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Escribe Ariel Baños
www.fijaciondeprecios.com

Inventé una palabra que puede revolucionar tu negocio veterinario. ¿Probaste en vender “CARato”?

Ni caro, ni barato. Así como lo lees: CARato. Es una palabra que inventé combinando caro y barato, pero no solo sus letras, sino también las mayores fortalezas de cada concepto: la rentabilidad de lo caro y el magnetismo comercial y la seducción de lo barato.
CARato representa un concepto revelador: se puede vender caro, pero resultar barato, ¡al mismo tiempo!

El “momento Eureka”

Septiembre de 2023. Una tarde cualquiera, en medio de la rutina, viví un impactante “momento Eureka”. Sentí que todas mis ideas y años de experiencia con los precios se condensaban en una sola palabra.
Esa palabra describía y resumía perfectamente el mensaje que, durante años, he tratado de transmitir a las empresas.
Durante el año y medio siguiente, me reuní con más de cincuenta colegas, amigos y referentes del mundo de los negocios. Cada encuentro fue una fuente de aprendizaje; sus opiniones y sugerencias me ayudaron a refinar la chispa inicial. Así pude transformar a la inspiradora palabra en una estrategia con acciones bien definidas, aplicable a cualquier empresa, sin importar su tamaño o sector.

«¡Se puede vender caro, pero resultar barato, al mismo tiempo!»

¿Qué significa vender CARato?

No es solo la fusión de las palabras “caro” y “barato”, sino la integración de lo mejor de ambos conceptos.
CARato se refiere a vender a un precio más alto que el promedio de los competidores, que se dirigen al mismo segmento de clientes, pero aun así resultar barato o muy conveniente. Esta percepción favorable se logra cuando el cliente comprende, desde el primer momento, los beneficios futuros de la propuesta. En lugar de la popular frase “lo barato sale caro”, la frase que define a CARato es “lo caro sale barato”.
La palabra CARato (aún) no existe en ningún diccionario. Cuando se incorpore, su definición podría ser algo así:
CARato: adj. Dicho de algo que, al principio parece caro, pero que al comprender su valor real, resulta barato o más conveniente de lo imaginado.

 

La Estrategia CARato

Para que aquello que vendemos sea considerado CARato debe lograrse que los clientes dejen de hacer foco sólo en el sacrificio económico inmediato, es decir en el precio pagado en el momento de la compra, y consideren también los beneficios futuros de la propuesta.
Esto representa todo un desafío, ya que se requiere que los clientes tengan en cuenta algo que aún no ocurrió, que al momento de la compra es sólo una promesa. Entre estos beneficios futuros se incluyen los costos y riesgos que se reducen o evitan, al elegir una propuesta superior.

¿Listo para dar el siguiente paso?

Para implementar YA MISMO la estrategia CARato en tu empresa y lograr que los precios altos no asusten a los clientes, descarga mi Guía Gratuita, donde encontrarás: Las 3 herramientas clave de la estrategia CARato y ejemplos prácticos para aplicar esta estrategia.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

La clave está en adoptar estrategias que nos permitan posicionar estos productos como una verdadera solución para el cliente… y un recurso indispensable para fortalecer la rentabilidad del negocio.

En un contexto económico complejo, como el que vivimos en gran parte de América Latina, la venta de productos premium en veterinarias puede parecer, a primera vista, un desafío difícil de afrontar. Sin embargo, la clave no está en resignarse, sino en adoptar estrategias que nos permitan posicionar estos productos como una verdadera solución para el cliente… y un recurso indispensable para fortalecer la rentabilidad del negocio.
Este fue precisamente el foco de la charla que dictó el editor de Mi Negocio Veterinario, Luciano Aba, en Asunción, Paraguay, convocado por MSD Salud Animal y Compañía Animal para el lanzamiento de Bravecto 365. Allí, ante más de 280 veterinarios, Aba compartió herramientas sobre cómo vender productos premium de manera efectiva.
La propuesta fue clara: en tiempos donde los clientes ajustan sus gastos y analizan cada compra, los veterinarios deben enfocarse más que nunca en el valor a ofrecer, diferenciarse y sostener la rentabilidad.
¿Cómo? Con una estrategia enfocada en conocer al cliente, comunicar los beneficios reales de los productos y manejar objeciones de forma profesional.

Conocé a tu cliente y segmentá tu propuesta

Uno de los primeros conceptos destacados fue la importancia de segmentar a los clientes.
No todos tienen las mismas prioridades ni el mismo poder adquisitivo, por eso no podés ofrecerles a todos exactamente lo mismo.
Luciano propuso dividir a los clientes en perfiles claros y específicos. Por ejemplo, aquellos tutores de mascotas que priorizan la salud y el bienestar, que buscan soluciones preventivas y están dispuestos a pagar más por tranquilidad y seguridad. Para ellos, un producto premium no es un gasto, sino una inversión. Identificarlos, conocer sus motivaciones y anticiparse a sus necesidades permite adaptar la oferta y presentar el producto correcto al cliente correcto.

Suma valor, no solo precio

Un error común que Luciano mencionó es entrar en la guerra de precios. «La clave no es bajar el precio, sino sumar valor», enfatizó. Mostrar que un producto premium, como puede ser un antiparasitario de larga duración, no solo protege más, sino que además ahorra visitas, evita olvidos y garantiza mayor comodidad.

