfil de colaborador/a necesitás en el puesto
    en cuestión.
  2. ¿Lo podés pagar? Analizá la salud de tus finanzas para determinar si
    vas a poder solventar el salario de este/a nuevo/a colaborador/a.
  3. Si los pasos 1 y 2 están ok, te recomiendo elaborar una descripción de puesto para que determines sus características y las responsabilidades del futuro colaborador.
  4. Como paso siguiente, te recomiendo agendar cómo vas a capacitar a este/a nuevo/a colaborador/a para que pueda insertarse en el puesto. No te compliques, escribilos en un Word (para que puedas compartirlo al postulante) de forma sencilla: establecé los temas, acciones, y herramientas que se deben conocer. Parece una formalidad, pero créeme que es mucho más que eso. Estás comunicando orden, prolijidad y sobre todo seriedad en el proceso.
  5. En la entrevista, tenés que ser muy claro/a lo que buscás de su puesto
    y desempeño. Contale a la persona cuáles son tus valores y los de tu empresa veterinaria. Es el momento de dejar claros los “si” y los “no” en tu veterinaria. Hablá de dinero, de su salario.
  6. Si los puntos anteriores están ya desarrollados y tomaste la decisión
    por uno/a de los/as postulantes, te toca comunicarte y darle la noticia.
    Un lindo momento, darle trabajo a una persona.
  7. Tomá nota de la primera reunión con tu nuevo/a colaborador/a, es momento de repasar la descripción de puesto y darle una copia, acompañado del mensaje que establece que vas a evaluarlo/a y realizar
    un seguimiento para su inducción al puesto.
  8. Armá el legajo de tu nuevo/a colaborador/a y consultá con tu contador/a qué documentación necesitarías para tener en regla al nuevo personal. Consejo: siempre consultá con tu contador, es tu socio estratégico y el profesional indicado para asesorarte.
  9. Agendá la capacitación con tu nuevo/a colaborador/a.
  10. Dale la bienvenida a tu empresa veterinaria.

Entrevistamos a tres referentes locales para que nos cuenten cuál es la situación actual en el segmento de las mascotas. ¿Avanza la compra de clínicas por parte de empresas extranjeras?

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

El mercado veterinario colombiano manifiesta en la actualidad una verdadera transformación respecto de las últimas décadas.
Con alrededor de 5 millones de animales de compañía, entre perros y gatos, son diversos los estudios que sostienen que ya en cerca del 50% de los hogares de este país habita al menos una mascota, situación que sin dudas impulsa un crecimiento sostenido para esta industria en los últimos años.
Atentos a esta situación, desde Mi Negocio Veterinario tomamos contacto con tres referentes de este mercado como lo son Harold Benavides, gerente en la Veterinaria Dover y Eliana Mogollón, socia en la Veterinaria Ottovet, ambos radicados en la ciudad capital de Bogotá, a quienes se sumó Mauricio Villalobos, al frente de la veterinaria Villalobos, en Cali, quien se ha logrado constituir en un verdadero influencer desde su cuenta de Instagram @doctor_villa.

La actividad seguirá en alza, por encima de muchos sectores económicos que, al contrario, presentan tasas de crecimiento negativas», Harold Benavides.

Si bien en las próximas páginas podrán ver un resumen de los diálogos con ellos mantenidos, a continuación compartimos una serie de situaciones que ponen de manifiesto el momento que vive el mercado veterinario en Colombia.

Un crecimiento que motiva

Según nos cuenta Eliana Mogollón, la actual transformación del mercado genera un reto interesante, pues obliga a las empresas a mejorar y a organizarse.
“El nuevo contexto nos abre un canal para comunicarnos más entre nosotros, estar atentos a pasarnos información, analizar más las cifras del mercado y entender cómo está tu negocio”, aclaró la experta.
En este marco, Colombia presenta desde los últimos tres años cifras de crecimiento a doble dígito. Esto lo afirmó Harold Benavides, destacando que el crecimiento ha permitido que se dinamice la industria en el país mostrando un potencial de crecimiento “muy por encima de muchos sectores económicos que, al contrario del nuestro, presentan tasas de crecimiento negativas inclusive en crecimientos muy pequeños”.
Si bien no se cuenta con datos oficiales de cuántas veterinarias desarrollan el tema de gestión en el país, si se puede hacer un análisis a las zonas donde más se gestiona. Según Mogollón, ciudades como Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cali son las que cuentan con más desarrollo al respecto.
Sin embargo, otras intermedias, como Popayán, al sur del país, también muestran grandes resultados.
Es así como en Bogotá es posible encontrar personas y empresas haciendo las cosas muy bien; en Barranquilla el poder adquisitivo de las personas es alto, pueden invertir dinero en sus mascotas y eso lo están entendiendo bien las veterinarias. Cali, por su parte, también se muestra en constante crecimiento.
El caso de Medellín es diferente porque viene mostrando un crecimiento sostenido en temas organizacionales.