«Si el cliente objeta, es porque en algún punto está interesado.»

¿Cómo hacerlo? El secreto es en comunicar correctamente: explicá los beneficios claros, tangibles, con ejemplos simples y cercanos. Una familia con niños pequeños puede valorar la tranquilidad de no estar preocupados por los parásitos durante todo el año. Una persona mayor puede agradecer la practicidad de no tener que recordar aplicaciones mensuales.

¿Cuándo ofrecerlo?

Todo el año. Pero especialmente:

  • En consultas anuales (al confeccionar el plan sanitario).
  • En revisión por problemas dermatológicos (ejemplo: antiparasitarios premium con beneficios extra).
  • Frente a clientes olvidadizos: productos que requieren menos visitas o aplicaciones.
  • A clientes ya fidelizados con otros servicios: ofrecemos combos o paquetes que incluyen el producto premium.

Prepararse para el «No»

Uno de los puntos fuertes de la charla fue el espacio dedicado al manejo de objeciones, una parte clave para cerrar la venta de productos premium. Luciano enfatizó que las objeciones no son un obstáculo, sino una oportunidad. «Si el cliente objeta, es porque en algún punto está interesado. El que no objeta, simplemente no compra», explicó.
Entre las objeciones más comunes:

  • “Es muy caro”: Frente a esto, la recomendación fue redirigir la conversación hacia el costo-beneficio. Explicá que, si bien el diseño inicial es mayor, al tratarse de un tratamiento de larga duración, termina siendo más conveniente a mediano plazo y más efectivo para la salud de la mascota.
  • “No necesito algo tan completo”: Aquí la clave es recalcar la prevención. Mostrar cómo la inversión puede evitar futuros gastos veterinarios mayores por problemas que se podrían haber evitado.
  • “Prefiero seguir usando lo de siempre”: Ante la resistencia al cambio, Luciano propuso hablar desde la innovación y la confianza en el veterinario. Si el veterinario lo recomienda, es porque está convencido.

Incluso se trabajaron frases disparadoras para superar estas barreras. Por ejemplo:

  • «¿Qué pasaría si pudieras garantizar a tu cliente tranquilidad por todo un año, con una sola aplicación?»
  • «¿Sabías que muchos de los problemas por parásitos se generan por olvidos en las aplicaciones mensuales?».

Claves para cerrar la venta (sin presionar)

• Paquetes y combos: Ofrecer productos premium dentro de un paquete completo de salud (vacunación + desparasitación + chequeos).
• Facilidades de pago: Analizar alianzas con bancos, billeteras digitales o cuotas propias para fraccionar el pago sin que el cliente sienta el golpe inicial.
• Testimonios y resultados visibles: Mostrar casos de éxito, clientes satisfechos y animales beneficiados por el producto.
• Redes sociales y WhatsApp: Utilizar estas herramientas para educar, informar y generar interés antes de que el cliente llegue al mostrador. Una buena estrategia digital puede allanar el camino.

Profesionalización + estrategia = resultados

Como cierre, Luciano Aba dejó un mensaje claro: en contextos económicos complejos como el actual, vender productos premium no es cuestión de suerte. Es cuestión de preparación, estrategia y, sobre todo, empatía.
Conocer al cliente, segmentar correctamente, comunicar beneficios reales y estar listos para resolver objeciones son los pasos que hacen la diferencia. Desde Mi Negocio Veterinario seguimos apostando a profesionalizar la gestión y ofrecer herramientas para que cada veterinario pueda transformar cada desafío en una oportunidad.

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

El año avanza y para muchos veterinarios y dueños de clínicas, la sensación es la misma: pareciera que cada día trae consigo un desafío nuevo. Desde gestionar insumos y recursos humanos, hasta lidiar con clientes que cada vez son más exigentes y cambiantes, el trabajo en la veterinaria no da tregua.
Sin embargo, entre tantas tareas y decisiones urgentes, es fácil perder de vista algo clave: no todos los clientes son iguales. Y hoy, más que nunca, construir una veterinaria rentable y sostenible requiere entender a fondo a quién le estamos hablando.
Sabemos que el contexto económico sigue planteando incertidumbre, que las ventas no siempre acompañan y que, por momentos, pareciera que los números no cierran. Pero también sabemos que seguir ofreciendo “lo mismo para todos” es una receta agotada. El mercado cambió, los tutores de mascotas cambiaron y, si queremos mantenernos competitivos, tenemos que adaptar nuestra propuesta a cada perfil de cliente.

No todos compran igual, no todos valoran lo mismo

En Mi Negocio Veterinario venimos insistiendo hace tiempo en la importancia de segmentar a los clientes. Es decir, dejar de pensar en el “cliente promedio” y empezar a identificar distintos tipos de perfiles: hay quienes buscan una atención premium, personalizada y están dispuestos a pagar más por ello; otros priorizan el precio y buscan opciones accesibles; otros necesitan asesoramiento constante y valoran los planes integrales de salud para sus mascotas. ¿Qué tiene sentido ofrecerle a cada uno? ¿Cómo comunicarlo?
Ese es el verdadero desafío: diseñar una propuesta de valor clara, rentable y, sobre todo, alineada con las expectativas y posibilidades de cada segmento. Una veterinaria que trabaja “a la medida de sus clientes”.

¿Tu propuesta es coherente con tus clientes?

Es el momento ideal para revisar los servicios que brindamos y preguntarnos: ¿Estamos adaptando nuestros paquetes, planes y promociones a las necesidades reales de nuestra cartera? ¿O seguimos ofreciendo siempre el mismo combo esperando resultados distintos?
La buena noticia es que nunca fue tan fácil acceder a información clave: tenemos a mano datos sobre la frecuencia de visita, los productos más vendidos, los servicios más demandados y, sobre todo, el feedback directo de los clientes. Solo hace falta tomarse el tiempo para analizarlo y actuar en consecuencia.

Una gestión personalizada también es más rentable

Adaptar la veterinaria al perfil de cliente no solo es una cuestión de servicio, sino también de rentabilidad. Cuanto mejor segmentemos, mejor podremos definir precios, márgenes y estrategias específicas para cada grupo. Esto evita promociones innecesarias, descuentos mal aplicados o la clásica sensación de “estar vendiendo mucho, pero ganando poco”.
El 2025 no deja margen para la improvisación, pero sí abre una oportunidad enorme para quienes deciden gestionar con inteligencia. Desde Mi Negocio Veterinario seguimos convencidos de que la clave está ahí: en entender a quién le hablamos, cómo le hablamos y qué le ofrecemos. Y diseñar un negocio a la medida de eso. ¿Empezaron?

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

El año avanza y para muchos veterinarios y dueños de clínicas, la sensación es la misma: pareciera que cada día trae consigo un desafío nuevo. Desde gestionar insumos y recursos humanos, hasta lidiar con clientes que cada vez son más exigentes y cambiantes, el trabajo en la veterinaria no da tregua.
Sin embargo, entre tantas tareas y decisiones urgentes, es fácil perder de vista algo clave: no todos los clientes son iguales. Y hoy, más que nunca, construir una veterinaria rentable y sostenible requiere entender a fondo a quién le estamos hablando.
Sabemos que el contexto económico sigue planteando incertidumbre, que las ventas no siempre acompañan y que, por momentos, pareciera que los números no cierran. Pero también sabemos que seguir ofreciendo “lo mismo para todos” es una receta agotada. El mercado cambió, los tutores de mascotas cambiaron y, si queremos mantenernos competitivos, tenemos que adaptar nuestra propuesta a cada perfil de cliente.

No todos compran igual, no todos valoran lo mismo

En Mi Negocio Veterinario venimos insistiendo hace tiempo en la importancia de segmentar a los clientes. Es decir, dejar de pensar en el “cliente promedio” y empezar a identificar distintos tipos de perfiles: hay quienes buscan una atención premium, personalizada y están dispuestos a pagar más por ello; otros priorizan el precio y buscan opciones accesibles; otros necesitan asesoramiento constante y valoran los planes integrales de salud para sus mascotas. ¿Qué tiene sentido ofrecerle a cada uno? ¿Cómo comunicarlo?
Ese es el verdadero desafío: diseñar una propuesta de valor clara, rentable y, sobre todo, alineada con las expectativas y posibilidades de cada segmento. Una veterinaria que trabaja “a la medida de sus clientes”.

¿Tu propuesta es coherente con tus clientes?

Es el momento ideal para revisar los servicios que brindamos y preguntarnos: ¿Estamos adaptando nuestros paquetes, planes y promociones a las necesidades reales de nuestra cartera? ¿O seguimos ofreciendo siempre el mismo combo esperando resultados distintos?
La buena noticia es que nunca fue tan fácil acceder a información clave: tenemos a mano datos sobre la frecuencia de visita, los productos más vendidos, los servicios más demandados y, sobre todo, el feedback directo de los clientes. Solo hace falta tomarse el tiempo para analizarlo y actuar en consecuencia.

Una gestión personalizada también es más rentable

Adaptar la veterinaria al perfil de cliente no solo es una cuestión de servicio, sino también de rentabilidad. Cuanto mejor segmentemos, mejor podremos definir precios, márgenes y estrategias específicas para cada grupo. Esto evita promociones innecesarias, descuentos mal aplicados o la clásica sensación de “estar vendiendo mucho, pero ganando poco”.
El 2025 no deja margen para la improvisación, pero sí abre una oportunidad enorme para quienes deciden gestionar con inteligencia. Desde Mi Negocio Veterinario seguimos convencidos de que la clave está ahí: en entender a quién le hablamos, cómo le hablamos y qué le ofrecemos. Y diseñar un negocio a la medida de eso. ¿Empezaron?

Daniela Mattiussi
daniela@minegocioveterinario.com

 

El MV Federico Machín se convirtió en un referente en cirugía veterinaria y anestesiología en Uruguay. Su Clínica Veterinaria del Rhin está en pleno crecimiento gracias a una visión de gestión estratégica.