Los nuevos competidores elevarán el estándar en los servicios veterinarios que se prestan hoy en día», Eliana Mogollón.

Para Mogollón, existe un denominador común en las empresas veterinarias exitosas y es contar con una dupla de un muy buen gestor y un muy buen médico veterinario. En “Medellín resulta que esa dupla la tienen sumamente clara en las clínicas que se han venido desarrollando tecnológicamente y que también han crecido mucho en temas de dirección médica. Están muy constituidos, no solamente es un médico muy bueno, sino que hay una dirección médica con protocolos establecidos y una buena dirección administrativa”, aseguró.

Gestionar la competencia

Le mencionada transformación no solo hace foco en los cambios de perfil de los tutores de las mascotas o las mejoras que se implementan día a día en las clínicas y hospitales veterinarios, sino principalmente con el arribo de grandes jugadores de la industria al país desde el año 2018.
Y si bien estos están más enfocados en petshops, las pequeñas empresas que no trabajen en mejoras, tendrán mayores desafíos.
«Hemos visto que al mercado han llegado unos jugadores importantes, grandes, sobre todo, aunque no exclusivamente, en lo que tiene que ver con grandes cadenas de pet shops, donde ya vienen con unas estructuras muy corporativas, muy organizados. Son empresas que tienen 25, 30 puntos de venta, con unas estructuras administrativas y empresariales muy robustas, que para el veterinario que tiene una pequeña tienda de barrio, un pequeño petshop, pues van a implicar unos retos de competitividad muy agresivos», aseguró Harold Benavides al analizar este tema junto con Mi Negocio Veterinario.
Esta situación se repite también en clínicas veterinarias donde han entrado al mercado colombiano empresas internacionales de gran envergadura.
Este es un reto que empuja a mejorar.
«Estos movimientos de consolidación, de alianzas entre veterinarias y tiendas de mascotas son beneficiosos para la industria, porque lo que hacen es elevar el estándar de servicio. Esto va a permitir generar mejores condiciones laborales para los veterinarios y va a obligar a mejorar el nivel de servicio que se presta. También nos va a permitir tener un reconocimiento mucho mejor por lo que se hace como veterinario» aseguró.
Respecto de este tema y en base a su experiencia en el rubro, Eliana Mogollón explicó que con la llegada de estas empresas se puede entrar a formar parte del grupo consolidador, que generalmente busca veterinarias ya organizadas administrativamente.
“Estos grupos lo que vienen a hacer es a profesionalizar el sector de las mascotas; esa es la promesa de valor. Organizar el área de gestión, el área técnica para que esto se vuelva realmente una empresa”, indicó en diálogo con Mi Negocio Veterinario.
Toda una transformación para el mercado veterinario de Colombia, una verdadera alerta para los profesionales de toda la región.

Desde Mi Negocio Veterinario entrevistamos al Doctor Villa, un reconocido veterinario colombiano que ha encontrado en el humor su valor diferencial.

Camila Montaña
camila@minegocioveterinario.com

Fueron cuatro intentos iniciales los que llevaron a Mauricio Villalobos médico veterinario colombiano a lograr su objetivo de contar con su negocio veterinario. Por medio del humor el Doctor Villa como se conoce en la red social de Instagram y en la que cuenta con más de 30.000 seguidores, ha logrado comunicarse con sus clientes y ha establecido un negocio en crecimiento.

“Esta veterinaria es el cuarto intento de montar algo. He trabajado a domicilio, monté una clínica veterinaria alguna vez, monté una sociedad con algunos amigos, pero el aprendizaje mío fue a las malas. No se lo recomiendo, por eso les recomiendo que estudien de gestión, estudien de marketing, cuando vayan a los congresos, siempre entren a esas salas porque ese es el salvavidas que nos tira la industria y no nos damos cuenta”, indicó.