Desde sus primeros años de formación, el MV Federico Machín demostró una vocación clara por la medicina veterinaria. Su interés por la cirugía y la anestesiología lo llevó a especializarse en distintas instituciones de Argentina, Chile y España, adquiriendo conocimientos avanzados en el manejo del dolor, cuidados críticos y cirugía de tejidos blandos. Actualmente, es presidente de la Red Nacional de Veterinarios de Uruguay y un referente en la profesión.

Junto con su socia, la MV Victoria Demicheli, en 2013 fundó la Clínica Veterinaria del Rhin en Montevideo, un centro que, desde sus inicios, prioriza la atención especializada y el trato empático hacia los animales de compañía y sus dueños.

Hoy la clínica se encuentra en pleno crecimiento edilicio y de personal con la mira puesta en la gestión estratégica para que cada uno potencie su rol.
“Si yo me tengo que dedicar a la facturación y administración de la clínica, no solo lo hago a medias, sino que le quito tiempo al quirófano que es donde soy más rentable”, comenzó explicando Machín en diálogo con Mi Negocio Veterinario.

Por otro lado, en 2018, decidieron enfocarse en la medicina felina, asociándose a la International Society of Feline Medicine (ISFM) y logrando en 2021 la certificación Cat Friendly Practice Silver, un reconocimiento que garantiza condiciones óptimas para la atención de los gatos y la reducción del estrés durante las consultas.

“Este logro representa el esfuerzo y compromiso tenemos con la salud felina. Sabemos que los gatos requieren un manejo distinto y hemos adaptado nuestra clínica para brindarles el mejor servicio posible”, detalló.

Su modelo de gestión

Pero la práctica veterinaria no es solo el trabajo de estos profesionales.
Es que el éxito de la clínica se basa en un equipo de trabajo interdisciplinario compuesto por 4 veterinarios especializados en distintas áreas, además de asistentes capacitados en la gestión clínica.
Este modelo les permitió consolidar un servicio integral con consultas generales, cirugía avanzada y atención en anestesiología y manejo del dolor.
Cabe resaltar que en Uruguay existe la implementación de un sistema mutualista que permite a los dueños de mascotas acceder a consultas ilimitadas mediante una cuota mensual. Este sistema fue clave para fidelizar clientes y garantizar una atención accesible y continua. Además, la clínica cuenta con un servicio de urgencias tercerizado, brindando soporte 24/7 a los afiliados.
“Nuestro objetivo es que los clientes sientan la tranquilidad de que siempre habrá un equipo dispuesto a atender a su mascota cuando lo necesiten”, señaló Machín.
En ese sentido, la clínica implementó un enfoque proactivo en la educación de los tutores, promoviendo charlas, asesoramiento personalizado y seguimiento de los pacientes a través de consultas periódicas. “Creemos que educar al tutor es clave para prevenir enfermedades y garantizar el bienestar de los animales”, agregó.

Desafíos y estrategias

A lo largo de los años, la clínica enfrentó diversos desafíos, desde la gestión financiera hasta la necesidad de actualización tecnológica. Para optimizar recursos, el equipo trabajó en la planificación de inversiones estratégicas, aprovechando beneficios fiscales para la adquisición de equipos de última generación.
Otro aspecto fundamental en la gestión de la clínica fue el desarrollo de alianzas estratégicas con laboratorios y proveedores de insumos veterinarios.
La implementación de un software de gestión fue otro factor clave, permitiendo un control detallado de los inventarios, facturación y seguimiento de pacientes.
«Hoy la tecnología juega un papel esencial en la gestión veterinaria. Adaptarnos a estos cambios ha sido clave para seguir avanzando», afirmó Machín.

Crecimiento de la demanda

Machín destacó que la pandemia marcó un punto de inflexión en la medicina veterinaria. Con el crecimiento del vínculo humano-animal y el aumento de la demanda de servicios veterinarios, la clínica experimentó un incremento en consultas y procedimientos quirúrgicos.
Esto puso de manifiesto la necesidad de contar con un equipo multidisciplinario y de fortalecer el enfoque empático en la atención al cliente.
«El impacto de la pandemia nos demostró que nuestra profesión es esencial para muchas familias. La demanda de atención creció exponencialmente y tuvimos que adaptarnos a una nueva realidad», explicó.
Además, la clínica ha incorporado estrategias para el manejo del duelo, considerando el impacto emocional que genera la pérdida de una mascota. «No solo atendemos a los animales, también acompañamos a las personas en estos momentos difíciles», explica Machín, quien recientemente se capacitó en manejo del duelo y busca integrar apoyo psicológico para el equipo de trabajo.
El impacto de la pandemia también llevó a la revalorización de la medicina preventiva. Los clientes han mostrado un mayor interés en mantener la salud de sus mascotas a través de chequeos regulares y vacunaciones, lo que ha impulsado el desarrollo de planes de salud personalizados dentro de la clínica. «Notamos que la gente está mucho más consciente de la importancia de la prevención. Eso nos permite trabajar mejor y evitar problemas graves a futuro», manifestó Machín.

Proyectos de inversión

A través de distintos proyectos para pequeñas y medianas empresas del gobierno, lograron llevar a cabo una planificación para incorporar otros profesionales, tecnología, entre otras cosas. Entre toda la incorporación que se hace y el empleo que vas a dar con estos cambios, se genera una escala de beneficios que luego se descuenta de los impuestos.
“Gracias a eso logramos incorporar el laboratorio, una máquina nueva de anestesia de última generación, adquirimos equipamiento como el electrobisturí, una nueva mesa de cirugía, lámparas, un microscopio, etc.”, detalló Machín.
Además, adelantó que el próximo objetivo es dividir la clínica en dos plantas: arriba está el salón con los dos consultorios y se trasladará el laboratorio y abajo, en el subsuelo, hay una zona de prequirófano con unos caniles muy prolijos y el quirófano.
“Queremos llevar el laboratorio hacia arriba y, dentro de unos meses, queremos expandir la clínica hacia el local que está pegado y que corresponde a los mismos dueños. Esto nos va a permitir estar mucho más cómodos”, manifestó.

Tiempo rentable

Con la mirada puesta en el crecimiento, la próxima incorporación de la Clínica Veterinaria del Rhin, en cuanto a personal, es una persona exclusivamente administrativa. “Vemos las partes de gestión como un lugar a invertir y creo que tener una persona que lleve la facturación, los proveedores y que esté chequeando los precios, es de vital importancia”, resaltó Machín.
En ese sentido recordó que su principal error era no prestarle atención a lo no clínico e indicó que en varios países de Latinoamérica es una de las cuestiones que más les cuesta a los veterinarios.
“Lo hacemos a media y encima la hacemos mal. Pero ese tiempo a medias que debo dedicarle, hace que me saque mi tiempo más rentable que es estar en el quirófano. Ese es mi tiempo más rentable, en el que yo más produzco para la clínica y para mí”, manifestó el MV.

“Atendemos perros, gatos y personas”

Otro de los objetivos para este año es la incorporación de un psicólogo o para hacer, en ocasiones, terapia en grupo. “Uno no se da cuenta que muchas veces vive situaciones difíciles y se disocia para poder trabajar. Quiero que mi equipo tenga herramientas para ayudar y para protegerse también, para cuidarse”, detalló Machín.
Y agregó: “Con el tiempo entendí que, en realidad, nuestra razón de ser es la persona más que el animal. Muchas veces escuche decir que no valoran a la profesión, pero al que menos le importa es a uno porque no es consciente del impacto que hoy tiene”.
Por otro lado, resaltó el término de familias multiespecie y la importancia para esta nueva conformación. “Hay que entender que en realidad el perro o el gato que va con un tumor en la cara no va solo, sino que lo lleva una persona que está que está angustiada, que le preocupa, que sufre por ver al animal en esas condiciones.
Entonces nosotros somos los primeros que tenemos que ser conscientes de la responsabilidad que tenemos”, concluyó Federico Machín.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

La clave está en adoptar estrategias que nos permitan posicionar estos productos como una verdadera solución para el cliente… y un recurso indispensable para fortalecer la rentabilidad del negocio.

En un contexto económico complejo, como el que vivimos en gran parte de América Latina, la venta de productos premium en veterinarias puede parecer, a primera vista, un desafío difícil de afrontar. Sin embargo, la clave no está en resignarse, sino en adoptar estrategias que nos permitan posicionar estos productos como una verdadera solución para el cliente… y un recurso indispensable para fortalecer la rentabilidad del negocio.
Este fue precisamente el foco de la charla que dictó el editor de Mi Negocio Veterinario, Luciano Aba, en Asunción, Paraguay, convocado por MSD Salud Animal y Compañía Animal para el lanzamiento de Bravecto 365. Allí, ante más de 280 veterinarios, Aba compartió herramientas sobre cómo vender productos premium de manera efectiva.
La propuesta fue clara: en tiempos donde los clientes ajustan sus gastos y analizan cada compra, los veterinarios deben enfocarse más que nunca en el valor a ofrecer, diferenciarse y sostener la rentabilidad.
¿Cómo? Con una estrategia enfocada en conocer al cliente, comunicar los beneficios reales de los productos y manejar objeciones de forma profesional.

Conocé a tu cliente y segmentá tu propuesta

Uno de los primeros conceptos destacados fue la importancia de segmentar a los clientes.
No todos tienen las mismas prioridades ni el mismo poder adquisitivo, por eso no podés ofrecerles a todos exactamente lo mismo.
Luciano propuso dividir a los clientes en perfiles claros y específicos. Por ejemplo, aquellos tutores de mascotas que priorizan la salud y el bienestar, que buscan soluciones preventivas y están dispuestos a pagar más por tranquilidad y seguridad. Para ellos, un producto premium no es un gasto, sino una inversión. Identificarlos, conocer sus motivaciones y anticiparse a sus necesidades permite adaptar la oferta y presentar el producto correcto al cliente correcto.

Suma valor, no solo precio

Un error común que Luciano mencionó es entrar en la guerra de precios. «La clave no es bajar el precio, sino sumar valor», enfatizó. Mostrar que un producto premium, como puede ser un antiparasitario de larga duración, no solo protege más, sino que además ahorra visitas, evita olvidos y garantiza mayor comodidad.

«Si el cliente objeta, es porque en algún punto está interesado.»