Para la Clínica Veterinaria Villalobos, del cual es socio, los efectos de la pandemia impactaron de la misma manera que en el resto del nicho de mercado. Las personas en Colombia han ampliado la tenencia de mascotas y cada vez se abren más veterinarias en el país. Pero fue gracias a que ya contaba con una imagen en redes sociales desde el 2018 y al impacto positivo que ha generado en sus colegas, que el crecimiento se ha mantenido.

Según Villalobos su cuenta en Instagram la inició para divertirse y para tomar con humor las situaciones del día a día en la veterinaria. Al principio sintió miedo de ofender o de que los clientes lo sintieran como un ataque hacia ellos, pero fue todo lo contrario. “Sin quererlo, empecé a impactar también clientes y obviamente, la ley de la atracción dice que los clientes se parecen a nosotros, entonces, a través de mostrar mi personalidad, cómo realmente soy, empecé a atraer clientes que tienen buen sentido del humor y que no se enojan con facilidad”, aseguró.

En Mi Negocio Veterinario conversamos con Villalobos sobre la importancia de encontrar el valor diferencial. Un valor diferencial que le permite disfrutar mucho más de la profesión y evitar así el burnout. Ese valor diferencial hace que Villalobos pueda definirse a sí mismo como: “Un médico veterinario que se toma la vida con humor y con amor. Con amor para entenderla y con humor para soportarla”, indicó.

El humor le permitió a Villalobos impactar cientos de veterinarios que vieron en su contenido una manera de entender la profesión de una manera diferente.

El proceso no fue sencillo, pero encontrar su marca personal le ayudó a comprender que “no todos los clientes son para mí”.

Aseguró que tener claridad sobre ello le permitió entender la importancia de la comunicación verbal y paraverbal y con ello encontrar su voz interior. “Empecé a practicar conmigo mismo algunos temas de comunicación, sobre todo comunicación no verbal y comunicación paraverbal, a mejorar un poco los discursos que yo le doy al cliente. Entonces ahorita que entiendo mucho mejor el humor, cómo funciona, me gusta aplicarlo incluso dentro de la consulta”, indicó.

Para terminar, Villalobos hizo un pedido tácito a los médicos veterinarios y es no enfrascarse en problemas. Además de evitar victimizarse por los problemas que genera el día a día de la profesión. Pues, es claro que los veterinarios estudian por vocación y con la intención de salvar vidas y como afirma Villalobos tienen algo distinto en el corazón. Entonces invita a eliminar el espíritu de victimismo y anima a buscar ayuda cuando se necesite, para evitar así el burnout.

Tres tips para mejorar la comunicación con el cliente

Según Villalobos si se logran poner en práctica estas técnicas se puede ser más feliz con la profesión.

  1. Encontrar y mostrar la marca personal: Sin miedo al qué dirán, sin vergüenza a lo que otros puedan pensar, siempre es mejor mostrarse tal cual se es para conectar.  “Cualquiera que sea tu personalidad verdadera, demuéstrala porque la gente aprecia mucho eso, que seas tú mismo no que seas alguien impostado, alguien con una máscara”, nos decía.
  2. Tener en cuenta el lenguaje no verbal y el paraverbal: El lenguaje verbal es lo que se dice, el lenguaje paraverbal es como se dice. “Cuando hay una incoherencia entre lo que digo y cómo lo digo, la gente le cree más a la postura del cuerpo. Tenemos que entender que la paraverbalidad y el lenguaje no verbal son más importantes que el lenguaje verbal”, agregaba.
  3. Tomarse la profesión veterinaria con más tranquilidad: Es no dejar que la vida sea solo la medicina veterinaria, es encontrar espacios de disfrute y relajación. “El médico veterinario se toma tan en serio su profesión que deja de sonreír deja de salir con sus amigos, deja de lado a la familia, se empieza a entrenar solo en su especialidad, pero no se entrena en habilidades blandas”, reflexionó Mauricio Villalobos junto a Mi Negocio Veterinario.

Sobre la Clínica Veterinaria Villalobos

La clínica Veterinaria Villalobos está conformada por un equipo de siete personas en las que tres son médicos veterinarios, dos son auxiliares y dos, administrativos. Están ubicados en la ciudad de Cali, al sur de Colombia. Según Mauricio Villalobos, su objetivo es evitar a toda costa trabajar por obligación y siempre hacerlo con gusto y pasándola bien. Buscan crecer personal y profesionalmente.

“El que nos sigue en redes sociales se ríe y dice, yo quisiera trabajar allá porque hacemos un poco de red social, nos divertimos. Obviamente en un juego hay reglas que hay que cumplir, pero tratamos de pasarla bien”, nos comentaba.