¿Cómo hacerlo? El secreto es en comunicar correctamente: explicá los beneficios claros, tangibles, con ejemplos simples y cercanos. Una familia con niños pequeños puede valorar la tranquilidad de no estar preocupados por los parásitos durante todo el año. Una persona mayor puede agradecer la practicidad de no tener que recordar aplicaciones mensuales.

¿Cuándo ofrecerlo?

Todo el año. Pero especialmente:

  • En consultas anuales (al confeccionar el plan sanitario).
  • En revisión por problemas dermatológicos (ejemplo: antiparasitarios premium con beneficios extra).
  • Frente a clientes olvidadizos: productos que requieren menos visitas o aplicaciones.
  • A clientes ya fidelizados con otros servicios: ofrecemos combos o paquetes que incluyen el producto premium.

Prepararse para el «No»

Uno de los puntos fuertes de la charla fue el espacio dedicado al manejo de objeciones, una parte clave para cerrar la venta de productos premium. Luciano enfatizó que las objeciones no son un obstáculo, sino una oportunidad. «Si el cliente objeta, es porque en algún punto está interesado. El que no objeta, simplemente no compra», explicó.
Entre las objeciones más comunes:

  • “Es muy caro”: Frente a esto, la recomendación fue redirigir la conversación hacia el costo-beneficio. Explicá que, si bien el diseño inicial es mayor, al tratarse de un tratamiento de larga duración, termina siendo más conveniente a mediano plazo y más efectivo para la salud de la mascota.
  • “No necesito algo tan completo”: Aquí la clave es recalcar la prevención. Mostrar cómo la inversión puede evitar futuros gastos veterinarios mayores por problemas que se podrían haber evitado.
  • “Prefiero seguir usando lo de siempre”: Ante la resistencia al cambio, Luciano propuso hablar desde la innovación y la confianza en el veterinario. Si el veterinario lo recomienda, es porque está convencido.

Incluso se trabajaron frases disparadoras para superar estas barreras. Por ejemplo:

  • «¿Qué pasaría si pudieras garantizar a tu cliente tranquilidad por todo un año, con una sola aplicación?»
  • «¿Sabías que muchos de los problemas por parásitos se generan por olvidos en las aplicaciones mensuales?».

Claves para cerrar la venta (sin presionar)

• Paquetes y combos: Ofrecer productos premium dentro de un paquete completo de salud (vacunación + desparasitación + chequeos).
• Facilidades de pago: Analizar alianzas con bancos, billeteras digitales o cuotas propias para fraccionar el pago sin que el cliente sienta el golpe inicial.
• Testimonios y resultados visibles: Mostrar casos de éxito, clientes satisfechos y animales beneficiados por el producto.
• Redes sociales y WhatsApp: Utilizar estas herramientas para educar, informar y generar interés antes de que el cliente llegue al mostrador. Una buena estrategia digital puede allanar el camino.

Profesionalización + estrategia = resultados

Como cierre, Luciano Aba dejó un mensaje claro: en contextos económicos complejos como el actual, vender productos premium no es cuestión de suerte. Es cuestión de preparación, estrategia y, sobre todo, empatía.
Conocer al cliente, segmentar correctamente, comunicar beneficios reales y estar listos para resolver objeciones son los pasos que hacen la diferencia. Desde Mi Negocio Veterinario seguimos apostando a profesionalizar la gestión y ofrecer herramientas para que cada veterinario pueda transformar cada desafío en una oportunidad.

Escribe Ariel Baños
www.fijaciondeprecios.com

Inventé una palabra que puede revolucionar tu negocio veterinario. ¿Probaste en vender “CARato”?

Ni caro, ni barato. Así como lo lees: CARato. Es una palabra que inventé combinando caro y barato, pero no solo sus letras, sino también las mayores fortalezas de cada concepto: la rentabilidad de lo caro y el magnetismo comercial y la seducción de lo barato.
CARato representa un concepto revelador: se puede vender caro, pero resultar barato, ¡al mismo tiempo!

El “momento Eureka”

Septiembre de 2023. Una tarde cualquiera, en medio de la rutina, viví un impactante “momento Eureka”. Sentí que todas mis ideas y años de experiencia con los precios se condensaban en una sola palabra.
Esa palabra describía y resumía perfectamente el mensaje que, durante años, he tratado de transmitir a las empresas.
Durante el año y medio siguiente, me reuní con más de cincuenta colegas, amigos y referentes del mundo de los negocios. Cada encuentro fue una fuente de aprendizaje; sus opiniones y sugerencias me ayudaron a refinar la chispa inicial. Así pude transformar a la inspiradora palabra en una estrategia con acciones bien definidas, aplicable a cualquier empresa, sin importar su tamaño o sector.

«¡Se puede vender caro, pero resultar barato, al mismo tiempo!»

¿Qué significa vender CARato?

No es solo la fusión de las palabras “caro” y “barato”, sino la integración de lo mejor de ambos conceptos.
CARato se refiere a vender a un precio más alto que el promedio de los competidores, que se dirigen al mismo segmento de clientes, pero aun así resultar barato o muy conveniente. Esta percepción favorable se logra cuando el cliente comprende, desde el primer momento, los beneficios futuros de la propuesta. En lugar de la popular frase “lo barato sale caro”, la frase que define a CARato es “lo caro sale barato”.
La palabra CARato (aún) no existe en ningún diccionario. Cuando se incorpore, su definición podría ser algo así:
CARato: adj. Dicho de algo que, al principio parece caro, pero que al comprender su valor real, resulta barato o más conveniente de lo imaginado.

 

La Estrategia CARato

Para que aquello que vendemos sea considerado CARato debe lograrse que los clientes dejen de hacer foco sólo en el sacrificio económico inmediato, es decir en el precio pagado en el momento de la compra, y consideren también los beneficios futuros de la propuesta.
Esto representa todo un desafío, ya que se requiere que los clientes tengan en cuenta algo que aún no ocurrió, que al momento de la compra es sólo una promesa. Entre estos beneficios futuros se incluyen los costos y riesgos que se reducen o evitan, al elegir una propuesta superior.

¿Listo para dar el siguiente paso?

Para implementar YA MISMO la estrategia CARato en tu empresa y lograr que los precios altos no asusten a los clientes, descarga mi Guía Gratuita, donde encontrarás: Las 3 herramientas clave de la estrategia CARato y ejemplos prácticos para aplicar esta estrategia.

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

Arrancó 2025, un año que sin dudas será esafiante para los dueños de veterinarias y profesionales del sector. Después de años de inflación descontrolada, la nueva realidad económica argentina exige revisar cada aspecto de nuestra gestión para garantizar la sostenibilidad del negocio.
En este contexto, hay cuatro claves que marcarán la diferencia para quienes gestionan veterinarias y hospitales veterinarios: la segmentación efectiva de clientes; la importancia de transmitir correctamente el valor de los servicios; la gestión inteligente de precios y proyecciones de venta, y la optimización de costos y reducción de desperdicios.

Venderle a quien realmente te necesita

No todos los clientes son iguales, ni buscan lo mismo cuando visitan una veterinaria. En un año donde la rentabilidad será clave, segmentar bien a tu clientela te permitirá enfocar esfuerzos en quienes realmente valoran tus servicios y están dispuestos a pagar por ellos.
Es momento de conocer a fondo a tus clientes y definir estrategias para cada segmento: ¿Buscan un servicio premium y personalizado? ¿Priorizan precio sobre calidad? ¿Prefieren planes de salud anuales?

Transmitir el valor y cobrar correctamente

Este no es un año para vender barato, sino para vender con criterio. Con costos en constante movimiento y clientes más exigentes, el desafío estará en explicar correctamente el valor de cada servicio. Los clientes deben entender que no pagan solo por un medicamento o un procedimiento, sino por el conocimiento, la tecnología y la experiencia de los profesionales.
Si necesitás ofrecer alguna facilidad, evaluá opciones como financiación, planes de pago o beneficios exclusivos para clientes fidelizados.
Siempre asegurándote de que el valor de tu servicio quede claro desde el principio.

Gestión de precios

Ajustar precios ya no es solo una necesidad, es una obligación para mantenerse competitivo y rentable. La clave estará en monitorear los costos, los márgenes y la percepción del cliente sobre los servicios que brindás.
Además, será fundamental seguir de cerca las proyecciones de venta y evitar sorpresas desagradables en el flujo de caja. Con un mercado más volátil, tener una planificación financiera clara permitirá tomar decisiones con respaldo en datos y no desde la urgencia.

Optimización de costos y reducción de desperdicios

Durante años, la inflación ocultó ineficiencias en la administración de las veterinarias. Con la estabilización parcial de la economía, aquellas que no optimicen sus costos corren el riesgo de ver comprometida su rentabilidad.
Este es el momento ideal para analizar en detalle dónde se están perdiendo recursos innecesariamente: ¿Se están desperdiciando insumos médicos por falta de control de stock? ¿Se están pagando costos operativos excesivos que podrían reducirse renegociando con proveedores? ¿Hay servicios o promociones que no generan rentabilidad y deberían ser reestructurados?
Desde Mi Negocio Veterinario seguiremos acompañándote con herramientas para que este año sea el más sólido en la gestión de tu veterinaria. ¡Vamos por un 2025 con decisiones inteligentes y crecimiento sustentable!

Luciano Aba
Editor de Mi Negocio Veterinario
luciano@minegocioveterinario.com

Arrancó 2025, un año que sin dudas será esafiante para los dueños de veterinarias y profesionales del sector. Después de años de inflación descontrolada, la nueva realidad económica argentina exige revisar cada aspecto de nuestra gestión para garantizar la sostenibilidad del negocio.
En este contexto, hay cuatro claves que marcarán la diferencia para quienes gestionan veterinarias y hospitales veterinarios: la segmentación efectiva de clientes; la importancia de transmitir correctamente el valor de los servicios; la gestión inteligente de precios y proyecciones de venta, y la optimización de costos y reducción de desperdicios.

Venderle a quien realmente te necesita

No todos los clientes son iguales, ni buscan lo mismo cuando visitan una veterinaria. En un año donde la rentabilidad será clave, segmentar bien a tu clientela te permitirá enfocar esfuerzos en quienes realmente valoran tus servicios y están dispuestos a pagar por ellos.
Es momento de conocer a fondo a tus clientes y definir estrategias para cada segmento: ¿Buscan un servicio premium y personalizado? ¿Priorizan precio sobre calidad? ¿Prefieren planes de salud anuales?

Transmitir el valor y cobrar correctamente

Este no es un año para vender barato, sino para vender con criterio. Con costos en constante movimiento y clientes más exigentes, el desafío estará en explicar correctamente el valor de cada servicio. Los clientes deben entender que no pagan solo por un medicamento o un procedimiento, sino por el conocimiento, la tecnología y la experiencia de los profesionales.
Si necesitás ofrecer alguna facilidad, evaluá opciones como financiación, planes de pago o beneficios exclusivos para clientes fidelizados.
Siempre asegurándote de que el valor de tu servicio quede claro desde el principio.

Gestión de precios

Ajustar precios ya no es solo una necesidad, es una obligación para mantenerse competitivo y rentable. La clave estará en monitorear los costos, los márgenes y la percepción del cliente sobre los servicios que brindás.
Además, será fundamental seguir de cerca las proyecciones de venta y evitar sorpresas desagradables en el flujo de caja. Con un mercado más volátil, tener una planificación financiera clara permitirá tomar decisiones con respaldo en datos y no desde la urgencia.

Optimización de costos y reducción de desperdicios

Durante años, la inflación ocultó ineficiencias en la administración de las veterinarias. Con la estabilización parcial de la economía, aquellas que no optimicen sus costos corren el riesgo de ver comprometida su rentabilidad.
Este es el momento ideal para analizar en detalle dónde se están perdiendo recursos innecesariamente: ¿Se están desperdiciando insumos médicos por falta de control de stock? ¿Se están pagando costos operativos excesivos que podrían reducirse renegociando con proveedores? ¿Hay servicios o promociones que no generan rentabilidad y deberían ser reestructurados?
Desde Mi Negocio Veterinario seguiremos acompañándote con herramientas para que este año sea el más sólido en la gestión de tu veterinaria. ¡Vamos por un 2025 con decisiones inteligentes y crecimiento sustentable!

¿Cómo se establece este indicador? ¿Para qué te podría servir? Seguí este paso a paso y deslumbrate con los resultados.

De la redacción de Mi Negocio Veterinario
info@minegocioveterinario.com

El ticket promedio por cliente es uno de los indicadores clave para la gestión eficiente de una clínica veterinaria. Permite conocer cuánto gasta, en promedio, cada cliente por visita y, a partir de este dato, diseñar estrategias que aumenten la rentabilidad del negocio.
El ticket promedio se obtiene dividiendo la facturación total en un período por la cantidad de clientes atendidos en el mismo período. La fórmula es:
Ticket Promedio = Facturación Total / Número de Clientes. Por ejemplo:
• Facturación mensual: $2.500.000.
• Clientes atendidos: 120.
• Ticket promedio: $20.800.
Este indicador ayuda a evaluar si los ingresos por cliente están alineados con los costos y con los objetivos financieros de la clínica.

¿Cuál es un rango lógico para este indicador?

El ticket promedio ideal dependerá de la especialidad y ubicación de la clínica, pero un rango saludable puede situarse entre $30.000 y $35.000 por cliente. Valores muy bajos indican oportunidades desaprovechadas de ofrecer servicios adicionales, mientras que valores demasiado altos pueden ser una barrera para la fidelización.

¿Por qué es importante aumentarlo?

En tiempos económicos desafiantes, aumentar el ticket promedio es una de las estrategias más efectivas para mejorar la rentabilidad sin depender exclusivamente de atraer más clientes.
Esto es crucial porque:
Permite equilibrar costos fijos.
Optimiza el tiempo de trabajo sin incrementar la cantidad de turnos.
Incrementa la percepción de valor del cliente.
Mejora la rentabilidad sin necesidad de subir precios de manera abrupta.

Estrategias para incrementar el Ticket Promedio

Veamos ahora un ejemplo con Servicios Veterinarios, por ejemplo una Consulta con Pack de Diagnóstico Preventivo.

  • Consulta estándar: $20.000
  • Suma un análisis de sangre y ecografía: + $50.500
  • Nuevo ticket promedio: $70.500
    Clave: Capacitar al equipo en la importancia de los chequeos preventivos y ofrecerlos de manera clara y convincente.
    ¿Y un ejemplo con productos veterinarios? Claro, podemos fomentar la venta Cruzada de Antiparasitarios y Suplementos. ¿Cómo?
  • Cliente compra pipeta mensual ($18.500)
  • Se le recomienda un suplemento nutricional para reforzar defensas ($20.000).
  • Nuevo ticket promedio: $38.500.
    Clave: Entrenar al personal para sugerir productos complementarios y mejorar la presentación en el mostrador.

¡Aprovechá todo tu potencial!

En lugar de depender únicamente de más clientes, potenciar el ticket promedio es una estrategia inteligente y accesible para optimizar la rentabilidad de la clínica. Revisar regularmente este indicador y aplicar estrategias como packs de salud, venta cruzada y promociones puede marcar una gran diferencia en los resultados financieros.
¿Ya estás midiendo y optimizando el ticket promedio en tu veterinaria? ¡Es el momento de hacerlo!